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Yerba mate: la cosecha se contrajo 13% y el consumo cayó en una nueva meseta

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La actividad yerbatera atraviesa uno de los momentos más sensibles de los últimos años. Con precios en discusión, tensiones entre productores e industria y un mercado todavía impactado por la desregulación del sector, los números oficiales del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) muestran una postal compleja: fuerte caída de la cosecha, leve retroceso del consumo interno y exportaciones que continúan sosteniendo parte de la actividad.

Según los registros oficiales del INYM, en abril de 2026 ingresaron a secaderos 71.003.250 kilos de hoja verde. De ese modo, el acumulado de cosecha entre enero y abril alcanzó los 151.910.206 kilos, lo que representa una caída del 13,03% frente al mismo período de 2025, cuando se habían registrado 174.675.577 kilos.

La magnitud del descenso confirma que el sector productivo continúa operando en un contexto de retracción y cautela. La baja rentabilidad, la incertidumbre sobre los precios y las dificultades financieras de productores y secaderos impactan directamente sobre el ritmo de cosecha.

En paralelo, el mercado interno absorbió en abril 24.638.892 kilos de yerba mate elaborada, con una caída del 1,64% interanual. En el acumulado del primer cuatrimestre, las salidas al mercado doméstico totalizaron 89.602.773 kilos, 2% menos que en igual período de 2025, cuando se habían comercializado 91.427.568 kilos.

El dato refleja que, incluso en un escenario económico recesivo y de caída del poder adquisitivo, la yerba mate conserva un comportamiento relativamente estable dentro de la canasta de consumo masivo argentino. El mate sigue siendo un producto de fuerte arraigo cultural y con demanda menos elástica que otros alimentos.

En paralelo, el frente externo continúa mostrando señales positivas. Durante abril, las exportaciones alcanzaron los 3.979.610 kilos. Aunque el volumen exportado cayó 12,37% respecto de marzo -mes en el que se habían despachado 4.541.352 kilos-, el acumulado anual llega a 14.820.056 kilos, con una mejora interanual del 6,05% en el bloque exportador.

El crecimiento exportador sigue consolidando a mercados como Siria, Chile, Estados Unidos y Europa como destinos estratégicos para la yerba mate argentina, en un contexto internacional donde la bebida gana espacio asociada al consumo saludable y las bebidas funcionales.

Sin embargo, el dato más relevante del cuatrimestre aparece en la suma entre mercado interno y exportaciones, indicador que refleja la demanda total del sistema yerbatero. Entre enero y abril de 2025, ambos segmentos habían absorbido 105.402.269 kilos. En el mismo período de 2026, el total llegó a 104.422.829 kilos. La diferencia muestra una caída del 0,93%.

Ese dato deja una lectura central para el debate yerbatero actual. Mientras la producción cayó más de 13%, la demanda total prácticamente se mantuvo estable, aunque con luces amarillas en el consumo interno.

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Productor yerbatero anticipa que no habrá safriña: precios bajos, pagos a plazos y crisis de ingresos

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Crisis en el sector yerbatero, el productor apostoleño Luis Andrusyszyn advierte que la safriña no se cosechará por falta de fondos y precios en caída

La cosecha 2024 de yerba mate dejó un saldo “económicamente nefasto”, según describe un productor de la zona sur de Misiones, afectado por precios muy por debajo de lo acordado, pagos que se extendieron hasta 180 días y un escenario de desfinanciamiento generalizado. La gravedad del cuadro anticipa una decisión inédita: hasta el 70% de los productores analiza no realizar la safriña, lo que podría impactar en toda la cadena yerbatera.

Precios por debajo del convenio, plazos extendidos y costos que no cierran

En diálogo con Economis, el productor apostoleño Luis Andrusyszyn sintetizó el problema: “El balance fue económicamente bastante nefasto. Se pagaron malos precios y hubo plazos de hasta 180 días. Muchos todavía no cobraron la cosecha anterior”.

El convenio sectorial había fijado valores de referencia de $305 por kilo de hoja verde, con la posibilidad de llegar a $320 como compensación. Sin embargo, según el testimonio, ocurrió lo contrario.

Muy pocos particulares pagaron los $305 durante un breve lapso. Los precios “hicieron efecto hacia abajo”, con registros que en otras zonas rurales cayeron hasta $180 por kilo. En la zona sur, la liquidación terminó entre $250 y $290, pero a plazos de 30, 60 y 90 días, lo que trasladó el costo financiero al productor.

El costo real de cosecha —considerando mano de obra, transporte e impuestos— osciló entre $330 y $340 “en blanco”. En el circuito informal, los valores rondaron los $80 a $90, aunque sin garantías laborales ni cumplimiento normativo.

“Si recibís cheques a 30, 60 y 90 días, el costo financiero lo paga el productor. Eso termina llevando el precio real a $250”, explicó.

La safriña en riesgo: falta de circulante y un consenso creciente para no cosechar

El impacto financiero se traduce ahora en una advertencia directa: “Hoy ya no conviene cosechar los yerbales. No hay dinero para hacer la safriña”, señaló Andrusyszyn.

La safriña —la cosecha de verano que complementa el ciclo anual— requiere desembolsos semanales inmediatos para pagar: jornales, fletes, carga y logística, combustibles y servicios.

Sin ingresos previos, muchos productores afirman no poder asumir esos costos.

Según el testimonio: Hasta el 70% del sector ya consensuó no realizar la safriña. Algunas empresas industriales decidieron que no recibirán hoja verde de terceros, sino solo de sus propios yerbales. La falta de circulante agrava la situación: “No hay dinero en la calle para afrontar los costos operativos”.

La decisión implicaría una reducción temporal del volumen disponible en 2025, con consecuencias en el abastecimiento, el empleo rural y los ingresos regionales.

Repercusiones para la economía misionera

La queja más reiterada del sector apunta al vacío normativo tras la eliminación del esquema de precios de referencia del INYM.

“Cuando estaba el instituto, había un precio base y se respetaba. También los plazos”, recordó el productor.

Sin una regulación que ordene precios, plazos y condiciones de pago, el mercado se volvió más volátil y desigual entre actores: algunas cooperativas pagaron $370 a $380 a socios. Otras industrias pagaron entre $280 y $305 a proveedores particulares. El resto del mercado quedó librado a negociaciones a la baja.

La posible suspensión de la safriña implicaría: menos actividad para cosecheros y fleteros, contracción en los ingresos rurales, menor flujo hacia secaderos y cooperativas, tensiones adicionales en la cadena de valor.

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Yerba Mate: el precio irá nuevamente a laudo tras grandes diferencias entre productores e industriales

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“No pudimos ponernos de acuerdo y ahora la Secretaría de Agricultura de Nación tendrá que poner un nuevo Laudo”, se lamentó Nelson Dalcomo.

Cerró así una ardua negociación en el INYM, donde el sector productivo pidió fijar un precio de 84.96 pesos por kilo de hoja verde, mientras que desde la molinería ofrecieron pagar 52 pesos por kilo de hoja verde.

El Directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) decidió este martes 23 de agosto enviar a laudo la fijación de los precios mínimos de la materia prima de la yerba mate para el período octubre 2022 – marzo de 2023.

De esta manera, los nuevos valores del kilo de hoja verde y del kilo de yerba mate canchada deberán ser determinados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

La Ley 25.564 que regula el funcionamiento del INYM establece que los precios mínimos para el kilogramo de hoja verde de yerba mate y el kilogramo de yerba canchada deben ser acordados dos veces al año por acuerdo unánime del Directorio y que, en caso de no lograrse esa unanimidad, deben ser definidos por la Secretaría de Agricultura de la Nación.

“Nosotros presentamos nuestros costos actuales, reales y sostenibles y el sector de la Industria oferto solo 55 y no hubo ninguna muestra de acercar los valores. Esto es lamentable”, dijo Dalcolmo.

Explicó que el sector de la producción se mostró abierto al dialogo, pero los industriales no querían hacer ninguna otra oferta.

Para Dalcomo “hace falta un sinceramiento, hoy en el mercado se esta pagando un precio de 67 pesos por kilo de hoja verde y ese monto ya está estimado en el precio en góndola, así que si fijáramos ese precio no incidiría en ninguna forma en el precio final”.

El productor dijo que “siempre nos preocupa que vaya a Laudo, porque Nación no conoce la actividad y van a ir por porcentaje de aumentos y con la idea de fijar un precio de yerba barata para el consumidor y nosotros tenemos otra mirada, que es defender una economía regional y una cadena de producción. Cuando fijan un precio que no es el que necesitamos también repercute hacia abajo, si el pequeño productor esta por debajo de la línea de pobreza imagínense como la pasan nuestros amigos los cosecheros”.

En tanto el director por el sector Producción Jonas Petterson se lamentó que “no pudimos resolver estas cuestiones en el seno del INYM”. Explicó que además de la propuesta de precios de hoja verde se les ofreció a los industriales “que tomemos en serio la cuestión, evaluando los costos de toda la cadena productiva, desde el tarefero hasta la salida de Molino, proponiéndoles ir juntos a Nación a plantearle si hace falta una subida de precios a salida de Molino para después recién fijar nuestros precios aquí. No hubo ningún interés en nuestra propuesta lo que nos dejó bien en claro que no había intención de parte de ellos de fijar precios en el INYM”.

Consideró que es importante fijar precios de forma escalonada porque “los valores de referencia fijados una vez al año quedan desfasados y nos cuesta muchísimo reconstruir los valores”. Recordó que el precio de referencia es de 46 pesos por kilo d ehoja verde.

“Ahora cada sector va a tener que ir a plantear su postura ante Nación y esperar lograr el mejor valor posible”, dijo Petterson. Quien remarcó que “hay un gran valor entre el precio oficial y el valor que nos están pagando y a la vez lo que nos están pagando y lo que necesitamos esta desfasado”.

Indicó que para lograr rentabilidad con la inflación actual el valor de la hoja verde debería estar por encima de los 100 pesos el kilo.

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