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Febrero, mes del corazón: más allá de la alimentación y el ejercicio

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¿Cuáles son los pasos que se pueden tomar más allá de una alimentación saludable y realizar ejercicios físicos para mejorar la salud del corazón? En este alerta, la experta  PhD y Dra. Gosia Wamil, cardióloga de Mayo Clinic Healthcare en Londres, responde a esa pregunta y más. 

  1. ¿La soledad afecta la salud del corazón?

La soledad y el aislamiento social se han asociado a la enfermedad cardíaca, señala la Dra. Wamil.

“Los estudios sugieren que las personas que experimentan soledad crónica pueden tener un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares”, señala la Dra. Wamil. “Las conexiones sociales y las relaciones de apoyo contribuyen al bienestar general, y la ausencia de estas conexiones puede conducir a un aumento del estrés, la inflamación y a los comportamientos de estilo de vida poco saludables, todo lo cual puede afectar negativamente la salud del corazón”, agrega.


Socializar suele ser bueno para la salud del corazón, dice la Dra. Wamil.

“Interacciones sociales positivas pueden reducir el estrés, disminuir la presión arterial y mejorar el bienestar emocional general”, dice ella. “Participar en actividades sociales, pasar tiempo con seres queridos y construir una red sólida de apoyo social puede proteger el corazón.”

  1. ¿Cómo afecta el alcohol al corazón?

“Aunque moderado, el consumo de alcohol puede generar algunos beneficios cardiovasculares, el consumo excesivo de alcohol puede provocar presión arterial alta, miocardiopatía y arritmias”, dice la Dra. Wamil. “Es crucial cumplir con las recomendaciones para la ingesta de alcohol y consultar a un profesional de la salud acerca de sus factores de riesgo personales.”

  1. ¿Cómo puede alguien diferenciar entre un ataque de pánico y un ataque cardíaco?

Síntomas de ataque cardíaco a menudo incluyen dolor que se irradia al brazo izquierdo, la mandíbula o la espalda. Otros síntomas pueden ser náuseas y sudoración”, dice la Dra. Wamil. “Ataques de pánico pueden estar vinculados con una oleada repentina de miedo e incomodidad intensos, a menudo con una sensación de muerte inminente.”

La Dra. Wamil no recomienda deducir la respuesta a esta pregunta.

“Si no estás seguro, es crucial buscar atención médica inmediata en caso de que tengas síntomas que indiquen un ataque cardíaco, ya que esta afección requiere una evaluación y tratamiento inmediatos”, sostiene.

“Los vínculos del estilo de vida con la salud del corazón van más allá de la alimentación y el ejercicio”

PhD y Dra. Gosia Wamil, cardióloga de Mayo Clinic Healthcare en Londres


4. ¿Qué signos o síntomas hay que tener en cuenta en la salud general de su corazón?


Signos de posibles problemas cardíacos incluyen dolor o malestar en el pecho, dificultad para respirar, fatiga, mareos y latidos cardíacos irregulares. Es importante estar alerta a estos síntomas y buscar atención médica en caso de que ocurran, especialmente si son graves o persistentes.

  1. ¿Cómo puede proteger la salud de su corazón durante los períodos festivos, cuando la comida es abundante y cuando no se ejercita tan a menudo?

Todo es cuestión de mindfulness, dice la Dra. Wamil.

“Fíjate al tamaño de las porciones y evita comer en exceso alimentos ricos en calorías y grasas”, explica. “La moderación es vital cuando se trata de alcohol para prevenir posibles problemas cardíacos. Mantenga su cuerpo activo incorporando actividad física en su rutina en los períodos festivos, ayudando a contrarrestar los efectos del aumento de la ingesta de calorías. Gestiona el estrés con técnicas de atención plena y respiración profunda, ya que el estrés puede afectar la salud de su corazón.”

Evita los alimentos altamente procesados que contienen azúcares agregados, exceso de sal y grasas trans, y limita las grasas saturadas en la carne roja, los lácteos enteros y los alimentos fritos, agrega.

“Estos simples pasos pueden contribuir a un período festivo más saludable y feliz para su corazón”, dice la Dra. Wamil.


6. 
¿Cuáles son algunos de los alimentos saludables para el corazón que las personas pueden agregar a sus comidas?

Alimentos saludables para el corazón incluyen frutas y verduras ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes, señala la Dra. Wamil.

“Los granos integrales también son importantes”, agrega. “La avena, la quinua y el arroz integral proporcionan fibra y nutrientes.”

Cuando se trata de proteínas, concéntrate en opciones magras como pescado, frijoles, legumbres y aves de corral sin piel. También considera agregar grasas saludables como aguacates, nueces, semillas y aceite de oliva a su dieta, dice la Dra. Wamil.

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Recomendaciones para cuidar el corazón en estas fiestas

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Desde la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y de su brazo comunitario, la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), recordaron que, en estas Fiestas, sin privarnos de festejar y compartir, se debe tener especial cuidado con el consumo de alcohol y de alimentos, ya que una ingesta en exceso en un período corto de tiempo puede poner en riesgo la salud del corazón.

“Está documentado que, durante las Fiestas, entre Navidad y Año nuevo, se incrementa la mortalidad por infarto más que en cualquier otro momento del año. De hecho, un estudio publicado en la revista Circulation, informó que el 25 de diciembre ocurren más muertes por ataques cardiacos que en cualquier otro día del año, seguido del 26 de diciembre y 1° de enero”, informó el Dr. Martín Koretzky, médico cardiólogo, miembro del Consejo de Cardioecología y Hábitos Saludables de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).

Otras publicaciones describen un aumento global del 15% de eventos cardiovasculares durante la temporada de las fiestas, con un crecimiento de los ataques cardiacos de un 37% el 24 de diciembre, alcanzando su punto máximo a las 10 pm y con mayor frecuencia en personas mayores de 75 años, con diabetes u otras enfermedades cardiovasculares preexistentes.

“Si bien no contamos con datos de nuestro país, las estadísticas nos invitan a tomar conciencia para evitar este tipo de episodios, en cuya causa posiblemente converjan varios factores, como el estrés por el fin de año y por todos los preparativos para las reuniones, y también los excesos en las comidas y el consumo de alcohol en los días previos”, sostuvo la Dra. Carolina Salvatori, Asesor del Consejo de Cardiología Clínica de la SAC.

Desde hace muchos años, se identificó a esta entidad como ‘Síndrome de Corazón Festivo’, a partir de comprobar que llegaban a las guardias, tanto personas sanas como de mayor edad, con una arritmia llamada ‘fibrilación auricular’, donde el corazón pierde su ritmo habitual, para latir en forma rápida e irregular, generando palpitaciones, falta de aire o dolor de pecho en quienes lo presentan. También se la llamó como la ‘Fibrilación Auricular (FA) del fin de semana’, porque son casos que llegan a la guardia mayoritariamente los días lunes. Posteriores investigaciones hallaron una relación entre estos episodios y la ingesta excesiva de alcohol. La FA es un tipo de arritmia que puede aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular, insuficiencia cardiaca o demencia.

El alcohol se considera una sustancia tóxica para el corazón. Los efectos son más severos cuando se consume más de lo habitual y en un breve lapso. Esto lleva a que se liberen más adrenalina y noradrenalina, dos hormonas que aumentan el ritmo cardíaco y la probabilidad de alteraciones en el mismo, y también la presión arterial. Sus efectos son similares a realizar un ejercicio de alta intensidad, al que habitualmente no estamos acostumbrados.

A la ingesta de alcohol se suma el consumo excesivo de alimentos generalmente poco saludables, la actividad social desmesurada y la falta de descanso adecuado; todo ello aumenta el riesgo de que se presente el síndrome del corazón festivo.

Otro estudio demostró que una sola bebida al día puede aumentar el riesgo de fibrilación auricular en un 16%, en una persona con factores de riesgo como hipertensión arterial, diabetes, mayores de 65 y enfermedad coronaria. Si en un día determinado la probabilidad de sufrir una fibrilación auricular es de 1 entre 1000, en una noche que se toma un vaso de vino o cerveza esta puede aumentar a 3 en 1000, y el riesgo se incrementa cuanto mayor es el consumo de alcohol.

“Si bien lo más habitual es que el síndrome del corazón festivo no genere consecuencias que lamentar, lo cierto es que tampoco se puede tener la certeza de que no haya complicaciones. Esto aplica en especial para las personas de mayor edad y para quienes tienen algún problema adicional de salud. Lo preocupante es que muchos no consultan o demoran la consulta por no arruinar los festejos”, consignó el Dr. Koretzky.

“Es muy importante prestar atención a las señales de alarma que nos envía nuestro cuerpo, como dolor de pecho, falta de aire, palpitaciones y mareos, entre otros, y ante la menor duda consultar lo antes posible”, recalcó la Dra. Salvatori.

Desde la Sociedad Argentina de Cardiología destacan una serie de consejos para cuidar el corazón durante las Fiestas:

●      Limitar la cantidad de alcohol que consumamos, evitar los excesos y las mezclas. Es importante hacer un plan con antelación al festejo, ser consciente de lo que se come y se bebe, y de las cantidades. Por regla general, la cantidad de alcohol moderada para un hombre es de máximo dos copas (trago) diarias; para una mujer, no más de una copa al día. El consumo moderado de alcohol significa no intoxicarse y no consumir más de 350 ml de cerveza, 150 ml de vino o 45 ml de un licor fuerte. Recordar que, si estamos estresados, sin descansar o acumulando excesos, lo que bebemos y comemos nos impacta el triple.

●      HIDRATARSE: Por cada vaso de alcohol, tomar un vaso con agua. La deshidratación aumenta el riesgo de padecer el Síndrome del Corazón Festivo. Continuar con hidratación al día siguiente.

●      CONTROLARSE: Tanto el consumo de alcohol o de alimentos debería hacerse despacio, pensar que el festejo puede ser largo, y poder ir eligiendo qué sí y qué no puede ser una estrategia para limitar los excesos.

●      TOMAR CONCIENCIA: lo que hoy llamamos ‘mindfulness’, durante las fiestas no tiene por qué significar privarse de algo; hay maneras de comer en forma inteligente, porciones pequeñas y siempre incluir en el menú opciones saludables y disminuir el uso de sal, embutidos, grasas y azúcares.

●      Si nos SENTIMOS MAL, ALERTAR a algún familiar y escuchar a nuestro cuerpo. Es preferible una consulta de más, lo antes posible, que pagar las consecuencias por no molestar por ser una noche especial.

“El éxito está en buscar el equilibrio, en forma consciente, moderada, trabajar en nuestra conducta, planificar, fijar y focalizar nuestro objetivo; recordar que el festejo no solo se limita a beber y comer, sino a poder disfrutar de los encuentros y compañía de seres queridos. Las festividades de fin de año suelen generar un ambiente tóxico propicio para caer en excesos: lo más aconsejable es disfrutar de ellas con mesura y prudencia, para que unas copas de más no vayan a terminar en la sala de urgencias de un hospital”, concluyó la Dra. Salvatori.

Algunas recomendaciones

  1. Mantener una alimentación cuidada durante todo el día previo y el posterior al evento. Tiene que ser rica en vegetales crudos y frutas frescas.
  2. No ayunar.
  3. Asegurarse de que la mesa incluya una gran ensalada de vegetales crudos con predominancia de los verdes, y de postre una ensalada de frutas naturales de estación sin agregado de azúcar.
  4. Reducir el consumo de pan y galletitas.
  5. Rutina de ejercicio: el hacer ejercicio o tratar de mantener nuestra rutina ayuda a bajar las probabilidades de presentar alguna complicación. Si se hace difícil mantener la rutina, tratar de incorporar una caminata u otra actividad divertida en familia como bailar. El objetivo es evitar mantenernos sedentarios.
  6. Control del estrés: época de exigencia, corridas, preparativos, de dormir menos. Tratar de organizar con tiempo todo lo que tengamos que hacer; tomarnos tiempo para respirar o hacer ejercicios de meditación. En medio de la vorágine asegurarnos de escuchar a nuestro cuerpo.
  7. No olvidar de tomar nuestros medicamentos como siempre lo hacemos.
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Que el corazón no sea víctima el Mundial

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Por la Dra. Paola Caro, directora Médica de vittal, MN 113445. El clima de alegría del Mundial se siente en todos lados como también se sienten los nervios y el estrés que genera la pasión del fútbol. Pero es importante saber que no debemos minimizar el estrés ya que es un factor desencadenante de algún evento coronario o hipertensión arterial.

Estudios publicados en The British Medical Journal y en The New England Journal of Medicine dieron cuenta del impacto de los mundiales Francia 1998 y Alemania 2006 Francia en la salud, respectivamente. En Francia aumentaron los ACV, las internaciones por infartos y los accidentes de tránsito. En Alemania se registró una mayor tasa de internaciones por enfermedades cardiovasculares y ACV; y cuando jugaba la Selección la incidencia de emergencias cardíacas aumentaron 3 veces más.


Por todo ello resulta fundamental implementar algunos consejos de prevención y cuidado del corazón.


En primer lugar, las personas con enfermedades cardiovasculares que estén medicadas y bajo tratamiento médico, no deben saltarse la medicación; y si bien el clima de encuentros sociales que fomenta el Mundial es notorio, deben evitarse todo tipo de excesos en comidas y bebidas.


También es recomendable descansar bien y dormir 8 horas para comenzar el día más tranquilos y descansados.

Asimismo, si durante el partido se siente molestia o un dolor de pecho que se expande a la mandíbula o dolor en el brazo izquierdo, es necesario ir a una guardia para ser evaluado.


Por último, es importante recordar que -más allá del Mundial- hay que cuidarse más que nunca en momentos en los que se está bajo tensión.

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Día Mundial del Corazón: encuesta sobre factores de riesgo en 120 argentinos

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Mucho se habla del manejo de los factores de riesgo cardiovascular y de la necesidad de modificar conductas. Entre otros, los especialistas destacan la importancia de controlar la hipertensión arterial, el colesterol elevado, el azúcar en sangre (diabetes), el sedentarismo, la mala alimentación, el tabaquismo, beber alcohol en exceso, el sobrepeso, la obesidad y el estrés.

Sin embargo, un relevamiento entre sus propios pacientes y allegados llevado a cabo por los especialistas del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) con motivo del Día Mundial del Corazón, que se conmemora este 29 de septiembre, evidenció una gran falta de conciencia previa a la aparición de un episodio. A partir de esa situación límite que en muchos casos implica el paso por un quirófano o una sala de hemodinamia, la gente mejora sensiblemente sus conductas, pero, con el tiempo, ese control disminuye y se corre riesgo de volver a tener un evento cardiovascular.

En efecto, sobre 120 participantes con una edad promedio de 68.5 años (74.2% hombres y 25.4% mujeres), el trabajo denominado ‘Encuesta sobre Conciencia de Prevención Cardiovascular’ llevado a cabo durante el mes de septiembre de 2022 a través de un sondeo online mediante un  formulario de Google, mostró que antes de sufrir un episodio cardiovascular más de 2 de cada 3 individuos (70.8%) no se ocupaba de mantener conductas saludables y de controlar sus factores de riesgo (o lo hacía parcialmente).

Luego del evento, la toma de conciencia es contundente: el 93.3% se encargó satisfactoriamente del control de sus factores de riesgo cardiovascular. Sin embargo, tras varios años, 1 de cada 2 (52.1%) reconoció que no tenía un buen control de sus parámetros; los motivos esgrimidos fueron variados: porque’ se sentían bien’ (34.7%), debido a la ‘falta de regularidad’ (16.3%) o simplemente porque ‘las tareas habituales se lo impedían’ (6.1%). Un 26.5%, pese a manifestar que siguió haciéndose los controles, no dejó de fumar.

Por eso, no extrañó que casi 1 de cada 3 de los encuestados (29.2%) experimentara años después un segundo episodio cardiovascular; del total de los pacientes, 2 de cada 3 (66.7%) debieron ser sometidos a una angioplastia coronaria, que es el procedimiento por cateterismo para desobstruir la arteria y restituir el flujo sanguíneo.

“Este relevamiento nos muestra la realidad que todos los médicos de las más variadas especialidades vemos a diario en nuestros consultorios: el gran desafío de lograr que las personas tomen conciencia y modifiquen conductas. Los procedimientos médicos han mejorado muchísimo, tanto respecto del diagnóstico como del tratamiento; los medicamentos y las intervenciones en muchos casos han cambiado el curso de las enfermedades; pero cuando se trata de modificar hábitos y conductas, a la gente se le hace mucho más difícil y eso atenta contra el control de la enfermedad y la disminución del riesgo obtenido con los procedimientos o medicamentos”, explicó el Dr. Martín Cisneros, presidente del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI).

“En la gran mayoría de los casos, los pacientes toman conciencia de la importancia del control de los factores de riesgo cardiovascular luego de sufrir un episodio, como lo demuestra el sondeo, pero con el correr de los años esa convicción se va haciendo más flexible y algunos hasta llegan a dejar de controlarse adecuadamente por largos períodos de tiempo”, amplió el Dr. Alejandro Cherro, Director de la Carrera de Especialista en Hemodinamia, Angiografía General y Cardiología Intervencionista UBA-CA y ex presidente del CACI.

Los especialistas destacan que, a los factores de riesgo ‘modificables’ mencionados, hay que sumar otros ‘no modificables’ que se potencian con los primeros. Por un lado, los antecedentes familiares, que, aunque no son insalvables, conllevan una mayor predisposición a desarrollar la enfermedad. Por otro lado, la edad: a mayor edad, mayor será el riesgo porque tanto las arterias como los órganos envejecen al igual que lo hace el individuo; en el caso de las mujeres, se aumenta el riesgo desde el inicio de la menopausia y se iguala al del hombre a partir de los 65 años. También es un factor de riesgo la administración de anticonceptivos orales en mujeres mayores de 35 años fumadoras o que presentan algún otro factor de riesgo. La sumatoria de los factores de riesgo multiplica en forma exponencial la probabilidad de desarrollar enfermedad cardiovascular.

“Tener 2 o más factores, como hipertensión y tabaquismo u obesidad, representa una situación que debe ser tratada en forma inmediata. La primera medida, sin lugar a dudas, es la visita al cardiólogo o al médico de cabecera, que son quienes lo podrán aconsejar de la mejor manera”, sostuvo el Dr. Daniel Berrocal, ex presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y miembro del CACI.

“Un dato llamativo es que 1 de cada 3 pacientes de los que relajaron sus controles lo hizo porque ‘se sentía bien’; eso es algo que también vemos habitualmente en la consulta: dejan de tomar la medicación antihipertensiva o la del colesterol solo porque se sienten bien. Es un error. Son enfermedades silenciosas que debutan con un episodio cardiovascular. La adherencia a los tratamientos es clave para el control de estas patologías”, aclaró el Dr. José A. Álvarez, cardioangiólogo intervencionista miembro del CACI.

“Esperamos que este relevamiento realizado en el marco del Día Mundial del Corazón le sirva a la gente para repensar algunas conductas y reconocer que el momento de comenzar a cambiar es hoy y ahora. Todos sabemos lo que hay que hacer y lo que no, la recomendación es proponerse metas, tanto de actividad física como de alimentación saludable, objetivos de manejo del estrés y de disminución del sobrepeso, cero tabaco, alcohol muy dosificado y presión arterial, glucemia y colesterol bajo control, entre otros; y por supuesto comenzar tomar medidas para alcanzar esas metas. Sin dilaciones. Tenemos que tomar conciencia de que la enfermedad cardiovascular, una vez instalada, presenta un camino mucho más complejo”, concluyó el Dr. Cisneros.

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Preocupa a los Cardiólogos que no se cumplirá con el objetivo de reducción de la mortalidad

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En el año 2012, a partir de un llamado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a promover acciones concretas para disminuir la mortalidad cardiovascular, un conjunto de enfermedades responsables en promedio de casi 1 de cada 3 decesos en Argentina y en el mundo, la Federación Mundial del Corazón (WHF) instauró el ‘Objetivo 25×25’, una iniciativa que promovía la implementación de un conjunto de medidas para lograr una reducción del 25% de la mortalidad de origen cardiovascular para el año 2025.
“El recorrido en los primeros años fue auspicioso: el advenimiento de medicamentos efectivos para el control de factores de riesgo como la hipertensión, el colesterol y la diabetes, entre otros, además del desarrollo de equipamientos modernos para la detección y tratamiento tempranos de las patologías vasculares, así como el avance en procedimientos quirúrgicos no invasivos, como las angioplastias coronarias, comenzaron a evidenciar buenos resultados”, afirmó el Dr. Diego Grinfeld, cardioangiólogo intervencionista, Presidente del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI).
Muestra de ello en Argentina fue lo que evidenció el modelo epidemiológico computarizado IMPACT, un estudio que entre otras conclusiones mostró un descenso del 29,8% de las tasas ajustadas de mortalidad cardiovascular por causa coronaria en los argentinos mayores de 25 años entre 1995 y 2010.
“El coronavirus SARS-CoV-2 -además de todo el daño que produce por su alta contagiosidad y los efectos vinculados a su infección- llegó para cortar la curva descendente de mortalidad cardiovascular: la gente por temor al virus suspendió sus controles médicos de rutina y postergó la realización de estudios. Inclusive, según cifras de nuestro país, aquellas personas con síntomas concretos de infarto agudo de miocardio esperan a que reviertan los síntomas para no salir de su casa y acuden a las guardias médicas en promedio 34 minutos más tarde que antes de la pandemia”, sostuvo el Dr. Daniel Berrocal, ex presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).
Para el Dr. Alejandro Palacios, cardioangiólogo intervencionista, ex presidente del CACI, ello se ve reflejado también en una disminución de los procedimientos que se requieren para revertir cuadros muy delicados. “Se realizaron un 23% menos de angioplastias coronarias, un 38,3% menos de una moderna técnica de reemplazo de válvula aórtica por cateterismo (TAVI, por su sigla en inglés) y se evidenció casi una duplicación de las complicaciones coronarias (+1,8 veces) con un aumento en más del doble de la mortalidad cardiovascular esperada (+2,39 veces)”.
Otra de las condiciones que contribuyeron a este incremento de la enfermedad cardiovascular fue el aumento del sobrepeso y la obesidad y del sedentarismo asociados a la cuarentena: un estudio realizado en 30 países entre octubre y noviembre ’20 reveló que el 40% de los argentinos que participaron del relevamiento reconoció haber subido de peso, en promedio 7,5 kg, mientras que el promedio mundial fue del 31% y el incremento de 6,1 kg. Por otro lado, el 28% manifestó haber disminuido el ejercicio físico y el 5% iniciarse en el tabaquismo por el confinamiento .
Ya el estudio IMPACT había enseñado que los logros de reducción de la mortalidad por causa coronaria se habían obtenido por todos los avances en los tratamientos médicos y por el control de algunos factores de riesgo, pero que el éxito hubiese sido aún mayor si no hubiesen aumentado en ese mismo período la incidencia de diabetes, obesidad y sedentarismo. Condiciones que indudablemente son mucho más difíciles de mantener bajo control.
Los especialistas remarcan la importancia de atender todas las condiciones de salud no Covid, particularmente aquellas que hacen a la salud cardiovascular, ya que ante un evento coronario el tiempo es vida y la atención debe llegar en forma urgente: un análisis comparativo de las investigaciones clínicas REGIBAR Y PRISMA muestra que 9 de cada 10 fallecimientos por infarto se dan en personas que no recibieron atención hospitalaria.
En paralelo, los últimos datos recientemente publicados del informe de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación, correspondientes al año 2019, muestran un total de 97.264 fallecimientos causados por las enfermedades cardiovasculares, cifra que equivale a 3 de cada 10 decesos por causa definida en nuestro país, con un promedio de 266 muertes diarias .
“Venimos trabajando desde hace muchos años para reducir la mortalidad cardiovascular y la pandemia nos ha hecho retroceder 5 escalones de los 3 o 4 que habíamos logrado avanzar: muchas personas postergaron sus visitas programadas al médico, se realizan menos estudios diagnósticos y menos procedimientos quirúrgicos y por cateterismo, paralelamente aumenta la obesidad y el sedentarismo y ante síntomas de un evento coronario se demora en solicitar asistencia, todo un cóctel explosivo que no podía terminar de otra manera que con un aumento de la mortalidad y de las secuelas por enfermedad cardiovascular, cortando de raíz los logros alcanzados para cumplir con el Objetivo 25×25”. subrayó el Dr. Alejandro Cherro, ex presidente del CACI y director de la Carrera de Especialista en Hemodinamia, Angiografía General y Cardiología Intervencionista UBA-CACI.
“Recomendamos enfáticamente a la gente rever estas conductas, retomar las visitas y los controles médicos, así como todos aquellos cuidados necesarios para proteger la salud y mejorar nuestra calidad de vida”, concluyó el Dr. Grinfeld.

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