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Mercado Libre reconoce menor demanda en Argentina y el negocio financiero ya gana más que el comercio electrónico

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La discusión sobre el estado del consumo argentino sumó un dato proveniente de una de las compañías más importantes del comercio electrónico regional. Mercado Libre reconoció en su presentación de resultados una menor demanda de consumidores en Argentina y una desaceleración de las unidades vendidas, según destaca un análisis del Instituto Argentina Grande.

El dato resulta particularmente relevante después de que Marcos Galperin cuestionara las estadísticas de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que habían mostrado una caída interanual de 3,8% en las ventas minoristas pyme.

La propia información financiera de Mercado Libre, sin embargo, describe un escenario de desaceleración de la demanda local.

El motor está cada vez más en las finanzas

El segundo dato destacado por el IAG es el cambio en la composición del negocio de la compañía.

Durante el segundo trimestre de 2026, el segmento fintech de Mercado Libre generó USD 1.182 millones, ampliamente por encima de los USD 657 millones correspondientes al negocio de comercialización de productos, según las cifras utilizadas por el Instituto.

La diferencia refleja la transformación que Mercado Libre experimentó durante los últimos años: dejó de ser exclusivamente una plataforma de comercio electrónico para convertirse también en uno de los mayores ecosistemas financieros digitales de América Latina.

Mercado Pago, créditos, procesamiento de pagos y otros servicios financieros tienen un peso creciente dentro de sus resultados.

La discusión por el 38%

Galperin utilizó como argumento el crecimiento de Mercado Libre del 38% medido en moneda constante para cuestionar las estadísticas que muestran una retracción de las ventas minoristas.

El Instituto Argentina Grande plantea una lectura diferente.

El indicador de moneda constante utilizado por una compañía regional permite comparar operaciones atravesadas por distintas monedas y contextos inflacionarios. Pero, para analizar específicamente el poder de compra y la actividad argentina, el IAG sostiene que debe considerarse también la evolución del dólar frente a la inflación doméstica.

Debido a que durante el período analizado el tipo de cambio aumentó por debajo de la inflación, el Instituto calcula que, deflactado en pesos, el crecimiento real equivalente rondaría el 4%.

De esta manera, los propios resultados de Mercado Libre permiten una lectura más compleja que la comparación directa con el indicador de CAME.

La compañía continúa creciendo, pero al mismo tiempo reconoce una desaceleración en las unidades vendidas por menor demanda de los consumidores argentinos, mientras una porción cada vez más importante de sus resultados proviene del negocio financiero.

El fenómeno vuelve a mostrar una característica de la economía actual: el crecimiento de una gran plataforma no necesariamente implica una recuperación equivalente del consumo masivo ni de las ventas del comercio tradicional.

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La confianza del consumidor cayó 1,1% en agosto

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El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella registró una caída de 1,08% en agosto y se ubicó en 40,23 puntos. El dato confirma un segundo retroceso mensual consecutivo, aunque todavía muestra una mejora marginal frente al mismo mes de 2025.

El relevamiento, realizado entre el 4 y el 13 de agosto, muestra una economía con señales contrapuestas en el ánimo de los hogares. Mientras la percepción sobre la situación macroeconómica mejoró y las expectativas a futuro permanecieron en terreno positivo, los consumidores se mostraron más cautelosos al evaluar su situación actual y, especialmente, frente a decisiones de compra de bienes durables e inmuebles.

La magnitud del retroceso es moderada, pero adquiere relevancia por su continuidad. El ICC había caído 4,78% en julio y ahora acumula dos meses consecutivos de deterioro. En términos interanuales, sin embargo, el índice todavía presenta una suba de 0,71%, lo que indica que el humor de los consumidores se mantiene levemente por encima del nivel de agosto de 2025.

El recorrido desde el inicio de la gestión de Javier Milei permite dimensionar mejor el escenario. El indicador acumula una caída de 15,09% desde el máximo registrado durante el actual gobierno, en enero de 2025, cuando alcanzó 47,38 puntos. Al mismo tiempo, se encuentra 13,01% por encima del piso de 35,60 puntos alcanzado en enero de 2024, luego de las primeras medidas económicas de la administración libertaria.

El dato más significativo aparece cuando se separan las expectativas de la percepción sobre el presente. En agosto, el componente de Situación Macroeconómica avanzó 3,06%, mientras que Situación Personal cayó 3,31% y Bienes Durables e Inmuebles retrocedió 4,03%, la mayor contracción entre los subíndices. La lectura sugiere que una eventual mejora de las variables agregadas todavía no se traduce de manera uniforme en una mayor disposición de los hogares a realizar compras relevantes.

La misma brecha aparece al observar el horizonte temporal. Las Condiciones Presentes disminuyeron 3,18%, mientras que las Expectativas Futuras crecieron 0,44%. Frente a agosto de 2025, las condiciones actuales se encuentran 1,65% por debajo, pero las expectativas para el futuro son 2,44% superiores. El consumidor, en otras palabras, conserva una mirada algo más favorable sobre lo que viene que sobre su situación económica concreta.

La dimensión territorial agrega otra señal para seguir de cerca. El Interior registró una caída de 3,79% en agosto, mientras que el Gran Buenos Aires mostró una mejora de 0,41% y la Ciudad de Buenos Aires avanzó 0,11%. Pese al retroceso, el Interior continúa exhibiendo el mayor nivel absoluto de confianza, con 43,82 puntos, por encima de CABA y GBA. Este último, con 38,27 puntos, permanece como la región con menor confianza relativa.

Por nivel de ingresos también se observa una dinámica divergente. La confianza entre los hogares de menores ingresos aumentó 2,13%, mientras que entre los hogares de ingresos altos disminuyó 1,76%. Sin embargo, el nivel absoluto continúa siendo mayor entre los hogares de ingresos altos, con 42,68 puntos, frente a los 36,76 puntos registrados entre los de menores ingresos.

La fotografía que deja el relevamiento es, por lo tanto, menos lineal que una simple caída de la confianza. El consumidor argentino no está modificando de manera homogénea su percepción sobre la economía: mejora su evaluación de la macroeconomía y conserva expectativas futuras levemente superiores a las de un año atrás, pero enfrenta mayores restricciones o cautela cuando debe evaluar el presente y comprometer recursos en bienes de mayor valor.

Ese comportamiento resulta especialmente relevante para la segunda mitad del año porque la confianza funciona como un puente entre la estabilización macroeconómica y las decisiones efectivas de los hogares. Una mejora sostenida de las expectativas puede favorecer el consumo y la inversión familiar si logra traducirse en mayor seguridad sobre los ingresos y capacidad de compra. Pero la persistencia de un deterioro en las condiciones presentes y en la intención de adquirir durables revela que esa transmisión todavía enfrenta obstáculos.

El desafío para la política económica pasa entonces por transformar la mejora de los indicadores macroeconómicos en una recuperación perceptible de las condiciones materiales. El dato de agosto no muestra un quiebre de las expectativas, pero sí una advertencia: la estabilización puede consolidar confianza hacia adelante sin que todavía exista el mismo convencimiento sobre la capacidad de consumo en el presente. Para que la recuperación gane profundidad, esa brecha deberá comenzar a cerrarse.

Confianza del consumidor 2026-08 UTDT by CristianMilciades

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IRSA acelera el regreso de marcas globales y apuesta a una recuperación del consumo

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El mayor operador de shoppings de la Argentina volvió a enviar una señal de optimismo sobre el rumbo del consumo y la economía. Eduardo Elsztain, presidente del grupo IRSA, aseguró que las marcas internacionales “ven una oportunidad” en el país y confirmó que cadenas globales avanzan con nuevos desembarcos, ampliaciones y aperturas en centros comerciales argentinos. Entre ellas, ratificó la llegada de H&M, uno de los ingresos más esperados por el retail local.

La definición no es menor. IRSA controla activos clave del negocio comercial argentino, desde Alto Palermo y DOT hasta Patio Bullrich y Abasto, por lo que el movimiento de marcas funciona como termómetro adelantado sobre expectativas de inversión, consumo y estabilidad macroeconómica.

El fenómeno también empieza a tener lectura regional. Aunque las aperturas iniciales se concentran en Buenos Aires, el regreso de firmas internacionales impacta sobre ciudades fronterizas y polos comerciales del interior, especialmente en provincias como Misiones, donde el consumo históricamente convivió con la competencia de Paraguay y Brasil.

El regreso de las marcas: una señal de normalización económica

Durante años, muchas compañías internacionales evitaron expandirse en Argentina por restricciones cambiarias, dificultades para importar, inflación alta e imposibilidad de girar utilidades. El nuevo escenario económico modificó parcialmente esa percepción.

“Las marcas están viniendo porque ven en la Argentina una oportunidad”, sostuvo Elsztain durante un encuentro con periodistas organizado por IRSA.

La frase sintetiza un cambio de clima empresarial. El sector comercial interpreta que la desaceleración inflacionaria, la estabilización financiera y la reapertura importadora reactivaron planes de expansión que permanecían congelados desde hace más de una década.

La lista de compañías mencionadas por el empresario muestra un fenómeno transversal: marcas premium; fast fashion; deporte; accesorios; belleza; y retail masivo. Entre los desembarcos y expansiones confirmadas aparecen: H&M, Decathlon, Victoria’s Secret, Mango, Miniso, Skechers, Armani Exchange, Dolce & Gabbana, Maje, Only, y Jack & Jones

La llegada más simbólica probablemente sea la de H&M. La cadena sueca llevaba años analizando el mercado argentino, pero nunca había logrado condiciones macroeconómicas que garantizaran previsibilidad operativa.

Elsztain dejó una definición que explica buena parte del interés internacional: las marcas consideran que el consumidor argentino ya conoce sus productos. “Los argentinos ya las compraron en Miami, Brasil o Nueva York”, explicó.

Ese punto es central para entender el atractivo del mercado local. Argentina no necesita “educar” consumidores para las grandes marcas globales. El cliente ya existe; lo que faltaba era estabilidad para monetizar esa demanda dentro del país.

Para Misiones, esa lectura tiene un matiz particular. Durante años, la apertura de shoppings y comercios en Encarnación o Foz do Iguaçu funcionó como vía de escape del consumo argentino hacia el exterior.

Ahora aparece un escenario más competitivo: mayor presencia de marcas globales dentro del país; menor brecha cambiaria; y un consumidor más racional frente al gasto.

El nuevo consumidor: menos ansiedad y más selectividad

Elsztain describió además un cambio relevante en la conducta de compra.

Según el empresario, el consumidor dejó atrás la lógica defensiva típica de la inflación alta, donde la prioridad era gastar rápido antes de que los precios subieran nuevamente.

“Cuando el consumidor cree que la plata se le derrite, la gasta más rápido. Cuando ve que los precios van bajando, espera”, afirmó.

Esa transformación tiene impacto directo sobre el retail. El consumo sigue activo, pero se volvió más selectivo y competitivo.

Por eso el presidente de IRSA lanzó otra definición que resume el momento comercial actual: “El que no baja los precios vende menos”.

La frase refleja una nueva dinámica para cadenas, importadores y marcas nacionales, acostumbradas durante años a trasladar inflación casi automáticamente a precios.

Elsztain vinculó el nuevo ciclo comercial con otro fenómeno que el mercado sigue de cerca: el regreso del financiamiento de largo plazo.

El empresario destacó que hoy las compañías vuelven a emitir deuda a diez años, algo prácticamente inexistente durante la última década argentina.

La mejora del riesgo país —que cayó desde niveles superiores a 2.500 puntos hasta la zona de 500— empieza a modificar decisiones de inversión inmobiliaria y comercial.

Para IRSA, el dato es estratégico porque el negocio inmobiliario requiere horizontes largos de estabilidad.

Pero el análisis también alcanza a sectores productivos. Si el crédito hipotecario y corporativo logra consolidarse, podría reactivarse parte de la inversión privada hoy postergada en construcción, comercio y servicios.

Minería y oro: el otro negocio que entusiasma a Elsztain

Además del retail, el empresario ratificó su interés en minería y particularmente en el oro.

Elsztain explicó que la emisión monetaria global volvió a posicionar al metal precioso como activo de resguardo para fondos y bancos centrales.

IRSA ya realizó inversiones en proyectos mineros en San Juan y el empresario dejó abierta la puerta para futuras iniciativas, incluso bajo el régimen RIGI.

El dato no pasa inadvertido en el mundo financiero: los grandes grupos económicos argentinos están empezando a diversificar posiciones entre real estate, energía, minería y consumo, buscando capturar oportunidades en distintos sectores de la economía post-ajuste.

El entusiasmo empresario todavía convive con una recuperación desigual del consumo.

Elsztain reconoció que el salario real sigue condicionado por nuevos costos que antes no existían para muchas familias, aunque sostuvo que la continuidad de la estabilidad económica podría mejorar gradualmente el escenario.

Ahí aparece la principal incógnita para el retail argentino de los próximos meses: si la desaceleración inflacionaria logra transformarse en recomposición sostenida del ingreso; y si el nuevo ciclo de apertura comercial impulsa más competencia o profundiza la concentración.

Por ahora, los grandes jugadores ya tomaron posición. Y el regreso de marcas internacionales funciona como una señal concreta de que el mercado global volvió a mirar a la Argentina como un territorio nuevamente atractivo para invertir.

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El consumo masivo no repunta: el INDEC confirma caída en supermercados y mayoristas en febrero

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El consumo masivo sigue sin encontrar piso. Según informó el INDEC, las ventas en supermercados cayeron 3,1% interanual en febrero de 2026, mientras que los autoservicios mayoristas retrocedieron 1,2% y los centros de compras 2,1% en la misma comparación. Aunque en el caso de supermercados se registró una leve suba mensual del 0,3%, el resto de los canales mostró caídas incluso frente a enero, lo que confirma una dinámica todavía contractiva.

El dato no es menor en el actual escenario político y económico: el comportamiento del consumo funciona como termómetro directo del impacto de las políticas económicas y, al mismo tiempo, como variable clave para sostener actividad y empleo. La pregunta que queda abierta es si estos números reflejan un piso o anticipan una prolongación de la debilidad.

Consumo en tensión: el trasfondo económico

Los indicadores publicados por el organismo estadístico muestran una recuperación heterogénea y frágil. La leve mejora mensual en supermercados contrasta con la caída de 0,7% en mayoristas y del 1,8% en centros de compras respecto a enero.

En términos estructurales, la contracción interanual en los tres canales sugiere que el consumo sigue condicionado. Los supermercados —el canal más vinculado al gasto cotidiano— no logran revertir la caída frente a 2025, mientras que los mayoristas, asociados tanto al consumo como a la reposición comercial, también operan en terreno negativo.

Los centros de compras, por su parte, reflejan el comportamiento de los consumos más discrecionales, que muestran una retracción más marcada cuando el ingreso disponible se ajusta.

Una variable sensible para el Gobierno

El desempeño del consumo introduce presión sobre la estrategia económica del Gobierno. La caída interanual en todos los canales implica que, más allá de variaciones mensuales, la demanda interna no logra consolidar una recuperación.

En términos de correlación de fuerzas, este escenario condiciona tanto al oficialismo como a los actores económicos. Para el Gobierno, el desafío es sostener expectativas de mejora sin un repunte claro del consumo. Para el sector privado, la debilidad de la demanda limita decisiones de inversión y expansión.

El dato también reconfigura la agenda: el foco vuelve a centrarse en el poder adquisitivo y en las herramientas disponibles para dinamizar el mercado interno.

Ventas, empleo y cadena comercial

La caída en ventas impacta directamente sobre la cadena comercial. Menor facturación implica ajustes en stock, menor rotación de productos y presión sobre márgenes.

En el caso de los mayoristas, el retroceso mensual refuerza la señal de cautela en la reposición de mercadería, lo que puede trasladarse a toda la cadena de abastecimiento.

Para los centros de compras, la contracción refleja un consumo más selectivo, donde los hogares priorizan bienes esenciales y postergan gastos.

Señales que llegan al NEA

Aunque los datos son de alcance nacional, su impacto se replica en economías regionales como las del NEA. Provincias como Misiones, con fuerte dependencia del consumo interno y del comercio, quedan particularmente expuestas a estas variaciones.

En ese contexto, la caída en supermercados y mayoristas puede traducirse en menor dinamismo comercial, con efectos sobre empleo y actividad en ciudades fronterizas donde la competencia externa ya presiona sobre precios y ventas.

¿Rebote técnico o estancamiento?

El leve repunte mensual en supermercados introduce un matiz, pero no alcanza para revertir la tendencia general. La clave estará en observar si se consolida una mejora en los próximos meses o si las caídas interanuales continúan.

Entre las variables a seguir aparecen la evolución del ingreso real, el comportamiento de los precios y las decisiones de política económica orientadas al consumo.

Por ahora, los datos del INDEC dejan una señal clara: el consumo, uno de los motores centrales de la economía, sigue en una zona de debilidad que condiciona tanto la recuperación económica como la estabilidad política.

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Comercio: empresarios y la Municipalidad abren una mesa de diálogo en Posadas

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La Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP) fue escenario de una reunión clave entre empresarios locales y autoridades de la Municipalidad, con el foco puesto en el sostenimiento de la actividad, afectada por la caída de ventas y el aumento de los costos como alquileres y energía, lo que afecta particularmente a los comercios.

Del encuentro participaron el secretario de Hacienda municipal, Martín Leiva Varela, y la directora general de Rentas, Virginia Piris, quienes expusieron el cuadro fiscal de la comuna y escucharon los planteos de los socios de la entidad.

El diagnóstico del sector privado fue contundente: retracción en las ventas, aumento sostenido de costos fijos y crecientes dificultades para sostener la operatoria cotidiana. A ese escenario se suma, según señalaron, una estructura tributaria, junto con una carga administrativa que complica la gestión diaria.

Además, los comerciantes pusieron sobre la mesa un reclamo recurrente: las desigualdades competitivas frente a grandes cadenas y operadores externos, que -según advierten- operan con ventajas que terminan afectando al comercio local.

Desde el lado del Ejecutivo municipal, las autoridades explicaron que el escenario también es complejo para las finanzas públicas, con una caída de los recursos que obliga a sostener el funcionamiento de los servicios esenciales. En ese marco, detallaron aspectos del Código Fiscal Municipal, los regímenes de percepción vigentes y los mecanismos de control implementados.

Sin embargo, el dato político del encuentro pasó por la señal de apertura al diálogo. El equipo económico municipal manifestó la voluntad de revisar procedimientos, simplificar procesos administrativos y mejorar los canales de comunicación con los contribuyentes. También se comprometió a analizar herramientas e incentivos orientados a promover la inversión, la competitividad y el consumo.

Desde la CCIP, en tanto, se insistió en la necesidad de priorizar la sostenibilidad del entramado comercial existente, especialmente de las pequeñas y medianas empresas, que hoy enfrentan un escenario de alta fragilidad. El planteo central fue avanzar en medidas concretas que permitan aliviar la carga sobre el sector y generar condiciones más equitativas.

El encuentro cerró con un consenso básico pero relevante: la necesidad de institucionalizar estos espacios de trabajo conjunto. Tanto empresarios como funcionarios coincidieron en que el diálogo permanente será clave para diseñar respuestas que permitan sostener el empleo, fortalecer al comercio local y acompañar el desarrollo económico de Posadas en un contexto adverso.

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