competitividad Argentina

La UIA reclama un puente productivo y advierte por el empleo industrial

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El Día de la Industria encontró al sector fabril en una posición de fuerte tensión con el Gobierno de Javier Milei. El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, trazó una radiografía crítica de la actividad, advirtió por la pérdida de empleo registrado y reclamó un “puente” que permita atravesar la transformación económica sin profundizar el deterioro del entramado productivo.

El planteo industrial llegó en un momento en que la política económica del Gobierno tiene como uno de sus principales objetivos consolidar la estabilidad macroeconómica y reducir la inflación. Para la UIA, sin embargo, esa variable no alcanza para medir el estado de la economía real. “La economía no puede medirse solamente por la inflación”, sostuvo Rappallini, en una de las definiciones centrales de su discurso.

Según los datos citados por la entidad, la producción industrial se encuentra 10% por debajo del nivel de 2022, mientras que algunos sectores acumulan retrocesos de hasta 30%. El deterioro también aparece en el mercado laboral: la UIA estimó en 90.000 los puestos registrados perdidos en la industria desde el inicio de la actual gestión, aunque otras cifras mencionadas durante la jornada ubicaron la pérdida de empleos directos en alrededor de 52.000 durante los últimos doce meses.

La diferencia entre ambos datos responde a los períodos de comparación utilizados, pero el diagnóstico empresarial converge en un punto: la recuperación macroeconómica todavía no se traduce de manera homogénea en actividad industrial y empleo. Esa brecha es la que la principal cámara fabril busca instalar en la agenda económica.

Rappallini planteó que la apertura comercial es un “proceso necesario”, pero cuestionó que la industria deba enfrentar la competencia internacional manteniendo costos internos que, según el sector, reducen su capacidad para competir. “La industria queda expuesta a precios internacionales, pero sigue pagando costos argentinos”, resumió.

El concepto de “puente” sintetiza el pedido empresario. La UIA reclama reconstruir el crédito, acelerar la reducción del costo argentino, combatir el contrabando y la competencia desleal, garantizar energía a precios competitivos, reducir la morosidad, mejorar la infraestructura exportadora y avanzar en una modernización laboral.

El reclamo tiene una dimensión estructural. La discusión ya no pasa solamente por medidas de protección frente a las importaciones, sino por las condiciones bajo las cuales las empresas argentinas pueden competir en una economía más abierta. Para el sector fabril, reducir aranceles y eliminar distorsiones no alcanza si la producción local enfrenta costos financieros, logísticos, tributarios y energéticos superiores a los de sus competidores.

Ese punto adquiere especial relevancia frente a la orientación sectorial del Gobierno. Milei impulsa con mayor intensidad actividades como la energía, la minería y el agro, mientras que la industria reclama que la estrategia de desarrollo incorpore también la transformación de las materias primas en bienes con mayor valor agregado.

El debate sobre Vaca Muerta aparece como uno de los ejemplos más claros. Para los industriales, el desafío no consiste únicamente en aumentar la extracción de hidrocarburos, sino en desarrollar proveedores, tecnología, bienes de capital y productos derivados que permitan ampliar el impacto de esa inversión sobre el resto de la economía.

La discusión también alcanzó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Dentro de la UIA existe el planteo de que los beneficios destinados a grandes proyectos deben generar mayores vínculos con la cadena industrial para evitar que el crecimiento de sectores primarios y extractivos tenga un impacto limitado sobre la producción manufacturera nacional.

En ese marco, el reclamo de la UIA puede leerse como una disputa por el modelo de crecimiento que seguirá a la estabilización. La industria acepta que la economía atraviese un proceso de transformación, pero reclama condiciones para evitar que la apertura termine acelerando la pérdida de capacidades productivas que luego resulten difíciles de reconstruir.

El mensaje político también fue explícito. Rappallini pidió dejar atrás las “descalificaciones” y las agresiones hacia quienes producen y sostuvo que las diferencias sobre la política económica deben procesarse dentro de la convivencia democrática. El planteo aparece después de una relación cada vez más tensa entre la conducción industrial y funcionarios del Gobierno.

En la misma jornada, el vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, profundizó las críticas y sostuvo que el Gobierno “no sabe lo que es una fábrica”. También cuestionó al ministro de Economía, Luis Caputo, al que calificó de “trader” y criticó por su orientación financiera. Las declaraciones muestran que el malestar empresarial ya no se limita a pedidos sectoriales y comienza a expresarse como una discusión abierta sobre el rumbo económico.

La ausencia de funcionarios de alto rango en el acto agregó otro elemento político al escenario. El Gobierno estuvo representado por Pablo Lavigne, secretario de Coordinación de Producción y Comercio, un funcionario que anteriormente había sostenido que “la mejor política industrial es no tenerla”. La presencia de un representante de menor jerarquía, frente a una entidad que esperaba discutir de manera directa el rumbo productivo, fue interpretada por parte del sector como una señal de distancia.

Para las empresas, el problema inmediato es cómo atravesar la transición sin destruir empleo ni capacidad instalada. Para el Gobierno, el desafío consiste en demostrar que la estabilización macroeconómica puede convertirse en inversión, productividad y crecimiento sin recurrir a esquemas que perpetúen ineficiencias.

Ahí aparece el núcleo de la discusión. La industria no está reclamando simplemente volver al esquema anterior ni cerrar la economía frente a las importaciones. Está planteando que la apertura debe estar acompañada por una reducción efectiva de los costos que determinan la competitividad y por instrumentos que permitan financiar la reconversión.

La respuesta a ese planteo tendrá impacto sobre el empleo, pero también sobre la capacidad exportadora argentina. Una industria que incorpora tecnología, mejora productividad y logra integrarse a cadenas globales puede transformar la apertura en una oportunidad. Una estructura productiva que pierde empresas, proveedores y trabajadores calificados durante la transición tendrá mayores dificultades para capturar ese beneficio cuando llegue la etapa de expansión.

El conflicto entre la UIA y el Gobierno entra así en una nueva fase. La discusión dejó de concentrarse exclusivamente en la inflación y pasó a una pregunta más compleja: qué estructura productiva tendrá la Argentina cuando la estabilización macroeconómica se consolide y qué sectores estarán en condiciones de aprovecharla.

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Caputo y Sturzenegger en Iguazú: Passalacqua y los principales empresarios debatirán cómo pasar de la estabilidad al crecimiento

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La 47ª Convención Anual del IAEF reunirá del 3 al 6 de septiembre en Puerto Iguazú a Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Hugo Passalacqua, gobernadores, legisladores y referentes de las principales empresas del país. Con la competitividad como eje, el encuentro pondrá bajo discusión el desafío que enfrenta la economía argentina: transformar la estabilización macroeconómica en inversión, producción y crecimiento sostenido.

Puerto Iguazú volverá a convertirse en septiembre en uno de los principales puntos de encuentro del poder económico, político y empresario de la Argentina. Del 3 al 6 de septiembre, el Hotel Loi Suites será sede de la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que este año tendrá como lema una pregunta que atraviesa buena parte del debate económico: “Argentina: de la estabilidad al crecimiento – Cómo generar competitividad sostenida”.

La convocatoria tendrá entre sus figuras centrales al ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y al ministro de Economía, Luis Caputo, cuya participación todavía está sujeta a confirmación. También será protagonista el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, anfitrión provincial de una convención que reunirá a gobernadores, funcionarios nacionales, economistas, legisladores, banqueros y ejecutivos de algunas de las compañías más importantes del país.

Entre las figuras empresariales estará Jorge Brito, presidente del Banco Macro, Pablo Mainardi, CFO de Arcor, uno de los mayores grupos industriales argentinos, junto a ejecutivos de Aluar, Pluspetrol, Aerolíneas Argentinas, Banco Galicia, la UIA, la Cámara Argentina de Comercio y el complejo agroindustrial. La empresaria misionera Victoria Szychowski, presidenta de La Cachuera será una de las disertantes, mientras que Raúl Karaben, de la cooperativa Piporé, también aportará la mirada sobre la yerba mate.  

El escenario elegido y el temario no son casuales. La Convención llegará en un momento en el que la discusión económica comienza a desplazarse desde el ordenamiento de las variables macro hacia un interrogante más complejo: cómo convertir la estabilidad en crecimiento, inversión y empleo, y qué condiciones necesita el sector productivo para competir.

Después de una etapa marcada por el ajuste fiscal, la desaceleración inflacionaria, la desregulación de mercados y una profunda modificación de precios relativos, el desafío pasa por determinar hasta qué punto ese ordenamiento puede traducirse en una recuperación sostenida de la actividad. 

En paralelo, empresas y economías regionales enfrentan una ecuación exigente, atravesada por costos internos, presión tributaria, infraestructura, financiamiento, tipo de cambio y una apertura comercial que obliga a revisar productividad y competitividad.

Desde Misiones y el Norte Grande, además, esa discusión incorpora variables propias. La distancia de los grandes centros de consumo, los costos logísticos, la falta de gas natural y las asimetrías comerciales con Brasil y Paraguay forman parte de una agenda que las provincias de la región vienen planteando ante la Nación. Passalacqua tendrá así una vidriera privilegiada para insertar la mirada del interior productivo dentro de una discusión nacional sobre competitividad.

La presencia de gobernadores también le dará al encuentro una dimensión federal. Junto a Passalacqua participarán Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza; Raúl Jalil, de Catamarca; y Juan Pablo Valdés, de Corrientes. Uno de los paneles estará específicamente dedicado a analizar “El rol de las provincias en la transformación competitiva del país”.

Del gabinete nacional a los CEO

La nómina de expositores anticipa la amplitud de la discusión. Además de Caputo y Sturzenegger, estarán Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central; Patricia Bullrich, ministra de Seguridad; y Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados.

En el plano económico participarán Daniel Artana, economista jefe de FIEL; Mariana Camino, cofundadora, presidenta y CEO de ABECEB; Daniel Lacalle, doctor en Economía, autor y profesor de Economía Global; y Sergio Berensztein, analista político y presidente y director general de Berensztein.

También disertarán Ezequiel Mirazón, presidente del Comité Organizador de la Convención; Andrea Falcone, cofundadora y Regional Lead LATAM de The SHIFT; Jorge Diehl, CFO de Aluar; Pablo Mainardi, CFO de Arcor; Nancy Repetto, Chief Financial & Services Officer de Pluspetrol; José Morea, Country Director para Argentina y Chile de Vicuña Corp.; Raúl Karaben, socio de la Cooperativa Piporé; Trinidad Tizado, presidenta de Tubos Trans Electric; y Alejandro Bertone, CEO electo de A.C.A.

El arco empresario e institucional se completa con Natalio Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC); Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA); Fabián Lombardo, CEO de Aerolíneas Argentinas; Diego Rivas, CEO de Banco Galicia; Jorge Pablo Brito, presidente de Banco Macro; y Rosendo Grobocopatel, CEO de Constelaciones.

La política legislativa también tendrá espacio propio. Participarán Diego Hartfield, diputado nacional por Misiones; Lisandro Nieri, diputado nacional por Mendoza; y Alejandra Torres, diputada nacional por Córdoba. A ellos se sumará José del Río, director de Contenidos de La Nación.

De esta manera, la Convención buscará cruzar tres miradas que no siempre encuentran una misma mesa: la del Gobierno nacional, concentrada en consolidar el nuevo esquema macroeconómico y regulatorio; la de las provincias, que reclaman infraestructura y condiciones federales para desarrollarse; y la del sector privado, que deberá definir bajo qué condiciones vuelve a invertir, ampliar capacidad y generar empleo.

De la macro a la empresa

La agenda refleja precisamente ese cambio de foco. Una de las discusiones centrales será “Economía: ¿Cómo pasar de la estabilidad al crecimiento?”, pero el programa avanzará también sobre cuestiones directamente vinculadas con las decisiones de inversión y producción.

La Convención presentará la Encuesta de Inversión y Financiamiento de EY y abordará el nuevo orden global, la situación política de la Argentina a un año de las elecciones, la nueva longevidad y la denominada Generación Silver, además de la agenda de los CFO, un área particularmente sensible en un escenario de transformación de las condiciones financieras y comerciales.

Otro de los ejes buscará responder “¿Cómo está la economía hoy? Una mirada desde el interior”, mientras que empresarios analizarán el presente de la industria, el comercio y el campo.

Habrá, además, paneles destinados a estudiar cómo reconvertirse y competir, con casos de éxito empresariales; los empresarios que apuestan al país; la inserción internacional de la Argentina; el papel del Congreso para construir una economía competitiva y la participación de las provincias en ese proceso.

La combinación promete convertir a Iguazú en una suerte de laboratorio de las discusiones que vienen para la economía argentina: una vez conseguido cierto orden de las principales variables, la competitividad deja de ser una consigna abstracta y pasa a medirse en inversiones, costos, exportaciones, productividad, infraestructura y creación de empleo.

Iguazú, escenario del debate económico

La apertura oficial contará con las palabras del intendente de Puerto Iguazú, Claudio Filippa, y del presidente del IAEF, Pablo Miedziak.

La elección de Misiones agrega una dimensión particular al encuentro. En una provincia ubicada en una de las fronteras comerciales más dinámicas del país, la competitividad no es solamente una discusión teórica. El comercio cotidiano con Brasil y Paraguay, las diferencias impositivas y cambiarias, el costo del transporte y la necesidad de infraestructura convierten al territorio misionero en un escenario concreto de muchas de las tensiones que estarán sobre la mesa.

Para el IAEF, la Convención Anual se consolidó a lo largo de sus 47 ediciones como uno de los espacios de intercambio entre ejecutivos financieros, empresarios, economistas y dirigentes políticos. Junto con su Congreso anual, constituye uno de los foros tradicionales para discutir la coyuntura argentina y las condiciones necesarias para su inserción internacional.

En septiembre, esa conversación tendrá una consigna especialmente ambiciosa: determinar qué viene después de la estabilización. Y, fundamentalmente, qué reformas, inversiones y acuerdos serán necesarios para que el orden macroeconómico consiga atravesar la frontera que todavía separa a las planillas financieras de la economía real.

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Alerta en el sistema de innovación: cae el empleo privado en I+D tras dos décadas de crecimiento

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La Argentina enfrenta una señal de alarma en su ecosistema de innovación. Por primera vez en más de veinte años, el empleo en investigación y desarrollo (I+D) en el sector privado registró una caída, en un contexto de baja inversión estructural y creciente rezago frente a economías comparables.

Según un informe del Grupo Economía, Política y Ciencia (EPC), durante 2025 el empleo registrado en I+D privado retrocedió 3,1%, marcando la primera contracción desde la crisis de 2002. El dato resulta particularmente significativo si se considera que entre 2019 y 2023 la nómina había crecido 36,5%, impulsada por el dinamismo del sector tecnológico.

Un freno tras el boom tecnológico

El informe identifica un punto de inflexión en el segundo trimestre de 2024, cuando el crecimiento del empleo en I+D comenzó a desacelerarse hasta entrar en terreno negativo. Desde entonces, la recuperación es “tímida” y no logra compensar cinco trimestres consecutivos de caída.

En términos estructurales, el peso del empleo en investigación dentro del sector tecnológico también se reduce: pasó de representar el 10% en 2003 al 6,5% actual, lo que evidencia un crecimiento más orientado a servicios que a innovación.

Inversión mínima y brecha global creciente

El principal cuello de botella es la inversión. En la Argentina, las empresas privadas destinan apenas el 0,14% del PBI a I+D, muy por debajo del promedio de la OCDE (1,75%) y lejos de economías líderes.

La comparación internacional expone la magnitud del rezago:

  • Israel invierte el 6,3% del PBI en I+D (93% financiado por el sector privado)
  • Corea del Sur supera el 5,3%
  • Estados Unidos alcanza el 3,45%, con fuerte protagonismo empresarial
  • Brasil destina el 1,15% del PBI, con mayor participación privada que Argentina

Incluso frente a China, la brecha se amplió drásticamente: de invertir tres veces más que Argentina en 1998, hoy lo hace quince veces más.

Alta concentración y baja capilaridad

Otro rasgo crítico es la concentración. El 10% de las empresas explica el 87,2% del gasto en I+D, y apenas diez compañías concentran casi la mitad de la inversión total.

Además, tres sectores —farmacéutico, software y servicios de I+D— concentran tres cuartas partes del financiamiento, dejando al resto del entramado productivo prácticamente al margen de la innovación tecnológica.

Salarios en retroceso y menor incentivo

El deterioro también alcanza a los ingresos. En 2025, los salarios reales del sector se ubicaron 2,1% por debajo de 2023, y acumulan una caída de 4,6 puntos reales desde 2015.

Este fenómeno erosiona los incentivos para la formación y retención de talento, en un contexto donde la competencia internacional por perfiles técnicos es cada vez más intensa.

Paradoja exportadora: más ventas, menos saldo

El informe también detecta una dinámica contradictoria. Aunque las exportaciones de servicios basados en el conocimiento alcanzaron niveles récord, el superávit comercial del sector cayó 26% debido a un fuerte aumento de las importaciones (+139,6%).

El caso más ilustrativo es el de los servicios informáticos, que por primera vez desde 2007 registraron déficit (US$ 42 millones), tras haber tenido un superávit de US$ 518 millones en 2023.

Un problema estructural

Más allá del contexto coyuntural, el informe advierte que el problema es de larga data. En los últimos 25 años, la inversión privada en I+D en Argentina pasó de 0,10% a 0,14% del PBI, sin lograr converger hacia estándares internacionales.

El país cuenta con apenas 2,8 investigadores cada mil personas económicamente activas, menos de un tercio del promedio de la OCDE, lo que refleja una masa crítica insuficiente para sostener un sistema de innovación robusto.

Señal de alerta para el modelo productivo

El retroceso del empleo privado en I+D no solo impacta en el sistema científico, sino que pone en cuestión la capacidad del país para generar valor agregado, escalar en cadenas globales y sostener exportaciones de alto contenido tecnológico.

En un escenario global donde la innovación es el principal motor de competitividad, la Argentina enfrenta el desafío de revertir una tendencia que, de consolidarse, puede profundizar su rezago estructural.

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Fernando Vely: “Las familias ya no tienen margen para gastos no esenciales”

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El comercio misionero profundiza la caída, se desploma el consumo y desaparecen los gastos para darse gustos, priorizándose los gastos esenciales.

En un contexto nacional de fuerte retracción del mercado, el prosecretario de la Cámara de Comercio de Posadas, Fernando Vely, advirtió que 2025 cerrará con una baja del consumo “en torno al 30% en términos reales”, mientras las familias destinan la mayor parte de sus ingresos a servicios esenciales. La combinación de inflación suba de tarifas, cambios políticos e incertidumbre impacta de lleno en la actividad comercial y en el empleo.

Un año atravesado por la incertidumbre: caída del 30% y consumo restringido a lo esencial

La economía argentina vuelve a mostrar un retroceso pronunciado en los niveles de consumo, un fenómeno que se replica con especial fuerza en Misiones. Según detalló el prosecretario de la Cámara de Comercio de Posadas, Fernando Vely, en LT17 Radio Provincia, 2025 se ubicó por debajo de los niveles de ventas de 2024, contrariando las expectativas de un leve repunte pos-electoral.

“Los últimos cinco mandatos fueron propuestas políticas totalmente diferentes. Eso genera inmediatamente incertidumbre en el consumidor y retrae las ventas”, explicó.

El impacto electoral resulta un factor determinante en los ciclos de consumo. “Cada dos años tenemos un frenazo”, afirmó Vely, señalando que la ausencia de las PASO este año evitó un nivel adicional de parálisis, aunque no logró revertir la tendencia general.

La caída del consumo es contundente: –30% en términos reales, según explicó el dirigente, con diferencias según rubro y unidad de medida.

El cambio en el comportamiento del consumidor también se aceleró respecto a años anteriores. Si en 2022 y 2023 la inflación desbordada impulsaba compras especulativas para evitar la pérdida de poder adquisitivo, en la actualidad ocurre lo opuesto:
las familias priorizan salud, educación, transporte, alimentos, luz, agua y gas, y el margen para “gustos” o gastos no esenciales prácticamente desapareció.

Hoy el consumidor es más racional y cuida más su dinero, porque le subieron todos los servicios”, enfatizó Vely.

Frontera, costos y competitividad: un escenario más complejo para Misiones

Por su condición geográfica, Posadas enfrenta factores adicionales que agravan la caída del consumo. “Misiones tiene la particularidad de que su capital está en frontera”, detalló Vely. Esto implica que el comercio local no sólo compite con el mercado interno y con el crecimiento del comercio online, sino también con las estructuras productivas y fiscales mucho más competitivas de Paraguay y Brasil.

“Son países comercialmente más agresivos, con leyes laborales e impositivas muy diferentes a las nuestras. Eso les permite competir contra el mundo, mientras nosotros aún no contamos con esas reformas”.

La falta de competitividad argentina se refleja en precios que duplicaban a los internacionales. Ejemplo mencionado por Vely: un aire acondicionado que en el mundo cuesta USD 200–300, en Argentina durante 2023 se vendía a USD 500–550.

La consecuencia fue una pérdida de competitividad acumulada en el tiempo:
entre 2010 y 2023, las ventas en términos reales cayeron, concentrándose en menos jugadores con más volumen, según describió el dirigente.

La construcción tampoco escapa al diagnóstico: el metro cuadrado argentino cuesta tres veces más que en países vecinos, profundizando la brecha y golpeando a las industrias locales.

A ello se suma la burocracia. Vely señaló que Argentina enfrenta un sistema “engorroso”, con cambios de precios semanales, logística compleja, impuestos al cheque incluso para compras diferidas, y trabas que impiden planificar.

Programas Ahora: impacto, límites y la disputa por sostener el empleo

Pese al panorama adverso, Vely destacó el rol de los programas Ahora Misiones y Ahora Fiestas, como herramientas que amortiguan la caída del consumo y sostienen puestos de trabajo.

Recordó que fueron creados en 2016 tras una propuesta trabajada con el Gobierno provincial, el Ministerio de Hacienda y el sector privado. Si bien los programas no resuelven la totalidad de la problemática, funcionan como puente para retener ventas dentro de la provincia.

“No se puede medir cuánta gente elige comprar acá en vez de en Brasil o Paraguay, pero sí se puede medir la cantidad de comercios que evitan cerrar gracias a estas ventas”.

El 95% de las empresas misioneras son micro y pequeñas pymes, un dato que refleja la sensibilidad del empleo local y la importancia de los programas para sostener actividad.

Cómo funcionará diciembre

Vely aclaró que en diciembre los consumidores tendrán doble beneficio porque Ahora Misiones y Ahora Fiestas son programas independientes: Ahora Misiones: lunes, martes y miércoles. Ahora Fiestas: del 20 al 31 de diciembre, con vigencia jueves, viernes, sábado y domingo.

Cada uno tiene su propio tope financiable y tope de reintegro. Esto implica que dentro del mismo mes el usuario puede consumir el doble del tope, dependiendo de los días de compra. “En diciembre, el tope de reintegro se puede usar dos veces. Es una oportunidad para adelantar compras navideñas”.

Optimismo cauteloso y la necesidad de previsibilidad

A pesar del difícil 2025, Vely cerró la entrevista con una mirada moderadamente optimista: “Quienes llevamos adelante actividades privadas siempre confiamos en que va a mejorar. Ojalá podamos recuperar orden y previsibilidad, porque es la única manera de desarrollarnos”.

El diagnóstico deja en claro que la combinación de inflación, tarifas, presión tributaria, costos elevados, fronteras competitivas y volatilidad política continuará condicionando al sector comercial. Sin embargo, las herramientas locales y la coordinación público-privada siguen siendo claves para evitar un deterioro aún mayor del empleo y la actividad en la provincia.

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