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El crédito comercial e hipotecario lideran la expansión del financiamiento en Argentina

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El crédito en pesos al sector privado registró en diciembre un aumento de 1,1% s.e. en términos reales, impulsado principalmente por los préstamos comerciales, según el informe Monetario Mensual del Banco Central de la República Argentina (BCRA). En términos interanuales, el crédito exhibió un aumento de 29,6% real y medido en términos del PBI alcanzó 8,8%, 1,8 puntos porcentuales superior al nivel observado a fines de 2024.

Si se consideran también los préstamos en dólares, el ratio de crédito total al sector privado alcanzó el 11,6% del PBI.

Julián Sanclemente, CEO y cofundador de Alprestamo, entiende que esta dinámica es parte de un reordenamiento del sistema financiero. “El BCRA plantea una etapa de remonetización donde la oferta monetaria acompaña la recuperación de la demanda de dinero, con control de agregados y acumulación de reservas como anclas del programa”, detalla. 

Desde la óptica de bancos y fintechs, esto “implica que podría haber más fondeo en pesos disponible para intermediación, siempre y cuando la desinflación se consolide”, sostiene,  aunque advierte: “no esperamos un proceso lineal: la expansión del crédito va a depender de que la inflación, la liquidez y las expectativas se alineen”.

El crédito al consumo continúa su contracción

Los préstamos personales registraron una caída a precios constantes de 0,7% s.e., aunque mantienen un aumento interanual de 47,1%. Las financiaciones en tarjetas de crédito mostraron una contracción de 0,6% s.e. en términos reales, aunque en los últimos 12 meses acumulan un aumento de 15,8% real.

Para Sanclemente, esta debilidad se atribuye a tres factores principales: “Prudencia del hogar: aun con baja de tasas, muchas familias priorizan liquidez y reordenamiento financiero; precio y selectividad del crédito: la oferta sigue siendo exigente en perfiles y condiciones; y sustitución parcial del financiamiento: promociones comerciales y cuotas fuera del sistema bancario absorben parte del consumo”.

El CEO de Alprestamo anticipa que “el cambio de tendencia suele aparecer cuando se consolidan baja inflación, tasas reales más amigables y mayor previsibilidad, algo que el propio informe sugiere para los primeros meses del año, tras las tensiones estacionales de diciembre”.

Los créditos que lideran la expansión 

Los préstamos comerciales presentaron una suba mensual de 3,6% s.e. a precios constantes, revirtiendo la caída de noviembre y superando el registro de octubre. La expansión fue generalizada por tipo de instrumento, en un contexto en que la mayoría de las tasas de interés de estos instrumentos continuaron con el descenso iniciado tras las elecciones de medio término.

Los adelantos en cuenta corriente crecieron 2,1% s.e. real, mientras que los documentos descontados aumentaron 4,4% s.e. real. Los documentos a sola firma registraron un crecimiento de 2,1% s.e. real.

Por su parte, los préstamos con garantía real mantuvieron su trayectoria positiva, registrando el crédito hipotecario un crecimiento de 2,4% s.e. real frente a noviembre. Los préstamos para la compra de vivienda acumulan un incremento de 186,4% en los últimos 12 meses, con el grueso del crecimiento explicado por los créditos hipotecarios ajustables por UVA.

Los préstamos prendarios, sin embargo, registraron una caída de 2,4% s.e. a precios constantes, encadenando dos meses consecutivos de contracción tras crecer de manera sostenida desde mayo de 2024. No obstante, se mantienen 40,3% por encima del nivel de un año atrás en términos reales.

Régimen de flotación entre bandas y acumulación de reservas

En materia cambiaria, el BCRA anunció que el mercado de cambios continuará operando bajo un régimen de flotación entre bandas y puso en marcha un programa de compra de reservas internacionales. Para Sanclemente, estas medidas tienen un impacto positivo en la confianza. “El régimen de flotación entre bandas apunta a reducir el riesgo de movimientos extremos del tipo de cambio, lo cual baja la incertidumbre para decisiones de largo plazo. Sumado a esto, el programa de acumulación de reservas y fortalecimiento del balance del BCRA mejora la percepción de solvencia externa”, explica. “En conjunto, estos factores favorecen la confianza para créditos de mayor plazo, como hipotecarios y prendarios, donde la previsibilidad es clave”.

En diciembre, la Base Monetaria registró una contracción promedio mensual de 7,6% s.e. en términos reales y se ubicó en 4,1% del PBI. Sobre la cuenta corriente de las entidades en el BCRA impactó la disminución de la exigencia de efectivo mínimo integrable en pesos que comenzó a regir en diciembre.

Sin embargo, Sanclemente advierte que esta liberación de liquidez no se traduce automáticamente en crédito al consumo. “En general, primero se observa reordenamiento de liquidez, recomposición de portafolios, y expansión de crédito comercial. El crédito minorista suele reaccionar con rezago, cuando mejora la demanda, el apetito de riesgo y la percepción de estabilidad”, detalla.

Datos de la demanda en Alprestamo

En línea con la dinámica del crédito y el contexto de diciembre, el CEO y cofundador de Alprestamo compartió datos sobre la evolución de la demanda en la plataforma durante el mes:

  • Volumen de consultas: “A nivel sistémico, el BCRA reporta una contracción real de los préstamos personales. En Alprestamo, en cambio, la demanda y la oferta se mantuvieron firmes”, señala Sanclemente. El volumen de consultas fue similar al de noviembre, aunque en un contexto de mayor selectividad y prudencia.
  • Ticket promedio: el ticket promedio solicitado se mantuvo estable dentro de la estacionalidad típica de fin de año. “El aguinaldo aportó liquidez transitoria que moderó la demanda de tickets muy bajos, mientras que las fiestas impulsaron solicitudes en montos medios, asociadas a consumo puntual, viajes y gastos estacionales”, explica Sanclemente.
  • Perfil demográfico: las búsquedas de crédito se concentraron principalmente en usuarios de 25 a 45 años, con participación de género equilibrada, y mayor volumen en AMBA, seguido por Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Esto refleja dónde se concentra la demanda digital y dónde existe mayor competencia entre bancos y fintechs por captar usuarios.

“Hoy vemos un sistema más prudente, usuarios más informados y un marco macro que empieza a ordenar expectativas. Si la estabilidad se consolida, el crédito vuelve. Y cuando vuelve, lo hace primero donde hay competencia, transparencia y capacidad de comparar condiciones”, concluye Sanclemente.

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Tras un rebote anual del 10,3%, el consumo cerró 2025 con su primera baja en 15 meses

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El consumo acumuló un crecimiento del 10,3% a lo largo de 2025, impulsado por la expansión del crédito y la compra de bienes durables, aunque cerró el año con una señal de alerta: en diciembre registró su primera caída interanual en 15 meses. El retroceso fue del 2,5% frente a diciembre de 2024 y se dio en un contexto de estancamiento que, según la serie desestacionalizada, se prolonga desde agosto. El dato introduce dudas sobre la sostenibilidad de la recuperación del consumo en el inicio de 2026.

La información surge de un índice elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo (UP), construido a partir del procesamiento econométrico de una amplia batería de indicadores vinculados al gasto de los hogares. El informe muestra que, pese al fuerte crecimiento anual, el impulso perdió tracción en la segunda mitad del año.

Un año de rebote explicado por la baja base de comparación

El crecimiento del consumo en 2025 respondió, en gran medida, a la baja base de comparación de los primeros meses de 2024, período que estuvo marcado por la brusca devaluación convalidada por el Gobierno de Javier Milei a pocos días de asumir, un shock que impactó con fuerza en los salarios reales y en el poder adquisitivo.

Desde ese piso, la mayor estabilidad de la inflación y la reactivación del crédito, especialmente hasta comienzos de 2025, favorecieron una recomposición del consumo, aunque de manera desigual entre distintos rubros. La UP advierte que el rebote fue más intenso en segmentos asociados a financiamiento y bienes durables, mientras que otros sectores ligados al consumo cotidiano y a los servicios mostraron desempeños más débiles.

En términos interanuales, el índice de la universidad muestra que diciembre de 2025 cayó 2,5% respecto del mismo mes de 2024, marcando la primera variación negativa desde septiembre de 2024. Además, en la comparación mensual, se registró la tercera baja consecutiva, con un retroceso del 1%. “Si se deja de lado la recuperación de septiembre, desde agosto que el indicador no muestra señales de crecimiento”, detalló la entidad académica.

Crédito y bienes durables, los principales motores del consumo

El informe de la UP identifica al crédito como el principal canal de expansión del consumo durante 2025. Entre los indicadores relevados, los mayores incrementos acumulados del año se observaron en:

  • Préstamos hipotecarios: +232%
  • Préstamos personales: +137,9%
  • Compra de autos: +56,8%
  • Compras con tarjeta: +51,6%
  • Adelantos en cuentas corrientes: +47,2%

El patentamiento de autos se destacó como uno de los indicadores más dinámicos del año, reflejando tanto la recuperación del crédito como la demanda de bienes durables como resguardo de valor en un contexto de mayor estabilidad macroeconómica.

En contraste, varios rubros vinculados al consumo masivo y a los servicios cerraron el año con caídas acumuladas, lo que evidencia una recuperación incompleta y segmentada. Entre los descensos más relevantes se encuentran:

  • Ventas de autoservicios mayoristas: -7,6%
  • Espectáculos y juegos infantiles: -6,8%
  • Perfumería y farmacia: -6,2%
  • Ropa y accesorios deportivos: -2,1%
  • Restaurantes tradicionales: -1,3%

Señales de estancamiento y desafíos hacia adelante

La combinación de una caída interanual en diciembre y cinco meses consecutivos de estancamiento en la serie desestacionalizada plantea interrogantes sobre la evolución del consumo en los próximos meses. Si bien el crecimiento anual fue significativo, el informe sugiere que el impulso asociado a la recuperación del crédito comenzó a agotarse hacia la segunda mitad del año.

El desempeño dispar entre bienes durables y consumo cotidiano refleja un escenario en el que la mejora no se tradujo de manera homogénea en todos los sectores, con impactos diferenciados sobre la actividad comercial y de servicios. En este marco, la evolución del crédito, los salarios reales y la estabilidad macroeconómica aparecen como variables clave para determinar si el consumo logra retomar una senda de crecimiento sostenido o si consolida una fase de desaceleración en el arranque de 2026.

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El BCRA definió su estrategia monetaria y cambiaria para 2026: foco en remonetización y reservas

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) presentó sus Objetivos y planes para el desarrollo de las políticas monetaria, cambiaria, financiera y crediticia para 2026, un documento clave que consolida el programa de estabilización iniciado en diciembre de 2023 y proyecta una nueva etapa marcada por la remonetización de la economía, la acumulación de reservas internacionales y la continuidad del régimen de flotación cambiaria entre bandas. La hoja de ruta resulta central para el sistema financiero, el sector productivo y los mercados, ya que define el marco macroeconómico bajo el cual operarán las decisiones de inversión, crédito y precios durante el próximo año.

El informe oficial detalla que, tras eliminar la dominancia fiscal y financiera y sanear el balance del BCRA, la autoridad monetaria buscará en 2026 avanzar en la desinflación, extender la estabilidad financiera y sentar las bases de un crecimiento sostenido, manteniendo un estricto control de los agregados monetarios y reforzando la transparencia del esquema de política económica.

De la estabilización inicial a la tercera fase del programa económico

El BCRA repasó los resultados de las primeras etapas del programa económico. Durante el primer año de gestión se eliminaron desequilibrios macroeconómicos significativos: se erradicó el déficit fiscal y su monetización, se redujo la emisión por intereses del Banco Central y se inició el saneamiento de su balance mediante el traspaso de pasivos al Tesoro. En paralelo, se sinceró el tipo de cambio y se implementó un esquema de crawling peg inicial del 2% mensual, luego reducido al 1% a partir del 1 de febrero de 2025.

Según el documento, estas medidas permitieron una fuerte baja de la inflación, la normalización de precios relativos y tasas de interés, la duplicación del crédito al sector privado en términos reales y una recomposición del respaldo prudencial de los depósitos. El año cerró con un crecimiento interanual del 6% y una reducción marcada de la pobreza.

La segunda fase profundizó el ancla monetaria, fijando un límite estricto a la base monetaria amplia y eliminando completamente los pasivos remunerados del BCRA. Además, el Régimen de Regularización de Activos permitió regularizar más de USD 35.000 millones, fortaleciendo reservas y financiamiento privado en dólares.

En abril de 2025 se inició la tercera fase, orientada a una mayor flexibilidad cambiaria y de tasas. En ese marco, el 11 de abril se adoptó un régimen de flotación entre bandas móviles, con límites que se ajustan al 1% mensual. También se eliminaron restricciones clave: dejó de operar el dólar blend, se flexibilizaron pagos de importaciones, se levantaron restricciones para personas humanas y se habilitó la libre distribución de utilidades al exterior desde los ejercicios iniciados en 2025.

Reservas, financiamiento externo y normalización del mercado

El informe destaca el respaldo financiero internacional como un pilar del proceso. En 2025 se firmó un acuerdo de facilidades extendidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 20.000 millones, con desembolsos por unos USD 15.000 millones durante el año. A esto se sumaron programas del Banco Mundial por USD 12.000 millones y del Banco Interamericano de Desarrollo por USD 10.000 millones, con desembolsos efectivos por USD 4.700 millones.

Estos fondos permitieron fortalecer el balance del BCRA mediante el reemplazo de activos ilíquidos por reservas en moneda extranjera líquidas. En mayo de 2025, el Banco Central recibió USD 12.000 millones por la cancelación total de Letras Intransferibles con vencimientos en 2025 y 2026 y una cancelación parcial de la correspondiente a 2029. En agosto se sumaron otros USD 2.000 millones por nuevas cancelaciones, operaciones que también implicaron una reducción de la deuda en dólares del Tesoro.

En conjunto, el BCRA y el Tesoro lograron duplicar el nivel de reservas internacionales brutas desde el inicio de la gestión. Las compras netas del Banco Central en el mercado de cambios alcanzaron unos USD 22.000 millones, a las que se sumaron USD 1.500 millones del Tesoro y financiamiento adicional, totalizando más de USD 28.500 millones.

Durante el ciclo electoral de 2025 se registró una volatilidad cambiaria inédita: la demanda de cobertura alcanzó cerca de USD 35.000 millones, equivalente a más del 50% del M2. El BCRA intervino en tres rondas consecutivas por USD 1.110 millones para defender el techo de la banda, mientras el Gobierno eliminó transitoriamente retenciones a granos por hasta USD 7.000 millones y el Banco Central firmó un acuerdo de estabilización cambiaria con el Tesoro de Estados Unidos por hasta USD 20.000 millones.

Objetivos y lineamientos de política para 2026

Para 2026, el BCRA anticipó una nueva etapa centrada en la remonetización de la economía, compatible con la estabilidad de precios y el fortalecimiento del frente externo. La autoridad monetaria anunció que pondrá en marcha un programa de compra de reservas internacionales preanunciado a partir del 1 de enero de 2026, alineado con la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del mercado cambiario. En una primera instancia, las compras diarias representarán alrededor del 5% del volumen del mercado de cambios, con posibilidad de operaciones en bloque para evitar disrupciones.

La política monetaria seguirá basada en el monitoreo de agregados monetarios. Mientras la inflación doméstica se mantenga por encima de la internacional, el BCRA sostendrá un sesgo monetario contractivo respecto de la trayectoria prevista en su Programa Monetario 2026. Para administrar la liquidez, se utilizarán operaciones de mercado abierto y repos pasivos con entidades financieras, con tasas de referencia basadas en el mercado secundario de LECAP.

En el plano cambiario, se mantendrá el régimen de flotación entre bandas. A partir del 1 de enero de 2026, el piso y el techo de la banda se ajustarán mensualmente al ritmo del último dato de inflación informado por el INDEC, con un rezago de dos meses. El objetivo, según el BCRA, es limitar movimientos extremos del tipo de cambio sin perder flexibilidad.

El organismo también anunció la normalización gradual de la política de encajes, buscando compatibilizar estabilidad de precios y recuperación del crédito. En materia institucional, retomará la publicación del Informe Trimestral de Política Monetaria desde enero de 2026, con mayor detalle técnico y cuantitativo sobre decisiones y perspectivas.

Pagos digitales y competencia de monedas

Otro pilar del plan 2026 es la profundización de los medios de pago electrónicos. Durante 2025 se registraron casi 15.000 millones de transacciones en pesos y más de 20 millones en dólares, con un crecimiento anual superior al 50% en moneda extranjera. El programa Transferencias 3.0 concentró operaciones equivalentes a casi 95% del PBI.

El BCRA anticipa más interoperabilidad, menor uso de efectivo y avances en competencia de monedas, con cuentas y medios de pago en pesos y dólares funcionando en paralelo.

También se prevé impulsar instrumentos electrónicos como el ECHEQ, la factura de crédito MiPyME y nuevos mecanismos de cobro de cuotas, con foco en seguridad y prevención del fraude.El desafío de sostener la confianza

El mensaje del BCRA para 2026 es claro en los objetivos, pero exigente en la ejecución. La remonetización, la compra de reservas y el ajuste de las bandas al IPC requieren coordinación fina con el Tesoro y acceso sostenido a los mercados internacionales.

Con una inflación que todavía ronda el 30% anual y un mercado atento a cualquier desvío fiscal o cambiario, el programa enfrenta su principal prueba. La estabilidad lograda en 2025 sienta una base sólida, pero el 2026 pondrá a prueba si el esquema puede combinar crecimiento, desinflación y confianza en el peso de manera duradera

Objetivos BCRA 2026 by CristianMilciades

Impacto esperado y proyección institucional

Las definiciones del BCRA tienen implicancias directas sobre el sistema financiero, el sector productivo y los mercados de capitales. La continuidad del control de agregados monetarios y la compra preanunciada de reservas buscan anclar expectativas y reducir la incertidumbre cambiaria, mientras que la mayor previsibilidad favorece la inversión privada y la expansión del crédito.

El informe también anticipa avances en medios de pago, finanzas abiertas y digitalización, con impacto en costos de transacción y eficiencia del sistema. En paralelo, el fortalecimiento de la competencia de monedas y la eventual flexibilización adicional de restricciones cambiarias sobre stocks de dividendos y deudas comerciales podrían mejorar la integración financiera internacional.

En un contexto de consolidación fiscal y reformas estructurales en debate, el BCRA plantea para 2026 un esquema que combina disciplina monetaria, mayor flexibilidad operativa y una estrategia explícita de acumulación de reservas, con el objetivo de consolidar la estabilidad macroeconómica y sentar bases más sólidas para el crecimiento.

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Crédito y mora: ¿Cómo evolucionaron estos indicadores en los trabajadores formales de Misiones?

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Uno de los temas más mencionados en el último tiempo respecto a la economía real tiene que ver con el nivel de endeudamiento y morosidad de las familias argentinas, que se  encuentra, según los registros del BCRA, en picos históricos. Cuando se busca desagregar  los datos por provincia, se encuentran algunas limitaciones, ya que para las personas físicas sólo existen datos públicos para el segmento de trabajadores en relación de dependencia, lo cual achica mucho el universo de análisis pero igualmente es un muy buen indicador para medir la expansión del crédito y su correlato en los niveles de morosidad. 

Los datos del BCRA para Misiones muestran que, entre los trabajadores en relación de  dependencia, el saldo de crédito otorgado al tercer trimestre del año fue por $ 590.887  millones (medido a precios constantes) y exhibe un incremento del 51,7% en términos reales contra igual período del año pasado. La suba del saldo otorgado viene creciendo sistemáticamente: de +12,4% interanual al cuarto trimestre 2024 pasó a +127,1% en el primero de este 2025; luego +99,2% en el segundo y finalmente +51,7% en el tercero. 

Mirando el análisis punta a punta, en el tercer trimestre 2025 el saldo de crédito otorgado  creció 173,2% respecto al primer trimestre 2024. 

Esta muy fuerte suba del crédito, junto al deterioro de los ingresos de los hogares, muestra su correlato en los grados de morosidad. Una primera vista a esto es observar cómo creció el saldo en mora, es decir, la cantidad de dinero con retraso en sus pagos: al primer  trimestre de 2025 había crecido 156,6% interanual, +269,1% en el segundo trimestre y  +216,4% en el tercero. Si se compara el último dato disponible contra el primer trimestre de 2024, el saldo en mora creció 413,1% en términos reales

Medida en términos de ratio de endeudamiento, la mora de los trabajadores en relación de dependencia de Misiones pasó del 3,7% del primer trimestre del 2024 al 7,0% en el tercero del 2025, mostrando un crecimiento sostenido durante este año.  

Pese al salto en la morosidad, Misiones está entre las provincias con menores señales de riesgo.

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Libertad Avanza en Misiones: propuestas para desburocratizar la economía, bajar impuestos y ampliar zonas francas

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Los candidatos a Diputados por Misiones, Diego Hartfield y Maura Gruber junto a referentes de Libertad Avanza expusieron las prioridades económicas y regulatorias para Misiones en la antesala del 26 de octubre: reducción del Estado, reforma impositiva y zona franca nacional

En un evento llamado Misiones Productiva, los candidatos y referentes de Libertad Avanza en Misiones —entre ellos Diego Hartfield (candidato a diputado nacional), Miguel Boggiano (analista financiero)— el espacio delineó ejes prácticos de su propuesta económica: desburocratización, reforma impositiva y laboral, y una ambición de zona franca nacional. Los entrevistados defienden recortar el tamaño del Estado como condición previa para reducir impuestos y ampliar incentivos a la inversión; además pronostican que las reformas buscadas por el gobierno nacional necesitarán un volumen legislativo mayor, que se jugará en la elección del “veintiséis”, según sus propias palabras. La conversación remarcó preocupaciones concretas de productores y empresas misioneras sobre competitividad fronteriza, regulación ambiental y aplicación de normativas que, en su visión, frenan la inversión y el desarrollo productivo.

Propuestas centrales: desburocratizar, bajar impuestos y una reforma laboral e impositiva

Los referentes del espacio ubicaron como prioridad la “economía libre” y la eliminación de trabas que, según ellos, encarecen y desincentivan la actividad privada. Diego Hartfield afirmó que a los productores “les piden todo el tiempo desburocratizar el trabajo y que podamos tener una economía libre para poder trabajar”, y definió a la sobrecarga tributaria provincial como un problema estructural: “tenemos una aduana paralela, un peaje a la entrada… no puede ser… en una provincia que es una esquinita entre Brasil y Paraguay cobrar peaje en la entrada nos dificulta mucho la competitividad”.

En la agenda legislativa propuesta, los ejes mencionados con mayor insistencia fueron:

  • Reforma impositiva para reducir el peso de las transferencias y retenciones en las cadenas productivas.
  • Reforma laboral orientada a “achicar el costo” de despido y evitar incentivos a la judicialización masiva de conflictos laborales. Miguel Boggiano subrayó que “la primera es la reforma laboral y la segunda es la reforma impositiva”, y advirtió sobre efectos de litigiosidad en el fuero laboral que, a su juicio, distorsionan incentivos empresariales.

Hartfield lo sintetizó: “primero trabajamos en eficientizar las cuentas… una vez que tengamos las cuentas ordenadas… el siguiente paso es bajar impuestos”.

Zona franca, crédito y expectativas de inversión: enfoque nacional con impacto local

El anuncio reciente sobre la ampliación de la zona franca a Posadas y Bernardo de Yrigoyen fue tema de debate. Para Hartfield, la medida es positiva en tanto se avance hacia una “zona franca para todo el país”: “Hay que ver las delimitaciones de esta nueva zona franca”, dijo, y añadió que lo importante es evitar cargas impositivas por transferencias internas. Sin embargo, tanto Hartfield como Aldo Gruber manifestaron recelos sobre que la implementación sectorial o la concesión a actores específicos derive en beneficios concentrados: Gruber señaló que algunas soluciones “serían negocio para la empresa y para algunos que pueden comprar algo, pero en general no sé cómo se va a pasar eso en el resto de la provincia”.

Miguel Boggiano vinculó la agenda de reformas con la llegada de financiamiento y crédito: señaló que la incertidumbre electoral y la fragmentación de los comicios a lo largo del año han frenado decisiones de inversión y consumo. “Cualquier inversión o consumo se pospone… eso reduce la actividad”, afirmó, y añadió que la posibilidad de crédito a tasas razonables dependerá de la resolución de la incertidumbre macro y política.

Reglamentación ambiental, uso de agroquímicos y gestión pública: tensiones entre producción y conservación

En la voz del empresariado misionero representado por Aldo Gruber emergieron reclamos claros sobre la normativa ambiental y fitosanitaria. Gruber pidió una readecuación de la ley 26.331 (citada como “la Ley Bonazo” en la entrevista, también conocida como Ley de Bosques) para “que esté acorde” y permita desarrollar actividades de industria, ganadería y forestación, sin afectar los parques nacionales y provinciales. Sobre el glifosato, reclamó que se despeje la incertidumbre regulatoria: “el tema del glifosato… es una espada de Damocles sobre la cabeza de todos los productores. Hoy te doy y mañana te corto la cabeza”.

Además, Gruber insistió en la necesidad de un Estado más eficiente y menos clientelar: “hay que eficientizar el Estado… no haya tantos ñoquis… que solo ponen sello”, reclamó, y dijo que el foco del sector debe ser la previsibilidad y la seguridad jurídica para invertir.

Riesgos políticos y sociales: presiones, miedo al voto y judicialización

En el relato de campaña, Hartfield describió tensiones en el terreno electoral: denunció presión sobre votantes en comunidades del interior y señaló que “mucha gente se nos acerca y no quiere salir en las fotos, tienen miedo”. También se hizo referencia a episodios judiciales vinculados al propio espacio: “El mismo Espert se apartó y está en manos de la justicia”, dijo Hartfield, pidiendo concentrarse en propuestas en la recta final de campaña.

Por su parte, Boggiano advirtió que la dinámica política —con elecciones desdobladas— genera pausas en la economía que afectan a empresas y familias, con efectos multiplicadores sobre la inversión y la dolarización de activos por parte de los agentes económicos.

Repercusiones previsibles por sector

Productores y pymes locales. Las demandas de menor carga fiscal y de reglas laborales más flexibles responden a que los actores productivos buscan reducir costos de operación y litigiosidad. Si se impulsaran las reformas propuestas, podrían aliviarse costos de corto plazo, pero también generar confrontación con sindicatos y sectores que defienden la actual tutela laboral.

Sector ambiental y comunidades locales. Las propuestas de readecuar normativas ambientales y levantar restricciones sobre agroquímicos pueden intensificar el debate entre productores y grupos ambientalistas; la ausencia de consensos técnicos podría derivar en conflictos políticos y judiciales.

Inversores y crédito. La expectativa de mayor crédito y de llegada de inversiones internacionales (mencionada en términos generales por Boggiano) depende de la confianza que generen decisiones fiscales y de gobernabilidad; la incertidumbre electoral y la percepción de riesgo regulatorio pueden frenar estos flujos a corto plazo.

Política nacional y legislativa. Los entrevistados enfatizan que la viabilidad de reformas estructurales (impositiva y laboral) exige volumen legislativo en el Congreso y, por tanto, que los resultados del “veintiséis” serán determinantes para traducir discursos en cambios normativos.

Viabilidad y puntos de conflicto

Las propuestas que articulan Hartfield, Boggiano y Gruber combinan reclamos de competitividad regional (reducción de impuestos y simplificación administrativa) con un claro sesgo hacia la liberalización económica. Para que estas medidas se concreten, las condiciones que los entrevistados mismos señalan —orden fiscal, acuerdo político en el Congreso y mayor certidumbre macroeconómica— deben darse en simultáneo. De lo contrario, existe el riesgo de generar tensiones distributivas (trabajadores vs. empleadores), conflictos regulatorios (ambientalistas vs. productores) y percepción de captura de beneficios si medidas como la creación o ampliación de zonas francas terminan concentrando ventajas en actores privilegiados.

En suma, la campaña en Misiones exhibe una narrativa coherente con la estrategia nacional del espacio: empujar reformas profundas que reducen el rol del Estado y recortan cargas para el sector privado, planteo que enfrenta resistencias políticas y sociales importantes y cuya implementación dependerá tanto del resultado electoral del “veintiséis” como de la capacidad de negociación del gobierno para articular consensos.

Textuales:

  • Diego Hartfield: “A nosotros nos piden todo el tiempo desburocratizar el trabajo y que podamos tener una economía libre para poder trabajar.”
  • Diego Hartfield: “Tenemos una aduana paralela, un peaje a la entrada… en una provincia que es una esquinita entre Brasil y Paraguay cobrar peaje en la entrada nos dificulta mucho la competitividad.”
  • Miguel Boggiano: “La primera es la reforma laboral y la segunda es la reforma impositiva.”
  • Aldo Gruber: “La Ley Bonazo (Ley de bosques)… es muy estricta y no permite el desarrollo de la industria, de la ganadería, forestación.”
  • Aldo Gruber sobre el glifosato: “Es una espada de Damocles sobre la cabeza de todos los productores. Hoy te doy y mañana te corto la cabeza.”
  • Diego Hartfield sobre la zona franca: “Hay que ver las delimitaciones de esta nueva zona franca… lo importante desde nuestro lugar es intentar que no haya impuestos a una transferencia.”
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