CORREDOR BIOCEANICO

Las diez obras que pueden cambiar la logística, la energía y las exportaciones de Argentina

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Durante décadas, Argentina convivió con una paradoja estructural: abundancia de recursos naturales, pero infraestructura insuficiente para transformarlos en crecimiento sostenido. Gas que no podía transportarse, rutas saturadas, redes eléctricas al límite y corredores logísticos con elevados costos redujeron la competitividad de sectores capaces de generar divisas y empleo.

Hoy, ese escenario comienza a mostrar un cambio de escala. Bajo el paraguas del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y con una participación predominante del capital privado, avanza un conjunto de diez proyectos estratégicos que buscan atacar uno de los principales obstáculos de la economía argentina: la falta de infraestructura para producir más y exportar mejor.

La mayor parte de las inversiones se concentra en energía, aunque también aparecen iniciativas ferroviarias, portuarias, viales, eléctricas e internacionales que prometen modificar el mapa logístico del país durante los próximos cinco años.

El eje central es Vaca Muerta. Allí se concentran las inversiones de mayor magnitud. La ampliación del Gasoducto Perito Moreno, incorporada al RIGI mediante la Resolución 676/2026, demandará una inversión de 550 millones de dólares para incrementar en 12 millones de metros cúbicos diarios la capacidad de transporte entre Neuquén y Buenos Aires antes del invierno de 2027. La obra permitirá sustituir importaciones de gas natural licuado con producción local, reduciendo costos energéticos para hogares, industrias y centrales eléctricas.

En paralelo, el Oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS) ya supera la mitad de ejecución. Con una inversión de 3.000 millones de dólares liderada por YPF junto a Vista, Pan American Energy, Chevron, Shell, Pluspetrol, Tecpetrol y Pampa Energía, conectará Añelo con Punta Colorada para transportar hasta 550.000 barriles diarios de petróleo hacia los mercados internacionales.

Sin embargo, el proyecto de mayor envergadura es Argentina LNG. La iniciativa impulsada por YPF contempla inversiones cercanas a los 50.000 millones de dólares, de los cuales unos 30.000 millones se ejecutarán durante los primeros cuatro años. El objetivo es convertir el gas de Vaca Muerta en gas natural licuado para abastecer mercados internacionales desde la costa atlántica de Río Negro. La meta inicial apunta a exportaciones cercanas a los 14.000 millones de dólares anuales hacia 2030, con posibilidad de escalar hasta los 20.000 millones.

Ese ecosistema energético se complementa con el Gasoducto San Matías, otra obra incorporada recientemente al RIGI que demandará 1.300 millones de dólares y abastecerá al proyecto Southern Energy, integrado por YPF, Pan American Energy, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. Según las estimaciones oficiales, el ducto permitirá generar exportaciones por unos 2.500 millones de dólares anuales.

Pero el desafío argentino no termina en producir más energía. También requiere transportar bienes hacia los mercados internacionales de manera más eficiente.

En esa lógica aparece el Corredor Bioceánico Capricornio, una obra regional valuada en aproximadamente 10.000 millones de dólares que conectará Brasil, Paraguay, Argentina y Chile mediante una red de 2.400 kilómetros. El corredor pretende consolidarse como una alternativa logística al Canal de Panamá para vincular el Atlántico con el Pacífico, aunque el tramo argentino continúa siendo el más rezagado de toda la iniciativa.

Con un objetivo similar avanza el Tren Trasandino, un proyecto ferroviario de 9.600 millones de dólares que contempla un túnel de 54 kilómetros bajo la Cordillera de los Andes, doble vía electrificada y un puerto de aguas profundas en Chile destinado a facilitar las exportaciones agroindustriales hacia Asia.

Otro componente estratégico es la Hidrovía Paraná-Paraguay. La nueva concesión privada por 25 años busca modernizar el principal corredor fluvial del país mediante inversiones tecnológicas y obras de mantenimiento que permitan reducir tiempos de navegación y mejorar la competitividad exportadora.

La infraestructura vial también atraviesa un proceso de transformación. La Red Federal de Concesiones reemplazará al esquema administrado por Corredores Viales mediante la licitación de más de 9.000 kilómetros de rutas nacionales financiadas íntegramente por inversión privada. Según el Ministerio de Economía, estos corredores concentran cerca del 80% del tránsito nacional y permitirán reducir tanto el deterioro de la infraestructura como el costo fiscal asociado a la administración estatal.

En materia energética, el Gobierno también lanzó un ambicioso Plan Nacional de Transporte Eléctrico, que contempla inversiones privadas por unos 6.600 millones de dólares para ejecutar 17 proyectos destinados a reforzar líneas de alta tensión, ampliar la capacidad del sistema e incorporar nuevas interconexiones nacionales e internacionales. El financiamiento se recuperará mediante cargos tarifarios aplicados una vez que las obras entren en funcionamiento.

El décimo gran proyecto corresponde al sistema ferroviario de cargas. La privatización del Belgrano Cargas y Logística incluirá las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza bajo un esquema que habilitará inversiones privadas para modernizar la infraestructura. Entre los principales interesados figura Ferromex, del Grupo México, que analiza un plan de inversiones de hasta 3.000 millones de dólares destinado a recuperar capacidad operativa y reducir costos logísticos para las economías regionales.

Más allá de la magnitud financiera, el denominador común de estas iniciativas es que buscan resolver restricciones estructurales que históricamente limitaron el crecimiento argentino. Para el economista Sebastián Laza, una mejora en la infraestructura energética y logística permitiría potenciar sectores donde el país posee claras ventajas comparativas —como el agro, la minería y los hidrocarburos— y generar un efecto multiplicador sobre la industria, el transporte, la metalmecánica y los servicios asociados.

En la misma línea, José Vargas, director de Evaluecon, sostiene que la verdadera transformación no reside únicamente en cada obra individual, sino en la capacidad de conformar un sistema integrado que reduzca costos, aumente la productividad y genere las divisas necesarias para sostener el crecimiento económico sin repetir la histórica restricción externa.

El desafío trasciende la construcción de infraestructura. La experiencia argentina demuestra que las grandes obras sólo producen cambios estructurales cuando están acompañadas por estabilidad macroeconómica, reglas regulatorias previsibles y continuidad institucional. Inflación baja, equilibrio fiscal, acceso al financiamiento y seguridad jurídica aparecen como condiciones indispensables para que el capital privado complete inversiones cuya recuperación demandará décadas.

Si esas condiciones logran consolidarse, el impacto podría extenderse mucho más allá de los sectores directamente involucrados. Una matriz logística más eficiente, menor costo energético y mayor capacidad exportadora no sólo fortalecerían el ingreso de divisas, sino que también mejorarían la competitividad de miles de empresas, favorecerían nuevas inversiones y ampliarían las oportunidades de desarrollo para las economías regionales, convirtiendo a la infraestructura en uno de los principales motores del crecimiento sostenible de la próxima década.

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Foz do Iguaçu: en el Foro Internacional de Logística Multimodal Sostenible analizaron los beneficios del corredor bioceánico

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Un estudio del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil señala que la implementación del Corredor Atlántico-Pacífico reduciría en 30% costos de transporte de carga a China, también reduciría en un 23% el tiempo de viaje entre Brasil y el país asiático.

Durante la apertura del Foro Internacional de Logística Multimodal Sustentable (FILMS), en Foz do Iguaçu, este miércoles (11), João Carlos Parkinson de Castro, ministro de carrera diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores, defendió la implementación del corredor que une los océanos Atlántico y Pacífico para reducir las distancias y el costo del transporte para acceder a los mercados.

Estudios del ministerio indican que la ruta podría reducir en un 30% los costos de transporte de carga entre Brasil y China, además de reducir en un 23% el tiempo de viaje. Para el diplomático, un Corredor Bioceánico Multimodal de Capricornio, que uniera los puertos de Chile con el de Paranaguá, conectando Argentina y Paraguay, garantizaría un mejor acceso a los mercados asiáticos, favoreciendo el desarrollo de la industria procesadora en Paraguay y la exportación de productos con más agregados valor.

“Los productos brasileños, paraguayos, argentinos y chilenos serán exportados a Asia, la Costa Oeste de las Américas, Perú, Colombia y Ecuador con mayor eficiencia y menor costo y tiempo”, dijo, y señaló que la iniciativa podría fomentar un crecimiento industrial y agrícola en los alrededores de Foz do Iguaçu.

Castro recordó la escalada del costo del flete marítimo en la actual coyuntura internacional, además de la dificultad de encontrar contenedores. Para él, corredores logísticos como el propuesto darían respuesta a estas preguntas.

El coordinador del evento logístico, Danilo Vendruscolo, afirmó que los países tienen buenas condiciones para llevar sus productos a los principales mercados mundiales y la creación del Corredor Bioceánico Multimodal Capricorno podría reducir “en un 30% los costos de transporte de carga y atraer inversiones”.

No obstante, Vendruscolo destacó que es necesario evolucionar en nuevas soluciones logísticas.

Al parecer, los países están interesados ​​en el proyecto. Según el embajador de Paraguay en Brasil, Juan Ángel Delgadillo, el gobierno de su país está disponible para contribuir con soluciones logísticas en la región, ya que el país vecino no tiene salida al mar y la ruta ayudaría a transportar sus productos.

“Nosotros, los gobiernos, tenemos el rol de ser la voz para poner en práctica las demandas, trabajando siempre en conjunto, sector público y privado”, declaró.

El cónsul argentino en Foz do Iguaçu, Alejandro Massucco, mencionó que el corredor bioceánico será un inductor para el comercio y el transporte. “El futuro está en la integración de nuestros pueblos. En este momento difícil, con el mundo necesitado de alimentos, Brasil, Paraguay y Argentina son productores por excelencia. Con la integración inteligente, no nos detendremos”.

Fuente Valor Globo

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Bolsonaro y Abdo Bénitez pusieron la primera piedra para el nuevo puente en la triple frontera

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Los presidentes de Brasil y Paraguay, Jair Bolsonaro y Mario Abdo Benítez presentaron el “puente de la integración” en el nuevo marco del desarrollo de ambos países. El puente estará ubicado a metros del hito de las tres fronteras de Foz do Iguaçu y será exclusivo para transporte de cargas, liberando el trafico en el puente de la Amistad.
Los presidentes de Brasil, Jair Mesias Bolsonaro, y de Paraguay, Mario Abdo Benítez, lanzaron este viernes en Foz do Iguaçu, la piedra fundamental del segundo puente que unirá los dos países. La fecha de lanzamiento coincide con las festividades de aniversario de 35 años de generación y de 45 años de creación de Itaipú Binacional, que va a pagar íntegramente la construcción del nuevo puente, con recursos del margen brasileño.
Durante la ceremonia se firmaron convenios relacionados con la construcción y el repaso de recursos de Itaipú Binacional. Uno de ellos delega al Gobierno de Paraná la responsabilidad por la administración de la obra. Otro convenio es con el Departamento Nacional de Infraestructura de Transportes (DNIT), que desarrolló los proyectos ejecutivos del puente.
Todo el evento fue acompañado de la otra orilla del río Paraná, en territorio paraguayo, donde un grupo de autoridades se reunió para marcar el momento histórico. Después del descenso de la placa de la piedra fundamental, hubo quema de fuegos en la margen paraguaya.
Participaron en la ceremonia, además de los presidentes, los ministros brasileños de Justicia y Seguridad Pública, Sérgio Moro; de la Defensa, Fernando Azevedo e Silva; de las Relaciones Exteriores, Ernesto Araújo; de Infraestructura (Transportes), Tarcísio Gomes de Freitas; de Minas y Energía, Bento Albuquerque; y del Desarrollo Regional (Integración), Gustavo Henrique Canuto.
También comparecieron el gobernador del Estado de Paraná, Carlos Roberto Massa Júnior; el gobernador del Departamento de Alto Paraná, Roberto González; los directores generales brasileño y paraguayo de Itaipú, Joaquim Silva y Luna y Jose Alberto Alderete Rodríguez; además de otros directores y consejeros de la usina, autoridades y empresarios de Brasil y Paraguay.
Bolsonaro reforzó la importancia de la asociación entre los países y de la alineación entre su gobierno y el de Benítez. “Nosotros que, además de presidentes, somos paracaidistas, nos quedamos más cerca de las nubes. Y tal vez por estar más cerca de las nubes, nuestros sueños sean más altos “, dijo. “¿Cómo es bueno Marito estar al frente de un país que dejó ideologías hacia atrás. No hay momento mejor que el que estamos viviendo, tanto aquí como en Paraguay.
El presidente de Paraguay, Marito, recordó que ya estuvo con Bolsónaro por cinco veces, lo que demuestra la gran afectividad entre los dos países. “Es un récord”, bromeó. Sobre el proyecto, afirmó que se trata de una victoria sobre la “apatía y el pesimismo de aquellos que creían que la obra no saldría”. Y aún completó: “No vamos a esperar 54 años para dar inicio a otro puente, la de Porto Murtinho. Vamos a empezar inmediatamente.
Según el gobernador de Paraná, Carlos Massa Ratinho Jr., la obra convertirá a la región el mayor centro logístico de América del Sur. Ratinho recordó que el segundo puente puede ser un paso importante para un salto aún mayor, con la creación del corredor bioceánico.
En cuanto a la participación de Itaipú con la obra, el director general brasileño de la usina, general Joaquim Silva y Luna, fue enfático: “Itaipú es una empresa que tiene alma; hace muchas cosas con excelencia. En ese sentido, entendemos que estamos invirtiendo lo mejor de nuestras energías en el cumplimiento de la misión. Muchas gracias a todos por confiar en la energía de Itaipú.
El director general paraguayo de Itaipú, José Alberto Alderete Rodríguez, definió la solemnidad como un momento trascendental. “El puente será un salto para nuevas oportunidades y para una vida mejor para paraguayos y brasileños. “Vamos juntos a construir una obra que va a generar desarrollo para los dos países”, dijo.
Simbolismos
El nombre elegido para el emprendimiento, “Puente de la Integración Brasil-Paraguay”, tiene varios simbolismos, ya que la obra sella de vez la buena relación entre los dos países. La aproximación por medio de la ingeniería comenzó con la construcción del Puente Internacional de la Amistad, entre Foz de Iguazú y Ciudad del Este, hace 54 años.
La construcción de Itaipú, en las décadas de 1970 y 1980, profundizó aún más la relación entre brasileños y paraguayos y contribuyó a cambiar la historia de los dos países. El Puente de la Integración, entre Foz do Iguaçu y Presidente Franco, deberá generar un nuevo impulso de desarrollo en las áreas de frontera, incluso en Argentina, además posibilitar la conexión, en el futuro, con Chile y Bolivia.
Para costear los R $ 462.995.564,22 previstos para la construcción del puente y de la perimetral en Foz do Iguaçu, Itaipú Binacional ya inició un reajuste de recursos aplicados en convenios y patrocinios que no tienen adherencia a la misión de la empresa. A lo largo de los tres años hasta concluir el puente, Itaipú no alterará su arancel de energía, para no perjudicar al consumidor brasileño.
La intención es que los recursos aplicados sean de sectores donde la binacional dejará de invertir, por no ser considerados prioritarios para el desarrollo socioeconómico de la región.
“El segundo puente, reivindicado hace al menos 30 años por brasileños y paraguayos, además de acortar las distancias entre los centros de producción de bienes y servicios, facilitará el transporte de cargas y personas, potenciando las relaciones socioeconómicas de los países cercanos, director general brasileño de Itaipú, general Joaquim Silva y Luna.
Foz do Iguaçu y las ciudades paraguayas de Presidente Franco y Ciudad del Este se sitúan en un punto estratégico, que representa la menor distancia entre las principales metrópolis de Brasil, Argentina, Paraguay e incluso de Chile y Bolivia.

En la región, el puente también será fundamental para aliviar la congestión en el Puente Internacional de la Amistad y evitar el tránsito de vehículos pesados ​​por el centro de Foz do Iguaçu. El puente antiguo será utilizado sólo por el tráfico local entre Foz y Ciudad del Este y, para uso turístico, especialmente el de compras, una de las vocaciones de la ciudad paraguaya.
“Hoy, hay un cuello de botella en los vínculos entre Brasil y Paraguay precisamente porque el puente no soporta más el flujo de vehículos y de mercancías, lo que acaba reduciendo el potencial de cambios económicos y perjudicando el desarrollo de los dos países”, explica Silva y, Luna.
Aunque el nombre del puente remite directamente a los dos países vecinos, representa mucho más. Tanto simbólica como en un corto período de tiempo, en la práctica, que contribuirá a un proyecto de integración de las Américas de Portugal y España, que requiere aún más obras en la carretera, especialmente en Paraguay, para hacer posible. Pero eso ya está siendo hecho, con mejoras en las rutas que llevan a Bolivia y Chile.
El impacto positivo de la nueva conexión será tal vez similar al de la construcción de Itaipú, que a partir de 1975 transformó la realidad socioeconómica de la región de Foz do Iguaçu y de Paraguay (principalmente Ciudad del Este), con el aumento de las poblaciones locales, el desarrollo de la agroindustria en el lado paraguayo, a partir de la colonización hecha por brasileños, y con la creación del tercer polo mundial de ventas de productos importados de Oriente para la venta a los brasileños, según la edición de la revista Forbes de los años 1990.
En Foz do Iguaçu, la región de Vila Portes, al lado de la aduana brasileña, se convirtió en el segundo polo de exportación de productos brasileños, que tenían como destino los llamados brasiguayos – brasileños establecidos en Paraguay, agricultores en la mayoría. Ellos adquirieron en Foz el 95% de todo lo que consumían.
Todo ese movimiento en la economía fronteriza creó una necesidad de participación de Itaipú en beneficio de la región que fue más allá de los royalties, pero también representó soporte financiero para obras estructurantes en las dos márgenes, que no habían sido originalmente previstas. Una de estas obras, 45 años después de la creación de la Itaipú Binacional, converge directamente a un sueño de la sociedad de ambos países, que es la construcción del segundo puente.
Fuente ItaipúBinacional
Fotos Alejandro Marchetti

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