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Maximiliano Haene: “Si necesitás vender, vas a tener que bajar el precio y para alquilar, revisar expectativas de renta”

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“Hoy el mercado está amesetado: sin crédito y sin consumo, no hay dinámica”. En un escenario económico que redefine decisiones de inversión y consumo, el mercado inmobiliario atraviesa una etapa de transición. Ni desplome ni recuperación: una meseta. Así lo define Maximiliano Haene, referente de Haene & Castuariense, quien traza un diagnóstico preciso sobre alquileres, ventas y expectativas en Posadas, una plaza atravesada además por su condición de ciudad fronteriza.

“El mercado está amesetado”, resume sin rodeos. Una definición que sintetiza un escenario donde la actividad se sostiene, pero sin impulso.

Si hay un segmento donde la crisis se vuelve tangible es el de los alquileres comerciales. La caída del consumo y el cierre de locales generan un efecto inmediato en la demanda.

“Los alquileres están netamente golpeados por la situación económica. La cantidad de locales cerrados en Posadas es un reflejo directo de eso”, explica Haene.

El dato es elocuente: entre 40 y 50 locales vacíos en el centro de la ciudad en lo que va del año. Y lo más relevante es que la baja de precios ya no garantiza ocupación. “Hay locales que bajaron más de un millón de pesos y siguen sin alquilarse. No es solo un problema de precio, es falta de demanda”, advierte en un reportaje concedido a Open1017.

Ante este escenario, el mercado se reconfigura: comerciantes que se achican, migran fuera del microcentro o directamente salen del sistema.

En el segmento de compraventa, el diagnóstico es similar. El mercado no cae, pero tampoco crece. “El 2025 fue un año relativamente bueno, pero 2026 todavía no despega”, señala Haene.

El principal condicionante es estructural: la falta de crédito hipotecario accesible. Aunque los bancos comenzaron a ajustar tasas, el volumen aún es bajo. En marzo de 2026 se otorgaron en la Argentina unos 2.600 créditos por 193 millones de dólares, un 10% menos que un año atrás.

“Sin crédito hipotecario, la persona que no tiene ahorro previo no puede acceder a una vivienda. Es así de simple”, sintetiza.

Sin embargo, hay una señal incipiente: la baja de tasas. Con entidades que comenzaron a ofrecer condiciones más competitivas, el sector observa una posible reactivación a mediano plazo.

En este contexto, la palabra clave es “reacomodamiento”. Tanto propietarios como desarrolladores deben adaptarse a un nuevo equilibrio.

El mercado es el que manda los valores. Si necesitás vender, vas a tener que bajar el precio. No hay otra”, afirma Haene .

La misma lógica aplica a los alquileres: propiedades que permanecen vacías más de un mes obligan a revisar expectativas de renta. La negociación vuelve al centro de la escena.

Posadas, entre la macro y la frontera

A la dinámica nacional se suma un factor local clave: la competencia con Encarnación. La diferencia de precios y costos empuja el consumo hacia Paraguay, afectando directamente al comercio posadeño y, por extensión, al mercado inmobiliario.

“Cuando el puente se da vuelta, el primero que la sufre es el comerciante”, resume.

Esto convierte a Posadas en un mercado particularmente sensible a los vaivenes macroeconómicos y cambiarios.

Otro dato relevante es la menor demanda de alquileres por parte de estudiantes, un segmento históricamente activo en la ciudad universitaria. “Este año hubo una baja notable en la demanda de estudiantes”, indica Haene .

En contrapartida, se mantiene la inversión en unidades chicas -monoambientes y departamentos de un dormitorio-, que siguen siendo el producto más dinámico por su ticket de entrada más bajo.

El horizonte del sector depende, una vez más, de variables macroeconómicas. La estabilidad, el crédito y la recuperación del consumo serán determinantes. “Si la economía mejora, el mercado va a acompañar. Pero hoy está ahí, en una meseta”, concluye Haene.

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Misiones inmobiliaria: más población, más propiedad y menos crédito, la fórmula del crecimiento

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Misiones tiene argumentos concretos para explicar por qué su mercado inmobiliario crece. No se trata solo de una percepción: la provincia combina peso demográfico, cultura de vivienda propia, una fuerte tradición de intervención pública en acceso habitacional y, en Posadas, un proceso sostenido de desarrollo urbano privado en altura. 

Según el Censo 2022, Misiones tiene 1.278.873 habitantes y representa cerca del 2,8% de la población argentina. Con ese volumen, se ubica como la novena provincia más poblada del país.

Ese dato poblacional importa mucho porque el mercado inmobiliario necesita escala real de demanda. Y Misiones la tiene

Además, la provincia cuenta con 420.101 viviendas particulares ocupadas, lo que muestra un universo habitacional amplio y una base concreta sobre la cual se mueve el mercado de compraventa, alquileres, loteos y desarrollos.

Pero hay un dato todavía más fuerte: Misiones está por encima del promedio nacional en vivienda propia. En los cuadros de condiciones habitacionales del Censo 2022, la provincia registra 72,1% de viviendas ocupadas en condición de propiedad, frente a un promedio nacional de 65,5%. 

Es decir, Misiones se ubica 6,6 puntos porcentuales por encima del país. Esa diferencia no es menor: muestra una sociedad con fuerte arraigo a la casa propia, al lote y al ladrillo como forma de construir patrimonio. 

Al ordenar las jurisdicciones del cuadro nacional, Misiones queda entre las provincias mejor posicionadas del país en este indicador.

Ese rasgo cultural ayuda a entender por qué el mercado inmobiliario misionero tiene dinamismo incluso en contextos donde el crédito hipotecario todavía es bajo.

De hecho, el informe territorial de Fundación Tejido Urbano, elaborado con información del BCRA, muestra que entre enero y septiembre de 2025 se registraron 34.160 hipotecas a personas humanas en todo el sistema financiero argentino, y que Misiones explicó apenas el 0,33% del total. 

Dicho de otro modo: mientras la provincia concentra cerca del 2,8% de la población nacional, su participación en el crédito hipotecario fue de sólo 0,33%, una brecha de aproximadamente 2,5 puntos porcentuales. Eso revela algo importante: en Misiones el mercado inmobiliario no crece solo por banca hipotecaria; también se mueve por ahorro privado, operaciones tradicionales, desarrollos en pozo, loteos y demanda genuina de vivienda.

En esa historia de acceso a la vivienda, el IPRODHA tuvo un papel decisivo. El propio organismo informó en 2022 que trabajaba en 4.818 viviendas nuevas para familias misioneras, de las cuales 3.369 ya estaban en ejecución o próximas a iniciarse y 1.449 habían sido licitadas. 

Ese volumen refleja una política habitacional sostenida que ayudó a que miles de familias misioneras pudieran acceder a la vivienda propia y consolidó una cultura de propiedad muy marcada en la provincia.

Al mismo tiempo, el crecimiento inmobiliario de Misiones no se explica solo por la obra pública. En Posadas, los desarrolladores privados empujaron en los últimos quince años una transformación urbana visible: el crecimiento en altura para responder a la demanda habitacional céntrica y aledaña. Ya en 2013, el nuevo Código de Planeamiento Urbano definía alturas máximas para edificios y extendía instrumentos de financiamiento urbano a toda la ciudad; y en 2018 distintos análisis locales describían a Posadas como una ciudad que “crece en altura”, especialmente en el centro y en la Costanera.

Ese proceso no fue casual. El Plan Urbano Ambiental de Posadas explica que la ciudad vivió una transformación reciente muy fuerte a partir del nuevo frente costero, la valorización del río, la aparición de nuevas porciones de suelo urbano frente al Paraná y la necesidad de ordenar el crecimiento. En ese contexto, la construcción en altura apareció como una respuesta lógica para absorber demanda en zonas con alta preferencia residencial: centro, Costanera y barrios cercanos. 

En otras palabras, el desarrollo privado en Posadas ayudó a compensar la demanda de vivir más cerca de servicios, empleo, educación, gastronomía y espacios públicos de calidad.

Por supuesto, Misiones todavía tiene desafíos de infraestructura. En cloacas, por ejemplo, la provincia muestra un nivel de cobertura inferior al promedio nacional, lo que marca una brecha pendiente. Pero incluso ese dato puede leerse en clave inmobiliaria como margen de desarrollo futuro: donde todavía faltan obras de infraestructura básica, también hay espacio para valorización del suelo, consolidación urbana y nuevos proyectos residenciales. No es una provincia saturada; es una provincia con recorrido.

Por eso, cuando se analiza por qué crece el mercado inmobiliario en Misiones, la explicación no pasa por una sola variable. Crece porque Misiones tiene escala poblacional, porque está por encima del promedio nacional en vivienda propia, porque hubo una política pública persistente que empujó acceso habitacional a través del IPRODHA, y por que Posadas encontró en los desarrollos privados en altura una respuesta concreta para acompañar la demanda urbana de los sectores céntricos y aledaños. La combinación de población, arraigo, obra pública y desarrollo privado es lo que le da solidez al mercado.

Conclusión Final: “Misiones hoy es la novena provincia más poblada de la Argentina, tiene una proporción de vivienda propia 6,6 puntos superior al promedio nacional, y además combinó durante años el trabajo del IPRODHA con un fuerte crecimiento del desarrollo privado, especialmente en Posadas. Por eso el mercado inmobiliario misionero crece: porque hay demanda real, cultura de propiedad y una ciudad capital que en los últimos quince años supo expandirse y modernizarse para absorber esa necesidad habitacional”.

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