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Morgan Stanley advierte que la desinflación será más lenta para Argentina

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El banco de inversión Morgan Stanley trazó un escenario de desaceleración inflacionaria gradual para la Argentina y advirtió que el proceso de desinflación seguirá enfrentando obstáculos vinculados al contexto internacional, la persistencia de la inercia inflacionaria y la debilidad de la actividad económica.

En su último informe a clientes, la entidad sostuvo que la inflación mensual podría converger hacia niveles cercanos al 2% recién a mediados de 2026, una trayectoria más lenta de lo que esperaba parte del mercado tras la estabilización cambiaria impulsada por el Gobierno de Javier Milei.

El reporte identifica como principales factores de presión a la depreciación cambiaria, los ajustes de precios regulados, el aumento del precio de la carne y el impacto internacional derivado de la suba del petróleo asociada al conflicto en Medio Oriente.

El petróleo y la inflación vuelven a cruzarse en el escenario argentino

Morgan Stanley consideró que, una vez absorbido el impacto inmediato del aumento de combustibles, el proceso de desinflación debería retomarse. Sin embargo, aclaró que la desaceleración será “moderada” debido a la persistencia de factores estructurales.

El informe plantea además un riesgo central para la estrategia económica oficial: que un escenario internacional de petróleo elevado termine debilitando crecimiento, consumo y acceso al financiamiento externo.

Según el banco, una recesión global impulsada por precios energéticos altos podría afectar uno de los pilares sobre los que hoy descansa el programa económico argentino: la disponibilidad de divisas y el financiamiento internacional.

La advertencia adquiere relevancia porque el Gobierno sostiene buena parte de su estrategia de estabilización en la recomposición de reservas, el ingreso de capitales y el mantenimiento de la calma cambiaria.

El equilibrio fiscal sigue siendo el principal ancla

El informe también puso el foco sobre la política económica doméstica. Morgan Stanley señaló que existe “poco apetito” por utilizar el gasto público como herramienta de impulso económico y remarcó que el equilibrio fiscal continúa siendo el principal ancla del programa oficial.

La entidad interpretó que un crecimiento más sólido podría ayudar al cumplimiento de metas fiscales, aunque advirtió que las reformas y reducciones impositivas generan desafíos de corto plazo por la pérdida de ingresos tributarios.

La lectura coincide parcialmente con la narrativa oficial del Ministerio de Economía, que prioriza superávit fiscal, restricción monetaria y estabilidad cambiaria como ejes centrales de la política económica.

No obstante, el banco marcó una limitación relevante: la ausencia de un “ancla monetaria fuerte” y la persistencia de la inercia inflacionaria dificultan la fase final de la desaceleración de precios.

Crédito débil y consumo contenido

Morgan Stanley describió además un escenario de recuperación todavía heterogénea.

Entre los riesgos internos mencionó el bajo crecimiento del crédito, la persistencia inflacionaria, el desempeño desigual entre sectores y la incertidumbre política.

La entidad sostuvo que la política monetaria sigue siendo “algo restrictiva” y proyectó que la remonetización de la economía será gradual, probablemente acompañando una eventual recuperación del crédito y de la actividad.

También anticipó que las autoridades monetarias mantendrán una política cautelosa respecto de la expansión de la oferta monetaria, incluso en un contexto de mejora económica.

Esa combinación implica un escenario donde la desaceleración inflacionaria podría convivir con niveles moderados de crecimiento y consumo todavía condicionados.

Fitch y FocusEconomics también corrigen expectativas

La visión de Morgan Stanley se suma a otras señales recientes provenientes del mercado internacional.

Fitch Ratings recordó que la inflación mensual había caído hasta 1,5% en mayo de 2025, aunque luego volvió a subir hasta 3,4% en marzo de 2026 por efecto del traslado devaluatorio, ajustes tarifarios, aumentos de la carne y suba internacional de la energía.

La calificadora sostuvo que la inercia inflacionaria está dificultando la etapa final del proceso de estabilización y estimó que el índice de precios podría volver a ubicarse por debajo del 2% mensual hacia fin de año.

Por su parte, FocusEconomics informó que bancos y consultoras internacionales corrigieron al alza sus proyecciones para la inflación argentina.

Según ese relevamiento, la inflación promedio de 2026 cerraría en 30,4%, por encima del 29% previsto un mes atrás. Las estimaciones punta a punta para diciembre también subieron hasta 28,2%.

La estabilidad cambiaria gana tiempo, pero no resuelve todas las tensiones

El informe deja entrever una lectura compartida entre distintos actores financieros: la estabilidad cambiaria lograda por el Gobierno ayudó a moderar presiones inmediatas, aunque todavía no alcanza para garantizar una desaceleración rápida y sostenida de la inflación.

La fortaleza cambiaria aparece como uno de los principales factores positivos identificados por Morgan Stanley. Pero el propio banco advierte que la apreciación del peso, combinada con tasas reales negativas y menor dinamismo económico, puede generar nuevas tensiones más adelante.

El Gobierno consiguió estabilizar parcialmente variables financieras y contener expectativas cambiarias, pero los informes internacionales empiezan a marcar que la etapa más compleja podría ser consolidar desinflación sin afectar actividad y consumo.

La evolución del petróleo, la capacidad de sostener el equilibrio fiscal, la recuperación del crédito y la llegada de financiamiento externo serán algunos de los factores que el mercado seguirá monitoreando en los próximos meses.

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Récord de morosidad: uno de cada cuatro argentinos ya tiene deudas en atraso

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La morosidad de las familias argentinas alcanzó en febrero de 2026 un nuevo máximo histórico y expone con crudeza el deterioro del poder de pago de los hogares. Según un informe elaborado por el Instituto Argentino de Análisis de Gestión (IAG) en base a datos del Banco Central de la República Argentina (Banco Central de la República Argentina), el 11,2% de los créditos de las familias presenta atrasos superiores a 90 días, el nivel más alto de toda la serie iniciada en 2010.

El dato no solo marca un récord absoluto, sino que confirma una tendencia persistente: ya son 17 meses consecutivos de suba en la morosidad familiar. Desde julio de 2025, este indicador rompe su propio techo mes tras mes, superando ampliamente el máximo previo de 5,1%, que había funcionado como techo histórico durante más de una década.

El deterioro golpea especialmente en los créditos personales, donde el 13,8% de las operaciones ya se encuentra en situación irregular. En tarjetas de crédito, la mora alcanza el 11,6%, mientras que en los créditos prendarios se ubica en 6,8%.

El fenómeno no se limita a los hogares. Las empresas también muestran señales de tensión financiera: la morosidad corporativa llegó al 2,9% en febrero y acumula 15 meses consecutivos de aumento, aunque todavía sin alcanzar niveles récord comparables con los de las familias.

Una crisis más profunda de lo que muestran los bancos

El informe advierte que la situación real de las personas es todavía más grave que la reflejada por los indicadores bancarios tradicionales.

El Banco Central mide la morosidad como el monto moroso sobre el total del crédito otorgado, una metodología útil para evaluar el riesgo sistémico del sistema financiero, pero que puede subestimar el drama cotidiano de los hogares.

Cuando se observa la cantidad de personas morosas —y no solo el peso monetario de sus deudas— el panorama se agrava de manera contundente: el 25,5% de las personas humanas del país tiene al menos una deuda en situación irregular, es decir, con atrasos de tres meses o más.

En cambio, la medición tradicional sobre montos muestra una mora total de 15,5%.

Récord de morosidad en Argentina

Febrero 2026 | Fuente: IAG en base a BCRA

Indicador Valor
Morosidad total de familias 11,2%
Créditos personales en mora 13,8%
Tarjetas de crédito en mora 11,6%
Créditos prendarios en mora 6,8%
Morosidad de empresas 2,9%
Deuda total en mora (por monto) 15,5%
Personas con al menos una deuda impaga 25,5%
Desde julio de 2025, la morosidad de las familias rompe récords todos los meses. La serie histórica comenzó en 2010 y nunca había superado el 5,1%.

La diferencia responde a un fenómeno claro: quienes deben montos más pequeños son hoy proporcionalmente más morosos que quienes arrastran deudas más grandes. Como esos pasivos pesan menos en el total de pesos adeudados, quedan parcialmente invisibilizados en la estadística clásica.

Esto significa que millones de personas enfrentan situaciones de asfixia financiera cotidiana —atrasos en cuotas, refinanciaciones forzadas, pagos mínimos o directamente incumplimientos— aunque su situación no impacte con igual fuerza en la contabilidad bancaria.

Consumo en tensión y deterioro del ingreso

El avance de la mora refleja la persistente fragilidad del ingreso real, especialmente en sectores medios y asalariados informales, que enfrentan aumentos acumulados en servicios, alimentos, tarifas y financiamiento, con salarios que no logran recomponerse al mismo ritmo.

La expansión del crédito al consumo durante 2024 y 2025 permitió sostener transitoriamente niveles de gasto, pero también dejó una estructura más expuesta a la suba del endeudamiento y a la incapacidad de cancelarlo.

El resultado es una economía donde crece el uso del financiamiento para sostener gastos corrientes y, al mismo tiempo, aumenta la imposibilidad de cumplir con esos compromisos.

La mora récord de febrero no solo es una señal de alerta para los bancos: es, sobre todo, una radiografía del deterioro social y financiero de las familias argentinas.

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Ingresos: hay argentinos que viven con sólo 8 dólares por día

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Mientras en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires una persona dispone en promedio de 25 dólares por día, en provincias del norte argentino como La Rioja, Chaco o Formosa ese ingreso no llega a los 9 dólares diarios. La diferencia, superior a tres veces, refleja con crudeza la desigualdad territorial que persiste en el país y cómo el promedio nacional suele esconder realidades profundamente distintas.

Un informe de la consultora Focus Market reveló que el ingreso individual promedio en Argentina asciende a 671,08 dólares medido al tipo de cambio oficial. Esa cifra ubica al país por encima de Bolivia (607,81 dólares), Paraguay (598,40 dólares) y Brasil (620 dólares), aunque todavía lejos de Uruguay (1.273 dólares) y Chile (1.518 dólares). Sin embargo, el verdadero problema aparece cuando se observa cómo se distribuyen esos ingresos dentro del territorio argentino.

“El ingreso total individual refleja la totalidad de los recursos económicos que percibe una persona, independientemente de su origen. Sueldos, jubilaciones, rentas, transferencias sociales y otras percepciones monetarias conforman este indicador”, explicó Damián Di Pace, director de la consultora.

Según el relevamiento, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires encabeza el ranking con un ingreso per cápita familiar de 762,34 dólares mensuales, seguida por Tierra del Fuego con 635,52 dólares y Neuquén con 610,75 dólares. En el otro extremo aparecen La Rioja con 247,20 dólares, Chaco con 255,74 dólares y Formosa con 266,65 dólares. Esto implica que una persona en CABA percibe más del doble que alguien que vive en La Rioja.

Traducido a la vida cotidiana, la diferencia resulta todavía más evidente. En CABA, un día de trabajo permite comprar un kilo y tres cuartos de bifes, un kilo y medio de helado o catorce empanadas. En cambio, en La Rioja apenas alcanza para medio kilo de bifes, medio kilo de helado o cinco empanadas. En Chaco y Formosa el panorama es similar.

El informe también pone el foco en la brecha entre trabajadores formales e informales. En provincias como Santa Cruz, Chaco y San Luis, un trabajador informal percibe menos de la mitad de lo que gana uno formal. Santa Cruz presenta la mayor brecha del país con 67,3%, seguida por Chaco con 63,9% y San Luis con 62,7%. En contraste, Tierra del Fuego exhibe la menor diferencia con 31,6%, seguida por La Rioja con 42,5% y CABA con 42,6%.

Para Di Pace, estas desigualdades no son inevitables. “Reducir la informalidad laboral es una de las palancas más poderosas disponibles. Un trabajador que accede al sistema formal no solo mejora sus ingresos inmediatos, sino que construye derechos, previsibilidad y acceso al crédito”, sostuvo.

El especialista advirtió que mientras persistan diferencias de tres a uno en los ingresos diarios entre provincias y brechas superiores al 60% entre trabajadores formales e informales, cualquier discurso sobre recuperación económica seguirá siendo parcial. “Estabilidad, inversión y formalización son las tres condiciones necesarias para que el crecimiento se traduzca en mejoras reales y sostenidas para el conjunto de la población”, concluyó.

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El consumo sigue sin reaccionar: el IVA confirma estancamiento y caída de la actividad

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La recaudación del IVA vinculada al mercado interno volvió a mostrar señales de debilidad en el inicio de 2026 y refuerza el diagnóstico de una economía que no logra recuperar el consumo. De acuerdo con un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el componente impositivo del Impuesto al Valor Agregado registró una caída real del 2% en el primer cuatrimestre del año, mientras que el IVA aduanero se desplomó 23%, reflejando además la fuerte retracción de las importaciones.

El dato resulta especialmente relevante porque el IVA es uno de los principales termómetros del nivel de actividad y del consumo masivo. Según el análisis elaborado por el economista Nadín Argañaraz, el IVA Neto acumuló una baja real del 8,5% interanual respecto del mismo período de 2025, incluso contemplando una desaceleración inflacionaria durante abril.

La dinámica confirma que la recuperación económica continúa mostrando fuertes desequilibrios sectoriales. Mientras algunos rubros ligados al agro, la minería y la intermediación financiera exhiben mejoras, el comercio y la industria siguen sin encontrar piso. La caída de la recaudación asociada al consumo interno deja en evidencia que el deterioro del poder adquisitivo todavía impacta sobre las ventas y la actividad cotidiana.

El cuadro se completa con otros indicadores tributarios que también reflejan enfriamiento económico. El impuesto sobre Créditos y Débitos Bancarios -considerado un indicador casi instantáneo de la actividad- cayó 0,5% real en el primer cuatrimestre, marcando al menos un escenario de estancamiento.

A nivel general, el IARAF estimó que la recaudación tributaria nacional total retrocedió 6,7% real interanual entre enero y abril. Incluso excluyendo los tributos vinculados al comercio exterior, la caída fue de 5,3%, lo que evidencia que la debilidad económica trasciende el impacto de las importaciones.

Entre los tributos con peor desempeño aparecen los derechos de exportación (-37,5%), los impuestos internos coparticipados (-17,6%) y los derechos de importación (-16,1%). En contrapartida, el único impuesto con crecimiento real fue el de los combustibles, con una suba de 20,9%, impulsada por actualizaciones impositivas y aumentos de precios en surtidores.

El deterioro de la actividad también comienza a impactar sobre los recursos asociados al empleo formal. Los aportes y contribuciones a la seguridad social mostraron una baja real de 4,1% interanual, en línea con el enfriamiento del mercado laboral y la pérdida de poder salarial.

Los últimos indicadores privados y oficiales refuerzan ese escenario. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC registró una caída de 2,6% en febrero, mientras que el Centro de Estudios Orlando Ferreres calculó un retroceso de 2,9%, asociado principalmente a la debilidad industrial y comercial.

Aunque para marzo algunas consultoras proyectan un rebote moderado, los analistas coinciden en que todavía no alcanza para compensar las caídas acumuladas en los primeros meses del año. El resultado es una economía que exhibe estabilidad financiera y desaceleración inflacionaria, pero todavía sin una recuperación sólida del consumo y la actividad real.

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El índice de actividad económica cae en marzo y corta la racha positiva del año

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El nivel de actividad económica en Argentina mostró su primera señal de retroceso en 2026. Según el último informe del Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica (ICA-ARG), marzo cerró con una caída mensual del 0,1% y una contracción interanual del 1,3%, en un contexto donde la recuperación se vuelve heterogénea y pierde impulso en variables clave.

El dato marca un quiebre respecto a los primeros meses del año, donde la economía había mostrado señales de leve mejora. Sin embargo, la dinámica de marzo introduce una tensión central: la estabilización macroeconómica convive con deterioro en empleo, consumo y recaudación, poniendo en duda la consistencia del rebote.

El informe

El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG) presentó una variación mensual del -0,1% en marzo, constituyendo el primer dato negativo en lo que va del año, mientras que la variación interanual fue del -1,3%.

Así, el nivel de marzo del ICA-ARG se encuentra un 0,4% por encima de diciembre, pero un 1,4% por debajo del máximo relativo registrado en abril de 2025.

Durante marzo la mayoría de los indicadores tuvieron desempeño negativo, entre los que se destacan los retrasos en las labores agrícolas por el exceso de lluvias y frenos en la incipiente recuperación que se evidenciaba en la industria y la recaudación en los meses previos. Ello se combinó con la continuidad del deterioro del empleo y las ventas minoristas. Entre los datos positivos, resaltan la recuperación en la actividad de la construcción y una buena performance de los patentamientos de vehículos.


1.    Los indicadores del ciclo económico argentino

Al analizar la Tabla 1, se observa que siete de los diez indicadores presentaron tasas mensuales negativas y solo tres tuvieron un desempeño positivo. La Tabla 2, por su parte, señala que casi todas las series componentes del ICA-ARG se ubicaron por debajo del registro de igual mes del año pasado, con excepción del sector agrícola y la construcción/1.

Luego de cinco meses al alza y de alcanzar un récord histórico en febrero, el avance mensual de labores agrícolas registró una caída mensual del 4,3% en marzo. Ello se debió a excesos hídricos severos, especialmente en la provincia de Buenos Aires, que retrasaron las labores agrícolas. En la comparación con igual mes del año pasado, en cambio, presenta un balance positivo, con una suba del 22,1%.

En cuanto a la producción industrial, que había mostrado una leve recuperación en meses anteriores, en marzo se observa una caída del 0,4%, mientras que la variación interanual da cuenta de una merma del 5,7% en los últimos doce meses. A pesar de que las ramas con mayor competitividad continúan con un desempeño positivo –alimentos y bebidas, refinación de petróleo, productos químicos–, en las últimas mediciones tuvieron mayor preponderancia las ramas en las cuales la recuperación todavía no se hace presente –caucho y plástico, metalmecánica, textiles, prendas de vestir, entre otras–.

La actividad de la construcción tuvo en marzo una recuperación del 1,2% mensual, en tanto la comparación con igual mes del año pasado evidencia un incremento del 2,8%. De esta manera, la serie quiebra el entorno de estancamiento en el que se encuentra desde inicios de 2025, aunque la recuperación todavía se da de manera lenta, permaneciendo alrededor de un 20,0% por debajo de los máximos previos.

Las importaciones totales de bienes tuvieron un segundo repunte consecutivo en el tercer mes del año, del 0,6%. Sin embargo, en el mediano plazo se advierte que no hay señales claras de recuperación del indicador, que se encuentra en un entorno recesivo desde enero del 2025. La tasa de cambio interanual, por su parte, da cuenta de una caída del 5,6% respecto a marzo de 2025. Las exportaciones mantienen un buen desempeño e impulsan a la balanza comercial de bienes, que se ubica en niveles similares al observado durante los mejores meses de 2024, cuando las importaciones eran un 25,0% inferiores.

La estimación para marzo de las ventas minoristas da cuenta de un nuevo deterioro, del 0,3%, que deja atrás la incipiente recuperación que evidenció en los últimos dos meses de 2025. Además, la comparación interanual refleja una caída del 8,9%. Particularmente en marzo, la caída de las ventas en centros de compras más que compensó leves subas en las ventas en supermercados, autoservicios mayoristas y comercios de electrodomésticos y artículos del hogar.

Otro de los indicadores con desempeño positivo en el primer trimestre de 2026 está conformado por los patentamientos de vehículos nuevos, que presentaron una tasa de cambio mensual del 2,1%. De esta manera, la serie parece dejar atrás el importante deterioro sufrido en el segundo semestre del año pasado, beneficiado por mejoras en las tasas de interés y la estabilidad en el mercado cambiario. Sin embargo, la tasa de cambio interanual permanece en terreno negativo (-3,0%).

La recaudación total del gobierno nacional es otro de los componentes del ICA-ARG que había presentado algunos meses de leve recuperación, pero que se revirtió en base a los últimos datos disponibles. En marzo, este indicador presenta una variación prácticamente nula, del -0,02%, y no muestra signos positivos en lo que va del año. En la comparación interanual se observa una caída del 6,8%. En el último mes, la baja de la recaudación por impuestos internos (DGI) no logró ser compensada totalmente por el incremento mensual de la recaudación por impuestos aduaneros (DGA).

Otra de las variables que no presenta signos de recuperación es el número de asalariados privados registrados, que acumula diez meses consecutivos de caídas. Para marzo se estima una caída del 0,1% mensual, en tanto la tasa de cambio interanual exhibe una merma del 1,9%. Ello, representa alrededor de 120 mil puestos menos registrados en el sector privado con relación a igual mes del año pasado.

Por su parte, para la tasa de entrada al mercado laboral en marzo se estima una baja del 0,5%, luego de tres meses de recuperación. En la comparación interanual, se observa un nivel prácticamente idéntico al de marzo de 2025, con una variación de -0,4% (fue 1,92 en marzo de 2025 y 1,91 el último mes/2).

Por último, la remuneración bruta total de los empleados privados registrados se estima con una caída en marzo del 0,4%, alcanzando una merma en los últimos doce meses del 2,4%. De esta manera, la aceleración de la tasa de inflación puso un freno en la leve recuperación de los salarios que se había observado en los primeros dos meses del año.

2.    Síntesis y perspectivas

En los informes de los meses previos se advertía que, a pesar de que el nivel general de actividad económica presentaba signos positivos, la recuperación no alcanzaba a todos los sectores y persistían variables relevantes en deterioro –principalmente el empleo registrado y el consumo masivo–. Durante el último mes, a dichos indicadores se le sumaron otros factores que inclinaron la balanza hacia una variación mensual negativa: un amesetamiento en la senda ascendente del sector agrícola, junto a una reversión de la incipiente recuperación de la recaudación y del sector industrial. De esta manera, se observa una variación mensual negativa en marzo en el ICA-ARG, aunque los datos positivos de enero y febrero compensan para una variación trimestral positiva, del 0,5%.

El deterioro de la actividad también se ve reflejado en el Índice Compuesto Líder de Actividad de Argentina (ILA-ARG), que tuvo una caída del 0,2% en la última medición, interrumpiendo cuatro variaciones mensuales positivas consecutivas. De los doce indicadores líderes, solo cuatro aportaron con signo positivo, entre los que se destacan el patentamiento de maquinarias, el índice de precios de materias primas de exportación y el índice de tipo de cambio real multilateral. Entre los indicadores con desempeño negativo, se destacan los índices bursátiles, las transferencias de vehículos usados, las ramas líderes del sector industrial y el índice de confianza del consumidor.

A modo de síntesis, a pesar de que se mantienen los efectos positivos de la estabilización cambiaria y la baja de las tasas de interés, que se reflejaron particularmente en la construcción y en el consumo de bienes durables –patentamientos de vehículos y de maquinarias y ventas de electrodomésticos–, el último mes se ralentizó el otro driver que traccionaba los meses anteriores –el sector agrícola–, mientras que la mayor tasa de inflación también afectó de manera negativa variables importantes –salarios y recaudación–. De esta manera, la notoria heterogeneidad que se observa en el contexto económico nacional se mantiene, y la trayectoria futura de la inflación y el crédito resultarán clave para que la expansión se difunda hacia los sectores rezagados.
 

/1 La tonalidad de colores en las tablas se gradúa en base a la mayor tasa de cambio positiva y negativa, respectivamente, que haya presentado cada serie en su último ciclo completo (valle-pico-valle).

/2 La tasa de entrada al mercado laboral es un indicador expresado en tasas porcentuales, por lo cual para la construcción del ICA-ARG la misma se introduce como diferencia, en lugar de tasa de cambio. Sin embargo, en el análisis presentamos sus variaciones como tasas de cambio porcentual, para facilitar su lectura, en lugar de diferencia de puntos porcentuales en su nivel.

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