El laboratorio británico AstraZeneca y la universidad de Oxford anunciaron hoy que la vacuna contra el coronavirus que desarrollaron mostró “una eficacia del 70%” en promedio en las pruebas, aunque de acuerdo a la cantidad de dosis aplicadas, la efectividad es de hasta 90%.
“La eficacia y seguridad de esta vacuna confirman que será muy efectiva contra el Covid-19 y que tendrá un impacto inmediato en esta emergencia de salud pública”, afirmó el jefe ejecutivo de AstraZeneca, Pascal Soriot, en un comunicado.
La efectividad se eleva al 90% en el caso de una primera muestra de personas que recibieron media dosis y luego una dosis completa un mes después.
La eficacia baja al 62% en otro grupo que recibió dos dosis en total con un mes de diferencia.
Con una media del 70%, actualmente esta vacuna, cuyos ensayos clínicos se realizan, entre otros países, en Reino Unido y Brasil, es menos efectiva que la de Pfizer/BioNTech o Moderna, que afirmaron superar el 90%.
No obstante, tiene la gran ventaja de utilizar una tecnología más tradicional que la de sus dos competidores, lo que la hace menos costosa y más fácil de almacenar y transportar, ya que no necesita ser conservada a muy baja temperatura, consignó la agencia de noticias AFP.
La vacuna de Oxford (ChAdOx1 nCoV-19) está hecha de una versión debilitada de un virus del resfriado común (adenovirus), modificado genéticamente de manera que es imposible que crezca en los seres humanos.
AstraZeneca estimó en el comunicado que su vacuna es “altamente eficaz” para prevenir la enfermedad, y remarcó que durante las pruebas ningún participante desarrolló formas graves de coronavirus ni tuvo que ser hospitalizado.
El profesor Andrew Pollard, director del Grupo de Vacunas de Oxford e investigador jefe del Ensayo de Vacunas de Oxford, dijo que “estos hallazgos muestran que tenemos una vacuna efectiva que salvará muchas vidas. Hemos encontrado que uno de nuestros regímenes de dosificación puede ser alrededor de 90% efectivo y si este régimen de dosificación se utiliza, más personas podrían ser vacunadas con el suministro de vacunas planificadas”.
En tanto, Sarah Gilbert, profesora de Vacunología en la Universidad de Oxford, aseguró que “el anuncio de hoy nos lleva un paso más cerca de la época en que podemos utilizar las vacunas para poner fin a la devastación causada por el SARS-CoV-2”.
Los resultados preliminares incluyeron ensayos en más de 2.000 personas, de las cuales 131 contrajeron la enfermedad.
La eficacia se ubicó entre 62% y 90% según la cantidad de dosis aplicadas.
Los ensayos clínicos, en los que participaron más de 24.000 personas de diversos grupos raciales y geográficos del Reino Unido, Brasil y Sudáfrica, continuarán ahora su análisis final.
A la vez, se están llevando a cabo más ensayos en los Estados Unidos, Kenya, Japón y la India, y esperan tener unos 60.000 participantes para finales de año, se indicó la Universidad de Oxford en el comunicado.
Estos ensayos, señalaron los organizadores, proporcionarán a las autoridades reguladoras más información sobre la eficacia y la seguridad de la vacuna candidata de Oxford, incluida su capacidad para proteger contra la transmisión de Covid-19 y detenerla.
El laboratorio británico anunció que presentará sus resultados muy rápidamente a las autoridades para obtener una primera aprobación.
Gracias a su “simple cadena de suministro”, la vacuna de Oxford/AstraZeneca “será accesible y estará disponible en todo el mundo”, afirmó Soriot.
El laboratorio británico asegura estar haciendo rápidos progresos en la fabricación prevista de 3.000 millones de dosis, que estarán disponibles en 2021.
El Reino Unido, que apostó muy fuerte por este proyecto, tiene reservadas 100 millones de dosis.
En este momento en que la economía mundial afronta una coyuntura crítica, los líderes del G-20 celebran un reunió virtual esta semana. Los países han empezado a salir del pozo de la crisis de la COVID-19. Pero el rebrote de contagios en muchas economías muestra lo difícil e incierto que será el ascenso.
La buena noticia es el importante progreso en el desarrollo de vacunas. Aunque con muchas reservas, estos avances avivan las esperanzas de derrotar al virus, que se ha cobrado más de un millón de vidas y ha provocado la pérdida de decenas de millones de empleos.
Las noticias no tan buenas es la gravedad de la pandemia y sus negativas repercusiones económicas. El mes pasado, el FMI proyectó una histórica contracción del PIB mundial de 4,4% en 2020. Y esperamos una recuperación parcial y desigual el próximo año, con un crecimiento de 5,2%.
Los datos recabados desde nuestras últimas proyecciones confirman recuperación mundial ha continuado. En muchas economías —entre ellas Estados Unidos, Japón y la zona del euro—, la actividad económica en el tercer trimestre resultó mejor de lo esperado.
Pero, como señala el FMI en su nota a la cumbre de líderes del G-20, los datos más recientes sobre sectores de servicios que requieren un contacto intensivo apuntan una desaceleración del ímpetu en las economías donde está resurgiendo la pandemia.
En otras palabras, aun cuando se avista una solución médica a la crisis, la senda económica que tenemos por delante sigue siendo difícil y propensa a reveses.
Por el lado positivo, una contención del virus más rápida de lo esperado o el desarrollo de mejores tratamientos permitirían volver con mayor rapidez a la actividad normal, limitarían las secuelas económicas a más largo plazo e impulsarían el crecimiento.
Por el lado negativo, si los nuevos brotes exigen restricciones más estrictas de la movilidad, o si el desarrollo, la producción y la distribución generalizada de vacunas y tratamientos se retrasan, las medidas de distanciamiento social se prolongarán. Como resultado, el crecimiento será menor, la deuda pública mayor y las cicatrices en el potencial a largo plazo de la economía más graves; pensemos en el daño que puede causar la pérdida prolongada de empleo sobre el capital humano de los trabajadores.
Esta es la razón por la que debemos mantener medidas de política decisivas para luchar contra la incertidumbre que persiste.
El éxito depende de que actuemos con rapidez, y de que lo hagamos mancomunadamente. En mi opinión, las prioridades son tres: i) poner fin a la crisis sanitaria, ii) reforzar el puente económico hacia la recuperación y iii) construir las bases de una economía mejor para el siglo XXI.
En primer lugar, poner fin a la crisis sanitaria.
El rebrote de contagios es un importante recordatorio de que no puede lograrse una recuperación económica sostenible en ningún lugar a menos que derrotemos la pandemia en todos los lugares. El gasto público en tratamientos, pruebas de detección y rastreo de contactos es ahora más importante que nunca.
Al igual que lo es la cooperación transfronteriza para disminuir el riesgo de que el suministro de vacunas, tratamientos y pruebas sea inadecuado. Eso implica redoblar los esfuerzos multilaterales en lo que se refiere a la fabricación, compra y distribución de estas soluciones sanitarias, en especial en las naciones más pobres. También implica eliminar las recientes restricciones comerciales a los productos y servicios médicos, incluidas las restricciones relativas a las vacunas.
Estimamos que un progreso más rápido hacia soluciones médicas ampliamente compartidas podría sumar casi USD 9 billones a la renta mundial de aquí a 2025. Esto contribuiría a disminuir la diferencia en los niveles de ingreso entre las naciones más ricas y las más pobres, en un momento en que la desigualdad entre países va a aumentar.
En segundo lugar, fortalecer el puente económico hacia la recuperación.
El mundo, liderado por los países del G-20, ha adoptado medidas sincronizadas sin precedentes, que incluyen USD 12 billones en medidas fiscales y un enorme apoyo de liquidez por parte de los bancos centrales, que han frenado la caída de la economía mundial. Las condiciones de financiamiento se han relajado para todos los prestatarios, excepto para los de mayor riesgo.
Dada la gravedad de la crisis, tenemos que apuntalar estas medidas. Muchas naciones en desarrollo siguen afrontando una situación precaria, debido en gran parte a una menor capacidad para responder a la crisis. Y, a nivel mundial, la incertidumbre económica y financiera sigue siendo alta. Por ejemplo, las elevadas valoraciones de los activos apuntan a la desconexión de los mercados financieros con la economía real, con riesgos inherentes para la estabilidad financiera.
Asimismo, gran parte del apoyo mediante políticas fiscales está disminuyendo. Muchos de los balones de oxígeno, como las transferencias monetarias a los hogares, el apoyo al mantenimiento de empleo y el aumento de las prestaciones por desempleo, han dejado de existir o lo harán a finales de este año. Esto sucede en un momento en que aún se proyecta que la pérdida de empleos derivada de la crisis será considerable. Solo en el sector del turismo mundial, se estima que están en riesgo hasta 120 millones de empleos.
Así pues, ¿cómo podemos reducir la incertidumbre y fortalecer el puente hacia la recuperación?
1 . Evitar la retirada prematurade las políticas de apoyo. Algunas economías disponen de margen para brindar más apoyo fiscal el próximo año, por encima de lo actualmente presupuestado. Para los países con un espacio fiscal limitado, será crucial establecer prioridades y reasignar el gasto para proteger a los más vulnerables. Es igualmente importante mantener la política monetaria acomodaticia y las medidas de liquidez para garantizar el flujo de crédito, en especial hacia las pequeñas y medianas empresas, complementando este esfuerzo con políticas adecuadas en el sector financiero. Esto contribuiría a apoyar el crecimiento, el empleo y la estabilidad financiera.
2 . Prepararse ahora para dar un impulso sincronizado a la inversión una vez que la pandemia esté mejor controlada, a fin de estimular el crecimiento, limitar las secuelas a más largo plazo y abordar los objetivos relacionados con el clima. En los casos en que exista una amplia capacidad no utilizada, este tipo de inversión del sector público puede ayudar a que las economías avancen hacia el pleno empleo, al tiempo que se fortalece la productividad del sector privado.
Además, un nuevo estudio del personal técnico del FMI muestra que los beneficios potenciales de una inversión sincronizada por parte de los países del G-20 son importantes. Si quienes cuentan con el espacio fiscal más amplio aumentaran de manera simultánea el gasto en infraestructuras un ½% del PIB en 2021 y un 1% del PIB en los años subsiguientes —y si las economías con un espacio fiscal más limitado invirtieran una tercera parte de estos porcentajes— el PIB mundial podría elevarse en cerca de un 2% de aquí a 2025, en comparación con un poco menos del 1,2% si invierten de manera no sincronizada.
Dicho de otra manera, si los países actúan por separado, habría que gastar aproximadamente dos tercios más para lograr los mismos resultados. La cuestión de fondo es que podemos crear el impulso para el crecimiento, el empleo y para abordar el cambio climático de forma mucho más eficaz si trabajamos de manera conjunta.
En tercer lugar, construir las bases de una economía mejor para el siglo XXI.
La incertidumbre más relevante a la que nos enfrentamos en este momento es: ¿cómo aprovechar este momento de perturbación para construir una economía mejor para todos? Este fue el quid de la reunión de líderes mundiales celebrada la semana pasada en el Foro de París sobre la Paz, y estará presente en la mente de los líderes del G-20.
Todos reconocemos que la sostenibilidad medioambiental debe ser un pilar básico fundamental de una economía más resiliente e inclusiva. Requiere una potente combinación de medidas, que incluyen el impulso a la inversión verde y el aumento gradual de los precios del carbono. Estimamos que este tipo de programa de políticas elevaría el PIB mundial y crearía unos 12 millones de nuevos empleos en una década, y a la vez nos encaminaría por una senda hacia las emisiones netas cero de aquí a mediados del siglo.
Pero hay algo que sí está claro: si queremos aprovechar el crecimiento verde y todo el potencial de la economía digital, tenemos que apoyar a los trabajadores en su transición desde sectores en contracción a sectores en expansión. El gasto social es absolutamente fundamental, e incluye el aumento de la inversión en capacitación, reconversión profesional y educación de calidad. Esto es especialmente importante para los trabajadores con cualificaciones bajas o medias, entre los cuales las mujeres y los jóvenes están sobrerrepresentados y se han visto especialmente afectados por la crisis.
Otro pilar básico es la sostenibilidad fiscal. Uno de los principales legados de la crisis es la deuda pública mundial en máximos históricos. Hacer frente a este reto a mediano plazo será fundamental, entre otras maneras reformando los sistemas tributarios para movilizar ingresos equitativamente. Pero muchos países de bajo ingreso que soportan una pesada carga de deuda necesitan que se tomen medidas inmediatas para acceder a más donaciones, créditos concesionarios y alivio de la deuda.
Y en este asunto el G-20 ha desempeñado un papel clave. Su iniciativa de suspensión del servicio de la deuda ha proporcionado a muchos países de bajo ingreso un «respiro» temporal en su lucha contra el virus. Y el nuevo Marco Común, acordado con el apoyo del Club de París, va más allá: si se implementa en su totalidad, permitirá a las naciones más pobres solicitar un alivio permanente de la deuda, al tiempo que garantizará que todos los acreedores negocien en igualdad de condiciones.
Por último, es necesario apoyar a todo el mundo, más allá del G-20. Los esfuerzos multilaterales son vitales para que las economías más pobres superen la crisis. Al igual que lo es continuar los esfuerzos para fortalecer el comercio basado en reglas, fomentar un sistema internacional de tributación al que todos los países contribuyan equitativamente y apuntalar la red mundial de seguridad financiera. Sin estos esfuerzos, la desigualdad aumentará, y la economía mundial afrontará retos aún mayores en el período que tenemos por delante.
En el FMI hemos respondido a esta crisis de una forma sin precedentes, con más de USD 100.000 millones en nuevo financiamiento a 82 países y alivio del servicio de la deuda a los países miembros más pobres. Nos proponemos hacer aún más para ayudar a nuestros 190 países miembros a superar esta crisis y construir una economía mejor tras la pandemia.
Desde el comienzo de la pandemia en el país se contabilizan 1.018.999 infectados y 27.100 los fallecidos.
Otras 384 personas murieron y 16.337 fueron reportadas con coronavirus en las últimas 24 horas en la Argentina, con lo que ascienden a 27.100 los fallecidos y a 1.018.999 los contagiados desde el inicio de la pandemia, informó hoy el Ministerio de Salud.
La cartera sanitaria indicó que son 4.451 los internados en unidades de terapia intensiva, con un porcentaje de ocupación de camas de adultos de 64% en el país y del 64,3% en la Área Metropolitana Buenos Aires.
Un 34,54% (5.644 personas) de los infectados de hoy (16.337) corresponden a la Ciudad y a la Provincia de Buenos Aires.
De los 1.018.999 contagiados, el 81,41% (829.647) recibió el alta.
El reporte vespertino consignó que murieron 213 hombres; 83 residentes en la provincia de Buenos Aires; 19 en la Ciudad de Buenos Aires; 3 en la provincia de Chaco; 5 en la provincia de Chubut; 31 en la provincia de Córdoba; 2 en la provincia de Entre Ríos; 2 en la provincia de Jujuy; 1 en la provincia de La Pampa; 1 en la provincia de La Rioja; 7 en la provincia de Mendoza; 5 en la provincia de Neuquén; 1 en la provincia de Río Negro; 5 en la provincia de Salta; 1 en la provincia de San Juan; 3 en la provincia de Santa Cruz; 33 en la provincia de Santa Fe; 2 en la provincia de Santiago del Estero; y 9 en la provincia de Tucumán.
También fallecieron 170 mujeres: 61 en la provincia de Buenos Aires; 34 en la Ciudad de Buenos Aires; 2 en la provincia de Chaco; 2 en la provincia de Chubut; 21 en la provincia de Córdoba; 3 en la provincia de Entre Ríos; 2 en la provincia de Jujuy; 1 en la provincia de La Pampa; 1 en la provincia de La Rioja; 2 en la provincia de Mendoza; 2 en la provincia de Neuquén; 1 en la provincia de Río Negro; 2 en la provincia de Salta; 1 en la provincia de Santa Cruz; 27 en la provincia de Santa Fe; 1 en la provincia de Santiago del Estero; 1 en la provincia de Tierra del Fuego; y 6 en la provincia de Tucumán.
El ministerio aclaró que una persona residente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, notificada como fallecida, no registra dato de sexo.
Hoy se registraron en la provincia de Buenos Aires 4.981 casos; en la Ciudad de Buenos Aires, 663; en Catamarca, 8; en Chaco, 193; en Chubut, 465; en Córdoba, 1.708; en Corrientes, 34; en Entre Ríos, 402; en Jujuy, 59; en La Pampa, 98; en La Rioja, 41; en Mendoza, 968; en Neuquén, 1.305; en Río Negro, 393; en Salta, 201; en San Juan, 5; en San Luis, 266; en Santa Cruz, 158; en Santa Fe, 2.575; en Santiago del Estero, 104; en Tierra del Fuego, 295; y en Tucumán 1.421.
En tanto, Formosa (-4) y Misiones (-2) registraron números negativos porque reclasificaron casos a otra jurisdicción.
En las últimas 24 horas fueron realizados 37.474 testeos y desde el inicio del brote se realizaron 2.663.880 pruebas diagnósticas para esta enfermedad, lo que equivale a 58.705,8 muestras por millón de habitantes.
El total de acumulados por jurisdicción indica que la provincia de Buenos Aires suma 507.438 casos; la Ciudad de Buenos Aires, 141.190; Catamarca, 500; Chaco, 12.041; Chubut, 9.727; Córdoba, 66.297; Corrientes, 2.134; Entre Ríos, 12.094; Formosa, 140; Jujuy, 17.344; La Pampa, 1.808; La Rioja, 6.665; Mendoza, 38.814; Misiones, 195; Neuquén, 16.659; Río Negro, 19.811; Salta, 16.665; San Juan, 1.307; San Luis, 3.880 ; Santa Cruz, 7.563; Santa Fe, 83.448; Santiago del Estero, 7.064; Tierra del Fuego, 8.681; y Tucumán, 37.544.
Además, se incluyen, en Tierra del Fuego, 13 casos en las Islas Malvinas, según información de prensa debido a que por la ocupación ilegal del Reino Unido, Gran Bretaña e Irlanda del Norte no es posible contar con información propia sobre el impacto de la Covid-19 en esa parte del territorio argentino.
Otras 357 personas murieron y 12.414 fueron diagnosticadas con coronavirus en las últimas 24 horas en la Argentina, con lo que la cantidad de fallecidos alcanza a 23.581 y los casos positivos a 883.882 desde el inicio de la pandemia, en marzo pasado, informó el Ministerio de Salud.
La cartera sanitaria destacó que, del total de casos positivos detectados hasta hoy, 709.464 se recuperaron, con lo que 150.837 personas continúan con la infección en curso.
Indicó además que hay 4.200 personas internadas en terapia intensiva en todo el país y que la ocupación de camas es del 63,9% en promedio en el país y del 63,3% en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
El Ministerio informó también que en las últimas 24 horas fueron realizados 19.871 testeos y que desde el inicio del brote se hicieron 2.211.321 pruebas, lo que equivale a 48.732,5 muestras por millón de habitantes.
Del total de fallecidos reportados hoy, 205 son hombres y 149 mujeres, mientras que una persona residente en la provincia de Buenos Aires y dos residentes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fueron notificadas sin dato de sexo.
De los fallecidos hombres, 99 eran residentes en la provincia de Buenos Aires, 43 de la Ciudad de Buenos Aires, 1 en el Chaco, 2 en Chubut, 15 en Córdoba, 1 en Entre Ríos, 1 en La Rioja, 1 en Mendoza, 13 en Neuquén, 2 en Río Negro, 16 en Salta, 3 en Santa Cruz, y 8 en Santa Fe.
Entre las mujeres, 87 eran residentes en la provincia de Buenos Aires, 28 en la Ciudad de Buenos Aires, 12 en Córdoba, 1 en Entre Ríos, 2 en Mendoza, 4 en Neuquén, 2 en Río Negro, 5 en Salta, y 8 en Santa Fe.
Del total de casos confirmados hoy, Buenos Aires registró 4.074, Ciudad de Buenos Aires 742, Catamarca 10, Chaco 148, Chubut 482, Córdoba 1.606, Corrientes 2, Entre Ríos 188, Formosa 8, Jujuy 128, La Pampa 44, La Rioja 46, Mendoza 573, Misiones 5, Neuquén 433, Río Negro 453, Salta 205, San Juan 1, San Luis 14, Santa Cruz 170, Santa Fe 2.043, Santiago del Estero 93, Tierra del Fuego 144 y Tucumán 802.
De los casos acumulados hasta hoy, corresponden a la provincia de Buenos Aires 465.890, Ciudad de Buenos Aires 134.350, Catamarca 370, Chaco 10.174, Chubut 6.623, Córdoba 50.281, Corrientes 1.507, Entre Ríos 9.233, Formosa 128, Jujuy 16.672, La Pampa 1.040, La Rioja 5.676, Mendoza 31.464, Misiones 149, Neuquén 11.819, Río Negro 16.262, Salta 14.988, San Juan 1.146, San Luis 2.212, Santa Cruz 6.211, Santa Fe 61.352, Santiago del Estero 4.376, Tierra del Fuego 6.197 y Tucumán 25.762.
El Ministerio de salud destacó que en Tierra del Fuego se incluyen 13 casos existentes en las Islas Malvinas según información de prensa ya que debido a la ocupación ilegal del Reino Unido, Gran Bretaña e Irlanda del Norte no es posible contar con información propia sobre el impacto del COVID -19 en esa parte del territorio argentino.
Otras 359 personas murieron y 14.740 fueron reportadas con coronavirus en las últimas 24 horas en la Argentina, con lo que suman 21.827 los fallecidos y 824.468 los contagiados desde el inicio de la pandemia, informó hoy el Ministerio de Salud.
La cartera sanitaria indicó que son 4.007 los internados en unidades de terapia intensiva, con un porcentaje de ocupación de camas de adultos de 62,5% en el país y del 63,8% en la Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA).
Un 44,38% (6.542 personas) de los infectados de hoy (14.740) corresponden a la Ciudad y a la Provincia de Buenos Aires.
De los 824.468 contagiados, el 80,08% (660.272) recibió el alta.
El reporte vespertino consignó que murieron 205 hombres, 88 residentes en la provincia de Buenos Aires; 24 en la Ciudad de Buenos Aires; 2 en Chaco; 12 en Córdoba; 2 en Corrientes; 2 en Entre Ríos; 13 en Jujuy; 8 en Río Negro; 20 en Mendoza; 1 en Neuquén; 6 en Salta; 2 en San Luis; 10 en Santa Fe; 2 en Santiago del Estero; 1 en Tierra del Fuego y 12 en Tucumán.
También fallecieron 154 mujeres, 61 residentes en la provincia de Buenos Aires; 27 en la Ciudad de Buenos Aires; 2 en Chaco; 9 en Córdoba; 1 en Entre Ríos; 1 en Corrientes; 6 en Jujuy; 24 en Mendoza; 3 en Río Negro; 5 en Salta; 2 en Santiago del Estero; 1 en San Luis; 1 en Santa Cruz; 6 en Santa Fe y 5 en Tucumán.
Hoy se registraron en la provincia de Buenos Aires 5.659 casos; en la Ciudad de Buenos Aires, 883; en Catamarca, 9; en Chaco, 145; en Chubut, 322; en Córdoba, 1.455; en Corrientes, 72; en Entre Ríos, 201; en Jujuy, 109; en La Pampa, 26; en La Rioja, 110; en Mendoza, 680; en Misiones, 11; en Neuquén, 356; en Río Negro, 338; en Salta, 222; en San Juan, 64; en San Luis, 61; Santa Cruz, 55; en Santa Fe, 2.208; en Santiago del Estero, 154; en Tierra del Fuego, 244 y en Tucumán 1.356.
En tanto, Formosa fue la única provincia que no reportó positivos.
En las últimas 24 horas fueron realizados 26.481 testeos y desde el inicio del brote se realizaron 2.110.994 pruebas diagnósticas para esta enfermedad, lo que equivale a 46.521,5 muestras por millón de habitantes.
El total de acumulados por distrito indica que la provincia de Buenos Aires suma 446.064 casos; la Ciudad de Buenos Aires, 130.841; Catamarca, 327; Chaco, 9.486; Chubut, 5.243; Córdoba, 43.193; Corrientes, 1.356; Entre Ríos, 8.449; Formosa, 106; Jujuy, 16.290; La Pampa, 897; La Rioja, 5.311; Mendoza, 28.565; Misiones, 118; Neuquén, 9.486; Río Negro, 14.652; Salta, 13.962; San Juan, 987; San Luis, 1.875 ; Santa Cruz, 5.618; Santa Fe, 52.894; Santiago del Estero, 4.168; Tierra del Fuego, 5.420; y Tucumán, 19.160.
Además, se incluyen, en Tierra del Fuego, 13 casos en las Islas Malvinas, según información de prensa debido a que por la ocupación ilegal del Reino Unido, Gran Bretaña e Irlanda del Norte no es posible contar con información propia sobre el impacto de la Covid-19 en esa parte del territorio argentino.