consumo masivo

El consumo privado cayó 1,1% en junio y acumula siete meses consecutivos de retrocesos interanuales

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El consumo de los hogares continúa mostrando señales de debilidad pese al proceso de desaceleración inflacionaria. En junio, el Índice de Consumo Privado (ICP-UP) registró una caída del 1,1% interanual, marcando el séptimo descenso consecutivo frente al mismo mes del año anterior y confirmando que la recuperación del poder adquisitivo aún no logra traducirse en una expansión sostenida del gasto de las familias.

El relevamiento, elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, mostró, sin embargo, una mejora de 1,2% respecto de mayo en la serie desestacionalizada, un dato que sugiere un leve repunte mensual luego de dos meses de virtual estancamiento. Aun así, el balance del primer semestre continúa siendo negativo: entre enero y junio el consumo privado acumula una retracción del 1,7% en comparación con igual período de 2025.

El informe sostiene que el comportamiento mensual representa una primera señal de recuperación, aunque insuficiente para revertir la tendencia de fondo. El indicador se construye a partir del procesamiento de más de treinta variables de alta frecuencia, entre ellas ventas minoristas, patentamientos, recaudación tributaria y otros indicadores que permiten anticipar la evolución del gasto de consumo final de los hogares antes de la publicación de las estadísticas oficiales.

La composición del consumo refleja además una marcada heterogeneidad entre sectores. El segmento más afectado fue el de bienes semidurables, integrado principalmente por indumentaria y calzado, que registró una contracción interanual del 3,8%. Los bienes durables también permanecieron en terreno negativo con una baja del 1,2%, mientras que los servicios recreativos mostraron estabilidad. El único rubro que logró expandirse fue el de consumo masivo, que avanzó 1,1% respecto de junio del año pasado.

Dentro del mercado de alimentos también se observaron diferencias significativas. El consumo de carne porcina fue el único que mostró crecimiento, con una suba interanual del 3,9%, mientras que la demanda de carne vacuna cayó 13,5% y la de carne aviar retrocedió 8%, reflejando cambios en los hábitos de consumo y una mayor búsqueda de alternativas de menor costo por parte de los hogares.

La debilidad del gasto también quedó reflejada en otros indicadores de actividad. Las ventas de combustibles al público disminuyeron 2,4% interanual, mientras que los despachos de cemento en bolsa descendieron 5%, evidenciando una menor dinámica tanto del consumo cotidiano como de la inversión vinculada a pequeñas obras y refacciones.

En los bienes durables el panorama fue mixto. El patentamiento de motocicletas creció 42,3%, impulsado por la búsqueda de vehículos de menor costo y opciones de movilidad más accesibles. En contraste, el patentamiento de automóviles cayó 13,7%, al tiempo que la facturación del sector de electrodomésticos registró una disminución del 11,6%, confirmando que las compras de mayor valor continúan postergándose.

El segmento de servicios vinculados al ocio tampoco escapó a la desaceleración. El consumo en restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires acumuló su cuarta caída consecutiva, con un descenso interanual del 3,7% durante junio. En paralelo, los centros comerciales registraron bajas del 7,2% en ventas de indumentaria y calzado y del 13,8% en supermercados, reflejando un comportamiento más prudente de los consumidores.

Las restricciones financieras también siguen condicionando la capacidad de gasto. La recaudación real del IVA retrocedió 4,2%, mientras que las compras realizadas con tarjeta de crédito disminuyeron 5,2% y los préstamos personales cayeron 2,2%, indicadores que muestran un menor uso del financiamiento para sostener el consumo.

El informe de la Universidad de Palermo plantea así un escenario de transición. La mejora mensual observada en junio podría anticipar una recuperación gradual si continúa la estabilización macroeconómica, pero la persistencia de caídas interanuales en la mayoría de los rubros evidencia que el consumo privado todavía enfrenta dificultades para consolidar un cambio de tendencia.

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El consumo masivo sigue sin reaccionar: supermercados, mayoristas y shoppings profundizaron la caída en abril

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El consumo interno continúa sin encontrar un piso de recuperación. Los últimos datos publicados por el INDEC correspondientes a abril muestran que las ventas reales volvieron a caer en los principales canales comerciales del país. Supermercados, autoservicios mayoristas y centros de compras registraron bajas interanuales y acumulan un primer cuatrimestre en terreno negativo, reflejando que la desaceleración de la inflación aún no se traduce en una recuperación sostenida del poder de compra de los hogares.

Si bien algunos indicadores desestacionalizados exhiben leves mejoras respecto de marzo, la tendencia general sigue mostrando un mercado interno debilitado, con consumidores que priorizan gastos esenciales, financian cada vez más sus compras y restringen el consumo discrecional.

Supermercados: segunda peor caída del año

En abril, las ventas en supermercados a precios constantes retrocedieron 3,7% respecto del mismo mes de 2025, mientras que el acumulado entre enero y abril arrojó una disminución de 3,3%. En términos desestacionalizados hubo una mejora mensual de apenas 0,8%, insuficiente para revertir la tendencia negativa.

En valores corrientes, las ventas totalizaron $2,4 billones, un incremento nominal del 21,5% interanual, impulsado principalmente por el aumento de precios. Los rubros con mayores incrementos nominales fueron carnes (37,3%), alimentos preparados y rotisería (25,7%), artículos de limpieza y perfumería (25,2%) y otros productos (23,8%).

El informe también confirma que el financiamiento continúa siendo un sostén del consumo. Las tarjetas de crédito representaron el 42,5% de todas las operaciones, muy por encima del débito (25,1%), el efectivo (17,3%) y otros medios de pago, como billeteras virtuales y códigos QR (15,1%).

El ticket promedio alcanzó los $35.920, con un incremento nominal de 26,9% respecto de abril del año anterior, otra evidencia de que el crecimiento monetario responde principalmente al efecto inflacionario más que a un mayor volumen de ventas.

Los mayoristas tampoco logran revertir la tendencia

El desempeño de los autoservicios mayoristas continuó mostrando debilidad. Durante abril las ventas reales registraron una caída interanual del 5% y también retrocedieron 1,1% frente a marzo.

De esta manera, el acumulado del primer cuatrimestre cerró con una baja del 3,2%, confirmando que el canal tradicional de abastecimiento tampoco consigue recuperar niveles de actividad, pese a que históricamente suele fortalecerse cuando las familias buscan alternativas de menor precio.

En valores corrientes, las ventas alcanzaron aproximadamente $359.000 millones, con un incremento nominal de 19,7%. Al igual que en supermercados, el rubro carnes lideró los aumentos, seguido por lácteos, almacén y bebidas.

En este segmento, los medios de pago alternativos —transferencias y pagos mediante QR— concentraron la mayor participación de las operaciones (32,1%), seguidos por tarjetas de crédito (26,1%), efectivo (25,4%) y débito (16,4%). El ticket promedio se ubicó en $43.870.

Los shoppings tampoco escaparon a la retracción

Los centros de compras también reflejaron el menor dinamismo del consumo. En abril registraron una caída interanual del 5,9% en términos reales, mientras que el acumulado del año presenta exactamente la misma variación negativa.

Además, luego de varios meses con mejoras mensuales, las ventas desestacionalizadas retrocedieron 0,8% respecto de marzo, interrumpiendo esa tendencia.

Las ventas corrientes alcanzaron alrededor de $560.000 millones, un incremento nominal de 12,6%, nuevamente muy por debajo del crecimiento observado en los precios durante el mismo período.

Regionalmente, la Ciudad de Buenos Aires mostró el mayor crecimiento nominal (20,9%), seguida por Cuyo (17,6%), la región Pampeana (12,7%), Patagonia (10,3%), Gran Buenos Aires (6,5%) y el Norte argentino (3,3%).

Un mercado interno que sigue sin encontrar impulso

Los datos del INDEC consolidan un escenario en el que la desaceleración inflacionaria todavía no logra transformarse en una recuperación efectiva del consumo. Las mejoras mensuales observadas en algunos indicadores aparecen como movimientos puntuales más que como un cambio de tendencia.

El comportamiento de los consumidores continúa marcado por una fuerte racionalización del gasto, mayor utilización del crédito para sostener compras cotidianas y una concentración del consumo en bienes esenciales.

Para provincias con fuerte dependencia del mercado interno como Misiones, donde el comercio representa uno de los principales motores de la actividad económica, la persistencia de esta debilidad implica un desafío adicional para la recuperación del empleo, las ventas minoristas y la inversión privada durante el segundo semestre del año.

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Analytica detecta desaceleración de precios en el NEA y marca una inflación semanal de 0,5% en alimentos

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La consultora registró en la tercera semana de mayo la menor suba de precios del país en el Nordeste argentino. El dato aparece mientras el Gobierno nacional busca consolidar la desaceleración inflacionaria y las economías regionales siguen bajo presión por consumo débil y costos elevados.

La consultora Analytica informó que los precios de alimentos y bebidas aumentaron 0,6% durante la tercera semana de mayo en cadenas de supermercados de todo el país, mientras que en el NEA la variación fue de 0,5%, la más baja entre todas las regiones relevadas.

El informe proyecta además una inflación mensual de 2,5% para mayo en el nivel general de precios, una cifra que el mercado sigue de cerca por su impacto político y económico sobre la estrategia antiinflacionaria del Gobierno nacional.

La desaceleración regional aparece en un contexto donde el consumo masivo todavía muestra señales de fragilidad y donde las economías del interior enfrentan un escenario distinto al de los grandes centros urbanos.

Según el relevamiento, las mayores subas semanales se observaron en: región pampeana, NOA, Cuyo, y Patagonia, todas con incrementos de 0,7%.

El NEA quedó por debajo de ese promedio con una suba semanal de 0,5%, dato que introduce una señal relevante para provincias como Misiones, donde el comportamiento del consumo está condicionado por factores adicionales como la frontera con Paraguay y Brasil, además de los costos logísticos y la presión sobre ingresos reales.

El informe no detalla causas específicas de la menor variación regional, aunque la desaceleración se da en paralelo a un mercado interno todavía debilitado.

Verduras lideran los aumentos y las frutas muestran bajas

En el promedio de cuatro semanas, Analytica identificó fuertes diferencias entre rubros. Las mayores subas correspondieron a: verduras (+11,9%), y pescados y mariscos (+3,4%). En cambio, los menores aumentos se registraron en: otros alimentos —categoría que incluye salsas, snacks y condimentos— (+2,0%), y carnes y derivados (+0,8%).

El dato más significativo del informe aparece en frutas, donde se observó una caída de 5% en las últimas cuatro semanas.

La composición de esos movimientos resulta relevante porque los alimentos continúan siendo el componente de mayor sensibilidad social dentro del índice inflacionario.

La proyección de 2,5% mensual para mayo consolida una tendencia de desaceleración respecto de los niveles registrados durante 2024 y parte de 2025.

Sin embargo, para las economías regionales el problema ya no se concentra únicamente en inflación, sino en la combinación de: caída de ventas, menor circulación de dinero, financiamiento caro, y deterioro del poder adquisitivo.

En provincias del NEA, donde gran parte del empleo depende de comercio, servicios y cadenas agroindustriales, una inflación más moderada puede aliviar presión sobre costos cotidianos, aunque todavía no garantiza recuperación del consumo.

El Gobierno sigue de cerca alimentos por impacto político

Los precios de alimentos mantienen centralidad dentro de la estrategia económica nacional por su efecto directo sobre inflación general, salarios y pobreza.

Cada desaceleración en supermercados es observada por el mercado y por la política como un indicador de estabilidad social y capacidad del Gobierno para sostener el proceso de desinflación.

Al mismo tiempo, el comportamiento regional adquiere peso adicional en provincias periféricas, donde las variaciones de precios suelen convivir con diferencias cambiarias fronterizas y estructuras de costos distintas a las del centro del país.

El dato de la tercera semana de mayo todavía no define la dinámica inflacionaria del mes completo, pero sí refuerza la percepción de desaceleración gradual en alimentos.

Las próximas mediciones mostrarán si la baja semanal logra sostenerse o si reaparecen presiones en rubros sensibles como verduras, carnes y productos frescos.

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Supermercados: el consumo volvió a caer y la caja se sostiene con crédito

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En marzo, los supermercados facturaron $2,464 billones, un 20,5% más que un año atrás. Pero el dato nominal queda por debajo de la inflación implícita del propio sector: a precios constantes, las ventas cayeron 5,1% interanual y acumularon una baja de 3,1% en el primer trimestre. La foto es clara: la caja crece en pesos, pero el volumen de consumo retrocede.

El informe del INDEC revela además un mercado prácticamente estancado contra febrero: la serie desestacionalizada mostró una variación negativa cercana a 0,0%, mientras la tendencia-ciclo también quedó sin tracción. No hay derrumbe mensual, pero tampoco rebote: el consumo masivo permanece en una meseta baja.

La señal más política del informe está en los medios de pago. La tarjeta de crédito concentró el 44,9% de las ventas, con $1,107 billones. El débito quedó en 24,8%, el efectivo en apenas 16,6% y otros medios -billeteras virtuales, QR y similares- ya explican 13,7%. En otras palabras: el changuito se financia cada vez más.

Supermercados: las claves de marzo 2026

Fuente: INDEC, Encuesta de Supermercados

Indicador Dato Lectura económica
Ventas reales -5,1% Caída interanual del consumo en volumen
Acumulado enero-marzo -3,1% Primer trimestre negativo
Facturación nominal $2,464 billones Sube en pesos, pero no alcanza para sostener volumen
Tarjeta de crédito 44,9% El consumo cotidiano se financia
Personal ocupado -2,3% Menos empleo en el sector supermercadista
Misiones $29.319 millones 1,2% del total nacional

Por rubros, la mayor suba nominal fue en carnes, con 41,9% interanual, seguida por panadería, 27%; alimentos preparados y rotisería, 25%; y almacén, 22,7%. En el otro extremo, electrónicos y artículos para el hogar cayeron 7,2% nominal, una señal fuerte de retracción en bienes durables.

Misiones vendió $29.319 millones en supermercados durante marzo, con una suba nominal de 21,4% interanual y una participación de 1,2% en el total nacional. La provincia registró apenas 17 bocas de expendio relevadas, pero mostró una venta promedio por local de $1.724 millones, una de las más altas del país. Sin embargo, el ticket promedio fue bajo: $19.095 por operación, muy por debajo del promedio nacional de $35.817.

El costado laboral también muestra ajuste: el personal ocupado fue de 96.782 asalariados, una caída de 2,3% interanual. Los cajeros, administrativos, repositores y otros puestos no jerárquicos bajaron 2,6%. La actividad vende menos en volumen y emplea menos personal, aunque los costos laborales crecieron 22,1% nominal.


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Supermercados y mayoristas no ven un consumo firme ni recuperación en el corto plazo

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El consumo masivo continúa sin mostrar una recuperación sólida. Pese a la desaceleración inflacionaria y cierta estabilización macroeconómica, las empresas vinculadas al comercio supermercadista y mayorista mantienen una visión prudente sobre la evolución del mercado interno y siguen operando bajo un escenario de demanda debilitada.

Así surge de la última Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC para supermercados y autoservicios mayoristas, donde el Indicador de Confianza Empresarial (ICE) se ubicó en -4,4%, todavía en terreno negativo aunque bastante menos deteriorado que el observado en la industria manufacturera.

La percepción sobre la situación actual sigue siendo predominantemente desfavorable. El 32% de las empresas calificó como mala su situación comercial, mientras apenas 5,3% la consideró buena. El balance general quedó en -26,7%.

La demanda vuelve a aparecer como el principal problema estructural. El 57,3% de las firmas señaló que la falta de consumo limita la capacidad para aumentar la actividad comercial, muy por encima de otros factores como el costo laboral (21,3%), el costo financiero (6,7%) o la competencia sectorial (5,3%).

El relevamiento muestra además que muchas empresas continúan operando con niveles ajustados de mercadería. El 25,3% aseguró tener stocks por debajo de lo normal y solo 13,3% afirmó contar con inventarios superiores a los habituales.

En paralelo, persisten dificultades financieras relevantes. Apenas 2,7% considera fácil acceder al crédito, mientras más del 30% califica el financiamiento como difícil.

Otro dato relevante es que el 73,3% de las empresas afirmó haber aumentado precios promedio de venta durante el último mes, señal de que la presión inflacionaria todavía continúa presente en buena parte de la cadena comercial.

Sin embargo, esas subas de precios no se traducen necesariamente en mejores perspectivas de negocios. Para el trimestre mayo-julio, solo 18,7% de las empresas espera una mejora de la situación comercial, mientras 17,3% proyecta un empeoramiento. El balance queda prácticamente neutro, en apenas 1,3%.

Más delicado aún aparece el vínculo con proveedores. Apenas 4% de las firmas prevé aumentar pedidos, mientras una de cada cuatro anticipa una reducción, una señal que refleja la cautela empresarial respecto de la evolución futura del consumo masivo.

El informe confirma que, aunque la economía comienza a estabilizar algunas variables macro, el consumo todavía no logra recomponerse con fuerza. El comercio percibe un mercado más ordenado que en 2024, pero todavía lejos de una recuperación vigorosa capaz de impulsar expansión sostenida de ventas y actividad.

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