costos productivos

La yerba y la mandioca entre las economías regionales siguen en rojo según Coninagro

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El semáforo analiza tres componentes: negocio, productivo y mercado. El primero evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual. El segundo mide el área o stock, según corresponda, y la producción. Y el último, la evolución de las exportaciones y las importaciones de las producciones, así como el consumo interno. Entre las actividades en rojo permanecen yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodónmaní, leche y mandioca. En la mayoría de estos casos, el problema principal está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Esto termina deteriorando la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades.

Las actividades en verde incluyen bovinos, ovinos, granos y miel. En todos estos sectores se observó un buen componente de negocio, con precios que crecieron por encima de la inflación, aunque con alerta en el caso de granos por la disparada de precios de los fertilizantes nitrogenados y el gasoil. Este resultado se complementó con un buen desempeño en los mercados y con indicadores productivos que acompañaron.

Las actividades que permanecieron en amarillo fueron forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves y porcinos. Estos sectores presentaron señales mixtas: los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados. Esta combinación derivó en períodos de recuperación prolongados y en dificultades para consolidar mejoras sostenidas.

SEMÁFORO EN PERSPECTIVA HISTÓRICA

El semáforo de economías regionales se publica mensualmente desde hace más de ocho años, lo que permite evaluar el desempeño de las distintas actividades en una perspectiva de largo plazo. En ese período, 8 de las 19 economías relevadas permanecieron en situación crítica (rojo) durante más de la mitad del tiempo. Entre los casos más comprometidos se destaca la vitivinicultura, que registró indicadores en rojo en más del 70% de los meses analizados. Le siguen la actividad arrocera y citrícola, con el 65%, y la lechería, con el 63%.
En contraste, algunas actividades mostraron trayectorias más favorables y relativamente estables. Las carnes porcina, aviar y bovina se ubicaron en verde en una proporción significativa de los meses relevados (48% en bovinos y porcinos, y 42% en aves). A este grupo también se suman la producción manisera (39%) y el complejo granario (46%), evidenciando un mejor desempeño relativo en el período analizado.

COMERCIO EXTERIOR DE LAS ECONOMÍAS REGIONALES

En el primer trimestre de 2026, las 19 actividades relevadas exportaron por USD 14.695 millones, lo que representa un incremento del 40% respecto del promedio histórico de la última década para el mismo período (USD 10.471 millones).
Dentro del ranking exportador, el principal protagonista volvió a ser el complejo granario (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo), que concentró USD 11.509 millones, equivalentes al 78% del total. La soja explicó el 42% del monto (USD 4.928 millones), seguida por el trigo con el 20% (USD 2.259 millones) y el maíz con USD 1.846 millones (16%), mientras que la cebada y el girasol aportaron cerca del 10% cada uno. En segundo lugar, se ubicó el sector bovino, con exportaciones por USD 1.365 millones (9% del total). Más atrás se posicionaron la lechería, con USD 453 millones, y la actividad manicera, con USD 321 millones.

Por el lado de las importaciones, se registraron compras externas por USD 953 millones en los primeros tres meses del año, muy por debajo del nivel exportado. Para dimensionar esta relación, en el primer trimestre se exportó aproximadamente 15 veces lo que se importó (USD 14.695 millones vs. USD 953 millones). Al igual que en exportaciones, el complejo granario lideró las importaciones con USD 775 millones (81% del total), seguido por la actividad forestal con USD 45 millones. En tercer lugar, se ubicó el sector porcino, con USD 38 millones, seguido del bovino con USD 30 millones y el algodón con USD 15 millones.

Los gráficos a continuación muestran la composición del comercio exterior diferenciando exportaciones e importaciones, excluyendo al complejo granario para facilitar la visualización del peso relativo del resto de las actividades. En el caso de las exportaciones, del total de USD 14.695 millones, USD 3.186 millones corresponden a las economías regionales sin el complejo granario. Para las importaciones, de los USD 953 millones totales se exhiben USD 178 millones bajo el mismo criterio de excluir a granos. En este caso el ratio exportaciones / importaciones es de 18 a 1, por cada 18 dólares exportados, se importó 1 dólar.

Cuando se comparan los datos con el promedio del mismo período de los últimos diez años algunos sectores muestran crecimientos significativos y otros retroceden.
Entre los sectores con mayor crecimiento exportador en el primer trimestre del año se destacó el arroz, con ventas externas por USD 137 millones, un 144% por encima de su promedio histórico (USD 56 millones), aunque en niveles similares a los del año pasado para esta altura (USD 148 millones). En segundo lugar, se ubicó la actividad apícola, con exportaciones por USD 81 millones, lo que representa un incremento del 77% respecto al promedio histórico (USD 46 millones). Por su parte, la actividad bovina acumuló ventas en el primer trimestre por USD 1.365 millones, un 66% por encima de su promedio histórico (USD 822 millones).

En sentido contrario, la actividad avícola evidenció la mayor contracción, con exportaciones por USD 27 millones, un 69% por debajo de su promedio histórico para el período (USD 89 millones).

En materia de importaciones, el mayor dinamismo se observó en el sector bovino, cuyas compras externas alcanzaron USD 30 millones, un 131% por encima de su promedio histórico (USD 13 millones). No obstante, este incremento resulta poco significativo en términos estructurales, dado que el sector genera exportaciones anuales superiores a los USD 4.000 millones. Algo similar ocurre con el complejo de los principales granos, que registró importaciones por USD 775 millones (44% por encima del promedio de USD 536 millones), aunque genera ingresos por exportaciones del orden de los USD 48.000 millones anuales. La actividad porcina, en tanto, acumuló compras por USD 38 millones en el primer trimestre, un 43% por encima de su promedio histórico (USD 27 millones).

Por el contrario, algunas actividades registraron fuertes caídas en sus importaciones. El sector hortícola redujo sus compras externas de un promedio de USD 4,7 millones a USD 1,2 millones en el primer trimestre (-74%), mientras que el arroz pasó de USD 1 millón a USD 0,4 millones (-63%) y el maní mostró una caída del 53%. A pesar de la magnitud de estas variaciones en términos porcentuales, en valores absolutos se trata de montos reducidos: en conjunto, las importaciones de estos sectores representan menos del 1% del total importado en el primer trimestre.

En la mayoría de las economías regionales, las importaciones representan una fracción mínima en relación con las exportaciones, lo que refuerza el perfil estructuralmente superavitario de estos sectores. No obstante, existen casos puntuales donde la balanza comercial resulta deficitaria o donde la competencia con productos importados adquiere relevancia.

Por un lado, se destacan las economías de generadoras netas de divisas, en las que las importaciones son marginales frente a las exportaciones. Dentro de este grupo, las actividades manicera, arrocera, apícola, ovina y de peras y manzanas presentan los mayores superávits, con una incidencia de importaciones inferior al 1%. Un caso emblemático es el sector apícola, que en 2025 prácticamente no registró importaciones y acumuló exportaciones por USD 240 millones. En arroz, las importaciones representaron apenas el 0,8% del valor exportado (USD 3,6 millones frente a USD 427 millones), mientras que en la actividad ovina las compras externas alcanzaron solo el 0,7% de las exportaciones (USD 1,8 millones frente a USD 257 millones).
En un segundo escalón dentro de este grupo se ubican actividades como la bovina, lechera y papera, donde la participación de las importaciones oscila entre el 1% y el 3%. En el caso de la carne bovina, si bien las importaciones crecieron un 282% interanual, su incidencia continúa siendo baja, representando apenas el 2,1% de los USD 5.061 millones exportados.
Finalmente, dentro de las economías superavitarias también se encuentran aquellas donde las importaciones tienen un peso algo mayor (entre el 3% y el 10%) como es el caso de los granos, principal complejo exportador, cuyas importaciones alcanzaron USD 2.391 millones en 2025, equivalentes al 5,1% de sus exportaciones. Aquí pesan mucho las importaciones temporarias de soja provenientes de Paraguay.
Un segundo grupo corresponde a los sectores con presión importadora, donde las importaciones presentan una participación significativa respecto a las exportaciones, aunque en general son actividades que exportan una porción menor de su producción, por lo que la incidencia de las importaciones en el mercado interno tampoco es tan significativa. En este segmento se destaca la yerba mate, que acumuló importaciones por USD 23 millones en 2025, equivalentes al 18% de sus exportaciones (USD 127 millones). Asimismo, las hortalizas registran un ratio importación / exportación del 36%, mientras que la actividad avícola presenta un peso de las importaciones del 44%. Por su parte, el algodón evidencia una de las mayores presiones externas, con importaciones por USD 110 millones frente a exportaciones por USD 142 millones, lo que representa un ratio del 77%.
Por último, se identifican las economías deficitarias, en las que el ingreso de divisas resulta insuficiente para cubrir el gasto en importaciones, reflejando una mayor dependencia del exterior o una limitada inserción exportadora. La mandioca presenta una situación extrema, con exportaciones prácticamente nulas frente a importaciones por USD 3,8 millones. En porcinos, las compras externas equivalen al 549,6% de las exportaciones (USD 164,9 millones frente a USD 30 millones), mientras que en el sector forestal las importaciones representan el 112,3% de las ventas externas.

PARTICIPACIÓN DEL PRODUCTOR

En esta sección se analiza qué proporción del precio final que paga el consumidor corresponde al productor para once productos: carnes bovina, porcina, aviar y ovina, trigo (pan), arroz, yerba mate, vino, papa y hortalizas.
El indicador permite comparar la porción del precio de “góndola” que recibe el productor en el mes analizado con el promedio registrado para ese mismo mes en años anteriores. De esta manera, se identifica si la participación actual se ubica por encima o por debajo de su comportamiento histórico. En marzo, la mayoría de las economías registraron caídas en la participación del productor, con excepción de las actividades porcina y ovina.
Dentro de los productos pecuarios, el caso ovino fue el único donde la participación del productor es mayor de su nivel histórico: en marzo de 2026 alcanzó el 26%, superando en 8 puntos porcentuales el promedio de los últimos cinco años para ese mes (18%). En porcinos, en tanto, se observó estabilidad respecto al promedio histórico, con una participación del 38%. Por el contrario, en el resto de las actividades (bovina, aviar y lechera) la participación del productor es menor a sus valores históricos. En el pollo, la participación fue del 40%, frente a un promedio cercano al 49% (-9 p.p.). En las cadenas bovina y lechera, los valores alcanzaron el 58% y el 26%, respectivamente, lo que representa una pérdida de participación de 4 y 2 puntos porcentuales respecto de sus promedios históricos.
En los productos regionales también se observó, en general, una menor participación del productor respecto de los valores históricos, especialmente en papa, yerba mate y vino, con diferencias cercanas a los 10 puntos porcentuales. En papa, la participación actual se ubicó en torno al 25%, frente a un promedio histórico del 36%; en yerba mate, en 13% versus 23%; y en vino, en 17% frente al 25%. Asimismo, las hortalizas evidenciaron una leve reducción de 1 punto porcentual respecto de su promedio histórico. Por su parte, el trigo (medido en este informe en relación al pan) una participación 3 puntos porcentuales menor en comparación con los valores históricos para el mes de marzo, mientras que el arroz se ubicó en 15%, 5 puntos por debajo de su promedio (20%).

Las diferencias de participación entre productos responden, en gran parte, a cómo está organizada cada cadena productiva. En aquellas con mayor nivel de industrialización o transformación, como el trigo, la yerba mate o el vino, la participación del productor suele ser menor, ya que el producto pasa por varios procesos antes de llegar al consumidor final. En cambio, en productos con menor nivel de procesamiento, como algunas hortalizas o la papa, la proporción que queda en manos del productor suele ser mayor. También inciden los costos de cada una de las etapas, esto se verifica principalmente en las participaciones relativamente altas del productor en las carnes, donde los costos de producción primaria pesan mucho en los costos finales de toda la cadena.

SEMÁFORO DESAGREGADO POR ACTIVIDAD PRODUCTIVA

● ALGODÓN:
o Componente de negocio: En marzo de 2026, el productor recibió en promedio $1.585 por kilogramo, lo que representa una variación interanual del 23%, muy por debajo de la inflación del 32,6% registrada en el mismo período.
o Componente productivo: Para la campaña 2025/26 una caída en la superficie sembrada del 35%, cubriendo las 450.000 hectáreas. La campaña 2024/25, en tanto, cerró con una producción de 1,1 millones de toneladas, lo que implica una caída del 15% en comparación con la campaña anterior.
o Componente de mercado: En los últimos doce meses, el complejo algodonero exportó por 158 millones de dólares, un -15% menos que en el período previo. En contrapartida, las importaciones se incrementaron un 39%, pasando de 99 a 71 millones de dólares.
● ARROZ:
o Componente de negocio: En marzo, el productor recibió $250.000 por tonelada de arroz, una caída del 7% respecto al mes anterior ($270.000). y manteniendo el mismo valor respecto al registrado un año atrás ($250.000).
o Componente productivo: Las primeras proyecciones para la campaña 2025/26 estiman una superficie sembrada de 200.000 hectáreas, lo que implica una baja del 15% frente a la estimación del mes anterior y un 13% menos que la campaña pasada (230.000 ha). La campaña 2024/25 cerró con una producción de 1,6 millones de toneladas, unas
300.000 toneladas más que en 2023/24, marcando un crecimiento interanual del 23%.
o Componente de mercado: En los últimos doce meses, las exportaciones de arroz alcanzaron los USD 416 millones, lo que representa un salto del 10% frente al período previo. Las importaciones, por su parte, alcanzaron los 2,5 millones de dólares, mostrando una caída 51%.
● AVES:
o Componente de negocio: En marzo, el productor percibió $2.737 por kilo de pollo eviscerado, lo que representó una caída mensual del 6%. y la docena de huevos se pagó
$1.833, registrando una caída del 6% respecto del mes previo. En la comparación interanual, el precio de la carne aviar mostró un incremento del 15%, mientras que el de los huevos acumuló una suba del 7%.
o Componente productivo: El stock de reproductoras pesadas alcanzó las 9.481 cabezas, un aumento interanual del 2%. La producción de los últimos doce meses permaneció estable, con 2,3 millones de toneladas de carne de pollo y 1,1 millones de huevos (+5%).
o Componente de mercado: El consumo per cápita de carne aviar llegó en octubre a 47,2 kilos anuales, es decir, 1,6kg más que el año pasado. En el plano externo, las exportaciones del complejo aviar totalizaron USD 105 millones en los últimos doce meses versus USD 207 millones de los doce meses anteriores, marcando una caída del 49%. En contraste, las importaciones crecieron 12%, alcanzando los USD 42 millones.
● BOVINOS:
o Componente de negocio: En marzo, el precio al productor alcanzó los $4.768 por kilo de novillito y $6.808 por kilo de ternero, mostrando una suba mensual del 5%. En la comparación interanual, estos valores acumulan en promedio un aumento del 80%.
o Componente productivo: Según el último recuento al 31 de diciembre de 2025, el stock bovino se ubicó en 50,9 millones de cabezas, lo que implicó una leve caída del 1% respecto del relevamiento de 2024. En paralelo, la producción alcanzó 3,1 millones de toneladas de res con hueso, un -2% respecto los doce meses anteriores.

o Componente de mercado: El consumo per cápita de carne bovina llegó a 48,5 kg/hab/año en marzo, una caída de 1,3kg respecto hace un año (49,9 kg/hab/año). En comercio exterior, las exportaciones del complejo bovino sumaron USD 5.475 millones en los últimos doce meses, lo que implica un crecimiento del 35%. Las importaciones, por su parte, alcanzaron USD 118 millones, mostrando un salto del 111%.
● CÍTRICOS DULCES:
o Componente de negocio: En marzo de 2026, los principales cítricos dulces registraron una caída mensual del 26% mensual, mientras que en la comparación interanual promediaron un incremento del 66%, ubicándose por encima de la inflación del período (32,6%).
o Componente productivo: El área implantada se mantuvo estable, pero la producción de 2024 alcanzó 1,7 millones de toneladas, lo que implica un crecimiento del 11% respecto de la campaña previa y un 15% por encima del promedio de las últimas cinco años.
o Componente de mercado: El consumo per cápita de cítricos se estima en 17 kg por habitante al año. En el comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses alcanzaron los 107 millones de dólares, lo que representa una caída del 14% interanual. Las importaciones, por su parte, sumaron 6,4 millones de dólares, registrando una disminución del 17%.
● FORESTAL:
o Componente de negocio: En promedio, en marzo se registró un aumento interanual del7%, por debajo de la inflación (32,6%).
o Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones acumularon 178 millones de dólares, con una caída del 9% respecto al período anterior, mientras que las importaciones de los últimos doce meses alcanzaron 189 millones de dólares, mostrando una suba del 7%.
● GRANOS:
o Componente de negocio: En marzo, los precios promedio de los principales granos (cebada, girasol, maíz, soja, sorgo y trigo) registraron una suba del 5% respecto del mes anterior y un crecimiento interanual del 37%, ubicándose por encima de la inflación del período.
o Componente productivo: Para la campaña 2025/26 se proyecta una superficie sembrada de 37,7 millones de hectáreas, un 5% superior a la campaña previa. La producción estimada alcanzaría 152,1 millones de toneladas, lo que implicaría un aumento interanual del 22%.
o Componente de mercado: En el comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses totalizaron 48.830 millones de dólares, un crecimiento del 13% respecto del período previo. Las importaciones, en cambio, sumaron 2.606 millones de dólares, lo que representó una caída del 11% interanual.
● HORTALIZAS:
o Componente de negocio: En marzo, el precio promedio del kilo de hortalizas calculado a partir de las principales variedades (cebolla, tomate, zanahoria y zapallo), se ubicó en
$557, lo que implica una caída del 14% mensual. Y en la comparación interanual se observó una caída del 13%.
o Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses sumaron 43 millones de dólares, con una caída del 18% respecto al período previo. Por su parte, las importaciones alcanzaron 15,5 millones de dólares, lo que implicó una caída del 58%.
● LECHE:
o Componente de negocio: En marzo, el precio del litro de leche al productor en $489 registrando una suba 1,7% mensual. En la comparación interanual, el precio mostró una suba de apenas 8%, muy por debajo de la inflación (32,6%).
o Componente productivo: En marzo, el stock bovino en tambo alcanzó 2.920.000 de cabezas, reflejando una estabilidad en el stock respecto hace un año. En los últimos doce meses, la producción de leche sumó 11.446 millones de litros, un incremento del 6% respecto al período previo.
o Componente de mercado: El consumo interno de leche pasó de 191 a 199 litros por habitante por año, aumentando 4% el consumo per cápita. En comercio exterior, las exportaciones totalizaron 1.974 millones de dólares en los últimos doce meses, con un crecimiento del 25%, mientras que las importaciones sumaron 27 millones de dólares, un aumento del 22%.
● MANDIOCA:
o Componente de negocio: En marzo, el kilo de mandioca acumulo una suba interanual del 119% en términos nominales. Sin embargo, en términos reales acumula una caída del 40%.
o Componente de mercado: El consumo interno se estima en alrededor de 2 kg por habitante por año. En comercio exterior, no se registraron ingresos por exportaciones en los últimos doce meses, mientras que las importaciones alcanzaron 5,1 millones de dólares, con una suba del 224% respecto al período previo.
● MANÍ:
o Componente de negocio: En marzo, la tonelada de maní se pagó al productor 600 dólares, equivalentes a $845.000, mostrando estabilidad mensual en dólares los últimos 9 meses, en febrero 2025 la tonelada de maní se pagaba USD 864. En términos interanuales mostró una caída del 5% respecto del mismo mes de 2025, cuando alcanzaba los $858.000.
o Componente productivo: Para la campaña 2025/2026 se proyecta una superficie sembrada de 381.000 hectáreas, lo que representa una disminución del 27% frente a la campaña anterior. La producción estimada se ubica en 1,3 millones de toneladas, con una caída del 31%.
o Componente de mercado: El consumo interno de maní se estima en 2 kg por habitante por año. En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses generaron
1.359 millones de dólares, mostrando una caída del 5% respecto al período previo. Por su parte, las importaciones sumaron 1,9 millones de dólares, con una suba del 117%.
● MIEL:
o Componente de negocio: En marzo, el kilo de miel en la zona pampeana para exportación se pagó $2.781 al productor, registrando un aumento del 2% mensual y del 52% interanual, por encima de la evolución de la inflación.
o Componente productivo: En 2025 se registraron alrededor de 4 millones de colmenas en todo el país, reflejando un incremento del 14% en el stock. La producción se estima en 75 mil toneladas.
o Componente de mercado: El consumo per cápita de miel en Argentina ronda los 300 gramos anuales. En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses acumularon 277 millones de dólares, con un crecimiento del 32%. No se registraron importaciones en el período.
● OVINOS:
o Componente de negocio: El precio pagado al productor por kilo de carne de cordero rondó los $8.000, con estabilidad mensual y un incremento interanual del 25%. En cuanto a la lana, el kilo se pagó $3.030, con una suba del 125% interanual.
o Componente productivo: Al 31 de marzo de 2025, el stock ovino se ubicó en 11,9 millones de cabezas, lo que significó una caída del 4% frente al recuento anterior (12,4 millones). En términos productivos, en los últimos doce meses se alcanzaron 940 mil toneladas, un 10% más que en el período previo.
o Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses generaron ingresos por 290 millones de dólares, con un incremento del 34%. Las importaciones sumaron 1,9 millones de dólares, mostrando una caída del 24%.

● PAPA:
o Componente de negocio: en marzo, el kilo de papa pagado al productor alcanzó $448, manteniendo igual precio que hace un año.
o Componente productivo: El área nacional de producción de papa abarca unas 65.767 hectáreas, con una producción estimada en 2,3 millones de toneladas anuales.
o Componente de mercado: En comercio exterior, los últimos doce meses registraron exportaciones por 378 millones de dólares, una caída del 6%. Por su parte, las importaciones alcanzaron 14 millones de dólares, con una caída del 17% respecto del período anterior.
● PERAS Y MANZANAS:
o Componente de negocio: En marzo, el kilo de peras y manzanas registró una caída mensual del 19%, pero acumulo un incremento interanual del 55%, por encima de la evolución de la inflación (32,6%)
o Componente productivo: El área productiva alcanza 38.084 hectáreas. En los últimos 12 meses, la producción sumó 768 mil toneladas.
o Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones totalizaron 444 millones de dólares en los últimos doce meses, con un crecimiento del 17% respecto al período previo. Las importaciones aumentaron un 55%, pasando de 2,8 millones a 6,5 millones de dólares.
● PORCINOS:
o Componente de negocio: En marzo, el precio pagado al productor fue de $2.041 por kilo de cerdo, una suba del 5% mensual y una suba 24% respecto a igual mes de 2025, cuando se pagaban $1.645 por kilo.
o Componente productivo: Al 31 de marzo de 2025, el stock porcino alcanzó los 6 millones de cabezas, lo que implicó una caída del 2% respecto al recuento anterior (6,1 millones). En cuanto a la producción, en los últimos doce meses se obtuvieron 840 mil toneladas de carne porcina, un aumento del 6% de la producción en relación con el periodo anterior.
o Componente de mercado: El consumo interno de carne de cerdo en Argentina se ubica en 19,4 kilos por habitante por año, con un incremento del 9% interanual (17,9). En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses generaron 34 millones de dólares, un aumento del 17% frente al período anterior. Las importaciones totalizaron 161 millones de dólares, con una suba del 55% en relación con los doce meses previos (104 millones).
● TABACO:
o Componente de negocio: El precio que se le paga al productor obtuvo un incremento interanual del 39%, evolucionando por encima de la inflación.
o Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses generaron ingresos por 709 millones de dólares, con un fuerte incremento del 66% respecto al período previo (428 millones). Por su parte, las importaciones alcanzaron 46 millones de dólares, un 23% menos que en los doce meses anteriores.
● VINO Y MOSTO:
o Componente de negocio: En marzo, el precio promedio pagado al productor fue de $275 por litro, lo que significó una suba 4% mensual y una caída del 22% interanual.
o Componente productivo: El área destinada a la vitivinicultura se ubica en 196 mil hectáreas, lo que representa una reducción del 2% respecto del período previo (200 mil ha). En cuanto a la vendimia 2026, se proyecta una cosecha de 17,6 millones de quintales en las zonas de San Juan y Mendoza, lo que implica una caída del 6,4% en relación con la campaña anterior (18,8 millones).
o Componente de mercado: El consumo interno proyectado para 2026 se ubicó en 14,4 litros por habitante al año, lo que implicó una caída 10% respecto al año previo (16,1 litros). En cuanto al comercio exterior, las exportaciones totalizaron 954 millones de dólares, con una caída del 3% interanual. Por su parte, las importaciones sumaron 42,3 millones de dólares, lo que representó una suba del 75% respecto al período anterior (24 millones).
● YERBA MATE:
o Componente de negocio: La tonelada de hoja verde se pagó al productor alrededor de
$220.000, registrando una caída real del 23%.
o Componente productivo: El área cultivada se mantuvo estable en 231 mil hectáreas. En los últimos doce meses, la producción alcanzó 876 mil toneladas, lo que representó una caída del 4% respecto al período anterior (915 mil toneladas). Aun así, el nivel actual se ubica levemente por encima del promedio histórico (800.000 toneladas)
o Componente de mercado: El consumo interno se mantiene en torno a los 5 kg por habitante al año. En el comercio exterior, las exportaciones generaron ingresos por 128 millones de dólares, un incremento del 14%, mientras que las importaciones sumaron 21 millones de dólares, +1%.

NOTA METODOLÓGICA

El Semáforo es un índice que busca reflejar la actualidad de las economías regionales, a través de colores para una comprensión más sencilla. Se elabora y difunde mensualmente desde enero de 2018, donde se analizan 19 economías regionales, con datos de fuentes públicas o privadas, con un proceso de validación con referentes. Incorpora nuevas fuentes y mejora paulatinamente, ha ido cambiando a lo largo de los meses. El índice S se compone de 3 pilares: Negocio (N -a nivel productor), Producción y Mercado (P yM – ambos a nivel nacional). Los tres pilares tienen el mismo peso. En el caso que no haya datos, el pilar no se toma en cuenta.
S= 𝟏⁄𝟐 N + 𝟏⁄𝟒 P + 𝟏⁄𝟒 M
donde S es el índice que da color al semáforo para cada una de las economías regionales
N=1 si p>0 y c>0; N=0 si p<0 y c>0 o si p<0 y c<0 y N=-1 si p<0 y c<0 donde p= es la Variación interanual de Precios al Productor -Variación interanual del IPC (índice de Precios al Consumidor) c = (Variación interanual de Precios al Productor)-(Variación interanual del Índice de Costos al Productor) Es decir, N refleja la situación microeconómica, una aproximación al margen bruto, los precios al productor se comparan contra la inflación, para medir poder adquisitivo y la variación de los costos se comparan con la del precio del producto, como aproximación a la rentabilidad. Estos valores se miden en pesos argentinos. P=1 si s>0 y t>0; P=0 si s<0 y t>0 o si s<0 y t<0 y P=-1 si s<0 y t<0 s= Variación interanual de la superficie o stock (dato nacional) t= es la Variación Interanual de la producción física (en volumen). Las actividades de base agrícola se miden en toneladas anuales estimadas al mes de referencia, mientras que en la ganadería se mide faena en toneladas mensuales. Es decir, P refleja la situación productiva, una aproximación al volumen físico, tanto de la base productiva (la superficie sembrada o las cabezas), como del producto en sí. M=1 si e>0 y/o c>o, con i<0 ; M=0 si e<0 y/o c>0 o si e>0 y/o c<0 y M=-1 si e<0 y/o c1 verde
La tonalidad del color es por la cantidad de pilares menores a 1. Los tres pilares en rojo, aumentan el color del indicador. El detalle y la fuente de cada una de las variables que componen el índice se pueden observar en https://www.coninagro.org.ar/semaforo-mensual/

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La histórica vidriera Rigolleau reconfiguró su estrategia productiva tras registrar pérdidas por $5.500 millones en 2025: redujo su producción en Berazategui, opera al 60% de su capacidad instalada y comenzó a importar vajilla desde China para abastecer el mercado interno. La decisión incluyó la paralización de un horno y la salida de cerca de 100 trabajadores, en un movimiento que excede lo empresarial y se proyecta como síntoma de un cambio más amplio: ¿es un ajuste coyuntural o una señal estructural sobre la competitividad industrial en la Argentina actual?

El dato no es menor en el contexto político y económico. La reconversión de una firma fundada en 1882, con fuerte presencia en el entramado productivo, se produce en paralelo a un esquema económico que promueve apertura comercial, desaceleración inflacionaria y reconfiguración de costos internos. En ese cruce, la decisión de importar lo que antes se producía localmente instala una tensión directa entre competitividad y sostenimiento del empleo.

Un cambio de modelo forzado por el mercado interno

La propia empresa explicitó el giro. En su balance presentado en febrero y en el reporte enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), reconoció que “debe cambiar su modelo de negocio tradicional”. La caída del consumo interno, eje central de su operación —el 95% de su línea Hogar se destina al mercado local—, impactó de lleno en la estructura de costos.

El diagnóstico es claro: menor actividad, mayor ociosidad productiva y presión sobre la rentabilidad. Aun con esfuerzos por mejorar eficiencia y renegociar condiciones, el resultado fue negativo por segundo año consecutivo, duplicando incluso las pérdidas de 2024, que habían sido de $2.599.109.500.

En ese marco, la importación aparece como una salida pragmática. Según la empresa, los productos traídos desde China resultan más baratos incluso considerando flete y embalaje. La consecuencia es directa: las líneas vinculadas a vajilla y consumo hogareño dejarán de sostenerse mayoritariamente con producción local.

Sin embargo, el repliegue no es total. Rigolleau mantiene activas sus unidades ligadas a los sectores farmacéutico y alimentario, donde la demanda se muestra más estable. Esa segmentación revela que el problema no es uniforme, sino concentrado en los rubros más expuestos al consumo masivo.

Impacto laboral y señales al sistema productivo

El ajuste operativo ya tuvo efectos concretos: de una planta de más de 800 trabajadores, quedaron alrededor de 700. La paralización de un horno y la reducción de la producción implican una pérdida de escala que tensiona no solo a la empresa, sino al entramado industrial que la rodea.

El movimiento también reconfigura incentivos. Si importar resulta más competitivo que producir localmente, incluso en sectores tradicionales, el mensaje se amplifica hacia otras industrias que enfrentan estructuras de costos similares. En ese sentido, la decisión de Rigolleau puede leerse como un caso testigo dentro del proceso de apertura y reordenamiento económico en curso.

Al mismo tiempo, el vínculo histórico de la empresa con figuras como Enrique Ernesto Shaw y su tradición dentro de la doctrina social empresaria introduce una dimensión simbólica: el tránsito desde un modelo industrial con fuerte anclaje local hacia uno más flexible y globalizado.

Entre la supervivencia empresarial y el nuevo esquema económico

El dato más delicado no está en la caída, sino en la incógnita que deja abierta el propio balance: la capacidad de la empresa de sostenerse como “empresa en marcha”. Esa advertencia no es habitual y coloca el foco en la viabilidad futura del negocio.

En paralelo, los primeros meses de 2025 muestran señales de mejora, aunque todavía insuficientes para revertir el impacto previo. La recuperación aparece, pero no alcanza a compensar la caída estructural en ventas que disparó el cambio de estrategia.

Lo que está en juego no es solo la reconversión de una firma, sino la adaptación de un sector a nuevas reglas. El equilibrio entre costos locales, apertura comercial y demanda interna será determinante en las próximas decisiones.

Un caso abierto en medio de la transición económica

La decisión de Rigolleau no cierra un ciclo, lo abre. Marca un punto de inflexión en la lógica productiva de una empresa emblemática y, al mismo tiempo, deja planteadas preguntas sobre el rumbo de la industria nacional en el nuevo escenario económico.

Habrá que observar si este viraje se consolida o si, ante cambios en el consumo o en la estructura de costos, la producción local recupera terreno. También si otros actores siguen el mismo camino o si logran sostener esquemas productivos competitivos sin recurrir a importaciones.

Por ahora, el movimiento es claro: una empresa centenaria ajusta su modelo para sobrevivir. Lo que todavía no está definido es si ese ajuste será transitorio o el anticipo de una transformación más profunda.

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Coninagro: el trigo y la yerba mate pierden poder de compra mientras soja y hacienda se fortalecen

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Un nuevo informe de Coninagro confirma la creciente heterogeneidad del agro argentino: mientras el trigo y la yerba mate registran un marcado deterioro en su capacidad de compra frente a insumos y costos productivos, la soja y la hacienda muestran una mejora significativa en su relación insumo-producto.

El relevamiento compara enero de 2026 contra enero de 2025 y también frente al promedio de los últimos cinco años, y revela fuertes contrastes entre cadenas productivas.

Trigo: fletes récord y caída frente al gasoil

En el caso del trigo, el deterioro es evidente. La cosecha récord del cereal coincidió con un debilitamiento de su precio internacional, afectando directamente el poder adquisitivo del productor.

Uno de los datos más preocupantes es el costo logístico: para un traslado de 300 kilómetros, el flete representa hoy el 21% del valor del trigo, el nivel más alto de los últimos años. Además, en comparación con el promedio de los últimos cinco años, el productor necesita 55% más de trigo para adquirir la misma cantidad de gasoil.

Frente a los insumos, el cereal perdió 10% interanual respecto de la urea y 8% frente a la bolsa de semillas de 40 kilos. Solo muestra una leve mejora coyuntural frente a la cosechadora (-3%), aunque en el mediano plazo el deterioro alcanza el 35%.

El informe advierte que esta brecha entre precios de venta y costos genera un escenario de vulnerabilidad, obligando a replantear decisiones de siembra, financiamiento y manejo de recursos en un contexto de alta volatilidad.

Soja: mejora de rentabilidad y recuperación del poder de compra

En contraste, la soja atraviesa un momento favorable. Se requiere 25% menos de oleaginosa para adquirir glifosato, camionetas y cosechadoras, y 19% menos para cubrir gasoil y fletes.

En la comparación de cinco años, los granos en general mejoraron su relación frente a glifosato, urea, inmuebles, camionetas y construcción, aunque perdieron contra fletes, maquinaria, hacienda, semillas y salarios rurales.

Dentro del complejo agrícola, la soja aparece como el mejor desempeño relativo, mientras que el trigo es el más afectado. El maíz, por su parte, mejora frente al gasoil y cosechadora, pero empeora frente a semillas y urea.

Hacienda: fuerte recomposición de precios

La ganadería también muestra señales positivas. Durante 2025, la hacienda aumentó en promedio 75%, consolidando una mejora real en el poder de compra del productor.

En diciembre pasado se necesitaron 34% menos kilos de novillito para adquirir un kilo de semillas de alfalfa que un año antes, pasando de casi 4 kilos a aproximadamente 2,7 kilos.

La hacienda hoy permite comprar más inmuebles, alambre, camionetas, pasturas y materiales de construcción, aunque pierde frente a la compra de terneros.

Yerba mate: el peor desempeño relativo

La situación más crítica es la de la yerba mate. Tras un muy mal 2024 y 2025, el sector acumula una pérdida del 30% en su poder de compra respecto del promedio de los últimos cinco años.

En el inicio de 2026, los registros siguen débiles: solo mejora frente a fitosanitarios (tomando la media desde 2020), pero pierde frente a gasoil, salario rural y camionetas.

El informe deja en claro que no hay un “campo” homogéneo: mientras algunos complejos productivos recuperan margen y capacidad de inversión, otros enfrentan una creciente presión de costos que erosiona rentabilidad y competitividad.

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Industria maderera en alerta: caída interna, costos en alza y exportaciones como único salvavidas

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La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) trazó un balance 2025 atravesado por un escenario desafiante para las PyMEs del sector: caída del mercado interno, aumento de costos productivos y financieros, y mayores exigencias para sostener la actividad.

Según el monitoreo mensual que la entidad realiza desde marzo, muchas empresas debieron adecuar turnos y niveles de producción frente a una demanda que no logró recomponerse durante el año. En ese contexto, las exportaciones funcionaron como una herramienta clave para mantener en marcha las plantas, preservar capital de trabajo y sostener el empleo.

“El sector atravesó una combinación muy compleja de caída de la demanda e incremento de costos productivos y financieros, que obligó a las empresas a ajustar su funcionamiento y buscar en las exportaciones una alternativa para sostener la actividad”, señaló el ingeniero Gustavo Cetrángolo, autor del informe mensual de FAIMA.

Distintos relevamientos sectoriales coinciden en que la rentabilidad se vio afectada principalmente por factores externos a las plantas, como logística, energía, presión impositiva y financiamiento, más que por cuestiones de eficiencia interna.

Un 2026 de transición

Las perspectivas para 2026 muestran un escenario de transición. Analistas anticipan una posible recuperación con comportamientos heterogéneos entre rubros, en un marco de mayor competencia y reconfiguración de mercados.

Para la industria, el desafío será profundizar la modernización tecnológica, mejorar la productividad y fortalecer el abastecimiento de materia prima mediante forestaciones propias o acuerdos de largo plazo.

“Para que la transformación alcance a la mayor parte del entramado productivo será fundamental que el mercado recupere dinamismo y que existan condiciones de financiamiento adecuadas”, señalaron desde FAIMA.

Exportaciones como sostén operativo

Durante 2025 se observó un crecimiento relevante en varios segmentos. Las ventas externas de láminas más que se duplicaron respecto al año anterior, mientras que la madera aserrada de pino registró incrementos significativos, con Asia como principal destino.

En un contexto de recesión doméstica, muchas firmas priorizaron volumen y continuidad operativa, aun resignando margen, con el objetivo de reducir costos fijos, asegurar cobranzas y preservar puestos de trabajo.

Avances en calidad y valor agregado

En paralelo a la coyuntura, el sector avanzó en iniciativas estratégicas. Entre ellas, la implementación de la norma IRAM 9670 para madera de uso estructural —ya vigente para pino, eucalipto y araucaria— y el acompañamiento a aserraderos que trabajan en procesos de clasificación y certificación.

FAIMA impulsará además capacitaciones específicas, instructivos técnicos y articulación con laboratorios para ampliar la oferta de productos normalizados, con el objetivo de ofrecer soluciones confiables a arquitectos, ingenieros y desarrolladores.

Más información para decidir mejor

Otro hito del año fue la puesta en marcha del Observatorio de Monitoreo de la Industria de la Madera y del Mueble, desarrollado junto a la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones. La iniciativa busca generar datos continuos y confiables que fortalezcan la competitividad y aporten insumos tanto al sector privado como al diseño de políticas públicas.

Desde la entidad remarcaron que la participación empresaria será clave para consolidar esta herramienta. Para cerrar, el ingeniero Gustavo Cetrángolo explicó que “la rentabilidad de muchas PyMEs se vio afectada principalmente por factores externos a las plantas, mientras el mercado interno no logró recomponerse”.

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La yerba mate sigue en rojo en el semáforo de economías regionales

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La yerba mate volvió a cerrar diciembre en rojo y se consolida como una de las economías regionales más comprometidas del país. El deterioro del componente de negocio -precios que crecen muy por debajo de la inflación y costos operativos en alza- volvió a golpear la rentabilidad del productor, en un contexto de desregulación que no logró recomponer ingresos ni equilibrar la cadena.

Este desempeño explica buena parte del resultado general del Semáforo de Economías Regionales de diciembre de 2025, que registró 4 actividades en verde, 9 en amarillo y 6 en rojo, con una desmejora respecto del mes anterior. El único cambio intermensual fue el retroceso de la actividad porcina, que pasó de verde a amarillo.

En el componente de negocio, la tonelada de hoja verde se pagó al productor alrededor de $195.000, registrando una suba del 18% frente al 31,5% de inflación, Desde febrero de 2025, el precio oscila entre $280.000 y $300.000.
o Componente productivo: El área cultivada se expandió un 11%, pasando de 231 mil a 231 mil hectáreas. En los últimos doce meses, la producción alcanzó 867 mil toneladas, lo que representó una caída del 12% respecto al período anterior (1 millón toneladas). Aun así, el nivel actual se ubica levemente por encima del promedio histórico (800.000 toneladas)
En el componente de mercado, el consumo interno se mantiene en torno a los 4,5 kg por habitante al año. En el comercio exterior, las exportaciones generaron ingresos por 127 millones de dólares, un incremento del 8%, mientras que las importaciones sumaron 23 millones de dólares, +6%.

Dentro del grupo de actividades en amarillo, la actividad forestal volvió a mostrar señales mixtas. En diciembre, el precio promedio de la madera creció 19% interanual, claramente por debajo de la inflación del 31,5%, lo que mantuvo presionado el componente de negocio.

En el frente externo, el sector forestal acumuló exportaciones por USD 166 millones, con una caída del 29% interanual, mientras que las importaciones crecieron 10%, alcanzando los USD 187 millones. La combinación de precios atrasados y pérdida de competitividad externa explica por qué la actividad no logra salir de una zona de estancamiento prolongado.

El tabaco fue una de las economías regionales que mostró un desempeño relativamente más sólido dentro del semáforo. El precio al productor registró una suba interanual del 34%, superando la inflación, lo que permitió una mejora en el componente de negocio.

En comercio exterior, el sector alcanzó exportaciones por USD 620 millones, con un crecimiento del 21% interanual, mientras que las importaciones se redujeron un 11%. Aun así, el tabaco permanece en amarillo, reflejando que la mejora de precios convive con desafíos estructurales en costos, financiamiento y sostenibilidad del esquema productivo.

La mandioca mostró en diciembre una mejora marcada en el precio al productor, con el kilo pagándose en torno a $660, lo que implicó una suba interanual del 182%, muy por encima de la inflación. Sin embargo, este desempeño no alcanza para consolidar una recuperación estructural del sector. Se trata de una actividad fuertemente orientada al mercado interno, con un consumo estimado de 2 kilos por habitante al año, y con escasa inserción externa. En 2025 no se registraron exportaciones relevantes y, en contraste, las importaciones crecieron 142% interanual, alcanzando USD 3,8 millones, lo que introduce presión competitiva adicional sobre una cadena productiva de baja escala, altos costos logísticos y márgenes aún frágiles.

En perspectiva histórica, el semáforo confirma una tendencia persistente: 8 de las 19 economías regionales pasaron más de la mitad de los últimos diez años en rojo. La vitivinicultura y los cítricos dulces lideran ese ranking negativo, seguidas por lechería, arroz, ovinos, peras y manzanas y papa.

Del otro lado, los complejos bovino, aviar, porcino, granos y maní lograron mayor estabilidad, permaneciendo en verde en más del 45% del período.

El balance de diciembre vuelve a dejar una señal clara: mientras algunos sectores logran amortiguar el contexto macroeconómico, la yerba mate continúa atrapada en una crisis de rentabilidad, y economías clave del NEA como la forestación y el té siguen sin encontrar un sendero de recuperación sostenida.

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