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Semáforo de Coninagro: la yerba mate sigue en rojo y ocho economías regionales permanecen en crisis

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El panorama de las economías regionales argentinas continúa mostrando una recuperación desigual. El último Semáforo de Economías Regionales elaborado por Coninagro correspondiente a abril de 2026 reflejó que apenas cuatro actividades se encuentran en situación favorable, mientras que ocho permanecen en rojo y otras siete exhiben señales intermedias. En ese escenario, la yerba mate —uno de los pilares productivos de Misiones— continúa entre las actividades más comprometidas, con una combinación de caída del precio real al productor, menor producción y crecientes presiones competitivas.

El informe muestra que durante abril hubo una leve mejora respecto del mes anterior gracias al pasaje de la papa desde la categoría roja a la amarilla. Sin embargo, el mapa general sigue evidenciando dificultades estructurales para buena parte de las producciones del interior del país.

El semáforo analiza tres componentes: negocio, productivo y mercado. El primero evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual. El segundo mide el área o stock, según corresponda, y la producción. Y el último, la evolución de las exportaciones y las importaciones de las producciones, así como el consumo interno.

Entre las actividades en rojo permanecen yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas y algodónmaní, leche y mandioca. En la mayoría de estos casos, el problema principal está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Esto termina deteriorando la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades.

Las actividades en verde incluyen bovinos, ovinos, granos y miel. En todos estos sectores se observó un buen componente de negocio, con precios que crecieron por encima de la inflación, aunque con alerta en el caso de granos por la disparada de precios de los fertilizantes nitrogenados y el gasoil. Este resultado se complementó con un buen desempeño en los mercados y con indicadores productivos que acompañaron.

Las actividades que permanecieron en amarillo fueron forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves, porcinos y este mes se incorpora la papa. Estos sectores presentaron señales mixtas: los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados. Esta combinación derivó en períodos de recuperación prolongados y en dificultades para consolidar mejoras sostenidas.

En el caso de la papa, el pasaje de rojo a amarillo se explica principalmente por la recuperación sostenida de su precio. En abril, el valor al productor se ubicó 65% por encima del registrado un año atrás y mostró una mejora del 10% respecto de marzo. Tras una campaña 2024/25 marcada por una fuerte sobreoferta que deprimió los precios de mercado, la campaña actual comenzó con una reducción del 12% en la superficie sembrada, que se ubicó en 33.722 hectáreas. Esta menor área implantada derivó en una reducción de la oferta, factor que explica en gran medida la mejora de precios observada desde comienzos de 2026.

SEMÁFORO EN PERSPECTIVAS HISTÓRICA

El semáforo de economías regionales se publica mensualmente desde hace más de ocho años, lo que permite evaluar el desempeño de las distintas actividades en una perspectiva de largo plazo. En ese período, 8 de las 19 economías relevadas permanecieron en situación crítica (rojo) durante más de la mitad del tiempo. Entre los casos más comprometidos se destaca la vitivinicultura, que registró indicadores en rojo en más del 72% de los meses analizados. Le siguen la actividad arrocera y citrícola, con el 65%, y la lechería, con el 64%.

En contraste, algunas actividades mostraron trayectorias más favorables. Las carnes porcina, aviar y bovina se ubicaron en verde en una proporción significativa de los meses relevados (48% en bovinos y porcinos 47%, y 41% en aves). A este grupo también se suman la producción manisera (38%) y el complejo granario (46%), evidenciando un mejor desempeño en el período analizado.

COMERCIO EXTERIOR DE LAS ECONOMÍAS REGIONALES

En el primer cuatrimestre 2026, las 19 actividades relevadas exportaron por USD 19.866 millones, lo que representa un incremento del 36% respecto del promedio histórico de la última década para el mismo período (USD 14.567 millones).

Dentro del ranking exportador, el principal protagonista volvió a ser el complejo granario (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo), que concentró USD 15.573 millones, equivalentes al 78% del total. La soja explicó el 45% del monto (USD 6.953 millones), seguida por el maíz con el 19% (USD 3.016 millones) y el trigo con USD 2.633 millones (17%), mientras que el girasol y cebada aportaron el 11% y 7%. En segundo lugar, se ubicó el sector bovino, con exportaciones por USD 1.790 millones (9% del total). Más atrás se posicionaron la lechería, con USD 588 millones, y la actividad manicera, con USD 422 millones.

Por el lado de las importaciones, se registraron compras externas por USD 1.463 millones en los primeros cuatro meses del año, muy por debajo del nivel exportado. Para dimensionar esta relación, en el primer cuatrimestre se exportó aproximadamente 14 veces lo que se importó (USD 19.866 millones vs. USD 1.463 millones). Al igual que en exportaciones, el complejo granario lideró las importaciones con USD 1.205 millones (82% del total), seguido por la actividad forestal con USD 60 millones. En tercer lugar, se ubicó el sector porcino, con USD 57 millones, seguido del bovino con USD 47 millones y el algodón con USD 21 millones.

Los gráficos a continuación muestran la composición del comercio exterior diferenciando exportaciones e importaciones, excluyendo al complejo granario para facilitar la visualización del peso relativo del resto de las actividades. En el caso de las exportaciones, del total de USD 19.866 millones, USD 4.293 millones corresponden a las economías regionales sin el complejo granario. Para las importaciones, de los USD 1.463 millones totales se exhiben USD 257 millones bajo el mismo criterio de excluir a granos. En este caso el ratio exportaciones / importaciones es de 17 a 1, por cada 17 dólares exportados, se importó 1 dólar.

Cuando se comparan los datos con el promedio del mismo período de los últimos diez años algunos sectores muestran crecimientos significativos y otros retroceden.

Entre los sectores con mayor crecimiento exportador en el primer cuatrimestre del año se destacó el arroz, con ventas externas por USD 201 millones, un 149% por encima de su promedio histórico (USD 81 millones), aunque en niveles similares a los del año pasado para esta altura (USD 183 millones). En segundo lugar, se ubicó la actividad apícola, con exportaciones por USD 123 millones, lo que representa un incremento del 85% respecto al promedio histórico (USD 66 millones). Por su parte, la actividad tabacalera con exportaciones acumuladas por USD 148 millones, un incremento 65% y la actividad bovina acumuló ventas por USD 1.790 millones, un 62% por encima de su promedio histórico (USD 1.107 millones).

En sentido contrario, la actividad aviar evidenció la mayor contracción del cuatrimestre, con exportaciones por USD 36 millones, un 70% por debajo de su promedio histórico para el período (USD 117 millones). La actividad forestal con exportaciones por USD 64 millones, se encuentra 16% por debajo de las exportaciones acumuladas en el primer trimestre de los últimos diez años (USD 76 millones, y por último la actividad vitivinícola donde acumulo exportaciones por USD 271 millones, 5% por debajo del promedio histórico del cuatrimestre (USD 284 millones).

En materia de importaciones, el mayor dinamismo se observó en el sector bovino, cuyas compras externas alcanzaron USD 47 millones, un 159% por encima de su promedio histórico (USD 18 millones). No obstante, este incremento resulta poco significativo en términos estructurales, dado que el sector genera exportaciones anuales superiores a los USD 4.000 millones. Algo similar ocurre con el complejo de los principales granos, que registró importaciones por USD 1.205 millones (50% por encima del promedio de USD 802 millones), aunque genera ingresos por exportaciones del orden de los USD 48.000 millones anuales. La actividad porcina, en tanto, acumuló compras por USD 57 millones en el primer cuatrimestre, un 59% por encima de su promedio histórico (USD 36 millones).

Por el contrario, algunas actividades registraron fuertes caídas en sus importaciones. El sector hortícola redujo sus compras externas de un promedio de USD 6,7 millones a USD 1,8 millones en el primer cuatrimestre (-73%), mientras que el arroz pasó de USD 1,3 millón a USD 0,5 millones (-60%) y el maní mostró una caída del 66%. A pesar de la magnitud de estas variaciones en términos porcentuales, en valores absolutos se trata de montos reducidos: en conjunto, las importaciones de estos sectores representan menos del 1% del total importado en el primer cuatrimestre.

En la mayoría de las economías regionales, las importaciones representan una fracción mínima en relación con las exportaciones, lo que refuerza el perfil estructuralmente superavitario de estos sectores. No obstante, existen casos puntuales donde la balanza comercial resulta deficitaria o donde la competencia con productos importados adquiere relevancia.
Por un lado, se destacan las economías de generadoras netas de divisas, en las que las importaciones son marginales frente a las exportaciones. Dentro de este grupo, las actividades manicera, arrocera, apícola, ovina y de peras y manzanas presentan los mayores superávits, con una incidencia de importaciones inferior al 1%. Un caso emblemático es el sector apícola, que en 2025 prácticamente no registró importaciones y acumuló exportaciones por USD 240 millones. En arroz, las importaciones representaron apenas el 0,8% del valor exportado (USD 3,6 millones frente a USD 427 millones), mientras que en la actividad ovina las compras externas alcanzaron solo el 0,7% de las exportaciones (USD 1,8 millones frente a USD 257 millones).

En un segundo escalón dentro de este grupo se ubican actividades como la bovina, lechera y papera, donde la participación de las importaciones oscila entre el 1% y el 3%. En el caso de la carne bovina, si bien las importaciones crecieron un 282% interanual, su incidencia continúa siendo baja, representando apenas el 2,1% de los USD 5.061 millones exportados.

Finalmente, dentro de las economías superavitarias también se encuentran aquellas donde las importaciones tienen un peso algo mayor (entre el 3% y el 10%) como es el caso de los granos, principal complejo exportador, cuyas importaciones alcanzaron USD 2.391 millones en 2025, equivalentes al 5,1% de sus exportaciones. Aquí pesan mucho las importaciones temporarias de soja provenientes de Paraguay.

Un segundo grupo corresponde a los sectores con presión importadora, donde las importaciones presentan una participación significativa respecto a las exportaciones, aunque en general son actividades que exportan una porción menor de su producción, por lo que la incidencia de las importaciones en el mercado interno tampoco es tan significativa. En este segmento se destaca la yerba mate, que acumuló importaciones por USD 23 millones en 2025, equivalentes al 18% de sus exportaciones (USD 127 millones). Asimismo, las hortalizas registran un ratio importación / exportación del 36%, mientras que la actividad avícola presenta un peso de las importaciones del 44%. Por su parte, el algodón evidencia una de las mayores presiones externas, con importaciones por USD 110 millones frente a exportaciones por USD 142 millones, lo que representa un ratio del 77%.

Por último, se identifican las economías deficitarias, en las que el ingreso de divisas resulta insuficiente para cubrir el gasto en importaciones, reflejando una mayor dependencia del exterior o una limitada inserción exportadora. La mandioca presenta una situación extrema, con exportaciones prácticamente nulas frente a importaciones por USD 3,8 millones. En porcinos, las compras externas equivalen al 549,6% de las exportaciones (USD 164,9 millones frente a USD 30 millones), mientras que en el sector forestal las importaciones representan el 112,3% de las ventas externas.

PARTICIPACIÓN DEL PRODUCTOR

En esta sección se analiza qué proporción del precio final que paga el consumidor corresponde al productor para once productos: carnes bovina, porcina, aviar y ovina, trigo (pan), arroz, yerba mate, vino, papa y hortalizas.
El indicador permite comparar la porción del precio de “góndola” que recibe el productor en el mes analizado con el promedio registrado para ese mismo mes en años anteriores. De esta manera, se identifica si la participación actual se ubica por encima o por debajo de su comportamiento histórico. En abril, la mayoría de las economías registraron caídas en la participación del productor, con excepción de las actividades porcina y ovina.

Dentro de los productos pecuarios, la actividad ovina fue la que presentó la mayor diferencia positiva. En abril de 2026, el productor recibió el 27% del precio final, superando en 7 puntos porcentuales el promedio de los últimos cinco años para ese mes (20%). En la cadena porcina también se observó una mejora, con una participación del 38%, levemente por encima del promedio histórico del 37%. Por el contrario, en el resto de las actividades (bovina, aviar y lechera) la participación del productor es menor respecto a sus participaciones históricos. En la cadena aviar, el productor captó el 42% del precio final, frente a un promedio histórico cercano al 46% (-4 puntos porcentuales). En las cadenas bovina y lechera, los valores alcanzaron el 57% y el 25%, respectivamente, lo que representa una menor de participación de 5 y 3 puntos porcentuales respecto de sus promedios históricos.

En los productos regionales también se observó, en general, una menor participación del productor respecto de los valores históricos, especialmente en yerba mate y vino, con diferencias que alcanzan los 10 puntos porcentuales. En vino, la participación actual se ubicó en 12% versus 26%; mientras que en yerba mate alcanzó el 14%, comparado con su participación histórica del 24%. La papa se ubicó en torno al 28%, frente a un promedio histórico del 36%.

Asimismo, las hortalizas evidenciaron una leve reducción de 1 punto porcentual respecto de su promedio histórico. Por su parte, el trigo (medido en este informe con relación al pan) una participación 3 puntos porcentuales menor en comparación con los valores históricos para el mes de abril, mientras que el arroz se ubicó en 15%, 4 puntos por debajo de su promedio (19%).

Las diferencias de participación entre productos responden, en gran parte, a cómo está organizada cada cadena productiva. En aquellas con mayor nivel de industrialización o transformación, como el trigo, la yerba mate o el vino, la participación del productor suele ser menor, ya que el producto pasa por varios procesos antes de llegar al consumidor final. En cambio, en productos con menor nivel de procesamiento, como algunas hortalizas o la papa, la proporción que queda en manos del productor suele ser mayor. También inciden los costos de cada una de las etapas, esto se verifica principalmente en las participaciones relativamente altas del productor en las carnes, donde los costos de producción primaria pesan mucho en los costos finales de toda la cadena.

SEMÁFORO DESAGREGADO POR ACTIVIDAD PRODUCTIVA

Algodón:

  • Componente de negocioEn abril de 2026, el productor recibió en promedio $1.722 por kilogramo, mostro un incremento del 9% respecto a marzo, y representa una variación interanual del 34%, por encima de la inflación del 32,4% registrada en el mismo período.
  • Componente productivo: Para la campaña 2025/26 una caída en la superficie sembrada del 43%, cubriendo las 390.000 hectáreas. En volumen se proyecta con una producción de 795 mil toneladas, lo que implica una caída del 28% en comparación con la campaña anterior.
  • Componente de mercado: En los últimos doce meses, el complejo algodonero exportó por 163 millones de dólares, un -6% menos que en el período previo. En contrapartida, las importaciones se incrementaron un 21%, pasando de 94 a 78 millones de dólares.

●       Arroz:

  • Componente de negocio: En abril, el productor recibió $250.000 por tonelada de arroz, manteniendo una estabilidad respecto a marzo. y acumulando un aumento de tan solo un incremento interanual del 9%.
  • Componente productivo: Las primeras proyecciones para la campaña 2025/26 estiman una superficie sembrada de 200.000 hectáreas, lo que implica 13% menos que la campaña pasada (230.000 ha). En producción, la campaña proyecta 1,4 millones de toneladas, unas 200.000 toneladas menos que en la campaña 2024/25, marcando una caída interanual del 13%.
  • Componente de mercado: En los últimos doce meses, las exportaciones de arroz alcanzaron los USD 444 millones, lo que representa un salto del 13% frente al período previo. Las importaciones, por su parte, alcanzaron los 2,3 millones de dólares, mostrando una caída 53%.

●      Aves:

  • Componente de negocio: En abril, el productor percibió $2.919 por kilo de pollo eviscerado, mostrando una suba mensual del 7%. y la docena de huevos se pagó $1.833, mostrando estabilidad respecto al mes previo. En la comparación interanual, el precio de la carne aviar mostró un incremento del 14%, mientras que el de los huevos acumuló una caída del 16%.
  • Componente productivo: El stock de reproductoras pesadas alcanzó las 9.492 cabezas, un aumento interanual del 2%. La producción de los últimos doce meses permaneció estable, con 2,3 millones de toneladas de carne de pollo y 1,1 millones de huevos (+7%).
  • Componente de mercado: El consumo per cápita de carne aviar llegó en abril a 47,2 kilos anuales, un 1,3 kg más que el año pasado. En el plano externo, las exportaciones del complejo aviar totalizaron USD 104 millones en los últimos doce meses versus USD 177 millones de los doce meses anteriores, marcando una caída del 41%. En contraste, las importaciones crecieron 13%, alcanzando los USD 42 millones.

●      Bovinos:

  • Componente de negocio: En abril, el precio al productor alcanzó los $4.674 por kilo de novillito y $6.410 por kilo de ternero, mostrando una caída mensual promedio del 4%. En la comparación interanual, estos valores acumulan un aumento del 78%.
  • Componente productivo: Según el último recuento al 31 de diciembre de 2025, el stock bovino se ubicó en 50,9 millones de cabezas, lo que implicó una leve caída del 1% respecto del relevamiento de 2024. En paralelo, la producción alcanzó 3,1 millones de toneladas de res con hueso, un -3% respecto los doce meses anteriores.
  • Componente de mercado: El consumo per cápita de carne bovina llegó a 47,9 kg/hab/año en abril, una caída de 2kg respecto hace un año (49,9 kg/hab/año). En comercio exterior, las exportaciones del complejo bovino sumaron USD 5.549 millones en los últimos doce meses, lo que implica un crecimiento del 35%. Las importaciones, por su parte, alcanzaron USD 121 millones, mostrando un salto del 95%.

●      Cítricos Dulces:

  • Componente de negocio: En abril de 2026, los principales cítricos dulces registraron una caída mensual del 33% mensual, mientras que en la comparación interanual promediaron un incremento del 31%, ubicándose por debajo de la inflación del período (32,4%).
  • Componente productivo: El área implantada se mantuvo estable, pero la producción de 2024 alcanzó 1,7 millones de toneladas, lo que implica un crecimiento del 11% respecto de la campaña previa y un 15% por encima del promedio de las últimas cinco años.
  • Componente de mercado: El consumo per cápita de cítricos se estima en 17 kg por habitante al año. En el comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses alcanzaron los 106 millones de dólares, lo que representa una caída del 17% interanual. Las importaciones, por su parte, sumaron 6 millones de dólares, registrando una disminución del 21%.

●      Forestal:

  • Componente de negocio: En promedio, en marzo se registró un aumento interanual del 7%, por debajo de la inflación (32,4%).
  • Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones acumularon182 millones de dólares, con una suba del 3% respecto al período anterior, mientras que las importaciones de los últimos doce meses alcanzaron 191 millones de dólares, mostrando una suba del 11%.

●      Granos:

  • Componente de negocio: En marzo, los precios promedio de los principales granos (cebada, girasol, maíz, soja, sorgo y trigo) registraron una suba del 1% respecto del mes anterior y un crecimiento interanual del 35%, ubicándose por encima de la inflación del período.
  • Componente productivo: Para la campaña 2025/26 se proyecta una superficie sembrada de 37,1 millones de hectáreas, un 3% superior a la campaña previa. La producción estimada alcanzaría 156,8 millones de toneladas, lo que implicaría un aumento interanual del 21%.
  • Componente de mercado: En el comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses totalizaron 49.195 millones de dólares, un crecimiento del 14% respecto del período previo. Las importaciones, en cambio, sumaron 2.699 millones de dólares, lo que representó una caída del 9% interanual.

●      Hortalizas:

  • Componente de negocio: En abril, el precio promedio del kilo de hortalizas calculado a partir de las principales variedades (cebolla, tomate, zanahoria y zapallo), se ubicó en $569, manteniendo una estabilidad mensual. Y en la comparación interanual se observó una caída del 24%.
  • Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses sumaron 48 millones de dólares, con una suba del 9% respecto al período previo. Por su parte, las importaciones alcanzaron 15,3 millones de dólares, lo que implicó una caída del 59%.

●      Leche:

  • Componente de negocio: En abril, el precio del litro de leche al productor en $498 registrando una suba 1,8% mensual. En la comparación interanual, el precio mostró una suba de apenas 8%, muy por debajo de la inflación (32,4%).
  • Componente productivo: En abril, el stock bovino en tambo alcanzó 2.995.000 de cabezas, reflejando una estabilidad en el stock respecto hace un año. En los últimos doce meses, la producción de leche sumó 11.850 millones de litros, un incremento del 9% respecto al período previo.
  • Componente de mercado: El consumo interno de leche pasó de 194 a 197 litros por habitante por año. En comercio exterior, las exportaciones totalizaron 1.987 millones de dólares en los últimos doce meses, con un crecimiento del 25%, mientras que las importaciones sumaron 28 millones de dólares, un aumento del 24%.

●      Mandioca:

  • Componente de negocio: En abril, el kilo de mandioca acumulo una suba interanual del 155% en términos nominales.
  • Componente de mercado: El consumo interno se estima en alrededor de 2 kg por habitante por año. En comercio exterior, no se registraron ingresos por exportaciones en los últimos doce meses, mientras que las importaciones alcanzaron 5,8 millones de dólares, con una suba del 210% respecto al período previo.

●      Maní:

  • Componente de negocio: En abril, la tonelada de maní se pagó al productor 647 dólares, equivalentes a $900.000, mostrando una suba del 7% respecto el mes anterior. Y tan solo un incremento del 8% respecto del mismo mes de 2025, cuando alcanzaba los $845.000.
  • Componente productivo: Para la campaña 2025/2026 se proyecta una superficie sembrada de 381.000 hectáreas, lo que representa una disminución del 27% frente a la campaña anterior. La producción estimada se ubica en 1,3 millones de toneladas, con una caída del 31%.
  • Componente de mercado: El consumo interno de maní se estima en 2 kg por habitante por año. En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses generaron 1.365 millones de dólares, mostrando una caída del 6% respecto al período previo. Por su parte, las importaciones sumaron 0,8 millones de dólares, con una caída del 54%.

●      Miel:

  • Componente de negocio: En abril, el kilo de miel en la zona pampeana para exportación se pagó $2.872 al productor, registrando un aumento del 3% mensual y del 58% interanual, por encima de la evolución de la inflación.
  • Componente productivo: En 2025 se registraron alrededor de 4 millones de colmenas en todo el país, reflejando un incremento del 14% en el stock. La producción se estima en 75 mil toneladas.
  • Componente de mercado: El consumo per cápita de miel en Argentina ronda los 300 gramos anuales. En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses acumularon 296 millones de dólares, con un crecimiento del 37%. No se registraron importaciones en el período.

●      Ovinos:

  • Componente de negocio: El precio pagado al productor por kilo de carne de cordero rondó los $8.500, mostrando una suba del 6% mensual y un incremento interanual del 25%. En cuanto a la lana, el kilo se pagó $2.914, con una suba del 100% interanual.
  • Componente productivo: Al 31 de marzo de 2025, el stock ovino se ubicó en 11,9 millones de cabezas, lo que significó una caída del 4% frente al recuento anterior (12,4 millones). En términos productivos, en los últimos doce meses se alcanzaron 872 mil toneladas de carne, un 9% más que en el período previo.
  • Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses generaron ingresos por 304 millones de dólares, con un incremento del 40%. Las importaciones sumaron 1,8 millones de dólares, mostrando una caída del 24%.

●      Papa:

  • Componente de negocio: en abril, el kilo de papa pagado al productor alcanzó $448, mostrando una suba mensual del 10% e interanual del 65%, evolucionando por encima de la inflación.
  • Componente productivo: El área nacional de producción de papa abarca unas 33.722 hectáreas, una caída del 12% respecto la campaña anterior.
  • últimos doce meses registraron exportaciones por 379 millones de dólares, una caída del 6%. Por su parte, las importaciones alcanzaron 15 millones de dólares, también con una caída del 6% respecto del período anterior.

●       Peras y Manzanas:

  • Componente de negocio: En abril, el kilo de peras y manzanas registró una caída mensual del 4%, pero acumulo un incremento interanual del 40%, por encima de la evolución de la inflación (32,4%)
  • Componente productivo: El área productiva alcanza 38.084 hectáreas. En los últimos 12 meses, la producción sumó 754 mil toneladas., mostrando una caída interanual del 3%.
  • Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones totalizaron 444 millones de dólares en los últimos doce meses, con un crecimiento del 6% respecto al período previo. Las importaciones aumentaron un 152%, pasando de 3 millones a 7,5 millones de dólares.

●      Porcinos:

  • Componente de negocio: En abril, el precio pagado al productor fue de $2.043 por kilo de cerdo, manteniendo una estabilidad mensual y acumulando una suba 25% respecto a igual mes de 2025.
  • Componente productivo: Al 31 de marzo de 2025, el stock porcino alcanzó los 6 millones de cabezas, lo que implicó una caída del 2% respecto al recuento anterior (6,1 millones). En cuanto a la producción, en los últimos doce meses se obtuvieron 845 mil toneladas de carne porcina, un aumento del 7% de la producción en relación con el periodo anterior.
  • Componente de mercado: El consumo interno de carne de cerdo en Argentina se ubica en 19,5 kilos por habitante por año, con un incremento del 9% interanual (18kg). En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses generaron 35 millones de dólares, un aumento del 24% frente al período anterior. Las importaciones totalizaron 161 millones de dólares, con una suba del 36% en relación con los doce meses previos (119 millones).

●      Tabaco:

  • Componente de negocio: El precio que se le paga al productor obtuvo un incremento interanual del 30%, evolucionando por debajo de la inflación.
  • Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses generaron ingresos por 719 millones de dólares, con un fuerte incremento del 64% respecto al período previo (428 millones). Por su parte, las importaciones alcanzaron 46 millones de dólares, un 24% menos que en los doce meses anteriores.

●      Vino y Mosto:

  • Componente de negocio: En abril, el precio promedio pagado al productor fue de $273 por litro, lo que significó una caída del 1% mensual y una caída del 18% interanual.
  • Componente productivo: El área destinada a la vitivinicultura se ubica en 196 mil hectáreas, lo que representa una reducción del 2% respecto del período previo (200 mil ha). En cuanto a la vendimia 2026, genero una producción 18,4 millones de toneladas. Una caída del 7% respecto la campaña anterior.
  • Componente de mercado: El consumo interno proyectado para 2026 se ubicó en 14,5 litros por habitante al año, lo que implicó una caída 10% respecto al año previo (16,1 litros). En cuanto al comercio exterior, las exportaciones totalizaron 954 millones de dólares, con una caída del 4% interanual. Por su parte, las importaciones sumaron 43,3 millones de dólares, lo que representó una suba del 63% respecto al período anterior (27 millones).

●      Yerba Mate:

  • Componente de negocio: La tonelada de hoja verde se pagó al productor alrededor de $240.000, registrando una caída real del 17% interanual.
  • Componente productivo: El área cultivada se mantuvo estable en 231 mil hectáreas. En los últimos doce meses, la producción alcanzó 865 mil toneladas, lo que representó una caída del 3% respecto al período anterior (892 mil toneladas).
  • Componente de mercado: El consumo interno se mantiene en torno a los 6 kg por habitante al año. En el comercio exterior, las exportaciones generaron ingresos por 128 millones de dólares, un incremento del 15%, mientras que las importaciones sumaron 21 millones de dólares, +4%.
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Capital Humano homologó la primera paritaria rural bajo la reforma laboral

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El Ministerio de Capital Humano homologó este miércoles la primera paritaria del sector rural encuadrada en el régimen general de negociación colectiva establecido por la Ley N.º 14.250, tras las modificaciones introducidas por la Ley de Modernización Laboral N.º 27.802.

La decisión formalizó el acuerdo alcanzado entre la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) y las principales entidades representativas del agro: Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Sociedad Rural Argentina (SRA), CONINAGRO, Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y Federación Agraria Argentina (FAA).

El acuerdo establece remuneraciones mínimas para trabajadores permanentes comprendidos en el Régimen de Trabajo Agrario regulado por la Ley N.º 26.727, además de distintas actividades específicas alcanzadas por el convenio.

Desde el Gobierno, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, calificó la homologación como un “hito histórico en materia laboral” y la vinculó con un proceso de actualización del sistema de negociación colectiva.

El cambio institucional detrás de la paritaria rural

La modificación no sólo tiene impacto salarial. También redefine el mecanismo institucional mediante el cual se negocian las condiciones laborales del sector agrario.

Hasta la entrada en vigencia de la nueva normativa, las remuneraciones mínimas rurales eran definidas mediante resoluciones de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA), un esquema donde el Estado tenía un rol central en la fijación salarial.

Con la reforma impulsada por la Ley N.º 27.802, las condiciones salariales pasan a discutirse bajo el régimen general de negociación colectiva previsto en la Ley N.º 14.250, trasladando mayor peso a la negociación directa entre sindicatos y cámaras empresarias.

La homologación realizada por la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social representa así el primer antecedente concreto de implementación de ese nuevo esquema en el ámbito rural.

El agro gana un marco de negociación más flexible

La medida también expone una reconfiguración en la relación entre Estado, sindicatos y entidades rurales.

El acuerdo reúne a actores históricamente influyentes del agro argentino, como la Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas, CONINAGRO y Federación Agraria Argentina, junto con el sindicato UATRE.

El Gobierno interpretó la homologación como un avance en “institucionalidad laboral”, al considerar que el nuevo régimen aporta previsibilidad y seguridad jurídica tanto para trabajadores como para empleadores.

La decisión además se inscribe dentro del proceso de reformas laborales promovido por la administración nacional, que busca modificar mecanismos tradicionales de regulación del trabajo y reducir la centralidad estatal en ciertas negociaciones sectoriales.

Qué cambia para el sector rural

El nuevo esquema implica que las futuras discusiones salariales del trabajo agrario podrán canalizarse mediante convenios colectivos negociados entre las partes y posteriormente homologados por la autoridad laboral.

En términos prácticos, el sistema se asemeja más al funcionamiento de otras actividades privadas que negocian salarios bajo convenios colectivos generales.

La novedad adquiere relevancia porque el trabajo rural históricamente mantuvo un régimen específico y diferenciado respecto de otros sectores de la economía.

El Gobierno sostiene que el cambio aporta mayor agilidad y modernización al sistema de relaciones laborales rurales.

Impacto potencial en Misiones y el NEA

La formalización de paritarias rurales bajo el régimen general puede tener impacto directo en provincias con fuerte presencia de economías regionales y trabajo agrario, como Misiones y otras jurisdicciones del NEA.

Sectores vinculados a producción yerbatera, forestal, tealera y actividades agroindustriales podrían verse alcanzados por futuras negociaciones bajo este nuevo esquema institucional.

Aunque el comunicado oficial no detalla cifras salariales específicas ni actividades regionales concretas, la modificación del mecanismo de negociación introduce una variable relevante para empleadores y trabajadores rurales del interior productivo.

La evolución de estos acuerdos será observada especialmente en regiones donde la actividad agraria tiene fuerte incidencia sobre empleo y dinámica económica local.

Una reforma que empieza a mostrar efectos concretos

La homologación de esta primera paritaria aparece como uno de los primeros efectos operativos visibles de la Ley de Modernización Laboral sobre el sistema de negociación colectiva.

El desafío hacia adelante será observar cómo evolucionan futuras discusiones salariales bajo el nuevo esquema y si el modelo logra consolidar mayor estabilidad en un sector históricamente atravesado por tensiones entre productividad, costos laborales y regulación estatal.

También quedará bajo análisis el alcance real de la negociación colectiva en actividades rurales específicas y la capacidad del nuevo sistema para equilibrar intereses entre sindicatos y entidades empresarias.

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Coninagro: el trigo y la yerba mate pierden poder de compra mientras soja y hacienda se fortalecen

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Un nuevo informe de Coninagro confirma la creciente heterogeneidad del agro argentino: mientras el trigo y la yerba mate registran un marcado deterioro en su capacidad de compra frente a insumos y costos productivos, la soja y la hacienda muestran una mejora significativa en su relación insumo-producto.

El relevamiento compara enero de 2026 contra enero de 2025 y también frente al promedio de los últimos cinco años, y revela fuertes contrastes entre cadenas productivas.

Trigo: fletes récord y caída frente al gasoil

En el caso del trigo, el deterioro es evidente. La cosecha récord del cereal coincidió con un debilitamiento de su precio internacional, afectando directamente el poder adquisitivo del productor.

Uno de los datos más preocupantes es el costo logístico: para un traslado de 300 kilómetros, el flete representa hoy el 21% del valor del trigo, el nivel más alto de los últimos años. Además, en comparación con el promedio de los últimos cinco años, el productor necesita 55% más de trigo para adquirir la misma cantidad de gasoil.

Frente a los insumos, el cereal perdió 10% interanual respecto de la urea y 8% frente a la bolsa de semillas de 40 kilos. Solo muestra una leve mejora coyuntural frente a la cosechadora (-3%), aunque en el mediano plazo el deterioro alcanza el 35%.

El informe advierte que esta brecha entre precios de venta y costos genera un escenario de vulnerabilidad, obligando a replantear decisiones de siembra, financiamiento y manejo de recursos en un contexto de alta volatilidad.

Soja: mejora de rentabilidad y recuperación del poder de compra

En contraste, la soja atraviesa un momento favorable. Se requiere 25% menos de oleaginosa para adquirir glifosato, camionetas y cosechadoras, y 19% menos para cubrir gasoil y fletes.

En la comparación de cinco años, los granos en general mejoraron su relación frente a glifosato, urea, inmuebles, camionetas y construcción, aunque perdieron contra fletes, maquinaria, hacienda, semillas y salarios rurales.

Dentro del complejo agrícola, la soja aparece como el mejor desempeño relativo, mientras que el trigo es el más afectado. El maíz, por su parte, mejora frente al gasoil y cosechadora, pero empeora frente a semillas y urea.

Hacienda: fuerte recomposición de precios

La ganadería también muestra señales positivas. Durante 2025, la hacienda aumentó en promedio 75%, consolidando una mejora real en el poder de compra del productor.

En diciembre pasado se necesitaron 34% menos kilos de novillito para adquirir un kilo de semillas de alfalfa que un año antes, pasando de casi 4 kilos a aproximadamente 2,7 kilos.

La hacienda hoy permite comprar más inmuebles, alambre, camionetas, pasturas y materiales de construcción, aunque pierde frente a la compra de terneros.

Yerba mate: el peor desempeño relativo

La situación más crítica es la de la yerba mate. Tras un muy mal 2024 y 2025, el sector acumula una pérdida del 30% en su poder de compra respecto del promedio de los últimos cinco años.

En el inicio de 2026, los registros siguen débiles: solo mejora frente a fitosanitarios (tomando la media desde 2020), pero pierde frente a gasoil, salario rural y camionetas.

El informe deja en claro que no hay un “campo” homogéneo: mientras algunos complejos productivos recuperan margen y capacidad de inversión, otros enfrentan una creciente presión de costos que erosiona rentabilidad y competitividad.

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Yerba sin reglas: “La desregulación no trajo libertad, trajo concentración y pobreza rural”

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La crisis que atraviesa el sector yerbatero tiene, para Roberto Buser, un origen claro y reciente. Representante de CONINAGRO en el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE), el dirigente sostiene que la desregulación del mercado, profundizada desde diciembre de 2023, alteró de manera drástica el equilibrio de toda la cadena productiva y golpeó de lleno a productores y trabajadores rurales.

Buser señala que la puesta en marcha del DNU 70/2023, con la asunción del presidente Javier Milei, marcó un punto de quiebre al quitarle al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) sus principales herramientas de intervención. Entre ellas, la facultad de regular la actividad y fijar precios de referencia para la hoja verde. Lejos de generar un mercado más eficiente, advierte, la medida produjo un impacto inmediato y negativo sobre los eslabones más débiles del sistema.

Según su análisis, en apenas tres o cuatro meses desde la vigencia del decreto, el precio que perciben los productores cayó alrededor de un 30%. Si se amplía la mirada a los últimos dos años, la situación es aún más crítica: hoy se recibe menos del 50% de lo que se cobraba por el mismo volumen de hoja verde. Esa pérdida, remarca, no se distribuyó a lo largo de toda la cadena, sino que se concentró casi exclusivamente en los productores primarios, mientras que los grandes compradores y molinos se beneficiaron pagando menos por la materia prima.

La eliminación del precio de referencia dejó al productor sin capacidad real de negociación. Antes de la desregulación, el INYM calculaba el costo de producción teniendo en cuenta salarios rurales, insumos y gastos operativos, y a partir de ese esquema establecía valores que garantizaban una rentabilidad mínima, con actualizaciones periódicas frente a la inflación. Con ese mecanismo fuera de juego, los productores quedaron obligados a aceptar los precios impuestos por los grandes actores del mercado.

Buser remarca que los más perjudicados son los pequeños y medianos productores, que en su mayoría no cuentan con secaderos propios y deben vender su producción a establecimientos privados, cooperativos o ligados a grandes empresas. Esa dependencia los coloca en una posición de extrema debilidad. La caída de los ingresos redujo de manera drástica la capacidad de afrontar los costos de producción, entre ellos la mano de obra, que representa cerca del 67% del costo total de la actividad yerbatera.

El impacto, subraya, no se limita al plano productivo. La crisis se trasladó de forma directa al empleo rural. Ante la imposibilidad de cumplir con aportes y contribuciones, muchos productores se vieron empujados a esquemas de informalidad. El resultado es una mayor vulnerabilidad para los trabajadores rurales, que quedan fuera de la registración y sin cobertura de los sistemas de protección social. En este escenario, Buser destaca el rol del RENATRE como organismo clave para garantizar derechos laborales, aunque reconoce que la caída de la registración es una consecuencia directa de la crisis económica del sector.

Para el dirigente, el proceso actual no es nuevo. La historia del sector yerbatero muestra que cada experiencia de desregulación desembocó en crisis profundas. Recuerda que en la década de 1930, frente a un escenario de superproducción, se creó la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM), que durante más de seis décadas permitió ordenar la actividad. Sin embargo, en los años noventa, durante el gobierno de Carlos Menem y la gestión económica de Domingo Cavallo, la CRYM fue desregulada, generando concentración del mercado y una fuerte caída de los ingresos de los productores.

En aquel período existía un mercado consignatario que fijaba precios de referencia en función de los costos de producción, lo que permitía acceder a crédito, financiar la cosecha y evitar la venta forzada a valores de remate. Con la eliminación de ese sistema, los productores quedaron nuevamente expuestos a las condiciones impuestas por los grandes compradores.

El INYM, recuerda Buser, nació como respuesta a ese fracaso. Su estructura participativa, con representación del Estado nacional, Misiones, Corrientes, trabajadores rurales, productores, secaderos y molineros, permitió durante años un equilibrio relativo entre los distintos intereses de la cadena. Vaciar al Instituto de sus funciones centrales implica, a su entender, desconocer ese aprendizaje histórico y repetir errores ya conocidos.

A este cuadro se suma un factor estructural que agrava la crisis. Antes de la desregulación, el INYM había detectado mediante imágenes satelitales más de 30.000 hectáreas nuevas de plantaciones que aún no habían entrado en producción. Al tratarse de un cultivo que demora entre cinco y seis años en rendir, el Instituto preveía que el ingreso simultáneo de esas hectáreas podía provocar un exceso de oferta y una caída de precios.

Para evitarlo, se regulaba la expansión de nuevas plantaciones, no para prohibir producir, sino para ordenar el crecimiento del sector. Con la liberalización total, ese control desapareció. Según Buser, quienes pudieron invertir en grandes extensiones fueron grandes capitales con capacidad financiera para esperar años sin ingresos, mientras que los pequeños productores quedaron expuestos a la caída de precios cuando esa producción comienza a volcarse al mercado.

Hoy, advierte, el mercado yerbatero muestra una alta concentración: alrededor del 80% de la comercialización está en manos de apenas cinco empresas. No se trata de un mercado competitivo, sino de un oligopsonio donde pocos compradores fijan condiciones. La baja del precio en origen no se traduce en mayor consumo —que es estable— sino en una transferencia directa de ingresos desde los productores hacia los grandes actores.

Buser también cuestiona la norma publicada en diciembre de 2025, que terminó de eliminar las últimas herramientas reglamentarias del INYM. Desde la visión oficial, esas regulaciones eran consideradas trabas. Para el sector productivo, cumplían la función de ordenar la actividad y evitar desequilibrios que hoy afectan de manera directa a productores y trabajadores.

En ese marco, el dirigente plantea que el Estado debería recuperar herramientas de regulación. No para frenar la producción ni distorsionar el mercado, sino para garantizar reglas claras y un mínimo equilibrio en la cadena. Sin planificación, sin precios de referencia y sin protección del empleo rural, concluye, la desregulación no genera libertad económica, sino concentración, exclusión y precarización.

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Santilli advirtió que las negociaciones por la yerba deben canalizarse por Agricultura

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El presidente de Federación de Cooperativas de Misiones, Gustavo Hein, expuso la crítica situación del sector yerbatero durante la reunión del Consejo de Coninagro, realizada el miércoles por la noche, de la que participó el ministro del Interior de la Nación, Diego Santilli.

En el encuentro, Hein tuvo a su cargo la presentación vinculada a la yerba mate, donde realizó una reseña detallada del momento que atraviesa el sector primario, con foco en las dificultades que enfrentan los productores yerbateros y las cooperativas.

Según explicó, el mercado yerbatero “es un mercado especial” que requiere reglas de juego diferentes a las del mercado general, debido a sus características propias. En ese sentido, sostuvo la necesidad de contar con instrumentos específicos que permitan equilibrar la oferta y la demanda, evitar la depresión de los precios que recibe el productor y, al mismo tiempo, garantizar que el consumidor pague un precio razonable por el producto terminado.

Hein señaló que Santilli escuchó el planteo con atención y se mostró receptivo, al tiempo que manifestó que ya estaba al tanto de la problemática, dado que había dialogado previamente sobre el tema con el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua.

De acuerdo a lo expresado en la reunión, el funcionario nacional indicó que la cuestión deberá canalizarse a través de la Secretaría de Agricultura de la Nación, ámbito en el cual se deberían formalizar los planteos y abrir una instancia de diálogo y negociación.

“El desafío es convencer a la Secretaría de que el sector necesita otros instrumentos para mejorar la situación del productor”, resumió Hein, al sintetizar los pasos que, a su entender, deberían seguirse tras el encuentro.

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