Closs

Closs impulsa proyecto para proteger a víctimas de incidentes de tránsito y aumentar el costo de los culpables

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El senador Maurice Closs presentó un proyecto para proteger a las víctimas de incidentes de tránsito y al mismo tiempo endurecer las sanciones por irresponsabilidad de los conductores desde el lugar que más duele: el bolsillo.

El representante misionero pretende modificar la ley de protección de terceros damnificados en el contrato de seguro para obligar al conductor irresponsable a hacerse cargo de las consecuencias de sus actos.

 

 

 

De este modo, con el cambio en el artículo 70 de la norma, “el asegurador quedará liberado si el tomador o el beneficiario provoca el siniestro dolosamente o por culpa grave”.

 

 

 

Quedan excluidos los actos realizados para precaver el siniestro o atenuar sus consecuencias, o por un deber de humanidad generalmente aceptado y el caso de responsabilidad civil frente a terceros.

 

 

 

Asimismo, se propone que “los derechos que correspondan al asegurado contra un tercero, en razón del siniestro, se transfieren al asegurador hasta el monto de la indemnización abonada. (Pero) El asegurado es responsable de todo acto que perjudique este derecho del asegurador”.

 

 

 

En los casos de seguros de responsabilidad civil, los derechos que correspondan al tercero damnificado, sus sucesores y/o derecho habientes contra el asegurado en razón del siniestro, se transfieren al asegurador hasta el monto de la indemnización abonada por el mismo a aquel/llos.

 

 

 

Sin embargo, advierte Closs, “el asegurador no tiene derecho a ser indemnizado cuando provoque dolosamente o por culpa grave el hecho del que nace su responsabilidad”.

 

 

 

En esos casos, el asegurador deberá indemnizar al tercero dañado y/o sus sucesores o derecho habientes, teniendo la posibilidad de repetir contra el asegurado, exclusivamente cuando éste haya provocado el siniestro dolosamente o por culpa grave, en la medida y hasta el monto de la indemnización otorgada.

 

 

 

 

Closs argumenta que actualmente “la obligatoriedad del seguro de responsabilidad civil para los automotores y motovehículos no alcanza a cubrir, o al menos no con la claridad que demanda la seguridad jurídica, aquellas contingencias generadas por accidentes en que intervienen conductores asegurados cuyo dolo o culpa grave ocasiona daños a los bienes o a la integridad individual de terceros”.

 

 

 

El senador sostiene que el texto confuso de la norma actual permite inferir la exclusión de cobertura a terceros en casos de seguros de responsabilidad civil, dejando en absoluto desamparo y desprotección a los damnificados por accidentes o hechos viales en que el conductor/asegurado comete una falta grave o intencional” o actúa incluso con dolo, en la generación del infortunio de tránsito, como en carreras urbanas o picadas clandestinas en calles de circulación pública.

 

 

“El tercero, en tales casos, termina quedando marginado de la protección del seguro de responsabilidad, pese a ser una víctima gratuita del evento”, cuestiona el misionero.

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Debates asimétricos

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“Pagamos todo”, disparó, suelto de cuerpo, el ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere. Se refería a la deuda que reclama Misiones por más de mil millones de pesos, en fondos del tabaco y planes forestales. Pero el ex presidente de la Sociedad Rural sorprendió al desconocer la deuda. “Pagamos todo”, deslizó, sonriente en una entrevista con Canal 12. También incluyó en el paquete invisible a la deuda con los forestales, por más de 250 millones de pesos.
En el Gobierno provincial tomaron con desconcierto las palabras del ministro. En las últimas semanas fueron intensas las gestiones para liberar los fondos y numerosas las quejas de los productores. Incluso el subsecretario de asuntos Forestales de la Nación, el misionero Nicolás Laharrague, se mostró sorprendido por las declaraciones de su jefe y prometió ocuparse de agilizar los pagos.
No se sabe a ciencia cierta si Etchevehere no sabe o si su negación forma parte de una estrategia elaborada para asfixiar a Misiones y generar un malestar que siempre, siempre, primero se siente en el terreno local. Las dudas crecen y el 2019 está cada vez más cerca.
No parece tratarse de una guerra abierta, pero sí de una táctica que genera un desgaste en Misiones y la necesidad de estar permanentemente a la defensiva buscando solucionar problemas generados básicamente por los efectos de la política económica nacional. A los integrantes locales de la alianza, este escenario les es más conveniente, mientras mantienen casi a diario reuniones con diversos sectores económicos en las que lanzan promesas para un eventual segundo semestre político de Cambiemos, después de 2019.
En esas mesas, cuestionan especialmente la política fiscal de la provincia y reclaman que la Provincia “haga el esfuerzo”.
Olvidan explicar que cuando la economía estaba activa, la política fiscal era la misma y no cercenaba la expansión de nadie. Obvian también explicar que sin la política fiscal sostenida en la última década, la situación financiera de la Provincia seguramente sería igual a la de otros Estados que tienen una deuda impagable en dólares combinada con atrasos en pagos a proveedores o salarios.
Por el contrario, es la política fiscal la que le permite a Misiones “arreglárselas” bastante bien con la escasez de recursos federales.
La nueva visita Mauricio Macri –estará el jueves en Puerto Iguazú- será un termómetro para conocer cuan cerca está el Presidente de conceder alguna de las demandas que tiene Misiones por las asimetrías fronterizas. Hasta ahora ni siquiera hubo algún síntoma de que la Nación entienda el problema misionero y mucho menos, que esté pensando en algún remedio efectivo. Por el contrario, el único analgésico que tenía la capital provincial, fue quitado con la reforma impositiva que trae consigo más dolores de cabeza para los empresarios locales. Es peor el remedio que la enfermedad.
El jefe de Gabinete, Marcos Peña, reconoció la mora en la reglamentación del artículo 10 de la ley Pymes, pero al mismo tiempo relativizó la existencia de las asimetrías. “Lo peor ya pasó”, deslizó en la primera señal de que nada iba a cambiar demasiado.
La llegada a Posadas del secretario Pymes, Mariano Mayer, confirmó los temores. El funcionario, de tercera línea, se mostró interesado en los problemas expuestos, pero dejó claro que la solución no depende de él, lo mismo que la reglamentación del mentado artículo 10 de la ley Pymes, pese a que ese fue el título de su reunión.
Los empresarios locales también dejaron flancos expuestos. Los intereses de la Cámara de Comercio colisionan con la mirada que tiene la Confederación Económica de Misiones. Los primeros reclaman, con lógica territorial, medidas que atenúen el impacto de las diferencias de precios con Encarnación. Los segundos, algún remedio de fondo para toda la provincia, entendiendo que las condiciones geográficas generan daños permanentes a la economía. Esa grieta fue aprovechada por Mayer para eludir las demandas y pedir que se unifique un discurso. Fue la excusa perfecta para levantar la reunión que dejó pocos puntos positivos.
Los asociados a la Cámara de Comercio salieron con caras de pocos amigos. “Qué montón de palabras vacías. Con los costos y las asimetrías, los únicos que invertimos acá somos los que tenemos raíces en Posadas. No sé en qué país vive este muchacho, pero no entiende a Misiones. Recuerdo que nos quejábamos del relato, pero ahora tienen el mismo discurso incorporado, es la misma historia”, se quejó uno de los asistentes al encuentro cerrado de apuro para que Mayer pueda cumplir con la apretada agenda que se cerró con una reunión política a la que asistieron únicamente los dirigentes de la alianza Cambiemos. Mayer le contó después a Economis que vio “divididos” a los empresarios y aseguró que será muy difícil generar alguna medida si no hay una demanda en común.
Es más, el funcionario le bajó el tono a la reglamentación del artículo 10, promocionado en la campaña por los candidatos de Cambiemos, Luis Pastori y Alex Ziegler. “Es una buena herramienta pero deberían moderarse las expectativas de los alcances de esta normativa”, sorprendió.
Además del artículo 10, los empresarios reclamaron acciones urgentes: reducción de aportes patronales y como aspecto complementario que se cumplan los regímenes de intercambio en la frontera, sin dejar de considerar la necesidad de aplicar medidas de fondo, políticas de frontera y la tan mentada reglamentación del artículo 10 de la ley Pyme. Quedaron en revisar una propuesta para recuperar la vigencia del decreto 814, derogado con la reforma impositiva. Ese decreto le permitía a las empresas alejadas del centro del país, realizar aportes patronales a cuenta de Ganancias. En el caso de Misiones, hasta un 9,5 por ciento.
Mayer dejó claro que la Afip difícilmente acepte “condiciones especiales”, pero dijo que lo pondrá en la agenda. Ese fue quizás el único avance de la reunión: la promesa –difusa- de recuperar algo que ya se tenía.
El presidente de la CEM, Gerardo Díaz Beltrán solicitó que “de manera inmediata se apliquen los descuentos en las cargas patronales y no esperar hasta 2020. Esto impactaría en el sector industrial y el de los grandes comercios que son los que traccionan la actividad” y agregó que “habría que evaluar qué impacto tendría aplicar estos descuentos antes de 2020 y considerar la incorporación del sector productivo que no está contemplado”.
La CEM cuestionó el “discurso poco preciso y sin definiciones concretas” del enviado nacional. “Una reunión más”, hizo notar la entidad, cansada de discutir sobre lo mismo hace dos años.
A esta altura, ya parece una cuestión de fe seguir insistiendo. La confianza ciega, esa que se tenía hace unos meses, comienza a titubear.
El Gobierno nacional no parece tener la necesidad ni la urgencia de resolver cuestiones a mil kilómetros del radar de los principales medios porteños. Menos en momentos en que algunos indicadores le devuelven el alma al cuerpo, como la recuperación de la construcción o la caída de la pobreza. Sin embargo, ambos indicadores tienen su contracara.
La construcción crece dominada por grandes obras de infraestructura concentradas en un puñado de empresas y en dos o tres provincias. Crece la venta de asfalto y de cemento a granel, pero no la de bolsas individuales que se compran para hacer una casa. El promedio, como se sabe, puede ser engañoso. Misiones está lejos del boom de los ladrillos.
Lo mismo sucede con la pobreza. Sorprendieron los datos oficiales con una caída de cinco puntos en comparación con fines de 2016. La recuperación es obvia en comparación con el primer año de mandato de Macri, cuando se paralizó la actividad económica y se multiplicaron los ajustes de tarifa y salarios. Llamativo es que la política de ajustes siguió durante el año pasado, especialmente con el alza de tarifas y aun así haya bajado la pobreza.
En Posadas hubo una caída en el último semestre, pero creció dos puntos en comparación con el fin de 2016. Queda claro que las consecuencias de las asimetrías y suba de tarifas se siguen sintiendo en la capital provincial, donde se cerraron varios cientos de comercios. La preocupación del Gobierno provincial, local y las empresas por medidas de compensación urgentes, está más que justificada. La actividad económica en Posadas creció por debajo de la inflación.
En el Gobierno provincial advierten cada día que no hay tiempo para quedarse en lamentos. La solución de los problemas demanda una atención permanente y casi mano a mano con vecinos en las ciudades y los productores en el interior.
La inauguración de la anhelada ruta 8, entre Campo Grande y Dos de Mayo es una muestra de la continuidad de las políticas impulsadas por la Renovación. “La dirección es una sola, hacia adelante, a veces con pasos más cortos, otras con pasos más largos”, reflexionó gobernador Hugo Passalacqua.
En consonancia con su constante apelación a la unidad de los misioneros destacó: “Suelo decir que la alta política, la más suprema de las políticas es tratar de hacer un poco más feliz a la gente todos los días. Esa es nuestra responsabilidad y lo vamos a hacer si somos humildes, serenos, calmos, respetuosos; si no tenemos fanatismos, si sabemos trabajar juntos, si nos toleramos en las diferencias. No encuentro otra manera de trabajar”. Passalacqua tiene claro que el mejor camino para resolver los problemas es trabajar, desde la distancia y en otra vereda política, en conjunto con la Nación. La lógica es demoledora. Si garantizando gobernabilidad las soluciones demoran, imaginen en oposición política.
Los remedios, por lo pronto, son suministrados por el Estado provincial. Incentivos al consumo a través de distintos programas como el Ahora Misiones –vital para los comercios- o apoyando iniciativas como El Reventón que se hará por estos días.
La permanente planificación para mejorar las propuestas al turismo está dando resultados sorprendentes. Más al norte, las Cataratas del Iguazú vivieron la mejor Semana Santa. Hoteles repletos, colas para entrar al Parque Nacional y una oferta cultural que unió esfuerzos públicos con privados. Pese al aluvión de turistas no hubo mayores inconvenientes y los servicios funcionaron en forma correcta. Apenas hubo problemas en algunos vuelos sobrevendidos y faltante de habitaciones.
Por primera vez se arribará al medio millón de turistas en una fecha tan temprana, cifra que recién se alcanzaba a mediados de mayo. Todo un récord, pero que obedece a una larga proyección. Habrá que revisar los números finales, pero seguramente Cataratas fue uno de los lugares más visitados de la Argentina.
Esta vez, como nunca, también hubo efecto cascada. Los hoteles de El Soberbio también estuvieron repletos y los de la ruta 12, desde Posadas al norte, con capacidad colmada.
La Misa Popular en San Ignacio fue presenciada por más de diez mil personas que quedaron maravilladas por el espectáculo de Jairo y Baglietto en el cautivante escenario histórico de las Misiones Jesuíticas. La simbiosis entre cultura popular, religión y lo más moderno del show musical, es también un reflejo la propia realidad misionera. Una provincia joven, pero con mucha historia y que proyecta al futuro con la educación como emblema. La escuela de Robótica es el contraste de la última tecnología, que se mixtura con el legado de guaraníes y jesuitas. Y habrá más. Este año Misiones será pionera con las leyes de educación digital y del observatorio astronómico.
Ante la falta de respuestas de la Nación, es fundamental profundizar la búsqueda de soluciones desde lo local. La Renovación apuesta a ese mano a mano.

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Aprender

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Los primeros datos oficiales del operativo Aprender 2017 permiten visualizar los efectos de largo plazo de la aplicación de recursos y una política de Estado que tiene a  la educación como prioridad. No se trata de analizar los números en particular, en los se advierten mejoras paulatinas y constantes, sino de trazar una evolución en la transformación educativa que, coinciden todos los sectores políticos, es clave para el desarrollo de la provincia.
Misiones viene de ser durante años, una de las provincias con peores resultados educativos, bajos salarios y carencia de infraestructura. En los 90 llegó a ocupar los últimos resultados y la explosión de la crisis en 2001 obligó a pensar en la urgencia de escuelas que, por lo menos, den de comer a los alumnos. No había tiempo para mirar más allá. Llegaron a funcionar mil comedores, para asistir a 180 mil chicos, “lo que dificulta la discusión sobre la calidad de la educación”, reconocía en 2004 el entonces ministro de Educación, Hugo Passalacqua, en un reportaje concedido al diario El Territorio. “Tenemos que tener conciencia que las inversiones en educación de hoy recién verán sus frutos dentro de 20 años y que hacemos todo cuanto podemos. Es que resolver los problemas de la educación, que se iniciaron hace dos décadas cuando Misiones comenzó a tener un crecimiento exponencial, es un deber del Estado, pero también una responsabilidad de todos”, argumentaba el hoy gobernador. Por entonces comenzaron a germinar las primeras semillas de transformación. Eran pequeños brotes. Se hablaba de equipar 33 escuelas con salas informáticas. Hoy Misiones hace punta con una escuela de Robótica y los resultados de calidad educativa están en mejora permanente, a tono con el promedio del país e incluso mejor en algunos aspectos.
Una de las claves fue el crecimiento exponencial de las salas de tres años, soñados por aquellos años. Los mejores resultados se observan en aquellos niños con una trayectoria educativa más extensa. Tiene la mayor cobertura del NEA en salas de cuatro y cinco años –en la de tres todavía está lejos de la universalización- . Si se agrega el NOA, solo Catamarca tiene mejores indicadores, pero con una población mucho más baja. En 2008 había solo 9.603 chicos en salas de cuatro años. El año pasado estaban incluidos 20.812.
En Misiones, el 80 por ciento de los chicos asiste a instituciones estatales y en la primaria se observan los primeros resultados. No hay diferencias sustanciales entre la calidad de la escuela pública y la privada, aunque se notan diferencias fuertes entre los niveles socioeconómicos. Los chicos de familias de menores recursos, tienen los resultados más flojos.
Pero hubo una transformación a partir de una decisión política, que se sostiene aún en época de arcas más magras. No se cerraron. Se multiplicaron las escuelas. El presupuesto está a la cabeza del reparto de los recursos estatales y los docentes discuten algo más que salarios. Por eso es clave la continuidad de las políticas. Un recorte de hoy se sentirá en la próxima década, como hoy se sienten los resultados de los últimos quince años.
Los resultados de las políticas se ven recién a largo plazo. Misiones es hoy una provincia con verde para mostrar como principal atractivo turístico gracias al sostenimiento de una política de Estado que ya lleva más de tres décadas y que fue impulsada por el entonces gobernador radical Ricardo Barrios Arrechea, recientemente reconocido por el Colegio de Ingenieros Forestales y la Universidad Nacional de Misiones en un acto que contó con varios de los funcionarios que ocuparon el ministerio de Ecología, pionero en el país.
Bien vale aprender de las decisiones tomadas y sus consecuencias. Mirar los errores y evitar repetirlos.
La mesa yerbatera, que tuvo su primer encuentro en Buenos Aires este lunes, marcó también un aprendizaje. La idea de desregular el mercado, que deslizó el ministro de Agricultura, Luis Miguel Etchevehere y que respaldan algunos sectores industriales y medios de la cadena, fue rechazada por la UATRE y los pequeños productores. El presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Alberto Ré, sumó ante Economis, su visión: “Creo que tiene que haber una regulación, es importante. Y si fuera una desregulación no podría ser abrupta porque ya tuvimos la experiencia de los 90 que ha sido nefasta”.
Por eso preocupa que algunas políticas económicas lleven destino ineludible de la crisis que resultó de aquellos años. La deuda externa ha crecido 21,8 por ciento en el último trimestre del año pasado y alcanzó los U$S 305.708 millones, 50 mil millones más que en 2016 y la cuenta sigue subiendo.
 “El país está dando pasos hacia una crisis como la de 2001”, definió el ex secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen.
Ese año marcó el inicio de la más profunda crisis económica y fue el epílogo de un modelo de endeudamiento que compite en velocidad con estos años. El desempleo y la pobreza se fueron por las nubes y el Estado se redujo a su mínima expresión.
Hoy se está lejos de una crisis similar, coinciden economistas de diversas extracciones, pero advierten que sostener un ritmo de endeudamiento como el actual, no es viable en el mediano plazo. En algún momento se cierra el grifo y habrá que empezar a devolver. O, retornar al sometimiento de políticas decididas en el despacho de algún organismo financiero que, casi nunca benefician al que menos tiene.  
Es deuda para financiar el gradualismo, explican en el Gobierno para defender el modelo que, sin embargo, no ofrece resultados alentadores, especialmente en la inflación, que sigue tan alta como en las postrimerías del kircherismo.
Hoy el desempleo se mantiene a la baja. Pero la pobreza todavía alcanza a un treinta por ciento de la sociedad. Llegar a cero es casi una quimera si el empleo que se genera es mayormente informal o con salarios que no le ganan a la inflación.
El Gobierno de Macri sufre una crisis de desilusión”, define el consultor político Gustavo Córdoba. El relato ya no es tan creíble. La inflación baja en el discurso, pero no en las góndolas, donde cada vez se consigue menos con el mismo billete.
Sin embargo, no hay quien capitalice esa desilusión. El votante que se recostó en Cambiemos –no aquel fiel al PRO- se corrió de la alianza, pero no encuentra un espacio que lo contenga.

La oposición deberá aprender a convivir con una Alianza que no es la misma que aquella y que ya tiene un objetivo de corto plazo. La reelección de Macri es más que un deseo. El peronismo todavía no tiene un liderazgo claro y la centralidad que mantiene Cristina, obliga a repensar estrategias si quiere recuperar el poder.
Por eso el Gobierno lanzó el operativo reelección. Es mejor hablar de política que de economía y el fantasma de Cristina ayuda a sostener la mística electoral.
Sin embargo, la economía influye en el humor social. Queda claro que las decisiones macro terminan impactando en el bolsillo y que provincias como Misiones no perciben lo positivo del cambio. Las asimetrías agobian al comercio y la inflación al consumidor.
El pobre nivel de respuestas a las demandas de los misioneros se hace cada vez más injustificable para los propios dirigentes de Cambiemos.
La caída del ITC diferenciado ha sido el último quite a una economía misionera que se sostiene a su suerte y con el respaldo del Estado provincial para incentivar el consumo golpeado por las asimetrías.
No es casual que en Cambiemos comiencen sutilmente a presionar por unificar la fecha de las elecciones en Misiones. Es que advierten que sin el arrastre de Cambiemos tendrán poco para ofrecer si van en soledad, por más que se muestren altivos en medios y redes sociales.
El radicalismo es el que más reclama romper lanzas con el Gobierno provincial. Desprecian el acuerdo institucional de gobernabilidad y piden que se acentúen las diferencias políticas.  
La guerra fría entre el PRO y los radicales que exigen ser más duros con la Provincia se hace evidente. El tridente radical Gustavo González, Germán Bordón y “Chiquitin” Molina es el más insistente. Las quejas llegaron incluso al titular del plan Belgrano, Carlos Vignolo, -también radical- a quien Hernán Damiani le pidió apoyo. “La Provincia es autónoma y en los temas de gestión debemos trabajar juntos”, les espetó el funcionario nacional.
En el radicalismo creen que cuanto peor (para la Provincia) mejor para su estrategia.
El PRO prefiere mantener la buena sintonía, aunque no deja de machacar que irá por el triunfo, para despejar cualquier duda de sus socios de ocasión. “Sea cual sea la fecha, que en su derecho, el oficialismo provincial convoque a las elecciones en 2019, tenemos reales posibilidades de ganar y ser gobierno”, dijo Alfredo Schiavoni.
Hay algunos que sueñan con una fórmula del PRO pura. Otros ya dan por seguro el tándem Schiavoni (Humberto) y Luis Pastori. Pero nadie garantiza mucho espacio más para el radicalismo.
En el Gobierno, por el contrario, sostienen que sostener la institucionalidad es fundamental. La lógica es clara. Peleados sería peor.
Una muestra de que el diálogo es permanente es que Hacienda mantiene el teléfono abierto con el ministerio del Interior para recuperar el combustible más barato, mientras que en el Congreso se gestiona una compensación con energía eléctrica. Los que rechazan el ITC diferenciado son Nicolás Dujovne y Juan José Aranguren. En las oficinas de Rogelio Frigerio insisten en que hay que cumplir los acuerdos políticos.   

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Closs suena como posible titular de la Comisión de Energía y Combustibles del Senado

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El actual Senador Nacional por Misiones Maurice Closs, se perfila como uno de los candidatos más fuertes a presidir la Comisión de Minería, Energía y Combustibles de la Cámara de Senadores de la Nación.
De acuerdo a los trascendidos averiguados por surtidores.com.ar, el político misionero está en una terna junto con el Santacruceño Eduardo Costa, un  férreo opositor del kirchnerismo en la Patagonia y el hermano del Gobernador José Rubén Uñac, quien se dividió de las filas del peronismo del ex mandatario José Luis Gioja y hoy reviste cerca de bloque peronista federal.
En los tres casos, los recursos estratégicos serían cubiertos de acuerdo a la experiencia en gestión de cada uno de los legisladores y el resultado se sabrá en pocas horas más, cuando finalicen las negociaciones entre los ediles en el reparto de los cargos, ya que los integrantes están confirmados.
En el caso de Eduardo Costa, su experiencia pasa por la industria del Petróleo debido a su nacimiento en una provincia de producción petrolífera, por su parte, Uñac viene de una zona minera y en tercer lugar, Closs sería el referente de los estacioneros de manera directa.
El ex diputado y dirigente misionero, cuenta con su empresa Petrovalle SRL, que actualmente posee 25 Estaciones de Servicio en la provincia y tres más en Corrientes y Entre Ríos, la gran mayoría de bandera YPF y algunas blancas, pero además, cuenta con una flota de camiones cisterna de reparto de combustible de la petrolera estatal.
Como experto en la materia, desde principio de su carrera política, Closs mostró interés por temas relacionados al sector expendedor minorista de naftas y gasoil, especialmente en el histórico conflicto que las provincias limítrofes con Brasil y Paraguay siempre tuvieron a causa del diferencial de impuestos.
Ya en 2009, denunciaba que los expendedores asumían costos de hasta 100 millones de pesos anuales, por los combustibles que consumían y llevó el tema al Senado de la Nación y a los directivos de entonces de Esso y Shell.
Los empresarios pymes de establecimientos consultados expresaron a surtidores que la participación del ex gobernador en las decisiones sobre leyes que favorezcan a las Estaciones de Servicio puede ser un aliciente a que finalmente se pueda aprobar la Ley de Comercialización de Combustibles.
UNA RELACION TURBULENTA CON ARANGUREN
Desde sus épocas de Gobernador, el hoy senador y empresario, en una reunión organizada por la CESANE, hace unos años, se  cruzó con el entonces titular de Shell a quien le dijo que “debía revisar la diferencia de precios que pagaban los misioneros”, que provocó la reacción del CEO quien le retrucó con el cobro “también inédito” que hace la provincia de Ingresos Brutos.
 
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Dar el ejemplo

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La imperiosa necesidad de mostrar resultados positivos ante un problema medular como el déficit fiscal, obligó al gobierno de Mauricio Macri a desplegar una serie de medidas para bajar el gasto público. El ajuste prometido busca el objetivo de ser “ejemplificador” desde la política, aunque con resultados impredecibles.
El achique del gasto político es siempre bienvenido y reclamado por la sociedad que paga los costos. Sin embargo, no parece ser más que una reacción impulsada por el escándalo que protagonizó el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, quien fue premiado con la confianza presidencial y del gabinete.
El objetivo de fondo parece ser no solo achicar gastos, sino marcar pautas en las negociaciones salariales, claves en la inflación anual y en la contención del gasto del Estado.
Macri prometió reducir la planta política, lo que equivale a un 25 por ciento del presupuesto de la política en el Poder Ejecutivo. Aunque suene igual, no es el mismo 25 por ciento que aumentó la planta del Estado desde que él mismo tomó el timón del Gobierno.
También congelará salarios de los funcionarios de primera línea y despedirá a los familiares directos de los ministros que fueron incorporados en los últimos dos años. Con esto, pretende ahorrar 1.500 millones de pesos al año, el equivalente al 0,034 del gasto público en 2018. Una gota en el mar, según economistas consultados por Economis, incluidos los más liberales.
De acuerdo a los anuncios del Presidente, se desprende que las medidas no cambiarán radicalmente el escenario. Terminar con el nepotismo es una meta utópica, pero si se trata de “gestos”, mejor hubiera sido no potenciarlo en los últimos dos años.  La promesa solo alcanza a familiares directos de ministros, cuando hay cuñados, primos, suegros y novias, además de varios Ceos sin cartera que también tienen a sus más cercanos como colaboradores.  
Si se saca de encima a los familiares de los ministros, -la familia de Jorge Triaca es una de las más numerosas con sueldo del Estado- serán apenas un puñado en comparación a la estructura aumentada con ministerios, secretarías y direcciones varias de nombres extensos e insólitos. Tampoco se dice nada de amigos y entenados, que sí pueden ser nombrados. Si habrá ajuste, pasará por otro lado. Temen los empleados públicos, que será en su salario que, si no congelado, tendrá mínimas correcciones.
“La austeridad tiene que partir de la política. La política no debe tener ventajas excepcionales, insisto, debe ser un ejemplo de austeridad”, presionó Macri. 
“Por primera vez en 100 años se dio de manera simultánea que bajó el déficit fiscal, bajó el gasto, bajó la inflación y bajaron los impuestos, y todo esto con la economía creciendo; esto no pasó en 100 años”, se envalentonó el Presidente.
Para sostener el nivel de optimismo, para el Gobierno es vital predicar con el ejemplo. La “baja del gasto político” es mostrar austeridad en momentos en que se inician las negociaciones salariales con un techo tácito del quince por ciento. El límite no es aceptado por el sindicalismo. Los gremios advierten que no sólo se pierde poder adquisitivo en referencia al año pasado, sino que la inflación de este año puede ser igual o superior a la de 2017.
Juan José Aranguren, el ministro del Excel, ya ajusta hacia arriba los tarifazos de gas y electricidad, porque sus cálculos fueron hechos en base a un dólar de 19,30 y ya en estos días, coquetea con los 20 pesos. La paradoja es que el propio Aranguren ató el precio de los combustibles al valor dólar, que se disparó por las metas “recalibradas” del equipo económico para inyectar un poco de optimismo a una economía deprimida por las altas tasas que impone Federico Sturzenegger desde el Banco Central. ¿Quién le pone el cascabel al gato? Según los especialistas del mercado energético, el costo mayorista de la electricidad fue proyectado en u$s 74,8 por MWh para 2018, a una tasa de cambio de 19,30 pesos por dólar, lo que representaba 1440 pesos por MWh. Con la moneda estadounidense a 20, el precio se acerca a 1500 pesos por MWh, cuatro por ciento más que la anterior estimación y 20 por ciento más que en 2017 (1250 pesos por  MWh).
En la cartera de energía admiten que aún faltan “correcciones” de entre el 25 y 30 por ciento en la electricidad y de hasta el 50 por ciento en el gas.
Las subas tienen correlato en el bolsillo del consumidor y generan efectos políticos diversos. Emsa es el ejemplo local del desquicio de las tarifas. A los aumentos nacionales se sumaron actualizaciones locales que son difíciles de entender cuando se traducen en las boletas. Emsa aduce que obedecen a la quita de subsidios y a los cambios en las tarifas sociales que aplicó la Nación.
La oposición, encarnada por la versión local de Cambiemos, pide que bajen las tarifas y denuncia a la empresa local por el golpe al bolsillo con los mismos argumentos con los que en el país se cuestionan los tarifazos de Aranguren. Cambiemos insiste en que se respete una audiencia pública a la que no fue convocada Misiones.   
Del otro lado, una multisectorial conformada por Derechos Humanos, los diputados provinciales Roque Gervasoni y Martín Sereno, representantes de EMSA, referentes barriales, funcionarios de organismos provinciales y de la Municipalidad de Posadas, así como el equipo técnico de la Defensoría del Pueblo, presentó un amparo en la Justicia para frenar los aumentos nacionales. El defensor del Pueblo, Alberto Penayo resaltó que el consumo de energía “no es algo suntuoso en nuestra provincia por las altas temperaturas que se registran, por lo que esta decisión de la Nación nos impacta negativamente sin que se reconozca nuestra particular situación de dependencia de la energía eléctrica”. El mismo parámetro se utiliza en las otras provincias del norte que están padeciendo los mismos ajustes.
Otra medida anunciada por el propio Macri es una reforma al sistema de becas del plan Progresar, que dejará de depender de la Anses para integrarse al presupuesto de Educación. Ya no será un programa de acceso universal para quienes quieran culminar sus estudios en las distintas etapas de escolaridad, sino que tendrá condiciones más exigentes para renovar el beneficio.
Los cambios pegan de lleno en una población como la de Misiones, donde gracias al Progresar se logró recuperar y aumentar la población educativa, especialmente en los niveles medios y superiores.  
El año pasado fueron becados 44.197 jóvenes con un impacto económico anual de 330.452.100 pesos. Si bien en mayo se produjo una baja significativa en la cantidad de beneficiarios, que fueron excluidos por la implementación de un nuevo sistema en el Ministerio de Educación de la Nación, lo que redujo a poco más de 16 mil becados; la persistencia del equipo provincial llevó a que se cierre el año con 44.197. Del total que culminaron el 2017, el 0,1 % continúa sus estudios en Educación Especial, el 14 % en Formación Profesional, el 2 % realiza la terminalidad del primario, el 36 % del secundario y el 48 % está en el terciario o universitario.
La idea de volver a premiar a quienes tienen mejores resultados, es resistida por los pedagogos, ya que  los beneficiarios son jóvenes que no solamente estudian, y que deberán ahora mantener un ritmo de estudio igual que los chicos de clase media y alta, cuyos proyectos de vida están pensados solo para estudiar en esta etapa de sus vidas. Por eso, hay temor de que aumente la tasa de abandono en el nivel superior.
Estos chicos que ahora necesitan al Estado son los que nacieron en la Argentina de la crisis de 2001, mal alimentados, con familias totalmente desmanteladas, una triste realidad que rápidamente olvidamos todos. Siento que la sociedad los ubica en el casillero equivocado, no creo que sean los “vagos ni ni”, confesó, desesperanzada una docente vinculada al programa.

Está claro que los objetivos perseguidos son los correctos. Austeridad en la política, ahorro de los recursos públicos y un Estado en el que no sobre personal.
El Estado misionero es uno de los pocos que va en línea con esa idea. Es la cuarta provincia con menor cantidad de empleados públicos por habitante y recién asumido, el gobernador Hugo Passalacqua congeló los ingresos a la planta política. Solo se pueden sumar docentes, policías y médicos, en las áreas esenciales del Estado.
Misiones además, en un lote minúsculo de provincias, logró el año pasado una mejora sustancial en el resultado económico que será superavitario en un importe cercano a los 2.500 millones de pesos, debido a que los recursos corrientes se incrementaron en un diez por ciento por encima de los gastos corrientes, al mismo tiempo en que creció exponencialmente la inversión en obra pública.
Según un informe oficial de la secretaría de Hacienda, se estima que el gasto en capital consolidado de Misiones en 2017 cerrará en 8.408 millones de pesos lo que representa un incremento del 41 por ciento (+2.449 millones) con respecto a 2016, cuando se alcanzaron los 5.959 millones.
La ejecución de la obra pública superó holgadamente la inflación, y se observa que en términos reales (es decir, eliminando el efecto de la inflación), la obra pública creció por encima de 14 por ciento.
Este aumento de la obra pública se observa tanto en aquellas financiadas con rentas generales de la Provincia como aquellas financiadas con recursos federales, de modo que este dato no es menor: la obra pública mejoró su ritmo tanto porque la Nación mejoró el envío de remesas para obras públicas ejecutadas por la Provincia (+43%) como porque también las obras financiadas con rentas generales de la provincia también recibieron más fondos (+39%).
La política de Estado de Misiones se caracteriza por una participación importante en el nivel de gasto de capital. Por ejemplo, en promedio para los últimos cinco años fue equivalente al 24,62 por ciento del total de las erogaciones del presupuesto. Este número supera de manera relevante al promedio de las 24 restantes jurisdicciones en  el periodo comprendido entre el año 2013 al primer semestre de 2017 (último dato publicado por Ministerio de Hacienda de la Nación), que en cuyo caso ese promedio fue solo de 13,33 %.
La noticia es excelente porque coloca a Misiones en un lote de pocos. Hay provincias con los sueldos a estatales atrasados o en cuotas y que se financian con endeudamiento o asistencias extraordinarias del Estado nacional, como ATNs o adelantos de Coparticipación. En Misiones, sin estridencias, se predica con el ejemplo.
      

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