confianza en el Gobierno

La confianza en el Gobierno rebotó en junio, pero acumula una caída de 16,1% en el año

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El Gobierno de Javier Milei logró en junio cortar una racha de cinco meses consecutivos de deterioro en la confianza pública. Según el Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, el indicador alcanzó los 2,07 puntos sobre una escala de 0 a 5, con una mejora mensual de 3,9%.

El rebote, sin embargo, no alcanza para revertir la tendencia de fondo. En términos interanuales, el índice cae 11,4%. Además, desde el cierre de 2025 acumula una baja de 16,1%. Es decir: junio marca una recuperación política de corto plazo, pero todavía dentro de un ciclo descendente.

La serie de 2026 muestra con claridad ese desgaste. El ICG cayó 2,8% en enero, 0,6% en febrero, 3,5% en marzo, 12,1% en abril y 1,6% en mayo. Junio fue el primer mes positivo del año.

Un rebote después del golpe

El dato de junio tiene una doble lectura. Por un lado, rompe la inercia negativa que venía erosionando la confianza en el Gobierno. Por otro, lo hace desde un piso más bajo, luego de la fuerte caída registrada en abril, que fue el peor movimiento mensual del año.

El promedio de la gestión Milei se ubica ahora en 2,40 puntos, su registro más bajo desde el inicio del mandato. Aun así, el nivel promedio continúa por encima del que tuvo Alberto Fernández en el mismo tramo de gestión, aunque por debajo del registro equivalente de Mauricio Macri.

En la comparación histórica que realiza la Di Tella, el ICG de Milei se mantiene en niveles relativamente altos. En el mes 30 de gestión, los 2,07 puntos actuales quedan apenas por encima del valor que tenía Mauricio Macri en el mismo momento de su mandato, con 2,04 puntos. La diferencia es de 1,3%.

La comparación con Néstor Kirchner es menos favorable para el oficialismo actual. En el mismo tramo de gobierno, Kirchner registraba 2,42 puntos, un nivel 14,6% superior al de Milei. En cambio, el dato de junio de 2026 supera ampliamente los registros equivalentes de Cristina Kirchner II, Cristina Kirchner I y Alberto Fernández.

La mejora se explica por eficiencia, capacidad e interés general

Tres de los cinco componentes del índice mejoraron en junio. El salto más fuerte se dio en eficiencia, que subió 12,8% y llegó a 2,12 puntos. Es el componente con mayor recuperación mensual y uno de los datos más relevantes del informe, porque mide la percepción sobre la capacidad operativa del Gobierno.

También mejoró la percepción sobre capacidad, que alcanzó 2,46 puntos, con una suba de 4,3%. Ese valor iguala al componente honestidad, que permaneció sin cambios frente a mayo.

La preocupación por el interés general también avanzó, aunque desde niveles bajos: llegó a 1,63 puntos, con una mejora de 3,8%. En cambio, la evaluación general del Gobierno quedó prácticamente estable, con una leve baja de 0,5%, hasta 1,68 puntos.

El dato político es claro: la recuperación mensual no provino de una mejora homogénea de la imagen gubernamental, sino de dimensiones específicas. La sociedad percibió algo más de eficiencia y capacidad, pero la evaluación global del Gobierno no acompañó con igual fuerza.

Persisten las brechas sociales

La confianza sigue mostrando diferencias relevantes por género, edad, zona geográfica, educación y expectativas económicas.

Entre los hombres, el ICG llegó a 2,37 puntos. Entre las mujeres, a 1,70. La brecha se mantuvo en 0,68 puntos, en línea con mayo. El informe muestra que ambos segmentos mejoraron, pero la distancia entre géneros no se achicó.

Por edad, el mayor nivel de confianza aparece ahora entre los mayores de 50 años, con 2,23 puntos. El grupo de 18 a 29 años quedó muy cerca, con 2,18. El segmento más crítico sigue siendo el de 30 a 49 años, con 1,76 puntos.

En términos geográficos, el interior volvió a ser el territorio más favorable para el Gobierno, con 2,19 puntos. La Ciudad de Buenos Aires marcó 2,03 y el Gran Buenos Aires, pese a una fuerte mejora mensual de 11,1%, quedó en 1,83 puntos.

Educación y economía: las claves del rebote

Por nivel educativo, el mayor apoyo se observa entre quienes tienen estudios terciarios o universitarios, con 2,20 puntos. Le siguen quienes completaron el secundario, con 1,90. El mayor aumento mensual se dio entre las personas con educación primaria, donde el índice saltó 42,5% y llegó a 1,72 puntos.

Las expectativas económicas vuelven a ser el principal ordenador de la confianza política. Entre quienes creen que la situación económica mejorará dentro de un año, el ICG se mantiene muy alto, en 4,08 puntos, pese a una baja mensual de 2,2%.

Entre quienes esperan que la economía se mantenga igual, el índice subió con fuerza hasta 2,45 puntos. En cambio, entre quienes creen que la situación empeorará, la confianza permanece hundida en 0,37 puntos.

Ese dato confirma que la confianza en el Gobierno está fuertemente atada a la expectativa económica futura. El oficialismo conserva un núcleo muy sólido entre los optimistas, pero prácticamente no logra penetrar entre quienes anticipan un deterioro.

Seguridad: un cambio llamativo

Uno de los datos más particulares del informe aparece en el capítulo de víctimas de delitos. A diferencia de meses anteriores, el ICG fue levemente mayor entre quienes declararon haber sido víctimas de delitos, ellos o sus familias, durante los últimos doce meses.

Ese segmento marcó 2,10 puntos, con una suba de 14,6%. Entre quienes no reportaron haber sido víctimas, el índice fue de 2,07, con una mejora de 1,6%. La Di Tella señala que con este movimiento se elimina la brecha que se venía observando en meses anteriores.

Un alivio, no un cambio de tendencia

El informe deja una conclusión prudente. Junio fue un buen mes para la confianza oficial, porque el índice volvió a subir después de cinco caídas consecutivas. Pero el rebote no borra el deterioro acumulado.

El Gobierno conserva un nivel de confianza competitivo en la comparación histórica, especialmente frente a Alberto Fernández y las dos presidencias de Cristina Kirchner. También logra sostenerse muy cerca del registro de Mauricio Macri en el mismo tramo de gestión.

Pero la trayectoria reciente muestra desgaste. El promedio de la gestión Milei cayó a su nivel más bajo y el índice acumula una baja de 16,1% en lo que va del año. La confianza ya no está en zona de expansión: está en fase de resistencia.

La señal política de junio es que todavía hay margen para recomponer expectativas. La señal de fondo es que ese margen depende, cada vez más, de que la percepción de eficiencia se traduzca en resultados visibles para una sociedad que sigue evaluando al Gobierno, sobre todo, por el futuro económico que promete.

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La confianza en el Gobierno cae 12,1% en abril y profundiza su peor racha del año

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La confianza en el Gobierno nacional volvió a deteriorarse en abril y acumuló su cuarta caída consecutiva en lo que va de 2026. Según el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) elaborado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, el indicador se ubicó en 2,02 puntos, con una baja del 12,1% respecto de marzo, la más pronunciada del año.

El dato consolida una tendencia descendente que se inició en enero y que ya acumula una contracción del 17,9% desde fin de 2025. En términos políticos, el retroceso impacta sobre la evaluación de la gestión en un momento donde el Gobierno enfrenta tensiones económicas y desafíos en la consolidación de expectativas.

Qué mide el índice y cómo se interpreta

El ICG se construye desde 2001 en base a encuestas de opinión pública a nivel nacional y se expresa en una escala de 0 a 5 puntos. Evalúa cinco dimensiones: evaluación general del gobierno, honestidad, eficiencia, capacidad y preocupación por el interés general.

En abril, todos los componentes registraron caídas. El subíndice de eficiencia fue el más afectado, con un descenso del 21,4% y un valor de 1,87 puntos, ubicándose entre los niveles más bajos de la actual gestión.

En comparación histórica, el nivel actual se encuentra levemente por debajo del registrado en abril de 2018 durante la gestión de Mauricio Macri (2,07 puntos) y por encima del de abril de 2022 bajo el gobierno de Alberto Fernández (1,44 puntos).

Deterioro generalizado y señales en segmentos clave

El informe muestra que la caída no fue homogénea, aunque sí generalizada: Se registraron bajas en todas las regiones del país, incluso en el interior, que mantiene el nivel más alto de confianza (2,22 puntos). El segmento de entre 30 y 49 años presentó la mayor contracción (-16,7%). Entre los hombres, la caída fue más marcada (-16,9%) que entre las mujeres (-4,1%). Por nivel educativo, quienes tienen estudios secundarios registraron la mayor baja (-19%).

En contraste, el grupo de 18 a 29 años volvió a mostrar el nivel más alto de confianza (2,27 puntos), aunque dentro de un contexto general de retroceso.

Desgaste en la percepción de gestión

El dato central del informe es el deterioro en la percepción de eficiencia, un indicador directamente asociado a la capacidad de gestión. La caída simultánea en los cinco componentes sugiere un debilitamiento más amplio en la valoración del Gobierno.

A nivel político, el índice funciona como termómetro de legitimidad en la opinión pública. La secuencia de cuatro bajas consecutivas, con una aceleración en abril, introduce un factor de presión sobre la agenda oficial, en particular en un contexto donde las variables económicas comienzan a mostrar volatilidad.

El promedio del índice durante la actual gestión descendió a 2,42 puntos, su nivel más bajo, lo que refuerza la señal de desgaste acumulado.

Expectativas como variable crítica

El informe también vincula la confianza con las expectativas económicas. El nivel más alto del ICG se mantiene entre quienes creen que la situación económica mejorará en el próximo año (4,03 puntos), aunque con una leve baja.

En cambio, quienes esperan estabilidad o deterioro muestran niveles significativamente menores de confianza, lo que sugiere una relación directa entre expectativas económicas y respaldo al Gobierno.

Este cruce introduce un elemento clave: la evolución de la economía aparece como variable determinante para revertir o profundizar la tendencia.

Interior con mayor respaldo, pero en retroceso

Aunque el estudio no desagrega datos específicos para Misiones, el comportamiento del interior del país —donde se ubican las provincias del NEA— muestra el nivel de confianza más alto, aunque también en descenso.

Esto sugiere que, si bien el respaldo relativo es mayor fuera del AMBA, la caída es transversal y no distingue territorios, lo que podría tener implicancias en la construcción de apoyos federales.

Qué mirar

La dinámica del ICG abre interrogantes sobre la evolución de la confianza en el corto plazo. Entre las variables a seguir aparecen: La evolución de los indicadores económicos y su impacto en las expectativas. La capacidad del Gobierno para revertir la percepción sobre eficiencia. El comportamiento de los segmentos donde la caída fue más pronunciada.

La tendencia descendente, con una aceleración en abril, marca un punto de inflexión en la percepción pública, aunque su proyección dependerá de factores aún en desarrollo.

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