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“No queremos ser un corredor, queremos ser parte del desarrollo regional”

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Con una mirada al desarrollo regional por fuera de las capitales del Mercosur, Luis Augusto “Guto” Silva, secretario de Ciudades del estado brasileño de Paraná dio una charla en Posadas. “Es muy fácil planificar sin gente; lo difícil es planificar con personas, con sus angustias y miedos”, argumentó.

En una entrevista con Economis, el especialista brindó su enfoque sobre planificación territorial y advirtió sobre uno de los principales obstáculos para el desarrollo regional: la falta de continuidad política y la carencia de arraigos entre lo que se planifica y las realidades sociales del lugar y su entorno. En otras palabras, no se puede pensar a Posadas sin su vínculo con Encarnación y las principales ciudades del sur de Brasil.

Silva vino a Misiones como invitado de la Universidad de la Integración Sudamericana (UNISUD), donde presentó una charla centrada en el “planeamiento de territorio en red”, un modelo que busca romper con la falta de coherencia política que afecta a las democracias latinoamericanas y que, según su visión, condena a muchas ciudades al estancamiento. “Pensar en la próxima elección hace que no haya un plan a largo plazo”, afirmó, al describir una dinámica que, según indicó, interrumpe proyectos y diluye estrategias.

Aclaró que con los actuales cambios en la tecnología y ciencia los planes a largo plazo no deben ser rígidos, sino que deben ser revisados y actualizados en el corto plazo, pero con metas a largo plazo.

El fracaso del planeamiento “vertical”

Para Silva, el principal obstáculo del desarrollo regional es el péndulo político: la tendencia a refundar las gestiones cada cuatro o seis años, descartando proyectos valiosos por falta de visión estratégica. “Muchos proyectos buenos se quedan en el camino por falta de una gestión focal”, advirtió el secretario, señalando que el planeamiento tradicional, diseñado por tecnócratas en oficinas centrales como Curitiba o Posadas, suele fracasar por su desconexión con la realidad territorial.

El modelo propuesto por el funcionario brasileño sustituye la jerarquía de “arriba hacia abajo” por un territorio en red. Esta metodología implica que la planificación no puede ser solo potestad del intendente o el concejal, sino que debe integrar a los actores locales. “Es muy fácil planificar sin gente; lo difícil es planificar con personas, con sus angustias y miedos”, analizó Silva. Explicó que los procesos técnicos muchas veces omiten conflictos, demandas y limitaciones concretas de las comunidades.

En ese sentido, describió la experiencia del estado de Paraná, donde se trabajó con los 399 municipios para construir una planificación más descentralizada. El objetivo fue evitar esquemas “de arriba hacia abajo” que, según advirtió, “están bonitos en el papel, pero no caminan”.

Uno de los enfoques centrales en su mirada sobre la planificación se centra en no solo hacer grandes planes, sino pensar objetivos en el corto plazo. Estos logros permiten validar la confianza de los actores del plan y permiten avanzar escalonadamente hacia un desarrollo integral.

Maringá: el espejo donde mirar el largo plazo

Como evidencia de éxito, Silva citó el caso de Maringá, ciudad brasileña de escala similar a Posadas (aproximadamente 450.000 habitantes), que ha sido elegida como la mejor ciudad para vivir en Brasil durante cuatro años consecutivos. La clave, según el funcionario, radica en un Consejo de Desarrollo que funciona de forma independiente al signo político del alcalde de turno.

No importa quién es el intendente. Todos los años se firma el plan y se camina junto a él. Hay una agenda permanente hace 25 años donde los problemas se ponen sobre la mesa y se resuelven entre lo público y lo privado“, explicó.

La propuesta de Silva interpela directamente la coyuntura argentina, donde el debate actual oscila hacia una preeminencia del sector privado en la obra pública y la planificación. Ante esto, el secretario fue tajante: “El privado no puede planificar solo“.

En contraste, propone la “institucionalidad”, esto es la creación de “pequeños pactos” y relaciones de confianza es lo que permite que una red territorial gane fuerza y sobreviva a las crisis. Para él los consejos de desarrollo deben conformarse con representantes del sector público, el sector privado, la academia y la comunidad. Allí cada sector debe presentar sus problemáticas y en un debate abierto deben encontrarse las soluciones posibles y desarrollar los proyectos para lograrlos.

Silva argumenta que el sector privado, por su naturaleza, no prioriza los intereses colectivos ni el desarrollo humano por sobre la rentabilidad. El sector público debe actuar como el “director técnico” de un equipo (haciendo una analogía con el fútbol infantil) para evitar que todos los actores corran tras la pelota de forma desordenada.

En su visión, la planificación debe surgir de un equilibrio entre actores, donde cada sector asuma su rol dentro de un esquema coordinado. La construcción de consensos aparece como condición para sostener políticas en el tiempo.

“Hay que salir de la política solo como político. Si se queda concentrado en el concejal o el intendente, no va a ningún lugar”, planteó.

Bajo este enfoque, la planificación no se limita a la ciudad como unidad aislada, sino que incorpora su vínculo con el entorno rural, la producción, la industria y el sistema educativo. La clave, según explicó, es identificar problemas concretos y construir agendas compartidas: “Problema bueno es problema en la mesa”, sintetizó.

Este enfoque también apunta a reducir la volatilidad política. El ejemplo que citó fue el de ciudades brasileñas con planes de largo plazo que trascienden gestiones, donde los distintos gobiernos continúan una misma hoja de ruta.

Talento, inversión y desarrollo local

Uno de los ejes más sensibles que planteó Silva fue la pérdida de capital humano. Según indicó, la migración de jóvenes formados hacia grandes centros urbanos o el exterior debilita el desarrollo regional. Silva advirtió que si el territorio no“vibra” -es decir, si no ofrece condiciones culturales, educativas y de vida atractivas-, la inversión pública en educación termina siendo un subsidio para países centrales. “Cada vez que un joven formado en Posadas se va a trabajar a Estados Unidos, es una derrota nacional”, sentenció.

No queremos perder más talento. Cuando eso ocurre es una derrota”, advirtió. En ese marco, vinculó la planificación territorial con la capacidad de generar condiciones para retener y atraer recursos humanos calificados. Recordó que la formación de recursos humanos significa una gran inversión desde el Estado.

Además, subrayó que el desarrollo económico no puede depender exclusivamente de una “vocación natural” del territorio, como la agroindustria, sino que debe abrirse a nuevas actividades mediante innovación y articulación entre sectores.

Integración entre Misiones, sur de Brasil y Paraguay

Silva puso énfasis en el potencial de integración regional entre el norte argentino, el sur de Brasil y Paraguay. Señaló que, pese a la distancia con los centros políticos nacionales, existe una cercanía cultural y económica que podría ser aprovechada.

“Hay mucha vida afuera de ese sistema centralizado”, afirmó, en referencia a las grandes capitales del Mercosur. En esa línea, cuestionó la lógica de “corredores” logísticos que solo conectan puntos, sin generar desarrollo local: “No queremos ser un corredor, queremos ser parte del desarrollo”, afirmó, instando a fortalecer los puntos de convergencia en las áreas agroindustrial y forestal que son comunes al Estado de Paraná y a Misiones.

El desafío, según lo expuesto, no pasa solo por diseñar planes, sino por construir acuerdos sostenibles que integren intereses diversos y generen resultados concretos. La evolución de estos modelos dependerá de la capacidad de los territorios para articular actores y sostener agendas más allá de los cambios de gobierno.

La implementación de estos consejos de desarrollo en el NEA dependerá de la capacidad de los actores locales (universidades, cámaras empresariales y gobiernos) para ceder cuotas de protagonismo en pos de una agenda común. La variable clave a observar será la voluntad política de institucionalizar estos espacios para que no queden reducidos a foros de debate sin ejecución real.

La pregunta que queda flotando es si el modelo de Maringá es exportable a una Argentina que hoy debate el repliegue del Estado en la planificación territorial.

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COP30: Alcaldes reclaman protagonismo y fondos en la lucha climática

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Escribe Mario Osava / Inter Press Service – El Foro de Líderes Locales tuvo lugar entre el lunes 3 y este miércoles 5, promovido por la brasileña presidencia de la 30 Conferencia de las Partes (COP30) de la convención sobre el clima y la fundación Bloomberg Philanthropies, creada por el empresario y exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg.

Fue un encuentro previo que llevará a la COP30 que empieza el 10 de noviembre y termina el 21, en Belém, una capital amazónica en el norte de Brasil, los reclamos y propuestas de las ciudades.

También lo harán llegar a la Cumbre de Líderes políticos, que será el jueves 6 y el viernes 7 la excepcional antesala de la COP decidida por Brasil, para así poder paliar los problemas logísticos de la reunión climática anual, donde se esperan más de 40 000 personas.

El rol destacado de los alcaldes ganó dimensiones dramáticas en Estados Unidos, donde el gobierno central, presidido por Donald Trump, niega el cambio climático y desactiva los programas y fondos ambientales.

Por eso tuvo una fuerte presencia en el foro la coalición America is all in (Estados Unidos está totalmente comprometido), que busca reafirmar el compromiso de Estados Unidos con el Acuerdo de Paris, pese al retiro de su gobierno.

El acuerdo mundial firmado en 2015 en la capital francesa fijaba como meta contener el recalentamiento planetario a 1,5 grados centígrados, para evitar efectos incontrolables como los crecientes eventos extremos.

Trump abandonó el acuerdo en 2017, durante su primer gobierno de 2017 a 2021, y volvió a hacerlo en este primer año luego de su segunda administración.  La coalición, una respuesta a esa decisión, cuenta actualmente con 368 alcaldes y 10 gobernadores de estados, además de 4724 líderes empresariales, religiosos y culturales.

Está presente en todos los 50 estados del país y representa dos tercios de la población y tres cuartos de la economía, según el sitio web del movimiento, que asumió las metas nacionales acordadas en Paris, de reducir las emisiones de los gases invernadero en 50 % hasta 2030, en comparación con las de 2005, y 100 % en 2050.

La lucha climática se hace desde abajo, donde “sucede la magia”, y en Estados Unidos muchos estados y ciudades se adelantaron en las metas de mitigación, dijo a IPS Gina McCarthy, exadministradora de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, en inglés) quien copreside la coalición junto con dos gobernadores y un alcalde.

El Museo de Arte Moderno, un símbolo de la arquitectura modernista brasileña, acogió el Foro de Líderes Locales, la mayoría alcaldes, de todo el mundo para un encuentro de tres dias con debates sobre el rol de las ciudades en la lucha climática y la necesidad de financiamiento a sus acciones para adaptarse y mitigar los efectos del alza de las temperaturas. Imagen: Mario Osava / IPS

Trump realza rol de las ciudades

En cambio, en el gobierno central “no pasa nada” actualmente, acotó en uno de los debates que encabezó en el foro. Las críticas reiteradas al presidente Trump durante el encuentro acentuaron la necesidad de fortalecer la acción climática de los gobiernos subnacionales.

Trump es “el principal destructor del clima”, definió el alcalde de Londres, Sadiq Khan, al inaugurar, el 3 de noviembre, la cumbre mundial del C40 Ciudades, una red de concertación de 97 ciudades de todos los continentes que suman 920 millones de habitantes.

El grupo promovió varias reuniones temáticas en el ámbito del Foro de Líderes Locales, sobre transición energética, el agua, la basura y las ciudades del futuro.

“La crisis del clima es una crisis de desigualdades”, destacó en sus discursos la alcaldesa Yvonne Aki-Sawyerr, de Freetown, capital de Sierra Leona, quien copreside el C40 junto con Khan e introdujo así el tema de la justicia climática y las distintas necesidades del Sur global.

La dramática carencia de financiamiento para las ciudades de los países en desarrollo se reflejó en la declaración del alcalde Carlos Piedrahita, de Mocoa, capital del estado de Putumayo, en el sur de Colombia, que tiene 63 000 habitantes y sufrió una avalancha a causa de lluvias torrenciales en 2017, que provocó al menos 336 muertes.

“Hasta hoy no fue posible reconstruir las viviendas para 2000 personas que viven en cambuches, en situación difícil, sin agua”, señaló el alcalde en el Foro de ciudades de la Amazonia, que reúne municipalidades de los ocho países de la región.

Falta capacidad de inversiones para las necesarias obras de infraestructura, el financiamiento climático debe considerar que las vidas humanas también son importantes, no solo la preservación del agua y la selva amazónicas, reclamó.

Finanzas son el tema central de las COP del clima hace varios años. En la COP29, celebrada hace un año en Bakú, quedó acordada la meta de alcanzar 300 000 millones de dólares de aportes anuales al mundo en desarrollo hasta 2035, lejos de la meta pretendida de 1,3 billones (millones de millones) de dólares.

En la COP30 se tratará especialmente de la “implementación” de las metas ya acordadas y de la adaptación a los eventos climáticos extremos que proliferan en el mundo y tienden a intensificarse ante la batalla ya considerada perdida de contener el recalentamiento en 1,5 grados.

El grupo de alcaldesas y representantes de la coalición America is all in, de alcaldes, gobernadores de estados y lideres empresariales, religiosos y culturales de Estados Unidos, que impulsan acciones climáticas en oposición al negacionismo del presidente Donald Trump. En el medio la copresidente del movimiento, Gina McCarthy. Imagen: Mario Osava / IPS

Agua, termómetro de la crisis

El agua refleja la gravedad de la crisis, sea por su escasez o el exceso en algunos momentos.

Bogotá sufrió una sequia en 2024 y enfrenta el riesgo permanente de deslizamientos cuando recibe un flujo excesivo de lluvias amazónicas, de las cuales depende, destacó a IPS el alcalde de la capital colombiana, Carlos Galán.

Los fenómenos La Niña y El Niño, provocados por el enfriamiento o el calentamiento del agua superficial en el Pacífico y que llevan más lluvias o sequías en las distintas partes de Sudamérica, tienen efectos más intensos en los países andinos, advirtió.

Son efectos que afectan también a Lima, donde pasan décadas sin llover, pero los riesgos de derrumbes fueron destacados por su alcalde, Renzo Reggiardo.

Es que bajan desde los Andes hacia la capital de Perú las aguas de tres cuencas con flujos más variables, debido al cambio climático, explicó a IPS.

Ante la intensificación de los eventos extremos, el Foro de las Ciudades Amazónicas elaboró un plan de trabajo para 2026-2027, volcado a la adaptación climática, a la asistencia técnica para aprovechar mejor los recursos y la cooperación regional.

Una “Guía de buenas prácticas en la gestión ambiental urbana en municipios de la Amazonia Legal” fue presentado por el Ministerio de las Ciudades de Brasil.

La Amazonia no es solo bosques y agua, sino que es principalmente urbana, destacaron varios ponentes en el foro. Cerca de 70 % de sus 50 millones de habitantes viven en las ciudades, realzaron.

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, copresidente del C40 Ciudades, red que promueve la concertación entre 97 municipalidades del mundo, especialmente en la acción climática, rodeado de otros líderes locales. Imagen: COP30 Local Leaders Forum: Bloomberg Philanthropies

Buenas prácticas climáticas

El foro mundial de los alcaldes, que incluyó varios gobernadores de Brasil y Estados Unidos, enfatizó la necesidad de políticas multiniveles, de cooperación entre los gobiernos nacionales, provinciales y municipales, para lidiar con la crisis climática.

Fue principalmente un encuentro para divulgación de buenas experiencias de ciudades a lo largo de todos los continentes.

La ciudad india de Mumbai, por ejemplo, informó que sus planes para alcanzar cero emisiones netas de gases invernadero cuentan con un presupuesto de 25 500 millones de dólares para 2025-2026 destinado especialmente a energía renovable y a la construcción.

Chengdu, una de las megaciudades de China, apoya 32 de sus comunidades a eliminar sus emisiones con energía solar y reformas de los edificios.

Londres, bajo la gestión de Sadiq Khan, logró reducir la contaminación del aire a un punto que se preveía alcanzar solo dentro de 200 años.

En Accra, capital de la Ghana, en África, el problema de los residuos sólidos sigue preocupante, pero la recolección de la basura aumentó de 75 % a 87 % en dos años y el reciclaje de 5 % a 18 %.

Pero datos impresionantes indican un fuerte enganche la cultura artística con la acción climática, en 45 ciudades creativas que participan en un Foro cultural mundial. El 88 % de las grupos culturales colaboran con las autoridades ambientales y 76 % apoyan la descarbonización de los transportes.

En Brasil un grupo de 3 organizaciones sociales identificó y compiló el Banco de Soluciones Climáticas con 55 casos ejemplares de acciones en energía, transporte, infraestructura urbana, agua, agricultura, sistemas alimentarios y otros rubros.

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