COYUNTURA

La Mesa de Enlace vs la Mesa de los Argentinos

Compartí esta noticia !

El último informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) hace foco en la política económica y las diferentes posturas entre empresarios y políticos

La coyuntura internacional le suma desafíos adicionales a los problemas que tiene que resolver la política económica. Los precios de productos primarios – alimentos y energía – están impulsando la inflación al alza en todo el mundo. Estados Unidos tiene la inflación más alta desde 1982 (7,9%) y la del Reino Unido es la más alta desde 1992 (6,2% i.a.). En el caso argentino, este efecto se monta sobre una inercia inflacionaria en torno al 50% y un escenario distributivo demasiado injusto que si bien viene mejorando levemente respecto del peor momento de la gestión actual – el segundo trimestre de 2021, a la salida de lo más duro de la pandemia-, aún no tiene cambios significativos respecto del que dejó el gobierno de Cambiemos en 2019.

El efecto de los precios internacionales se despliega en dos frentes: el externo y el interno. Aunque todavía hay una alta incertidumbre sobre los precios que van a regir el resto del año, el escenario actual sugiere que en el frente externo no hay un cambio significativo. El impacto positivo en la exportación de productos agropecuarios y derivados se balancea por el efecto de los mayores costos en la importaciones de energía durante el invierno y el incremento de precios general que habrá en todos los productos que importamos. El principal efecto a administrar del escenario internacional es el que tendrá en el frente interno donde surgen claros ganadores y perdedores.

El levantamiento de las restricciones de la pandemia implicó una fuerte reactivación económica que se tradujo en el 10,3% de crecimiento del PBI durante 2021. Las características de ese proceso fueron una marcada heterogeneidad sectorial, con sectores que repuntaban mucho más rápido que otros en función de las actividades habilitadas y los comportamientos de la demanda. La reactivación post-pandemia fue de la mano de una aceleración de los aumentos de precios que mantuvo a raya los salarios reales, dando lugar a una importante recomposición de los márgenes de ganancia. Eso se tradujo en un empeoramiento inicial de distribución del ingreso, que recién pudo empezar a compensarse en el segundo trimestre de 2021*1.

La aceleración inflacionaria de los primeros meses de 2022 corre el riesgo de mantener el esquema de expansión con escasa mejora en la distribución o incluso, en el caso más regresivo, contraer el consumo y con ello también el nivel de actividad. Es decir, el alza relativa de los precios frente a los ingresos puede pasar de un problema distributivo a uno productivo, si reduce los niveles de consumo y, de esa manera, pone en riesgo el propio proceso de recuperación de la actividad económica.

Las consecuencias de los nuevos precios internacionales ya empezaron a materializarse. El IPS-CESO registró una variación semanal del 2,2% entre el 7 y 14 de marzo, el valor más alto desde la corrida de precios con la que los empresarios “recibieron” a la nueva gestión en la Secretaría de Comercio. La variación mensual de Alimentos Secos (7,7%) y Alimentos Frescos (6,3%) son números preocupantes para el dato de marzo, aún cuando el INDEC pudo haber registrado parte de estos aumentos durante el mes de febrero que fue superior a la que esperábamos. Como respuesta, las medidas que desplegó el gobierno apuntan a amortiguar el impacto, por lo que una parte significativa de los aumentos se terminará convalidando.

Si esto se traduce en una escalada de precios que se come los ingresos de la población, el crecimiento del consumo de los últimos meses se interrumpirá y también la mejora en los indicadores sociales como la pobreza y el desempleo. Si las medidas implementadas sólo logran amortiguar parcialmente el impacto en los precios internos, otras medidas compensatorias por el lado de los ingresos podrán ser necesarias como los bonos a AUH, jubilados, actualización de la tarjeta alimentar e incrementos mayores en el salario mínimo vital y móvil al que se ajustan otros programas sociales.

Sin embargo, el gobierno todavía no usó todas las herramientas que tiene a disposición para enfrentar la suba de precios internacionales. Comenzó con una modificación mínima de las retenciones a los derivados de la soja, que pasaron del 31 al 33%, buscando conformar un fondo con el que contener el precio interno del trigo. La medida, que utiliza los escasos márgenes legales que le quedan al ejecutivo en materia de establecer retenciones, alcanza para subsidiar parcialmente el precio interno del trigo ante la escalada de su valor internacional.

El recrudecimiento del conflicto militar en Europa también puede dar pie a medidas más contundentes en la administración del comercio exterior. Para eludir la traba legal con las retenciones, puede recurrir a tipos de cambio diferenciales pero se encuentra en esa materia con el escollo del FMI que no habilita esas reformas. Aún más, en el marco de los conflictos bélicos globales del S.XX se han implementado otras medidas mucho más intervencionistas como la centralización de las compras por parte del Estado y la creación de entes públicos que son los encargados de negociar las ventas con otros países.

También puede tener que volver a aplicar un monitoreo más estricto de las líneas de producción, como sucedió en 2020, para evitar faltantes en las góndolas.

Avanzar en esta agenda implica mayores costos. En lo político-institucional, deberá lidiar con un sector empresario que puso la guardia en alto al elegir a Funes de Rioja, delegado de las empresas productoras de alimentos, al frente de la UIA. La COPAL, que lo entronizó, fue la encargada de insistir en el cuestionamiento de los programas de precios máximos aún en el escenario más duro de la pandemia, mientras engordaba sus balances*2.

Las entidades organizadas en la mesa de enlace también van a fondo y no están dispuestas a ceder un milímetro, cuestionando toda la vigencia del sistema de retenciones a pesar de los precios internacionales récord. Esta dimensión es central ya que el resultado de las medidas no depende sólamente de la voluntad de decisión de un gobierno en un momento determinado, sino de las posibilidades de traccionar al resto de los actores en función del resultado buscado. En ese sentido, el camino de la moderación y búsqueda de consensos, puede quedar preso de las posiciones distributivas ultraconservadoras defendidas a ultranza por parte del establishment empresarial.

En lo electoral, el alza relativa de los alimentos reduce la influencia del oficialismo en los centros urbanos. Por su parte, la hegemonía cultural de las patronales agropecuarias fuera de las grandes ciudades, puede consolidar el débil apoyo electoral al FdT en esos distritos, si la confrontación por las retenciones y otras medidas de intervención se acentúa. Esa división tan marcada entre el Gran Buenos Aires y el resto de la provincia fue un límite para poder ganar las elecciones en 2017 y también se tradujo en una pérdida de representación parlamentaria en el Congreso.

Si se intenta evitar el conflicto con los sectores agro-exportadores pero conservar el apoyo de las mayorías sociales urbanas, la alternativa es aceptar la aceleración de los precios y acompañarlas de medidas redistributivas más audaces (bonos que aumenten transferencias a familias, mayor incrementos salarial, etc.). Una búsqueda de una mejora distributiva a costa de relegar el objetivo inflacionario dado que no se tiene la capacidad de contener los aumentos de precios en alimentos. Este esquema es el que se aplicó durante la gestión de Grinspun a comienzos del gobierno de Alfonsín, donde se buscó mejoras distributivas mediante alzas nominales de los ingresos en un contexto de aceleración inflacionaria. En la actualidad, las tasas de inflación de que se parten son menores, pero corren el riesgo de acelerarse ante un shock externo que obliga a elegir entre la mesa de enlace y la mesa de los argentinos. Salir de esa disyuntiva por el camino del medio puede tener el costo de una importante aceleración inflacionaria..

El impacto externo de la guerra

No hay grandes certezas respecto de los precios que vayan a regir el resto del año. Las últimas semanas marcan una referencia de precios en los que la soja, el maíz y otros productos se ubican un 20% por encima del promedio del año pasado y un 30% en el caso del trigo. En el caso del maíz y la soja, este efecto no se va a trasladar directamente a una mejora en las exportaciones porque las cantidades caerían un 5% de acuerdo a estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario para esta campaña. Esto podría mejorar las exportaciones en USD 5.958 M.

Al haber inflación en el resto del mundo, el resto de las importaciones también se van a encarecer pero en particular nos afecta los precios de la energía. El GNL que el año pasado importamos a un precio promedio de USD 8,4/MBTU se encuentra a valores superiores a los USD 30/MBTU y hasta alcanzó valores superiores a los USD 100/MBTU, lo que da cuenta de su extrema volatilidad. La sequía complica más el escenario al golpear la generación de energía hidroeléctrica e incrementar la dependencia de la generación térmica en el sector eléctrico que en un 90% se produce a partir de gas. Las importaciones de gasoil y fueloil también son una parte significativa de la demanda energética para este año, dado que la capacidad de transporte de gas desde la cuenca neuquina está a tope. Todo esto puede terminar implicando importaciones adicionales por USD 6.042 M que terminarían anulando el efecto benéfico de las mayores exportaciones.

Sin embargo, existe un margen para que este escenario termine siendo positivo. Por un lado, la mejora en los precios de commodities puede terminar dinamizando las economías de socios comerciales como Brasil. Si eso se traduce en una mayor actividad en otros países, pueden terminar demandando también más bienes industriales de nuestra economía. Además, las importaciones de GNL previstas pueden no terminar concretándose, no tanto por falta de dólares sino por imposibilidad de contratar buques que irán a colmar la capacidad de abastecimiento europea. Como forma de mitigar este impacto, también pueden ensayarse acuerdos con Chile y Brasil que descompriman la demanda de energía importada en el invierno a cambio de devolverla en el verano. Si los acuerdos no prosperan, lo más probable es esperar escenarios de cortes de gas programados en el sector industrial que ya está adelantando producción por si no puede operar normalmente los próximos meses. En cualquier caso, se profundiza la dependencia de los dólares del sector privado agroindustrial por parte del sector público que los necesita para las importaciones (IEASA y CAMMESA).

El impacto interno de la guerra

Fronteras adentro, el shock internacional marca claros ganadores y perdedores. Aquellos vinculados al sector agroexportador mejoraron notablemente sus ingresos mientras que las amplias mayorías no logran readecuar tan rápido sus ingresos al ritmo de la canasta básica. En términos distributivos, el impacto es claramente regresivo y afecta especialmente al 40% que permanece debajo de la línea de pobreza. Las paritarias que comienzan a definirse deberán concentrar los incrementos en la primera parte de los acuerdos y el horizonte de negociación se va a hacer todavía más corto, con acuerdos que en el mejor de los casos regirán por los próximos 6 meses.

La estrategia de las paritarias se relaciona con lo que denominamos “la integral de los salarios” que cobra más relevancia en contextos de aceleración inflacionaria. Si se quiere evitar un impacto negativo en la distribución y en el consumo – y por ende, en el nivel de actividad – no alcanza con que a fin de año los ingresos le hayan ganado a la inflación. Por el contrario, se debe lograr que los salarios le ganen a los precios mes a mes.

A modo de ejemplo, a continuación mostramos dos casos distintos de negociación paritaria (ver Figura 1). La línea recta representa en los dos gráficos la evolución de los precios y la curva representa la evolución de los salarios. En ambos casos, al final del período los salarios y los precios tuvieron la misma variación. Sin embargo, en el caso de la negociación con pérdida, los salarios lograron recuperarse recién al final del período. Por el contrario, en el caso de negociación con ganancia, la suba de los salarios está concentrada al principio del período y eso se traduce en una mejora del poder de compra a lo largo de todo el período de negociación. Por este motivo, para evitar pérdidas en el poder adquisitivo de los salarios, las negociaciones deberían considerar tanto la actualización total que alcanzan como los tiempos en que se logra dicha actualización.

En el contexto de pandemia, cuando los ingresos eran insuficientes y se necesitaban medidas que llegaran rápido a los hogares se aplicó el IFE, se actualizó un 50% el monto de la Tarjeta Alimentar y se acompañó con bonos adicionales a la base de la pirámide social en las jubilaciones y asignaciones. En este sentido, recientemente se anunció un bono de $6.000 a aplicarse en abril para beneficiarixs de Potenciar Trabajo. Dado que el SMVM ya quedó establecido hasta diciembre de este año, puede ser necesario aplicar bonos adicionales o directamente renegociar los valores si la inflación no cede. En el caso de los jubilados, la última medida de este estilo fue en abril y mayo de 2021 por $1500 cada mes.

Para la AUH y AUE hay que remontarse a julio de 2021 cuando se asignó un bono de $4.500 o el de $15.000 en el AMBA cuando se disparó la segunda ola de COVID. A modo de estimación, a continuación detallamos el impacto fiscal que tendría un bono a jubilados de $10.000, para AUH y AUE de $7.000, el bono ya anunciado para Potenciar Trabajo de $6.000 y una actualización del 50% de la Tarjeta Alimentar para el resto del año.

Las alternativas de política económica

El fondo anunciado por el gobierno a partir de una suba marginal en las retenciones a los derivados de la soja – pasaron del 31 al 33%- generó airadas críticas por parte del sector agropecuario. Con este incremento se espera recaudar un monto que oscila entre un 15 y un 20% del valor total del trigo utilizado para el mercado local, unas 7 millones de toneladas.

Un incremento adicional de las retenciones hoy tiene una limitación legal por no haberse aprobado el presupuesto nacional que incluía la delegación de facultades al Poder Ejecutivo para que pudiera definir esta política. Por lo tanto cabe preguntarse qué otros instrumentos puede emplear el gobierno nacional si estos anuncios resultan insuficientes para amortiguar el impacto en los precios domésticos.

Una medida alternativa que podría generar un efecto en los precios es modificar el esquema de liquidación de las exportaciones agropecuarias, una medida que no requiere autorización parlamentaria porque depende del Banco Central. En caso de tener que liquidarse a un tipo de cambio menor, los precios internos de los productos primarios se reducirían. A diferencia de las retenciones, el Estado no podría recaudar fondos adicionales para destinar a otros sectores más golpeados por el incremento de precios. En un programa más intervencionista, podría emular los esquemas de IAPI y las Juntas Nacionales para concentrar el comercio exterior, tal como se hizo en el marco de los conflictos bélicos globales durante el Siglo XX.

Es evidente que si una medida mucho menos disruptiva como la que se aplicó las últimas semanas generó una movilización tan fuerte de los sectores agropecuarios, cualquiera de estas iniciativas tensaría el conflicto político aún más. Eso delinea los límites político-institucionales que existen hoy en día y es necesario modificar para avanzar en una agenda redistributiva más de fondo. Dado que el acuerdo con el Fondo seguramente deba renegociarse al verificarse el impacto que tiene el nuevo panorama en las metas acordadas, sería deseable que dentro de los “esfuerzos adicionales” que surjan no sean los sectores populares los que hagan esos “esfuerzos” sino los sectores que se benefician de este nuevo contexto. El gobierno debería negociar con los burócratas del fondo que condicionen el sostenimiento del acuerdo a una recalibración impositiva que recaiga sobre la riqueza más concentrada, el 0,2% de la población que realizó el Aporte a las Grandes Fortunas, y una readecuación de las retenciones a los nuevos precios internacionales.

1 Durante la primer quincena de abril se darán a conocer los datos de distribución personal y funcional del ingreso durante el cuarto trimestre de 2021.
2 https://www.infobae.com/economia/2020/07/01/las-empresas-de-alimentos-tambien-entraron-en-zona-de-crisis-por-el-nuevo-congelamiento-de-precios-por-60-dias/

Compartí esta noticia !

¿”Cambiamos” o “No Cambiamos” de gobierno?

Compartí esta noticia !

Como es de público conocimiento, en el mes de octubre se realizarán las elecciones presidenciales en Argentina y hasta el momento, el panorama político no resulta claro, sobre todo porque el país atraviesa una crisis económica importante, con recesión y altas tasas de inflación. El gobierno de Mauricio Macri sigue sosteniendo que el mal momento económico es consecuencia de la “pesada herencia” recibida del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner; mientras que del otro lado de la vereda, atribuyen los problemas de la economía a la incapacidad de resolver problemas por parte del equipo económico del presente gobierno y a las malas decisiones políticas que se han tomado. Por la “ancha avenida del medio” tratan de acomodarse múltiples candidatos, echando culpas a un lado y al otro, buscando posicionarse como la alternativa a la grieta. La verdad, es que no existe un panorama claro de lo que podría suceder en las urnas en octubre, pero si algo sabemos es, que la economía es importante.
En el signo XX surge una teoría conocida como el “Voto Económico”, cuya veracidad se ha podido contrastar en varios países, que señala que los votantes premian al partido de gobierno de turno por los buenos tiempos económicos y lo castigan por los malos. Si bien es cierto que el análisis del desempeño de un gobierno debería abarcar muchas más variables, veamos que nos dicen los números de la economía para el caso de Argentina. Para ello vamos a analizar, a modo de ejemplo, la tasa de crecimiento del PIB per cápita (Se trata de una medida de bienestar, que muestra el producto bruto interno, por persona, en una economía).

Fuente: Banco Mundial

El gráfico anterior muestra el PIB per cápita, más precisamente la variación porcentual anual de dicha variable. La misma nos dice si la economía creció o no respecto al año anterior, teniendo en cuenta la cantidad de población (es decir que, si la economía creció en términos per cápita, entonces la economía creció más que la población y hay más bienes y servicios disponibles por habitante). Los círculos rojos muestran los años electorales, de modo que podamos analizar si existe una correlación entre la caída de la economía y la pérdida de las elecciones por parte de los partidos oficialistas.
 Comencemos por el año 1989: si bien, el gobierno al gobierno de Alfonsín hoy se lo reconoce por la consolidación de la democracia con todas las dificultades que eso implicó; y también tuvo el contexto externo más desfavorable del periodo post dictadura , se puede apreciar que ese año el PBI per cápita había caído un 8,5%, además del gran problema de la hiperinflación, y la UCR (partido oficialista) pierde las elecciones ante el candidato del Partido Justicialista, Carlos Menem.
 1995: resulta ser un año particular, ya que si bien el PBI per cápita cae un 4,06% respecto al año anterior, el presidente de ese entonces, Carlos Menem, consigue la reelección. Sin embargo, no hay que olvidar que un año antes se sucede la “Crisis del Tequila”, por lo que el contexto internacional en ese año fue muy complicado, el que vivió y votó en el 95 recordará que por “éxito económico”  la gente veía la derrota de la inflación por encima de la caída de la actividad y el récord de desempleo .
 1999: el plan económico del gobierno de Menem y la convertibilidad comienzan a fallar, la economía cae 4,46% respecto a 1998 (el cual también había sido un mal año) y en las elecciones presidenciales el Partido Justicialista, que representaba al oficialismo pierde, cediendo el puesto a Fernando De la Rúa, representante de la Alianza, el cual no acabaría su gobierno y terminaría renunciando el 20 de diciembre de 2001, fecha que marca una de las crisis económica y social más profundas que ha enfrentado el  país. En su lugar, asume la presidencia interina (luego de 5 presidentes en una semana) Eduardo Dualde.
 2003: Llega a la presidencia Nestor Kirchner, luego de que Carlos Menem se bajara del “ballotage”, pero si lo comparamos con el año 1999, gana el Partido Justicialista, dejando al partido oficialista de las elecciones anteriores (el cual se había conformado como una alianza entre la UCR y Frente País Solidario) fuera de carrera.
 2007: Con una economía en crecimiento, gana el partido oficialista, representado por Cristina Fernández de Kirchner.
 2011: El PBI per cápita creció un 4,9% respecto del 2010: Cristina Fernández de Kirchner es reelecta con el 54% de los votos.
 2014: con un PBI per cápita que cae en un 3,51%, sin mencionar el problema inflacionario, el partido oficialista, representado en ese momento por Daniel Scioli, pierde las elecciones ante Cambiemos, y asume la presidencia Mauricio Macri.
A partir de las observaciones anteriores, podemos ver que, excepto en el año 1995 ( donde éxito económico se consideraba también baja inflación ), desde 1989 en adelante, cada vez que la economía anduvo mal, el partido correspondiente al gobierno de turno ha perdido las elecciones, como si se tratara de una especie de un voto castigo por la situación económica no favorable. Entonces, si siguiéramos este modelo, se puede decir que el presidente Mauricio Macri tiene pocas posibilidades de aspirar a una reelección en 2019, a menos que en los próximos meses consiga encontrar un camino favorable para la economía.
Aclaración y conclusión:
No es objetivo de esta columna hacer proyecciones electorales sinó reflejar una realidad de la Argentina democrática en base a los datos y los votos, cada candidato sabrá lo que hacer; pero dado el contexto a Macri solo le queda apelar a la estrategia de Menem que una vez dijo: “Estamos mal pero vamos bien” que cierto o no logro quebrar la correlación entre crisis e intención de voto. Claro que al  menos en el 95 podía decir que no había inflación.

Compartí esta noticia !

La coyuntura, maltratada por años de estancamiento

Compartí esta noticia !

Para describir los principales rasgos de la coyuntura, el sindrome de la “frazada corta” es quizá uno de los más utilizados, siendo también uno de los más apropiados. Y la marcha de la inflación encuadra perfecto en esa caracterización, ya que por un lado sería conveniente que baje a un ritmo más acelerado, para impactar positivamente en el poder adquisitivo de los salarios, pero si ello ocurriera, la recaudación de impuestos como el IVA e Ingresos Brutos no cumpliría las metas fiscales. Con demasiados objetivos y pocos instrumentos, el zigzag es el movimiento dominante, ya que cuando una variable (inflación, dólar, tasas) se aleja del precario equilibrio, se pone en acción una serie de políticas compensatorias. La pericia del navegante, las condicionalidades del crédito del FMI juegan su rol, pero no debe olvidarse que ocho años de estancamiento han debilitado los anticuerpos de la Argentina e imponen severas restricciones, que sólo podrán ser superadas en un horizonte de largo plazo.
En “La década diferenciada de América Latina”, publicado el 13 de enero pasado, se procuraba mostrar que el ciclo de stop and go que inició la Argentina en 2011 y que llevó a crecimiento cero entre ese año y 2018, no fue producto de la fatalidad ni el único escenario posible cuando el precio de la soja comenzó a caer. Por el contrario, el estancamiento entre 2011 y 2018 compara con un crecimiento de 21,9 % en Chile y de 31,6 % en Perú, países que también sufrieron el deterioro de los términos de  intercambio en ese período. El artículo destacaba que esa bifurcación de caminos entre los países de la región (Brasil siguió una ruta semejante a la de Argentina) tuvo que ver “tanto con el modo con el que los gobiernos se apropiaron de los beneficios del  boom que llegó hasta 2011, como con el tipo de políticas económicas con las que se enfrentó la etapa posterior…”.

Las políticas contraindicadas que se aplicaron desde 2011 en la Argentina como reacción al menor precio de las commodities tuvieron severas consecuencias, que han ido más allá de la falta de crecimiento del período. Esto se puso en evidencia cuando en el segundo trimestre de 2018 cambiaron las condiciones internacionales y se frenó la entrada de capitales al país: el nuevo escenario hacía inevitable un ajuste de las cuentas externas, profundo dado el carácter bimonetario de nuestra economía, pero el punto de partida para esa tarea no era el mejor.
El ajuste externo debió hacerse en un contexto que conservaba muchos rasgos de 2015: a) elevada inflación; b) una economía cerrada, con poca incidencia del comercio exterior sobre el PIB y el empleo, siendo que las exportaciones de bienes y servicios (incluido turismo) representaban apenas el 11,2 % del PIB en 2017.
En términos nominales, la devaluación de la moneda local tenía que ser mucho más elevada que la observable en una economía sin inflación, una peculiaridad que desordena al resto de las variables, con el agravante de tener un efecto muy limitado para la corrección del déficit externo, debido a la baja ponderación de las exportaciones, tanto por su valor en dólares corrientes como por su participación en el PIB. Con ventas al exterior que representan sólo 11,2 % del PIB y con una devaluación del peso que introduce mucho ruido en las variables, al final el ajuste externo terminó completándose con la fuerte caída de las importaciones, la otra cara  de la moneda de la recesión.
En términos de empleos, la dinámica es similar, ya que los puestos de trabajo asociados al negocio exportador son sólo una fracción, y lo que predomina es la contracción de la actividad en sectores como el comercio, la construcción y las industrias que no logran ser competitivas.

En la Argentina, los ocupados en el sector privado que están “en blanco” suman 6 millones de personas, fluctuando en torno a ese número desde hace una década. Es una base muy estrecha sobre la que apoyar el tinglado y esto se nota en la altísima presión tributaria que sufren empleados y empleadores. En nuestro país, sólo 13 de cada 100 personas tienen un empleo privado formal, mientras en Chile esa relación es de 26 cada 100. Esta asimetría se potencia por el hecho que en la Argentina el Gasto público equivale a 41 % del PIB, comparado con 25 % en Chile. La mitad de los cimientos para soportar casi el doble de edificio!!.
Por eso no sorprende que, para corregir el déficit fiscal, la Argentina haya recurrido a la peor combinación, con suba de impuestos y baja de la obra pública. Por supuesto que este mix, junto con las dificultades del frente externo, no ha resultado gratuito en términos de nivel de actividad.
Además, cuando se intenta conectar el estancamiento con las tribulaciones de la coyuntura, el factor expectativas adquiere relieve. La fatiga del ajuste no es un capricho de la población, aunque no exista demasiado por repartir. Un trabajo de los economistas Marcelo Capello y Gerardo García Oro de IERAL muestra que la masa salarial (sueldos, jubilaciones y planes sociales) podría recuperarse un 9,4 % en términos reales en el segundo semestre, aún con una inflación de 35 % en 2019, pero así quedaría en el promedio de los últimos años.
De cumplirse esta proyección, la masa salarial de la segunda parte de 2019 se ubicará un 3,7 % por encima del primer semestre de 2011. Un guarismo magro, pero hay que tener en cuenta que, desde 2011, el PIB por habitante ha caído casi un 9 %. Por eso, en este año electoral, más que prestar oídos a las promesas, conviene reparar en las ideas que apunten a dejar atrás tantas experiencias fallidas.
 

Compartí esta noticia !

Coyunturas de julio

Compartí esta noticia !

A TRUMP LE SALE EL TIRO POR LA CULATA. Su intención de producir en Estados Unidos todos los productos que se exportan, dándoles a las empresas subvenciones especiales, está teniendo réplicas en todas las naciones afectadas, imponiendo gravámenes sobre las mismas sumas afectadas por Trump. La Unión Europeas, Canadá, China, Méjico y otras naciones están replicando con medidas similares imponiendo gravámenes a los productos estadounidenses.
Esto tiene consecuencias desastrosas en las industrias del país de Trump que pierden competitividad y deciden trasladar su producción a los países. Las famosas motocicletas HARLEY DAVIDSON ha decidido fabricar las mismas en la Unión Europea debido a las imposiciones efectuadas por la política económica de Trump. Lo mismo sucede con marcas de Tractores y otros productos industriales. Dichos países que toman represalias como Canadá, Unión Europea, Inglaterra etc., buscan afectad a las poblaciones donde está situadas esas importantes industrias para que sus poblaciones sean las que protesten contra el gobierno.
Veamos otros informes:
1) Se formó el mayor grupo químico del mundo por la fusión la estatal china Sinochem y su competidora directa Chem-China , dando así al nacimiento de la compañía más grande del mundo en este rubro con ingresos de alrededor de u$s.120.000 millones al año. Con
la fusión de estas dos grandes compañías , China también lideraría en el negocio químico que incluye un sinfín de productos que van desde el negocio de las semillas, pasando por los agroquímicos y fitosanitarios; pasando por derivados del petróleo , hasta diversos aditivos utilizados en la industria. Un año atrás Chem-China compró el 97% del gigante en el mundo de los agro negocios Syngenta por u$s.43.000 millones.*
2) El gigante brasileño BRF lanza un plan de ajuste global. El grupo frigorífico brasileño BRF (Brasil Foods) anunció la puesta en marcha de un fuerte proceso de reestructuración que incluye la venta de activos y unidades de negocio en Europa, Tailandia y la Argentina. La empresa busca recortar alrededor alrededor de 5.000 millones de reales (unos u$s.1.300 millones) que estarán  destinados en su mayor parte a reducir su millonaria deuda que hoy complica toda su operatoria. En lo que hace puntualmente a la Argentina, el grupo venía mostrando desde el año pasado fuertes problemas económicos. Primero solicitó a la Justicia comercial la apertura de un proceso preventivo de crisis para su firma Quickfood de la que es dueña desde el 2012 e incluye las famosas hamburguesas Paty y luego hizo lo mismo con Avex, el frigorífico avícola localizado en la provincia de Córdoba. En ambos casos la idea era achicar sus niveles de producción al tiempo que despedía a cientos de sus empleados. Con Quickfood llegó a un acuerdo hace unos meses con el gremio y finalmente su planta ubicada en la localidad bonaerense de Baradero no cesó en sus actividades. Esta unidad de negocios cuenta con plantas productivas en las localidades santafesinas de San Jorge y Arroyo Seco, además de oficinas en Munro. Se especula que parte del recorte local vendrá justamente de este segmento que es muy deficitario para el grupo brasileño.  Durante 2017 sus ventas locales ascendieron a más de $5.899.millones y tuvo que afrontar  pérdidas por $742 millones que su casa matriz BRF Brasil hizo un aporte de capital irrevocable de u$s.49,7 millones destinados a evitar una posible cesación de pagos y un
eventual default. La suerte de Avex es todavía más complicada y ahora desde BRF adelantaron que el frigorífico está directamente en venta.*
3) Asunto clave de la economía: el desequilibrio creciente en la balanza de pagos. Durante el primer trimestre del año acumuló un déficit de us$s.9.623 millones, lo que representa un aumento del 34% interanual. El mayor crecimiento de las importaciones respecto de las exportaciones, más turistas argentinos en el exterior que extranjeros llegando a la Argentina y el crecimiento de los intereses de la deuda externa, son el reflejo de una economía desequilibrada que necesita más divisas de lo que es capaz de producir. Con los datos de los próximos meses se añadirá el efecto de la sequía, que restará unos u$s.8.000 millones de las exportaciones del sector agroindustrial. Cuando se analizan las fuentes de financiamiento de este desequilibrio, también surgen preocupaciones. El principal agente de financiamiento continúa siendo el gobierno mediante la emisión de deuda externa seguido por otras inversiones de cartera. Por su parte los ingresos de divisas por inversión extranjera directa durante el primer trimestre fueron solo u$s.2421 millones, lo que implica una reducción del 25% respecto a los ingresados en el mismo periodo del año pasado. Al cortarse el flujo de divisas hacía el país, el mecanismo de ajuste es necesariamente el tipo de cambio y eso es lo que resultó de la devaluación que llevó el dólar de los $20 a principios de año a los valores actuales. El acuerdo con el FMI es un remplazo para ese flujo de divisas que ya no está disponible. El principal desafío del equipo económico es administrar en forma eficiente todos estos riesgos.*
4) Nuevamente China. En un escrito que realiza el analista internacional Nelson Castro, asevera que lo notable de China no es la magnitud de su economía (U$S.13,8 billones +6,9%anual) o el impacto del boom de consumo(US$6,9billones) sino la celeridad del
cambio tecnológico y el carácter cualitativo adquirido por su transformación (77% de la expansión del PBI es obra de la productividad de todos los factores/PTF). Lo decisivo en los últimos cinco años ha sido su extraordinaria capacidad de innovación (nuevos productos, servicios negocios), rasgos que hasta ahora había correspondido históricamente a EE.UU., el país frontera del sistema, y que ha sido la base estructural de la excepcionalidad norteamericana.. Chia lidera ahora la innovación global; y el mundo de Steve Jobs, Mark Zuckenberg, Jeff Bezos y Warren Buffet deja paso en el primer plano de la escena mundial al universo de Jack Mac (ALIiBABA), Poni Ma(Tencent), y LiuJun (Xiaomi). Lo imposible está ocurriendo y esto sucede en aquel país del librito rojo de Mao y de la copia sistemática de la tecnología occidental. Si se toma la lista de los principales 50 “unicornios”(startups de alta tecnología con un valor de US$1.000 millones o más), 26 son chinos, 16 estadounidenses y ninguno europeo; y entre los 20 primeros valuados en US$10.000millones o más, 11 son chinos, 6 norteamericanos y 2 de India; y el más valioso de todos, creado , creado hace solo 6 años es Ant Financial (Alibaba), cuyo valor de mercado supera US$150.000 millones. El PBI chino creció 6,8% anual en 2018, pero el sector high tech aumento 12,5%, y la producción de robots se expandió 35,4%, la de circuitos integrados (chips high tech) 17,2% y 56% la de autos eléctricos. En los últimos 5 años han surgido 21,4 millones de nuevas empresas, entre ellas 5 millones de startups de alta tecnología que crecen a un ritmo de 57% anual. Los graduados en ciencias duras alcanzaron 6.081.600 en 2012 y se han expandido 16,4% anual. Para el líder Xi Jimping, es lograr la plena autonomía en la investigación científica y tecnologías más avanzada, donde la inteligencia artificial juega un papel importante y es nítido ganador en la conversión de las tecnologías en innovaciones inmediatamente monetizadas e integradas a la economía real.*
5) Surge un nuevo líder mundial. En las elecciones de México, Andrés Manuel López Obrador, más conocido por AMLO ha recogido las simpatías de una inmensa mayoría de la población mexicana muy cansada de sentir los abusos desde el poder, quien ha sabido plantear el tema de la corrupción como eje de su proyecto al decir que va a barrer la escalera de arriba para abajo. Pocas horas después de confirmado su triunfo, Donald Trump lo llamó y ambos hablaron de inmigración, seguridad fronteriza y comercio, los temas que más deterioraron la relación bilateral desde la llegada del republicana a la Casa Blanca. “Hablamos sobre un acuerdo bilateral separado del NAFTA, y López Obrador le sugirió una solución ingeniosa que beneficia a las dos partes. “Explorar un acuerdo integral de proyectos de desarrollo que generen empleo en México, y con ello, reducir la migración y mejorar la seguridad.  Efectivamente, si en México se desarrolla una fuerte industria que dé trabajo a los que intentan cruzar la frontera, ello no sucedería y en México no intentarían cruzar la fronter4a los mexicanos, sino también los que llegan de los países de América Central y el Caribe. *
MIGUEL SCHMALKO-consejero y ex presidente de FEBAP y CACEXMI (Federación Económica Brasil-Argentina-Paraguay y Cámara de Comercio Exterior de Misiones)

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin