La apuesta era gigantesca y la respuesta del público terminó siendo todavía mayor. “La Odisea”, de Christopher Nolan, superó los US$1.100 millones de recaudación mundial y alcanzó dos marcas que permiten dimensionar el fenómeno comercial detrás de una de las grandes producciones cinematográficas de 2026.
La adaptación de la epopeya de Homero ya es la película más taquillera de toda la carrera de Nolan y, al mismo tiempo, se convirtió en el estreno que más dinero generó en la historia del formato IMAX: US$289 millones.
El dato trasciende al cine como fenómeno cultural. Detrás de “La Odisea” aparece una industria que sigue demostrando que, frente al avance de las plataformas de streaming y los cambios en los hábitos de consumo, todavía existe un negocio multimillonario alrededor de aquellas películas capaces de transformar su estreno en una experiencia que el público quiere consumir en una sala.
Y allí está una de las claves del éxito de Nolan: IMAX dejó de ser solamente una tecnología de exhibición para convertirse en parte del producto que se vende.
US$289 millones solamente en IMAX
El desempeño en ese segmento es posiblemente el dato económico más significativo.
De los US$1.100 millones obtenidos por “La Odisea” a escala global, US$289 millones provinieron de funciones IMAX. Es decir, más de una cuarta parte de toda la recaudación mundial de la película estuvo vinculada con ese formato.
La cifra permitió superar el récord que mantenía la primera “Avatar”, de James Cameron, que había generado US$271 millones en IMAX.
La marca resulta especialmente significativa porque IMAX funciona precisamente sobre una propuesta de diferenciación frente al consumo audiovisual doméstico: pantallas de enormes dimensiones, sistemas específicos de proyección y sonido y una experiencia difícil de replicar en televisores o dispositivos personales.
Richard Gelfond, CEO de IMAX, aseguró que la compañía había partido de expectativas muy altas y que la película terminó superándolas. El ejecutivo señaló además que el desempeño del filme está encabezando lo que la empresa espera que sea su mejor año histórico de taquilla mundial.
Nolan también rompe su propio récord
El segundo récord pertenece directamente a Christopher Nolan.
Con US$1.100 millones, “La Odisea” desplazó a “The Dark Knight”, que hasta ahora había sido la película de mayor recaudación del director, con US$1.006 millones.
La magnitud comercial acumulada por Nolan también impresiona: sus largometrajes ya generaron más de US$7.000 millones en las boleterías mundiales.
El fenómeno adquiere todavía mayor dimensión porque “La Odisea” llegó apenas tres años después de “Oppenheimer”, estrenada en 2023 y ganadora de siete premios Oscar, incluidos mejor película y mejor director.
Nolan consiguió así algo cada vez más difícil dentro de una industria dominada por franquicias, secuelas y universos cinematográficos: convertir el nombre del director en una marca comercial capaz de movilizar audiencias globales.
La experiencia de sala vuelve al centro del negocio
El récord también aporta una señal sobre la transformación que atraviesa el negocio cinematográfico.
Durante años, la expansión del streaming abrió interrogantes sobre el futuro de las salas tradicionales. El desafío para la industria dejó de ser únicamente producir buenas películas: también pasó a ser convencer al espectador de que vale la pena salir de su casa y pagar una entrada por una experiencia que no puede obtener frente a su propio televisor.
Los números de “La Odisea” muestran hasta qué punto los formatos premium pueden formar parte de esa respuesta.
Con casi US$300 millones generados exclusivamente bajo la marca IMAX, el estreno convirtió a la tecnología de exhibición en uno de los protagonistas comerciales del fenómeno.
Y eso tiene una lectura particular desde Misiones.
Posadas, dentro del mapa IMAX
Para el público misionero, el fenómeno tiene además una cercanía poco habitual para un estreno global de estas características: Posadas cuenta con una sala IMAX en el Parque del Conocimiento, una infraestructura cinematográfica que coloca a la capital provincial dentro del circuito de exhibición de este tipo de producciones.
La particularidad adquiere otra dimensión cuando una película como “La Odisea” convierte precisamente al formato en parte central de su éxito comercial.
No se trata solamente de qué película mira el público, sino de cómo decide verla.
La película se estrenó mundialmente el 17 de julio y reunió uno de los elencos más potentes de Hollywood: Matt Damon, Tom Holland, Zendaya, Anne Hathaway, Robert Pattinson y Charlize Theron, entre otros.
Aun con su desempeño extraordinario, “La Odisea” no es todavía la película más taquillera de 2026. Ese lugar corresponde a “Spider-Man: un nuevo día”, que acumulaba US$1.670 millones según los datos consignados en el material.
Pero Nolan consiguió otra cosa: romper simultáneamente su propia marca y la de una tecnología de exhibición que busca consolidarse como uno de los refugios del negocio cinematográfico frente al streaming.
La paradoja es interesante.
En tiempos en que prácticamente cualquier contenido puede llegar a una pantalla personal, una historia escrita hace casi tres mil años está llevando nuevamente a millones de espectadores hacia las pantallas más grandes disponibles.
Cruzar la puerta de la sala de proyectores del IMAX del Parque del Conocimiento es ingresar a un espacio que el público nunca ve, pero donde comienza la verdadera magia del cine. Detrás de la pantalla más grande de la región trabajan silenciosamente proyectores digitales de última generación, servidores y sistemas de sonido calibrados con la misma precisión que las salas IMAX de China, Inglaterra o Estados Unidos. Allí, entre luces de control y equipos de alta tecnología, se comprende que una película como La Odisea no es simplemente una función: es una experiencia diseñada para envolver al espectador desde el primer fotograma hasta el último acorde.
En el año en que el IMAX de Posadas celebra su décimo aniversario, el estreno de la nueva obra de Christopher Nolan volvió a poner a Misiones en el mapa del cine mundial: hay apenas 41 salas en el planeta capaces de exhibir la película en su formato original. Mientras la película atraviesa su tercera semana consecutiva con funciones agotadas, el complejo recibe visitantes de toda la provincia, de Corrientes e incluso de Paraguay, que recorren cientos de kilómetros para vivir una experiencia imposible de reproducir en el living de una casa. Esa peregrinación cinéfila confirma que el IMAX del Parque del Conocimiento dejó hace tiempo de ser un cine de Posadas para convertirse en un polo cultural de toda la región.
Hay películas que cuentan una historia. Y hay otras que, además, cambian la forma de hacer cine. La Odisea, la esperada adaptación de Christopher Nolan, pertenece a esa segunda categoría.
No se trata solo del regreso del director que convirtió el tiempo en un rompecabezas con Interestelar, Dunkerque, Tenet y Oppenheimer. Esta vez, Nolan empujó otra vez los límites de la tecnología cinematográfica: es la primera película de la historia filmada íntegramente con cámaras IMAX, un desafío técnico que obligó incluso a desarrollar nuevas soluciones para registrar diálogos con enormes cámaras mecánicas de 70 milímetros.
Para el espectador común puede parecer un detalle menor. No lo es.
La experiencia para la que fue concebida la película solo puede apreciarse plenamente en un puñado de salas del planeta. Y allí aparece una particularidad que pocas provincias argentinas pueden exhibir: Misiones posee uno de los dos únicos cines IMAX del país, ubicado en el Parque del Conocimiento, en Posadas.
Es un privilegio silencioso, pero enorme.
El cine como fue pensado
“Para IMAX esta película representa un punto de inflexión. Es la primera producción filmada completamente en formato IMAX”, explica Emanuel Monage, administrador del IMAX del Conocimiento. No es una diferencia de marketing.
Las cámaras utilizadas por Nolan registran una superficie de imagen muy superior a la del cine convencional. Eso significa mayor resolución, más profundidad, mejor definición y un nivel de inmersión que solo puede apreciarse en pantallas diseñadas específicamente para ese formato.
En Posadas, esa pantalla mide 22 metros de ancho por 16 de alto, prácticamente la fachada de un edificio. Posee una leve curvatura para que toda la imagen permanezca dentro del campo visual del espectador.
“Cuando entrás a la sala, la pantalla ocupa prácticamente toda tu visión. No hay elementos que te distraigan. Todo está pensado para meterte dentro de la película”, resume Monage.
Pero IMAX nunca fue solamente una pantalla más grande. Una película IMAX no se adapta simplemente a una sala. Se vuelve a mezclar. La imagen se recompone y el sonido se rediseña especialmente para este sistema de proyección.
“Lo que ves en este cine se ve exactamente igual en una sala IMAX de China, Inglaterra, Brasil o Estados Unidos. Esa uniformidad es una de las características de la franquicia”, explica Monage.
Nolan aprovecha esa capacidad como pocos directores.
En La Odisea hay secuencias donde el sonido deja de ser un acompañamiento para convertirse en parte de la narrativa. Explosiones, silencios, olas, tempestades y batallas envuelven completamente al espectador.
No es simplemente escuchar una película. Es estar dentro de ella.
Un fenómeno que llena salas
El fenómeno superó incluso las expectativas del propio IMAX del Conocimiento. A tres semanas del estreno, todas las funciones del fin de semana estaban agotadas y la venta anticipada ya se trasladaba a la cuarta semana de exhibición. El público no llegó solamente desde Posadas.
Hubo espectadores de Montecarlo, Eldorado, Jardín América, San Javier, Corrientes, Virasoro, Encarnación e incluso Asunción.
“Ya no somos solamente el IMAX de Posadas o de Misiones. Somos el IMAX de toda la región“, resume Monage.
El IMAX del Parque del Conocimiento está próximo a cumplir diez años.
En ese tiempo sobrevivió incluso al mayor desafío que enfrentó la industria cinematográfica: la pandemia.
Mientras las salas del mundo permanecían cerradas, el equipo del Parque montó un autocine para mantener vivo el hábito de ver películas en comunidad.
Esa experiencia terminó convirtiéndose en uno de los momentos más recordados de su historia reciente.
El año pasado, además, recibió otro reconocimiento inesperado: fue distinguido por la propia cadena IMAX como el mejor cine de Latinoamérica en desempeño operativo, un premio que Monage atribuye al trabajo del equipo y a la experiencia integral que recibe el espectador.
Recorrer los pasillos técnicos del complejo también permite entender por qué la experiencia IMAX sigue siendo difícil de reemplazar por cualquier plataforma de streaming. Mientras el consumo audiovisual migra cada vez más hacia las pantallas personales, aquí todo está pensado para recuperar el ritual colectivo del cine: una pantalla de 22 por 16 metros, una imagen que ocupa todo el campo visual y un sistema de sonido que hace vibrar la sala antes que los parlantes. No es casual que, incluso después del auge de las plataformas digitales, miles de espectadores sigan eligiendo recorrer kilómetros para sentarse frente a esa pantalla.
En tiempos en que las plataformas permiten ver casi cualquier estreno desde el sillón de casa, la paradoja es que las películas más ambiciosas vuelven a recordarnos que el cine nació para verse en una sala.
Algunas, como La Odisea, nacieron para verse en una sala IMAX.
Mientras apenas 41 cines del mundo pueden proyectarla en su formato original de 70 milímetros, Posadas ofrece esa experiencia gracias a su sistema digital de última generación, que conserva la relación de aspecto, la composición de la imagen y la mezcla sonora concebidas por Nolan.
Comienza la tercera semana consecutiva de La Odisea en el IMAX del Conocimiento, en lo que ya no es simplemente un éxito de taquilla, sino también un fenómeno cultural global que ha sabido cautivar a las nuevas generaciones con el universo de la épica y, también, con sus controversias. Entradas disponibles en parquedelconocimiento.com, con promociones de 2×1 los viernes y 4×2 los domingos.
Con un reparto que incluye nombres como Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Zendaya, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o y Charlize Theron, entre otros, La Odisea inicia una nueva semana en el IMAX del Conocimiento. El último filme del multipremiado director Christopher Nolan no solo se convirtió en un boom de taquilla internacional, sino que también generó polémicas alrededor de su adaptación de uno de los poemas clásicos entre los clásicos de la literatura occidental. La comparación, al parecer inevitable, se establece entre la obra atribuida a Homero, compuesta hacia el siglo VIII a. C., y su nueva versión cinematográfica.
Desde sus inicios, Christopher Nolan ha defendido una concepción profundamente analógica del cine y, en esta ocasión, parece insistir en una idea que atraviesa buena parte de su obra: las películas deben experimentarse en una sala, respetando la visión del director y compartiendo la experiencia con otros espectadores. Ese mismo ideario se traslada a los efectos visuales, a la utilización de escenarios reales y a la construcción de las criaturas y los monstruos mitológicos.
Sin embargo, la polvareda que hace levantar el filme no pasa exclusivamente por estas decisiones de Nolan, aunque algunas de ellas incluso lo hayan enfrentado públicamente con Elon Musk. El empresario cuestionó ciertas elecciones de reparto y anunció la posibilidad de realizar, mediante inteligencia artificial, una versión supuestamente más fiel a la obra original.
En realidad, lo que parece enfurecer a Musk y a una ola de comentaristas, bajo el pretexto de una pretendida veracidad histórica, es que Nolan haya elegido a la actriz Lupita Nyong’o para interpretar a Helena de Troya y a Elliot Page, un hombre trans, para encarnar a Sinón.
El problema con estos cuestionamientos es que el poema de Homero ya constituye una interpretación literaria de una tradición mítica transmitida durante siglos. La guerra de Troya puede tener un trasfondo histórico, pero La Ilíada y La Odisea no son documentos historiográficos: en ellas conviven héroes, dioses, cíclopes, monstruos y acontecimientos sobrenaturales.
También resulta difícil reclamar una única imagen auténtica de Helena. Aunque los poemas homéricos emplean algunos epítetos para referirse a ella, no construyen un retrato físico minucioso y definitivo. No sabemos con precisión el color de su pelo, el tono de su piel ni la forma exacta de su rostro. ¡Pero qué mujer! Tan hermosa que su figura quedó asociada, durante siglos, al desencadenamiento de una guerra.
Su belleza no reside únicamente en una serie de rasgos físicos, sino en los efectos que produce en quienes la observan. Allí se encuentra la genialidad de su construcción dentro del poema: Helena no necesita una descripción cerrada, porque su presencia se mide en las miradas, las decisiones y las consecuencias que provoca.
Quizás allí también se encuentre una de las claves del éxito de Nolan. Su película no solo recupera una historia de casi tres mil años, sino que vuelve a poner en discusión la relación entre el mito, el poema y el cine; entre la fidelidad a una obra y la libertad de interpretarla desde el presente.
Cartelera del IMAX del Conocimiento del jueves 30 al domingo 2 de agosto (2D-ATP)
Jueves 30 18.00 La Odisea (2D Subtitulada) 21.00 La Odisea (2D Subtitulada)
Viernes 31 18.00 La Odisea (2D Subtitulada) (2×1 entradas) 21.00 La Odisea (2D Subtitulada) (2×1 entradas)
Sábado 1 18.00 La Odisea (2D Castellano) 21.00 La Odisea (2D Subtitulada)
Domingo 2 17.00 La Odisea (2D Subtitulada) (4×2 entradas) 20.00 La Odisea (2D Subtitulada) (4×2 entradas)
Tarifas Entrada general $10.000. Tickets disponibles en la App del IMAX: 2×1 los viernes y 4×2 los domingos.
Por Melena Ryzik, New York Times. Christopher Nolan y Hoyte van Hoytema son un equipo de cineastas de Hollywood como casi ningún otro por su extrema atención al realismo, incluso en su versión épica de La odisea.
“Definitivamente es cine en su forma más pura”, dijo Van Hoytema, el director de fotografía neerlandés que ha trabajado con Nolan desde Interestelar en 2014. “Le encanta probar cosas nuevas que no había hecho antes, igual que a mí. Nos gusta pasar mucho tiempo en lugares reales, en locaciones reales, teniendo cosas frente a la cámara que sean tangibles y táctiles”.
Para La odisea, el primer largometraje comercial hecho íntegramente con las voluminosas cámaras IMAX, eso significó grabar en océanos y desiertos, en ráfagas de tres minutos. Aunque Nolan suele mencionar que tres de sus películas han ganado premios Oscar a mejores efectos visuales, muchas de sus técnicas resultarían familiares para los directores de hace un siglo; otras fueron inventos de vanguardia creados solo para él.
Nolan y yo habíamos hablado sobre su filosofía y ansiedad en torno a la película. En entrevistas por separado, él y Van Hoytema conversaron sobre su enfoque y por qué no les gusta planear todo. A continuación, presentamos extractos editados de las conversaciones.
Nolan en el set de Interestelar con Hoyte van HoytemaCredit…Melinda Sue Gordon/Paramount Pictures/Warner Brothers Pictures
¿Por qué estaban tan decididos a usar IMAX, incluso con todos estos retos técnicos?
CHRISTOPHER NOLAN Originalmente había visto películas en IMAX en museos y parques temáticos cuando era chico y de inmediato pensé: ¿por qué no están haciendo películas así? Eso fue cuando tenía 16 o 17 años. Ahora estoy a punto de cumplir 56 y por fin he podido hacerlo.
He estado usando el formato durante casi 20 años. Empezamos solo con las secuencias de acción, estás escalando una montaña con una cámara, navegando por los mares y todo eso. Luego intentamos incorporarlo con los años en escenas más íntimas. Pero el gran obstáculo para eso era el sonido, porque las cámaras son muy, muy ruidosas.
HOYTEVAN HOYTEMA Suena como una cortadora de césped, un motor diésel.
NOLAN Después de Oppenheimer [2023], llamé a mis amigos en IMAX. Aún no podía decirles de qué se trataba la película, pero les dije que si alguna vez íbamos a hacer una película totalmente en IMAX, era esta. Así que terminemos estas nuevas cámaras, busquemos algún tipo de sistema de insonorización. Y ellos diseñaron este sistema de carcasa insonorizada en el que podíamos meter la cámara.
VAN HOYTEMA Un año antes de la producción, nos presentaron tres prototipos diferentes. Con la carcasa insonorizada, no escuchas nada, un pequeño ronroneo, a lo lejos. Pero para filtrar el sonido, tenía que ser pesada, toda una nueva serie de problemas que superar. Terminamos con una caja muy torpe, casi del tamaño de una SUV. Estábamos tercamente decididos a hacer que funcionara.
Y lo hicimos: con fuerza bruta, sujetándola a trípodes, o subiendo y bajando colinas. A veces transportábamos la cámara [atada a una cuerda] desde un helicóptero para llegar a lugares específicos. Pero estos son problemas prácticos que puedes resolver con mecánica y máquinas. Disfruto estos retos.
Nolan y Hoytema en el set de La odisea.Credit…Melinda Sue Gordon/Universal Pictures, vía Universal Pictures Via Ap
NOLAN Cada toma en esas escenas [con mucho diálogo] era una cuestión de ingeniería, porque no puedes tomar una cámara de 181 kilos y colocarla sobre un actor. Tienes que construir polipastos de cadena, encontrar una manera de mover la cámara de forma adecuada. Todo tiene que hacerse con seguridad.
Y había muchas incógnitas, porque solo puedes cargar tres minutos de película. Tuve que encontrar un ritmo entre mi equipo, mis actores y yo para suspender la toma, recargar la cámara y mantener a todos concentrados.
La tradición con “acción” y “corte”… hay una concentración increíble entre esas dos palabras. Una vez que dices corte, todos suspiran de alivio; la tensión desaparece. Lo que tenemos que hacer es mantener a todos en ese hechizo. El primer AC [asistente de cámara], Keith Davis, descubrió cómo recargar la cámara de manera increíblemente silenciosa e increíblemente rápida. Logró reducirlo a menos de dos minutos. Cuando trabajamos por primera vez con IMAX, en 2007, nos advirtieron que una recarga tomaba 25 minutos.
VAN HOYTEMA Cuando empezamos a hacerlo, escuché la mitología sobre la cámara [IMAX], el tamaño y lo difícil que es. Decidimos: ¿por qué no simplemente lo intentamos? Me gusta hacer que los cineastas entiendan: hay que probarlo.
[En La odisea], yo opero la cámara en el 90 por ciento de la película. La cámara IMAX desnuda no pesa 45 kilogramos. No pesa ni la mitad, ¿sabes? Y alguien me la pone en el hombro. No la ando cargando todo el día.
Ya he trabajado tantas veces con las mismas personas; conocen el peso y cómo asegurarla. Mi jefe de maquinistas, Kyle Carden, es como un bailarín de ballet; es fuerte y poderoso pero también muy sensible. La carcasa insonorizada, cuando me inclino hacia abajo, se vuelve tan pesada en la parte superior que daría una voltereta en el dolly. Kyle le hacía resistencia con un contrapeso.
Ryan Monro, mi maquinista de dolly, es casi como si nos convirtiéramos en un monstruo de dos cabezas, siempre enredados. En las olas, cuando me voy de lado, él pasa un brazo y me hace contrapeso. Él lo describió como dos hombres jugando Twister, luchando con una máquina de coser. Es gracioso de ver pero muy efectivo.
Van Hoytema entiende, dijo Nolan, que cuando están filmando la caída de Troya, “quiero llegar a esa noche y probar cosas”.Credit…Melinda Sue Gordon/Universal Pictures, via Universal Pictures Vía Ap
Usan muchos efectos prácticos. Hacerlo en una película de esta escala es toda una hazaña. ¿Por qué hacerlo? No es más barato, ¿o sí?
NOLAN Muy a menudo lo es. Cuando estábamos haciendo Tenet [2020] y yo estaba viendo cómo montar el choque de un 747 contra un edificio, en realidad tenía sentido, económicamente, comprar un avión, construir un edificio y estrellarlo ahí, para luego vender el avión como chatarra.
En realidad, buscas una coherencia de tono a nivel fotográfico. Llevar un barco real a un océano real y filmar a los actores en ese entorno significa una carga bastante alta para los efectos visuales. Mi asesor de efectos visuales, Andrew Jackson, va encontrando soluciones en el mundo real sobre la marcha.
En La odisea, usamos todas las técnicas del manual, pinturas, telones pintados. Pueden crear una ilusión mucho más convincente —debido a la forma en que puedes iluminarlas— que tener una pantalla verde o incluso un telón fotográfico.
También usamos muchas ilusiones de perspectiva falsa en las que construyes cosas más pequeñas al fondo. En Tenet, recuerdo haber visto este hermoso telón pintado; hay un río y reflejos del agua ondulante. ¿Cómo diablos? Te das cuenta de que pusieron hilos de sedal de pesca con pedacitos de papel de aluminio y un ventilador soplando. Simplemente le da ese pequeño destello que tendría el agua. Son viejos trucos que engañan al ojo, que engañan a la cámara.
VAN HOYTEMA Vemos las tomas diarias todos los días, todos juntos. Así que, si usas o no efectos generados por computadora, depende mucho de lo que ya tengas filmado.
[Al filmar en IMAX], todo nuestro proceso es analógico. En el momento en que optas por un efecto digital, tienes que escanear tu negativo original y reducir la resolución para hacerlo. Luego lo vuelves a filmar con una resolución reducida. Tienes todo un paso en el que puedes perder mucha calidad. Cuanto más mantengamos los efectos en cámara, más mantenemos esa calidad original. Eso siempre ha sido muy importante para nosotros.
Nolan, Hoytema y Ryan Monro, maquinista de dolly, trabajando en una escena con Matt Damon y Zendaya.Credit…Melinda Sue Gordon/Universal Pictures
¿Hacen un guion gráfico o storyboard?
NOLAN No suelo pensar en términos visuales, por lo general. Quiero, en cierta forma, descubrirlo durante el proceso, eso es parte de la diversión.
He hecho cada vez menos storyboards con los años. Lo hago para los jefes de departamento si tenemos una secuencia de efectos de acción compleja. Hoyte ha sido un verdadero maestro al decir, de acuerdo, vamos a filmar la caída de Troya, con todos estos miles de extras, cosas a las que les vamos a prender fuego, pero sabe que quiero llegar a esa noche y probar cosas.
VAN HOYTEMA Con Chris, quieres encontrarte en un lugar en el que realmente no has estado antes, entender la energía y canalizarla hacia la forma perfecta de comunicar esa energía. Eso nunca va a estar representado por dibujos hechos meses antes, en una oficina.
Me encanta el hecho de que salimos de nuestros coches por la mañana, llegamos al set y vemos cómo está el clima, cómo están los actores. A veces, las cosas [como elementos de la escenografía] colapsan de la noche a la mañana. Suceden cosas interesantes.
Nunca sabes qué va a hacer el mar. Un día puede haber muchísimo viento y al otro, puedes filmar sobre un espejo. Tuvimos un increíble departamento marítimo que monitoreaba de cerca las mareas. Tuvimos a un especialista en clima.
Pero la verdad es que solo puedes predecir hasta cierto punto. Y no queremos predecir todo, ¿sabes? De lo contrario, mejor grabaríamos en un estudio. Quieres recibir los extremos del mundo con los brazos abiertos.
También inventaron un nuevo sistema de iluminación.
VAN HOYTEMA En el 95 por ciento de la película, las noches están iluminadas únicamente por luces que construimos nosotros mismos. Los llamamos piroedros. Es una palabra inventada, por su forma: pirámides de fuego.
Cuando Chris y yo hablamos sobre la película desde muy al inicio y vimos muchas películas [como referencia], empezaron a molestarme las escenas de grandes batallas. Tradicionalmente estaban iluminadas por cajas lunares: marcos gigantescos sobre la escena que contienen luces y derraman una luz de luna falsa y muy suave sobre ella. No podía evitar darme cuenta siempre de la iluminación mecánica.
Así que la idea inicial fue que quería iluminar todo con fuego. Quería que la cámara viera lo que vería el ojo humano.
Nolan en el set iluminado por las luces que llamaron piroedros, las cuales imitan el fuego.Credit…Melinda Sue Gordon/Universal Pictures, vía Associated Press
Por supuesto, pronto descubres que es muy poco práctico. Porque A) el fuego da muy poca luz, así que tienes que encender mucho fuego para lograrlo. Y B) cada vez que enciendes una llama, en lugar de extras, necesitas gente de efectos especiales y a un bombero con un extintor. Así que volví a la mesa de dibujo: ¿podría hacer un fuego artificial que llevemos al set y encendamos? Empezamos a hacer pruebas y a trabajar con una compañía de luces LED.
Abrimos toda una instalación de producción para fabricar en masa estas luces, a partir de componentes hechos a medida, algunos elementos electrónicos que ya existían y otros que fabricamos. Teníamos 1000 paneles de más de un metro; literalmente podíamos esconderlos en cada rincón. Fueron diseñados para dar ese parpadeo tan real, basado en llamas reales. Teníamos diferentes configuraciones, para clima tempestuoso y clima tranquilo. Solo tenías que colocarlos y veías el fuego a 1,6 kilómetros de distancia, resplandeciendo entre los árboles.
Para mí, fue una revelación trabajar así de noche. Nos dio mucha libertad.
NOLAN Eso es lo que me encanta: poner todos los elementos en su lugar para que podamos experimentar algo y que los actores experimenten algo, y dejar que eso guíe la fotografía. Intentar crear un mundo y luego vivir en él.