Colombia

En Colombia está surgiendo una nueva guerra

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Por Elizabeth Dickinson, experta en grupos armados y crimen organizado en Colombia y Latinoamérica. (New York Times) Hace unos años, uno de los mayores riesgos de conducir por la región del Guaviare, al sur de Colombia, era quedarse con una llanta atascada en el barro de sus tortuosas carreteras sin pavimentar. El Guaviare, antiguo bastión de la insurgencia izquierdista, se liberó de décadas de control rebelde en 2016, cuando Bogotá firmó un acuerdo de paz para desmovilizar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Los habitantes de las zonas rurales miraban con esperanza e incredulidad cómo la policía, en lugar de los guerrilleros, patrullaba sus pueblos. Parecía que la paz finalmente había llegado.

Menos de una década después, esa paz ha desaparecido. Artefactos explosivos bordean muchos de los caminos lodosos. Los residentes se aferran a carnets de identidad no oficiales exigidas por los grupos armados para distinguir a sus amigos de sus enemigos. “La guerrilla le da tres opciones ahora”, me dijo hace poco un joven líder comunitario. “O se cumple, o se va, o se muere”.

La efímera tranquilidad del Guaviare forma parte de un alarmante deterioro de la seguridad en Colombia. El acuerdo de paz de 2016 puso fin a medio siglo de guerra y redujo drásticamente la violencia. A medida que los guerrilleros entregaron las armas, las tasas de homicidio en todo el país —que antes estaban entre las más altas del mundo— cayeron por debajo de las de muchas ciudades estadounidenses. Miembros de las antiguas FARC, que durante décadas utilizaron el narcotráfico para financiar su rebelión, abandonaron el tráfico de cocaína.

En la actualidad, Colombia aún está lejos del brutal caos de la década de 1990 y principios de la de 2000. Pero una nueva generación de grupos armados se ha expandido y multiplicado a lo largo del país, y alimenta una explosión de delitos violentos que abarcan desde la extorsión hasta el secuestro y el reclutamiento de menores. El asesinato del aspirante a la presidencia Miguel Uribe Turbay este verano y una reciente oleada de atentados terroristas con bombas y drones auguran mayor violencia antes de las elecciones de 2026.

El regreso de Colombia al conflicto no demuestra el fracaso del acuerdo de 2016, sino una lección sobre la dificultad de sostener la paz. El gobierno ha intentado controlar las regiones que las FARC abandonaron, y desde entonces nuevos grupos criminales han retomado las lucrativas rutas de tráfico de drogas y de personas. Para recuperar el terreno perdido, Colombia necesita volver a los principios que redujeron con tanto éxito la violencia en primer lugar: diálogo, medidas para remediar la desigualdad y la exclusión política que propician la actividad criminal, además de una sólida estrategia de seguridad para presionar a los grupos armados.

El repunte de la violencia tiene orígenes múltiples. Aunque las FARC se disolvieron formalmente en cuestión de meses, las batallas políticas sobre los aspectos polémicos del acuerdo, como la justicia transicional y los derechos de las víctimas, se han prolongado durante años. La burocracia del Estado no estaba preparada para los retos que planteaba el cumplimiento de algunos de sus compromisos más complejos, como abordar la desigualdad rural, desincentivar el cultivo de coca entre los agricultores y garantizar los derechos políticos de todos los colombianos.

Grupos armados y nuevas y ambiciosas organizaciones criminales llenaron rápidamente el vacío de poder en muchos antiguos territorios rebeldes, al detectar oportunidades en zonas donde las FARC habían cedido el control, y donde el gobierno había estado ausente durante mucho tiempo. Allí donde el Estado no podía prestar servicios con la suficiente rapidez, nuevos grupos armados llegaban con misiones médicas y fondos para la construcción de carreteras. Donde no se encontraban jueces para brindar acceso a la justicia, los delincuentes imponían sus penas por delitos como la violencia doméstica, el chisme y el quebrantamiento del toque de queda.

Al gobierno de Bogotá le ha costado responder. Para cuando el presidente Gustavo Petro, antiguo guerrillero, asumió el cargo en 2022, esta nueva generación de armados ya competía por el poder. Petro argumentó acertadamente que la desmovilización de las FARC había abierto el camino a los saboteadores criminales, y su política insignia, denominada “paz total”, proponía negociaciones simultáneas con todos los grupos armados restantes, junto con una pausa en la mayoría de las operaciones ofensivas contra ellos. La implementación del acuerdo de 2016 se ralentizó mientras la atención se centraba en nuevas conversaciones.

Ahora, la estrategia de Petro también se ha estancado, en parte porque el conflicto ha cambiado. A diferencia de las FARC, que pretendían tomar el poder en Bogotá, las organizaciones armadas actuales se centran en controlar una economía ilícita que va mucho más allá del tráfico de drogas. Han aprendido que luchar contra el Estado es costoso, pero intimidar y cooptar a la población civil es barato, y eficaz. La mayor parte de la violencia en Colombia ahora se concentra en luchas entre grupos armados por territorio e ingresos, o contra civiles que se atreven a oponerse a su régimen criminal.

Las comunidades de las regiones con presencia armada dicen que el papel de los grupos en su vida cotidiana es opresivo y meticuloso. En Guaviare, por ejemplo, el simple hecho de caminar sin el carnet puede acarrear una pena de trabajo comunitario forzoso. Los miembros de los grupos no suelen llevar uniforme. Viven entre la población local y la reclutan, gobernándola al servicio de sus intereses comerciales. Ninguna estrategia militar puede desarticular este profundo nivel de infiltración social por sí sola.

El gobierno de Petro ha hablado de paz con muchos de estos grupos y ha aprendido lecciones vitales sobre cómo adaptarse a este nuevo tipo de conflicto. En las conversaciones con un grupo del Guaviare, por ejemplo, inicialmente el gobierno ofreció inversiones en proyectos de desarrollo comunitario a cambio de que los criminales pusieran fin a la deforestación y desescalaron la violencia. Sin embargo, a corto plazo, esta experimentación ha tenido un costo: en tan solo tres años, el número de combatientes armados y auxiliares ha aumentado aproximadamente un 45 por ciento.

Con un año restante en el cargo, Petro aún puede dar la vuelta a la situación de seguridad. Pero su labor será aún más difícil si Estados Unidos —el principal aliado militar, donante y socio comercial de Colombia— retira su apoyo prolongado.

Se espera que a mediados de septiembre la Casa Blanca decida si “descertifica” a Colombia como socio en la guerra estadounidense contra las drogas, por sus presuntas fallas en la lucha contra el narcotráfico internacional, lo que permitiría a Estados Unidos recortar drásticamente la ayuda militar y de otro tipo. Esta medida asestaría un golpe devastador a la capacidad de Colombia para combatir la creciente inseguridad y podría socavar los propios esfuerzos del ejército estadounidense para combatir el crimen organizado, una prioridad declarada del gobierno de Trump.

Durante años, el apoyo colombiano a la política antinarcótica estadounidense ha ayudado a Estados Unidos a incautar drogas, capturar e interrogar a capos y trabajar para desentrañar las redes mundiales de tráfico, sin necesidad de las muertes innecesarias del ataque del martes pasado contra lo que, según funcionarios estadounidenses, era un barco cargado de droga en el Caribe. La pérdida de financiación de la USAID ya ha eliminado cientos de millones de dólares del presupuesto humanitario de Colombia. Más recortes perjudicarían décadas de progreso hacia un frágil equilibrio, y envalentonarían a las redes criminales cuyos mercados ilícitos se extienden hasta Estados Unidos.

Como han demostrado décadas de experiencia, no existe una solución exclusivamente militar a la violencia de Colombia. Para desmantelar el control de los grupos armados son esenciales un diálogo significativo e inversiones en las zonas del país propensas al conflicto. Si vincula la continuación de las conversaciones a programas sociales sólidos y a una estrategia de seguridad calibrada, Petro aún puede dar impulso al acuerdo de 2016 y trabajar hacia la “paz total” que ha prometido. Para los habitantes del Guaviare, la paz puede ser algo más que una ilusión pasajera.

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Cumbre amazónica defiende el bosque, pero deja intacto al petróleo

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Inter Press Service – La cumbre de los ocho países de la Amazonia, realizada este viernes 22, adoptó una declaración en favor del bosque, del clima y de los pueblos indígenas, pero sin plantear el abandono de la explotación petrolera como pidieron organizaciones ambientalistas y de los pueblos originarios.

La Declaración de Bogotá anunció el compromiso de los Estados amazónicos de “avanzar hacia una transición energética justa, ordenada y equitativa”, pero “teniendo en cuenta las circunstancias y capacidades nacionales” y sin mencionar metas, plazos o mecanismos para su instrumentación.

A esta quinta cumbre de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (Otca), establecido hace 45 años, acudieron los presidentes de Bolivia, Luis Arce; de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el anfitrión Gustavo Petro, y la vicepresidenta de Ecuador, María José Pinto.

Cancilleres y otros ministros acudieron en representación de los restantes miembros, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela.

La declaración apuntó hacia la 30 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), el próximo noviembre con Lula como anfitrión, pues se realizará en Belém, junto a la desembocadura del Amazonas y en un área de prospección petrolera.

La cumbre acordó reforzar con urgencia las acciones que vienen realizando los países amazónicos frente a la crisis climática, y articular sus acciones nacionales para proteger la Amazonia, con base en el conocimiento científico pero integrado con los saberes ancestrales de los pueblos indígenas y comunidades tradicionales.

Lula dijo que “necesitamos calibrar qué queremos de la COP30. Por un lado, tenemos a quienes quieren actuar, pero no tienen recursos; por otro, quienes tienen recursos, pero no quieren actuar. Es importante que esta COP sea la más seria de todas y que sea considerada la COP de la verdad”.

En un mensaje a las naciones del Norte industrializado, agregó que “quienes quieren mantener el bosque en pie tienen que ayudarnos a pagar para mantenerlo”.

Los pueblos originarios de la región lograron en la cumbre la adopción del Mecanismo Amazónico de los Pueblos Indígenas (Mapi), para consulta permanente y además para que en las reuniones de la Otca no participen solo representantes gubernamentales sino también una representación de los indígenas.

Sin embargo, no prosperó el pedido de medio centenar de organizaciones ambientalistas, indígenas y de derechos humanos, que se reunieron en los días previos en Bogotá, para que los gobiernos de la Otca adoptasen un cese programado de la producción de hidrocarburos en la Amazonia.

Colombia habría propuesto incluir la renuncia a la producción de combustibles fósiles como un objetivo de la Amazonia, pero se opusieron Brasil, Ecuador y Perú, que actualmente extraen o proyectan extraer más crudo en esa cuenca, amén de que el resto de socios también son productores de hidrocarburos.

Alex Rafalowicz, director ejecutivo de la campaña “Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles”, opinó que “los presidentes amazónicos desaprovecharon la oportunidad de reconocer que la extracción de petróleo y gas es una de las mayores amenazas para la Amazonia”.

Diana Chávez, dirigente de la Nacionalidad kichwa de Pastaza , en Ecuador, también observó que “más de 50 organizaciones exigimos en Bogotá declarar la Amazonia libre de combustibles fósiles, pero la declaración final ignora este reclamo y omite al petróleo y al gas, principales amenazas para la selva y nuestros derechos”.

Los presidentes apoyaron el surgimiento del Fondo Bosques Tropicales para Siempre, la promoción de “una economía orientada al desarrollo sostenible” en la Amazonia, y expresaron preocupación por el auge de los delitos ambientales, en particular el tráfico de fauna y flora silvestres, y la minería ilegal.

Petro expuso que “ayer tuvimos un día difícil en Colombia, derivado de la acción armada del narcotráfico”, en alusión a atentados contra las fuerzas del orden que dejaron al menos 18 muertos- y aseguró que “después del cambio climático, el segundo enemigo que hay en Colombia se llama narcotráfico”.

Propuso por ello que se considere la “defensa con armas” de la Amazonia, contra los grupos que ejecuten acciones ilegales en la cuenca, y que se establezca en la subregión un tribunal ambiental.

Arce habló de fortalecer la acción colectiva y dijo que “debemos dejar atrás la diplomacia burocrática y procedimental que nos bloquea e inmoviliza. Es hora de proyectar a la Otca como el instrumento más poderoso que tenemos para enfrentar los retos estratégicos de la región. Para ello se requiere el coraje y la valentía”.

La próxima cumbre de la Otca se realizará el año 2027 en Ecuador.

 

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Murió Miguel Uribe Turbay, el candidato que había sufrido un atentado en Bogotá

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El candidato presidencial colombiano tenía 39 años y recibió varios disparos durante un acto de campaña.

El senador y candidato presidencial colombiano Miguel Uribe Turbay falleció este lunes a los 39 años a raíz de las graves heridas sufridas tras recibir varios disparos el sábado 7 de junio pasado mientras realizaba un acto de campaña en la ciudad de Bogotá.

Según informó diario El País, Uribe Turbay, quien era hijo de la periodista asesinada Diana Turbay y nieto del ex presidente Julio César Turbay Ayala, murió en la Fundación Santa Fe, clínica a la que había sido trasladado el mencionado día tras el atentado.

El estado de salud del candidato presidencial se había agravado en la madrugada del sábado cuando presentó “un sangrado intracerebral agudo” luego de una operación programada que obligó a que se le realizara una cirugía de urgencia.

En horas de la tarde desde el centro de salud informaron que el estado de salud de Uribe Turbay era “extremadamente crítico” debido a que tenía “un edema cerebral persistente y un sangrado intracerebral de difícil control”.

Tras conocerse la triste noticia, el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, líder del partido político al que pertenecía Uribe, Centro Democrático, lamentó la muerte del senador y señaló: “El mal todo lo destruye, mataron la esperanza”.

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Café Martínez lanza su primer café soluble liofilizado: en casa y al instante

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Café Martínez, la reconocida marca argentina con más de 90 años de historia en el mundo del café, lanza al mercado su primer café liofilizado, una propuesta pensada para acompañar los nuevos hábitos de consumo sin resignar calidad ni personalidad. El Colombia Intenso Liofilizado fue desarrollado con granos 100% arábica de origen colombiano y responde a una tendencia cada vez más fuerte: la búsqueda de experiencias inmediatas, pero con estándares de sabor y calidad propios del café de la marca. El producto, que demandó una inversión inicial de 250.000 dólares y más de 12 meses de desarrollo, busca ofrecer una experiencia de sabor superior en un formato listo para preparar en segundos.

“Buscamos que esta experiencia conserve la personalidad de nuestros cafés. El consumidor hoy quiere practicidad, pero no está dispuesto a resignar calidad. Por eso propusimos desarrollar un producto soluble liofilizado, que nos permite conservar la esencia del grano sin alterar su perfil sensorial”, explicó Andrea Medina, gerente de desarrollo de Producto de Café Martínez.

Un café con identidad propia

El nuevo Colombia Intenso Liofilizado se caracteriza por tener cuerpo medio-alto, una acidez ligera y equilibrada, y notas dulces que remiten al caramelo, chocolate y frutos secos. Se trata de un café de tueste medio-alto, ideal para quienes buscan un café intenso con estructura. El grano, de origen colombiano, proviene de pequeños productores certificados por la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), lo que garantiza su trazabilidad y calidad. En el envase se destaca el sello “Cafés de Colombia”, símbolo de su procedencia.

“Colombia es un origen muy noble, con una gran versatilidad. Nos permite lograr un perfil con mucha personalidad utilizando café tostado 100% natural, que funciona tanto solo como con leche. Y gracias a la liofilización, su sabor y aroma no se pierden ni se degradan manteniendo todas sus características intactas desde la planta a la taza”, comentó David Ledesma, Coffee Master de Café Martínez.

¿Café con sabor a monte? El plan para que Misiones comience a producir la infusión a gran escala

Este nuevo lanzamiento completa la familia de cafés de Café Martínez, que ya incluye café tostado (en grano o molido), cápsulas y ahora también café liofilizado. No se trata de reemplazar las formas tradicionales de consumo, sino de sumar una alternativa para aquellos momentos donde el tiempo o las herramientas no están disponibles, sin sacrificar la calidad de la experiencia.

Nuevo formato, misma esencia

Este lanzamiento permite que el café esté disponible en nuevos contextos: en casa, en la oficina, de viaje o incluso en movimiento. Basta con agua caliente para tener una experiencia de calidad en segundos.

El nuevo Colombia Intenso Liofilizado soluble ya está disponible en todas las tiendas Café Martínez y en su tienda online, y próximamente se podrá encontrar en supermercados. Se presenta en frasco de vidrio, que ayuda a conservar mejor la calidad del producto y está pensado para acompañar tanto el consumo personal como el profesional. 

¿Qué es la liofilización y por qué mejora la calidad del café?

La liofilización es un proceso de deshidratación por secado en frío que permite conservar las propiedades originales del café, a diferencia de otros métodos que usan calor y pueden afectar el sabor y aroma.

Este procedimiento se inicia con una infusión concentrada de café que se congela rápidamente a temperaturas muy bajas. Luego, en un ambiente de vacío, el hielo pasa directamente a vapor sin volverse líquido (fenómeno llamado sublimación), eliminando el agua sin dañar los compuestos más delicados del café.

El resultado son cristales o gránulos secos que se disuelven fácilmente en agua caliente, ofreciendo una experiencia sensorial más rica y similar al café filtrado o espresso, con más aroma, sabor y mejor textura que otros cafés solubles.

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Aranceles de Trump y el Comercio en Latam: Impacto y Reacciones

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El reciente anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la imposición de aranceles del 10% a una amplia gama de productos latinoamericanos ha generado preocupación y análisis en la región.

Desde el café colombiano y los arándanos peruanos hasta el vino argentino y el salmón chileno, diversos productos clave se verán afectados por esta medida proteccionista.

La decisión de Trump marca un cambio significativo en la política comercial de Estados Unidos, alejándose de décadas de un sistema basado en reglas multilaterales. Si bien el impacto es global, Latinoamérica se encuentra entre las regiones menos afectadas en comparación con los aranceles más elevados impuestos a China (34%) y la Unión Europea (20%).

A pesar de la magnitud de la medida, la reacción en Latinoamérica ha sido relativamente moderada. México y Canadá, por ejemplo, quedaron exentos de los aranceles recíprocos, aunque enfrentan gravámenes previos al acero, aluminio y automóviles.

El arancel del 10% incrementará el costo de los productos latinoamericanos en Estados Unidos, lo que podría afectar las exportaciones, la inversión y el empleo en la región. Sin embargo, algunos analistas ven oportunidades para que Latinoamérica aumente su participación en el mercado estadounidense a expensas de otros países.

Pero los temores no solo vienen por el golpe que sufrirán los exportadores. La nueva guerra arancelaria de Estados Unidos ha provocado incertidumbre en los mercados, pausa en las inversiones, dudas sobre el futuro del tipo de cambio y ansiedad sobre cómo responderán los países más afectados.

Pese a la tormenta,”parece que la región está mejor posicionada que el resto”, dice Joan Domene, economista jefe para América Latina de Oxford Economics, en diálogo con BBC Mundo. De todos modos, agrega, “vamos a ver una desaceleración global del comercio”.

Muchos analistas están anticipando ese frenazo económico en Estados Unidos, uno de los principales socios comerciales de la región, algo que impacta directamente a las economías latinoamericanas.

Las economías están tan interconectadas que, si baja el crecimiento en EE.UU. o se produce una recesión, Latinoamérica lo va a sentir. Pero, por ahora, no se sabe qué va a pasar durante los próximos meses en la medida que comiencen a rearmarse las piezas del rompecabezas del comercio internacional.

La Casa Blanca estableció excepciones para ciertos productos, como el cobre, los bienes farmacéuticos, los semiconductores, los artículos de madera, los lingotes de oro, la energía y otros minerales no disponibles en Estados Unidos.

Expertos en el sector petrolero consultados por BBC Mundo piensan que al excluir el rubro de la “energía” de los aranceles, se supone que las exportaciones de petróleo no se verán afectadas.

Como no se han entregado más detalles, tampoco los gobiernos tienen certeza sobre este punto y están a la espera de conseguir reuniones bilaterales con miembros de la Casa Blanca para tener mayores certezas.

En el escenario de que el petróleo y otros productos energéticos latinoamericanos efectivamente queden exentos de los nuevos aranceles, los efectos en la región estarían más focalizados en sectores como la agroindustria, aunque todo depende de cada país.

Reacciones por País:

  • Colombia: Inicialmente crítico, el presidente Petro ve oportunidades para aumentar las exportaciones.

Pese a que inicialmente el presidente colombiano, Gustavo Petro, no celebró los aranceles de Trump, en un repentino cambio, declaró en la red social X que estos son positivos.

“Latinoamérica, incluida Colombia, se benefician con la política de Trump sobre aranceles, en primera instancia. Pero el empresariado colombiano debe saber aprovechar las cosas”, dijo.

Si algunos productos se encarecen en EE.UU., “y si podemos producir esos bienes más baratos, es hora de exportar allí”, agregó. “Solo encareceremos importaciones norteamericanas si nos quitan empleos”.

  • Argentina: El gobierno destaca la “maravillosa relación” con EE.UU. y se rumorea un posible acuerdo para reducir los aranceles.

Manuel Adorni, destacó este jueves la “maravillosa relación” entre Argentina y EE.UU.

Y el presidente Javier Milei, publicó en X un enlace a la canción de Queen Friends will be Friends, pese a que los mercados no recibieron con alegría los aranceles de Trump.

Trascendió que en la noche del jueves Milei podía anunciar un posible acuerdo con el presidente Donald Trump para reducir a cero los aranceles a Argentina. El principal rubro de exportación argentino a EE.UU. es el de combustibles y aceites minerales, seguido por el aluminio y las bebidas y líquidos alcohólicos.

  • Perú: Preocupación por el impacto en los arándanos y otros productos, pero se busca negociar con EE.UU.

Los productores de arándanos peruanos no estaban satisfechos, dado que el principal mercado de exportación de esa fruta es EE.UU., y pese a que ambos países tienen un acuerdo de libre comercio, el pacto no salvó a Perú de los gravámenes.

El gobierno de Lima anunció que le pedirá al gobierno de Trump que reconsidere los aranceles en los próximos días. Algunos expertos locales dijeron que, pese al daño que puede generar la medida en sectores como la industria textil, se pueden abrir oportunidades para Perú frente a otros países a los que se les impusieron gravámenes más altos.

O sea que, pese a todo y dependiendo del producto, Perú podría seguir vendiendo más barato que otros competidores.

  • Brasil: El presidente Lula critica el proteccionismo y anuncia posibles represalias.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó este jueves que su Gobierno enfrentará “todo intento de imponer un proteccionismo que no cabe más en este mundo” y que adoptará “todas las medidas posibles” contra los aranceles de Trump.

“Defendemos el multilateralismo y el libre comercio”, dijo Lula.

También aseguró que la respuesta a los aranceles será dada con la “referencia” a una ley aprobada el miércoles en el Congreso brasileño, que autoriza la adopción de represalias para casos de ese tipo, y también en el marco que establecen las normas de la Organización Internacional de Comercio (OMC).

Brasil exporta a EE.UU. productos como el petróleo crudo y refinado, hierro semi-acabado, soja, mineral de hierro, azúcar y maíz.

  • Chile: Impacto en la agricultura y la pesca, pero se celebra la exención del cobre y la madera.

Productos como el salmón, la uva o el vino han quedado expuestos a los gravámenes unilaterales aplicados por la mayor economía del mundo.

La decisión “tiene un efecto indudable para un país pequeño y globalizado como Chile”, dijo la presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio, Susana Jiménez.

A pesar del impacto negativo que puede tener la medida en la economía chilena, la Casa Blanca decidió dejar fuera del gravamen a dos productos chilenos fundamentales: el cobre y la madera.

Eso hizo que el golpe no fuera tan duro, aunque un potencial gravamen al cobre en el futuro es una alternativa que aún sigue sobre la mesa del Despacho Oval.

  • Ecuador: Preocupación por el camarón, el banano y el cacao, con llamados a fortalecer la relación con EE.UU.

El camarón, el banano, y el cacao son algunos de los productos más afectados por los aranceles.

Sectores empresariales de ese país dijeron estar evaluando “de manera urgente” caminos para mitigar el impacto de la medida, mientras el gobierno señaló que continuará promoviendo una relación más estrecha con su principal socio comercial.

  • Centroamérica: Alta dependencia del mercado estadounidense, con análisis y llamados a la negociación.

Los gobiernos de esa región han dicho que están analizando la situación y que, por ahora, no han tomado decisiones sobre cómo seguir adelante.

Aunque forman parte del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (DR-CAFTA), la decisión del gobierno estadounidense no los eximió de los nuevos aranceles.

Aunque el daño comercial puede ser bastante profundo, países de esa región destacaron que el 10% fue el arancel más bajo aplicado por el gobierno estadounidense a nivel global.

“Si la marea sube y levanta todos los botes al mismo tiempo, pues es una realidad nueva. No nos están castigando en ese sentido”, dijo el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves.

En un análisis, el banco Citi dijo que Honduras, El Salvador, República Dominicana y Panamá, son algunos de los más vulnerables, debido al desbalance comercial con EE.UU., la migración y el narcotráfico, la dependencia de las remesas y otros factores.

Fuente: BBC

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