conectividad aérea

La ANAC simplifica el ingreso de aerolíneas extranjeras y pone el foco en la seguridad operacional

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La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) modificó las reglas para reconocer los certificados de explotadores de servicios aéreos extranjeros y avanzó en una simplificación que busca reducir barreras de entrada al mercado aerocomercial argentino. La Resolución 543/2026, publicada este viernes, enmienda la Parte 129 de las Regulaciones Argentinas de Aviación Civil (RAAC) y elimina el antiguo Apéndice B, correspondiente al Certificado de Reconocimiento de AOC Extranjero (AOCR).

El cambio apunta a agilizar el reconocimiento de las habilitaciones otorgadas por autoridades aeronáuticas de otros países, especialmente cuando existen condiciones objetivas que permiten verificar que esos Estados cuentan con niveles adecuados de supervisión de la seguridad operacional. La nueva lógica se apoya en los resultados del Programa Universal de Auditoría de la Vigilancia de la Seguridad Operacional (USOAP) de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), en lugar de replicar controles que ya fueron realizados por las autoridades aeronáuticas de los países de origen.

La modificación tiene un efecto económico concreto: un trámite más simple puede traducirse en menores costos regulatorios y menor tiempo para que una aerolínea extranjera pueda comenzar a operar rutas hacia la Argentina. En un mercado donde la disponibilidad de vuelos, la competencia entre compañías y la conectividad internacional tienen impacto directo sobre el turismo, el comercio y la movilidad de personas, la reducción de barreras de entrada busca ampliar la oferta sin convertir la desregulación en una disminución de los estándares de seguridad.

El nuevo esquema establece una modalidad abreviada de reconocimiento para determinados operadores extranjeros. Entre las condiciones centrales figura la existencia de un acuerdo bilateral de servicios aéreos entre la Argentina y el Estado que emitió el certificado, además de una evaluación satisfactoria del USOAP de la OACI que ubique la calidad de la supervisión de seguridad operacional del país emisor en niveles similares o superiores a los argentinos. También se establece que las rutas comprendidas bajo este mecanismo no impliquen operaciones de cabotaje dentro del territorio nacional.

El cambio no supone que la ANAC abandone sus facultades de control. Por el contrario, la normativa mantiene la responsabilidad del organismo argentino para verificar el cumplimiento de los requisitos aplicables y conservar la capacidad de intervenir frente a incumplimientos que puedan afectar la seguridad operacional. La regulación también establece mecanismos de notificación cuando el certificado extranjero sea suspendido, revocado, cancelado o vea afectada su vigencia.

La arquitectura regulatoria busca, en términos prácticos, asignar los recursos de fiscalización donde exista mayor riesgo. La información producida por el USOAP permite contar con un parámetro internacional sobre la capacidad de cada Estado para supervisar a sus operadores. De esta manera, la Argentina puede evitar controles redundantes sobre jurisdicciones con sistemas de vigilancia consolidados y concentrar capacidad técnica en aquellos casos que requieran un análisis más profundo.

La reforma también mantiene exigencias específicas cuando un operador pretende realizar cabotaje en la Argentina. En esos casos, los solicitantes deben presentar información sobre la empresa, su certificado de explotador, manuales de operación y seguridad, derechos de tráfico, aeronaves, planes de seguridad, bases de operación, mantenimiento y certificados de ruido, entre otros antecedentes.

Uno de los aspectos más relevantes desde el punto de vista operativo es que la ANAC conserva la posibilidad de reconocer aprobaciones especiales vinculadas con determinadas operaciones, siempre que se encuentren debidamente acreditadas. Además, el régimen establece mecanismos para incorporar nuevas aeronaves a las operaciones de un explotador cuyo certificado ya fue reconocido, evitando que cada incorporación obligue necesariamente a iniciar un nuevo proceso de enmienda.

La resolución también incorpora un criterio de mayor previsibilidad para los operadores. Una vez presentada la documentación exigida para afectar nuevas aeronaves, la ANAC deberá comunicar su aceptación en un plazo de cinco días hábiles; si transcurre ese período sin respuesta, las aeronaves se tendrán por afectadas a la operación, según las condiciones establecidas por la norma.

El impacto potencial trasciende a las compañías aéreas. Para los pasajeros, una mayor facilidad de ingreso de operadores extranjeros puede significar más alternativas de vuelos, mayor competencia y mejores posibilidades de conexión con destinos internacionales. Para las empresas vinculadas al turismo, la logística y el comercio exterior, una oferta aerocomercial más amplia puede reducir restricciones de conectividad y mejorar las condiciones para operar con mercados externos.

La apuesta regulatoria, por lo tanto, consiste en combinar apertura y control: facilitar el acceso de nuevos explotadores cuando exista evidencia internacional suficiente sobre la calidad de la supervisión de su país de origen y mantener una capacidad efectiva de fiscalización sobre las operaciones que se desarrollen en territorio argentino. El desafío será que la simplificación administrativa se traduzca efectivamente en nuevas rutas y mayor competencia, sin generar zonas grises en materia de seguridad operacional.

La medida entra en vigencia con su publicación en el Boletín Oficial y alcanza también a los expedientes de reconocimiento de certificados extranjeros que ya se encontraban en trámite, que continuarán bajo la nueva normativa.

Anexo 1 Resolución 543/2026 ANAC by CristianMilciades

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El Gobierno habilitó a Mónaco Vuelos Privados para operar vuelos no regulares de pasajeros y cargas

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El Gobierno nacional autorizó a Mónaco Vuelos Privados S.R.L. a explotar servicios no regulares de transporte aéreo de pasajeros y cargas, tanto dentro del país como hacia destinos internacionales, mediante aeronaves de hasta 19 plazas. La medida fue formalizada a través de la Disposición 19/2026 de la Subsecretaría de Transporte Aéreo y se suma al proceso de ampliación del acceso al mercado aerocomercial impulsado desde 2024.

La autorización permite a la compañía prestar servicios combinados de pasajeros y cargas bajo una modalidad no regular, es decir, sin quedar encuadrada en una operación de vuelos regulares con frecuencias y rutas predeterminadas. El alcance incluye tanto el transporte interno como internacional y establece como límite aeronaves de hasta 19 plazas, conforme al diseño aprobado por el fabricante.

Según la disposición publicada en el Boletín Oficial, la empresa acreditó los requisitos de capacidad técnica y económico-financiera establecidos por el Código Aeronáutico. Su autorización queda comprendida además en el Reglamento de Acceso a los Mercados Aerocomerciales aprobado por el Decreto 599/2024, que estableció un nuevo marco para el ingreso de operadores al mercado.

La incorporación de un nuevo prestador puede adquirir relevancia especialmente en segmentos donde la escala de la demanda no justifica una operación regular de grandes aeronaves. El esquema autorizado permite desarrollar servicios de menor capacidad y mayor flexibilidad, una alternativa que puede resultar funcional para determinados mercados regionales, corporativos o de carga, aunque la disposición no establece rutas, frecuencias ni destinos específicos para la compañía.

La medida también refleja la utilización del procedimiento simplificado previsto para operadores de servicios no regulares con aeronaves de hasta 19 plazas. Ese mecanismo permite tramitar la autorización aerocomercial y el Certificado de Explotador de Servicios Aéreos ante la Administración Nacional de Aviación Civil, bajo la intervención de la Dirección Nacional de Seguridad Operacional.

Sin embargo, la autorización comercial no significa que la empresa pueda comenzar a volar automáticamente. Para ejercer los derechos otorgados, Mónaco Vuelos Privados deberá acreditar la emisión de sus certificados digitales de explotador dentro de los 180 días corridos posteriores a la obtención de las autorizaciones aerocomerciales. En caso de incumplimiento, podrá recibir una intimación por única vez y por un plazo equivalente, bajo apercibimiento de que opere la caducidad de la autorización.

Desde la perspectiva de la política aerocomercial, el mecanismo apunta a reducir barreras de entrada para operadores de menor escala sin eliminar los controles técnicos y de seguridad operacional. La combinación de pasajeros y cargas puede, además, permitir modelos de negocio adaptados a mercados donde la demanda es insuficiente para sostener servicios regulares tradicionales.

Para los usuarios, el potencial impacto de este tipo de autorizaciones está vinculado con una mayor diversidad de operadores y modalidades de transporte. La disposición, no obstante, no permite anticipar por sí sola una mejora concreta en la conectividad de una determinada ciudad o región, porque no informa destinos, itinerarios ni fechas de inicio de operaciones.

La decisión se suma a la estrategia regulatoria iniciada con el Decreto 599/2024, que modificó las reglas de acceso a los mercados aerocomerciales. En este caso, el Estado habilita a un nuevo actor bajo un esquema de menor escala, pero mantiene como condición indispensable el cumplimiento de las exigencias técnicas y operativas establecidas por la normativa aeronáutica.

En términos de soluciones, el desafío será que estas nuevas autorizaciones se traduzcan efectivamente en mayor conectividad, competencia y alternativas logísticas. La apertura del mercado constituye una condición para ampliar la oferta, pero su impacto económico y territorial dependerá finalmente de que los operadores concreten las inversiones necesarias, obtengan sus certificaciones y encuentren mercados donde sus servicios sean sostenibles.

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Foz despega e Iguazú retrocede: el aeropuerto brasileño creció 29% y el argentino cayó 11%

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La recuperación del turismo en la región de las Cataratas encuentra dos realidades muy diferentes a cada lado de la frontera. Mientras el aeropuerto internacional de Foz do Iguaçu registró un crecimiento del 29% en el movimiento de pasajeros durante el primer semestre de 2026, Puerto Iguazú transita el camino inverso: el aeropuerto de Cataratas acumula una caída del 11% respecto del mismo período del año pasado.

El contraste es particularmente significativo porque ambas terminales funcionan como puertas de entrada a un mismo destino turístico internacional y están separadas por pocos kilómetros. Sin embargo, la evolución del tráfico durante 2026 muestra una creciente diferencia en la dinámica aerocomercial.

Entre enero y junio pasaron por el aeropuerto de Foz do Iguaçu 1.369.288 pasajeros, frente a los 1.062.774 contabilizados durante los primeros seis meses de 2025. Son 306.514 pasajeros adicionales en apenas un año.

El salto del 29% convirtió a Foz en el aeropuerto de mayor crecimiento proporcional entre las terminales brasileñas que habían superado el millón de pasajeros durante 2025.

El ranking brasileño muestra la magnitud del desempeño: detrás de Foz quedaron Porto Alegre, con un crecimiento del 17%; Natal, con 15%; Galeão de Río de Janeiro y Uberlândia, con 13%; Porto Seguro, São Luís y Vitória, con 12%; Teresina, con 11%; y Salvador, con 10%.

Del lado argentino, la situación es diferente. En un primer semestre que terminó siendo récord para la aviación comercial argentina, junio marcó una fuerte desaceleración. El movimiento de pasajeros en los aeropuertos del país cayó 12% respecto del mismo mes de 2025 y el cabotaje retrocedió 17%.

Puerto Iguazú logró conservar su peso dentro del sistema aeroportuario nacional, aunque no consiguió escapar de esa contracción.

Durante junio, el aeropuerto internacional Cataratas del Iguazú movilizó 96.682 pasajeros entre vuelos nacionales e internacionales, lo que le permitió ubicarse como el séptimo aeropuerto con mayor tráfico de pasajeros de la Argentina y sexto en cabotaje.

También contabilizó 679 movimientos de aeronaves y se mantuvo entre las diez terminales con mayor actividad operativa del país.

Sin embargo, detrás de esa posición aparece un deterioro significativo: el aeropuerto de Puerto Iguazú perdió 22% de sus pasajeros en junio respecto del mismo mes del año pasado y acumula una caída del 11% durante el primer semestre de 2026.

Es decir, mientras Foz incorporó casi un tercio más de pasajeros en un año, Iguazú perdió más de uno de cada diez pasajeros respecto del primer semestre anterior.

La brecha es todavía más relevante cuando se analiza la composición de esos mercados. Puerto Iguazú continúa dependiendo casi por completo del mercado doméstico argentino.

Durante los primeros seis meses de 2026, el aeropuerto de Cataratas contabilizó apenas 5.000 pasajeros internacionales, una cifra marginal frente al volumen total movilizado por la terminal.

Su fortaleza sigue siendo el cabotaje y, especialmente, la conexión con los grandes centros emisores de turistas argentinos.

Foz tiene una estructura diferente. La terminal brasileña se beneficia del tamaño del mercado doméstico de Brasil, pero también de una red de conexiones que le permite captar pasajeros internacionales y funcionar como una puerta de entrada regional.

La diferencia plantea un desafío estratégico para Misiones. Las Cataratas constituyen en la práctica un único gran destino internacional, pero los pasajeros pueden elegir por qué lado de la frontera ingresar. Y esa decisión tiene consecuencias económicas.

El aeropuerto por el que llega el turista puede condicionar dónde comienza su estadía, dónde contrata los primeros traslados, dónde alquila un vehículo, cuántas noches permanece en cada ciudad y cuánto consume en alojamiento, gastronomía, comercio y servicios.

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JetSMART vuelve a Posadas con vuelos diarios y apuesta a recuperar el mercado aéreo de Misiones

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El mercado aerocomercial sumará un nuevo jugador en Misiones. A partir del 1 de noviembre, JetSMART volverá a operar la ruta Posadas-Buenos Aires con una frecuencia diaria, una decisión que marca el regreso de la compañía a una plaza que considera estratégica dentro de su plan de expansión federal.

El anuncio fue realizado por el CEO de JetSMART para Argentina, Gonzalo Pérez Corral, durante una visita a Posadas, donde mantuvo reuniones con el gobernador Hugo Passalacqua y el ministro de Turismo, José María Arrúa. El ejecutivo sostuvo que la compañía regresa con una apuesta de largo plazo y con el objetivo de recuperar parte de la demanda que perdió el aeropuerto misionero por la reducción de la oferta de vuelos.

“La vuelta es indefinida. Queremos quedarnos en Posadas y que los pasajeros vuelvan a elegirnos para seguir creciendo”, afirmó Pérez Corral, descartando que se trate únicamente de una operación vinculada a la temporada de verano.

Una apuesta por un mercado con demanda insatisfecha

Para la compañía, Posadas reúne varias condiciones que justifican el regreso. Además de ser una de las ciudades más importantes del país, la empresa ya conocía el comportamiento de la demanda local antes de abandonar la ruta por factores internos relacionados con la reestructuración de su operación en Argentina y no por cuestiones vinculadas al mercado misionero.

Según explicó Pérez Corral, la expansión de la flota permite hoy retomar destinos que habían quedado fuera de la red. JetSMART pasó de operar con ocho aeronaves en 2024 a 16 en 2025 y prevé cerrar 2026 con cerca de 20 aviones, incluyendo Airbus A321 con capacidad para hasta 240 pasajeros. Esa incorporación de capacidad es la base del nuevo plan de crecimiento en ciudades del interior.

En ese esquema, Posadas se suma a otras rutas recuperadas o incorporadas recientemente, como Jujuy, Santiago del Estero, Resistencia-Corrientes, Comodoro Rivadavia y Trelew, dentro de una estrategia enfocada en fortalecer la conectividad federal.

Tarifas agresivas para estimular la demanda

La empresa lanzó inicialmente pasajes desde 43.600 pesos por tramo, con impuestos y tasas incluidos. Aunque el CEO aclaró que esa tarifa correspondió a la promoción de lanzamiento y no confirmó si aún quedan lugares disponibles a ese valor, sostuvo que la política comercial continuará basada en ofrecer precios competitivos.

“La gente seguía comprando esos valores incluso durante nuestra visita a Casa de Gobierno”, señaló, remarcando que el objetivo es ampliar el acceso al transporte aéreo mediante tarifas significativamente inferiores a las existentes en el mercado.

Siete frecuencias semanales y posibilidad de ampliar la oferta

La operación comenzará con un vuelo diario, equivalente a siete frecuencias semanales. Dependiendo de la respuesta del mercado, la empresa evaluará incorporar nuevos horarios o aumentar la cantidad de vuelos.

Los servicios serán realizados con aeronaves Airbus A320 o A321, con capacidades de entre 186 y 240 pasajeros, lo que permitirá ofrecer un volumen importante de asientos desde el inicio de las operaciones.

Pérez Corral también dejó abierta la posibilidad de desarrollar nuevas rutas desde Posadas en el futuro, aunque aclaró que actualmente la prioridad es consolidar el enlace con Buenos Aires. La empresa, explicó, mantiene un análisis permanente sobre nuevas oportunidades en función de la demanda detectada tanto por el sector público como por el privado.

El impacto para Misiones

Desde el Gobierno provincial interpretan el regreso de JetSMART como una recuperación de capacidad para un aeropuerto que todavía no logró recomponer la oferta perdida.

El ministro de Turismo, José María Arrúa, recordó que el aeropuerto de Posadas movilizó cerca de 350.000 pasajeros el año pasado, mientras que en lo que va del año supera apenas los 140.000 usuarios, producto de una menor disponibilidad de vuelos.

Además destacó que aproximadamente la mitad de los pasajeros que utilizan la terminal aérea tienen origen en Buenos Aires, por lo que existe un amplio potencial para estimular tanto el turismo receptivo como los viajes corporativos y de negocios.

Para la economía provincial, la recuperación de conectividad no solo mejora la movilidad de los residentes. También fortalece la competitividad del destino turístico, amplía las posibilidades para congresos y eventos, facilita los viajes empresariales y contribuye a dinamizar actividades vinculadas a hoteles, gastronomía, transporte y servicios.

En un escenario donde la conectividad aérea se convirtió en un factor determinante para el desarrollo regional, el regreso de JetSMART representa mucho más que la recuperación de una ruta: constituye una señal de confianza sobre el potencial del mercado misionero y una apuesta por volver a integrar a Posadas dentro de la red de crecimiento del transporte aéreo argentino.

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Récord en el semestre y junio en rojo en aeropuertos: Iguazú resiste y Posadas profundiza la caída

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En un primer semestre récord para la aviación comercial argentina, junio marcó un freno significativo. El movimiento de pasajeros en los aeropuertos del país cayó 12% respecto del mismo mes del año pasado, con un desplome aún mayor en el cabotaje, que retrocedió 17%. En ese escenario, Misiones mostró dos realidades bien distintas: mientras Puerto Iguazú logró sostenerse entre los diez aeropuertos con mayor movimiento del país pese a perder más de una quinta parte de sus pasajeros, Posadas registró una caída del 32% y quedó entre las terminales con peor desempeño relativo de Argentina. 

En términos nacionales, el balance sigue siendo positivo. Entre enero y junio pasaron por los aeropuertos argentinos 24,56 millones de pasajeros, un 1% más que en el anterior récord alcanzado en 2025. Además, la actividad aerocomercial registró un máximo histórico de 16,72 millones de pasajeros transportados y 126.637 vuelos realizados durante el primer semestre.

Sin embargo, junio rompió esa tendencia expansiva. El cabotaje cayó 17% respecto del mismo mes del año pasado y el movimiento total de pasajeros en los aeropuertos descendió 12%, reflejando una desaceleración de la demanda luego de un muy buen comienzo de año.

Dentro de ese escenario, Puerto Iguazú volvió a confirmar su peso específico en el mapa aerocomercial argentino. Durante junio movilizó 96.682 pasajeros entre vuelos nacionales e internacionales, ubicándose como el séptimo aeropuerto con mayor tráfico del país y el sexto en cabotaje. Además, registró 679 movimientos de aeronaves, manteniéndose entre los diez aeropuertos con mayor actividad operativa.

No obstante, el principal destino turístico de Misiones tampoco escapó al freno del mercado. El aeropuerto de Cataratas registró una caída interanual del 22% en pasajeros durante junio y acumula un descenso del 11% en el primer semestre respecto de igual período de 2025. Esa merma lo ubica entre los aeropuertos que más pasajeros perdieron en términos absolutos durante el mes, aunque sin comprometer su posición dentro del grupo de terminales más importantes del país.

El tráfico internacional en Iguazú, en tanto, continúa siendo reducido. El informe registra apenas 5.000 pasajeros internacionales acumulados en el semestre, una cifra todavía marginal frente al volumen del cabotaje, lo que confirma que la actividad del aeropuerto sigue dependiendo principalmente del turismo doméstico.

La realidad de Posadas es considerablemente más compleja. El aeropuerto Libertador General San Martín movilizó apenas 21.000 pasajeros durante junio, con una caída del 32% respecto del mismo mes de 2025 y un retroceso acumulado del 14% en el semestre. El dato coloca a la capital misionera entre los cinco aeropuertos con peor desempeño relativo del país, superada únicamente por Puerto Madryn, Santiago del Estero, Corrientes y Rosario.

La comparación regional también resulta llamativa. Mientras Resistencia logró crecer 10% interanual durante junio y aparece entre los pocos aeropuertos con saldo positivo, Corrientes cayó 39% y Posadas 32%, reflejando comportamientos muy diferentes dentro del NEA.

El informe de la ANAC deja así una conclusión clara para Misiones. Iguazú continúa siendo uno de los grandes motores del turismo aéreo argentino y conserva un lugar de privilegio en el ranking nacional pese a la caída coyuntural de pasajeros. Posadas, en cambio, enfrenta un escenario más desafiante: pierde volumen a un ritmo superior al promedio del país y profundiza un retroceso que plantea interrogantes sobre la evolución de su conectividad y su capacidad para recuperar participación dentro del sistema aerocomercial argentino.

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