Colombia

Juraron Petro y Márquez, presidente y vice de Colombia por los próximos cuatro años

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Gustavo Petro y Francia Márquez iniciaron hoy el primer gobierno de izquierda en toda la historia de Colombia, tras haber prestado esta tarde el juramento de rigor en una emotiva ceremonia al aire libre en una Plaza de Bolívar inusualmente colmada.

Primero fue Petro, a las 15.19 (las 17.19 en la Argentina), quien juró ante los presidentes del Senado, Roy Barreras, y de la Cámara de Representantes, David Racero.

Tras el juramento, a Petro le colocó la banda presidencial la senadora María José Pizarro, hija de Carlos Pizarro, compañero del mandatario en la guerrilla del M-19 y asesinado en 1990, cuando era candidato a la Presidencia.

Petro se convirtió hoy en el primer presidente de izquierda de Colombia, un país históricamente dominado por conservadores y liberales, que prometió gobernar con un “gran acuerdo nacional para construir los máximos consensos” en torno a las ambiciosas reformas que propuso en la campaña.

A sus 62 años, este economista que integró la guerrilla, fue alcalde de Bogotá y tuvo varios períodos en el Congreso logró entrar en la historia colombiana al obtener en junio pasado 50,4% de los votos en su tercer intento por llegar a la Casa de Nariño.

Colombia debió esperar 212 años para tener un mandatario de izquierda, con un discurso favorable a un cambio profundo.

Su victoria fue también histórica porque consiguió la votación más alta para la izquierda, en una nación marcadamente conservadora, lo que le valdrá todavía más respeto entre el progresismo de la región, dentro del cual podría convertirse en un líder clave.

Con una ventaja de 700.601 votos, el jefe de la oposición convenció a la mitad de los colombianos con su plan para transformar un país con la segunda brecha más amplia entre ricos y pobres en América latina y azotado por la violencia del narcotráfico.

El resultado llegó sobre la base del denominado Pacto Histórico, una amplia alianza que reúne a fuerzas de izquierda, feministas, ambientalistas, juveniles y sindicales, todas en torno de Colombia Humana, el partido que él mismo fundó.

Se destaca, asimismo, que en un país marcado por el accionar de la guerrilla sea justamente un exinsurgente, integrante del M-19 -de las primeras organizaciones que firmó la paz con el Gobierno- el que se quede con la jefatura del Estado, que ya había buscado en 2010 y 2018.

Antes de esta victoria, Petro pasó por la alcaldía de Bogotá y por el Congreso. En los dos puestos su tarea fue ruidosa.

En 2012 ganó la alcaldía capitalina, de donde fue destituido después de una investigación sobre el sistema de recolección de residuos. Se le prohibió entonces ejercer cargos públicos por 15 años, pero esa sanción fue un búmeran para los sectores que lo habían tumbado, porque Petro logró un impulso popular de relevancia y, además, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) lo repuso en el cargo en 2014.

Había sido concejal en Zipaquirá, tenido un cargo diplomático y conseguido una banca de representante (diputado) antes y se haría de una plaza de senador después, la que ejerció hasta ahora por haber sido segundo en las elecciones que llevaron a Iván Duque a la Presidencia.

Nacido en Ciénaga de Oro, en el noroeste del país, Petro fue un estudiante casi ejemplar y con apenas 17 años ingresó al M-19, una de las varias guerrillas que actuaban por entonces en Colombia y también una de las primeras en retornar a la vida civil, en 1990.

En la organización y como homenaje a la obra de Gabriel García Márquez usó el nombre ficticio de Andrés Aureliano, un juego con el Aureliano Buendía de “Cien años de soledad”.

Años después, desde el Congreso empezó a lograr notoriedad, en buena medida a base de sus denuncias de corrupción, contra la llamada “parapolítica” -las relaciones de grupos paramilitares con dirigentes- y de los casos de “falsos positivos”, los asesinatos de desocupados y campesinos presentados por el Ejército como guerrilleros muertos en combate.

En 2010, en su primer intento por la Presidencia, consiguió solo 9% de los votos pero se instaló entre las figuras notorias de la política local. Ocho años después, ya con 25% de los sufragios, obtuvo el derecho de disputar la segunda vuelta, que perdió con Duque.

En su tercera y última tentativa, no solo conformó una red de fuerzas y movimientos de izquierda que extendió hasta sumar a sectores evangelistas, sino que también eligió a una mujer negra y feminista como compañera de fórmula: la lideresa social Francia Márquez.

En el Pacto Histórico están Colombia Humana, la Unión Patriótica, el Partido Comunista, el Movimiento Alternativa Indígena y Social, Polo Democrático, Todos Somos Colombia, Partido del Trabajo y el Movimiento de Acción Democrática, junto a otros cinco sellos.

El discurso de Petro a favor de profundas reformas sociales y económicas alentó algunas advertencias de quienes lo consideran un camino hacia el “castrochavismo”, lo tildaron de comunista o lo consideran un “populista peligroso”.

Pero cierta moderación discursiva, un plan cuidadoso y los esfuerzos por mostrarse previsible le dieron a Petro la victoria en las legislativas de marzo. El pasado 19 de junio repitió ese triunfo en un mano a mano con el autoproclamado “antisistema” Rodolfo Hernández y hoy, por fin, sucedió a Duque y llegó a la Casa de Nariño.

Minutos después, el flamante mandatario tomó el juramento a su compañera de fórmula, según se pudo ver en la transmisión en directo por televisión.

Antes de tomarle el juramento a Márquez, Petro emitió su simbólica primera decisión, al ordenar a la Casa Militar que le llevaran allí mismo la espada del libertador Simón Bolívar.

Esa reliquia había quedado depositada en la Casa de Nariño, sede del gobierno, por decisión expresa del antecesor de Petro, Iván Duque, quien rehusó autorizar su salida.

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Fernández se reunió con Petro y abogó por una Colombia “activa en el camino de integración”

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El presidente Alberto Fernández invitó hoy a su par electo de Colombia, Gustavo Petro, a realizar una visita oficial a la Argentina en los próximos meses y le reafirmó su compromiso de seguir apoyando la paz en su país, durante la reunión bilateral que ambos mantuvieron en Bogotá, horas antes de la asunción del mandatario electo.

Del encuentro, en el que ambos avanzaron en una potencial agenda bilateral en materia política, social, económica y comercial, participaron por la Argentina el canciller Santiago Cafiero y el embajador Gustavo Dzugala.

Por Colombia, en tanto, estuvieron presentes quien ocupará la Cancillería en el nuevo gobierno, Alvaro Leyva Durán; y su vice Francisco Coy.

Fernández fue el primer presidente, de todos los países asistentes al acto de asunción, al que Petro recibió personalmente en la Casa Privada del Palacio de San Carlos, la residencia donde habitó el libertador Simón Bolívar.

“Hemos seguido con atención las propuestas y lineamientos de alcanzar una paz total, tanto durante la campaña electoral como luego del triunfo. Estamos decididos a continuar y reforzar el compromiso y apoyo argentino con la paz en Colombia”, expresó Fernández, quien a modo de mensaje esperanzador enfatizó: “Necesitamos una Colombia activa en el camino de integración latinoamericana”.

Presidencia informó en un comunicado que el jefe de Estado valoró la decisión de Petro de “retomar el diálogo con el Ejército de Liberación Nacional (ELN)”.

“Transmitimos la disposición de la Argentina para acompañar este proceso”, dijo Fernández y subrayó que “vamos a mantener nuestra presencia en la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en la República de Colombia (UNMVC), que integramos desde sus inicios”.

También destacó el importante potencial para ampliar y diversificar el relacionamiento económico bilateral, “en sectores como el alimenticio, automotriz, maquinaria agrícola y la industria farmacéutica, como así también en lo que respecta a industrias culturales y servicios”.

Fernández, que también preside la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), le comunicó a Petro el interés de “dialogar e identificar intereses comunes para lograr proyectos que integren el próximo Programa de Cooperación”, lo que será “una hoja de ruta que refleje los intereses de trabajo conjunto”.

Fernández había mantenido este sábado reuniones bilaterales con sus pares de Honduras, Xiomara Castro, y de Bolivia, Luis Arce.

Además, participó de un encuentro con el Grupo de Puebla, al que asistieron la expresidenta de Brasil Dilma Rousseff y los exmandatarios de Colombia, Ernesto Samper, y de Paraguay, Fernando Lugo, entre otros políticos destacados de la región.

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El intercambio comercial entre Argentina y Colombia volvió a crecer en 2021

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Un análisis de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) muestra que, en 2021, el comercio bilateral entre Argentina y Colombia creció nuevamente tras la retracción observada en 2020 en el marco de la pandemia y alcanzó una cifra similar a la del año 2010. En 2021 el intercambio creció 86,5% con respecto a 2020, pero, además, logró ser el mayor nivel de comercio bilateral de los últimos nueve años (la cifra promedio en ese período había sido de 870 millones de dólares). En 2021 la cifra alcanzó los 1484 millones de dólares, levemente superior al nivel de 2010 (que había sido de 1453 millones de dólares) y un 32,8% superior al valor de 2019. No obstante, este registro se ubica un 39,1% por debajo del máximo nivel alcanzado en 2012, con 2435 millones de dólares.

Fuente: CAC en base a Comtrade

Durante 2021, las exportaciones argentinas hacia Colombia fueron de 1130 millones de dólares, lo que implicó una mejora de 92,6% en comparación a 2020. Los principales productos exportados fueron maíz en grano que significó el 22,5% de los envíos, vehículos para transporte de mercancía, de peso total con carga máxima menor o igual a 5 toneladas, con motor de émbolo o pistón, encendido por compresión, con un 14,5%, y Harina y pellets de la extracción del aceite de soja con el 13,6% del total exportado.

En tanto, las importaciones argentinas desde Colombia fueron de 354 millones de dólares en 2021, un 69,5% superior al valor registrado el año anterior. Los principales productos importados fueron Hulla bituminosa sin aglomerar, con un 26,5% del total importado, Polipropileno sin carga, en formas primarias con un 9,7% y Copolímeros de propileno en formas primarias, con un 8,6% del total.

La balanza comercial con Colombia resultó superavitaria para Argentina en 776 millones de dólares durante 2021, lo que implicó un aumento en ese saldo de 105,4% con respecto al año previo, cuando se había obtenido un superávit de 378 millones de dólares. En los últimos 29 años, el país registró saldo positivo, siendo el más significativo el del año 2012, que ascendió a 1724 millones de dólares.

Principales productos exportados hacia Colombia. Año: 2021

N.C.MDescripciónDólares (FOB)Incidencia
10059010Maíz en grano254.288.50822,51%
    
87042190Vehículos para transporte de mercancías, de peso total con carga máxima menor o igual a 5 toneladas, con motor de émbolo o pistón, encendido por compresión (Diésel o semi-Diésel), ncop.164.020.30214,52%
    
23040010Harina y pellets de la extracción del aceite de soja154.042.02313,63%
    
10039010Cebada cervecera67.888.4366,01%
    
15071000Aceite de soja en bruto, incluso desgomado46.424.8594,11%
    
87043190Vehículos para transporte de mercancías, de peso total con carga máxima menor o igual a 5 toneladas, con motor de émbolo o pistón, encendido por chispa, ncop.25.620.2242,27%
    
22042100Vinos no espumosos, mosto de uva en el que la fermentación se ha impedido o cortado añadiendo alcohol, en envases con capacidad menor o igual a 2 litros10.794.9440,96%
    
38122000Plastificantes compuestos para caucho o plástico9.556.6070,85%
    
8062000Uvas secas incluidas las pasas6.443.9610,57%
    
15121110Aceite de girasol en bruto5.929.7900,52%
    
23011090Harina, polvo y pellets de despojos de carne, chicharrones excluidos para alimentación humana5.531.0120,49%
    
4022110Leche entera, en polvo, gránulos o similares , sin azucarar, con contenido de materias grasas mayor al 1,5%4.697.9040,42%

Principales productos importados desde Colombia. Año: 2021

N.C.MDescripciónDólares (CIF)Incidencia
27011200Hulla bituminosa sin aglomerar93.784.12726,49%
    
39021020Polipropileno sin carga, en formas primarias34.408.8839,72%
    
39023000Copolímeros de propileno en formas primarias30.439.4528,60%
    
27040012Coques de hulla, lignito o turba con granulometría menor a 80 mm.25.095.9457,09%
    
87032310Vehículos para transporte menor o igual a 6 personas, de cilindrada mayor a 1500cm3  y menor o igual a 3000cm3, con motor de émbolo o pistón, encendido por chispa16.329.3234,61%
    
39041010Policloruro de vinilo sin mezclar con otras sustancias, obtenido por suspensión, en formas primarias8.608.6962,43%
    
27040011Coques de hulla, lignito o turba con granulometría mayor o igual a 80 mm.7.809.7342,21%
    
15132910Aceite de almendra de palma excluido en bruto7.473.3722,11%
    
38089199Insecticidas ncop., acondicionados para la venta por menor6.739.2681,90%
    
9011110Café sin tostar ni descafeinar, en grano
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Petro, el exguerrillero y exalcalde que será el primer presidente de izquierda de Colombia

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Gustavo Petro se convertirá este domingo en el primer presidente de izquierda de Colombia, un país históricamente dominado por el conservadurismo y los liberales, que prometió gobernar con un “gran acuerdo nacional para construir los máximos consensos” en torno a las ambiciosas reformas que propuso en campaña.

A sus 62 años, este economista que integró la guerrilla, fue alcalde de Bogotá y tuvo varios periodos en el Congreso logró entrar en la historia colombiana al obtener en junio pasado el 50,4% de los votos en su tercer intento por llegar a la Casa de Nariño.

Colombia debió esperar 212 años para tener un mandatario de izquierda, con un discurso favorable a un cambio profundo.

Su victoria fue también histórica porque consiguió la votación más alta para la izquierda, en una nación marcadamente conservadora, lo que le valdrá todavía más respeto entre el progresismo de la región, dentro del cual podría convertirse en un líder clave.

Con una ventaja de 700.601 votos, el jefe de la oposición convenció a la mitad de los colombianos con su plan para transformar un país con la segunda brecha más amplia entre ricos y pobres en América Latina y azotado por la violencia del narcotráfico.

El resultado llegó en base al denominado Pacto Histórico, una amplia alianza que reúne a fuerzas de izquierda, feministas, ambientalistas, juveniles y sindicales, todas en torno de Colombia Humana, el partido que él mismo fundó.

Destaca, asimismo, que en un país marcado por el accionar de la guerrilla sea justamente un exinsurgente, integrante del M-9 –de las primeras organizaciones que firmó la paz con el Gobierno- el que se quede con la jefatura del Estado, que ya había buscado en 2010 y 2018.

Antes de esta victoria, Petro pasó por la alcaldía de Bogotá y por el Congreso. En los dos puestos su tarea fue ruidosa.

En 2012 ganó la alcaldía capitalina, de donde fue destituido después de una investigación sobre el sistema de recolección de residuos. Se le prohibió entonces ejercer cargos públicos por 15 años, pero esa sanción fue un búmeran para los sectores que lo habían tumbado, porque Petro logró un impulso popular de relevancia y, además, la Corte IDH lo repuso en el cargo en 2014.

Había sido concejal en Zipaquirá, tenido un cargo diplomático y conseguido una banca de representante antes y se hizo de una plaza de senador después, la actual por haber sido segundo en las elecciones que llevaron a Iván Duque a la presidencia.

Nacido en Ciénaga de Oro, en el noroeste del país, Petro fue un estudiante casi ejemplar y con apenas 17 años ingresó al M-19, una de las varias guerrillas que actuaban por entonces en Colombia y también una de las primeras en retornar a la vida civil, en 1990.

En la organización y como homenaje a la obra de Gabriel García Márquez usó el nombre ficticio de Andrés Aureliano, un juego con el Aureliano Buendía de “Cien años de soledad”.

Años después, desde el Congreso empezó a lograr notoriedad, en buena medida en base a sus denuncias de corrupción, contra la llamada “parapolítica” -las relaciones de grupos paramilitares con dirigentes- y de los casos de “falsos positivos”, los asesinatos de desocupados y campesinos presentados por el Ejército como guerrilleros muertos en combate.

En 2010, en su primer intento por la presidencia, consiguió solo 9% de los votos pero se instaló entre las figuras notorias de la política local. Y 8 años después, ya con 25% de los sufragios, obtuvo el derecho de disputar la segunda vuelta, que perdió con Duque.

En su tercera y última tentativa, no sólo conformó una red de fuerzas y movimientos de izquierda que extendió hasta sumar a sectores evangelistas, sino que también eligió a una mujer negra y feminista como compañera de fórmula: la lideresa social Francia Márquez.

En el Pacto Histórico están Colombia Humana, la Unión Patriótica, el Partido Comunista, el Movimiento Alternativa Indígena y Social, Polo Democrático, Todos Somos Colombia, Partido del Trabajo y el Movimiento de Acción Democrática, junto a otros cinco sellos.

El discurso de Petro en favor de profundas reformas sociales y económicas alentó algunas advertencias de quienes lo consideran un camino hacia el “castrochavismo”, lo tildaron de comunista o lo consideran un “populista peligroso”.

Pero cierta moderación discursiva, un plan cuidadoso y los esfuerzos por mostrarse previsible le dieron a Petro la victoria en las legislativas de marzo. El pasado 19 de junio repitió ese triunfo en un mano a mano con el autoproclamado “antisistema” Rodolfo Hernández y desde el próximo 7 de agosto sucederá a Duque.

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Francia Márquez será la primera vicepresidenta negra de Colombia, tras una vida de lucha y activismo

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La activista medioambiental y feminista Francia Márquez se convertirá este domingo en la primera vicepresidenta negra de Colombia, un país hasta ahora gobernado por élites de hombres blancos, en el que logró superar un racismo estructural con un discurso a favor de la reconciliación nacional y en defensa de los “nadies”.

Compañera de fórmula del senador y exalcalde de Bogotá Gustavo Petro, juntos se impusieron en un país históricamente dominado por el conservadurismo y los liberales y durante los próximos cuatro años encabezarán el primer gobierno de izquierda de Colombia.

“Dimos un paso muy importante, después de 214 años logramos un gobierno del pueblo (…) de la gente de las manos callosas, de la gente de a pie, de los nadies y las nadies de Colombia”, dijo la lideresa social la noche de su victoria, punto culminante de una vida marcada por la lucha.

Nacida en una familia pobre del departamento suroccidental del Cauca, una región donde los grupos armados imponen su ley financiados por el narcotráfico y la minería ilegal, Márquez se convirtió en activista a los 13 años cuando la construcción de una represa amenazó a su comunidad.

A los 16 años fue madre soltera y se vio obligada a dejar la escuela y trabajar en la minería de oro artesanal a pequeña escala para criar a su hijo, sin dejar de lado la defensa de su tierra.

En 2009, junto a otros líderes comunitarios, inició un proceso de lucha para evitar el desalojo de comunidades afrodescientes luego de que el Gobierno entregara a multinacionales títulos de explotación minera en sus territorios.

Al afirmar que se había violado su derecho al consentimiento libre e informado, lograron un año más tarde que la Corte Constitucional reconociera esas tierras como ancestrales y suspendiera las concesiones.

Esa victoria judicial, sin embargo, le valió amenazas de grupos paramilitares y Márquez se vio obligada a huir de su casa para instalarse en Cali, donde años más tarde decidió estudiar Derecho, una carrera que costeó trabajando como empleada doméstica.

En 2014, lideró una marcha de 350 kilómetros desde el Cauca hasta Bogotá, en la que participaron unas 130 mujeres para exigir el fin de la minería ilegal en comunidades rurales, donde los ríos estaban siendo contaminados con mercurio.

Tras ocupar el Ministerio de Interior durante una semana, fueron recibidas por el propio ministro y lograron detener esa explotación a gran escala y obtuvieron el reconocimiento de 27 Consejos Comunitarios del Norte del Cauca como sujetos de reparación colectiva.

Una lucha por la que obtuvo en 2015 el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia y en 2018 el Goldman Environmental Prize, considerado el Nobel de los ambientalistas.

Pero su activismo casi le costó su vida: en 2019 quisieron matarla en su región en un atentado con granadas y ráfagas de fusil, en el que dos de sus escoltas resultaron heridos.

Su lucha ambiental la catapultó a las portadas de los medios colombianos y le sirvió para impulsar una carrera política.

Tras una candidatura infructuosa a las legislativas de 2018, Márquez -que en 2019 entró al listado de las 100 mujeres más influyentes e inspiradoras en el mundo- decidió lanzar a mediados de 2021 su precandidatura presidencial en las primarias del Pacto Histórico, la alianza progresista integrada también por Petro.

Aunque no logró imponerse, la activista reunió unos 785.000 votos y fue la sorpresa de las consultas interpartidistas de marzo, en las que obtuvo una cifra que sorprendió a buena parte del arco político, al ser la tercera más votada de esa jornada, detrás del exalcalde de Bogotá y del conservador Federico Gutiérrez.

Sin el apoyo de las grandes maquinarias políticas, Márquez -quien en 2016 participó como víctima de los diálogos de paz con las FARC- se hizo un lugar en el escenario político gracias al respaldo de aquellos que la consideraban una alternativa real a la vieja política, dominada por las élites blancas.

Días después, tras algunas dudas, Petro la eligió como su compañera de binomio y sumó así peso al enfoque de su campaña en la redistribución de la riqueza y una economía verde, además de aumentar sus posibilidades de triunfo ante una carrera presidencial ajustada.

Con un discurso feminista, ambientalista y centrado en las comunidades excluidas, Márquez puso en el debate público el racismo, clasismo y machismo en la política colombiana.

En consecuencia, fue víctima de la guerra sucia que atravesó la campaña presidencial, con miles de ataques racistas y clasistas en medios y redes, según el Observatorio de Discriminación Racial en la Universidad de los Andes.

Pero su presencia fue clave para el triunfo electoral de Petro, al haber haber ayudado a movilizar a los jóvenes que quieren luchar contra el cambio climático y atraer a mujeres y votantes negros.

A partir de este domingo, la lideresa social, de 40 años, será la segunda vicepresidenta en la historia de Colombia, después de Marta Lucía Ramírez, quien ocupó el cargo durante el Gobierno del mandatario saliente Iván Duque (2018-2022).

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