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Validan internacionalmente 17 zonas críticas para proteger la biodiversidad en Misiones

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La provincia sumó 17 nuevos sitios identificados como Áreas Claves para la Biodiversidad (KBA), un instrumento internacional que orienta políticas de conservación y define zonas de prioridad ecológica de importancia global. La ampliación del mapa de territorios estratégicos fue confirmada por Andrés Bosso, coordinador del Programa NEA de Aves Argentinas, quien destacó que Misiones “es pionera” en este tipo de procesos y se convierte en el primer Estado provincial en cumplir con los estándares globales de identificación de KBA.

Las nuevas delimitaciones no implican la creación de áreas protegidas, sino la definición de contornos que requieren mayor atención en restauración, educación ambiental, reintroducción de especies y planificación territorial. El reconocimiento fortalece la posición de Misiones en la agenda ambiental y en la toma de decisiones ante futuros proyectos de infraestructura y financiamiento.

Un proceso científico con validación internacional y participación institucional amplia

En diálogo con LT17 Radio Provincia, Bosso recordó que el trabajo comenzó hace varios años, cuando Aves Argentinas coordinó un ejercicio científico para priorizar territorios claves para la conservación de la naturaleza. Se trató de un trabajo conjunto con casi una veintena de instituciones, entre ellas numerosos institutos del CONICET, Parques Nacionales, el Ministerio de Ecología y organizaciones no gubernamentales.

El coordinador explicó que se trató de una actualización de un estudio previo realizado “veinte años atrás”, pero que en esa ocasión solo abarcaba aves. En cambio, esta nueva fase incluyó mamíferos, anfibios, reptiles, peces y flora, con criterios ampliados para identificar especies amenazadas, endémicas, de distribución restringida o congregatorias.

Evaluamos especies amenazadas, endémicas de distribución restringida, congregatorias, y eso nos vincula con el territorio y nos permite fijar los contornos de cuáles son las hectáreas más valiosas”, sostuvo Bosso. El resultado acumulado supera el millón de hectáreas identificadas, aunque aclaró que la provincia cuenta con “unas quinientas y pico mil hectáreas” bajo protección efectiva, cifra que describió como “muchísimo, más que la media nacional”.

El informe completo fue publicado en un libro disponible en la página oficial de la organización. Luego, el material fue sometido a la revisión del secretariado internacional KBA, con sede en Inglaterra y respaldado por ocho instituciones globales. Su rol es verificar que los datos cumplan con criterios estandarizados a nivel mundial.

Este proceso —señaló Bosso— permite que áreas como Iguazú, Posadas y alrededores o Campo San Juan posean la misma jerarquía en los registros globales que sitios emblemáticos como el Parque Nacional Kruger, en Sudáfrica.

Impacto territorial: un mapa que incide en decisiones productivas, ambientales y financieras

Bosso remarcó que la información generada tiene implicancias concretas en las políticas públicas y en la evaluación de proyectos. “Las agencias de cooperación internacional o las entidades financieras cruzan los datos. Si alguien pide un préstamo o presenta un proyecto de infraestructura, aparece el mapa: ‘ojo que acá está el Parque Provincial Uruguay’, ‘ojo que acá está Iguazú’”, ilustró.

El coordinador también puso el foco en un aspecto geográfico clave: la necesidad de fortalecer la conservación en el sur de Misiones, una zona históricamente relegada frente a la mayor visibilidad del norte. “El sur también existe”, afirmó, al observar que muchos fragmentos de alto valor ecológico se encuentran “bastante huérfanos” de protección. Actualmente, estima que allí se contabilizan “unas quinientas hectáreas protegidas”, aunque destacó los avances municipales, como reservas locales en Salto Encantado, Corpus, Aristóbulo del Valle y Santa Ana, y la creación del Paisaje Protegido Arroyo Cazador.

Para Bosso, la consolidación de estas áreas claves es el resultado de un trabajo sostenido y coordinado: “Trabajamos mucho, y hay una correspondencia de instituciones públicas y privadas que están siempre a favor del Bosque Atlántico”.

Especies determinantes y el compromiso misionero: por qué estos sitios son estratégicos

Entre las especies señaladas como indicadores para definir las áreas críticas aparecen el carpintero canela, la ranita llorona y la mentita del monte, todas con poblaciones reducidas y distribuciones extremadamente acotadas. “Algunas están exclusivamente en el Bosque Atlántico”, explicó Bosso.

La magnitud del desafío se dimensiona cuando describe el retroceso de este ecosistema: hace cien años, el Bosque Atlántico abarcaba una superficie similar “a toda la Patagonia Argentina”, incluyendo Paraguay, Misiones y gran parte de Brasil. Hoy, “la superficie remanente sería lo que ocupa la provincia de Neuquén”, fragmentada en apenas diez bloques principales, siendo Misiones el más grande, con “cerca del cincuenta por ciento” del remanente.

Esto implica una responsabilidad directa: “Lo que haga Misiones es determinante. No sirve lo que haga otra provincia con especies que solo existen aquí”, enfatizó.

En términos cotidianos, Bosso ilustró la importancia de conservar estos territorios con ejemplos concretos: la regulación térmica bajo la sombra de la selva, la retención hídrica de los más de 800 arroyos de la provincia y el impacto económico del turismo asociado a parques como Iguazú, que combina 67.000 hectáreas de selva protegida en Argentina, 84.000 en el Parque Provincial Uruguay y 180.000 en su par brasileño.

Conservar la naturaleza, por suerte, en Misiones no es algo que haya que explicar demasiado”, afirmó. Además, destacó el rol institucional del Ministerio de Ecología, que “nunca se devaluó ni degradó”, y del Instituto Misionero de Biodiversidad, actores que consolidan una política ambiental sostenida en el tiempo.

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Parques Nacionales cambia las normas de construcción en la Patagonia

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Parques Nacionales actualiza normas de construcción en áreas protegidas de la Patagonia para reforzar criterios ambientales. Un nuevo marco regulatorio para la ocupación del suelo

La Administración de Parques Nacionales (APN) aprobó la Resolución 300/2025, publicada en el Boletín Oficial, que establece un nuevo reglamento para las construcciones dentro de los parques y reservas nacionales de la Patagonia. La medida reemplaza las disposiciones vigentes desde 2012 y busca fortalecer la sostenibilidad ambiental, el ordenamiento territorial y la prevención de impactos irreversibles en ecosistemas de alto valor de conservación.

El nuevo documento, denominado “Normas para la Ejecución, Ocupación del Suelo y Uso de las Construcciones en los Parques y Reservas Nacionales de las Áreas Protegidas de la Patagonia”, amplía su alcance a toda la región patagónica y actualiza criterios técnicos como el Área de Edificación Máxima sobre Suelo (AEDI), el Factor de Ocupación del Suelo (FOS) y el Factor de Ocupación Total (FOT).

Cambios normativos y criterios de edificación

La normativa deroga expresamente la Resolución 180/2012, que regulaba las construcciones en los Parques Nacionales Lanín y Nahuel Huapi. Entre las principales modificaciones, se redefine:

  • Superficies cubiertas y semi-cubiertas: ahora computan al 100% en el cálculo del AEDI, con excepciones específicas para aleros, escaleras exteriores y decks.
  • Superficie máxima a construir (SC): se calcula con un FOT ajustado, donde las semi-cubiertas se computan al 50%.
  • Glosario técnico unificado: se actualizan términos clave para evitar contradicciones con el Reglamento de Construcciones de 2007.
  • Instalaciones especiales: se reconoce su admisibilidad en función de parámetros de conservación ambiental.

La medida también instruye a la Dirección Nacional de Infraestructura, a través de la Coordinación Zona Sur, a realizar el monitoreo y control permanente de la aplicación de la normativa, con posibilidad de ajustes futuros.

El nuevo marco regulatorio fue consensuado con distintas áreas regionales de Parques Nacionales y recibió el aval de la Dirección Nacional de Conservación y la Dirección Nacional de Uso Público, que destacaron el impacto positivo para la modernización de la infraestructura turística.

Según el texto, el objetivo central es compatibilizar el desarrollo de servicios privados en áreas protegidas con la preservación ambiental, evitando la proliferación de construcciones que comprometan la integridad de los ecosistemas. En particular, se busca garantizar estándares más altos de sostenibilidad en zonas de fuerte presión turística, como la Patagonia andina.

La resolución entrará en vigencia a partir del 1° de octubre de 2025 y obliga a todos los proyectos privados a adecuarse a la nueva normativa para obtener la aprobación de la APN.

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Misiones celebró la fiesta del Mono Carayá Rojo en Piñalito Sur con fuerte apoyo comunitario

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El Ministerio de Ecología de Misiones acompañó este sábado la 2° Fiesta del Mono Carayá Rojo en Piñalito Sur, un evento comunitario que busca concientizar sobre la conservación de una de las especies emblemáticas de la selva paranaense. La celebración, que combina educación, cultura y ambiente, fue declarada de Interés Municipal y Provincial por su relevancia social y ambiental.

Una fiesta que une comunidad, naturaleza y cultura

La apertura oficial contó con la presencia del ministro de Ecología y Recursos Naturales Renovables, Martín Recamán, y el subsecretario de Ecología, Facundo Ringa, junto a autoridades locales. También participaron instituciones educativas y organizaciones sociales.

La propuesta incluyó música en vivo, talleres, juegos y feria local, además de un stand del Ministerio de Ecología con el equipo de Educación Ambiental y guardaparques, quienes brindaron actividades de concientización y materiales informativos para visibilizar la importancia de proteger al mono carayá rojo (Alouatta guariba clamitans), una especie considerada vulnerable en la región.

El evento fue organizado por la Escuela 364, la Comisión Vecinal de Piñalito Sur y la Fundación Mono Carayá Rojo, y se consolidó como un espacio de encuentro comunitario que trasciende lo festivo y se integra al debate ambiental provincial.

El valor del mono carayá rojo para Misiones

El mono carayá rojo es uno de los símbolos de la selva misionera y forma parte del patrimonio natural de la provincia. Su conservación es clave no solo desde la perspectiva de la biodiversidad, sino también como parte de la identidad cultural y turística de la región.

La fiesta, al integrar educación, participación comunitaria y políticas públicas, fortalece el rol de Misiones como provincia pionera en el cuidado ambiental. El reconocimiento oficial como evento de Interés Municipal y Provincial ratifica este compromiso y convierte a Piñalito Sur en un referente de iniciativas locales con proyección regional.

Conservación y desarrollo comunitario

La consolidación de esta celebración abre la posibilidad de vincular educación ambiental, turismo sustentable y economía social. Para el Ministerio de Ecología, apoyar este tipo de eventos contribuye a visibilizar las políticas provinciales de protección de la biodiversidad y a generar oportunidades para las comunidades que habitan en áreas de alto valor ambiental.

Con esta iniciativa, Piñalito Sur afianza su compromiso con la conservación del patrimonio natural y con la generación de espacios participativos que integran a toda la comunidad en torno a un símbolo de la biodiversidad misionera”, destacaron los organizadores.

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Día del Monumento Natural Yaguareté, símbolo de la biodiversidad y emblema de Misiones

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Argentina celebra el Día del Monumento Natural Yaguareté, la lucha por conservar al gran felino de Misiones

El 13 de septiembre se conmemora en todo el país el Día del Monumento Natural Yaguareté, en homenaje a la especie declarada Monumento Natural Nacional por la Ley 25.463 en 2001, la máxima categoría de protección para la fauna silvestre. La jornada recuerda la urgencia de preservar al mayor felino de América, cuya población en Argentina se encuentra en peligro crítico de extinción.

El yaguareté (Panthera onca), con su cuerpo compacto, pelaje manchado único y capacidad de recorrer entre 10 y 15 kilómetros diarios, fue históricamente un emblema de los ecosistemas del norte argentino. A comienzos del siglo XX se distribuía desde el río Colorado hasta las Yungas, el Gran Chaco y la Selva Paranaense.

Hoy, sin embargo, su hábitat quedó reducido a tres núcleos: la selva misionera, las yungas de Salta y Jujuy, y algunos sectores del Chaco. En los Esteros del Iberá, Corrientes, se lleva adelante un programa de reintroducción que ya logró devolver ejemplares a su ambiente natural.

Desde la Administración de Parques Nacionales recuerdan que el yaguareté está catalogado en “peligro crítico”, lo que implica un riesgo extremadamente alto de extinción en estado silvestre en el corto plazo. La pérdida y degradación de hábitats, la caza furtiva y la disminución de presas naturales son las principales amenazas.

Conservación y políticas públicas: avances y desafíos

La declaración como Monumento Natural Nacional en 2001, impulsada por la Ley 25.463, significó la incorporación de herramientas legales más estrictas para su protección. Bajo este régimen, el yaguareté goza de la máxima categoría de resguardo, similar a la de especies emblemáticas como la ballena franca austral o el huemul.

En Misiones, la provincia con mayor densidad de ejemplares, se articulan acciones conjuntas entre el Estado provincial, Parques Nacionales, ONGs como Red Yaguareté y Fundación Vida Silvestre, y organismos internacionales como WWF. Se destaca la creación de corredores biológicos en la Selva Paranaense y la implementación de tecnologías de monitoreo, como cámaras trampa, para estudiar y proteger a las poblaciones.

Según estimaciones recientes, sobreviven menos de 250 ejemplares en todo el país, de los cuales cerca de 90 habitan en Misiones, donde el Bosque Atlántico constituye su principal refugio.

La conservación del yaguareté no solo implica proteger a una especie carismática, sino resguardar a todo el ecosistema del que depende. “Cuidar al yaguareté es garantizar la salud de la selva”, sostienen los especialistas, ya que como superpredador regula poblaciones de herbívoros y contribuye al equilibrio de la biodiversidad.

El Día del Monumento Natural Yaguareté se presenta, además, como una oportunidad política y social: reafirma el compromiso de la Argentina con la agenda internacional de conservación, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los compromisos de biodiversidad asumidos en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).

El desafío inmediato, advierten los expertos, es consolidar las políticas públicas de largo plazo y garantizar financiamiento estable para programas de conservación, tanto a nivel nacional como provincial.

El futuro del yaguareté depende de la capacidad del Estado y de la sociedad de sostener una estrategia de conservación integral. Los proyectos de reintroducción en Corrientes y el fortalecimiento de corredores biológicos en Misiones ofrecen señales alentadoras.

En un contexto de cambio climático y presión sobre los bosques nativos, la preservación del yaguareté se convierte en un emblema de la lucha por la sostenibilidad. El mensaje del 13 de septiembre trasciende fronteras: proteger al gran felino americano es también defender el patrimonio natural, cultural y productivo de la Argentina.

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Argentina lanza plan urgente contra el Picudo Rojo que amenaza palmares nativos

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La Administración de Parques Nacionales (APN) oficializó un plan integral para prevenir y erradicar la plaga del Picudo Rojo (Rhynchophorus ferrugineus), una de las amenazas más destructivas para las palmeras a nivel mundial. La medida, publicada en el Boletín Oficial mediante la Resolución 262/2025, establece la adopción de criterios de prevención, detección temprana y control en todas las áreas protegidas del país, además de la creación de una Mesa Técnico-Operativa encargada de ejecutar un Plan de Acción específico.

El Picudo Rojo fue detectado en Uruguay en 2022 y desde entonces se expandió rápidamente en la región, aumentando la presión de ingreso hacia Argentina. El insecto, cuyas larvas perforan y destruyen el interior de las palmeras, afecta a más de 40 especies de la familia Arecaceae y genera daños irreversibles que culminan con la muerte de los ejemplares.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) declaró la Alerta Fitosanitaria en 2024 (Resolución 1218/2024), instando a reforzar las acciones de control. En sintonía, Parques Nacionales señaló que los palmares nativos —como los de Yatay (Butia yatay), Pindó (Syagrus romanzoffiana) y Caranday (Copernicia alba), presentes en áreas como El Palmar, Iberá, Mburucuyá, Río Pilcomayo y Chaco— constituyen ecosistemas de alto valor ecológico y turístico, cuya pérdida tendría impactos ambientales, sociales y económicos de gran magnitud.

Plan de acción y calendario de implementación

La resolución establece la obligatoriedad de notificación inmediata de todo hallazgo sospechoso de la plaga por parte del personal de la APN, tanto al intendente del área protegida como a la oficina más cercana de Senasa.

Además, crea la Mesa Técnico-Operativa sobre Picudo Rojo, coordinada por la Dirección Nacional de Conservación e integrada por la Dirección Nacional de Operaciones y la Dirección de Comunicaciones. Sus funciones principales serán:

  • Elaborar y ejecutar un Plan de Acción siguiendo el calendario oficial (IF-2025-81104933-APN-DTC#APNAC).
  • Coordinar protocolos de detección temprana y respuesta rápida adaptados a las particularidades de cada parque.
  • Capacitar de manera intensiva a guardaparques y equipos técnicos en identificación de síntomas y procedimientos de reporte.
  • Implementar monitoreos permanentes, inventarios de palmeras nativas y mapas de riesgo.
  • Evaluar la instalación de redes de trampas con feromonas en zonas críticas como el Parque Nacional El Palmar.
  • Promover la participación comunitaria, incluyendo talleres regionales con productores, viveristas y actores turísticos, además de canales de denuncia inmediata como líneas de WhatsApp.

El plan se aplicará en tres fases:

  1. Corto plazo (ago-oct 2025): creación de la Mesa Técnica, distribución de protocolos y capacitaciones iniciales.
  2. Mediano plazo (nov-ene 2026): monitoreo georreferenciado, inventario de palmares y fortalecimiento comunitario.
  3. Largo plazo (feb-jun 2026): simulacros de detección y respuesta, investigación científica junto al INTA y universidades, y evaluación general de resultadosanexo_7462954_1.

La resolución busca anticiparse a un escenario de alto riesgo: una eventual invasión de la plaga significaría no solo la pérdida de biodiversidad y el colapso de ejemplares centenarios, sino también daños en la seguridad pública y el turismo regional, pilares económicos de provincias como Entre Ríos y Corrientes.

Desde la APN destacaron la necesidad de articular con Senasa y las provincias un programa de vigilancia fitosanitaria sostenido que permita resguardar los palmares emblemáticos y garantizar la continuidad de los servicios ecosistémicos.

En paralelo, la decisión posiciona a la Argentina como uno de los primeros países de la región en establecer un plan de acción interjurisdiccional y comunitario contra el Picudo Rojo, reforzando la importancia de la cooperación científica e institucional.

En los próximos meses, la APN avanzará en la implementación operativa del plan, con foco en las áreas críticas del Litoral y NEA, y en la consolidación de la Mesa Técnico-Operativa como órgano permanente de coordinación.

El desafío central será sostener en el tiempo los mecanismos de monitoreo, capacitación y comunicación comunitaria, evitando que la plaga cruce definitivamente las fronteras y se instale en los ecosistemas nativos.

La medida, que integra conservación, gestión ambiental y política sanitaria, refuerza la visión de que la protección de la biodiversidad es también una cuestión de seguridad y economía regional.

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