consumo en Argentina

El pan de cada día: Petri cumple diez años con 150 empleos y un plan de expansión

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Hay empresarios que hablan de balances. Otros hablan de inversiones. Sergio Petri habla de disciplina. No es casual. Quien hoy conduce una empresa con cinco sucursales, 150 trabajadores y una marca consolidada en el mercado misionero comenzó muy lejos de ese presente. A los 16 años dejó San Vicente para ir a Buenos Aires a aprender el oficio de panadero. Décadas después, esa decisión se transformó en una empresa familiar que acaba de cumplir diez años y que hoy celebra el aniversario con el sorteo de un automóvil cero kilómetro, una apuesta comercial tan audaz como simbólica. El último logro fue la apertura de la sucursal Itaembé Guazú de Petri, que dejó atrás el concepto “panadería” para transformarse en un supermercado capaz de competir de igual a igual con marcas ya consolidadas. El enorme salón de ventas tiene de todo y con una estética moderna, muy iluminada y atractiva. Pero detrás de los salones se produce la verdadera magia de Petri: una enorme panadería, con decenas de trabajadores, harina, masas de distintos tipos, todo a un ritmo vertiginoso. En otro rincón del salón, el depósito palpita la logística de entrada y salida de mercaderías para abastecer a los distintos locales. 

Detrás de la celebración por los diez años hay una historia mucho más profunda: la de una familia que decidió construir futuro en uno de los países más imprevisibles para emprender.

Una empresa familiar que cumple diez años en la Argentina ya es una novedad“, resume Petri con una mezcla de orgullo y alivio. No exagera. Las estadísticas muestran que menos de un tercio de las empresas familiares logra atravesar esa primera década de vida. Ellos lo hicieron. Y lo hicieron juntos.

“Somos cinco en la familia y los cinco estamos metidos en la empresa”, cuenta. Su esposa y sus tres hijos participan activamente del negocio, de las decisiones y también de las discusiones que inevitablemente aparecen cuando familia y trabajo conviven bajo el mismo techo. Pero lejos de verlo como un problema, Petri lo entiende como una fortaleza.

“Siempre buscamos consenso. Conversamos mucho. Yo aporto la experiencia y ellos traen una mirada más moderna. Esa combinación está dando buenos resultados”, confiesa en un reportaje concedido a Open1017.

Diez años alcanzan para atravesar varias Argentinas. Inflación, pandemia, cambios de reglas, caída del consumo, aumento de costos. Petri las vivió todas. Sin embargo, asegura que el momento actual tiene una dureza distinta.

“No quiero decir nada novedoso porque todos sabemos lo que está pasando. El consumo está en baja y nosotros no somos ajenos. Estamos sobreviviendo”.

No hay dramatismo en el tono. Hay realismo. Describe una ecuación que hoy atraviesa a buena parte de las pequeñas y medianas empresas: “Es una crisis mucho más dura que otras. Los costos fijos crecieron mucho más rápido que las ventas”.

“Los márgenes son muy finitos. El gasto fijo aumentó muchísimo y las ventas no acompañan. Queda muy poco margen para sostener el negocio”.

Aun así, evita instalarse en la queja. Prefiere mirar hacia adentro antes que observar a la competencia.

“Trato de enfocarme en lo nuestro. Creo que la situación es general, pero mi energía está puesta en seguir haciendo”.

Y ese “seguir haciendo” tiene un significado concreto: sostener 150 puestos de trabajo.

Cada decisión comercial, incluso el gran sorteo por el aniversario, responde también a ese objetivo.

“Todo esto busca generar más ventas. Si logramos vender más, también podemos cuidar el empleo”.

En toda la entrevista aparece una frase que probablemente explique mejor que cualquier análisis económico la mentalidad de un emprendedor.

Los emprendedores arrancamos todos los días menos diez“. Petri hace una pausa.

Después explica. “Todos los días tenemos compromisos: salarios, alquileres, proveedores, impuestos. Antes de empezar ya tenemos una mochila enorme. Entonces no queda otra que salir a comerse el mundo”.

No habla de motivación. Habla de disciplina. Y ahí aparece otra de las definiciones que funcionan casi como una filosofía empresarial.

Creo que la disciplina marca la diferencia. En los momentos buenos y en los malos. No se trata de esperar inspiración. Se trata de hacer todos los días lo que hay que hacer“.

Es una mirada que probablemente explique por qué, aun reconociendo la complejidad económica, nunca pensó en bajar los brazos.

“Sí, hubo momentos muy difíciles. Pero nunca dejamos de mirar para adelante.”

La historia personal de Sergio Petri comienza en una familia humilde de San Vicente. “Vengo de la colonia. De la chacra”.

A los 16 años emigró a Buenos Aires para aprender el oficio de panadero. Después volvió a Misiones, siguió trabajando en panaderías y, cuando la familia creció y las responsabilidades también, decidió dar el salto a emprender.

El primer local fue el inicio de un recorrido que hoy suma cinco sucursales y una marca ampliamente reconocida en el área metropolitana de Posadas.

Sin embargo, el sueño todavía no terminó.

“Nos gustaría llegar a toda la provincia.”

No será inmediato.

La coyuntura económica obliga a ser prudentes y hoy no proyectan nuevas aperturas. “Las ganas siempre están”.

Un auto para celebrar algo más importante

El aniversario número diez llegó acompañado por una decisión poco habitual: regalar un automóvil cero kilómetro. Petri reconoce que no fue una decisión sencilla.

“La verdad es que no nos sobraba la plata para comprar un auto y sortearlo”.

Entonces, ¿por qué hacerlo?

Porque el premio simboliza otra cosa. Celebrar que una empresa familiar pudo consolidarse. Celebrar que siguen apostando por Misiones.

El sorteo se realizará el domingo 2 de agosto, en vivo, frente a la sucursal de Itaembé Guazú, con escribano público y transmisión abierta. Habrá diez premios, aunque todas las miradas estarán puestas en el automóvil.

La mecánica también refleja la obsesión de Petri por la transparencia: el cupón ganador será llamado telefónicamente hasta cinco veces en el mismo momento. Si nadie responde, se extraerá otro cupón.

“Queremos entregar el premio ese mismo día. Queremos que todo el mundo vea cómo se hace”.

Mientras muchos empresarios hablan de expansión, rentabilidad o inversiones, Sergio Petri vuelve una y otra vez sobre las personas. Habla de su familia, de sus empleados, de disciplina. Habla del oficio.

Quizá ahí esté la explicación de por qué una panadería terminó convirtiéndose en una empresa que da trabajo a 150 familias.

Porque detrás del pan nunca hubo solamente harina, levadura y hornos. Hubo una manera de entender el trabajo. Y una convicción que, después de diez años, sigue intacta.

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El aguinaldo cambia de destino: pagar deudas desplaza al consumo y el dólar vuelve a consolidarse como refugio

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La desaceleración de la inflación modificó el comportamiento de los hogares, pero no eliminó las tensiones financieras. Un informe de Focus Market muestra que el Sueldo Anual Complementario dejó de destinarse al consumo masivo y hoy se orienta principalmente a cancelar deudas y preservar ahorros en dólares, reflejando una economía más estable, aunque con balances familiares todavía frágiles.

El destino que los argentinos le asignan al aguinaldo funciona como un indicador adelantado del estado de la economía doméstica. Más allá de representar un ingreso extraordinario, el Sueldo Anual Complementario expone cómo evolucionan las prioridades financieras de los hogares frente a variables como la inflación, el poder adquisitivo, las tasas de interés, el endeudamiento y las expectativas sobre el dólar.

Un relevamiento elaborado por Focus Market muestra que, entre 2021 y 2026, el comportamiento de los consumidores acompañó cada etapa del ciclo macroeconómico. Mientras los años de inflación acelerada estuvieron marcados por estrategias defensivas para preservar el valor del dinero, el actual escenario de desaceleración de precios modificó las decisiones de gasto, aunque sin eliminar las restricciones financieras que enfrentan muchas familias.

Para junio de 2026, el informe identifica un cambio significativo: la prioridad dejó de ser el consumo o el adelantamiento de compras y pasó a ser la cancelación de deudas, acompañada por la tradicional compra de dólares como mecanismo de cobertura frente a eventuales episodios de incertidumbre.

Menos inflación, pero más necesidad de recomponer las finanzas familiares

El director de Focus Market, Damián Di Pace, sostiene que la economía argentina atraviesa una etapa de “normalización con cicatrices”. La inflación interanual ronda el 32%, con una acumulada cercana al 12% en la primera mitad del año, muy por debajo de los niveles registrados durante la crisis inflacionaria de años anteriores.

Sin embargo, la estabilización macroeconómica no implica que los hogares hayan recuperado completamente su capacidad de consumo. Las altas tasas de interés que rigieron durante el proceso de ajuste económico incrementaron el endeudamiento mediante tarjetas de crédito y compras en cuotas, mientras que la recuperación del ingreso real todavía resulta insuficiente para muchos sectores.

En ese contexto, el aguinaldo aparece como una herramienta para recomponer balances financieros personales antes que para expandir el consumo. La compra de dólares mantiene, además, su rol histórico como instrumento de preservación de valor frente a la incertidumbre cambiaria.

Del stockeo a la inversión: cómo evolucionó el uso del aguinaldo

El estudio reconstruye el comportamiento de los consumidores durante los últimos seis años y evidencia cómo cada etapa económica modificó las prioridades.

En 2025, cuando la inflación ya había desacelerado hasta ubicarse en torno al 31,5% anual, el aguinaldo comenzó a destinarse en mayor medida a gastos generales y a inversiones en acciones. Ese comportamiento reflejaba una mayor previsibilidad macroeconómica y una recuperación parcial de la confianza, aunque también convivía con el incremento de los costos de servicios y la recomposición de precios relativos.

Durante 2024 predominó una combinación entre compra de dólares e inversiones bursátiles. El cambio de administración nacional, la estabilización financiera y las expectativas positivas sobre los mercados impulsaron una mayor participación de pequeños inversores en activos financieros, sin abandonar la cobertura cambiaria.

La inflación extrema condicionó todas las decisiones entre 2021 y 2023

El contraste resulta mucho más marcado al observar los años de mayor inestabilidad.

En 2023, con una inflación anual superior al 210%, la principal preocupación de las familias fue adelantarse a los aumentos de precios mediante el stockeo en supermercados y la cobertura de gastos básicos. El aguinaldo perdió prácticamente toda capacidad de ahorro o inversión y pasó a cumplir una función de supervivencia financiera.

En 2022, con una inflación cercana al 95% y crecientes expectativas de devaluación, las decisiones se concentraron en la compra de dólares y el abastecimiento de bienes no perecederos, una estrategia clásica frente al deterioro acelerado del peso.

Por su parte, en 2021, todavía bajo el impacto de la pospandemia, el cepo cambiario y una inflación del 50,9%, predominó una estrategia dual entre plazos fijos —que aún ofrecían rendimientos relativamente competitivos— y la compra de dólares como cobertura patrimonial.

El consumo deja de ser el principal destino del ingreso extraordinario

El informe concluye que el comportamiento registrado en 2026 constituye una señal relevante sobre la economía real. Si bien la desaceleración inflacionaria permitió reducir la urgencia de adelantar consumos, el fuerte crecimiento del uso del aguinaldo para cancelar obligaciones financieras evidencia que la mejora macroeconómica todavía no se traduce plenamente en una recuperación del bolsillo de los hogares.

Según Di Pace, la estabilidad de precios modificó el patrón de decisiones económicas, pero la prioridad continúa siendo recomponer la situación financiera antes que expandir el consumo o asumir nuevas inversiones.

En ese sentido, el aguinaldo vuelve a consolidarse como un termómetro del ciclo económico argentino: refleja una economía más ordenada desde el punto de vista macroeconómico, aunque con familias que todavía destinan buena parte de sus ingresos extraordinarios a reparar los desequilibrios acumulados durante los años de mayor inflación.

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La economía del fastidio ya le cuesta casi $24.000 por mes a cada hogar argentino

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La inflación dejó de ser la única fuente de preocupación para los consumidores argentinos. Aunque los precios continúan ocupando el centro de la escena económica, emerge un fenómeno menos visible pero cada vez más extendido: el costo que generan los trámites engorrosos, las promociones poco transparentes, la atención automatizada y las dificultades para resolver problemas cotidianos.

A ese fenómeno, los economistas Chad Maisel y Neale Mahoney lo bautizaron como “economía del fastidio”. Ahora, un estudio de Focus Market puso cifras locales a un problema que millones de argentinos experimentan a diario: el tiempo perdido, la frustración y los costos ocultos asociados al consumo representan una carga equivalente a $23.912 mensuales por hogar.

Según el relevamiento realizado por la consultora entre 2.640 consumidores argentinos, la economía del fastidio se convirtió en una dimensión relevante del costo de vida. Ya no se trata únicamente de cuánto cuestan los bienes y servicios, sino de cuánto esfuerzo demanda acceder a ellos o resolver inconvenientes posteriores.

“En un contexto donde la inflación dejó de ser el único problema visible, empieza a pesar también el desgaste cotidiano de operar en una economía friccionada”, explicó Damián Di Pace, director de Focus Market.

La letra chica lidera el ranking de los fastidios

El estudio identificó cuáles son las situaciones que generan mayor irritación durante el proceso de compra.

El principal problema señalado por los consumidores son las condiciones ocultas y la letra chica, con el 46% de las menciones. Se trata de promociones sujetas a requisitos poco visibles, cantidades mínimas no informadas o beneficios que terminan siendo diferentes a los anunciados.

En segundo lugar aparecen las promociones confusas, con el 28%. Los descuentos condicionados, las ofertas limitadas por medios de pago específicos o las promociones con múltiples excepciones son percibidos cada vez más como mecanismos engañosos.

El tercer puesto corresponde a los costos de envío inesperados, con el 13%. Son aquellos cargos que aparecen recién al final de una compra online, cuando el consumidor ya invirtió tiempo en seleccionar productos y avanzar en el proceso de pago.

Entre los tres factores concentran el 87% del fastidio experimentado durante la compra.

Para Focus Market, existe un denominador común: ocultar el costo real hasta que el consumidor ya avanzó demasiado en la decisión como para retroceder fácilmente.

Bots, reclamos y suscripciones: el problema continúa después de comprar

La frustración no termina una vez concretada la operación.

El informe revela que el 64% de los encuestados considera que la atención automatizada mediante bots y sistemas sin acceso efectivo a operadores humanos es el principal problema de la postventa.

Muy por detrás aparecen los reclamos y garantías con múltiples requisitos, que concentran el 14% de las respuestas. Facturas, formularios, fotografías, llamados telefónicos y requisitos adicionales terminan transformándose en una barrera para ejercer derechos básicos del consumidor.

Las suscripciones con precios engañosos ocupan el tercer lugar, con el 12%. Son servicios que comienzan con valores promocionales y luego incrementan sus costos sin una comunicación clara.

Según explica el informe, muchas de estas prácticas no responden necesariamente a errores operativos, sino que funcionan como mecanismos de retención o generación adicional de ingresos.

“Si el fastidio en la compra opera ocultando el costo real, el fastidio en la postventa opera sobre otro mecanismo: el agotamiento”, sostiene el estudio.

Un costo invisible de más de US$3.200 millones

La novedad más relevante del trabajo es la estimación económica del fenómeno.

Tomando como referencia un estudio realizado en Estados Unidos, donde la economía del fastidio representa el 0,54% del Producto Bruto Interno, Focus Market aplicó esa proporción al Producto Bruto Interno argentino de 2025, estimado en US$601.150 millones.

El resultado arroja un costo anual superior a los US$3.242 millones para la Argentina, equivalente a unos $4,57 billones al tipo de cambio oficial.

Distribuido entre los 15,9 millones de hogares del país, el impacto alcanza los US$204 anuales por familia o aproximadamente $23.912 mensuales.

La cifra equivale al costo de una suscripción de entretenimiento, una compra de supermercado o un pedido de comida a domicilio. La diferencia es que nadie elige conscientemente afrontar ese gasto.

Un problema que afecta también a la productividad

Más allá del impacto individual, la economía del fastidio tiene consecuencias macroeconómicas.

Cada minuto perdido en trámites, reclamos o procesos innecesariamente complejos representa tiempo que no se destina a actividades productivas. Al mismo tiempo, la incertidumbre desalienta decisiones de consumo y deteriora la percepción general sobre la calidad de los servicios.

“Cuando el fastidio se vuelve estructural, también se transforma en un costo económico”, advirtió Di Pace.

La consultora considera incluso que la estimación local podría ser conservadora. Entre las razones menciona la menor digitalización de numerosos servicios, las dificultades para la defensa efectiva del consumidor y la elevada concentración existente en sectores como telecomunicaciones, salud y servicios financieros.

En ese contexto, la economía del fastidio deja de ser una simple molestia cotidiana para convertirse en un factor que erosiona ingresos, tiempo y productividad. Un impuesto invisible que no figura en ninguna factura, pero que los hogares argentinos pagan todos los meses.

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Le Utthe cerró en Posadas después de 20 años: seis trabajadores quedaron en la calle

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El fin de Le Utthe no puede leerse solo como la desaparición de un local. Durante más de dos décadas, la firma formó parte del entramado comercial de la capital misionera, atravesando distintas etapas económicas, mudanzas y cambios en el consumo. Seis trabajadores pierden su empleo.

Desde el Centro de Empleados de Comercio (CEC) de Posadas, el diagnóstico apunta al corazón del problema: el deterioro del poder adquisitivo. Según explicó su secretario adjunto, Agustín Gómez, el comercio depende directamente del mercado interno, y hoy ese motor muestra signos de fatiga.

Según el dirigente gremial, la decisión de cerrar responde a un combo que se volvió imposible de sostener: ventas en caída libre, consumo retraído y alquileres comerciales disparados tras la desregulación de la ley que los regulaba. Gómez fue directo al señalar que ese nuevo marco normativo hizo que los costos de locación se fueran, en sus palabras, “por las nubes”, y que eso terminó de empujar al cierre.

Desde el sindicato informaron que están intentando contactar a los seis exempleados para conocer en qué condiciones se concretó la desvinculación y si ya cobraron -o tienen previsto cobrar- las indemnizaciones y liquidaciones finales que les corresponden.

El referente del CEC advirtió que lo ocurrido con Le Utthe no es un hecho puntual. Cada semana, sostuvo, se repite la misma escena en Posadas: comercios de distintos rubros que bajan sus persianas de manera definitiva, afectados por razones diversas pero atravesados por un mismo contexto de deterioro económico.

El cierre de Le Utthe funciona como señal de alerta, pero no define por sí solo el rumbo del sector. Lo que sí deja en evidencia es una tendencia que empieza a consolidarse: negocios que durante años lograron sostenerse hoy encuentran un límite por la abrumadora caída del consumo y el incremento de los costos, como alquileres y electricidad.

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Las ventas minoristas pyme descendieron 5,6% interanual en febrero

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En febrero, el sector minorista pyme registró un descenso del 5,6% interanual a valores constantes. La variación mensual evidenció un incremento del 2,6%. Con estas cifras, el indicador acumula una retracción del 5,2% en lo que va del año.

Sobre el estado de los comercios, el 52,6% de los propietarios reportó estabilidad interanual, cifra inferior en seis puntos al registro de enero. Dicho margen se trasladó a quienes señalaron un deterioro (38,8%) en comparación con el mismo período del ciclo anterior.


Las proyecciones de acá a un año indican que habrá paridad con la situación actual para el 46,6% de los encuestados, mientras el 42,9% aguarda una mejora y el 10,5% proyecta un retroceso. Respecto a la inversión, el 57,6% considera el marco como no apto para desembolsos, frente a un 15,5% que lo ve de forma oportuna y un 26,9% sin definición.

               
El relevamiento por rubros ratificó el proceso de contracción: seis de los siete sectores monitoreados cerraron con resultados negativos. Las bajas se encontraron en Bazar y decoración (-14,4%), Perfumería (-10,7%) y Alimentos y bebidas (-8,7%). Farmacia constituyó la excepción, con un incremento del 0,3% interanual.


En síntesis, febrero registró una mejora mensual del 2,6%, influenciada por el inicio del ciclo lectivo, sin lograr revertir la caída acumulada del 5,2%. El consumo se concentró en bienes de subsistencia y artículos escolares por la reasignación del gasto de los hogares. La demanda operó con selectividad, priorizando ofertas y financiamiento para sostener las operaciones. Los costos operativos y la presión tributaria condicionaron la rentabilidad de los locales. El escenario confirmó una contracción técnica pese al repunte estacional de fin de mes.

Hacia el futuro existe una expectativa de mejora económica para 2026 en el 42,9% de los casos. La inversión continúa sin variaciones por los costos de reposición y la rentabilidad de los comercios. El 57,6% de los comerciantes descartó desembolsos de capital ante las condiciones del mercado interno. El desafío reside en estabilizar los márgenes frente al incremento de los gastos fijos. La reactivación dependerá de la recomposición de los salarios y de la previsibilidad en los costos.

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