Corrientes

Cierre de Alal: Valdés advirtió que la industria correntina “empieza a colapsar”

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El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, se refirió al cierre de la empresa textil Alal en Goya, que dejó sin empleo a 260 trabajadores, y trazó un diagnóstico crítico sobre la situación de la industria correntina. Señaló la falta de ventas, la competencia con productos importados y las pérdidas acumuladas como factores determinantes, y confirmó que pedirá una audiencia con el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, entre el 9 y el 13 de febrero, para exponer el escenario que atraviesan las industrias correntinas.

Un cierre emblemático y un diagnóstico crítico sobre la industria

El cierre de la textil Alal en la ciudad de Goya volvió a encender las alarmas sobre la situación productiva en Corrientes. La empresa dejó en la calle a 260 trabajadores, en un contexto que, según el gobernador Juan Pablo Valdés, refleja un deterioro más amplio del entramado industrial provincial.

Hoy es muy difícil que se sostenga una firma que tiene una pérdida de $900.000.000 porque justamente no tiene ventas. Y es muy difícil competir con empresas extranjeras, eso también complica”, afirmó el mandatario este martes 27 de enero, en declaraciones a cronistas radiales. Para Valdés, el cierre de Alal no es un hecho aislado, sino un síntoma de un proceso que impacta de lleno en la industria, el comercio y las pymes.

El gobernador remarcó que, hasta el momento, no se evalúa una asistencia provincial directa para los trabajadores afectados por el cierre de la firma goyana. No obstante, subrayó que el Gobierno de Corrientes acompañó a la empresa en los últimos años con distintas herramientas. “Facilitamos créditos a la empresa para poder tecnificar. La luz la pagan directamente a CAMMESA y nosotros siempre dimos todo lo que está a nuestro alcance”, sostuvo.

En ese marco, anticipó que el tema será planteado en el plano político nacional. “Este tema lo voy a plantear a Santilli ahora cuando nos reunamos esta semana”, indicó, en referencia al ministro del Interior.

Importaciones, falta de ventas y un escenario que se repite en otros sectores

Más allá del caso puntual de Alal, Valdés amplió su análisis al conjunto del aparato productivo provincial. “Hay preocupación industrial porque empieza a colapsar el sector. Competir con la importación con las empresas extranjeras es muy difícil. Es más costoso comprar un producto hecho en Argentina que hecho en otros países”, advirtió.

Según explicó, la falta de ventas atraviesa a distintas actividades. “Todos están preocupados porque no hay ventas, la industria yerbatera también, la forestal lo mismo”, enumeró, al anunciar que ya se solicitó una audiencia con el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, prevista para entre el 9 y el 13 de febrero. Allí, adelantó, se expondrá la situación de las industrias correntinas y el impacto que el actual contexto económico tiene sobre la producción local.

El diagnóstico del gobernador coincide con el planteo de los sectores empresarios de Goya, que señalaron que el cierre de Alal “golpea de lleno a la economía regional” y se inscribe en un escenario de fragilidad previa. En un pronunciamiento público, la Cámara Empresarial de Goya sostuvo que el fortalecimiento de la moneda, que “estimuló las importaciones casi sin control y en claro detrimento de la industria nacional”, aparece como uno de los principales factores que precipitaron el desenlace.

El reclamo empresarial y el impacto en la economía regional

La Cámara Empresarial de Goya calificó la decisión de la empresa como “drástica” y señaló que, si bien tomó por sorpresa a gran parte de la ciudadanía, existía la percepción de que “más temprano que tarde, esta situación podría concretarse”. En ese marco, evitó profundizar en las razones internas de la firma y dejó de lado valoraciones político-partidarias, pero puso el foco en las consecuencias sociales y económicas.

El comunicado expresó solidaridad “con la empresa Emilio Alal SCIFI, con los más de trescientos trabajadores que quedarán sin su fuente de ingresos, con quienes prestan servicios sin relación de dependencia y con los proveedores de materia prima, incluso aquellos radicados en otras provincias”. Además, instó a las autoridades municipales, provinciales y a los legisladores nacionales por Corrientes a ser “portavoces de un reclamo firme en defensa de las economías regionales”.

El cierre de Alal, una firma histórica en la segunda ciudad de la provincia, profundiza así un escenario de tensión en el entramado productivo local, donde la caída del consumo, el aumento de los costos relativos y la presión de las importaciones configuran un desafío que excede a una sola empresa.

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Industria textil: Alal cierra plantas en Corrientes y Chaco y deja más de 460 despedidos

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El cierre de dos plantas de una histórica empresa textil volvió a sacudir al entramado productivo del nordeste argentino. En Goya, Corrientes, al menos 260 trabajadores quedaron sin empleo tras el anuncio de la hilandería Alal, mientras que otros 200 fueron cesanteados en Villa Ángela, Chaco. Este martes, desde las 10, los empleados goyanos y sus familias se concentran frente a la planta ubicada sobre Leandro N. Alem al 349, en una protesta que expone el impacto económico, social e institucional del actual contexto sobre la industria nacional.

La decisión empresaria se conoció ayer pasado el mediodía y generó un inmediato efecto expansivo en la segunda ciudad más importante de Corrientes, que vuelve a perder una de sus firmas emblemáticas. El cierre profundiza una crisis laboral que ya había golpeado a la comunidad en 2019, cuando más de 200 trabajadores quedaron sin empleo tras el cierre de Massalin Particulares, luego de 65 años de actividad en la ciudad.

Una empresa centenaria y un golpe al entramado productivo local

En el caso de Alal, se trata de una empresa textil con más de 100 años de existencia en el país, cuya salida del mapa industrial regional deja un vacío difícil de reemplazar en el corto plazo. Solo en Goya, el cierre implica la pérdida de 260 puestos de trabajo directos, afectando de manera directa a igual número de familias y generando un impacto indirecto sobre comercios, proveedores y servicios asociados a la actividad.

Según trascendió, la empresa atravesaba una situación económica crítica, con pérdidas mensuales estimadas entre 800 y 950 millones de pesos. Estas cifras, que dimensionan la magnitud del desequilibrio financiero, explican la decisión de cerrar las plantas productivas de hilados y telas tanto en Corrientes como en Chaco. En total, el ajuste alcanza a más de 460 trabajadores entre ambas provincias.

A nivel institucional, hasta el momento las autoridades provinciales no realizaron declaraciones públicas sobre el cierre, lo que incrementó la incertidumbre en una ciudad que ya había visto desaparecer su otra gran industria en los últimos años.

Importaciones, contrabando y costos: los factores detrás del cierre

El empresario textil Luis “Pinky” Alal explicó públicamente los motivos que llevaron a una decisión que definió como “no deseada”. En declaraciones al portal Agroperfiles, sostuvo que “lamentablemente llegamos a esta instancia, donde el contrabando de productos textiles como la apertura indiscriminada de las importaciones hacen muy difícil competir en un esquema de altísimos costos que la industria argentina no puede afrontar”.

Según el empresario, el contexto económico y comercial adverso, combinado con problemas estructurales de competitividad, tornó inviable la continuidad de las operaciones, sin que se vislumbren cambios relevantes en el corto y mediano plazo. La referencia apunta a un escenario donde la presión de productos importados y la informalidad erosionan la capacidad de las empresas locales para sostener niveles mínimos de rentabilidad.

Este diagnóstico se alinea con las dificultades que atraviesa el sector textil a nivel nacional, uno de los más sensibles a los cambios en la política comercial, los costos internos y la dinámica del consumo.

Expectativas de reapertura y tensión social en Goya

Pese al cierre, Alal dejó abierta una puerta a la recuperación. “Tenemos la esperanza de abrir otra vez la industria, las máquinas están listas”, afirmó, al destacar que se trata de maquinarias nuevas y con alta capacidad de producción. En ese sentido, remarcó que tanto los equipos como el personal permanecen disponibles, a la espera de un cambio de condiciones.

Con un mensaje cargado de simbolismo, el empresario sostuvo: “Somos algodoneros, somos optimistas. Somos como el algodón, fuerte, capaz de resistir muchas. El contexto nos empujó a cerrar, pero estamos listos para cuando las condiciones mejoren”.

Luis “Pinky” Alal

Mientras tanto, la concentración prevista frente a la planta de Goya refleja la dimensión social del conflicto. La protesta de trabajadores y familias busca visibilizar una crisis que trasciende a una sola empresa y reabre el debate sobre el futuro de la industria nacional, el empleo en las economías regionales y el rol del Estado frente a cierres que dejan cicatrices profundas en ciudades altamente dependientes de pocas actividades productivas.

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Las Marías invierte US$ 7 millones en un nuevo molino yerbatero

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La empresa yerbatera Las Marías puso en marcha un nuevo molino en su planta de Gobernador Virasoro, Corrientes, tras concretar una inversión de US$ 7 millones orientada a ampliar su capacidad productiva y sostener estándares de calidad reconocidos a nivel nacional e internacional. La iniciativa consolida el perfil industrial de la firma y profundiza un contraste estructural dentro del sector yerbatero: mientras las grandes industrias fortalecen su infraestructura, los productores primarios acumulan al menos 25 meses de pérdida de rentabilidad, en un contexto de desregulación del mercado.

La inversión, ya en etapa de puesta a punto, se ejecutó con componentes de origen nacional y con ensamblaje a cargo de técnicos locales formados por la propia empresa, que además desarrollaron parte de la tecnología electrónica incorporada a la nueva instalación. Desde la firma señalaron que el proyecto apunta a reforzar la competitividad, sostener la calidad y generar empleo en la región.

Inversión productiva, tecnología nacional y empleo local

El nuevo molino se integra a la estructura industrial de Las Marías con foco en eficiencia, trazabilidad y continuidad operativa. La utilización de componentes nacionales y la participación de equipos técnicos locales destacan un modelo de inversión que articula capacidad productiva, transferencia de conocimientos y empleo calificado en el norte correntino.

Durante una recorrida por la planta, el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, y la ministra de Industria de la provincia, María Herminda Gabur, representante suplente de Corrientes ante el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), acompañaron a directivos de la empresa en la visita a las nuevas instalaciones. En ese marco, el gobernador subrayó: “Las Marías, un orgullo correntino que genera empleo, agrega valor y lleva nuestra yerba mate al país y al mundo”.

Por su parte, la ministra explicó que “esta empresa emblemática y tan querida en nuestra provincia, con un desembolso de 7 millones de dólares, está poniendo en marcha un nuevo molino, más moderno y competitivo, buscando sostener su calidad reconocida por el paladar de muchos consumidores”.

El contraste del sector: expansión industrial y crisis en las chacras

La puesta en marcha del nuevo molino se produce en un escenario sectorial tensionado. Mientras las industrias de mayor escala amplían su capacidad productiva, los productores primarios atraviesan un proceso de empobrecimiento sostenido, con pérdida de rentabilidad durante al menos 25 meses. Este desfasaje expone los efectos distributivos de la desregulación del mercado yerbatero y reabre el debate sobre los beneficios y costos del nuevo esquema para los distintos eslabones de la cadena.

En la visita oficial también se analizaron demandas del sector yerbatero industrial, en un contexto que refleja quiénes resultan favorecidos por la actual dinámica del mercado. La inversión de Las Marías consolida a la industria yerbatera correntina como una de las más modernas y activas en términos de capitalización, si se computan además las mejoras en un molino nuevo y galpones realizadas por Playadito, ubicada a unos 30 kilómetros de Gobernador Virasoro.

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Puerto de Ituzaingó: la megaobra que sigue sin operar seis meses después de su inauguración

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En junio del año pasado, el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, encabezó la inauguración del Puerto de Ituzaingó, presentado como el mayor puerto del norte argentino y una infraestructura estratégica para reducir los costos logísticos de las economías regionales, en particular de las cadenas de la yerba mate y la forestoindustria.

Sin embargo, a más de seis meses de aquel anuncio, la terminal sigue sin operar. Mientras el gobierno provincial sostiene que el proyecto avanza en su etapa final de diseño y organización, referentes del sector productivo advierten que el principal cuello de botella no es técnico, sino político y regulatorio.

La advertencia fue formulada por Pablo Rigal, gerente forestal de Las Marías, durante una entrevista realizada en el aserradero que la compañía posee en Gobernador Virasoro, epicentro de la producción forestoindustrial del país.

“Los puertos y las condiciones están dadas. Este es un tema más político que logístico”, resumió el ejecutivo, reflejando una preocupación extendida entre industriales que desde hace meses aguardan la puesta en marcha efectiva del puerto.

Infraestructura disponible, marco legal ausente

Desde el punto de vista físico, la obra presenta un alto grado de avance. En las últimas horas, el gobierno de Corrientes informó que se están definiendo aspectos operativos clave, como el layout de la terminal: muelles, accesos, zonas de carga y descarga, áreas de servicios y circulación interna. En ese marco, el director de Transporte Fluvial y Puertos, Adolfo Escobar Damús, mantuvo reuniones con empresarios para avanzar en esa etapa.

No obstante, desde el sector forestal advierten que la infraestructura legal necesaria para garantizar la disponibilidad de barcazas sigue ausente. El problema remite a la normativa que regula el transporte fluvial en el Río Paraná, un factor determinante para que la terminal pueda operar con costos competitivos.

La discusión se inscribe en un debate de alcance nacional. El Poder Ejecutivo había impulsado una modificación del régimen de Marina Mercante que equiparaba el tratamiento de las barcazas extranjeras con las de matrícula nacional, habilitando su operación en puertos argentinos. Sin embargo, esa desregulación fue rechazada por el Congreso de la Nación y quedó sin efecto.

El Decreto 340/25, que establecía un régimen de excepción para la Marina Mercante Nacional, fue objetado por incluir disposiciones consideradas restrictivas del derecho a huelga y por plantear riesgos en materia de soberanía. La caída de esa norma dejó sin respaldo legal uno de los instrumentos que, en los hechos, permitiría dotar de escala y eficiencia operativa al puerto de Ituzaingó.

El impacto económico de no operar

Según estimaciones del sector, no menos del 30% de los costos de producción de la forestoindustria responden al componente logístico. El reemplazo parcial del transporte terrestre por el fluvial permitiría reducir hasta 20 dólares por metro cúbico transportado, lo que equivale a un ahorro cercano a 1.000 dólares por contenedor.

Además del impacto directo en costos, la operatoria fluvial aliviaría la presión sobre una red vial que presenta un visible deterioro en el corazón productivo del NEA. “Si la industria mejora su rentabilidad en un 20%, el productor obtiene alrededor de 1.000 dólares más por hectárea”, explicó Rigal, al comparar el efecto de los costos logísticos con el impacto que generan las retenciones en otras economías regionales.

Desde el sector remarcan que la inversión inicial -estimada en unos 50 millones de dólares tras siete años de ejecución- aún requiere partidas adicionales para dragado y ajustes finales, calculadas en torno al 20% de ese monto. Sin embargo, el problema no es financiero.

“¿Qué es lo que falta? ¿Dólares? No. Falta que el Estado deje que la industria y el sector privado hagan su trabajo”, sintetizó el directivo.

Inversores en espera

El retraso en la definición normativa también afecta el interés de inversores extranjeros, particularmente operadores fluviales de Paraguay, principal fabricante regional de barcazas. Según el sector privado, existen empresas dispuestas a invertir sin requerir subsidios, pero que no avanzan ante la falta de reglas claras y de interlocución efectiva con el sector público.

“Hay empresas interesadas a las que ni siquiera se las atiende. No piden financiamiento: quieren invertir”, advirtió Rigal, quien sostiene que la falta de definiciones no sólo posterga la puesta en marcha del puerto, sino también proyectos de expansión industrial asociados.

Así, el puerto de Ituzaingó -concebido como una plataforma logística para transformar la competitividad del norte correntino- permanece operativo sólo en los papeles, a la espera de una decisión política que permita convertir la infraestructura construida en una herramienta efectiva de desarrollo productivo y reducción de costos.

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Oberá marca el pulso de construcción en la región NEA

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¿Y si la recuperación viene del interior del interior? A nivel sectorial, la actividad más golpeada en los últimos dos años fue, sin ningún lugar a dudas, la construcción. El freno a la obra pública como decisión política del Gobierno nacional, sumado a cierto parate a nivel provincial por falta de financiamiento, produjo una brusca caída hacia inicios de 2024 que no logró repuntar con claridad hacia el 2025 e incluso, por momentos, se deteriora aún más. A eso, se agrega el hecho de que los costos para la inversión privada se encarecieron notablemente y el crédito, pese a mostrar una expansión general, no llegó siempre a este sector, que aún expresa que ese es uno de los tantos limitantes. 

En el último reporte del Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) que mide el INDEC, las expectativas no son optimistas para el sector. Entre los empresarios que se dedican a obras privadas, sólo el 13% considera que para el primer bimestre del año el sector presentará mejoras, mientras que el 18,5% considera que empeorará y el 68,5% cree que se mantendrá sin cambios. 

Igual de pesimista es el marco para los empresarios que se dedican a la obra pública: el 24% cree que el escenario empeorará y el 54,1% que se mantendrá igual. 

En el contexto actual, la respuesta “se mantendrá igual” equivale a sostener un ritmo de actividad altamente debilitado y en pisos históricos, equivalente a hablar de “la paz del cementerio”. Peor aún, el 20,8% de los proyectos de obra privada anticipa una disminución de personal y apenas el 8,5% lo incrementarían.

Otro dato saliente de esa encuesta del INDEC es la identificación de los principales factores que podrían estimular el crecimiento del sector; es decir, qué hace falta para que se reactive la construcción. Entre los empresarios de la obra privada, las respuestas se centran en tres cuestiones: el 31% expresó que el factor clave es el crecimiento de la actividad económica; el 19% la estabilidad de precios y otro 19% la disponibilidad de crédito. 

También el INDEC preguntó lo mismo, pero a la inversa: ¿Cuáles piensa que son las principales causas que provocarán la caída de la actividad del sector? El 28,3% respondió “la caída de la actividad económica”, el 10% la “falta de crédito” y el 12% los “atrasos en la cadena de pagos”.

Queda claro que el sector está mirando actividad, precios y financiamiento como los factores limitantes para lograr cierta reactivación, siendo así un reflejo casi exacto de lo que sucede en casi toda la economía real del país.

En este escenario, Misiones ha mostrado una fuerte contracción de la construcción en los últimos dos años, sufriendo por encima del promedio nacional los efectos de recortes de obra pública, desfinanciamiento nacional y encarecimiento de costos y del crédito, entre otras cosas. Pero es interesante observar cómo se mueve el sector no solo a nivel provincial, sino haciendo doble click sobre el desempeño puntual de ciertos municipios para intentar analizar desde dónde podría llegar la reactivación deseada. 

Para esto, uno de los insumos disponibles, son los datos respecto a permisos de obra y superficie autorizada a construir que el INDEC suministra mes a mes sobre más de 200 municipios de todo el país; de Misiones, hay relevamiento para 7 de ellos. 

El último dato disponible, que corresponde a octubre, muestra a una ciudad que sobresale por encima del resto: Oberá. En la capital del Monte, los permisos de obra otorgados fueron los más altos del mes en misiones (totalizaron 35) con un crecimiento del 16,7% interanual y del 40% contra el mes anterior. 

El volumen de permisos de octubre es el más alto no solo del año, sino de los últimos 29 meses, pero no se trata de un dato aislado: presenta alzas en los últimos cuatro meses consecutivos y en siete de los diez meses del año registró la mayor cantidad de permisos en la provincia. 

Acumulado – Permisos
Acumulado Permisos
Oberá224
Formosa194
Resistencia163
Posadas147
Goya132
Corrientes101
Pto. Iguazú95
Eldorado88
Clorinda88
Alem82
Apóstoles56
Curuzú Cuatiá47
P. de la Patria38
P. de los Libres35
Puerto Rico27
Bella Vista26
Pero vale ir un poco más allá todavía en la comparación y observar su posición en el NEA: en octubre Oberá fue la ciudad con el segundo mayor volumen de permisos otorgados de toda la región, solo debajo de Resistencia que tuvo un mes excepcionalmente bueno (pero venía mostrando una tendencia decreciente). 

Pero insistimos: lejos de ser un dato aislado, fue una constante en el año. Si tomamos los datos acumulados de enero a octubre, Oberá se erige como el municipio del NEA con el mayor volumen de permisos de construcción otorgados, con un total de 224, ubicándose por encima de todas las capitales de las cuatro provincias que conforman la región, y exhibe un crecimiento acumulado del 23%, también un desempeño relativo muy superior a las grandes urbes del NEA. 

¿Cómo les fue a los otros municipios misioneros relevados? En cantidad de permisos acumulados del año, a Oberá la secunda Posadas con un total de 147. La capital misionera si bien tuvo un buen octubre (+28,6% mensual) todavía sigue muy atrasada en el acumulado anual (-47,9%). En tercer lugar se ubica Puerto Iguazú con 95 permisos en los diez meses del año, mostrando una buena dinámica: en octubre creció 71,4% mensual y en el acumulado del año lleva +25,0%, por lo que este municipio es también un pilar de reactivación para la provincia. Eldorado se ubica más atrás con 88 permisos y exhibiendo también un buen desempeño acumulado (+41,9% interanual). Leandro N. Alem (82 permisos y +3,8% acumulado interanual), Apóstoles (56 permisos y +5,7%) y Puerto Rico (27 permisos y -10,0%) completan el ranking. 

En resumen: de siete municipios, cinco muestran subas acumuladas en el año y solo dos, entre ellos Posadas, presentan bajas. ¿Será que la reactivación viene desde el interior del interior argentino? 

Veamos que ocurre con el segundo indicador: la superficie autorizada a construir; esto es, el tamaño de las obras. En metros cuadrados acumulados, Posadas lidera con amplia comodidad no solo a nivel provincial sino también regional. En la capital misionera, la superficie autorizada en los diez meses del año totaliza 104.563 metros cuadrados; si bien muestra una merma contra el 2024 (-39,8%), su liderazgo en el NEA es indiscutible. 

El municipio que le sigue es Corrientes con 60.127 metros cuadrados autorizados, 42% menos que en Posadas. A su vez, el podio regional se completa con Oberá con 53.175 m2

Hay una diferencia clave entre estos tres municipios: mientras que las dos capitales presentan bajas contra el año anterior, Oberá vuelve a destacarse al mostrar expansión, que llega al 8,3%. 

Acumulado – m2 autorizados
Acumulado m2 autorizados
Posadas104.563
Corrientes60.127
Oberá53.175
Resistencia47.682
Eldorado43.234
Formosa35.926
Pto. Iguazú25.642
Goya21.341
Alem15.956
Clorinda15.152
Curuzú Cuatiá9.798
Puerto Rico9.442
Apóstoles9.120
P. de la Patria8.222
P. de los Libres5.648
Bella Vista5.587

Podemos hacer una tercera mirada, sobre el tamaño promedio de las obras: esto es, cruzar la cantidad de metros cuadrados autorizados con los permisos otorgados para tener un indicador de tamaño promedio de cada obra y dimensionar así el perfil municipal del sector: pueden ser pocas obras de mucha superficie; o muchas obras de poca superficie. En este caso, Posadas muestra el mayor tamaño promedio de obra de todo el NEA, con un promedio de 711 metros cuadrado por obra; Corriente se ubica segunda y otro municipio misionero da la nota al meterse en el podio, pero en este caso no es Oberá: es Eldorado, con 491 metros cuadrados de obra promedio. 

¿Qué podemos llevarnos de todo esto? Como primera reflexión, cabe señalar que en un contexto macroeconómico adverso y con un sector de la construcción que sigue operando en niveles históricamente bajos, existen dinámicas locales que desafían el diagnóstico general. Municipios como Oberá, y en menor medida Puerto Iguazú y Eldorado, muestran que la actividad puede encontrar motores propios cuando confluyen cierta estabilidad local, decisiones de inversión privada de menor escala e incluso acompañamiento estatal mediante tasas bajas y subsidios al crédito y/o a la actividad en sí misma. 

Es cierto que no se trata todavía de una reactivación plena, ni mucho menos homogénea, pero no deben dejarse de lado estas señales concretas que rompen con la idea de parálisis total y permiten pensar que el interior del interior puede funcionar como motor de una recuperación más gradual y dispersa.
Estos brotes verdes son fundamentales, pero todavía frágiles y sobre todo, altamente sensibles a la evolución de la actividad general, al acceso al crédito y a la estabilidad de precios, exactamente los mismos factores que el propio sector identifica como determinantes. Entonces, si bien la recuperación puede venir desde el interior del interior, se necesita todavía un esquema macroeconómico que sostenga, expanda y contagie al resto del territorio.

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