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Banco Galicia y Fundación Williams premian proyectos de gestión de residuos para la prevención y mitigación de la contaminación

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Anunciaron los cinco proyectos ganadores, que recibirán $150.000 cada uno, y las cinco menciones especiales del Fondo para la  Conservación Ambiental 2018. En total se evaluaron 80 proyectos.
Banco Galicia junto con Fundación Williams distinguieron a los cinco proyectos que resultaron ganadores de la novena edición del  Fondo para la Conservación Ambiental (FOCA) cuya temática fue “Gestión de Residuos para Prevenir y Mitigar la Contaminación”.
Cada uno de los proyectos ganadores, seleccionados por un jurado de expertos en la temática, recibirá un estímulo de $150.000 para la implementación de la iniciativa presentada. Además, se otorgaron cinco menciones especiales.
La acumulación de residuos y su escaso tratamiento, es un grave problema a nivel mundial, sobre todo asociado a las grandes  ciudades. Aproximadamente la mitad de la población humana de nuestro planeta vive en ciudades. Si bien las ciudades ocupan  apenas el 3% del planeta representan entre el 60% y 80% del consumo de energía y el 75% de las emisiones de carbono.
En el área metropolitana de Buenos Aires viven casi 16 millones de personas que, según CEAMSE, generan 18.500 toneladas de basura por día.
Otros tipos de producciones generan diferentes tipos de residuos que deben ser manejados para poder mitigar su capacidad de contaminación ambiental, por ejemplo: cloacales, residuos agropecuarios, industriales, etc.
Este año, la convocatoria del FOCA, teniendo en cuenta esta importante problemática, convocó a la presentación de proyectos de investigación, gestión o manejo de residuos mediante nuevas tecnologías y soluciones aplicables y ambientalmente amigables.
El jurado de esta edición estuvo integrado por: Jorge Tezón (Dr. en Química UBA; Gerente de Desarrollo Científico y Tecnológico en CONICET), Lucas Gallo Mendoza (Ing. Agrónomo y Mag. en Ciencias Ambientales; Área de investigación de la Estación Experimental Agropecuaria Reconquista -INTA); Susana Larrondo (Dra. en Ingeniería Química UBA; Directora de la carrera de Ingeniería Ambiental UNSAM); Andrés Napoli (Mag. en Derecho Ambiental Universidad del País Vasco, España; Director Ejecutivo de Fundación Ambiente y Recursos Naturales – FARN); Magalid Cutina (Mag. en Diseño y Gestión de Políticas Públicas FLACSO; Coordinadora de RSU de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación).
Los proyectos ganadores son:
“Reutilización de desechos urbanos para producción de hongos comestibles”. Alina Gabriela Greslebin del Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (CIEMEP) (CONICETUNPSJB)
“Compostando en la escuela”. Diana Bacigalupe de la Municipalidad de Rauch.
“Evaluación de la capacidad fito-remediadora de tres especies del género Adesmia”.Carlos Parera del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA – Mendoza)
“Fortalecimiento de digestores de pequeña y mediana escala para el tratamiento de residuos orgánicos en la Región Pampeana”. Mariano Butti del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA – Buenos Aires)
“Formación a cooperativas de cartoneros para la implementación de modelos GIRSU con inclusión social”. Santiago Sorroche de la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR)
Los proyectos que recibieron una Mención Especial son los siguientes:
“Rehabilitación ecológica de arroyos urbanos: Estrategias de mitigación del impacto ambiental de efluentes domésticos y residuos sólidos urbanos”. Martín Graziano del Instituto de Ecología Genética y Evolución (IEGEBA-CONICET); Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires (UBA).
“Desarrollo y optimización de tratamientos biológicos aeróbicos-anaeróbicos de residuos orgánicos para la producción de biogás y bioabono de calidad”. Telma Eleonora Scarpeci del Centro de Investigación y Transferencia de Villa María (CONICET), Universidad Nacional de Villa María.
“Aprovechamiento de residuos de Industrias Alimenticias para la obtención de sustratos de alto valor para las Industrias Biotecnológica, Cosmética, Alimenticia y Energética”. Guillermina Bongiovanni de la Universidad Nacional del Comahue.
“Desarrollo de mantos biodegradables para su uso en cultivos orgánicos”. Nelio Ochoa de la Universidad de San Luis.
“Transformación de residuos en bioenergía y biofertilizantes para el desarrollo rural sustentable”. María Mercedes Echarte de la Facultad de Ciencias Agrarias – Universidad Nacional de Mar del Plata.
Desde el 2010, Banco Galicia lleva adelante esta iniciativa, con el objetivo de financiar y divulgar proyectos de investigación aplicada que tengan como objetivo principal la conservación del ambiente, que contribuyan al conocimiento científico y que aporten a la sustentabilidad global. El mismo se ha consolidado a lo largo de todos estos años como un referente en la temática y una oportunidad de desarrollo para la comunidad científica y las organizaciones de la sociedad civil.
El Fondo para la Conservación Ambiental cuenta con el apoyo institucional de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, de la Administración de Parques Nacionales; y este año se suma el apoyo del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación debido a la temática particular de la edición.

Ganadores FOCA 2018 con representantes Grupo Financiero Galicia, Banco Galicia y Fundación Williams

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La madera misionera podría ser fuente de plástico biodegradable para imprimir en 3D

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Nadia Luna, Agencia TSS – Un proyecto del Conicet propone usar el descarte de las madereras misioneras para crear un plástico biodegradable que se puede usar en impresoras 3D
Las impresoras 3D comienzan a expandir su campo de acción y son cada vez más los objetos que pueden ser producidos con esta tecnología y a un costo que se reduce de manera acelerada. Entre otras ventajas, la impresión 3D permite reemplazar insumos importados, abaratar y acelerar tiempos de prototipado, mejorar productos y crear otros nuevos. De esta manera, se pueden imprimir prótesis para alguna parte del cuerpo, insumos médicos e industriales, autopartes y hasta fabricar piel y tejidos.
Una desventaja de esta tecnología todavía en maduración es que buena parte de estas impresoras utilizan plásticos derivados del petróleo. Investigadores del Instituto de Materiales de Misiones, perteneciente al CONICET y a la Universidad Nacional de Misiones (IMAM-CONICET/UNaM) trabajan en el desarrollo de plásticos biodegradables para impresión 3D a partir de residuos agroforestales, como el aserrín de pino y el bagazo de caña de azúcar. El trabajo forma parte de la iniciativa internacional ValBio-3D, de la que también participan investigadores de Finlandia, Noruega, Alemania, Chile y Perú.
“Buscamos aprovechar residuos disponibles en la región. En el ingenio San Javier, por ejemplo, se quema el bagazo para producir energía y en la planta de Papel Misionero recolectan el aserrín y lo usan como insumo para las calderas de biomasa. Pero los aserraderos que están más alejados no tienen mucha opción: lo queman a cielo abierto, con lo que generan contaminación sin agregarle valor. Nosotros apuntamos a esos emprendimientos más pequeños, a escala pyme”, le dijo a TSS la ingeniera María Cristina Area, directora del IMAM y del Programa de Celulosa y Papel (PROCYP) de ese instituto.
El proyecto se puso en marcha el año pasado, luego de obtener financiamiento de un consorcio internacional llamado ERANet-LAC, del que participan 30 agencias de Europa, América Latina y el Caribe. Los grupos de investigación de los países que encaran este proyecto tienen tareas complementarias. El circuito de producción de bioplásticos empieza con el equipo de Area, por eso la materia prima proviene de la zona. Posteriormente, el material obtenido es reprocesado de diversas formas por los otros grupos. Así, en los países europeos producen nanocelulosa; en Chile, lignina; y en Perú se realizan análisis para evaluar si estos bioplásticos son efectivamente amigables con el medioambiente.
Un proyecto del Conicet propone usar el descarte de las madereras misioneras para crear un plástico biodegradable que se puede usar en impresoras 3D
“Acá hacemos el fraccionamiento, que es el procesamiento básico. Hay distintas formas de hacerlo. Una vez que obtenemos la pulpa, se la trata de manera química y mecánica, como si fuera una especie de molienda, hasta producir la nanocelulosa, que es lo que se usa como insumo para la impresora 3D”, explica Area. La nanocelulosa es la fibra que se utiliza para hacer papel (celulosa) pero subdividida en elementos de tamaño nanométrico.
Hasta el momento, los investigadores han utilizado nanocelulosa de bagazo de caña de azúcar, evaluaron su citotoxicidad y realizaron modificaciones en el proceso de producción para eliminarla, de manera que sean aptos para dispositivos biomédicos que estén en contacto con la piel. Actualmente, están trabajando en la producción a partir de aserrín de pino y en la fabricación de materiales compuestos entre biopolímeros y nanocelulosa, entre otros aspectos. También tenían planificado empezar este año con la producción de biopolietileno, pero no pudieron comprar un equipo por falta de financiamiento debido a las dificultades que atraviesa el sistema científico argentino.
“Cada país financió a sus respectivos grupos. En nuestro caso, nos dieron menos dinero de lo que habíamos presupuestado y, además, nos afectó la suba del dólar. Todos los grupos del instituto estamos pasando por el mismo problema. El dinero ya no alcanza para comprar los equipos y entonces todo lo que se proyectaba hacer está en suspenso hasta que se pueda resolver de alguna manera”, cuenta la investigadora.
Si bien el objetivo final del proyecto internacional está más orientado a la investigación, dentro del PROCYP trabajan también en la transferencia de esta tecnología y tienen un proyecto con empresas papeleras de la región para aplicar nanocelulosa a la fabricación de papeles y cartones con el objetivo de mejorar sus propiedades.

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Nueva publicación en Nature Nanotechnology sobre la manipulación de átomos magnéticos

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Un grupo de científicos, del que participa un investigador del CONICET, avanzó en pruebas descriptas en un reciente trabajo sobre nanotecnología.

Después de haber realizado un experimento en el cual lograron medir y manipular el acople hiperfino de átomos magnéticos aislados en una superficie, un grupo de científicos –del que participa un investigador del CONICET–, concretó un nuevo avance. En un artículo publicado hoy en la revista Nature Nanotechnology se muestra una nueva técnica que permite controlar el magnetismo de un átomo de cobre aislado. Esta tecnología podría utilizar, en un futuro no muy lejano, núcleos atómicos para guardar y procesar información.
Polarización nuclear de átomos aislados controlada eléctricamente es el título del trabajo, que fue realizado de manera colaborativa por físicos experimentales y teóricos de Estados Unidos, Corea, Argentina, Portugal, Suiza, Reino Unido y España. El investigador adjunto del CONICET en el Instituto de Modelado e Innovación Tecnológica (IMIT, CONICET – UNNE) y profesor en la Facultad de Ciencias Exactas, Naturales y Agrimensura de la UNNE, Alejandro Ferrón fue uno de los responsables del desarrollo teórico.
El trabajo previo, que permitió la realización del experimento descripto en este ultimo trabajo, fue publicado en octubre en la revista Science. En esa etapa, los investigadores habían realizado un experimento que consistió en colocar átomos de hierro y de titanio sobre una doble capa de óxido de magnesio, depositada sobre plata, utilizando un microscopio de efecto túnel, un complejo equipo que es conocido como STM por sus siglas en inglés (Scanning Tunneling Microscope) y combinándolo con técnicas de resonancia de espín electrónico, llamada ESR por Electron Spin Resonance para detectar y manipular el acople hiperfino.
“Este nuevo trabajo va mucho mas allá de las pruebas que permitieron detectar el acople hiperfino. En esta oportunidad, se trabajó con átomos de cobre y se aplicó la técnica para mover el espín nuclear, es decir, el momento angular intrínseco que tienen partículas como los electrones y los núcleos atómicos. En este ultimo artículo mostramos que es posible controlar el magnetismo de un solo núcleo realizando un experimento de Resonancia Magnética Nuclear (NMR por sus siglas en ingles) en un átomo por vez”, explica Ferrón. Al igual que en la etapa anterior, el investigador del CONICET fue uno de los encargados de analizar y explicar los resultados obtenidos en el laboratorio.
En este experimento se logró polarizar los espines nucleares de átomos individuales de cobre sobre una superficie, a través de la técnica STM-ESR. Utilizando una corriente eléctrica fueron capaces de trasferir la orientación magnética de la punta del STM al núcleo del átomo de cobre gracias el acople hiperfino entre espin electrónico y espin nuclear.
Ambos trabajos, publicados en dos de las revistas científicas más importantes a nivel mundial, abren un nuevo campo para el desarrollo de nanoestructuras y tendrán aplicaciones para el desarrollo de las tecnologías cuánticas, que se proyectan como la próxima revolución en el campo de la informática.

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Science publica un importante hallazgo en nanofísica con aporte de investigador del CONICET

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Se trata de un trabajo que permitió medir y manipular el acople hiperfino de átomos magnéticos aislados. Alejandro Ferrón, del IMIT de Corrientes, fue uno de los responsables del desarrollo teórico.
Un novedoso descubrimiento en el campo de la nanofísica fue publicado hoy en Science, una de las revistas científicas más importantes del mundo. Se trata de un trabajo que describe cómo es posible medir y manipular el acople hiperfino de átomos magnéticos aislados en una superficie, que fue desarrollado por un equipo de físicos experimentales y teóricos de distintos países y que contó con el aporte de un investigador del CONICET.
El artículo, titulado Interacción hiperfina de átomos individuales en una superficie, presenta un experimento que posibilita la manipulación y el estudio – en la escala atómica – de metales como el hierro y el titanio, mediante el uso de un microscopio de efecto túnel. Este hallazgo tendrá aplicaciones para el desarrollo de las tecnologías cuánticas, que se proyectan como la próxima revolución en el campo de la informática.
Alejandro Ferrón es investigador adjunto del CONICET en el Instituto de Modelado e Innovación Tecnológica (IMIT, CONICET – UNNE) y fue uno de los autores del artículo, que contó con la colaboración de científicos de Estados Unidos, Corea, Portugal, Suiza, Reino Unido y España. Desde su lugar de trabajo en la ciudad de Corrientes, se encargó de parte del desarrollo teórico del descubrimiento que se presenta en la publicación.
“En este caso, mi aporte consistió en contribuir a la explicación y al análisis de los resultados de los experimentos que se realizaron en un laboratorio de IBM, en California. Una vez realizadas las mediciones, el equipo de teóricos – del que formé parte junto con Joaquín Fernández-Rossier y José Luis Lado – analizó e interpretó lo que pasó con las mediciones de los átomos magnéticos sobre óxido de magnesio, que fueron realizadas con un microscopio de efecto túnel, un complejo equipo que es conocido como STM por sus siglas en inglés (Scanning Tunneling Microscope), combinado con técnicas de resonancia de espín electrónico, llamada ESR por Electron Spin Resonance”, detalla el investigador.
Lo novedoso de este nuevo trabajo es que, a diferencia de anteriores, los físicos fueron capaces de modificar el acople hiperfino de los átomos cambiando las condiciones de su ambiente. Normalmente, indica Ferrón, estas características no son de fácil manejo, pero esta técnica hace que sea posible ya que permite moverlos sobre la superficie y ubicarlos en distintas posiciones con precisión en la escala atómica, abriendo un nuevo campo para el desarrollo de nanoestructuras.
El experimento consistió en colocar átomos de hierro y de titanio sobre una doble capa de óxido de magnesio, depositada sobre plata. “Para poder lograrlo, se hicieron muchas mediciones que permitieron encontrar isótopos de estos átomos que tengan espín nuclear no nulo, algo que ocurre apenas en el 2 por ciento del hierro y el 13 por ciento del titanio, aproximadamente. El espín es, esencialmente, el momento angular intrínseco que tienen partículas como los electrones y los núcleos atómicos y en este caso, lo que buscábamos era encontrar la manera de analizar y manipular la interacción entre el espín electrónico y el espin nuclear del átomo”, explica Ferrón.
Por los resultados de los estudios preliminares y los cálculos estructurales realizados por los científicos teóricos, los experimentales sabían que, cuando se coloca el hierro sobre el óxido de magnesio, generalmente se acomoda sobre un átomo de oxígeno. El titanio, en cambio, puede depositarse sobre el oxígeno o también en una posición intermedia, a la que llaman puente.
“En las pruebas, colocaron el átomo de titanio sobre la posición puente, midieron con STM combinado con ESR la constante de acople hiperfino – a la que llamamos A y nos permite ver qué tan fuerte se acopla el espín nuclear al espín electrónico –, obteniendo A=47 MHz. Luego, utilizando la punta del STM, se logró desplazar el titanio desde la posición puente a la posición sobre el oxígeno y la constante disminuyó abruptamente a A=10 MHz. Lo que calculamos, junto al equipo de teóricos, es de qué manera los electrones se ubican en los distintos orbitales de esos átomos para entender por qué el acople hiperfino cambia tanto al pasar de una posición a otra”, detalla el investigador.
Los resultados obtenidos en este trabajo tendrán aplicaciones vinculadas, entre otras, al desarrollo de las tecnologías relacionadas a la información cuántica. “Uno de los mayores desafíos en el campo de la informática actual es diseñar una computadora cuántica que sea eficiente y barata. En una computadora clásica, la unidad de información es el bit y puede tener el valor de 1 o 0. Su equivalente cuántico opera con qubits, lo que quiere decir que pueden tener la combinación de valores: 0 0, 0 1, 1 0 y 1 1 al mismo tiempo. La idea es que esos 0 y esos 1 sean estados de sistemas cuánticos, que podrían ser las distintas proyecciones del espín. Por ejemplo, el espín electrónico o nuclear de los átomos magnéticos utilizados en estos experimentos”, adelanta.
Aunque los procesos que se requieren para guardar y leer información a través estos sistemas cuánticos están bastante claros para los científicos, aún no se logró el desarrollo de estructuras más complejas. Este experimento, según explican sus autores, muestra de qué manera es posible “manipular” el espín y abre el camino para seguir experimentando, en vistas a ese objetivo.
“Lo que vimos en este trabajo seguramente será parte de la tecnología con la que contarán los dispositivos que utilizaremos dentro de 20 años, que serán mucho más potentes y veloces que los que tenemos ahora. Además, los resultados también podrían tener otras aplicaciones más inmediatas en otros campos tecnológicos”, estima Ferrón.
Trabajo colaborativo a escala internacional
Si bien es la primera vez que su trabajo llega a Science, Alejandro Ferrón ya tiene antecedentes de publicaciones con el mismo grupo de investigadores. El vínculo se estableció durante una estadía postdoctoral de dos años que realizó en el International Iberian Nanotechnology Laboratory, de Portugal.
“Cada vez que estoy frente a los resultados de experimentos que se realizan en los laboratorios, siento una gran satisfacción. En este caso, desde el primer momento supimos que se trataba de algo que tendría enorme trascendencia y nuestro desafío fue explicarlo”, resalta el doctor en Física, que es oriundo de Santa Fe y se instaló en Corrientes hace siete años, después de haberse formado en la Universidad Nacional de Córdoba y haber realizado un primer postdoctorado en el Centro Atómico Bariloche.

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Presentaron libro sobre las arañas saltarinas de Misiones

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La obra ofrece una revisión inédita y fue realizada por investigadores del CONICET, del Museo Argentino de Ciencias Naturales y de la Fundación Félix de Azara.
Investigadores del CONICET, del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN) y de la Fundación de Historia Natural “Félix de Azara“, presentaron el libro “Arañas Saltícidas de Misiones. Guía para la identificación”. Se trata de una obra que ofrece un relevamiento faunístico inédito para esta familia de arañas, conocida popularmente como “saltarinas”.
Los autores de la obra son el investigador Asistente del CONICET en la Estación Experimental Agropecuaria de Cerro Azul de INTA (EEA-CA, INTA), Gonzalo D. Rubio; el investigador de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara y colaborador del Instituto de Biología Subtropical (IBS, CONICET–UNaM), Julián E. Baigorria; y la investigadora del MACN, Cristina L. Scioscia quien fue la encargada de presentar el libro, durante las II Jornadas Argentinas de Aracnología, que se realizaron este mes en la ciudad de La Plata.
La publicación de los aracnólogos permite abordar la fauna de arañas saltarinas de la provincia de Misiones y es la primera que utiliza como marco la clasificación filogenética de Salticidae publicada por Wayne Maddison en 2015. La obra puede ser utilizada tanto como una guía de identificación a campo como de identificación en el laboratorio, ofreciendo datos diagnósticos de especies de dos clados importantes de arañas saltarinas, el Lyssomanini y el Amycoida.
Las especies tratadas están representadas por ilustraciones específicas de estructuras genitales, y numerosas especies además están representadas por excelentes fotografías en color de especímenes vivos.
Cabe señalar que este fue el primer volumen y que está prevista la publicación de una segunda parte, que completará la clasificación de este megadiverso grupo de arañas, llamadas con frecuencia saltarinas o caza moscas, ya que cazan al acecho y se destacan por su agilidad en el salto y su vista, inusualmente eficaz entre las arañas.

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