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Supermercados y mayoristas no ven un consumo firme ni recuperación en el corto plazo

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El consumo masivo continúa sin mostrar una recuperación sólida. Pese a la desaceleración inflacionaria y cierta estabilización macroeconómica, las empresas vinculadas al comercio supermercadista y mayorista mantienen una visión prudente sobre la evolución del mercado interno y siguen operando bajo un escenario de demanda debilitada.

Así surge de la última Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC para supermercados y autoservicios mayoristas, donde el Indicador de Confianza Empresarial (ICE) se ubicó en -4,4%, todavía en terreno negativo aunque bastante menos deteriorado que el observado en la industria manufacturera.

La percepción sobre la situación actual sigue siendo predominantemente desfavorable. El 32% de las empresas calificó como mala su situación comercial, mientras apenas 5,3% la consideró buena. El balance general quedó en -26,7%.

La demanda vuelve a aparecer como el principal problema estructural. El 57,3% de las firmas señaló que la falta de consumo limita la capacidad para aumentar la actividad comercial, muy por encima de otros factores como el costo laboral (21,3%), el costo financiero (6,7%) o la competencia sectorial (5,3%).

El relevamiento muestra además que muchas empresas continúan operando con niveles ajustados de mercadería. El 25,3% aseguró tener stocks por debajo de lo normal y solo 13,3% afirmó contar con inventarios superiores a los habituales.

En paralelo, persisten dificultades financieras relevantes. Apenas 2,7% considera fácil acceder al crédito, mientras más del 30% califica el financiamiento como difícil.

Otro dato relevante es que el 73,3% de las empresas afirmó haber aumentado precios promedio de venta durante el último mes, señal de que la presión inflacionaria todavía continúa presente en buena parte de la cadena comercial.

Sin embargo, esas subas de precios no se traducen necesariamente en mejores perspectivas de negocios. Para el trimestre mayo-julio, solo 18,7% de las empresas espera una mejora de la situación comercial, mientras 17,3% proyecta un empeoramiento. El balance queda prácticamente neutro, en apenas 1,3%.

Más delicado aún aparece el vínculo con proveedores. Apenas 4% de las firmas prevé aumentar pedidos, mientras una de cada cuatro anticipa una reducción, una señal que refleja la cautela empresarial respecto de la evolución futura del consumo masivo.

El informe confirma que, aunque la economía comienza a estabilizar algunas variables macro, el consumo todavía no logra recomponerse con fuerza. El comercio percibe un mercado más ordenado que en 2024, pero todavía lejos de una recuperación vigorosa capaz de impulsar expansión sostenida de ventas y actividad.

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Negocios: el consumo deja de hundirse, pero los mayoristas siguen comprando con freno

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En supermercados y autoservicios mayoristas, el segundo trimestre arranca con una sensación ambigua. La encuesta del INDEC muestra que lo peor del humor empresario podría haber quedado atrás, pero la mejora todavía no se traduce en decisiones expansivas. El Indicador de Confianza Empresarial se ubicó en -6,2% en marzo: sigue en terreno negativo, aunque bastante menos deteriorado que la industria y lejos de los pisos observados en etapas más críticas de la serie. Es un dato que habla más de estabilización que de rebote.

La foto actual del sector sigue siendo adversa. En marzo, 37,3% de las empresas definió como mala su situación comercial, mientras apenas 5,3% la evaluó como buena. El balance fue de -32,0%, lo que confirma que el negocio aún opera bajo tensión. Sin embargo, cuando se consulta por el trimestre abril-junio, el resultado cambia de signo: 16,0% espera una mejora, 14,7% prevé un empeoramiento y 69,3% cree que todo seguirá igual. El balance positivo, de 1,3%, es mínimo, pero rompe con la lógica enteramente contractiva.

Esa diferencia entre presente malo y futuro apenas mejor ilustra bastante bien el momento del comercio mayorista. Las empresas ya no esperan un desplome adicional, pero tampoco muestran convicción suficiente como para acelerar compras, ampliar dotaciones o asumir riesgos operativos. De hecho, el dato más elocuente de esa prudencia aparece en la relación con proveedores: para los próximos tres meses, apenas 1,3% de las firmas espera aumentar el volumen de pedidos, mientras 24,0% prevé una reducción. El balance se hunde a -22,7%. En lenguaje de negocios, esto significa que los mayoristas no están apostando a una recomposición vigorosa de ventas.

También los stocks revelan una lógica defensiva. En marzo, 25,3% de las empresas dijo tener existencias por debajo de lo normal, contra 13,3% que las ubicó por encima, con un balance de -12,0%. No parece tratarse de una sobreacumulación, sino más bien de inventarios administrados con cautela, coherentes con un mercado que todavía no garantiza una demanda firme.

La principal limitación para expandir la actividad comercial sigue siendo, con claridad, la demanda. El 58,7% de las firmas la ubicó como el factor que más restringe el crecimiento del negocio. Es un peso incluso mayor que el registrado tres meses atrás, cuando marcaba 55,8%. El segundo factor, bastante más atrás, es el costo laboral, con 17,3%, aunque en este caso cayó fuerte respecto del 28,6% previo. En cambio, el costo de financiamiento subió de 3,9% a 6,7%, lo que sugiere que, aunque la demanda es el problema dominante, el frente financiero vuelve a ganar relevancia en la gestión cotidiana.

La situación financiera de las empresas no aparece colapsada, pero sí bajo presión. Solo 9,3% la considera buena, mientras 24,0% la define como mala; el balance es de -14,7%. El acceso al crédito, además, sigue siendo claramente restrictivo: apenas 2,7% lo califica como fácil y 30,7% como difícil, con un balance de -28,0%. Para un sector que opera con márgenes finos, alta rotación y necesidad permanente de capital de trabajo, esa restricción es decisiva.

Un aspecto interesante del informe es el comportamiento de la competencia. En los últimos tres meses, 20,0% de las firmas dijo que aumentó la competencia en su sector, contra 6,7% que percibió una disminución, con un balance de -13,3%. En otras palabras, aun con demanda floja, el mercado sigue tensionado por jugadores que disputan volumen, precio y participación. Esa mayor presión competitiva suele traducirse en promociones, menores márgenes y estrategias más agresivas para sostener flujo de ventas.

El dato más sensible del relevamiento, quizá, está en el empleo. Para los próximos tres meses, ninguna firma prevé aumentar la cantidad de personas empleadas; 76,0% cree que no habrá cambios y 24,0% espera una reducción. El balance es de -24,0%, uno de los registros más duros del informe. Es una señal inequívoca: aun cuando la expectativa sobre la situación comercial deja de ser negativa, el sector no está dispuesto a traducir esa mejora marginal en nuevas contrataciones. Al contrario, sigue priorizando eficiencia y ajuste.

En precios, la dinámica continúa muy activa. Durante el último mes, 65,3% de las empresas afirmó haber aumentado sus precios promedio de venta y solo 1,3% dijo haberlos bajado. Hacia adelante, para el próximo trimestre, 69,3% espera nuevas subas, 29,3% cree que permanecerán sin cambios y 1,3% proyecta bajas. El mensaje es claro: aunque la demanda siga siendo el principal problema, la recomposición de precios no se detiene.

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Empresarios mayoristas respaldaron la reforma laboral y pidieron eliminar aportes obligatorios que encarecen el empleo

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Empresarios del sector de autoservicios mayoristas expresaron su apoyo al proyecto de reforma laboral que impulsa el Gobierno y que se discute en el Senado de la Nación. La Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) consideró que la iniciativa constituye un paso clave para incentivar la creación de empleo formal y mejorar la competitividad de las pymes, en un contexto de altos costos laborales y márgenes ajustados para el comercio. Durante un encuentro con equipos técnicos del Senado, la entidad detalló cuatro ejes centrales del proyecto que, a su entender, modernizan las relaciones laborales y corrigen distorsiones que hoy desalientan la contratación.

La posición de CADAM se inscribe en un debate más amplio sobre la estructura de costos del empleo en la Argentina y el rol de los aportes obligatorios a cámaras empresarias y entidades vinculadas a los convenios colectivos. Para el sector mayorista, la reforma laboral abre una ventana para revisar prácticas que consideran anacrónicas y poco transparentes, especialmente para las pequeñas y medianas empresas.

Los cuatro puntos de la reforma laboral que apoyan los mayoristas

La comitiva de CADAM estuvo encabezada por su vicepresidente, Armando Farina, quien expuso ante los equipos técnicos del Senado los principales aspectos del proyecto que la entidad considera positivos. En primer lugar, destacaron la implementación del banco de horas como un mecanismo de flexibilidad laboral acordado entre las partes, que permitiría adaptar la jornada a los picos de actividad sin incrementar de manera automática los costos.

En segundo término, respaldaron la posibilidad de celebrar convenios laborales adaptados a la realidad de las pymes, con esquemas más acordes a la escala y dinámica de los pequeños comercios. El tercer punto señalado fue la habilitación de las billeteras virtuales como medio para acreditar salarios, una medida que apunta a modernizar los mecanismos de pago y reducir fricciones operativas. Por último, CADAM valoró el carácter voluntario de los aportes a cámaras empresariales y solicitó que ese criterio se extienda también a los aportes sindicales.

A estos ejes se sumó un reclamo puntual: la eliminación de aportes solidarios y contribuciones que, según los empresarios, “encarecen innecesariamente el costo laboral”. Entre ellos mencionaron el aporte solidario por Covid-19 a la obra social Osecac, que se aplica esté o no afiliado el trabajador, y el seguro de retiro La Estrella.

Aportes obligatorios y conflicto de intereses en las paritarias

Uno de los tramos más críticos de la postura de CADAM estuvo centrado en el esquema de aportes obligatorios a cámaras empresarias dentro del sector comercio. “Las paritarias se han transformado en una mesa de amigos”, afirmó Farina, al cuestionar el rol de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Cámara Argentina de Comercio (CAC), que participan de las negociaciones salariales y, al mismo tiempo, son beneficiarias directas de esos aportes. Para los mayoristas, esta situación configura un “evidente conflicto de intereses”.

CADAM puso como ejemplo el aporte obligatorio que cada empleado de comercio realiza al Instituto Argentino de Capacitación Profesional (INACAP). Según la entidad, esos fondos “se redistribuyen en gran parte entre la CAC y la CAME bajo el argumento de capacitación y fortalecimiento institucional”. El planteo apunta a que, con cada aumento salarial acordado en paritarias, estas entidades incrementan automáticamente su recaudación, pese a ser actores centrales de la negociación. “Esto implica que con cada aumento salarial paritario, estas entidades se ‘autobenefician’ con una mayor recaudación”, sostuvieron.

El reclamo no es aislado. De acuerdo con CADAM, desde el año pasado numerosas entidades empresarias expusieron sus quejas ante el Congreso de la Nación, entre ellas la Confederación Federal PyME de la República Argentina, la Unión de Kiosqueros de la República Argentina, el Centro Comercial de Victoria (Entre Ríos), la Federación Económica de Mendoza y la Cámara de Perfumerías de Argentina. El denominador común es la crítica a los mecanismos compulsivos de financiamiento que, en la práctica, se trasladan a mayores costos laborales.

Impacto en pymes y expectativas sobre el debate legislativo

Desde la óptica del sector mayorista, la reforma laboral tiene un impacto directo sobre la estructura de costos de las pymes, que concentran buena parte del empleo formal en la Argentina. “La libertad de asociación, la transparencia y la representatividad genuina son pilares indispensables”, sostuvo Farina, al tiempo que remarcó que el proyecto “termina con mecanismos compulsivos que solo encarecen el empleo y desalientan la inversión”.

El respaldo de CADAM suma presión al debate legislativo en el Senado, donde la reforma laboral se analiza como una herramienta para dinamizar el mercado de trabajo. Si bien el texto final aún está en discusión, el posicionamiento de los empresarios del comercio mayorista anticipa un alineamiento del sector con aquellas medidas que reduzcan costos, introduzcan flexibilidad y limiten los aportes obligatorios. El resultado de ese debate será clave para definir el impacto real de la reforma sobre la competitividad de las pymes y la creación de empleo formal en los próximos años.

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