CONSTRUCCIÓN

Oberá marca el pulso de construcción en la región NEA

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¿Y si la recuperación viene del interior del interior? A nivel sectorial, la actividad más golpeada en los últimos dos años fue, sin ningún lugar a dudas, la construcción. El freno a la obra pública como decisión política del Gobierno nacional, sumado a cierto parate a nivel provincial por falta de financiamiento, produjo una brusca caída hacia inicios de 2024 que no logró repuntar con claridad hacia el 2025 e incluso, por momentos, se deteriora aún más. A eso, se agrega el hecho de que los costos para la inversión privada se encarecieron notablemente y el crédito, pese a mostrar una expansión general, no llegó siempre a este sector, que aún expresa que ese es uno de los tantos limitantes. 

En el último reporte del Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) que mide el INDEC, las expectativas no son optimistas para el sector. Entre los empresarios que se dedican a obras privadas, sólo el 13% considera que para el primer bimestre del año el sector presentará mejoras, mientras que el 18,5% considera que empeorará y el 68,5% cree que se mantendrá sin cambios. 

Igual de pesimista es el marco para los empresarios que se dedican a la obra pública: el 24% cree que el escenario empeorará y el 54,1% que se mantendrá igual. 

En el contexto actual, la respuesta “se mantendrá igual” equivale a sostener un ritmo de actividad altamente debilitado y en pisos históricos, equivalente a hablar de “la paz del cementerio”. Peor aún, el 20,8% de los proyectos de obra privada anticipa una disminución de personal y apenas el 8,5% lo incrementarían.

Otro dato saliente de esa encuesta del INDEC es la identificación de los principales factores que podrían estimular el crecimiento del sector; es decir, qué hace falta para que se reactive la construcción. Entre los empresarios de la obra privada, las respuestas se centran en tres cuestiones: el 31% expresó que el factor clave es el crecimiento de la actividad económica; el 19% la estabilidad de precios y otro 19% la disponibilidad de crédito. 

También el INDEC preguntó lo mismo, pero a la inversa: ¿Cuáles piensa que son las principales causas que provocarán la caída de la actividad del sector? El 28,3% respondió “la caída de la actividad económica”, el 10% la “falta de crédito” y el 12% los “atrasos en la cadena de pagos”.

Queda claro que el sector está mirando actividad, precios y financiamiento como los factores limitantes para lograr cierta reactivación, siendo así un reflejo casi exacto de lo que sucede en casi toda la economía real del país.

En este escenario, Misiones ha mostrado una fuerte contracción de la construcción en los últimos dos años, sufriendo por encima del promedio nacional los efectos de recortes de obra pública, desfinanciamiento nacional y encarecimiento de costos y del crédito, entre otras cosas. Pero es interesante observar cómo se mueve el sector no solo a nivel provincial, sino haciendo doble click sobre el desempeño puntual de ciertos municipios para intentar analizar desde dónde podría llegar la reactivación deseada. 

Para esto, uno de los insumos disponibles, son los datos respecto a permisos de obra y superficie autorizada a construir que el INDEC suministra mes a mes sobre más de 200 municipios de todo el país; de Misiones, hay relevamiento para 7 de ellos. 

El último dato disponible, que corresponde a octubre, muestra a una ciudad que sobresale por encima del resto: Oberá. En la capital del Monte, los permisos de obra otorgados fueron los más altos del mes en misiones (totalizaron 35) con un crecimiento del 16,7% interanual y del 40% contra el mes anterior. 

El volumen de permisos de octubre es el más alto no solo del año, sino de los últimos 29 meses, pero no se trata de un dato aislado: presenta alzas en los últimos cuatro meses consecutivos y en siete de los diez meses del año registró la mayor cantidad de permisos en la provincia. 

Acumulado – Permisos
Acumulado Permisos
Oberá224
Formosa194
Resistencia163
Posadas147
Goya132
Corrientes101
Pto. Iguazú95
Eldorado88
Clorinda88
Alem82
Apóstoles56
Curuzú Cuatiá47
P. de la Patria38
P. de los Libres35
Puerto Rico27
Bella Vista26
Pero vale ir un poco más allá todavía en la comparación y observar su posición en el NEA: en octubre Oberá fue la ciudad con el segundo mayor volumen de permisos otorgados de toda la región, solo debajo de Resistencia que tuvo un mes excepcionalmente bueno (pero venía mostrando una tendencia decreciente). 

Pero insistimos: lejos de ser un dato aislado, fue una constante en el año. Si tomamos los datos acumulados de enero a octubre, Oberá se erige como el municipio del NEA con el mayor volumen de permisos de construcción otorgados, con un total de 224, ubicándose por encima de todas las capitales de las cuatro provincias que conforman la región, y exhibe un crecimiento acumulado del 23%, también un desempeño relativo muy superior a las grandes urbes del NEA. 

¿Cómo les fue a los otros municipios misioneros relevados? En cantidad de permisos acumulados del año, a Oberá la secunda Posadas con un total de 147. La capital misionera si bien tuvo un buen octubre (+28,6% mensual) todavía sigue muy atrasada en el acumulado anual (-47,9%). En tercer lugar se ubica Puerto Iguazú con 95 permisos en los diez meses del año, mostrando una buena dinámica: en octubre creció 71,4% mensual y en el acumulado del año lleva +25,0%, por lo que este municipio es también un pilar de reactivación para la provincia. Eldorado se ubica más atrás con 88 permisos y exhibiendo también un buen desempeño acumulado (+41,9% interanual). Leandro N. Alem (82 permisos y +3,8% acumulado interanual), Apóstoles (56 permisos y +5,7%) y Puerto Rico (27 permisos y -10,0%) completan el ranking. 

En resumen: de siete municipios, cinco muestran subas acumuladas en el año y solo dos, entre ellos Posadas, presentan bajas. ¿Será que la reactivación viene desde el interior del interior argentino? 

Veamos que ocurre con el segundo indicador: la superficie autorizada a construir; esto es, el tamaño de las obras. En metros cuadrados acumulados, Posadas lidera con amplia comodidad no solo a nivel provincial sino también regional. En la capital misionera, la superficie autorizada en los diez meses del año totaliza 104.563 metros cuadrados; si bien muestra una merma contra el 2024 (-39,8%), su liderazgo en el NEA es indiscutible. 

El municipio que le sigue es Corrientes con 60.127 metros cuadrados autorizados, 42% menos que en Posadas. A su vez, el podio regional se completa con Oberá con 53.175 m2

Hay una diferencia clave entre estos tres municipios: mientras que las dos capitales presentan bajas contra el año anterior, Oberá vuelve a destacarse al mostrar expansión, que llega al 8,3%. 

Acumulado – m2 autorizados
Acumulado m2 autorizados
Posadas104.563
Corrientes60.127
Oberá53.175
Resistencia47.682
Eldorado43.234
Formosa35.926
Pto. Iguazú25.642
Goya21.341
Alem15.956
Clorinda15.152
Curuzú Cuatiá9.798
Puerto Rico9.442
Apóstoles9.120
P. de la Patria8.222
P. de los Libres5.648
Bella Vista5.587

Podemos hacer una tercera mirada, sobre el tamaño promedio de las obras: esto es, cruzar la cantidad de metros cuadrados autorizados con los permisos otorgados para tener un indicador de tamaño promedio de cada obra y dimensionar así el perfil municipal del sector: pueden ser pocas obras de mucha superficie; o muchas obras de poca superficie. En este caso, Posadas muestra el mayor tamaño promedio de obra de todo el NEA, con un promedio de 711 metros cuadrado por obra; Corriente se ubica segunda y otro municipio misionero da la nota al meterse en el podio, pero en este caso no es Oberá: es Eldorado, con 491 metros cuadrados de obra promedio. 

¿Qué podemos llevarnos de todo esto? Como primera reflexión, cabe señalar que en un contexto macroeconómico adverso y con un sector de la construcción que sigue operando en niveles históricamente bajos, existen dinámicas locales que desafían el diagnóstico general. Municipios como Oberá, y en menor medida Puerto Iguazú y Eldorado, muestran que la actividad puede encontrar motores propios cuando confluyen cierta estabilidad local, decisiones de inversión privada de menor escala e incluso acompañamiento estatal mediante tasas bajas y subsidios al crédito y/o a la actividad en sí misma. 

Es cierto que no se trata todavía de una reactivación plena, ni mucho menos homogénea, pero no deben dejarse de lado estas señales concretas que rompen con la idea de parálisis total y permiten pensar que el interior del interior puede funcionar como motor de una recuperación más gradual y dispersa.
Estos brotes verdes son fundamentales, pero todavía frágiles y sobre todo, altamente sensibles a la evolución de la actividad general, al acceso al crédito y a la estabilidad de precios, exactamente los mismos factores que el propio sector identifica como determinantes. Entonces, si bien la recuperación puede venir desde el interior del interior, se necesita todavía un esquema macroeconómico que sostenga, expanda y contagie al resto del territorio.

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Con otra caída en septiembre, Misiones tiene el menor volumen de empleo privado de los últimos 55 meses

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La merma de los puestos de trabajo en el sector privado formal no se detiene y Misiones volvió a registrar una caída durante septiembre. La baja fue del -1,2%, la más alta del país junto con Tierra del Fuego, y provocó la pérdida de unos 1.203 empleos en la provincia en comparación con agosto.

En el mes analizado, Misiones contabilizó 100.395 trabajadores en el sector privado formal en la serie desestacionalizada. Se trata del menor volumen de empleo de los últimos 55 meses y deja a la provincia al borde de perforar el piso de los 100 mil puestos de trabajo, algo que no ocurre desde febrero de 2021, cuando aún se transitaba la recuperación posterior a la pandemia.

La comparación interanual también arroja un resultado negativo. Frente a septiembre de 2024, el empleo formal privado en Misiones cayó 2,9%, lo que equivale a 3.072 puestos menos, ubicando a la provincia como la quinta con mayor contracción del país.

Si el análisis se extiende al período de la gestión de Javier Milei, el deterioro resulta aún más marcado. Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025, Misiones perdió 8.407 empleos formales privados, una baja acumulada del 7,7%, que constituye la quinta más pronunciada a nivel nacional.

En el plano regional, las cuatro provincias del NEA mostraron retrocesos en el empleo. En ese contexto, Misiones encabezó la caída, seguida por Corrientes (-1,0%), Formosa (-0,5%) y Chaco (-0,4%).

A nivel nacional, el empleo privado formal registró una baja mensual desestacionalizada del -0,2%, la cuarta consecutiva, con una pérdida de 10.606 puestos en septiembre. En lo que va de la era Milei, la contracción acumulada alcanza el 2,4%, lo que implica la desaparición de 154.382 empleos en todo el país.

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La construcción muestra otro freno mensual y expectativas empresarias en descenso

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La construcción cerró octubre de 2025 mostrando un escenario mixto que combina señales de recuperación con signos de enfriamiento. Según el último informe del INDEC, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró una suba del 8% respecto del mismo mes del año pasado, consolidando un crecimiento acumulado del 7,9% en los primeros diez meses del año. Sin embargo, detrás de ese avance interanual, el dato desestacionalizado reveló una leve caída mensual del 0,5%, lo que indica que el impulso reciente comienza a perder fuerza, mientras que la tendencia-ciclo apenas avanzó 0,1%.

El comportamiento de los insumos confirma esta dinámica heterogénea. El hormigón elaborado, un insumo clave para obras de envergadura, saltó 40,7% interanual, mientras los artículos sanitarios de cerámica crecieron 35,7% y el asfalto 33,6%, mostrando un fuerte repunte en segmentos vinculados tanto a infraestructura como a proyectos industriales y comerciales. También se destacaron las subas en mosaicos (+24,5%), pinturas (+13,1%), hierro y aceros (+7,7%) y cemento portland (+7,5%). En contraste, los materiales asociados tradicionalmente a la vivienda y la obra chica mostraron retrocesos: el yeso cayó 11,2%, los ladrillos huecos 6,9%, los pisos y revestimientos cerámicos 6,4% y las cales 3,6%. Estas variaciones sugieren que la recuperación está más apoyada en grandes obras que en la construcción residencial.

La superficie autorizada por permisos de edificación también mostró un desempeño positivo. En septiembre —último dato disponible— se aprobaron 1.401.140 metros cuadrados, un 6% más que en igual mes de 2024, con 5.183 permisos emitidos, uno de los valores más elevados del año. En el acumulado enero-septiembre, la superficie autorizada crece 7,1%, lo que indica que el flujo de proyectos no se ha detenido pese al contexto financiero restrictivo.

El empleo formal empieza a dar señales de alivio después de un largo período de contracción. Los puestos registrados en septiembre crecieron 3,3% interanual, aunque en el acumulado del año el balance sigue siendo levemente negativo (–0,4%), reflejo de la profundidad del ajuste previo y del lento proceso de recuperación.

Las expectativas empresarias incluidas en la Encuesta Cualitativa de la Construcción revelan un ánimo cauto y en buena medida pesimista. Para el período noviembre 2025–enero 2026, la mayoría de las empresas no espera cambios en el nivel de actividad: 68,5% entre las que ejecutan obras privadas y 59,8% entre las dedicadas a la obra pública. Sin embargo, una proporción importante anticipa caídas: 21% en el caso de la obra privada y 24,7% en la pública. Solo entre el 10% y el 15% prevé un aumento. Los motivos que explican esta cautela se repiten en ambos segmentos: la caída general de la actividad económica, los atrasos en la cadena de pagos —especialmente relevantes en la obra pública—, los altos costos de la construcción y la inestabilidad de los precios.

A la hora de señalar qué políticas podrían dinamizar el sector, las compañías coinciden en priorizar la reducción de cargas fiscales, la estabilidad macroeconómica y mejores condiciones de crédito, tanto para construir como para la compra de inmuebles. La mitad de las empresas afirma que sus necesidades de financiamiento no variarán en los próximos meses, pero entre quienes esperan cambios crece la proporción que prevé un aumento de la demanda de crédito, sobre todo aquellas vinculadas a proyectos públicos.

En conjunto, los datos dejan ver un sector que recupera volumen respecto de 2024, pero aún sin un horizonte de crecimiento sostenido. La mejora interanual convive con señales de desaceleración en el margen, un empleo que se estabiliza sin despegar y expectativas empresarias que todavía no acompañan. El rebote existe, pero sigue apoyado en bases frágiles y sujeto a la evolución de la economía general, del financiamiento y del ritmo de ejecución de la obra pública.

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Día Mundial de la Construcción: por qué la madera es la clave hacia una industria más sustentable

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Cada 17 de noviembre, el Día Mundial de la Construcción invita a reflexionar sobre el presente y el futuro de una de las actividades más determinantes para el desarrollo humano. Hoy, sin embargo, esa reflexión adquiere una urgencia inédita: el sector de la construcción es responsable de casi el 40% de las emisiones globales de carbono, y la forma en que construimos nuestras viviendas, escuelas, hospitales y ciudades determinará en gran medida el éxito o el fracaso de la lucha contra el cambio climático.

En ese contexto, la madera -material noble, renovable y de baja huella ambiental- dejó de ser una alternativa marginal para convertirse en el corazón de una transformación profunda. No se trata solo de un cambio técnico o estético, sino de un nuevo paradigma constructivo, que redefine la manera de concebir los espacios habitables, desde el diseño hasta el ciclo completo de vida de cada edificio.

El reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Universidad de Yale, titulado “Materiales de construcción y el clima: construyendo un nuevo futuro”, advierte que cada cinco días se edifican en el mundo construcciones equivalentes al tamaño de París. Este ritmo de urbanización, insostenible bajo los modelos tradicionales basados en cemento y acero, exige adoptar materiales de base biológica —como la madera— capaces de reducir las emisiones hasta un 40% para 2050.

A nivel mundial, la construcción atraviesa una etapa de transición estructural: el desafío ya no es construir más, sino construir mejor. Países de todos los continentes avanzan hacia políticas que promueven la eficiencia energética, la descarbonización de los materiales, la reutilización de edificaciones existentes y la incorporación de tecnologías modulares y prefabricadas. En esa revolución, la madera ocupa un rol protagónico como solución técnica, económica y ambiental.

En Argentina, este cambio también empieza a sentirse. La industria maderera, acompañada por FAIMA y sus 28 cámaras asociadas en todo el país, impulsa una agenda que combina sostenibilidad, innovación y competitividad. El objetivo no es menor: posicionar a la madera como eje estratégico del desarrollo constructivo nacional, articulando la demanda de viviendas, el aprovechamiento responsable del recurso forestal y la creación de empleo de calidad en todo el territorio.

Transformación global del sector

La transformación que atraviesa hoy la construcción a nivel mundial no tiene precedentes. En apenas una década, el concepto de “edificio sustentable” pasó de ser una aspiración de nicho a convertirse en un estándar técnico y ético que redefine políticas públicas, normativas y cadenas de valor. El cambio se acelera, además, impulsado por los compromisos asumidos en el Acuerdo de París y por informes internacionales que colocan al sector del entorno construido en el centro de la agenda climática global.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el sector de la edificación y la construcción representa hoy el 37% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y consume más de un tercio de la energía total del planeta. Frente a este escenario, los organismos internacionales plantean un viraje urgente: abandonar el modelo lineal basado en materiales de alta intensidad energética —cemento, acero y aluminio— y avanzar hacia una economía circular que priorice el uso de materiales renovables, reciclables y de baja huella de carbono, encabezados por la madera.

El informe “Materiales de construcción y el clima: construyendo un nuevo futuro”, elaborado por el PNUMA junto con la Universidad de Yale, propone una estrategia de tres frentes —Evitar, Cambiar, Mejorar— para descarbonizar el sector.

  • Evitar: reducir la necesidad de nuevas construcciones mediante la reutilización de edificios existentes y el diseño circular, lo que puede disminuir entre un 50 y 75% las emisiones.
  • Cambiar: sustituir materiales convencionales por alternativas de base biológica como madera, bambú o biomasa, que podrían generar ahorros de hasta un 40% en emisiones acumuladas hacia 2050.
  • Mejorar: optimizar los procesos productivos del acero, cemento y vidrio que no pueden ser reemplazados, mediante tecnologías de captura y eficiencia energética.

El resultado de esta transición ya es visible. En Europa, proyectos como el Mjøstårnet en Noruega (18 pisos) o el Sara Kulturhus en Suecia (20 pisos) demuestran que la madera puede competir en altura, resistencia y durabilidad con los materiales tradicionales, ofreciendo además beneficios térmicos, acústicos y estéticos superiores. En Estados Unidos, Japón, Canadá y Australia, la construcción industrializada y modular en madera avanza a un ritmo sostenido, respaldada por políticas públicas, incentivos fiscales y normativas de construcción en altura.

Estos países no solo ven a la madera como un recurso técnico, sino como un vector de política climática y desarrollo territorial: promueve la captura de carbono, potencia la industria forestal local y genera empleos verdes en zonas rurales. Así, el paradigma global se redefine: construir con madera ya no es una elección estética o “natural”, sino una decisión estratégica para alcanzar las metas de descarbonización y resiliencia urbana.

La evolución argentina: un cambio cultural e industrial

En la última década, Argentina comenzó a recorrer un camino de transformación similar al que ya atraviesan los países más avanzados en materia de construcción sustentable. Aunque aún existen desafíos estructurales —como la actualización normativa, la capacitación técnica y la disponibilidad de financiamiento verde—, el cambio cultural es innegable.

“El mercado de la construcción con madera en Argentina se encuentra en un proceso de crecimiento sostenido, a pesar de las dificultades que se presentan en el camino”, explica Daniel Vier. “Comparado con 10 o 20 años atrás, se observa un cambio significativo en la demanda y en la oferta: la madera pasó de ser un material decorativo o rural, a posicionarse como una opción moderna, eficiente y sustentable para obras de cualquier escala”.

Las razones son múltiples. Por un lado, la creciente conciencia ambiental y los compromisos internacionales asumidos por el país impulsan una revisión profunda de las prácticas constructivas. Por otro, la necesidad de viviendas más eficientes, rápidas y accesibles promueve la adopción de sistemas constructivos como el Platform Frame y los paneles SIP (Structural Insulated Panels), que permiten una ejecución más limpia, predecible y con menos desperdicio.

A esto se suma el rol del sector foresto-industrial, que aporta un insumo local renovable y de bajo impacto ambiental. En regiones como la Mesopotamia y la Patagonia, la cadena de valor de la madera genera miles de empleos directos e indirectos, dinamizando economías regionales y fortaleciendo la oferta de productos nacionales certificados.

Desde FAIMA, la visión es clara: la madera no solo es un material de construcción, sino una herramienta de desarrollo industrial y ambiental. Integrar la producción forestal sostenible con la construcción eficiente abre una oportunidad estratégica para el país. Permite reducir emisiones, sustituir importaciones, generar empleo de calidad y ampliar la oferta habitacional, en línea con las metas de descarbonización global.

Hoy, cada vez más proyectos residenciales, turísticos y públicos incorporan estructuras y revestimientos de madera. Desde casas en la Patagonia y la Costa Atlántica hasta viviendas sociales en provincias del norte, el cambio se materializa en obras que combinan eficiencia energética, confort térmico y estética contemporánea. La madera dejó de ser “el futuro de la construcción”: ya es el presente de una industria que decidió evolucionar.

Los desafíos que vienen: política, tecnología y capacitación

El camino hacia una construcción verdaderamente sustentable no depende solo de la elección de materiales. Requiere también de un ecosistema de políticas, innovación y conocimiento capaz de sostener ese cambio en el tiempo. En Argentina, ese proceso ya está en marcha, aunque aún enfrenta barreras que deben resolverse de manera integral y coordinada.

Uno de los principales desafíos es la actualización normativa. La madera como material estructural todavía enfrenta vacíos o limitaciones en los códigos de edificación de algunas jurisdicciones, lo que restringe su uso masivo. Avanzar hacia normativas modernas y basadas en evidencia técnica —como las que ya aplican países de referencia— permitirá habilitar construcciones de mayor escala, edificios en altura y sistemas industrializados certificados.

Otro punto clave es la formación profesional. Arquitectos, ingenieros, constructores y técnicos necesitan herramientas actualizadas para diseñar, calcular y ejecutar obras en madera de forma segura y eficiente. Desde FAIMA, junto a sus cámaras asociadas, se impulsa un trabajo articulado con universidades, institutos técnicos y organismos públicos para fortalecer la capacitación y la transferencia de conocimiento a todos los niveles.

La innovación tecnológica también será determinante. La digitalización de los procesos, el diseño paramétrico, el uso de BIM (Building Information Modeling) y la industrialización de componentes en fábrica son tendencias que ya transforman la forma de construir. La madera, por su versatilidad, se adapta de manera ideal a estos modelos: permite precisión milimétrica, reducción de desperdicios y control total del ciclo de vida del producto.

Finalmente, el financiamiento verde y los incentivos fiscales jugarán un rol central. En el mundo, los países que más avanzaron en construcción sustentable lo hicieron combinando políticas públicas con marcos de estímulo al sector privado. La adopción de créditos verdes, la certificación de huella de carbono y los estándares ambientales en las compras públicas son herramientas que Argentina puede y debe potenciar.

El desafío, entonces, es construir un nuevo paradigma nacional, donde las políticas, la industria y el conocimiento trabajen juntos para consolidar un modelo constructivo bajo en carbono, inclusivo y competitivo. Un modelo donde la madera sea reconocida no solo por su belleza o eficiencia, sino por su capacidad de aportar soluciones concretas a las urgencias ambientales y sociales del país.

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Oberá lidera la construcción en Misiones pese al freno provincial

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Durante agosto, tanto los permisos para construir como la superficie autorizada  presentaron un retroceso en Misiones, interrumpiendo tres meses  consecutivos de incrementos que se habían registrado entre mayo y julio. Esta caída se dio  en un contexto de fuerte aumento de los costos de la construcción y de subas significativas  en las tasas de interés, factores que afectaron de lleno el financiamiento de las empresas y  la ejecución de nuevos proyectos. 

En cuanto a los permisos de construcción, los siete municipios relevados por el INDEC en  Misiones registraron un total de 59 permisos de obra, el segundo volumen más bajo del año (solo superado por marzo), con una contracción del 41,6% interanual y del 22,4% respecto a julio

Oberá se destacó como la ciudad con mayor cantidad de permisos otorgados (24, equivalentes al 41% del total provincial), con un aumento del 33,3% frente al mismo mes del año anterior. 

Posadas fue el segundo municipio con más permisos (16, el 27% del total), pero evidenció una marcada baja del 66,0% interanual

En el resto de los  municipios, ninguno superó los diez permisos y todos presentaron caídas, excepto  Eldorado, que contabilizó 4 obras y un incremento del 33,3%. 

Entre enero y agosto de 2025, los permisos de obra en los municipios misioneros acumularon un leve crecimiento del 1,4% respecto al mismo período de 2024. Las mayores  subas se observaron en Eldorado (76,1%), Oberá (24,2%), Puerto Iguazú (13,4%), Apóstoles (13,2%) y Leandro N. Alem (9,7%), mientras que Posadas (-38,5%) y Puerto Rico (-26,3%) registraron bajas. 

En relación con la superficie autorizada a construir, en agosto se habilitaron 23.626 m² en  los municipios relevados, lo que implicó una caída del 43,9% interanual. 

Posadas concentró  el 53% del total (12.639 m²), aunque mostró un descenso del 45,4%, mientras que Oberá fue la única ciudad con crecimiento, alcanzando 6.965 m² y un alza del 124,2% frente al  mismo mes del año anterior. 

En el acumulado enero-agosto de 2025, la superficie autorizada a construir en Misiones  disminuyó 15,5%. Las bajas se concentraron en Posadas (-33,5%), Puerto Iguazú (-35,5%),  Puerto Rico (-35,2%) y Leandro N. Alem (-9,0%); mientras que Apóstoles (18,0%), Eldorado  (78,2%) y Oberá (14,3%) lograron avances. 

Como resumen, se puede inferir que el freno en la actividad constructiva de agosto refleja un  escenario tensionado por la pérdida de dinamismo económico, la falta de crédito y la  escalada de costos. Aunque algunas localidades mantienen niveles positivos, el conjunto del sector enfrenta un panorama complejo, donde la reactivación dependerá de una mayor estabilidad macroeconómica y de condiciones de financiamiento más accesibles, turbulencias que por ahora no desaparecen.

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