Chile

Chile, de nuevo en las calles: tras 11 días de estallido social, miles se manifiestan frente a la presidencia

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El gobierno de Piñera contabiliza hasta ahora 20 muertos y más de 9.000 detenidos desde el comienzo de las protestas el 18 de octubre

A través de una nueva convocatoria a través de redes sociales, este martes se está realizando una gran marcha no autorizada ante la sede de la presidencia de Chile, en el centro de Santiago, para exigir demandas sociales después de que el lunes se registrara otra jornada de violencia.

Tras 11 días de un estallido social sin precedentes en los 29 años de democracia, ninguna medida del gobierno de Sebastián Piñera ha logrado bajar la tensión en las calles, donde conviven un gran movimiento sin líder ni color político que reclama un país menos desigual, y otro numéricamente inferior, con un discurso antisistema, más radical, que ha originado destrozos millonarios en infraestructuras.

En esta vorágine de movilizaciones que se han replicado en el puerto de Valparaíso, donde se encuentra la sede del Congreso, y en Concepción, en el sur del país, entre otras regiones, el gobierno contabiliza hasta ahora 20 muertos y más de 9.000 detenidos desde el comienzo de las protestas el 18 de octubre.

El subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, dijo este martes que desde el Gobierno perciben “un incremento” de esa ola más radical desde el lunes, tras un cambio de gabinete pedido a gritos en protestas y redes sociales, cuando pasaron de 21 a 89 “los eventos graves distribuidos de lo largo y ancho del país”, según dijo en referencia a incendios, saqueos y destrucción de edificios.

Karla Rubilar, la nueva ministra vocera, designada el mismo lunes en que nuevos enfrentamientos violentos dejaron el centro de Santiago entre escombros y cenizas, señaló el contraste entre esos actos y la manifestación del viernes pasado que concentró a 1,2 millones de personas en la céntrica plaza Italia, en un ambiente festivo y familiar.

“Lo que estamos viendo hoy día en el centro de Santiago no es la gente que quiere justicia social, no es la gente que quiere un Chile mejor, es gente que quiere destrucción y caos”, dijo Rubilar.

Cambios con gusto a poco

La incertidumbre prima estos días en la cotidianidad del chileno, acostumbrado en casi 30 años a la estabilidad política tras la dictadura de Augusto Pinochet (1973-90) y al buen estado de su economía de mercado, con una inflación que fluctúa entre el 2 y el 3% anual, un dólar estable, un bajo desempleo (del 7% en promedio) y altas tasas de crecimiento.

Pero la amplia clase media que emergió en el país coincide en las calles en expresar su frustración con un sistema de flexibilidad laboral, bajas pensiones, salud y educación privadas, y percibe al actual gobierno como un grupo de empresarios desconectados de la realidad.

El presidente Piñera no logra aplacar las protestas y ha hecho algunas concesiones impensables hasta hace algunas pocas semanas.

“Satisfacer las aspiraciones de las nuevas generaciones, creo que eso es lo que tiene que suceder y, si no es este gabinete actual, tendrá que ser otro o sino tendrá que ser otro presidente”, opinó este martes Fernando Rencoret, un jubilado de 73 años, de acuerdo con el trasfondo de las manifestaciones.

Estos hechos, que han sorprendido a muchos, “corresponden con lo que está pasando en el mundo y muestra que, bajo la apariencia de normalidad, se acumula la frustración por la desigualdad social y la corrupción e incompetencia de muchos políticos”, opinó el sociólogo español Manuel Castells, académico del MIT, entrevistado por el diario La Tercera.

Castells no se sorprende de las escenas de caos en Chile. “Cuando no hay respuestas a los problemas de la gente durante mucho tiempo y la política se convierte en un juego cínico de una casta política para favorecer a los de siempre, hay un momento en que una chispa enciende la pradera reseca de resentimientos”, dijo.

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La sorpresa de la crisis chilena

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De algún modo todos nos vimos sorprendidos con las noticias de los disturbios y manifestaciones sociales en Chile. Nadie se imaginaba que el ejemplo a seguir en América Latina cayera en una crisis social tan profunda. Pero… ¿Por qué? ¿Qué pasó?

La economía chilena

A diferencia de Argentina, Ecuador o Bolivia, los problemas de Chile no tienen su origen en una crisis macroeconómica. A decir verdad, el país trasandino viene creciendo ininterrumpidamente desde hace décadas, con gran control de las variables macroeconómicas y cuentas fiscales muy ordenadas. Si se considera el crecimiento promedio de PIB que ha tenido Chile desde 1990 hasta 2015, la tasa de crecimiento promedio anual es del 5%. Aunque a partir del 2019 ese crecimiento se desaceleró, la economía sigue creciendo y se prevé que en 2023 Chile pueda pasar a pertenecer al grupo de países desarrollados. El modelo chileno también ha sido muy exitoso en bajar la pobreza, siendo el segundo país de América Latina (después de Uruguay) con menos pobres.

Sin embargo, a pesar del éxito del modelo económico chileno, tiene un gran problema puertas adentro que tiene que ver con la desigualdad en la distribución de los ingresos. Para demostrarlo, les presentaré un indicador conocido como coeficiente de Gini.

Coeficiente de Gini

El coeficiente o índice de Gini mide hasta qué punto la distribución del ingreso entre las personas u hogares, dentro de una economía, se aleja de una distribución perfectamente equitativa. Por lo tanto, un índice de Gini de 0 representa una equidad perfecta (todos ganan lo mismo), mientras que un índice de 100 representa una inequidad perfecta (una persona se queda con todos los ingresos y los demás no reciben nada).

Si analizamos los datos del Gini para el año 2018, Chile no es solamente el país de sudamérica más desigual de la OCDE, sino que se encuentra en el puesto número 13 como el país más desigual del mundo. Si lo comparamos con Argentina, en esto estamos mucho mejor, ya que ocupamos el puesto 46 del ranking.

Ranking de los países más desigualesPaísGINI año 2018
1Sudáfrica57,7
2Namibia55
3Sri Lanka51,4
4China51
5Zambia49,5
6Lesotho49,3
7Colombia48,9
8Honduras48,3
9India47,9
10Filipinas47,9
11Egipto47
12Panamá46,1
13Chile45,9
14México 45,9
15Costa Rica 45,7
46Argentina38,6

Según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas de Chile, el ingreso medio mensual de los trabajadores en Chile es de U$s795 mensuales (aproximadamente  unos $47.750 pesos argentinos), lo cual está bastante bien si lo analizamos desde nuestro punto de vista. Sin embargo, existe una gran brecha entre los ingresos de los más pobres (el 70% de los trabajadores tuvieron ingresos iguales o menores al ingreso medio) y también una gran brecha de género, ya que en promedio las mujeres chilenas ganan 17% menos que los hombres.

Estas diferencias salariales se acentúan aún más si las analizamos en base al nivel de educación, ya que en promedio, los trabajadores con educación universitaria ganan 2,4 veces más que los trabajadores con educación secundaria. El problema con ello es que acceder a la educación universitaria en Chile es sumamente costoso, porque su sistema educativo es esencialmente privado (sólo el 24,1% de los trabajadores chilenos cuentan con educación universitaria). 

Hay numerosas universidades pagas cuyo nivel académico va de la mano con la restricción al acceso por examen de ingreso y recursos del estudiante. A su vez, las universidades que mantienen un financiamiento público con examen de ingreso, reciben mayormente estudiantes de colegios privados. 

En 2011, durante el gobierno de Michelle Bachelet y luego de las protestas estudiantiles, se impulsaron algunas reformas importantes del sistema educativo que permitió el acceso de jóvenes de menores ingresos.

Sin embargo, el actual presidente Sebastián Piñera, intentó dar marcha atrás con muchas de estas medidas, ya que ve en la educación una industria con base en criterios “meritocráticos” y productivos.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadísticas de Chile

También existen fuertes desigualdades en el sistema de salud y el sistema previsional, lo que restringe mucho las oportunidades de las personas que menos tienen en Chile.

Conclusión

El verdadero reclamo del pueblo chileno va mucho más allá de lo que pueden reflejar los indicadores macroeconómicos. Están pidiendo mayor igualdad de oportunidades. Es decir, están buscando que sus posibilidades no dependan tanto de la región del país en la que hayan nacido, de la familia que les tocó o de su género, sino que dependan de sus valores y esfuerzos, pero donde el Estado asegure puntos de partidas similares en la gran carrera de la vida. Si lo pensamos así, claramente el pueblo chileno está reclamando un verdadero desarrollo económico, más que un mero crecimiento de los ingresos. Pueden solucionarlo… Tienen los recursos para hacerlo sin comprometer su crecimiento. Quizás también es un llamado de atención para Paraguay que viene mostrando los resultados de un crecimiento sostenido con baja inflación: el derrame no se hace solo y como no es justo tener que repartir toda la torta con el que no hizo nada; tampoco es justo que el que le ponga la cereza se quede con todo.

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¿La revuelta de Chile puede ser la chispa de América Latina?

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El 2019 está culminando con un clima de inestabilidad en América Latina. Protestas en Ecuador, Bolivia y Chile; inestabilidad política en Perú y una fuerte crisis económica en Argentina, agravada por la incertidumbre que generan las elecciones presidenciales. 

Sin dudas, hay grandes diferencias entre estos países, tanto en su economía como en las estructuras sociales, cultura, recursos naturales y territorio. Sin embargo, es posible encontrar ciertos paralelismos en cada una de las circunstancias por las que atraviesan. 

Muchos podrían pensar que estos episodios de protestas y descontento popular podrían deberse a algún tipo de conspiración o que se encuentran impulsadas a partir de grupos con diferentes ideologías políticas. 

Sin embargo, las crisis tienen su nacimiento razones más profundas; en esos problemas estructurales que se definieron a partir de la historia y que a pesar del paso de los años no se han podido solucionar

  1. La desigualdad social

La desigualdad es una característica histórica y estructural de las sociedades latinoamericanas. Aunque en los últimos años hubo muchos avances para corregir estas desigualdades a través de un gasto social que permite la redistribución de los ingresos, América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo.

Tal vez usted se pregunte: si la desigualdad es un problema que existió siempre ¿por qué es un factor determinante en las crisis actuales? La respuesta tiene que ver con el panorama económico actual: desde el año 2015, debido a un enfriamiento de la economía global y la baja en los precios de los productos primarios (granos, minerales y todos aquellos productos que tengan que ver con extracción de recursos naturales) en los mercados internacionales, las economías de los países latinoamericanos están creciendo menos. Al crecer menos, comienza a subir el desempleo y la pobreza. A su vez, los países tienen déficit fiscales elevados casi inmanejables, que no les permiten incrementar el gasto para hacer frente a las demandas sociales.

En el siguiente gráfico se puede apreciar cómo comenzaron a aumentar la pobreza y la pobreza extrema en la región a partir de 2015, lo cual da cuenta del complejo panorama social.

  1. Economías basadas en la Producción Primaria

Este, tal vez, podría ser el origen de muchos otros problemas económicos de los países de Latinoamérica; y también es estructural y prácticamente determinado por la historia. Los países latinoamericanos nacen como colonias de las potencias europeas y con la función de proveer materias primas y alimentos a las grandes metrópolis. 

A pesar de la independencia política, la base de la economía latinoamericana nunca cambió: seguimos siendo lo productores de materias primas y dependemos fuertemente de las exportaciones de las mismas. Pero el mercado de estos productos tiene ciertas características que hacen a las economías muy frágiles:

  1. Los países no pueden incrementar mucho la oferta de productos porque el factor principal son los recursos naturales y son fijos;
  2. Los productores de materias primas tampoco controlan el precio de sus productos, ya que tienen poco valor agregado que los diferencie y el precio se fija en los mercados internacionales. Si los precios son altos, entra más dinero a la economía y esta crece; si bajan los precios, la economía comienza a tener problemas. La mayor dificultad es que no se puede prever cuándo los precios estarán altos y cuando caerán.

¿Cómo se soluciona este problema? Desarrollando la industria, invirtiendo en actividades productivas con mayor valor agregado

Pero… no es tan fácil como parece: para desarrollar la industria necesitamos los dólares de las exportaciones de los productos primarios (y con esto volvemos al problema inicial). 

  1. Instituciones débiles y gobiernos personalistas

Los países latinoamericanos se caracterizan por tener una situación política y económica peligrosamente inestable: democracias jóvenes (algunos países aún hoy tienen dictaduras), corrupción, desequilibrio de poderes y sistemas de gobiernos muy personalistas.

Si bien este punto no se puede clasificar como económico, es seguro que si no tenemos instituciones fuertes, la economía no va a funcionar bien. Si observamos a los países desarrollados, vamos a notar un profundo respeto por las leyes e instituciones de un país, así como también consecuencias serias para aquellos que no las respetan.

Sin embargo América Latina tiene muchos problemas en este punto. Una de las características más notorias son los gobiernos fuertemente presidencialistas, donde pareciera que el poder legislativo y judicial cumplen un rol secundario. Además de ello, son sistemas muy personalistas: la mayoría de las sociedades ven la solución a los problemas políticos en la persona de algún funcionario, más que en la democracia y en el sistema de gobierno en su conjunto. Tal vez esta visión de las cosas tenga una fuerte raíz cultural, pero pensar que una persona (ya sea un presidente o candidato) tiene todas las soluciones para los problemas de un país es un poco iluso (o se sobrestima la capacidad de una persona o se subestiman los problemas).

Más allá de ello, la importancia de la división de poderes justamente radica en el equilibrio y en el control del poder que se les da a nuestros representantes. El hombre tiende a ser egoísta y ambicioso por naturaleza y el poder puede ser un arma de doble filo. Por más buenas intenciones que tenga un candidato, el poder lo puede corromper. Por lo tanto, es imperiosa la necesidad de cambiar la visión que, como pueblo, tenemos de nuestros sistemas de gobierno y exigir que se respeten las leyes e instituciones.

Tal vez, sea el último punto de análisis de este artículo, pero debería ser el primero por donde comenzar a cambiar las cosas.


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Un millón de personas piden la renuncia de Piñera en Chile

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Al cumplirse una semana de las marchas multitudinarias, disturbios, denuncias y represión por parte de las fuerzas militares, Chile hace historia aproximadamente 1 millón de personas se reúnen en Plaza Italia, en Santiago de Chile (ciudad capital). Al parecer los intentos del presidente Sebastián Piñera por detener las manifestaciones, con medidas económicas de último momento y un posible cambio de gabinete, no fueron suficientes ya que la población chilena sigue pidiendo por su renuncia.

Cerca de un millón de personas protagonizaron en Santiago la demostración más imponente desde el regreso de la democracia en Chile, hace 29 años, y ratificaron sus demandas en favor de un programa de gobierno que consagre la justicia social y acabe con las desigualdades.

La multitud colmó la emblemática Plaza Italia de la ciudad de Santiago y varias cuadras de los alrededores, sin banderas de partidos políticos y en respuesta a una convocatoria lanzada a través de las redes sociales.

La manifestación se concretó ocho días después del inicio de una rebelión popular seguida de represión que dejó 19 muertos, cientos de heridos y más de 2.000 detenidos en ocho días y que llevó al gobierno a declarar el estado de emergencia e imponer el toque de queda por las noches en las grandes.ciudades del país por varias jornadas consecutivas.

Las imágenes aéreas captadas por los reporteros gráficos y camarógrafos desde las alturas lucieron impactantes.

Piñera apura medidas de su “agenda social” para aplacar la rebelión de los chilenos. La iniciativa enviada al Parlamento apunta a aumentar en un 20 por ciento la llamada pensión básica solidaria que perciben unos 600.000 jubilados englobados el el 60 por ciento del sector más pobre del país y que tienen un ingreso equivalente a los 151 dólares.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, envió al Congreso un proyecto de ley para aumentar los ingresos de los jubilados con pensión básica, una medida prevista en la “agenda social” que inauguró con la esperanza de frenar el estallido social que sacude al país desde hace más de una semana.

La iniciativa apunta a aumentar en un 20 por ciento la llamada pensión básica solidaria que perciben unos 600.000 jubilados englobados el el 60 por ciento del sector más pobre del país y que tienen un ingreso equivalente a los 151 dólares.

Además, propuso una suba de un punto porcentual (desde el 4 hasta el 5 por ciento) de los aportes patronales al sistema de jubilaciones, una medida demandada por las fuerzas políticas de centroizquierda.

“El seguro para proteger a los adultos mayores no valentes se va a financiar con este 1 por ciento y en los próximos días vamos a enviar al Congreso nuevas protecciones sociales con cargo a este porcentaje”, dijo Piñera, citado por la agencia EFE.

También se comprometió a crear un ingreso mínimo garantizado de 350.000 pesos (unos 482 dólares) que complemente el salario de los trabajadores que no cobren el sueldo mínimo y a aumentar los impuestos para las rentas más altas.

La Cámara de Diputados había aprobado ayer en general un proyecto para reducir de 45 a 40 horas semanales la jornada laboral.

Ante la fuerzas de las protestas, el presidente ya había retrocedido en su decisión de eliminar un subsidio a los combustibles, con su consecuente impacto en los valores de venta al público, y aceptó congelar las tarifas del servicio eléctrico.

Para desactivar el estallido, también prometió medidas para bajar los precios de los medicamentos y mejorar los sistemas de salud y educación.

En distintas ciudades de Chile continuaron hoy las protestas multitudinarias, entre ellas una con disturbios que forzó a las autoridades a evacuar la sede del Congreso, establecida en Valaparaíso.

En las puertas de la sede legislativa se reportaron enfrentamientos entre agentes de fuerzas de seguridad y manifestantes. Además, un grupo intentó derribar una verja que protegía al edificio, ante lo cual se decidió la evacuación del personal y la suspensión de las actividades.

En tanto, cientos de camiones, taxis y automóviles particulares invadieron a paso lento las autopistas que circunvalan y cruzan Santiago de Chile para participar de una caravana que convirtió en un caos el tránsito en la capital del país.

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No a la militarización en Chile

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Opinión Alicia Bohren, Carolina López Forastier – Desde la Cátedra Libre de DDHH “Leopoldo Lopez Forastier de la Universidad Nacional de Misiones expresamos nuestra absoluta preocupación por la situación política de Chile .

Por ello:

-Repudiamos y condenamos las brutales acciones represivas contra el pueblo chileno donde los miembros de las fuerzas de seguridad que han respondido con un uso excesivo de la fuerza contra el pueblo chileno

 -Instamos al gobierno chileno en forma inmediata el cese de la represión amparada en el Estado de Emergencia y liberación de todas y todos los detenidos y convoque una mesa de dialogo con las organizaciones y cuyas expresiones populares deben ser respetadas por encima de cualquier interés.

-La violencia del Estado no resolverá los problemas sociales ni los reclamos populares. El único camino posible para la salida de estos conflictos en América Latina es la construcción de países más justos e igualitarios, donde todos los sectores sociales gocen de sus derechos plenamente

Mgter Alicia Bohren – Rectora de la Universidad Nacional de Misiones

Dra Carolina Lopez Forastier – Coordinadora cátedra de DD.HH.

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