El Gobierno nacional oficializó un nuevo esquema de reducción gradual y permanente de los derechos de exportación para las principales cadenas agroindustriales del país. A través del Decreto 423/2026, se estableció un cronograma que profundiza la rebaja de retenciones sobre soja, maíz, trigo, cebada, girasol y diversos subproductos industriales, con un horizonte de reducción que se extenderá hasta fines de 2028.
La decisión busca consolidar una señal de largo plazo para uno de los sectores que más divisas aporta a la economía argentina. El dato político y económico relevante es que la administración nacional abandona la lógica de reducciones transitorias y plantea un sendero previsible, elemento históricamente reclamado por productores, exportadores e industriales para planificar inversiones.
El decreto ratifica una definición estratégica del Gobierno: considera a las retenciones como un impuesto distorsivo y plantea una eliminación progresiva condicionada al sostenimiento del equilibrio fiscal.
La novedad no está únicamente en la reducción de alícuotas. El valor central para los mercados es la previsibilidad. La norma fija un cronograma explícito para los próximos años, permitiendo anticipar la carga tributaria futura al momento de tomar decisiones de siembra, industrialización o exportación.
Para la soja, principal complejo exportador argentino, el esquema prevé una reducción gradual desde los actuales niveles hasta llegar al 13% para el poroto de soja hacia diciembre de 2028, mientras que los aceites y harinas también seguirán una trayectoria descendente.
En paralelo, cultivos como trigo, cebada, maíz y girasol continúan transitando un sendero de reducción que en numerosos productos industrializados converge hacia niveles cercanos a cero o significativamente inferiores a los actuales.
Qué significa para las economías regionales
Aunque el impacto mediático suele concentrarse en la región pampeana, la medida tiene implicancias para múltiples cadenas productivas del interior.
La reducción de retenciones modifica la ecuación económica de los sectores exportadores porque aumenta el precio neto recibido por productores e industriales. En términos simples, una menor porción del valor exportado queda en manos del Estado y una mayor parte permanece dentro de la cadena productiva.
Para las economías regionales, el efecto más relevante no necesariamente será inmediato sobre los ingresos, sino sobre las decisiones de inversión.
Cuando un productor o una industria conoce con anticipación cuál será su presión tributaria durante los próximos tres años, mejora la capacidad de proyectar ampliaciones de capacidad instalada, incorporación de tecnología o apertura de nuevos mercados.
Biodiésel: una apuesta a nuevos mercados
Uno de los aspectos menos visibles del decreto, pero potencialmente más estratégicos, es el tratamiento diferencial para determinados biocombustibles.
El Gobierno dispuso una reducción específica para biodiésel elaborado a partir de materias primas distintas de la soja, como colza, cártamo, Brassica Carinata y Camelina Sativa, equiparando su tratamiento tributario al de los aceites vegetales.
La decisión responde a cambios regulatorios internacionales y busca ampliar oportunidades comerciales en mercados que demandan combustibles con menor huella ambiental.
Desde la perspectiva productiva, representa una señal para la diversificación de materias primas destinadas a la transición energética global.
El impacto sobre la industria exportadora
El beneficio no queda restringido al productor primario. Las reducciones alcanzan a harinas, aceites, alimentos balanceados, derivados industriales y múltiples productos con valor agregado. Esto mejora la competitividad de las plantas procesadoras y fortalece el incentivo a industrializar dentro del país en lugar de exportar exclusivamente materias primas.
Para los complejos agroindustriales, el efecto económico es doble: mejora el margen exportador.Incrementa la previsibilidad para inversiones de largo plazo.Reduce el costo fiscal asociado a la agregación de valor.Fortalece la competitividad frente a otros países exportadores.Favorece la planificación de campañas agrícolas futuras.
La baja de retenciones constituye una mejora concreta para la competitividad exportadora, pero no opera en aislamiento.
El efecto final dependerá de variables como el tipo de cambio, los costos logísticos, el acceso al financiamiento, la evolución de los precios internacionales y la demanda global de alimentos y biocombustibles.
Para el sector productivo, el principal valor del decreto es la previsibilidad. La agroindustria argentina convive desde hace años con cambios frecuentes en materia tributaria. La existencia de un cronograma explícito modifica el horizonte de planificación y reduce incertidumbre.
Lo que habrá que seguir de cerca es la capacidad fiscal del Gobierno para sostener el sendero comprometido. Si el programa se mantiene sin alteraciones, Argentina ingresará en un proceso gradual de reducción de la presión exportadora que podría redefinir la competitividad de varias cadenas agroindustriales durante la segunda mitad de la década.
La Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) prorrogó por otros 180 días hábiles administrativos el plazo para que puertos preexistentes completen su proceso de habilitación definitiva. La decisión impacta sobre terminales estatales y privadas que operaban con autorizaciones precarias y que todavía están adecuando documentación técnica, jurídica y operativa.
La medida, formalizada mediante la Resolución 29/2026, tiene una lectura que excede el expediente burocrático. Para el NEA, donde el costo logístico explica buena parte de la pérdida de competitividad industrial y exportadora, el funcionamiento pleno de la infraestructura portuaria es un tema económico de primer orden.
Misiones observa el movimiento con atención porque la discusión sobre puertos y navegación está directamente vinculada a la posibilidad de reducir costos para la yerba mate, la madera, el té y las economías industriales orientadas a exportación.
El problema estructural: producir lejos y transportar caro
La competitividad del NEA no depende solamente del dólar o de la presión impositiva. El mayor diferencial frente al centro del país sigue siendo logístico.
Mientras una empresa radicada en Buenos Aires o Rosario tiene acceso directo a corredores portuarios consolidados, las industrias misioneras deben enfrentar:
largas distancias terrestres, mayores costos de flete, menor escala logística y dependencia del transporte por camión.
La hidrovía y los puertos regionales aparecen como una herramienta para compensar parcialmente esa desventaja estructural.
Por eso, aunque la resolución sólo extienda plazos administrativos, el trasfondo es otro: el Estado nacional reconoce que buena parte del sistema portuario todavía no terminó de regularizarse y necesita más tiempo para adecuarse a los requisitos definitivos.
Qué implica la prórroga
La ANPyN había establecido en 2025 un régimen transitorio que otorgó habilitaciones precarias a puertos existentes antes de la Ley de Actividades Portuarias. El objetivo era ordenar jurídicamente terminales que continuaban operando pero sin completar todos los requisitos formales exigidos por la normativa moderna.
Ahora, el organismo extiende el plazo para terminar ese proceso.
La señal es relevante porque evita que terminales queden en una situación de incertidumbre regulatoria que podría afectar operaciones comerciales, seguros, financiamiento o inversiones privadas.
Para operadores logísticos y exportadores, la previsibilidad regulatoria es tan importante como la infraestructura física.
Misiones juega una partida distinta al AMBA. La provincia compite directamente con Paraguay y Brasil bajo un esquema de asimetrías fronterizas, es decir, diferencias de carga tributaria, combustible, financiamiento y costos laborales que alteran la competitividad relativa.
Cuando el transporte interno argentino es caro, las economías regionales quedan doblemente presionadas: pierden margen exportador, encarecen el abastecimiento interno, y quedan expuestas al desvío comercial fronterizo.
La logística fluvial aparece entonces como una herramienta estratégica para reducir costos sistémicos.
Para sectores como la forestoindustria, donde el transporte representa una porción crítica del costo final, cada mejora en infraestructura portuaria puede modificar márgenes de rentabilidad.
El dato político detrás de la medida
La creación de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación reemplazó a la vieja estructura de puertos y vías navegables bajo una lógica de centralización técnica y simplificación administrativa.
La resolución muestra además otro dato político: el Gobierno evita avanzar con cierres o sanciones sobre terminales que todavía no completaron procesos documentales, priorizando continuidad operativa.
La decisión tiene racionalidad económica. Frenar operatorias portuarias en plena búsqueda de generación de divisas hubiese impactado sobre exportaciones regionales y cadenas logísticas.
La prórroga resuelve un problema administrativo inmediato, pero no modifica el núcleo de la discusión logística del NEA.
La región todavía enfrenta: fletes caros, baja conectividad ferroviaria, dependencia del camión y escasa integración multimodal. Misiones necesita que el debate portuario avance hacia inversiones concretas en infraestructura, dragado, conectividad y reducción de costos operativos.
Sin esa escala logística, la competitividad exportadora seguirá dependiendo más del esfuerzo privado que de una política estructural de transporte.
El nuevo plazo otorgado por la ANPyN funciona como una ventana para ordenar jurídicamente el sistema portuario argentino sin interrumpir operaciones. El mercado observará ahora qué terminales logran obtener habilitación definitiva y cuáles continúan operando bajo esquemas transitorios.
Para el NEA, la discusión real no pasa solamente por habilitaciones. Pasa por si Argentina finalmente construirá una política logística capaz de integrar a las economías regionales al comercio internacional con costos compatibles con Brasil y Paraguay. Ahí se juega buena parte de la competitividad futura de la yerba, la madera, el té y la industria regional.
El 149.° Congreso Maderero Argentino, celebrado en Cañada de Gómez, cerró con una fuerte advertencia sobre la crisis que atraviesa la transformación mecánica de la madera. Para Misiones, epicentro de la próxima edición, el deterioro de la rentabilidad exportadora y la presión de las importaciones bajo un tipo de cambio apreciado configuran una amenaza directa al arraigo poblacional y al empleo privado regional.
La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) formalizó su preocupación por la actual coyuntura económica, caracterizada por caídas significativas en producción y ventas. En un escenario de inflación persistente y atraso cambiario real, las empresas madereras del NEA enfrentan una competencia asimétrica frente a productos importados que ingresan con ventajas artificiales. La federación enfatizó que esta actividad constituye la columna vertebral productiva de decenas de localidades en provincias forestales, siendo a menudo la única fuente genuina de desarrollo económico local.
Construcción con madera: el motor para dinamizar la demanda
Con la participación de cámaras empresarias de todo el país, referentes industriales, especialistas técnicos y autoridades públicas, la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) realizó en Cañada de Gómez, Santa Fe, el 149° Congreso Nacional Maderero, un encuentro que puso en agenda los principales desafíos y oportunidades para fortalecer la competitividad del sector foresto-industrial argentino.
Durante la jornada central del Congreso, desarrollada el viernes 8 de mayo, se abordaron temas vinculados a innovación, diseño, construcción con madera, desarrollo tecnológico, calidad, branding, vivienda y estrategias para potenciar a las PyMEs de la industria del mueble y la madera en un contexto económico desafiante.
La apertura oficial contó con la participación de César Federici, presidente de la Cámara de la Industria Maderera y Afines de Cañada de Gómez (CIMA); Mercedes Omeñuka, presidente de FAIMA; el intendente de Cañada de Gómez, Matías Chale; y el senador provincial Hugo Jesús Racetto.
En ese marco, Federici destacó el entramado productivo de la región y el potencial tecnológico del sector: “Estamos complicados, pero al recorrer las empresas pudimos escuchar el sonido de las máquinas trabajando y ver instalaciones modernas con tecnología de última generación, especialistas en software, diseño, recursos humanos, marketing, ventas, transporte y logística. Todo eso está integrado en nuestra industria manufacturera y demuestra de lo que somos capaces”.
Asimismo, remarcó el rol estratégico de la industria maderera y del mueble como generadora de empleo, arraigo territorial y valor agregado, y puso en valor herramientas desarrolladas junto a instituciones locales como el Centro Tecnológico del Mueble (CTM), el laboratorio de ensayos y el Instituto del Mueble Argentino (IMA), orientadas a consolidar la identidad y competitividad del “Mueble Argentino”.
Por su parte, Mercedes Omeñuka llamó a fortalecer el trabajo conjunto entre las cámaras que integran la federación y sostuvo que el Congreso debía funcionar como un espacio para pensar estrategias comunes frente a la coyuntura actual. “Necesitamos impulsar un mayor uso de la madera en la construcción, reactivar el consumo y seguir trabajando para que la madera sea reconocida como un material estratégico en toda la cadena de valor”, expresó.
Cañada de Gómez: identidad y «lobby bien entendido»
El intendente anfitrión, Matías Chale, dio la bienvenida a los congresistas destacando la identidad de la ciudad con la actividad foresto-industrial: «Somos la capital provincial del mueble, y vamos a pelear por ser la capital nacional», bromeó, para luego señalar el impacto social de un sector que emplea a más de 1.000 trabajadores en la localidad. “Aquí las empresas tienen nombre y apellido en la puerta de la fábrica; cuando hablamos de una pyme, hablamos de una familia de la ciudad y de un lazo social indestructible. Todos nos hemos criado con el ruido de una sierra o el sonido de una carpintería», describió Chale. El jefe comunal detalló el trabajo conjunto entre el municipio y el sector privado a través de FUDECA para lanzar herramientas locales de fomento al consumo simila res a los programas nacionales, y ratificó el apoyo al Centro Tecnológico del Mueble, que cuenta con su laboratorio certificado. “Defender los intereses del sector productivo es hacer un lobby bien entendido; es la manera de hacer política, elevando la voz por quienes representamos”, concluyó.
La vivienda de madera como bandera
En representación del NEA, Edmundo Ybarra (Chaco) pidió la palabra para aportar una mirada de fondo sobre el uso de la madera en la construcción de viviendas y reclamó un compromiso colectivo para impulsar una iniciativa que sería, a su entender, la mejor manera de lograr embajadores por esta iniciativa donde el material se presenta como una solución habitacional definitiva para la Argentina. “Tenemos que empezar por casa: propongo que renovemos las viviendas de nuestra propia gente, de nuestros empleados, para que tengan un hogar digno, sostenible, de calidad, y erradicar el prejuicio de las casas de madera precarias. Tenemos que construir casas de madera con diseño y calidad, en las que se sientan orgullosos de vivir nuestra propia gente y se conviertan en los mejores embajadores de este material constructivo ante la sociedad&rdqu o;, propuso Ybarra, pidiendo el acompañamiento a la FAIMA, Municipios y gobiernos provinciales.
Una agenda cargada de temas y anuncios
Uno de los ejes centrales del encuentro fue el potencial de la construcción con madera como motor de desarrollo industrial y solución habitacional sostenible. En este sentido, representantes del Instituto de la Construcción de FAIMA presentaron avances vinculados a viviendas industrializadas, actualización normativa, capacitación técnica y articulación con organismos públicos para promover nuevos sistemas constructivos en todo el país.
También se expusieron proyectos en marcha vinculados al desarrollo de escuelas, módulos habitacionales y soluciones constructivas para distintos sectores productivos, junto con iniciativas destinadas a posicionar a la madera como un material moderno, eficiente y de alta calidad.
Otro de los puntos destacados de la jornada fue la presentación institucional del Centro Tecnológico del Mueble (CTM) y su Laboratorio de Calidad, impulsados junto a la Fundación para el Desarrollo de Cañada de Gómez (FUDECA). Allí se presentó el Sello Apto Formaldehído, una certificación que busca garantizar estándares de calidad, salud y sostenibilidad alineados con las nuevas exigencias nacionales e internacionales.
Además de los espacios técnicos y empresariales, el Congreso funcionó como un ámbito de debate sobre el presente y futuro de la foresto-industria argentina. Referentes sectoriales coincidieron en la necesidad de avanzar en políticas que fortalezcan la producción nacional, promuevan inversiones, amplíen el uso de la madera y permitan sostener el entramado PyME que caracteriza a la actividad en distintas regiones del país.
Desde FAIMA destacaron que el Congreso reafirmó la importancia de seguir construyendo una agenda federal para el desarrollo de la industria maderera y del mueble, basada en innovación, articulación público-privada, agregado de valor, empleo y sostenibilidad.
Los expositores en detalle
Para el inicio y con el fin de fortalecer el diseño, la innovación y la profesionalización de las empresas para mejorar la competitividad del sector, el primero en tomar la palabra fue Pablo Bercovich, responsable del Instituto del Mueble Argentino (IMA) presentó las iniciativas clave de la entidad, haciendo especial hincapié en la próxima realización de la Feria de la Madera y el Mueble Argentino que se realizará del 24 al 27 de septiembre en La Rural de Palermo, dentro de la cual tambien se podrán admirar los trabajos realizados durante este año en el Laboratorio del Mueble. Explicó que estas herramientas están diseñadas para profesionalizar el sector y dotar a las PyMEs de capacidades de diseño y calidad que les permitan diferenciarse. El Laboratorio se posiciona como un centro de innovación donde se testean materiales y procesos para elevar el estándar de la producción nacional, facilitando la inserción en segmentos de mayor valor agregado. Respecto a la coyuntura económica, analizó los desafíos actuales que enfrenta la industria manufacturera, como la volatilidad de costos y la dinámica del consumo interno. Planteó que, ante un escenario complejo, la respuesta estratégica debe ser el fortalecimiento institucional y la adopción de herramientas de gestión modernas. Destacó que el mueble argentino tiene una identidad propia que debe potenciarse mediante la colaboración entre empresas y el apoyo técnico del Instituto para ganar competitividad frente a productos importados.
Luego, Jorge Rigoni – Instituto de la Construcción de FAIMA abordó la situación actual de la Foresto-Industria y el rol fundamental del Instituto de la Construcción de FAIMA (ICM). Su presentación se centró en derribar mitos sobre la construcción con madera, destacando sus ventajas competitivas en términos de sostenibilidad, velocidad de ejecución y eficiencia térmica. Explicó que el ICM trabaja activamente en la actualización de normativas para que la madera sea considerada un material tradicional en todos los niveles del Estado, facilitando así su uso en la obra pública y privada. En cuanto a la construcción de viviendas de madera, se enfatizó que Argentina tiene un potencial subutilizado dada su capacidad de producción forestal. Rigoni present ó casos de éxito y prototipos que demuestran que es una solución habitacional de alta calidad y bajo impacto ambiental. Instó a los presentes a ver la construcción no como un sector ajeno, sino como el gran motor de demanda que puede traccionar a toda la industria maderera, transformando el excedente forestal en soluciones de vivienda concretas.
Más tarde, el Arq. Victor Mazzitelli fue el responsable de presentar oficialmente el Instituto de la Vivienda de FAIMA, con el objetivo de fortalecer toda la cadena y especialmente impulsar a la madera como elemento de construcción primordial, sostenible y de vanguardia mundial. El Arq. Mazzitelli enfocó su intervención en la integración de la madera dentro de los planes oficiales de vivienda. Detalló los procesos técnicos y administrativos necesarios para que los sistemas constructivos en madera cumplan con las exigencias de los organismos de vivienda provinciales y nacionales. Su exposición fue técnica y orientada a la gestión, subrayando la importancia de contar con certificaciones de calidad y manuales de buenas prácticas que aseguren la durabilidad y seguridad de las viviendas ejecutadas.
Asimismo, destacó la necesidad de capacitación para los profesionales del área (arquitectos e ingenieros) y para la mano de obra en el sitio de obra. Mazzitelli argumentó que el Instituto de la Vivienda ve en la madera una oportunidad para reducir el déficit habitacional de manera federal, aprovechando los recursos de cada región. Resaltó que la colaboración con cámaras como FAIMA es esencial para estandarizar procesos y garantizar que las viviendas de madera sean percibidas por la sociedad como una opción moderna, segura y de calidad superior.
Por su parte, el Lic. Luciano Pazcel – Gestión de Marca y Ventas realizó una presentación dinámica sobre el cambio de paradigma en la comercialización y el branding en el contexto actual. Planteó que las empresas madereras deben evolucionar de un modelo centrado en el producto a uno centrado en el cliente y la experiencia de marca. En un “cambio de época” marcado por la digitalización y la saturación de información, destacó que la narrativa de la empresa y su propósito son tan importantes como la calidad de la madera misma para captar la atención del mercado. En el ámbito de las ventas, analizó cómo las nuevas herramientas tecnológicas y los cambios en el comportamiento del consumidor exigen una fuerza comercial más profesional y orientada al asesoramiento . Dio consejos prácticos sobre cómo gestionar la comunicación de marca para generar confianza, especialmente en sectores donde la decisión de compra es meditada (como muebles o insumos de construcción). Su mensaje final fue claro: las empresas que no logren adaptar su comunicación y estrategia de ventas a la nueva realidad digital y emocional quedarán relegadas, independientemente de su capacidad técnica.
Y, para cerrar la jornada, la Lic. Verónica Solís e Ing. Rebeca Fernandez – representantes de la Fundación para el Desarrollo de Cañada de Gómez (FUDECA) realizaron una presentación institucional enfocada en el apoyo a la industria regional. Presentaron el Centro Tecnológico del Mueble (CTM) como un modelo de articulación público-privada exitoso, orientado a brindar soluciones tecnológicas, asistencia técnica y formación específica para los trabajadores y empresarios del sector maderero. Uno de los puntos más relevantes fue la presentación del Laboratorio de Calidad del CTM y el lanzamiento del Sello Apto Formaldehído. Explicaron que este sello es una respuesta a las exigencias internacionales de salud y medio ambiente, permitiend o a las empresas certificar que sus tableros y muebles cumplen con bajos niveles de emisión de gases. Esta certificación no solo mejora la seguridad de los productos para el usuario final, sino que se convierte en un requisito indispensable para aquellas empresas que buscan exportar o posicionarse en mercados de alta gama que valoran la sostenibilidad y la salud.
Las expectativas del mercado sobre la inflación argentina muestran una pausa en el proceso de desinflación y reflejan un escenario de mayor cautela para los próximos meses. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) difundido por el Banco Central (BCRA) evidenció que las principales consultoras y bancos mantuvieron previsiones inflacionarias altas.
El último informe consolida una inflación minorista del 2,6% para abril y proyecta un tipo de cambio nominal de $1.410 para mayo. Para Misiones, la estabilidad de los precios núcleo y la tendencia a la baja de las tasas de interés (TAMAR al 23,1%) configuran un nuevo umbral de costos para el financiamiento de capital de trabajo en el sector agroindustrial.
Sin embargo, el dato más relevante es que las previsiones anuales aumentaron 1,4 puntos respecto al REM anterior El REM estimó una inflación total de 30,5% para todo 2026, reflejando que el mercado considera que el proceso de desaceleración perdió velocidad respecto de las expectativas que existían meses atrás.
El consenso de los 45 analistas consultados por la autoridad monetaria arroja una hoja de ruta de estabilización con sesgo contractivo en la actividad. A pesar de una leve expansión del 0,3% en el primer trimestre, la economía real muestra una recuperación más lenta de lo previsto, ajustando la expectativa de crecimiento anual al 2,8%. Para el tomador de decisiones en el NEA, este escenario implica una gestión quirúrgica de inventarios, donde la previsibilidad cambiaria —con un dólar a $1.676 para diciembre— otorga un marco de referencia para las manufacturas de exportación.
Variables clave para el sector productivo local
El mercado también sigue de cerca la estrategia monetaria del Gobierno. En las últimas semanas, distintos analistas señalaron que la administración nacional comenzó a tolerar tasas de interés reales negativas para intentar apuntalar el crédito y la actividad económica. El REM estima que las tasas s e encuentren entre el 22% y 23% durante todo el año. Esa política, aunque podría favorecer el consumo y la inversión, también genera dudas sobre su impacto en la inflación futura.
A esto se suman las presiones derivadas de los aumentos internacionales del petróleo y de los combustibles locales, un componente que las consultoras consideran clave para explicar la aceleración inflacionaria observada durante marzo y abril.
La dinámica de las expectativas impacta de forma diferenciada en la estructura de costos misionera debido a su perfil transable y fronterizo:
Financiamiento y Tasas: La TAMAR (tasa mayorista) para mayo se ubicaría en 23,1% TNA, lo que representa una caída de 2,9 p.p. respecto al mes anterior. Esta reducción abarata el costo de los adelantos en cuenta corriente para aserraderos y secaderos de yerba mate.
Competitividad Cambiaria: El pronóstico de un tipo de cambio nominal con una variación interanual de solo el 15,8% sugiere una apreciación real del peso. En Misiones, este fenómeno agudiza las asimetrías fronterizas, incentivando el consumo en Paraguay y Brasil si la inflación local no acompaña la velocidad de devaluación.
Sector Externo: Se proyecta un superávit comercial anual de USD 16.506 millones. El incremento esperado en las exportaciones (FOB) a USD 96.056 millones es una señal positiva para los complejos tealero y forestal, que dependen de la demanda global.
Empleo y Consumo
En paralelo, el REM mostró expectativas moderadamente positivas para la actividad económica. Los analistas proyectaron un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 1% en el segundo trimestre, mientras que para todo 2026 estimaron una expansión cercana al 2,8%, una proyección menor a los resultados de los anteriores REM.
El mercado laboral presenta señales de resistencia administrativa, con una tasa de desocupación estimada en 7,7% para el primer trimestre de 2026. Para el cuarto trimestre, se espera una leve mejora hacia el 7,4%.
“La inflación núcleo se mantuvo en 2,6%, lo que indica que el proceso de desinflación ha encontrado un piso firme, eliminando la volatilidad de regulados y estacionales en el análisis de largo plazo”.
Para el comercio misionero, la estabilidad del IPC Núcleo en niveles del 2% mensual para el segundo semestre es el dato que permitirá recomponer el poder adquisitivo del salario, motorizando el consumo minorista tras el impacto de los ajustes de tarifas.
Lo que hay que seguir
La combinación de inflación persistente, tasas en descenso y un esquema cambiario bajo presión mantiene abierta la discusión sobre la sustentabilidad del programa económico. Para el Gobierno, el desafío será sostener la desaceleración de los precios sin comprometer la recuperación de la actividad ni la estabilidad financiera.
La sostenibilidad del superávit fiscal primario, proyectado en $15,9 billones para 2026, asegura la continuidad del ancla monetaria del Gobierno. La clave para la provincia reside en monitorear la brecha entre el Top 10 de analistas y el promedio general: los analistas con mayor precisión prevén un tipo de cambio más bajo para diciembre ($1.611) y un crecimiento del PIB menor (2,5%). Este escenario de “dólar quieto y actividad moderada” obliga a las empresas misioneras a buscar eficiencia en costos operativos ante la imposibilidad de licuar pasivos por vía inflacionaria.
La industria tealera de Misiones atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Tras un 2025 marcado por una caída cercana al 18% en las exportaciones, el sector enfrenta una combinación de factores que amenaza su competitividad internacional: costos internos en dólares en fuerte alza, un tipo de cambio considerado poco competitivo y una demanda externa cada vez más exigente.
En diálogo con Canal 12, el empresario yerbatero y tealero Renso Klimiuk analizó el escenario actual y advirtió que el problema no es exclusivo de Misiones, sino que forma parte de un contexto que atraviesan muchas economías regionales del país.
El debate se da además en medio de un deterioro industrial a nivel nacional. En los últimos dos años, la industria argentina acumuló una caída cercana al 7,9%, una de las más pronunciadas del mundo, según distintos informes internacionales. En ese marco, la Unión Industrial Argentina respondió al discurso del presidente Javier Milei en el Congreso con una frase que volvió a instalar la discusión sobre el rol productivo del país: “Sin industria no hay país”.
Klimiuk explicó que el 2025 fue particularmente duro para el sector tealero, que depende casi exclusivamente de los mercados externos.
“Fue un año muy duro, con una caída brusca en las exportaciones. Hoy Argentina tiene un costo de elaboración en dólares muy caro para producir. Con un dólar que no es competitivo, producir en el país se vuelve bastante complicado para un producto commodity como el té”, señaló.
Argentina representa alrededor del 4% del comercio mundial de té, lo que obliga a competir con grandes productores internacionales como Kenia, Sri Lanka o China.
“Cuando los costos suben en dólares se hace muy difícil trasladarlos al precio final. Competimos con países que tienen estructuras mucho más eficientes o costos más bajos”, explicó.
Energía, combustible y costos en dólares
Uno de los principales problemas del sector es el fuerte incremento de costos medidos en dólares durante los últimos años.
“El combustible se nos triplicó en dólares y la energía aumentó cerca del 300%. Son insumos fundamentales para la elaboración del té y todo eso termina impactando en el precio final”, indicó.
Para Klimiuk, el problema radica en que esos aumentos ocurren en una actividad donde los precios internacionales están fijados por el mercado global.
“El té es un commodity. No podemos trasladar esos aumentos como sí ocurre en otros productos. Entonces terminamos perdiendo competitividad y mercado”, sostuvo.
La crisis también impacta en la producción primaria. Según explicó el empresario, la zafra pasada terminó antes de lo habitual y muchos productores decidieron no fertilizar los cultivos ante el escenario de incertidumbre.
“A eso se suma la sequía, que también afectó los rendimientos. Todo eso genera una caída en la producción y una oferta que no acompaña la demanda del exterior”, explicó.
En este contexto, el sector viene reclamando medidas que permitan mejorar la competitividad exportadora.
Entre las alternativas aparece la posibilidad de implementar un tipo de cambio diferencial para el agro y las economías regionales, una herramienta que el sector viene solicitando desde hace meses.
“Durante todo el año pasado venimos buscando alguna herramienta para poder competir. Hoy lo que pedimos es un dólar diferencial para el agro, porque vamos perdiendo mercado”, afirmó.
Sin embargo, sostuvo que hasta el momento no hubo respuestas concretas del Gobierno nacional.
“Desde las cámaras y consorcios exportadores venimos buscando respuestas, pero hoy no hay un acompañamiento”, señaló.
Para Klimiuk, el escenario actual genera preocupación entre las pymes industriales del interior del país.
“Con un dólar barato y costos altos en dólares, el riesgo es que nos llenemos de productos importados y que eso termine destruyendo la industria nacional”, advirtió.
El empresario sostuvo que la situación no es aislada del sector tealero.
“Si uno recorre el interior del país ve que la cadena de pagos está muy complicada, creció la morosidad bancaria y la cantidad de cheques rechazados es muy alta”, aseguró.
También remarcó que hasta ahora las pymes no registraron reducciones impositivas que alivien la presión sobre los costos.
“No hubo una sola baja de impuestos para el sector pyme exportador o no exportador. En cambio, sí tuvimos fuertes incrementos en energía, combustible y fletes”, explicó.
India, un mercado en exploración para la yerba mate
El panorama es algo diferente para la yerba mate, donde las exportaciones muestran una tendencia de crecimiento, aunque el mercado interno sigue siendo el principal destino.
Mientras el té destina cerca del 90% de su producción al exterior, la yerba mate concentra alrededor del 85% de su consumo en el mercado interno.
En ese marco, Klimiuk participó recientemente en una misión comercial en India junto a empresas y autoridades de Misiones.
“India es un mercado enorme, de 1.500 millones de personas y con una fuerte cultura de consumo de infusiones. La yerba mate es un producto nuevo para ellos, pero tiene un potencial enorme”, explicó.
Según indicó, ya se realizaron algunos envíos iniciales y el objetivo es avanzar en el desarrollo de ese mercado en los próximos años.
“Si logramos posicionarnos aunque sea en un pequeño nicho de ese mercado, puede abrirse una oportunidad enorme para la yerba mate argentina”, concluyó.