costos logísticos Argentina

Sturzenegger promete una nueva ley de cabotaje para potenciar el transporte fluvial

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El Gobierno nacional prepara una de las reformas logísticas más ambiciosas de las últimas décadas: la modificación integral del régimen de cabotaje y navegación interior. La iniciativa, impulsada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, apunta a eliminar restricciones y costos regulatorios que, según el funcionario, encarecen artificialmente el transporte fluvial en la Argentina.

La discusión tiene un impacto directo sobre Misiones. En particular, sobre la industria forestal, uno de los principales complejos exportadores de la provincia, que desde hace años reclama una mayor utilización de la Hidrovía Paraná-Paraguay y de los puertos locales como alternativa al transporte exclusivamente carretero.

“Tenemos una ley que básicamente hace muy cara esa navegación”, sostuvo Sturzenegger al explicar el proyecto. El ministro incluso vinculó la futura reforma con el espíritu original de la Constitución Nacional y el histórico artículo 26, que garantiza la libre navegación de los ríos interiores.

La referencia no es menor. La logística es hoy uno de los principales factores que restan competitividad a las economías regionales del norte argentino. En el caso de Misiones, gran parte de la producción forestal debe recorrer más de mil kilómetros en camión hasta puertos bonaerenses como Zárate o Rosario para acceder a mercados internacionales.

Sturzenegger puso como ejemplo concreto el caso de la industria maderera misionera. Según explicó, llenar un barco de madera implica actualmente movilizar alrededor de 300 camiones desde ciudades como Eldorado hasta los puertos del centro del país. Con la reforma, la lógica cambiaría por completo: la carga podría salir directamente desde puertos sobre el río Paraná, como el de Eldorado o el de Puerto de Posadas.

El efecto económico sería inmediato. “Le bajan los costos totales 15 o 16 puntos”, aseguró el ministro. En términos productivos, la reducción equivaldría -según su propia comparación- a una baja indirecta de retenciones cercana al 8%.

La potencial mejora excede al sector forestal. También podría beneficiar a industrias yerbateras, tealera, celulósica y a toda la cadena exportadora del noreste argentino. El ahorro logístico permitiría mejorar márgenes, ampliar mercados y ganar competitividad frente a competidores internacionales.

Además, la reforma podría reconfigurar el mapa portuario del norte argentino. Sturzenegger mencionó específicamente el caso de Barranqueras, al señalar que podría convertirse en “una segunda Rosario” para la salida de granos y producción regional. La lógica sería similar para los puertos misioneros si logran integrarse de manera eficiente al sistema fluvial exportador.

La discusión aparece en un momento clave para Misiones. La provincia viene impulsando desde hace años el desarrollo del transporte multimodal y la recuperación de su infraestructura portuaria. El Puerto de Posadas ya opera cargas contenerizadas y la Provincia avanza además con la licitación internacional para la modernización integral de la terminal y la consolidación de servicios regulares de transporte fluvial.

En paralelo, la eventual flexibilización del cabotaje podría aliviar otro problema estructural: el deterioro de rutas y el alto costo del transporte carretero. Menos camiones de larga distancia implicarían menor consumo de combustible, menos accidentes y menores costos de mantenimiento vial.

La apuesta del Gobierno es que la desregulación permita dinamizar inversiones privadas y acelerar la integración logística del norte argentino con mercados internacionales. Para Misiones, donde la competitividad exportadora depende en gran medida de los costos de salida, la discusión puede convertirse en uno de los cambios económicos más relevantes de los últimos años.

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Otro aumento de los combustibles: subas de hasta 13,5% en Misiones

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El nuevo aumento de los combustibles vuelve a recalibrar una de las variables más sensibles de la economía argentina. Con subas que en algunos casos superan el 13%, el ajuste no sólo refleja la dinámica del mercado energético sino también el proceso de recomposición de precios relativos que atraviesa el país desde diciembre de 2023. En este contexto, el impacto ya se siente en toda la cadena: desde el transporte hasta los precios finales en góndola.

La actualización muestra comportamientos dispares entre petroleras. YPF volvió a marcar el pulso con incrementos en torno al 8% en toda su línea, consolidando su rol como referencia del mercado. Shell, en cambio, aplicó subas más agresivas en su segmento premium -con un salto del 13,52% en V-Power- mientras que Axion optó por una estrategia más moderada, con ajustes en algunos casos apenas superiores al 1%. Esta dispersión refleja no sólo distintas estructuras de costos, sino también posicionamientos comerciales en un mercado cada vez más competitivo.

El precio de los combustibles ha sido particularmente volátil en las últimas semanas, desde el inicio de la guerra en Medio Oriente. De hecho, desde que inició el conflicto bélico, el valor de la nafta y el gasoil se incrementó 15 por ciento. Sin embargo, las subas comenzaron mucho antes en la Argentina, por factores internos que poco tienen que ver con el escenario internacional.

Combustibles: últimos aumentos y suba acumulada

Empresa Combustible Precio anterior Precio actual Aumento reciente Desde dic-2023
YPF Súper $1.966 $2.120 +7,83% +337,11%
YPF Infinia $2.141 $2.318 +8,27% +297,6%
YPF Infinia Diesel $2.232 $2.418 +8,33% +290,63%
Shell V-Power $2.093 $2.376 +13,52%
Axion Súper $1.999 $2.080 +4,05%

Fuente: elaboración propia en base a precios de mercado. Variaciones acumuladas desde diciembre de 2023 corresponden a combustibles YPF.

Sin embargo, más allá del dato coyuntural, el fenómeno estructural es el fuerte incremento acumulado desde la asunción del gobierno de Javier Milei. En poco más de dos años, los combustibles registran subas cercanas al 300%, en línea con la desregulación del sector, la actualización de impuestos y la convergencia hacia precios internacionales. La nafta súper ya acumula un alza del 337%, mientras que las variedades premium y el diésel se ubican apenas por debajo de ese nivel.

En economías regionales como Misiones, donde el costo logístico es determinante, cada ajuste tiene un efecto multiplicador. El encarecimiento del combustible impacta directamente en la competitividad de sectores clave como la forestoindustria, el agro y el comercio, al tiempo que presiona sobre la inflación en bienes esenciales. Así, el precio en surtidor deja de ser un dato aislado para convertirse en un indicador central del pulso económico.

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El “costo argentino” en logística golpea al agro, el transporte por camión encarece hasta un 28% el precio final

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Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario revela que los costos logísticos del agro argentino superan ampliamente a los de sus competidores internacionales. El transporte de granos por camión encarece hasta un 28% el precio del maíz y la soja en zonas alejadas de los puertos, afectando la rentabilidad exportadora.

El estudio difundido por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) sobre la ejecución logística del segundo trimestre de 2025 confirma una preocupación histórica del agro argentino: el costo del transporte por camión. Según el relevamiento, los fletes nacionales resultaron 32% más caros que en Brasil y 28% más caros que en Estados Unidos para distancias de 320 kilómetros.

En números concretos, el costo por tonelada/kilómetro fue de 9,4 centavos de dólar en Argentina, contra 7,1 centavos en Brasil y 7,4 centavos en EE.UU.. Así, el traslado de granos a esa distancia supera los USD 30 por tonelada en el país, mientras que en sus competidores ronda los USD 23,3 a USD 23,6.

El impacto sobre el precio final es significativo: transportar maíz desde Salta al Gran Rosario (1.150 km) insume el 28% del valor del cereal, mientras que en soja representa el 19% del precio de mercado. En contraste, los productores de la Zona Núcleo, con apenas 180 km hasta los puertos del Up-River, afrontan un costo mucho menor: 11% del valor en maíz y 7% en soja.

Factores explicativos y cambios regulatorios

El informe señala que una de las causas de la pérdida de competitividad fue la apreciación del peso argentino frente al dólar entre abril y junio, que encareció en términos relativos los fletes locales expresados en moneda estadounidense.

En trayectos largos (más de 1.000 km), la diferencia con Brasil se redujo al 4%, aunque sigue siendo desfavorable para Argentina. El costo por tonelada/kilómetro fue de USD 0,045 frente a USD 0,043 en el país vecino. En Estados Unidos, en tanto, la mayor parte del transporte de granos a largas distancias se realiza en trenes o barcazas, lo que explica su mayor competitividad.

El contexto regulatorio también atraviesa un cambio decisivo. La Secretaría de Transporte eliminó las tarifas de referencia para el transporte automotor de cargas de cereales, oleaginosas y productos relacionados. Desde ahora, los valores serán fruto de la libre negociación entre dadores de carga y transportistas, sin obligación de consignar precios orientativos en la Carta de Porte.

El sistema desmantelado había sido creado en 2016 mediante la “Mesa de Negociación Participativa”, que integraba a cámaras empresariales, entidades agropecuarias y organismos estatales, estableciendo periódicamente tarifas orientativas basadas en informes de costos. La desregulación se enmarca en el proceso de “simplificación y desburocratización del Estado” promovido por el Gobierno nacional.

La disparidad de costos logísticos impacta directamente en la competitividad de las exportaciones argentinas de granos, en un contexto de fuerte disputa internacional por mercados. Para productores alejados de los puertos, el encarecimiento del flete puede marcar la diferencia entre sostener la rentabilidad o perder capacidad exportadora.

Mientras tanto, la eliminación de tarifas de referencia abre un escenario de incertidumbre: por un lado, podría estimular la competencia entre transportistas; por otro, aumenta el riesgo de concentración y disparidad de precios en un sector clave para el agro.

La presión de los costos logísticos vuelve a poner en la agenda la necesidad de inversiones en infraestructura ferroviaria y fluvial, donde Argentina arrastra décadas de atraso respecto de sus competidores. Sin mejoras estructurales, la competitividad seguirá atada al “costo argentino”, una variable que erosiona la rentabilidad del campo y condiciona el ingreso de divisas al país.

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