Con apenas 11 años, la taekwondista posadeña Catalina Ripoll se coronó campeona panamericana en la modalidad de Lucha en el XVI Panamericano de Taekwondo ITF, realizado en Chile, el torneo más importante del continente para esta disciplina. La joven deportista también logró el tercer puesto en la categoría Forma, redondeando una actuación brillante en la categoría Infantil B Femenino (10-11 años).
Catalina integró la delegación del Instituto Juché, acompañada por otros tres alumnos y bajo la conducción de su Sabum Nim Enrique Leiva, referente de la Asociación Integral de Taekwondo. La competencia reunió a representantes de 13 países, lo que realza aún más el logro de la deportista misionera.
La flamante campeona panamericana ya había demostrado su potencial al conquistar el título de campeona Centro y Sudamericana 2024 tanto en Lucha como en Forma, consolidándose como una de las grandes promesas del taekwondo argentino.
Además de Catalina, otro representante del Instituto Juché subió a lo más alto del podio: Bastián Cantero se quedó con el primer puesto en la modalidad de Lucha en la categoría Infantil B Masculino (10-11 años), cinturón azul.
El reciente anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la imposición de aranceles del 10% a una amplia gama de productos latinoamericanos ha generado preocupación y análisis en la región.
Desde el café colombiano y los arándanos peruanos hasta el vino argentino y el salmón chileno, diversos productos clave se verán afectados por esta medida proteccionista.
La decisión de Trump marca un cambio significativo en la política comercial de Estados Unidos, alejándose de décadas de un sistema basado en reglas multilaterales. Si bien el impacto es global, Latinoamérica se encuentra entre las regiones menos afectadas en comparación con los aranceles más elevados impuestos a China (34%) y la Unión Europea (20%).
A pesar de la magnitud de la medida, la reacción en Latinoamérica ha sido relativamente moderada. México y Canadá, por ejemplo, quedaron exentos de los aranceles recíprocos, aunque enfrentan gravámenes previos al acero, aluminio y automóviles.
El arancel del 10% incrementará el costo de los productos latinoamericanos en Estados Unidos, lo que podría afectar las exportaciones, la inversión y el empleo en la región. Sin embargo, algunos analistas ven oportunidades para que Latinoamérica aumente su participación en el mercado estadounidense a expensas de otros países.
Pero los temores no solo vienen por el golpe que sufrirán los exportadores. La nueva guerra arancelaria de Estados Unidos ha provocado incertidumbre en los mercados, pausa en las inversiones, dudas sobre el futuro del tipo de cambio y ansiedad sobre cómo responderán los países más afectados.
Pese a la tormenta,”parece que la región está mejor posicionada que el resto”, dice Joan Domene, economista jefe para América Latina de Oxford Economics, en diálogo con BBC Mundo. De todos modos, agrega, “vamos a ver una desaceleración global del comercio”.
Muchos analistas están anticipando ese frenazo económico en Estados Unidos, uno de los principales socios comerciales de la región, algo que impacta directamente a las economías latinoamericanas.
Las economías están tan interconectadas que, si baja el crecimiento en EE.UU. o se produce una recesión, Latinoamérica lo va a sentir. Pero, por ahora, no se sabe qué va a pasar durante los próximos meses en la medida que comiencen a rearmarse las piezas del rompecabezas del comercio internacional.
La Casa Blanca estableció excepciones para ciertos productos, como el cobre, los bienes farmacéuticos, los semiconductores, los artículos de madera, los lingotes de oro, la energía y otros minerales no disponibles en Estados Unidos.
Expertos en el sector petrolero consultados por BBC Mundo piensan que al excluir el rubro de la “energía” de los aranceles, se supone que las exportaciones de petróleo no se verán afectadas.
Como no se han entregado más detalles, tampoco los gobiernos tienen certeza sobre este punto y están a la espera de conseguir reuniones bilaterales con miembros de la Casa Blanca para tener mayores certezas.
En el escenario de que el petróleo y otros productos energéticos latinoamericanos efectivamente queden exentos de los nuevos aranceles, los efectos en la región estarían más focalizados en sectores como la agroindustria, aunque todo depende de cada país.
Reacciones por País:
Colombia: Inicialmente crítico, el presidente Petro ve oportunidades para aumentar las exportaciones.
Pese a que inicialmente el presidente colombiano, Gustavo Petro, no celebró los aranceles de Trump, en un repentino cambio, declaró en la red social X que estos son positivos.
“Latinoamérica, incluida Colombia, se benefician con la política de Trump sobre aranceles, en primera instancia. Pero el empresariado colombiano debe saber aprovechar las cosas”, dijo.
Si algunos productos se encarecen en EE.UU., “y si podemos producir esos bienes más baratos, es hora de exportar allí”, agregó. “Solo encareceremos importaciones norteamericanas si nos quitan empleos”.
Argentina: El gobierno destaca la “maravillosa relación” con EE.UU. y se rumorea un posible acuerdo para reducir los aranceles.
Manuel Adorni, destacó este jueves la “maravillosa relación” entre Argentina y EE.UU.
Y el presidente Javier Milei, publicó en X un enlace a la canción de Queen Friends will be Friends, pese a que los mercados no recibieron con alegría los aranceles de Trump.
Trascendió que en la noche del jueves Milei podía anunciar un posible acuerdo con el presidente Donald Trump para reducir a cero los aranceles a Argentina. El principal rubro de exportación argentino a EE.UU. es el de combustibles y aceites minerales, seguido por el aluminio y las bebidas y líquidos alcohólicos.
Perú: Preocupación por el impacto en los arándanos y otros productos, pero se busca negociar con EE.UU.
Los productores de arándanos peruanos no estaban satisfechos, dado que el principal mercado de exportación de esa fruta es EE.UU., y pese a que ambos países tienen un acuerdo de libre comercio, el pacto no salvó a Perú de los gravámenes.
El gobierno de Lima anunció que le pedirá al gobierno de Trump que reconsidere los aranceles en los próximos días. Algunos expertos locales dijeron que, pese al daño que puede generar la medida en sectores como la industria textil, se pueden abrir oportunidades para Perú frente a otros países a los que se les impusieron gravámenes más altos.
O sea que, pese a todo y dependiendo del producto, Perú podría seguir vendiendo más barato que otros competidores.
Brasil: El presidente Lula critica el proteccionismo y anuncia posibles represalias.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó este jueves que su Gobierno enfrentará “todo intento de imponer un proteccionismo que no cabe más en este mundo” y que adoptará “todas las medidas posibles” contra los aranceles de Trump.
“Defendemos el multilateralismo y el libre comercio”, dijo Lula.
También aseguró que la respuesta a los aranceles será dada con la “referencia” a una ley aprobada el miércoles en el Congreso brasileño, que autoriza la adopción de represalias para casos de ese tipo, y también en el marco que establecen las normas de la Organización Internacional de Comercio (OMC).
Brasil exporta a EE.UU. productos como el petróleo crudo y refinado, hierro semi-acabado, soja, mineral de hierro, azúcar y maíz.
Chile: Impacto en la agricultura y la pesca, pero se celebra la exención del cobre y la madera.
Productos como el salmón, la uva o el vino han quedado expuestos a los gravámenes unilaterales aplicados por la mayor economía del mundo.
La decisión “tiene un efecto indudable para un país pequeño y globalizado como Chile”, dijo la presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio, Susana Jiménez.
A pesar del impacto negativo que puede tener la medida en la economía chilena, la Casa Blanca decidió dejar fuera del gravamen a dos productos chilenos fundamentales: el cobre y la madera.
Eso hizo que el golpe no fuera tan duro, aunque un potencial gravamen al cobre en el futuro es una alternativa que aún sigue sobre la mesa del Despacho Oval.
Ecuador: Preocupación por el camarón, el banano y el cacao, con llamados a fortalecer la relación con EE.UU.
El camarón, el banano, y el cacao son algunos de los productos más afectados por los aranceles.
Sectores empresariales de ese país dijeron estar evaluando “de manera urgente” caminos para mitigar el impacto de la medida, mientras el gobierno señaló que continuará promoviendo una relación más estrecha con su principal socio comercial.
Centroamérica: Alta dependencia del mercado estadounidense, con análisis y llamados a la negociación.
Los gobiernos de esa región han dicho que están analizando la situación y que, por ahora, no han tomado decisiones sobre cómo seguir adelante.
Aunque forman parte del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (DR-CAFTA), la decisión del gobierno estadounidense no los eximió de los nuevos aranceles.
Aunque el daño comercial puede ser bastante profundo, países de esa región destacaron que el 10% fue el arancel más bajo aplicado por el gobierno estadounidense a nivel global.
“Si la marea sube y levanta todos los botes al mismo tiempo, pues es una realidad nueva. No nos están castigando en ese sentido”, dijo el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves.
En un análisis, el banco Citi dijo que Honduras, El Salvador, República Dominicana y Panamá, son algunos de los más vulnerables, debido al desbalance comercial con EE.UU., la migración y el narcotráfico, la dependencia de las remesas y otros factores.
La devastación de incendios y sequías, sumada a la inacción de los gobiernos, pone a Sudamérica frente a una crisis climática sin precedentes.
En 2024, Sudamérica vivió un año de desastres climáticos sin precedentes. Chile registró el incendio forestal más mortal en al menos un siglo; Bolivia sufrió incendios devastadores que arrasaron más del 15% de su territorio; y Venezuela y Brasil experimentaron sequías más largas de lo habitual.
Más de 79 millones de hectáreas (790.000 km²) se incendiaron en la región, un daño sin igual en la última década, dejando cientos de muertos y miles de viviendas destruidas.
Los incendios forestales descontrolados, las sequías extremas y las densas nubes de humo visibles desde el espacio se están convirtiendo en fenómenos recurrentes en gran parte de Sudamérica, alertan los expertos.
Lo más sorprendente de 2024 fue cómo algunos incendios llegaron a las ciudades, una amenaza impensable hasta hace poco. Según Raúl Cordero, científico del clima en la Universidad de Santiago de Chile, “los incendios ahora son capaces de matar en las ciudades, algo que no habíamos considerado antes”.
Aceleración de un fenómeno peligroso
Cordero lideró un estudio que analizó los últimos 50 años de datos climáticos, donde se evidenció una drástica alza en los días calurosos, secos y con alto riesgo de incendios en diversas partes de la región. Las áreas más afectadas por este fenómeno incluyen el norte de la Amazonía en Brasil, Maracaibo en Venezuela y el noreste del Gran Chaco, una de las zonas de bosque tropical seco más grandes del mundo, que abarca partes de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay.
El análisis reveló que las regiones más afectadas por el calor y la falta de lluvias han experimentado un incremento de días calurosos y secos.
Los autores del estudio consideran “secos” aquellos días en los que las lluvias están por debajo del promedio habitual, lo cual varía según la ubicación geográfica y la época del año.
Por ejemplo, enero se considera “seco” en Buenos Aires (Argentina) si las lluvias no superan los 120 milímetros, mientras que en ciudades como Bogotá (Colombia) agosto se considera “seco” si las precipitaciones no alcanzan los 50 mm.
Hace 50 años, en la región había unos 180 días secos al año, pero ahora en algunas zonas se registran cerca de 240 días secos.
Además, el riesgo de incendios extremos ha crecido exponencialmente. En la última década, algunas regiones han visto hasta 120 días de alto riesgo de incendios al año, comparado con menos de 40 días anuales entre 1971 y 2000.
Desastres en Chile, Bolivia, Brasil y Venezuela
En Chile, el incendio forestal en la región de Valparaíso en febrero de 2024 fue el más mortal en el mundo en al menos 100 años, cobrando la vida de 383 personas. En Bolivia, el fuego arrasó con más del 15% de su territorio, quemando más de 16 millones de hectáreas, un área mayor que Nicaragua. Brasil sufrió incendios masivos, especialmente en la selva amazónica y el Pantanal, donde más de 592.000 km² se vieron afectados. Venezuela también registró incendios récord, quemando un 9% de su territorio.
¿Y qué pasa en la Argentina?
En lo que va del verano austral de 2025, al menos 48.688 hectáreas han sido arrasadas por incendios en la cordillera andina de la Patagonia, afectando parques nacionales y reservas naturales, mientras que, en la provincia de Corrientes, entre 94.000 y 100.000 hectáreas se han quemado. Además, se han registrado focos menores en otras provincias. La situación ha dejado dos muertos y pérdidas incalculables en ecosistemas diversos. Las temperaturas han superado los 40°C, y la magnitud de los incendios ha generado crisis y cuestionamientos sobre la falta de preparación en la prevención y control del fuego.
El biólogo Thomas Kitzberger destaca que las condiciones climáticas extremas y la abundancia de pinos exóticos en la región favorecen la propagación de los incendios. En diciembre, un rayo provocó un incendio en el Parque Nacional Nahuel Huapi, que aún sigue activo y ha quemado más de 11.600 hectáreas de bosque milenario. Las tormentas eléctricas, un fenómeno nuevo en la región, también contribuyen a la propagación del fuego. Los estudios indican que la frecuencia de incendios en la Patagonia podría aumentar significativamente en las próximas décadas.
Aparte de Nahuel Huapi, otros grandes incendios han afectado las provincias de Chubut, Río Negro y Neuquén, siendo el más devastador el que sigue activo en el Parque Nacional Lanín, con más de 22.000 hectáreas quemadas. En Corrientes, las altas temperaturas y la sequía han reavivado los focos de incendio, y aunque las lluvias de febrero ayudaron a sofocar algunos, el riesgo persiste debido a la falta de humedad.
Las plantaciones de pinos, tanto en la Patagonia como en Corrientes, han acelerado la propagación del fuego, ya que su madera seca facilita la expansión de las llamas. Las causas de los incendios se atribuyen mayoritariamente a actividades humanas, ya sea por accidente, negligencia o incluso intencionalidad.
En la región andina, los incendios están vinculados a los conflictos con las comunidades mapuches, como en el caso del fuego en Epuyén, relacionado con el desalojo de familias mapuches del Parque Nacional Los Alerces. La tensión aumentó tras las detenciones de personas en El Bolsón, lo que desató protestas en varias ciudades. En respuesta, el Gobierno Nacional traspasó el Servicio Nacional del Manejo del Fuego al Ministerio de Seguridad y creó la Agencia Federal de Emergencias. La gestión de los incendios sigue siendo objeto de críticas, y la renuncia de la subsecretaria de Ambiente, Ana Lamas, ha añadido más presión al gobierno.
Cambio climático y El Niño: Los impulsores del desastre
2024 fue el año más cálido registrado a nivel mundial, lo que exacerbó las sequías y las altas temperaturas en Sudamérica. Científicos de la NASA indicaron que las temperaturas superaron en más de 1,5°C los niveles de la última mitad del siglo XIX durante más de la mitad del año. Además, el fenómeno climático El Niño intensificó la sequedad y el calor en diversas regiones.
Marangelly Fuentes, directora científica del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, advirtió que el cambio climático está alterando los fenómenos meteorológicos, provocando no solo sequías más largas, sino también lluvias más intensas que aumentan el riesgo de inundaciones.
¿Hay solución?
Expertos como Cordero y Fuentes coinciden en que no existe una solución rápida. Aunque la reducción de los gases de efecto invernadero es crucial, las comunidades deben prepararse para mitigar los efectos del cambio climático, aumentar su resiliencia y tomar medidas para protegerse de los incendios y las sequías.
La FAO, por su parte, recomendó invertir más en la prevención de incendios forestales y en la educación sobre cómo reducir los riesgos, especialmente en las zonas más vulnerables de Sudamérica.
Por Yasna Mussa en Dialogue Earth – El país ha puesto en marcha una estrategia nacional, pero las comunidades locales han manifestado su alarma sobre las potenciales consecuencias de su producción masiva
Todo lo que se ha dicho hasta ahora sobre el desarrollo del hidrógeno verde (H2V) en Chile desde el gobierno suena prometedor: que el país tiene una de las mejores condiciones naturales en el mundo para el desarrollo de las energías renovables necesarias para esta industria y que sería una vía propicia para la descarbonización. Una lista de ventajas que sus promotores defienden y que despierta preocupación en organizaciones locales, ante la falta de información y la rapidez con la que avanzan los planes de su producción.
En mayo, el gobierno del presidente chileno Gabriel Boric presentó el Plan de Acción de Hidrógeno Verde, tras una consulta con un comité de expertos. Este conjunto de 80 medidas está diseñado para establecer salvaguardias sociales y medioambientales a medida que se amplía la industria, basándose en los planes que el ex presidente de Chile Sebastián Piñera estableció durante su segundo mandato (2018-2022).
Chile tiene tres objetivos principales para su industria del hidrógeno: producir el hidrógeno verde más barato del mundo en 2030; situarse entre los tres primeros países exportadores en 2040; y, en 2025, contar con 5 gigavatios de capacidad de energía renovable dedicada a la electrólisis, el proceso de división del agua con electricidad que se utiliza para crear hidrógeno “verde”.
¿Qué es el hidrógeno verde?
Según un estudio encargado por el gobierno en 2020, el desarrollo del hidrógeno verde debería crear al menos 94.000 puestos de trabajo de aquí a 2050. Durante la presentación del Plan de Acción del Hidrógeno Verde el pasado mayo, el presidente Boric declaró: “Tenemos como meta posicionarnos como uno de los productores más competitivos a nivel mundial, siendo de los principales exportadores de aquí a 2040”.
Para el gobierno y la industria, una parte importante de ese potencial se encuentra en la región austral de Magallanes. Su energía eólica podría aprovecharse para producir hasta el 13% del hidrógeno verde mundial, según un estudio del Ministerio de Energía chileno.
La Asociación de Productores de Hidrógeno Verde de Magallanes (H2V Magallanes) informa que hasta ahora se han establecido inversiones en nueve proyectos en la región.
La carrera por el hidrógeno verde
Actualmente, la economía de Magallanes está impulsada por la ganadería, la industria de los combustibles fósiles, el turismo y la piscicultura. Sin embargo, su ubicación como la región más austral de Chile, y una de las menos pobladas, podría ser ideal para el desarrollo de hidrógeno verde: el último censo, de 2017, registró 166.533 habitantes en su extensión de 132.297 kilómetros cuadrados.
Anahí Urquiza, doctora en ciencias de la naturaleza y parte del Comité Estratégico del Plan de Acción de Hidrógeno Verde, explica que la región elegida para la puesta en marcha de esta industria no es casual. “Son lugares que tienen muy buena calidad de potencial de energía renovable, pero además tienen grandes territorios disponibles para poder hacer instalar parques eólicos o instalar paneles solares”.
En esa ruta, la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), una agencia del gobierno, juega un rol particular en su misión de apoyar el desarrollo del hidrógeno. “Los vientos en Magallanes muestran factores de planta –es decir, el porcentaje de tiempo en el que la planta se encuentra generando energía– cercanos al 60%, lo que es incluso superior a los parques del Mar del Norte [en Europa]. Hay disponibilidad de un extenso territorio, la mayoría alejado de los centros urbanos más relevantes”, explica Ana María Ruz, directora ejecutiva del Comité de Desarrollo de la Industria de Hidrógeno Verde de Corfo.
Parte de la transformación que se hará está concentrada en convertir al Terminal Marítimo Gregorio, la refinería de crudo más austral del mundo, en un complejo industrial para el hidrógeno verde. Es así que la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) también ya firmó un acuerdo en 2023 con seis compañías internacionales de energía.
Uno de los proyectos que se encuentra en su etapa piloto es la planta Haru Oni, que podría ser la primera de e-fuels o combustible sintético en el mundo, iniciativa de la empresa Highly Innovative Fuels (HIF). El proceso, que permitiría energía limpia gracias al aprovechamiento de los fuertes y constantes vientos de Magallanes mediante aerogeneradores, lo explican en su web: los electrolizadores usan la energía eólica para dividir el agua en sus componentes, oxígeno e hidrógeno. El siguiente paso consiste en capturar el CO2 del aire y combinarlo con el hidrógeno verde para producir metanol sintético: la base de los e-combustibles como el e-diesel, que se pueden utilizar para automóviles, camiones, barcos o aviones.
Empresas de España, Bélgica, Italia, Estados Unidos y China estarían interesadas en instalar sus plantas de producción en Chile, aseguran desde Corfo. En octubre de 2023, el presidente Gabriel Boric realizó una visita de Estado a China, priorizando el intercambio en materia de tecnología e innovación. María Isabel Muñoz, vicepresidenta de la Asociación de Productores de Hidrógeno Verde de Magallanes, fue parte de la comitiva que sostuvo reuniones con empresarios chinos.
Paulina Ramírez, investigadora en el Centro de Energía de la Universidad de Chile, destaca la importancia que tiene el país como pionero en esta materia, pues se trata de “una industria naciente o relativamente nueva. Entonces es para aprovechar la oportunidad porque llegas a algo que realmente no tiene mucha competencia al inicio”.
Parte de los desafíos, explica Ramírez, quien trabaja en proyectos asociados al Plan de Acción de Hidrógeno Verde, es que si bien el H2V se puede ocupar en cualquier industria y su uso puede ser mucho más eficiente, es necesario adecuar la infraestructura y los equipos. “En Chile tenemos la oportunidad de tener toda la cadena de valor al interior”.
Como toda apuesta, este plan supone un riesgo. No solo depende de las inversiones y avances que logre el país, sino también de que la demanda mundial se mantenga con los años. Ramírez cree que si bien nadie puede asegurar que dentro de una década esta fuente de combustible limpio siga siendo igual de valorada, su éxito va a depender de los contratos que se firmen. “El primer país que logre una producción masiva y cierre un contrato con otro país es quién va a asegurar el mercado. Al final es una competencia”.
El riesgo de convertirse en zona de sacrificio
Junto a la velocidad con la que se anuncia el desarrollo de nuevos proyectos, aparecen también las inquietudes respecto al impacto ambiental en la zona.
Allí, en la bahía y humedal de San Gregorio, se encuentran los dos sitios con mayor biodiversidad del lado norte del estrecho de Magallanes. Las características de su marea y los humedales de agua dulce de la zona la hacen rica en algas y atractiva para una variada gama de aves, entre ellas el amenazado canquén colorado, en peligro de extinción.
A organizaciones de la sociedad civil, científicos y expertos locales les preocupa que si bien la narrativa en torno al hidrógeno destaca su perfil “verde” y su desplazamiento de los combustibles fósiles, para llegar a producir a mayor escala se deban intervenir grandes extensiones de terreno y, con ello, sacrificar ecosistemas que son parte de la Patagonia.
El temor es que la región se convierta en una nueva zona de sacrificio, como ya ha ocurrido con otros sitios en Chile como la bahía de Quintero-Puchuncaví, en la Región de Valparaíso. Se trata de un área industrial que comenzó a funcionar en la década de 1960 y donde operaban termoeléctricas, petroleras y plantas químicas, cuya contaminación ha afectado directamente la salud de los habitantes y los ecosistemas.
El papel del agua en la producción de hidrógeno verde ha sido otra fuente de preocupación, ya que las regiones de Chile destinadas al desarrollo del hidrógeno verde carecen de los suministros de agua dulce necesarios. Esto ha llevado a planificar estrategias de tratamiento de agua salada para varios proyectos. Según un informe reciente de International PtX Hub, una iniciativa de hidrógeno verde del gobierno de Alemania, la industria del hidrógeno verde de Chile consumirá 107 millones de metros cúbicos de agua desalinizada al año en 2030.
“Las plantas desalinizadoras también tienen un impacto grande. Sobre todo si está pensado a gran escala, como es el caso de Magallanes”, explica Urquiza. “Sin duda tendría un tremendo impacto ambiental y social, porque significa transformar una región en donde hay que construir grandes puertos, aumentar el tráfico, generar una gran migración de población a estos territorios para que efectivamente se pueda llevar a cabo la industria”, asegura.
Urquiza advierte que el hidrógeno verde no puede ser visto como “una bala de plata”, sino como una alternativa que requiere exploración; si la generación de hidrógeno verde no se desarrolla para ser sostenible, esta industria emergente frustrará sus propios objetivos positivos para el medioambiente, afirma.
Intervenciones comunitarias
“La verdad es que la industria del hidrógeno verde ya está instalada en la región de Magallanes”, dice la bióloga marina Gabriela Garrido, que forma parte del Panel Ciudadano H2 Magallanes, compuesto por una red de organizaciones ambientales y científicas de esa región. A Garrido le preocupa que ya haya empresas avanzando con proyectos en el territorio. Asegura que hay compañías que llevan tres años recopilando información y realizando monitoreos, independientemente de que estos proyectos sean finalmente revisados y aprobados por el servicio de evaluación ambiental del Estado.
En diciembre de 2023, un grupo de organizaciones regionales y nacionales firmaron una carta solicitando al presidente Boric que “no transforme a Magallanes en una zona de sacrificio”. En el texto reiteran su “profundo rechazo a la forma en que el gobierno y privados están impulsando el desarrollo de la industria del hidrógeno ‘verde’ a lo largo en el país, siendo el caso de la Región de Magallanes y de la Antártica chilena de extrema preocupación.”
Para Garrido, “es una industria que ya está haciendo presión sobre el territorio en términos sociales, mediáticos y políticos, e interviniendo también localidades y comunas que son extremadamente vulnerables, donde efectivamente es muy fácil llegar con un maletín lleno de esperanza y dinero”.
Esa presión se traduciría en la presencia de profesionales enviados por las empresas ya instaladas en Magallanes y que estarían encargados de vincularse con la comunidad para influir desde diferentes ámbitos: persuadiendo a las juntas de vecinos, a los comités culturales, ofreciendo invernaderos en las escuelas; además de charlas y otros tipos de servicios. “Intervienen el tejido social”, dice Garrido.
Tanto a ella como a las organizaciones y los expertos que componen el Panel Ciudadano, les preocupa que se intervengan estas comunas que están aisladas y que, asegura, han sido dejadas de lado por el Estado y por los gobiernos regionales, donde la posibilidad de la creación de puestos de trabajo y de mejorar los servicios públicos locales es inevitablemente bienvenida. “Son comunas que tienen deficiencias en términos de electricidad, de alcantarillado, de conexión a internet, de mala educación y de mala salud. Cuando tú vienes con estas promesas es muy fácil encantar”, dice Garrido.
Las empresas representadas por la Asociación de Productores de Hidrógeno Verde de Magallanes no respondieron a las preguntas formuladas por Dialogue Earth. Ana María Ruiz, de Corfo, señaló que el Plan de Acción Hidrógeno Verde contó con una amplia participación ciudadana en Magallanes y que no todos están en contra de la industria. Dijo que la industria se está desarrollando de manera “planificada y ordenada” y tomando en consideración aspectos sociales y ambientales, agregando valor local.
Urquiza reconoce que la apuesta de H2V ocurre en medio de incertidumbres, ya que se trata de una fuente de energía que recién se está desarrollando, por lo que se necesita generar todavía nuevas tecnologías. “Hay varios problemas que no están resueltos para poder bajar los costos de la producción de energía para que sea viable y que, efectivamente, pueda tener un impacto en la transición energética de diferentes sectores”, dice.
“El problema tiene que ver con que esta forma de atacar la descarbonización de la matriz todavía no es viable tecnológicamente”, agrega Garrido.
Según su Plan de Acción del Hidrógeno Verde, el gobierno chileno establecerá las normas sociales, medioambientales y laborales necesarias para la industria antes de 2026. Antes de que termine su mandato a finales de 2025, el presidente Boric espera haber confirmado entre 10 y 12 proyectos de hidrógeno verde para el país.
Detalles del mega proyecto forestal de más de US$4.500 millones que “La Papelera” Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) quiere levantar en Brasil. De concretarse, se trataría de la mayor inversión de una empresa chilena en el exterior.
Mientras acusa un “repliegue” de la industria forestal en Chile debido a los incendios, robos, usurpaciones e inseguridad, para CMPC la realidad en Brasil es completamente distinta y las estratosféricas cifras que rondan en la cabeza de la empresa para invertir en el gigante sudamericano así lo demuestran. Es que ayer, cuando la Región del Biobío en Chile -fuerte en materia forestal- vivía el luto del atentado fatal contra tres carabineros, la compañía ligada al grupo Matte entraba en escena en Brasil anunciando el inicio de la evaluación de un plan de más de US$4.500 millones para crecer en producción en el país al cual arribó en 2009 y donde, a la fecha, ha invertido US$6 mil millones.
En un hecho esencial enviado a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), CMPC indicó que acordó con el estado de Rio Grande do Sul un protocolo de intenciones para avanzar en una evaluación de un proyecto integral bautizado “Natureza” y que incluirá una nueva planta de celulosa, que se ubicaría a 15 kilómetros de la ciudad de Barra do Ribeiro y se convertiría en la mayor inversión chilena en el extranjero.
“Natureza”, detalló la compañía, tiene una concepción integral que reúne industrialización, infraestructura vial y portuaria, forestación asociativa sustentable, conservación y promoción cultural. Así, se sumaría a la actual fábrica de celulosa de CMPC en Guaíba, que se encuentra a solo 34 kilómetros donde se emplazaría la nueva iniciativa de la compañía.
Implica la construcción de una fábrica para producir hasta 2,5 millones de toneladas anuales de celulosa kraft blanqueada de fibra corta (BHKP), con posibilidad de posterior ampliación.
En caso de concretarse el proyecto, implicaría una inversión de US$4 mil millones para la nueva unidad industrial, US$420 millones en distintas obras de infraestructura vial y US$150 millones para el desarrollo de una nueva terminal portuaria en Rio Grande, así como también una ampliación en el Puerto de Pelotas. Además, contempla, en su fase de construcción, más de 12 mil empleos, prioritariamente locales.
Según Luis Felipe Gazitúa, presidente de Empresas CMPC, “estamos iniciando un proceso de evaluación para un gran proyecto que se inserta en la estrategia de internacionalización que CMPC inició hace más de tres décadas” y que hoy tiene presencia industrial en 9 países de América”.
En tanto, el gobernador de Rio Grande do Sul, Eduardo Leite, afirmó que “nuestro estado de Río Grande del Sur ofrece y da certezas y seguridad para que inversiones tan relevantes como estas puedan desarrollarse”. Y agregó: “Realizamos cambios a nuestro código de Medio Ambiente para que las inversiones puedan desarrollarse adecuadamente y sin descuidar nuestro entorno (…) además, ampliamos las áreas en que la silvicultura puede ejecutarse y crecer en el estado”.
Diversos ejecutivos del sector forestal chileno han destacado desde hace años el apoyo que los estados brasileños entregan a las inversiones que les interesa impulsar. Ello, independiente del gobierno central que esté al mando del país. A la vez, destacan el potencial forestal que tiene ese país y las amplias diferencias con Chile en cuanto a seguridad, particularmente en materia de quemas intencionales de bosques, que en Brasil no son foco de preocupación para las empresas.
En su última carta a accionistas, Gazitúa destacó el crecimiento en Brasil y sostuvo que el positivo panorama internacional “contrasta dramáticamente con la situación por la que atraviesa el conjunto de la industria forestal en Chile”.
Hace algunos días, en una entrevista al diario El Sur, Gazitúa manifestó que “somos una compañía global, y si en Chile no están las condiciones, bueno, las buscaremos en otro lugar”. Luego, tras la junta de accionistas de la papelera el jueves pasado, el presidente abordó las dudas respecto a si sus palabras anticipaban un eventual éxodo de CMPC de Chile y afirmó que “somos una compañía chilena profundamente comprometida desde hace 104 años con nuestros querido país, y eso no está en nuestros planes”.