CIO-911

La Policía conformó una mesa estratégica de seguridad y consolidó criterios de actuación con la Justicia

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La fuerza reunió este martes en la Jefatura de Policía a sus áreas operativas para profundizar el esquema de seguridad que ya aplica en Posadas, con más efectivos destinados a la prevención en los barrios a partir de la reducción de áreas administrativas y el traslado de personal a funciones operativas. El dispositivo se complementa con patrullajes planificados y el respaldo del CIO-911, la videovigilancia y las alarmas comunitarias. Además, se acordaron criterios de intervención con la Justicia y otros organismos para agilizar procedimientos y mejorar la respuesta ante los requerimientos de los vecinos.

La Policía de Misiones conformó este martes una mesa estratégica de seguridad para fortalecer el despliegue preventivo en Posadas y coordinar criterios de actuación con la Justicia y otros organismos. El encuentro se realizó en la Jefatura de Policía y se integra a la política institucional que la fuerza viene aplicando mediante la reorganización de áreas administrativas y el traslado de personal a funciones operativas, con el objetivo de incrementar la cantidad de efectivos en las calles.

Sobre esa estructura, se analizaron la distribución de patrullas, las zonas de cobertura y los recursos disponibles para reforzar la presencia policial en los barrios. A la vez, se establecieron mecanismos para que el personal desplegado cuente con información y asistencia desde el Centro Integral de Operaciones 911 durante las intervenciones.

En ese circuito, los requerimientos de los vecinos ingresan al 911 y, cuando la situación lo requiere, los operadores utilizan las cámaras de videovigilancia para verificar movimientos, aportar datos y orientar a los móviles. Las alarmas comunitarias constituyen otro canal de alerta que conecta a los barrios con el sistema de respuesta policial.

La planificación también incluyó la coordinación con el Poder Judicial, previo al turno del Juzgado de Instrucción Penal N.º 2 de la Primera Circunscripción Judicial, a cargo del Dr. Juan Manuel Montes. Allí se acordaron criterios para facilitar el intercambio de información y agilizar las actuaciones que necesiten medidas judiciales, evitando demoras entre la intervención policial y las disposiciones que correspondan en cada caso.

La mesa contó con la participación del jefe de la Policía de Misiones, comisario general Sandro Martínez; el subjefe, comisario general Raúl David Maslowski; y el director general de Seguridad, comisario general Hugo González. También asistieron directores de la Plana Mayor, jefes de Unidades Regionales y responsables de comisarías, divisiones operativas y grupos especiales de Posadas y otras jurisdicciones.

Asimismo, participaron representantes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), la Subsecretaría de la Niñez y la Asociación de Libre Relincho, cuyas áreas intervienen ante situaciones específicas que requieren un abordaje conjunto.

De esta manera, la mesa suma una instancia de coordinación al esquema que ya se aplica en la capital provincial: más personal destinado a tareas preventivas a partir de la reducción de funciones administrativas, patrullajes planificados, apoyo tecnológico para los efectivos en la calle y criterios de actuación previamente establecidos con la Justicia y los demás organismos intervinientes.

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Una ciudad más conectada y una Policía más cercana: la red de seguridad que crece en Posadas

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Desde una parada de colectivos hasta una zona universitaria, un paseo turístico o un barrio, Posadas amplía una red de seguridad que combina tecnología, monitoreo y policías en las calles. Una inversión sostenida del Estado provincial llevó el sistema de videovigilancia a más de 5.000 cámaras en Misiones, a las que se suman tótems de seguridad, domos, lectoras de patentes y alarmas comunitarias. El objetivo es concreto: detectar antes, centralizar la información y responder más rápido.

En la capital provincial, ese esquema tiene su núcleo en el CIO-911 y se complementa con patrullas distribuidas estratégicamente. Mientras la tecnología aporta información en tiempo real, los operadores coordinan los recursos y los efectivos llevan la respuesta al territorio.

La magnitud del trabajo también se refleja en los números. Solo en Posadas ingresan cerca de 500 requerimientos diarios, una demanda que prácticamente se duplica los fines de semana, cuando aumenta el movimiento de personas, vehículos y la actividad nocturna.

Sin embargo, no todo llamado está relacionado con un delito. El 911 también recibe alertas por siniestros viales, emergencias médicas, personas descompensadas o en situación de riesgo, pedidos de ambulancias y bomberos, además de consultas y situaciones preventivas. En muchos de esos casos, la Policía funciona como primer respondedor: localiza la emergencia, desplaza el recurso más cercano y articula, cuando corresponde, con Salud, Bomberos u otros organismos.

A su vez, la asistencia ya no depende únicamente de una llamada telefónica. Los corredores seguros incorporan tótems en zonas universitarias, sectores turísticos y paradas de colectivos de alta concurrencia. También avanzan las alarmas comunitarias vinculadas mediante una aplicación, mientras cámaras, domos y lectoras automáticas de dominios amplían la capacidad de detección en distintos sectores.

Toda esa información converge en el sistema de monitoreo. Así, mientras una patrulla se dirige a una emergencia, los operadores pueden observar las cámaras cercanas y transmitir datos sobre lo que sucede. Del mismo modo, una lectora identifica vehículos y un tótem establece un canal directo de comunicación. La tecnología no reemplaza al policía, le permite llegar con más información.

En paralelo, móviles y patrullas motorizadas se distribuyen mediante nodos operativos en diferentes cuadrantes de Posadas. Los patrulleros cuentan con cámaras y los efectivos utilizan dispositivos que mantienen intercomunicadas a las unidades, fortaleciendo la coordinación durante los procedimientos.

De esa manera, una alerta en cualquier punto de la ciudad activa distintos eslabones de una misma cadena: se recibe el aviso, se verifica la situación, se localiza el recurso más próximo y se despliega la respuesta. Lo que el vecino finalmente observa, la llegada de una patrulla, es el último paso de un trabajo que comenzó segundos antes detrás de una pantalla o una comunicación.

El modelo, además, trasciende la capital. En el interior de Misiones, los centros de operaciones de las Unidades Regionales integran progresivamente videovigilancia, comunicaciones y patrullamiento, centralizando información para coordinar los recursos disponibles en cada jurisdicción.

La inversión tecnológica modificó así la lógica de la prevención. Más de 5.000 cámaras, nuevos sistemas de alerta, comunicaciones y policías desplegados forman parte de una estructura que trabaja todos los días sobre una misma premisa: convertir información en prevención y una alerta en una respuesta.

Porque detrás de cada llamado, cada imagen y cada intervención hay operadores y policías trabajando al mismo tiempo con tecnología y presencia en la calle.

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