CORONAVIRUS

Coronavirus y dengue: también es la economía, estúpido

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El avance del coronavirus, que culminó en la declaración de cuarentena obligatoria en todo el territorio nacional, configura sin dudas una de las crisis sanitarias más importantes que ha vivido la Argentina moderna. La problemática se agrava además en un contexto donde, a la par, también debe contenerse el avance del dengue, que acecha en todo el país y, sobre todo, en provincias como Misiones por su posición fronteriza. 

Previo a la llegada del Covid-19 al país, la agenda política del gobierno nacional estaba concentrada casi exclusivamente en la cuestión económica: una fuerte necesidad de reactivar el consumo y la obra pública, crear empleo genuino, y culminar de la mejor manera posible el proceso de negociación de la deuda pública. 

Pero marzo fue el mes en el que la agenda política cambió, por necesidad y por urgencia, y comenzó a centrarse exclusivamente en la cuestión sanitaria, con la toma de medidas (de tardío inicio) progresivas, llegando a su máximo punto el jueves 19 de marzo con la declaración de cuarentena obligatoria. 

En paralelo a la toma de decisiones de tipo sanitarias sociales, el frente económico sigue abierto, con una importancia que no debe ser para nada despreciable. Entiéndase: la primera prioridad de la Argentina de hoy es salvar vidas, evitar contagios y lograr erradicar la presencia del virus en el país. Pero, al mismo tiempo que intentamos eso, la economía sigue su marcha, y si no se la cuida, puede tener efectos devastadores en una Argentina que ya está debilitada. Por eso, lo primordial hoy es la salud, pero también es la economía, estúpido.

Los aspectos donde la economía argentina se verá resentida en este contexto son diversos: por un lado, el comercio exterior. Considerando que nuestro país tiene como principales socios exportadores a países como Estados Unidos, China y los pertenecientes a la Unión Europea, que equivalen a aproximadamente el 30% de las exportaciones, el cierre de las fronteras en dichos lugares ya está afectando las ventas, a lo que se suma además que el precio internacional de ciertos commodities vienen en caída en los últimos días. 

El turismo, actividad clave también para el ingreso de divisas en el país y la movilización de la actividad económica, ya sufrió un duro golpe. 

A la par, los precios de los bonos argentinos expresados en dólares también sufren descensos considerables, con paridades que se mueven entre el 23% (PARA) y el 27,8% (AY24). Esto, sumado a un escenario de importante alza del riesgo país que superó los cuatro mil básicos en la semana. 

Todo lo mencionado anteriormente hace que ciertos estudios privados ya hablen de una mayor caída del producto bruto interno nacional para este año, estimada en cerca del 2%. 

En el plano internacional, la situación es igual o aún más grave. La crisis pandémica generó que las principales bolsas del mundo hayan vivido los momentos más volátiles de, por lo menos los últimos veinte años, con excepción del crash del 2008. En este marco, algunas instituciones han tomado medidas relevantes como, por ejemplo, la Reserva Federal norteamericana, que bajó su tasa de interés e inyectó liquidez por más 700.000 millones de dólares, una medida sólo comparable a lo ocurrido en 2008.

Por su parte, países como España o Italia, entre otras cosas, determinaron la moratoria hipotecaria, es decir, no pagar las hipotecas durante un periodo de tiempo previamente establecido, o el no pago de servicios públicos esenciales (como luz y agua), como en el caso francés en particular. 

El mundo se enfrenta a una situación de doble crisis: sanitaria y económica, un desafío totalmente nuevo para los estados modernos, que pone en jaque a industrias de gran peso en la actividad económica mundial, y ello repercute en el ciudadano de a pie: solo por tomar un ejemplo, la Asociación Internacional del Transporte Aéreo calculó que las pérdidas estimadas para el sector será de aproximadamente 113.000 millones de dólares. 

El mundo financiero, como ya mencionamos antes, también se ve sacudido: el Standard & Poor´s 500, uno de los índices bursátiles más importantes de Estados Unidos y considerado el más representativo de la situación real del mercado, tuvo en marzo su quinta mayor caída en bolsa (-11,5%) desde la segunda Guerra Mundial. El MSCI World (el índice antiguamente conocido como Morgan Stanley) cayó un 11,1%.  Estas pérdidas se estiman en cerca de 10 billones de dólares.

¿Cuál es el principal aspecto de la crisis económica que va de la mano de la sanitaria? En este caso, el problema económico es, en realidad, el de la reducción de oferta: por medidas de aislamiento y cuarenta, se deja de producir. Ante esto, toda medida que tienda a estimular (o asegurar) el gasto, puede tener como consecuencia más grave un aumento del nivel de precios, pero a la vez, garantiza en el momento de mayor crisis el acceso de la población a bienes y servicios de primera necesidad. 

¿Qué estamos haciendo en la Argentina?

Las medidas tomadas por el Gobierno nacional y algunas provincias, en materia económica ligada a la crisis sanitaria, tiene que ver con lo expresado anteriormente: garantizar liquidez, por un lado, y por el otro, abastecimiento suficiente de productos de primera necesidad. 

Si pensamos en el ingreso de las personas, poco y nada se ha hecho para los no asalariados. Un sector de la población, cuentapropistas y profesionales que trabajan de manera autónoma, han expresado por diversos canales la situación perjudicial para su economía personal que traen las medidas tomadas por el Presidente Alberto Fernández. 

Desde el punto de vista de las empresas, particularmente de las pymes, un parate en la producción y venta generarán un importante rojo en las cuentas que se traducen a la dificultad o incapacidad para afrontar pagos de salarios. 

Ante esto, es fundamental que el próximo paso del Gobierno Nacional, de la mano de los gobiernos provinciales, sea atender esta situación. Nadie duda, ni mucho menos pone en tela de juicio, que la prioridad número uno en este contexto es la de atender la crisis sanitaria, pero no se puede desligar del aspecto económico. 

En esta misma línea, las cuentas públicas también se verán seriamente resentidas, pero se observará el golpe en mayor medida en abril, producto de la baja de la recaudación. 

Hasta el 20 de marzo inclusive, la provincia de Misiones captó de recursos tributarios de origen nacional un total de $2.674,3 millones un (para nada despreciable) 73,6% más que en el mismo período de 2019. 

Este incremento está explicado por aumentos relevantes en impuestos a Bienes Personales (+521,2%), a los Combustibles (116%), IVA (85,8%) y Monotributo (72,7%). Estos tres últimos en particular, dada que surgen del consumo, no podrán sostener ese mismo comportamiento en las últimas semanas de marzo ni en abril, que impactará de lleno en los recursos del estado nacional y en la coparticipación a las provincias (y por ende a sus municipios).

El desafío de eliminar el Covid-19 de la Argentina nos tiene a todos como protagonistas imprescindibles. De nada servirá un gobierno con decisiones efectivas si la ciudadanía no hace su aporte. Pero a la par, ese mismo gobierno no puede descuidar su frente económico, porque en caso de hacerlo, sus consecuencias serán todavía más duras para los argentinos, particularmente para los sectores más desprotegidos.

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Coronavirus: un tsunami con aviso

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Por: Federico Kusko, Fotografía: Emiliana Miguelez. Una pregunta se torna más y más urgente a medida que pasan las horas y entramos en cuarentena obligatoria para evitar el contagio masivo del COVID 19: ¿Cuántas camas de terapia intensiva existen realmente en el país? ¿Cuántos respiradores? ¿Con qué capacidad de testeo cuenta el sistema de salud?

Los datos oficiales son fragmentarios en el caso del sistema público, y un agujero negro en hospitales y sanatorios privados. Claudio Belocopitt, dueño de Swiss Medical y presidente de la Unión Argentina de Entidades de Saludfue lapidario en declaraciones recientes: “Hay una gran dispersión sobre la cantidad de camas disponibles en el sistema, nadie lo puede decir con claridad y de eso va a depender la gente al mismo tiempo. Pero tenemos que tener en cuenta una cosa: el sistema sanitario argentino funciona al 80% u 85% promedio de su capacidad estandarizada en el año para atender las patologías que tenemos. Querría decir que si no achicamos lo que estaría sobreatendiéndose, quedaría sólo el 15% y eso sería un gran problema. Entonces, hay que trabajar en ver la forma de aumentar esa capacidad instalada”.

Este jueves 19 de marzo, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, anunciaba una batería de medidas para prevenir una posible implosión del sistema sanitario porteño en caso de que se se multipliquen la cantidad de infectados. El alcalde destacó la compra de cien respiradores, que se sumarían a los ochenta Neumovent preexistentes distribuidos en 19 hospitales públicos. El anuncio, lejos de traer calma,  reveló un escalofriante dato: existen solo 180 respiradores en la ciudad con el mayor presupuesto del país.

Según la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI), hoy existen 950 unidades de terapia intensiva en el sistema público nacional. De acuerdo al Ministerio de Salud, las camas disponibles son entre 3 y 4,5 cada 1000 habitantes, es decir unas 160 mil. El 90% de esas plazas siempre están ocupadas. La mayor cantidad se encuentran en la Capital Federal (7,1 por mil), cuyo gobierno acaba de agregar 400 camas suplementarias de internación general en hospitales y trabaja en la reconversión de hoteles en hospitales de campaña; le siguen provincias como Córdoba (5,9) y Buenos Aires (5). Siempre por debajo de las 8 a 10 por habitante que recomienda la OMS para tiempos ordinarios. En la provincia de Buenos Aires se calcula que hay unos 400 respiradores distribuidos en 54 centros de salud.

Los conmovedores aplausos que la población le envió al personal médico desde sus casas llegaron en el momento oportuno, justo cuando la marea comienza a subir.

La gripe coronada

Hay palabras y expresiones que hipnotizan a economistas, analistas de mercados, opinadores seriales y demás “paracaidistas” que se catapultan ante cualquier tema como expertos. Tanto que en una especie de trance las repiten una y otra vez como mantras. Hasta que de tanto invocarlas erosionan su significado, terminan funcionando como frases vacías que no dicen nada. En esta época de pandemias, diarios, revistas y portales se llenaron de artículos que catalogan a la enfermedad provocada por el nuevo coronavirus como un “cisne negro“, es decir, aquella remanida metáfora usada para describir la irrupción de un suceso extremo, atípico y no esperado, y que catapultó a la fama al filósofo libanés Nassim Taleb.

Nada más lejos de la realidad. En marzo de 2019, el director General de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ya lo había avisado: “El riesgo continuo de que un nuevo virus de influenza se transmita de animales a humanos y que potencialmente cause una pandemia es real. La pregunta no es si tendremos otra pandemia, sino cuándo. Debemos estar atentos y preparados: el costo de un brote de gripe será mucho mayor que el precio de la prevención”.

No era, sin embargo, la primera vez que sonaba una alarma. En 2016, un panel de especialistas en salud de Estados Unidos –la Comisión para la Creación de un Marco Global de Riesgos para la Salud para el Futuro– elaboró un extenso informe en el que concluían que estaban dadas las condiciones para la aparición de nuevas enfermedades infecciosas: a la sobrepoblación, se sumaban la degradación ecológica que vuelven más probable el salto de los virus de animales a humanos y la intensa movilidad global que permite que los agentes infecciosos se extiendan sobre una parte significativa de la población.

Entonces, un día ocurrió. El brote en Wuhan (China) de una enfermedad nueva que apareció en diciembre de 2019, en pocas semanas se volvió epidemia y la epidemia escaló hasta convertirse en pandemia. Se trata de la segunda del siglo XXI, a una década de la pandemia de gripe A (H1N1) que golpeó en 2009-2010. Lo que se sabe es que los síntomas aparecen de forma gradual. Algunas personas se infectan pero no parecen mostrar signos de la enfermedad. La mayoría de las personas –un 80 por ciento– se recupera sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial. Pero el virus SARS-CoV-2 provoca una enfermedad grave y dificultades para respirar en aquellos adultos mayores que padecen afecciones médicas subyacentes, como hipertensión arterial, problemas cardíacos o diabetes. Alrededor del dos por ciento de las personas que han contraído la enfermedad murieron.

La pandemia de coronavirus está influenciada por lo que en otro momento se podría calificar como un éxito social: el aumento de la expectativa de vida. “Hoy en día, un gran porcentaje de la población mundial es anciana o vive con una o más enfermedades crónicas”, señala la microbióloga Caroline van de Sandt, del Instituto Peter Doherty para Infecciones e Inmunidad en la Universidad de Melbourne. “Este cambio demográfico de la población es importante, ya que se sabe que cada uno de estos factores del huésped aumenta la gravedad de las infecciones leves del virus”.

Como describe el periodista canadiense Andrew Nikiforuk, autor de Pandemonium: Bird Flu, Mad Cow Disease and Other Biological Plagues of the 21st Century, las pandemias se asemejan a tsunamis: en su avance sobre los continentes alteran economías, perturban y cambian las costumbres, desestabilizan estructuras y liderazgos políticos y esparcen la muerte. En este caso se estima que COVID-19 probablemente será la pandemia más costosa debido a la complejidad y fragilidad de la globalización.

Ante la ausencia de una vacuna, las llamadas “intervenciones no farmacéuticas” como el lavado frecuente de manos, el aislamiento y distanciamiento social, el cierre de escuelas y de fronteras, la cancelación de conferencias, y la prohibición de las multitudes se impusieron en todo el mundo para reducir drásticamente la propagación.

Las distintas experiencias de Corea del Sur e Italia ilustran cómo los cambios rápidos en el comportamiento humano pueden alterar los resultados: Corea del Sur –con una población de 50 millones de habitantes– parece haber frenado en gran medida la epidemia al establecer una política agresiva de testeo. En este país se rastreó a los infectados, los aislaron en sus hogares y restringieron los viajes. En Italia, en cambio, las medidas fueron mucho más laxas (también en España). Esto provocó que el epicentro de la pandemia se trasladara de Asia a Europa.

Sube la marea

Poca gente se atreve a poner una fecha al fin de la pandemia. En el Centro de Control y Prevención (CDC) de Enfermedades de Estados Unidos, por ejemplo, plantean que hasta el 65 por ciento de la población estadounidense podría infectarse si no se toman medidas para frenar el virus, que se propaga de persona a persona.

Especialistas en modelado de enfermedades del CDC proyectaron que entre 2,4 y 21 millones de personas en Estados Unidos podrían terminar en el hospital, abrumando salas de emergencia. El número de muertes en algunos modelos osciló entre 200 mil y 1,7 millones.

El virus ya circula en 158 países. Mientras que América Latina aún no experimenta la escalada que se dio en Europa, en Argentina se abren varios caminos posibles. “Evaluamos todos los escenarios”, indica el presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, Omar Sued. “Es posible que se dé una situación intermedia entre lo que sucede en España y lo que ocurre en Italia. Se están haciendo muchos esfuerzos para prolongar al máximo posible la fase de contención y achatar lo máximo posible la curva de casos, pero consideramos que en unos días empezaremos a ver casos asociados a los importados y quizás también transmisión comunitaria”.

En el impacto local de la pandemia, incidirán las costumbres y relaciones familiares propias de la cultura argentina. “Aunque tenemos un sistema de salud publico gratuito –agrega Sued– no tenemos la tecnología y los recursos sanitarios de países mucho mejor preparados como Alemania”. Los especialistas concuerdan en que para que la Argentina no siga el curso tomado por la enfermedad en Italia –el país con más muertes a causa del coronavirus fuera de China– es crucial implementar una política de testeo agresiva, masiva y transparente, independientemente de si los habitantes presentan síntomas, aislando en cuarentena rigurosa a los contactos de una persona una vez confirmada la infección. Solo así se podría frenar el temido crecimiento exponencial de los contagios, es decir, evitar que los casos se disparen de manera abrupta lo que haría colapsar el sistema sanitario y las unidades de cuidados intensivos.

El avance de la pandemia demuestra que nadie en el mundo estaba preparado para algo así. La comunidad científica aún desconoce si el coronavirus produce inmunidad, si una persona se puede volver a infectar o, como ocurre con la gripe, si a lo largo de su vida la gente padecerá sus síntomas varias veces. “La necesidad del cambio de conductas no se va terminar el 31 de marzo, sino que se va a tener que prolongar a largo plazo”, señala Carla Vizzotti, viceministra de Salud de la Nación. Según un informe del Centro MRC para el Análisis Global de Enfermedades Infecciosas de Inglaterra, las medidas tomadas deberán extenderse por 18 meses o más. Como dice el epidemiólogo Mark Woolhouse de la Universidad de Edimburgo: “Viviremos con este virus indefinidamente”. Al menos hasta que esté disponible una vacuna o antivirales seguros y que funcionen.

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Por la cuarentena, se doctoró en el living de su casa

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En medio de la cuarentena por el coronavirus, Nahuel Vega, rindió su tesis de doctorado por videoconferencia. Las autoridades de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) aceptaron estas condiciones y el jurado lo evaluó virtualmente. Nahuel terminó la jornada como doctor en Ciencia y Tecnología con un diez como calificación y mención de honor. “Tenemos que resolver todo lo que podamos resolver a distancia porque hoy existen un montón de herramientas que nos permiten hacer esto razonablemente”, asegura Vega que cuenta cómo se preparó para este momento.

Nahuel Vega, hasta la semana pasada, era licenciado en Física. Pero el último miércoles se doctoró en Ciencia y Tecnología con mención en Física por la Universidad Nacional de San Martin (UNSAM) desde el living de su casa, por videoconferencia. Cosas de la cuarentena.

El doctorado comenzó hacía cinco años, específicamente su tema de análisis e investigación era “daño por radiación en dispositivos electrónicos”. Pero a causa del COVID-19 todo cambió. “Muchas veces me imaginé cómo iba a ser la defensa de tesis, hace un par de meses me compré un jean y una camisa para usar ese día”, cuenta a Nuestras Voces tratando de ponerle un poco de humor al asunto. Lo cierto es que después de haber entregado su tesis en tiempo y forma, solo quedaba defenderla. La fecha era inamovible. Pero una semana antes desde la Universidad le comunicaron que la defensa iba a ser sin público externo, es decir, no iba a poder estar con su familia, algo muy usual en este tipo de acontecimientos. “Ya no me gustó mucho, pero era lo que había”, dice. Un día después le dicen que no sabían si iba a poder hacerse con público en general, es decir, profesores, compañeros de la Universidad. Nahuel estaba alterado. Cinco años esperando el momento y con muchas dudas de cómo se iba a desarrollar. Había jurados de la tesis que tenían que estar pero eran personas con factores de riesgo, otros tenían algún hijos enfermo. Hasta que surgió la posibilidad. ¿Qué pasa si lo hacemos por videoconferencia? Se consultaron a las autoridades y a los jurados y ambos estuvieron de acuerdo. “Usamos la plataforma Google Hangouts porque era la que teníamos más a mano en ese momento. Y bueno, el día anterior, el martes, nos conectamos todos y chequeamos que se diera la presentación en el Power Point, que me pudieron escuchar bien, que el audio fuera continuo y sin problema. A todos nos pareció que estaba bien, que era razonable. Y que tenía sentido defender la tesis de esa manera”, relata.

El día llegó: a las diez de la mañana del miércoles, como estaba planeado, Nahuel fue al living de su casa. No se puso el jean, sino unas bermudas y unas crocs, total, en la cámara solo se veía la remera y la camisa.

“Empecé a dar la charla. Y bueno, fueron 50 minutos de presentación de PowerPoint. Después vinieron las preguntas del jurado. Después viene la parte en la que el jurado tiene que deliberar. Así que me dijeron que me desconecte. Me desconecté, me fui a la habitación, pasó un ratito y no sé. Habrán pasado 15 o 20 minutos y me escriben un WhatsApp de que me vuelva a conectar. Me conecto. Estaban las autoridades de la UNSAM y el jurado me lee en el acta. Después conectamos a todos los demás y agregamos a la conversación a todos los demás. Vuelven a leer el acta, aplauden. Todos me dicen que soy doctor, que me pusieron un 10”. Así, desde el living de su casa, Nahuel se convirtió en Doctor.

“Después de eso nos saludamos y desconectamos, y así fue la experiencia, muy particular porque nadie hasta ahora había visto una defensa de tesis así, pero estuvo bien, estuvo bueno. El sistema funcionó bien. Y no nos fuimos con la culpa de haber roto la cuarentena, ni de haber estado circulando cuando lo podríamos haber evitado”. Y reflexiona: “Una idea que me llevo yo de esta experiencia es el hecho de que no estamos de vacaciones. Está bueno que intentemos con las herramientas que tengamos ir a fondo y intentar resolver todos los problemas que se nos van poniendo. Si empezamos a patear todo para adelante y a decir bueno, cuando se termine vemos bueno, el día que se termine vamos a tener que defender 200 tesis y hacer 200 congresos y hacer un montón de cosas que van a tomar un montón de tiempo. Así que mi idea de todo esto es intentar siempre en este período medio de incertidumbre, pelearse con las herramientas hasta lograr amigarse y resolver todo lo que podamos resolver a distancia porque hoy tenemos un montón de herramientas que nos permiten hacer esto razonablemente”.


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Misiones sigue sin casos de coronavirus y analiza cuatro pacientes sospechosos

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El último parte de Salud Pública de Misiones (sábado a las 10.30), revela que en la provincia no hay ningún caso confirmado de coronavirus.

➢ Casos descartados: 15 (con nexo epidemiológico establecido, estudiado y descartado)

➢ Aislamiento voluntario: 215 personas (bajo seguimiento por 14 días continuos).

➢ Casos desestimados: 26 (a través de la profundización del interrogatorio clínico y epidemiológico).

➢ Fin del aislamiento: 16

➢ Repatriados: 22

➢ Sospechosos: 4

Línea de consulta 0800-444-3400

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Cuarentena: el Gobierno detalló cómo se pagarán salarios y cómo será la jornada del personal esencial

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Por la resolución 297, la cartera laboral establece que los empleados quedarán dispensados del deber de asistencia si no pueden desempeñarse a distancia

El Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social definió procedimientos sobre licencias, tareas esenciales, trabajo a distancia, pago de sueldos, aportes, contrataciones, reorganización de tareas y demás aspectos laborales ante la emergencia sanitaria.

El Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social dictó la Resolución 219/2020 que define detalles y procedimientos sobre licencias, trabajo a distancia, asistencia a los lugares de trabajo, pago de sueldos y aportes patronales, contrataciones, reorganización de tareas y demás aspectos relacionados con lo laboral frente a la situación de emergencia sanitaria provocada por el Coronavirus.

La norma reglamenta parte de Decreto de Necesidad y Urgencia Nº 297 del 19 de marzo de 2020, para asegurar que baje la afluencia de personas en el transporte público y lugares de trabajo sin afectar la producción y el abastecimiento de bienes y servicios necesarios, manteniendo el personal calificado de “esencial” para disminuir el nivel de exposición de los trabajadores y trabajadoras y contener la propagación de la pandemia.

Los trabajadores y trabajadoras alcanzados por el “aislamiento social preventivo y obligatorio” no deben concurrir a su lugar de de trabajo.

Cuando sus tareas u otras análogas puedan ser realizadas desde el lugar de aislamiento deben establecer con su empleador, en el marco de la buena fe contractual, las condiciones para realizarlas.

Quienes acuerden este modo de realización de sus tareas desde el lugar de aislamiento percibirán su remuneración habitual.

En aquellos casos que no sea posible, las sumas percibidas tendrán carácter no remuneratorio, excepto respecto de los aportes y contribuciones al sistema nacional del seguro de salud y al Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados. La AFIP dispondrá las medidas necesarias para verificar la correcta aplicación de esta disposición.

La Resolución explicita que también están incluidos dentro del concepto de trabajadores y trabajadoras quienes presten servicios de forma continua bajo figuras no dependientes como las locaciones de servicio reguladas por el Decreto Nro. 1109 del 28 de Diciembre de 2017, aquellas otras que se desarrollen en forma análoga dentro del sector privado, las prestaciones resultantes de becas en lugares de trabajo y las pasantías, como así también las residencias médicas comprendidas en la Ley N° 22.127 y los casos de pluriempleo o de múltiples receptores de servicios.

Los trabajadores y trabajadoras que presten servicios en las actividades consideradas esenciales, que se detallan al final de esta nota, se consideran “personal esencial” en los términos de la Resolución MTEySS 207, del 16 de marzo. La continuidad estas actividades constituye una exigencia excepcional de la economía nacional.

La reorganización de la jornada de trabajo para garantizar la continuidad de la producción de las actividades declaradas esenciales en condiciones de salubridad se considera un ejercicio razonable de las facultades del empleador.

Las horas suplementarias que resulten del cumplimiento necesario para estos fines tendrán una reducción del 95% de la alícuota prevista en el artículo 19 de la Ley N° 27.451 que se destina al Sistema Integrado Previsional Argentino.

La contratación de trabajadores y trabajadoras durante el “aislamiento social preventivo y obligatorio” será considerada extraordinaria y transitoria según el artículo 99 de la Ley de Contrato de Trabajo y sus salarios también tendrán una reducción del 95% en la mencionada alicuota.

Los empleadores deben proveer a quienes deban seguir trabajando una certificación para ser exhibida ante requerimiento por parte de controles policiales, en la que conste nombre, número de teléfono y demás datos para la identificación de la empresa; nombre, número de documento y domicilio del trabajador, su calificación como personal esencial y domicilio del lugar de trabajo.

Detalle del personal esencial

Quedan exceptuadas del cumplimiento del “aislamiento social, preventivo y obligatorio” y de la prohibición de circular, las personas afectadas a las actividades y servicios declarados esenciales en la emergencia, según se detalla a continuación, y sus desplazamientos deberán limitarse al estricto cumplimiento de esas actividades y servicios:
1. Personal de Salud, Fuerzas de seguridad, Fuerzas Armadas, actividad migratoria, servicio meteorológico nacional, bomberos y control de tráfico aéreo.
2. Autoridades superiores de los gobiernos nacional, provinciales, municipales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires Trabajadores y trabajadoras del sector público nacional, provincial, municipal y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, convocados para garantizar actividades esenciales requeridas por las respectivas autoridades.
3. Personal de los servicios de justicia de turno, conforme establezcan las autoridades competentes.
4. Personal diplomático y consular extranjero acreditado ante el gobierno argentino, en el marco de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y la Convención de Viena de 1963 sobre Relaciones Consulares y al personal de los organismos internacionales acreditados ante el gobierno argentino, de la Cruz Roja y Cascos Blancos.
5. Personas que deban asistir a otras con discapacidad; familiares que necesiten asistencia; a personas mayores; a niños, a niñas y a adolescentes.
6. Personas que deban atender una situación de fuerza mayor.
7. Personas afectadas a la realización de servicios funerarios, entierros y cremaciones. En tal marco, no se autorizan actividades que signifiquen reunión de personas.
8. Personas afectadas a la atención de comedores escolares, comunitarios y merenderos.
9. Personal que se desempeña en los servicios de comunicación audiovisuales, radiales y gráficos.
10. Personal afectado a obra pública.
11. Supermercados mayoristas y minoristas y comercios minoristas de proximidad. Farmacias. Ferreterías. Veterinarias. Provisión de garrafas.
12. Industrias de alimentación, su cadena productiva e insumos; de higiene personal y limpieza; de equipamiento médico, medicamentos, vacunas y otros insumos sanitarios.
13. Actividades vinculadas con la producción, distribución y comercialización agropecuaria y de pesca.
14. Actividades de telecomunicaciones, internet fija y móvil y servicios digitales.
15. Actividades impostergables vinculadas con el comercio exterior.
16. Recolección, transporte y tratamiento de residuos sólidos urbanos, peligrosos y patogénicos.
17. Mantenimiento de los servicios básicos (agua, electricidad, gas, comunicaciones, etc.) y atención de emergencias.
18. Transporte público de pasajeros, transporte de mercaderías, petróleo, combustibles y GLP.
19. Reparto a domicilio de alimentos, medicamentos, productos de higiene, de limpieza y otros insumos de necesidad.
20. Servicios de lavandería.
21. Servicios postales y de distribución de paquetería.
22. Servicios esenciales de vigilancia, limpieza y guardia.
23. Guardias mínimas que aseguren la operación y mantenimiento de Yacimientos de Petróleo y Gas, plantas de tratamiento y/o refinación de Petróleo y gas, transporte y distribución de energía eléctrica, combustibles líquidos, petróleo y gas, estaciones expendedoras de combustibles y generadores de energía eléctrica.
24. S.E. Casa de Moneda, servicios de cajeros automáticos, transporte de caudales y todas aquellas actividades que el BANCO CENTRAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA disponga imprescindibles para garantizar el funcionamiento del sistema de pagos.
El Jefe de Gabinete de Ministros, en su carácter de coordinador de la “Unidad de Coordinación General del Plan Integral para la Prevención de Eventos de Salud Pública de Importancia Internacional” y con recomendación de la autoridad sanitaria podrá ampliar o reducir las excepciones dispuestas, en función de la dinámica de la situación epidemiológica y de la eficacia que se observe en el cumplimiento de la presente medida.

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