El Informe del Sector Yerbatero correspondiente al mes septiembre indica que durante ese mes el volumen de yerba mate elaborada con destino al mercado argentino fue de 26.377.604 kilos. Sumado a los meses anteriores, el consumo interno acumula 216.071.716 kilos entre enero y septiembre del corriente año. Eso implica un aumento de 6,53% en relación con el acumulado de los primeros nueve meses del año pasado, cuando se consumieron 202.827.878 kilos.
Respecto a las exportaciones, las estadísticas indican que en septiembre se despacharon 2.809.127 kilos de yerba mate; alcanzando un total de 27.693.400 kilos durante los nueve meses del año en curso, con una caída de 10,84% en relación con 2020.
Cosecha
Respecto a la cosecha, las declaraciones juradas reflejan que en el mes de septiembre ingresaron a secaderos de la zona 80.459.831 kilos de hoja verde. Entre enero y septiembre, en tanto, los ingresos de hoja verde sumaron 849.399.820 kilos. La cosecha también muestra un avance significativo, con una suba de 8,69% en relación con el mismo período del año pasado, cuando se habían cosechado 780.578.969 kilos.
Formatos
Tal como se viene manifestando desde años anteriores, los envases de medio kilo mantienen la preferencia de los consumidores. Durante el mes septiembre de 2021 los paquetes de medio kilo representaron el 54,44 % de las salidas de molinos al mercado interno. Con el 40,26% se ubicaron los paquetes de un kilo, con el 0,96 % los envases de dos kilos, y con el 0,87 % los de cuarto kilo. En el ítem ‘otros formatos’ las salidas alcanzaron 1,35%, mientras que el 2,11 % correspondió al rubro ‘sin estampillas’.
Es importante destacar que, de acuerdo a los datos históricos, se mantiene con pocas variantes la participación de los distintos formatos en las salidas de molino con destino al mercado interno, concentrando los formatos de ½ y 1 kilo, el 94,70 % de las mismas.
El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación realizó un encuentro virtual con instituciones de referencia para analizar la reciente campaña de maíz y sorgo en el marco de la “iniciativa para los 200 millones de toneladas de Cereales, Oleaginosas y Legumbres – 200 MT COL”.
Durante la actividad, el subsecretario de Agricultura, Delfo Buchaillot, comentó que “el resultado de la campaña de maíz 2020/2021 seguramente será un récord histórico nacional alcanzando las 59 millones de toneladas, que sumado al sorgo alcanzarían un récord de 62,2 millones de toneladas”.
“El sorgo comenzó a recuperar terreno incrementando su producción un 73% respecto a la campaña anterior, traccionado por la demanda de nuevos mercados como China lo cual motivó a un mayor uso de tecnología”, indicó Buchaillot al señalar que “nuestro país ha recuperado y superado la máxima relación de superficie sembrada Gramínea/Leguminosa de los últimos 20 años, pasando de 0,54 en el año 2009 a 1,16 en 2021”.
En la presentación realizada por el director Nacional de Agricultura, Agustín Pérez Andrich, se analizaron los datos declarados en SISA (AFIP) para la actual campaña que al 15/6/21 alcanza las 8.336.129 has. de maíz sembradas por unos 44.463 productores y las 860.000 has sembradas de sorgo en manos de 9.581 productores.
En este sentido, se analizó el avance de la siembra de maíz durante los últimos 10 años en los departamentos del sur de la provincia de Buenos Aires (Alsina, Chaves, Dorrego, Balcarce, Pringles, Tornquist y Tres Arroyos), destacando el incremento de las hectáreas sembradas y de sus rendimientos a partir de mejoras en el manejo del cultivo y en el uso de híbridos de alta plasticidad.
Cabe señalar que la siembra de maíces tardíos que reducen el riesgo de déficit hídrico y establecen un piso de rendimiento superior y más estable, superaron el 55% del área sembrada del país y en Santa Fe los maíces de segunda vienen ganando terreno año a año superando las 800.000 has., lo que da cuenta de las mejoras en tecnologías de gestión que los productores vienen incorporando en estos últimos años.
De la jornada participaron representantes de MAIZAR; de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires; de las Bolsas de Comercio de Córdoba y de Rosario; de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA); y de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), quienes resaltaron sus coincidencias con los ejes de trabajo impulsadas desde la Subsecretaría de Agricultura como la necesidad de fertilización balanceada, captura de carbono y agregado de valor, entre otras.
El Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) comunicó que emitieron una resolución a través de la cual establecen una serie de medidas para regular el cultivo. En base a ella, a partir del 1 de enero del 2022 las nuevas plantaciones no podrán ocupar más de 5 hectáreas en un año. Y en idéntico período, el recambio tampoco deberá superar el 2 % de la superficie declarada ante el mencionado organismo. Esa normativa será objetada por el Gobierno de Corrientes. En primer término los planteos serán administrativos. Pero de no obtener respuestas favorables, irían a la Justicia.
“Lamentamos estar en esta situación porque se tomó una decisión en la que no se respetaron los procedimientos legales y, además, carece de fundamentos técnicos. Además de que se adoptó de manera exprés”, dijo el ministro de la Producción de Corrientes, Claudio Anselmo, en diálogo con El Litoral. El hoy ministro había estado ausente en 2017, cuando el INYM votó una resolución similar, que prohibía las plantaciones por tres años, justamente como mecanismo de prevención de la sobreproducción. En aquella oportunidad había enviado una nota a la sede del organismo expresando su rechazo.
Proceso
El pasado martes 15 ingresó una nota a esa entidad a través de la cual un grupo de productores y representantes de entidades del sector solicitó que se regule el cultivo de la yerba mate. En este sentido, especificaron que para garantizar el desarrollo integral y equitativo de la cadena productiva debía limitarse el cultivo de la yerba mate: es decir que cada año se habilitara solo a realizar nuevas plantaciones que no superaran las 5 hectáreas, y que de las existentes, se permitiera un recambio que no representara más del 2 % del total de la superficie sembrada. Esta propuesta impulsada desde la vecina provincia fue sometida a votación el jueves 17 y aprobada con el voto de ocho de los doce integrantes del directorio del Inym.
“Es decir que, en 48 horas, adoptaron una medida. Por eso considero que fue exprés”, señaló Anselmo. Pero más allá del corto plazo en que se avaló una resolución, que le impidió a Corrientes tener la posibilidad de analizar y hacer los planteos correspondientes, el ministro expresó que “tiene varios vicios de nulidad”.
Sobre esto, recordó que la nueva disposición pareciera algo emanado de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (Crym). Entidad “que funcionó entre 1935 y 1991. Pero el sistema que implementaron durante ese periodo no fue fijar un cupo permanente para el cultivo de yerba. Además, el Inym no tiene las mismas facultades que en su momento tenía el Crym. En todo caso, se debería haber realizado estudios técnicos que demuestren que existe un fundamento real para limitar la plantación y luego —de manera conjunta con la Secretaría de Agricultura de la Nación— el Instituto estaría en condiciones de adoptar alguna medida”, explicó el ministro.
Por eso insistió en que la nueva resolución que comenzaría a regir el primer día del año venidero, “carece de fundamento legal y técnico”.
Objeción
“Sobre esta situación ya dialogamos con el gobernador Gustavo Valdés, porque la resolución adoptada el jueves por el Inym es contraria tanto a la política de desarrollo del sector que viene impulsando la Provincia, como al diálogo que se mantiene en la mesa yerbatera”, comentó Anselmo. Tras lo cual especificó que el titular del Ejecutivo provincial coincidió en presentar primero una apelación por vía administrativa.
Es decir que Corrientes solicitaría al Inym que deje sin efecto la nueva disposición que limita la plantación de yerba mate.
En caso de no obtener una respuesta favorable, harían el mismo planteo en la Secretaría de Agricultura de la Nación. El Gobierno provincial espera que en algunas de esas instancias se pueda abrir un canal de diálogo. De no suceder, el siguiente paso consistiría en llevar el caso a los estrados judiciales.
Los datos estadísticos generados por el INYM a partir de las declaraciones juradas de la “salida de molino” reflejan que al cierre de los cuatro primeros meses del año en curso, el consumo de yerba mate alcanzó los 102, 6 millones de kilos, sumando el mercado interno y las exportaciones.
En ese sentido, se consigna que durante el mes abril los materos argentinos consumieron 25,4 millones de kilos, acumulando 92,44 millones de kilos para el periodo enero – abril del corriente año.
Respecto a las exportaciones, el informe indica que durante abril pasado los despachos sumaron 2,49 millones de kilos, mientras que durante los cuatro primeros meses del año los embarques alcanzaron a 10,19 millones de kilos.
Cosecha
Respecto a la cosecha, las declaraciones juradas reflejan que en el mes de abril ingresaron a secaderos de la zona productora 128,86 millones de kilos de hoja verde. Entre enero y abril los ingresos de hoja verde totalizaron 270,16 millones de kilos.
Formatos
Tal como se viene manifestando desde años anteriores, los envases de medio kilo mantienen la preferencia de los consumidores. Durante el mes abril de 2021 los paquetes de medio kilo representaron el 55,66 % de las salidas de molinos al mercado interno. Con el 39,14% se ubicaron los paquetes de un kilo, con el 1,05% los envases de dos kilos, y con el 0,62 % los de cuarto kilo. En el ítem ‘otros formatos’ las salidas alcanzaron 1,26 %, mientras que 2,28 % correspondió al rubro ‘sin estampillas’.
Es importante destacar que, de acuerdo a los datos históricos, se mantiene con pocas variantes la participación de los distintos formatos en las salidas de molino con destino al mercado interno, concentrando los formatos de ½ y 1 kilo, el 94,79 % de las mismas.
Desde hace un tiempo en esta columna venimos exponiendo las difíciles transiciones de un gobierno a otro durante la joven democracia Argentina, con el objetivo de ayudar a entender por qué nos pasa lo que nos pasa y tratar de que no nos vuelva a ocurrir (tarea difícil).
En el articulo anterior expusimos brevemente lo que fue en materia económica la enorme frustración de no poder lograr una economía con estabilidad de precios e inclusión social como prometía la alianza (la palabra progre estaba bien vista y es lo que se demandaba socialmente para reducir las enormes desigualdades sociales que dejaron diez años de Convertibilidad; eso sí, sin dejar de cobrar nuestros sueldos en pesos-dólares, como si se pudiera tener todo).
En este artículo iremos al año 1989 y el último estallido hiperinflacionario que nos abrió los ojos y nos mostró una dura realidad: que por más esfuerzos que se hagan no siempre la democracia alcanza para “comer, curar y educar”.
Contexto previo:
En febrero de 1985 el gobierno de Raúl Alfonsín empieza a darse cuenta que la voluntad a veces choca con las limitadas posibilidades (conocidas como “la restricción presupuestaria” que te muestra que hay necesidades insatisfechas pero la plata no te alcanza para cubrirlas). Entonces decide reemplazar en el Ministerio de Economía a Bernardo Grinspun y su plan Keynesiano de reactivar la economía haciendo crecer los salarios reales y bajar la inflación “gradualmente” por Juan Vital Sourruille; alguien que por su trayectoria profesional y por estar al frente de la Secretaría de Planificación Económica era una de las personas que más conocía y comprendía la realidad del momento.
Con una combinación de medidas ortodoxas (equilibrio fiscal para dejar de financiar el gasto público con emisión) y heterodoxas (control de precios, dólar, salarios y tarifas); lanza un plan de shock muy bien calculado que tuvo un importante éxito inicial y que se vio en todos los indicadores económicos (bajó la inflación, subió el salario real, creció la economía, etc.). Pero para demostrar que no siempre Dios es argentino, mientras el plan trataba de generar confianza tanto para inversores como consumidores y comenzar un largo periodo de estabilidad, “pasaron cosas” que las podemos resumir así:
Estados Unidos subió las tasas de interés con lo que encarecía el costo de la deuda argentina y presionaba a la fuga de capitales.
Como consecuencia de lo anterior, cae el precio de los granos que exportaba la Argentina. Sumado a ello, episodios de sequía (cuando Dios se ensaña, se ensaña) hicieron que las exportaciones cayeran, por ejemplo desde un volumen de U$S 8396 millones en 1985 a solo U$S 6600 millones entre 1986 y 1987; o sea una caída del 20 % de la generación genuina de divisas.
Si a esto sumamos la suba de importaciones por la reactivación económica inicial, la posición externa argentina se vio envuelta en una situación inviable en el tiempo (por la caída de las reservas del Banco Central).
La puja distributiva en Argentina era bien conocida por Sourruille, pero no solo se trata de conocer sino de tener poder suficiente para manejarla. Los militares presionaban por aumentos y eso, en 1986, significaba amenaza real de golpe de Estado. También lo hacía la CGT de una manera bastante irracional y puede decirse electoralista, ya que en ese momento era la columna vertebral del partido opositor.
Como el factor externo empezó a debilitar la economía del país, el gobierno empezó a ceder en el factor interno y ya en 1987, el plan y sus flexibilizaciones fueron insostenibles.
Plan primavera:
El año 1988 encuentra al Gobierno con un desgaste muy importante y esto se veía en la pérdida de valor del Austral (en agosto la inflación llegó al 27 por ciento mensual). Entonces, se lanza el Plan Primavera o plan llegar (como sea no importa, pero llegar). No hay mucho que analizar sobre este plan bastante pobre en contenido pero que respondía a la poca capacidad de acción que en ese momento tenía el Gobierno. Aquí conviene hacer algunas comparaciones con la situación actual:
Acuerdo de precios:
Plan Primavera: ya no era un congelamiento, sino un acuerdo de aumentos decrecientes entre el Gobierno, la Unión Industrial Argentina y la Cámara de Comercio. A cambio el gobierno redujo el IVA del 18 % al 15%.
Macri y sus Precios Esenciales: Fue un acuerdo de caballeros que se hizo con las principales empresas en abril y que debería estar vigente por seis meses. Tiempo después, eliminó el IVA a productos de la canasta básica hasta fin de año.
Si bien la inflación descendió unos meses en el 89, se desbocó nuevamente terminando en la historia conocida. En el caso de las medidas actuales, a la luz del último dato de inflación y la que se espera, no se ve que hayan sido medidas efectivas.
Dólar:
Plan Primavera: se dio el desdoblamiento del mercado cambiario, donde la operatoria consistía en comprar los dólares a los exportadores a un tipo de cambio oficial y venderlos al tipo financiero (fijado por oferta y demanda), para así quedarse con la diferencia. También “reperfiló” deuda interna.
Macri: Vendía al oficial hasta que casi se queda sin reservas de libre disponibilidad y tuvo que tragarse el sapo y meter un cepo, con todo lo que le pesa ideológicamente.
Creo que la lección aquí es sencilla: no sirve el cálculo de si hay muchas o pocas reservas cuando hay una transición, ya que se despierta la desesperación del argentino por convertir todo a dólares. De hecho, la devaluación de abril del 89 fue del 193 % y la compra de dólares seguía aumentando, en mayo 89 se devaluó un 111 %.
Cuentas públicas:
En ninguno de los dos casos le dieron prioridad al origen de los problemas (el déficit fiscal). Lo importante era bajar el dólar y los precios; y después, si ganamos vemos como arreglamos el desequilibrio presupuestario.
Financiamiento externo:
Plan Primavera: La historia cuenta que Cavallo y Di Tella fueron a Washington a decir que no le presten más a la Argentina, algo a lo que Sourrouille restó importancia y con la decencia de alguien que no eludió nunca su responsabilidad dijo: “Con todo respeto, no era tal la influencia de Cavallo”.
Macri: No hizo falta que viaje nadie a decir que no le presten a la Argentina, de hecho el único que nos estaba prestando decidió esperar a que el panorama se aclare (el FMI y sus U$S 5400 millones de restantes)
Breve:
Ya sabemos cómo terminó la historia, pero si cabe exculpar a Alfonsín y a su Ministro, es que en ese momento todo era nuevo, difícil e imprevisible.
Hoy los militares no son amenaza, Moyano no hizo 13 paros generales y ojalá el mundo y el FMI le hubieran dado a la naciente democracia el 10 % de la ayuda que le dieron a Macri.