COMERCIO EXTERIOR

El agro argentino marca un récord exportador y abre una nueva ventana para el maíz

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El agro argentino volvió a ampliar su aporte al frente externo. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las exportaciones de los principales productos agrícolas superaron las 80,7 millones de toneladas entre enero y agosto, un volumen récord para ese período y 12,5% superior al registrado un año atrás.

Las exportaciones de los principales productos agrícolas superaron 80,7 Mt hasta agosto, récord para el período y 12,5% más que un año atrás, con máximos en maíz y trigo y una oferta local que sostiene la competitividad externa.

Exportaciones de granos y subproductos en récord

El agro argentino sigue consolidando su posición en el frente externo y vuelve a batir un récord para los primeros ocho meses del año. En el acumulado, las exportaciones de los principales productos agrícolas superaron las 80,7 Mt, con un crecimiento interanual del 12,5% y unas 7,5 Mt por encima del máximo anterior de la serie.

En un año extraordinario en cuanto a oferta interna, junto con una absorción externa que acompaña, los tres cultivos estrella que se destacaron en el frente externo siguen dando la nota. El complejo girasol exportó poco menos de 6 Mt, más que duplicando el promedio de los últimos años para esta época, y el maíz envió 29,1 Mt, el valor más alto para el mismo período desde que se tiene registro. Sobre todo se destaca el trigo que, acompañado por una producción histórica de 29 Mt para la 2025/26 exportó más de 12,4 Mt, un 60% más que la media para el acumulado enero-agosto.

En la misma línea, para el mes de agosto el complejo soja fue el que mejor desempeño tuvo, con un crecimiento del 16% mes a mes, siendo la harina de soja protagonista con 2,74 Mt embarcadas. Aun así, el ritmo exportador del complejo, 28 Mt en el acumulado del año, sigue siendo de los más bajos de los últimos quince años, puntualmente el cuarto más bajo de esa serie.

Una nueva ventana para el maíz argentino en el mercado internacional

Durante agosto se exportaron cerca de 3,9 Mt de maíz según datos del SENASA, un 20% por encima de lo que suele despacharse en ese mes para esta altura del año (3,22 Mt en promedio), aunque todavía por debajo de los picos de 2020 y 2021, cercanos a las 4,9 Mt. Detrás de ese ritmo, el tablero internacional del cereal se sigue reacomodando.

Ya desde hace más de dos meses que se extiende el conflicto en el Mar Negro. Los ataques rusos, con misiles y drones, obligaron en los últimos días a suspender varias veces las operaciones en los puertos ucranianos y a paralizar la exportación de granos. El impacto inminente estas últimas semanas se vio en trigo (que ya hemos comentado en reportes anteriores), en donde Rusia y Ucrania concentran más del 30% de las exportaciones globales, pero el maíz tampoco quedó al margen: Ucrania participa como el cuarto exportador mundial del cereal, con 23 Mt.

Así, en agosto Ucrania despachó cerca de 127.700 toneladas según datos de Reuters, cuando el promedio de los últimos cinco años más que triplica ese volumen. La verdadera incógnita, de todos modos, se abre pasando septiembre, que es cuando Ucrania comienza su cosecha e inunda el mercado internacional de maíz. De no llegarse a una resolución y de seguir bloqueado el comercio por el Mar Negro, a Ucrania hoy prácticamente solo le queda mover producción por tierra, probablemente hacia Francia, donde la ola de calor también dañó los rindes de maíz, dejando un posible hueco en los mercados que solía abastecer.

En este contexto, actualmente Argentina se mantiene como el origen más competitivo para la gran mayoría de países del mundo cuando no consideramos a Ucrania. Si consideramos los precios C&F de referencia, para septiembre el origen argentino se ubica como el más competitivo, con ventajas sobre el segundo mejor origen que en varios destinos superan el 10%.

Con precios competitivos, abundante oferta y firme demanda externa, se espera que los embarques se mantengan sólidos en los próximos meses, sobre todo en un escenario donde las complicaciones logísticas en el Mar Negro podrían dejar a Argentina como un origen clave de maíz.

El repaso de las demás fuentes de oferta va en la misma dirección. Brasil viene exportando menos, con una fuerte demanda interna volcada a la producción de biocombustibles, particularmente etanol: de enero a agosto de este año despachó 14,48 Mt de maíz, un 8% menos que el año pasado y casi un 43% por debajo del máximo de envíos al exterior de 2023, cuando había exportado 25 Mt hasta el mismo mes.

Del lado argentino, la contracara es una abundante disponibilidad que se contrapone a la situación de sus competidores. En su último informe mensual SAGyP estimó una producción de 71,7 Mt de maíz para la 2025/26 y, a esta altura del calendario, aún restan muchas toneladas por vender: para la semana del 2 de septiembre se llevaba comercializado el 58% de la producción, un porcentaje relativamente bajo frente al 67% que marca el promedio de los últimos cinco años para esta época.

Sumado a ello, desde la BCR se revisaron al alza las estimaciones de área sembrada de maíz 2026/27, alcanzando las 10,6 M ha y proyectando una producción para la nueva campaña superior a las 67,5 Mt. Con buenas chances de marcar un buen número de cosecha, y aún con más de 22,3 Mt disponibles para comercializar, habrá que seguir monitoreando el escenario internacional y las posibilidades de absorción externa.

Las fijaciones de soja avanzan a paso firme

El pulso de la semana también se sintió en soja. A la semana del 2 de septiembre se comercializó 1,03 Mt de la 2025/26, el volumen semanal más alto desde finales de julioy las fijaciones vienen tomando ritmo en paralelo: ya el 75% del total comercializado tiene precio hecho, cuando a principios de julio ese valor era cercano al 60%.

El movimiento acompaña el repunte de la pizarra. Para el miércoles de esta semana la cotización tocó los US$ 370/t ($ 556.000), casi US$ 30/t por encima de los valores de mediados de mes y unos US$ 48/t arriba de los US$ 322,3/t con los que había arrancado julio, tras un agosto que se movió en torno a los US$ 340/t.

Como se mencionó en el reporte anterior, los factores que estuvieron motivando el sostén de precios fueron el petróleo en alza por tensiones entre Estados Unidos e Irán, el deterioro de la condición del cultivo estadounidense y, sobre todo, la sólida demanda china por soja norteamericana.

Ligado a este último aspecto, el complejo soja está afectado por la incertidumbre que genera la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping. En la agenda aparece una reducción de aranceles que permita seguir comprando soja de Estados Unidos, hoy prácticamente la única fuente disponible para China hasta enero, cuando vuelve a entrar la oferta de los países del sur.

La alternativa brasileña, mientras tanto, luce acotada. Según un informe de LSEG que recoge la visión de dos analistas brasileños, Brasil tiene margen limitado para aumentar sus ventas a China en el cuarto trimestre, en un contexto de demanda proveniente de otros compradores y de una fuerte actividad de crushing doméstico.

Al comparar la estimación del WASDE para la 2025/26 con lo que ya exportó, a Brasil todavía le quedan toneladas por despachar. Sin embargo, a diferencia de otros años, el peso de China entre sus destinos viene cediendo: entre enero y agosto de 2026 embarcó 64,7 Mt de soja, de las cuales el 70% tuvo como destino al gigante asiático. Es la participación más baja desde el 67% de 2022 (cuando habían cedido las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, por lo que este último le vendió muchas toneladas de soja al gigante asiático) y seis puntos por debajo del 76% de 2025, en una serie que llegó a marcar un máximo del 79% en 2018.

De cara a las próximas semanas, el mercado combina entonces un acumulado exportador récord, un remanente de maíz muy por encima del habitual para la fecha y un complejo soja que acelera fijaciones sobre una pizarra en alza, con dos frentes abiertos en el radar: el desarrollo del conflicto en el Mar Negro y las definiciones que deje el encuentro entre Estados Unidos y China.

El trigo cayó US$ 20/t en Chicago, pero aun así está por encima de los niveles alcanzados con el cierre de Ormuz.

Tras de alcanzar máximos de tres años y medio y superar incluso el pico alcanzado en el punto álgido del conflicto en Medio Oriente, las cotizaciones por el trigo en Chicago retrocedieron durante la semana. Luego de superar los US$ 280/t a comienzos de la semana pasada, el contrato más operado se desplomó casi US$ 15/t y cerró el jueves en US$ 265,7/t. Más allá de ajustar 5,2% en siete ruedas, el nivel actual de precios por el cereal todavía está por encima de los picos de mayo y julio de este año y equivalente a máximos desde julio del 2023.

Las hostilidades entre Rusia y Ucrania continúan y los acercamientos diplomáticos aún no rinden frutos. Por lo que permanece el cuello de botella en la región y se intensifican los daños estructurales con el seguir de los ataques.  Sin embargo, los fondos especulativos, entre rumores de acuerdo, toma de ganancias y reordenamiento de carteras frente al WASDE, liquidaron su posición comprada luego de que el trigo supere la barrera de los US$ 280/t en Chicago. Entre el primero de septiembre y el jueves, los fondos redujeron su posición comprada en un 90%, con ventas netas por 13.500 contratos.

En el mercado doméstico se sintió la presión sobre las cotizaciones, pero no con la misma intensidad que en Chicago. La pizarra rondó los US$ 230/t, ajustando US$ 8/t desde el máximo de la semana pasada. La curva de futuros se desplazó entre un 1% y 1,4% siendo los ajustes más importantes para la posición a cosecha.

De la mano de las bajas en las cotizaciones, el ritmo comercial desaceleró luego del rally de las últimas dos semanas. Aún así, en el acumulado de la campaña ya se comprometieron 22,1 Mt, dejando aproximadamente 6 Mt disponibles para vender, en línea con los stocks finales proyectados para este ciclo. En base a las primeras estimaciones para la nueva cosecha 2026/27, con una producción de 21 Mt y stocks iniciales entre 5 y 6 Mt, la oferta total de la próxima campaña comercial podría rondar los 26 a 27 Mt de trigo. Esto es un 19% menos que la 2025/26 aunque un 20% más que el promedio para la última década.

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El REM proyecta un récord histórico para el superávit comercial argentino

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Las expectativas sobre el frente externo argentino dieron un giro significativo durante 2026. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central elevó a US$ 25.034 millones la proyección de superávit comercial para este año, un nivel que, de concretarse, marcaría el mayor saldo positivo de la historia.

Las expectativas para el saldo comercial argentino mejoraron sustancialmente durante 2026 y el REM de agosto proyecta un superávit de US$ 25.034 millones

Las expectativas del mercado para el comercio exterior argentino mostraron una mejora sostenida a lo largo de 2026. De acuerdo con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central (BCRA), en diciembre de 2025 se proyectaba para este año un superávit comercial de US$ 10.965 millones, mientras que en el relevamiento de agosto la estimación ascendió a US$ 25.034 millones.

La revisión responde tanto a una mejora en las expectativas de exportaciones como a una reducción de las importaciones proyectadas. Entre los relevamientos de diciembre y agosto, la estimación de exportaciones para 2026 pasó de US$ 91.407 millones a US$ 100.895 millones, mientras que las importaciones esperadas se redujeron de US$ 80.442 millones a US$ 75.861 millones. Como resultado, la proyección de superávit aumentó en más de US$ 14.000 millones durante ese período.

La proyección de saldo comercial externo para 2026 sería un récord histórico

La mejora en las expectativas para el comercio exterior cobra mayor relevancia al comparar la proyección actual con los resultados históricos. De concretarse la estimación de un superávit comercial de US$ 25.034 millones, el saldo de 2026 sería un récord histórico.

La proyección superaría los US$ 18.928 millones registrados en 2024, hasta ahora el valor más elevado de la historia, y se ubicaría aproximadamente 32% por encima de aquel resultado. Asimismo, más que duplicaría el superávit de US$ 11.320 millones registrado en 2025.

Vale destacar que, hasta el momento, el saldo comercial entre enero y julio de 2026 alcanza un resultado positivo de USD 16.079 millones, con exportaciones por USD 58.365 millones e importaciones por USD 42.286 millones. Es decir, el saldo acumulado ya supera ampliamente lo esperado por el REM-BCRA hacia abril de este año.

Las expectativas de inflación del mercado comienzan a converger con los datos observados

Durante los primeros meses de 2026, las estimaciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) se ubicaron por debajo de la inflación posteriormente informada por el INDEC. La mayor diferencia se observó en marzo, cuando la mediana del relevamiento proyectaba una variación mensual del 3,0%, mientras que el IPC registró un incremento del 3,6%.

A partir de abril, los desvíos comenzaron a reducirse. En dicho mes, el REM estimó una inflación del 2,6%, frente al 2,8% efectivo, mientras que en mayo y junio las proyecciones se ubicaron por encima del dato observado. En junio, la mediana esperaba una variación del 2,0%, frente a una inflación efectiva del 1,6%.

En julio, la diferencia volvió a ser acotada: el REM proyectaba una inflación mensual del 2,0%, mientras que el IPC finalmente registró una variación del 2,1%. Así, luego de los mayores desvíos observados durante los primeros meses del año, las expectativas comenzaron a mostrar una mayor proximidad con los registros efectivos.

Esta tendencia se profundizó en agosto. La inflación mensual se ubicó en 1,7%, coincidiendo con la estimación realizada previamente por el REM para ese mes. Además, el registro implicó una desaceleración respecto del 2,1% de julio y se ubicó en el nivel más bajo desde junio de 2025. Por primera vez en lo que va de 2026, la mediana del REM coincidió exactamente con la inflación mensual posteriormente observada.

A nivel internacional, el mercado laboral estadounidense mostró una mejora en agosto

El mercado laboral de Estados Unidos mostró una recuperación durante agosto, con la creación de 162.000 nuevos empleos no agrícolas, luego de los aumentos de 31.000 y 21.000 puestos registrados en junio y julio, respectivamente. Por su parte, la tasa de desempleo se mantuvo en 4,1%, mientras que la participación laboral aumentó de 61,4% a 61,6%.

La mejora en la creación de empleo volvió a mostrar la resiliencia del mercado laboral estadounidense y reforzó la atención sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal. En un contexto en el que la inflación continúa por encima del objetivo del organismo, la resiliencia del mercado laboral podría otorgar a la Reserva Federal un mayor margen para mantener una postura monetaria restrictiva, por lo que los próximos datos de empleo e inflación serán determinantes para la trayectoria de las tasas de interés.

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Argentina multiplicó por 20 sus exportaciones de sebo bovino en una década

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En 2025, Argentina envió al exterior cerca 154.808 t de sebo bovino, un volumen inimaginable 10 años atrás. En este sentido, se propone un recorrido que aborde los últimos acontecimientos que llevaron a la reconfiguración de este mercado.

En 2015, la Argentina había colocado 6.819 toneladas de sebo bovino en el mercado externo. En 2025 exportó 154.808 toneladas equivalentes a 125,2 millones de dólares: el volumen se multiplicó por más de 20 en 10 años, convirtiendo a un subproducto de bajo perfil en una de las categorías con mayor crecimiento del complejo en apenas unos años, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

Las causas del salto, sin embargo, son más externas que internas. La producción local de sebo depende de la faena bovina, ya que se trata de un subproducto obtenido durante el faenado y el desposte del ganado en los frigoríficos. Y durante un período de casi quince años el volumen faenado creció un 25%, mientras los envíos externos de sebo lo hicieron un 4.480%. Lo que cambió fue la demanda internacional, empujada sobre todo por la política energética de Estados Unidos, que reordenó por completo el mapa de un mercado hasta entonces marginal en el comercio agroindustrial.

Sebo bovino: de un subproducto más de la faena a multiplicar sus exportaciones

El sebo bovino es la grasa que se obtiene del procesamiento de los subproductos de la faena. En el frigorífico el producto principal es la carne, pero del mismo proceso salen también cueros, menudencias, huesos y tejido grasoso. Este último se destina a plantas de rendering, donde se cocina a altas temperaturas para separar el componente líquido del sólido. De ahí se obtienen dos productos principales: sebo y harina de carne y hueso.

Durante siglos ese sebo tuvo un destino previsible: jabones, cosméticos, velas y alimentación animal. Mercados de valor moderado, estables y poco disputados. Eso empezó a cambiar en la última década.

 El motor de la demanda: el diésel renovable estadounidense

Desde 2020, Estados Unidos desarrolló una industria de diésel renovable de escala considerable. Según datos de la Energy Information Administration (EIA), la producción pasó de unos 7,2 millones de barriles anuales a fines de 2018 a 69,4 millones en 2025, con la mayor parte de la expansión concentrada en 2022 y 2023.

A diferencia del biodiésel tradicional, el diésel renovable se elabora mediante hidrotratamiento y resulta químicamente equivalente al diésel de origen fósil, lo que permite utilizarlo sin límites de mezcla. Esa característica amplió el mercado potencial y motivó la conversión de refinerías de petróleo existentes, que sumaron capacidad de procesamiento y pasaron a requerir aceites y grasas en volúmenes significativos.

El sebo, que hasta entonces competía en mercados de valor moderado, pasó a integrar la canasta de insumos de una industria energética en crecimiento. El consumo estadounidense de grasa bovina para biocombustibles trepó de unas 75.000 toneladas mensuales en 2021 a un máximo cercano a las 450.000 a fines de 2025: un crecimiento superior al 720% en menos de cinco años.

¿Por qué grasa bovina?

La preferencia por el sebo responde a factores de dos órdenes distintos.

En el plano técnico, se trata de una grasa con un alto grado de saturación, con un perfil de ácidos grasos comparable al del aceite de palma. Esa característica la hace apta para los procesos de hidrotratamiento con los que se elaboran el diésel renovable y el combustible de aviación sostenible.

El segundo factor, y probablemente de los más determinante, es de orden regulatorio: el sebo califica con una intensidad de carbono menor que la de los aceites vegetales. La intensidad de carbono (CI, por su sigla en inglés) mide las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a todo el ciclo de vida del combustible, por unidad de energía, e incluye desde el origen del insumo hasta la combustión final. A esto hay que sumarle que la EPA (Agencia de Protección Ambiental), fijó para 2026 y 2027 los volúmenes obligatorios de mezcla de biocombustibles más altos para la historia del país.

En cuanto a la forma de medición de la intensidad de carbono, formalizado en el modelo GREET del Argonne National Laboratory (base metodológica de los programas estadounidenses), parte de que el animal se cría para producir carne, de modo que la huella de la actividad ganadera se asigna a ese producto principal. El cálculo correspondiente al sebo comienza en el proceso de rendering, sin incorporar las etapas previas. El mismo criterio se aplica al aceite vegetal usado, una materia prima aún más limpia por tratarse enteramente de un residuo. El aceite de soja, en cambio, es el producto primario del cultivo y por lo tanto incorpora en su cálculo las labores agrícolas, los fertilizantes, el transporte del grano y la molienda.

Son dos esquemas los que resumen, para Estados Unidos, los beneficios de incorporar materias primas con un CI bajo:

El crédito 45Z del Departamento del Tesoro es un crédito impositivo de hasta un dólar por galón cuyo monto varía en función inversa de la intensidad de carbono del combustible. Reemplazó a un esquema anterior que pagaba un monto fijo por galón, sin considerar la intensidad de carbono ni el origen de la materia prima, y que venció a fines de 2024.

El Low Carbon Fuel Standard de California, por su parte, obliga a reducir la intensidad de carbono promedio del combustible comercializado en ese estado y genera créditos proporcionales. Sus enmiendas de noviembre de 2024 incorporaron un tope a los créditos provenientes de biodiésel elaborado con aceites de soja y canola vírgenes.

Un mercado mundial reordenado

El desarrollo de esta industria dejó su marca en la estadística de comercio internacional. El volumen mundial importado de sebo bovino se mantuvo relativamente estable durante los últimos años, en torno a los 2 millones de toneladas anuales, aunque con algunas oscilaciones. Lo que se modificó fue la composición de esa demanda.

Estados Unidos, que a comienzos de la serie explicaba una porción marginal de las importaciones mundiales, pasó a concentrar más de la mitad en 2025. En paralelo, el conjunto de los demás destinos redujo sus compras de manera sostenida. La lectura que sugieren estos datos es que buena parte del sebo que antes se destinaba a jabonería, oleoquímica y alimentación animal se fue reasignando hacia el nuevo uso energético. Al dejar de ser un residuo de bajo costo, terminó reemplazado parcialmente en esos usos tradicionales por otras materias primas, como derivados sintéticos o de origen vegetal para la producción de jabones.

Del lado de la oferta, el movimiento fue igualmente marcado. Estados Unidos, que en 2015 era el segundo exportador mundial, descendió al sexto lugar en 2025: el país pasó a retener su propia producción para abastecer a su industria de combustibles. Ese espacio fue ocupado por proveedores del hemisferio sur.

El caso más notable es el de Brasil. Hace diez años se ubicaba en el puesto 31, con exportaciones menores a las 1.000 toneladas anuales; hoy es el segundo exportador mundial de grasas bovinas, con envíos por 402.000 toneladas, un volumen prácticamente similar al de Australia, que encabeza el ranking.

El caso de Argentina es similar al de su vecino. En 2015 se ubicaba en el puesto 15 del ranking mundial, con una participación del 0,4% en el comercio internacional de la posición. En 2025 alcanzó el cuarto lugar, con el 7,8% del total, detrás de Australia, Brasil y Canadá. 

El caso argentino

El crecimiento del volumen exportado argentino tuvo como contrapartida una reorientación completa de los mercados de destino. En el promedio del período 2018-2022, los principales compradores eran Países Bajos y Brasil, mientras que Estados Unidos representaba una porción menor de los envíos. En el promedio 2023-2026, con el último año todavía en curso, Estados Unidos concentró cerca del 60% del total y Uruguay una cuarta parte, en tanto que la participación brasileña se redujo de manera marcada.

Hay además un rasgo del caso argentino que merece atención: a diferencia de lo que ocurre en otros países productores, la industria local de biocombustibles no utiliza grasas animales como insumo. El biodiésel argentino se elabora a partir de aceite de soja, según consigna la Secretaría de Agricultura. La totalidad del sebo disponible queda entonces orientada al mercado externo o a los usos industriales tradicionales.

Sin embargo, conviene hacer una aclaración. A partir de 2026, el crédito 45Z excluye de elegibilidad al sebo bovino importado. En ese sentido, los envíos hacia Estados Unidos en los primeros 7 meses del año registraron una caída moderada (-4% interanual para el mismo período en 2025) y dos factores contribuyen a explicarlo. Por un lado, la demanda estadounidense excede su capacidad de abastecimiento interno: los operadores del mercado señalan que, con obligaciones de mezcla en aumento, los volúmenes importados continuarían siendo un componente relevante de la oferta. Por otro, el sebo mantiene sus destinos industriales tradicionales (oleoquímica, jabonería, alimentación animal).

En ese sentido, la fuerte absorción interna que Estados Unidos viene realizando de su propia producción es lo que abrió el espacio que proveedores como Brasil y Argentina ocuparon en el mercado internacional, tanto para uso energético como para los segmentos tradicionales de demanda.

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Logística: el Gobierno extiende bonificación del peaje para los buques que usan el Canal Martín García

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El Gobierno nacional extendió la bonificación del 16,7% sobre la tarifa de peaje para los buques que utilizan el Canal Martín García, una medida que apunta a reducir temporalmente el costo de navegación y sostener la competitividad de una de las principales rutas de conexión fluvial de la Argentina.

La decisión fue adoptada por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) mediante la Resolución 54/2026, publicada este miércoles en el Boletín Oficial, y tendrá aplicación retroactiva desde el 1° de septiembre de 2026. La rebaja permanecerá vigente hasta que la empresa que resulte contratista de la Licitación Pública N° 1/2025 tome posesión de la concesión.

La medida alcanza específicamente al trayecto comprendido entre las secciones 0.0 y 1.2 de la Vía Navegable Troncal, en ambos sentidos, para todos los buques que hagan uso del Canal Martín García. El porcentaje de reducción mantiene el mismo nivel establecido previamente por la Resolución 42/2026.

El objetivo inmediato es evitar que el vencimiento de la bonificación anterior genere un incremento abrupto en los costos de navegación mientras se completa la transición hacia el nuevo esquema de concesión. La ANPyN fundamentó la extensión en los resultados obtenidos con la medida anterior y consideró conveniente prolongarla hasta el momento en que se produzca la toma de posesión del nuevo contratista.

Una rebaja que busca sostener el tráfico fluvial

El costo del peaje constituye uno de los componentes que inciden directamente sobre la estructura económica de las operaciones de transporte por agua. En una actividad donde los márgenes dependen de la eficiencia logística, pequeñas variaciones en los costos de navegación pueden impactar sobre la competitividad de las cargas y sobre la elección de las rutas utilizadas por los operadores.

Por eso, la decisión de extender la bonificación tiene una lectura que excede la cuestión tarifaria. El Gobierno busca evitar una discontinuidad de costos durante una etapa de transición institucional y contractual, preservando las condiciones de navegación existentes hasta que se concrete el traspaso de la concesión.

El Canal Martín García tiene además una importancia estratégica para la conectividad fluvial regional, particularmente por su vinculación con el sistema de navegación del Río de la Plata y las rutas que conectan los principales centros productivos y portuarios de la región.

En este sentido, una política de reducción temporal del peaje puede funcionar como una herramienta para sostener el uso de una alternativa de navegación mientras se reorganiza el esquema de administración de la Vía Navegable Troncal.

El beneficio rige desde el 1° de septiembre

Uno de los aspectos más relevantes de la resolución es su carácter retroactivo. Aunque la norma fue publicada el 9 de septiembre, la bonificación se aplica desde el primer día de este mes.

Esto significa que el beneficio contempla las operaciones alcanzadas desde el 1° de septiembre de 2026, evitando que el período transcurrido entre el vencimiento de la resolución anterior y la aprobación de la nueva medida implique para los usuarios una pérdida del descuento.

La ANPyN decidió mantener el porcentaje de reducción en 16,7%, en lugar de modificar la estructura tarifaria, y estableció como condición de finalización el momento en que el nuevo concesionario tome posesión de la infraestructura y servicios comprendidos en la licitación.

La decisión también refleja el proceso de transformación institucional iniciado con la creación de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación en enero de 2025. El organismo asumió las funciones que anteriormente correspondían a la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables y quedó como autoridad de aplicación y control del contrato vinculado con la modernización, ampliación, operación y mantenimiento de la Vía Navegable Troncal.

El próximo punto de inflexión será la nueva concesión

La bonificación tiene, por definición, carácter transitorio. Su extensión no modifica el proceso de licitación en marcha, sino que funciona como un mecanismo de transición hasta que el nuevo contratista asuma formalmente la operación.

Ese punto es relevante para entender la decisión económica. Más que una reducción tarifaria permanente, la medida busca administrar el período entre dos modelos de gestión, evitando que el cambio contractual produzca una alteración inmediata en los costos para los operadores.

El desafío para la política portuaria será que esa transición derive en una mejora estructural de la navegación: mayor previsibilidad tarifaria, mejores condiciones de mantenimiento, eficiencia en el dragado y señalización y, fundamentalmente, menores costos logísticos para las cargas que utilizan el sistema fluvial.

Para la economía argentina, el resultado esperado no se limita al ahorro directo que genera el descuento. Una vía navegable eficiente puede reducir tiempos de tránsito, mejorar la planificación de las operaciones portuarias y fortalecer la competitividad de las exportaciones, especialmente en un país cuya estructura productiva depende fuertemente del transporte de cargas hacia los puertos.

La extensión del beneficio del 16,7% en el Canal Martín García aparece así como una medida puntual dentro de un proceso mucho más amplio: sostener los costos de navegación en el corto plazo mientras el Estado completa la transición hacia el nuevo esquema de concesión de la Vía Navegable Troncal.

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La UE suspende la carne de Brasil y Argentina puede ganar mercado

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La Unión Europea suspenderá desde este jueves 3 de septiembre las importaciones de carne vacuna y aviar procedentes de Brasil, además de otros productos de origen animal, al considerar insuficientes las garantías presentadas por el país sudamericano sobre el cumplimiento de las normas sanitarias comunitarias. La decisión abre un nuevo escenario para el comercio regional y coloca a Argentina, que mantiene habilitado el acceso al mercado europeo, ante una eventual oportunidad para ampliar sus exportaciones.

La Comisión Europea comunicó la decisión el lunes 31 de agosto y explicó que Brasil no aportó garantías suficientes respecto del control del uso de antimicrobianos en la producción ganadera. Las reglas del bloque prohíben utilizar determinados medicamentos para promover el crecimiento de los animales o mejorar sus rendimientos y también restringen el empleo de antimicrobianos reservados para infecciones humanas.

El punto central del conflicto no implica que Bruselas considere que toda la carne brasileña contenga sustancias prohibidas. El cuestionamiento está relacionado con los mecanismos de control y trazabilidad que deben permitir acreditar que los productos destinados al mercado europeo cumplen con las exigencias sanitarias del bloque.

“Una vez que se demuestre dicho cumplimiento, podrán reanudarse las exportaciones a la UE”, señaló una portavoz de la Comisión Europea a la AFP. El gobierno brasileño no había formulado comentarios sobre el anuncio al momento de la publicación, aunque en mayo había anticipado que adoptaría rápidamente las medidas necesarias para revertir su exclusión de la lista de países habilitados.

La suspensión también alcanza a huevos y miel, además de otros productos de origen animal. En el caso de las carnes aviares y la miel, una auditoría europea está en curso y sus resultados deberían conocerse este viernes 4 de septiembre. Si la evaluación resulta satisfactoria, Bruselas podría autorizar nuevamente las importaciones brasileñas durante las próximas semanas.

Para la carne vacuna, en cambio, el proceso puede ser más extenso debido a la duración de los ciclos productivos. La Unión Europea necesita verificar que el cumplimiento de sus normas pueda acreditarse a lo largo de la cadena y no únicamente en el producto terminado.

El impacto comercial no es menor. Durante 2025, Brasil fue el segundo proveedor de carne vacuna de la Unión Europea, con más de 92.000 toneladas exportadas por un valor superior a los 713 millones de euros. La suspensión obliga ahora a sus frigoríficos y productores a buscar alternativas para colocar parte de ese volumen mientras intenta recuperar el acceso al mercado europeo.

Ese movimiento puede generar efectos indirectos sobre Argentina. El país mantiene habilitado el ingreso de carne al mercado comunitario, al igual que Paraguay y Uruguay, por lo que una eventual sustitución de proveedores podría traducirse en una mayor demanda para los exportadores argentinos.

La oportunidad, sin embargo, no debe confundirse con un beneficio automático. Si Brasil redireccionara parte de su oferta hacia otros destinos, podría aumentar la disponibilidad de determinados cortes en mercados internacionales y ejercer presión sobre sus precios. Si, en cambio, los compradores europeos reemplazaran carne brasileña por carne argentina, el efecto podría ser inverso para los cortes exportables, con una demanda adicional capaz de sostener o elevar sus valores.

El impacto sobre el mercado argentino también dependería de otro factor: una eventual llegada de carne brasileña a precios competitivos. Para que esa oferta tenga capacidad de moderar los precios internos debería superar los costos logísticos, cumplir con los requisitos sanitarios argentinos y alcanzar volúmenes suficientes para incidir sobre el mercado. Por ahora, ese escenario es una posibilidad y no un efecto confirmado.

El trasfondo agrega una dimensión política. El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, comenzó su aplicación provisional el 1 de mayo de 2026. La suspensión brasileña se produce apenas cuatro meses después y vuelve a poner en primer plano la relación entre apertura comercial y cumplimiento de estándares sanitarios.

Bruselas sostiene que la medida responde a sus reglas contra la resistencia de los microorganismos a los medicamentos y no constituye una sanción vinculada al acuerdo con el Mercosur. Sin embargo, el episodio ocurre en un contexto de fuertes cuestionamientos al entendimiento comercial por parte de sectores agropecuarios europeos, especialmente en Francia.

Para Argentina, el dato relevante es que el acceso al mercado europeo continúa vigente. La posibilidad de transformar la suspensión brasileña en una oportunidad exportadora dependerá de la capacidad de los frigoríficos para responder con volumen, calidad y trazabilidad a una eventual demanda adicional. En otras palabras, el beneficio no estará determinado solamente por la decisión de Bruselas, sino por la capacidad argentina de ocupar el espacio comercial que eventualmente quede disponible.

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