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Alem fortalece el trabajo con Misiones para sostener obras y actividad

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La Municipalidad de Leandro N. Alem trabaja de manera coordinada con el Gobierno de Misiones para obras, salud, seguridad vial y apoyo productivo, buscando sostener la economía local mediante inversiones, eventos y medidas que impulsen el consumo y mejoren la calidad de vida.

La ciudad cabecera del departamento Leandro N. Alem mantiene una agenda de trabajo conjunto con el Gobierno de Misiones para atender proyectos y demandas de la comunidad. Las gestiones comprenden distintas áreas de la administración local y abarcan obras, servicios, producción y actividades económicas.

Al respecto, el intendente Matías Sebely valoró “el trabajo en conjunto con el gobernador Hugo Passalacqua, atendiendo los proyectos que tenemos Obviamente, estamos en una crisis económica que nos afecta y entendemos la situación que tenemos hoy, porque vamos trabajando poco a poco juntos para poder solucionar los problemas de la gente. En eso vamos elaborando los proyectos que tenemos, los trabajamos juntos, se fiscalizan y se hacen”.

“Desde el municipio estamos contentos de estar trabajando junto con el gobernador, haciendo gestiones para mejorar la calidad de vida de la gente, en acceso a agua, problemas de caminos, y problemas del día a día”, añadió.

Centro de diagnóstico de cáncer de piel

Hace unos meses se inauguró el Centro de Diagnóstico del Cáncer de Piel que funciona bajo una articulación público-privada con la Asociación de Lucha contra el Cáncer de Alem (ALCCA) y la Liga Argentina de Lucha Contra El Cáncer (LACCEC). En este esquema, Sebely resaltó que “el Gobierno provincial hizo una inversión en el municipio y puso algunos equipamientos. Lo que estamos haciendo, con el diálogo en la cuestión operativa, es que una asociación civil está trabajando y está encargada de la parte operativa. Ahora en octubre van a hacer su gran campaña contra el cáncer de piel. Lo que tenemos que buscar es mejorar los indicadores”.

Además, a inicios de esta semana, el gobernador Passalacqua visitó la Casa ALCCA, donde funciona el mencionado centro, y entregó más equipamiento para facilitar las tareas diarias del lugar.

Obras viales y energéticas, producción y acceso al crédito

Entre las obras mencionadas, el intendente comentó el trabajo en conjunto en materia vial. En ese aspecto, dio cuenta de que “las terceras trochas en la ciudad están en constante desarrollo. A veces el tránsito, cada vez que va creciendo, complica la cuestión operativa y de seguridad. Por eso, ahora se trata de reducir los riesgos viales con una obra en los caminos aledaños a la Ruta Nacional N.º 14”.

También informó que continúan las obras de la Línea de Alta Tensión 132 kV San Isidro-Alem-Oberá II, que ayudará a potenciar el entramado productivo de la comuna. “Con esto queremos hacer que la gente venga a invertir en la ciudad”, sostuvo el alcalde.

Puntualmente, en cuestión agropecuaria, el tabaco constituye uno de los principales sectores productivos de Leandro N. Alem, junto con la industria porcina. “Apoyamos al sector productivo. Trabajamos constantemente con el productor para que pueda sacar el producto, para que el producto llegue a la gente y para que tenga mejor crédito. Obviamente, se nota la crisis económica y la baja del consumo que afecta”, expresó el jefe comunal sobre ese tema. No obstante, a pesar de la situación, valoró el apoyo constante del Gobierno de Misiones para aliviar la situación de los productores.

Potenciando una ciudad de eventos

La localidad cuenta con una variada agenda de actividades: Entre esos eventos se incluyen la Semana Santa, ferias cooperativas, trillas, el Encuentro Nacional de Voley y el MTB Cicloturismo. El intendente también mencionó la Fiesta Nacional de la Navidad del Litoral como una de las principales propuestas que articulan al sector público y privado.

“Todo esto ayuda a emitir una política de eventos, que es muy importante. Tenemos un turismo de eventos que atrae mucha gente todos los meses. Las fiestas son todas articulaciones público-privadas y las fiestas de la Semana Santa y la Fiesta Nacional de la Navidad del Litoral son emblema de esta visión. Todos estos eventos que hacen movimiento a la economía de la ciudad y de la provincia que siempre están ayudando de una u otra forma con promoción con asistencia económica”, enfatizó.

Sobre el movimiento económico asociado a estas actividades, añadió que tales iniciativas “terminan siendo un turismo interno que derrama en la economía, en el comerciante, en plata que circula, plata que no se queda estancada, y eso va ayudando al emprendedor, al feriante, al comerciante, al que tiene un alojamiento, al que vende combustible, a todo eso que da movimiento. Sobre todo, lo que buscamos es que la Fiesta de Navidad en la ciudad sea una gran fiesta. Este año, además, tiene el condimento de los 100 años del municipio, que se cumplen el 26 de diciembre”.

Programas Ahora y actividad comercial

Sobre los programas Ahora, el funcionario resaltó que “ayudan muchísimo a sostener el consumo anual y fortalecen el consumo cotidiano. Son oportunidades que le dan a la gente la posibilidad de ahorrar y al comerciante una herramienta para vender con mayor facilidad. En un contexto de crisis económica, todo lo que contribuya a aliviar, movilizar el consumo y generar movimiento económico merece ser aplaudido”.

“Son medidas que el Estado provincial y el Estado municipal, en trabajo en equipo, tienen que impulsar. No es fácil en un contexto complejo, pero valoro esa oportunidad de financiar ciertas cuestiones”, sostuvo el mandatario comunal.

“Fuerte vínculo institucional con el Gobierno provincial”

Sebely también resaltó las visitas del gobernador Hugo Passalacqua a Leandro N. Alem durante los últimos seis meses para participar de inauguraciones de distintas obras y actividades. “Por eso, siento que Passalacqua tiene una presencia muy marcada en Alem. Los intendentes tenemos que responder a nuestro poder, que es nuestra gente. Lo importante es hacer que la gente esté un poco más feliz en el día a día”, expresó.

Vale resaltar que a inicios del 2026, el gobernador puso en marcha el nuevo Centro Integral de Operaciones 911, dependiente de la Unidad Regional VI, incorporando así a la comuna el sistema de videovigilancia y respuesta inmediata de la Policía de la Provincia, que permite fortalecer la seguridad de la comunidad. Recientemente, también inauguró dos nuevas aulas en la Escuela Provincial N.º 883 “Alfredo Tschirsch”.

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La industria misionera pidió competir en igualdad de condiciones

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La industria misionera celebró el Día de la Industria en Puerto Rico con un planteo que buscó diferenciarse de una discusión binaria entre apertura y proteccionismo. Más de 200 empresarios y representantes de distintos sectores productivos se reunieron para analizar el escenario económico y coincidieron en una demanda central: competir con el mundo, pero con condiciones que permitan sostener la producción y el empleo en la provincia.

El encuentro, denominado “Tendencias que transforman la industria: mercados, innovación y oportunidades de crecimiento”, fue organizado por la Confederación Económica de Misiones (CEM), el Ministerio de Industria de Misiones, la Municipalidad de Puerto Rico y la Cámara de Comercio, Industria, Turismo, Producción y Servicios Libertador General San Martín, en el marco de la Semana de la Industria.

La convocatoria reunió a representantes de actividades diversas, entre ellas minería, producción ladrillera y ceramista, industria forestal, calzado, gráfica, frigoríficos, cluster de la mandioca, reciclaje y transporte. La amplitud sectorial expuso un problema transversal: el costo de producir en Misiones y la capacidad de las empresas para sostenerse en un mercado cada vez más abierto.

El presidente de la CEM, Guillermo Fachinello, planteó la necesidad de que los representantes misioneros en el Congreso defiendan las particularidades de las economías regionales. “Debemos hacer docencia de lo que significa trabajar en Misiones”, sostuvo, al remarcar que las decisiones nacionales tienen efectos diferentes en una provincia con más del 90% de su territorio fronterizo.

El planteo empresarial no apuntó a cerrar la economía. Por el contrario, el reclamo que atravesó el encuentro fue alcanzar una estructura de costos que permita aprovechar la apertura comercial sin dejar a las PyMEs locales en una posición de desventaja frente a productos importados.

Luis Steffen, secretario de la CEM y presidente de la Cámara Libertador General San Martín, fue quien expresó con mayor claridad esa tensión. Al recordar el proceso histórico que convirtió a Puerto Rico en un polo industrial, sostuvo que Misiones no puede limitarse a producir materias primas y debe continuar agregando valor y generando empleo.

Pero el diagnóstico actual es más complejo. “Una PyME cierra cuando no puede pagar la energía, cuando la presión impositiva se vuelve insoportable, cuando los costos laborales la dejan fuera de competencia”, afirmó Steffen. El empresario reclamó pasar de las capacitaciones y el acompañamiento institucional a decisiones que permitan reducir los costos estructurales de las empresas.

La energía apareció como uno de los principales puntos de preocupación. Para las industrias electrointensivas y para buena parte del entramado manufacturero, el costo energético dejó de ser solamente una variable más de la estructura de gastos y comenzó a condicionar directamente la continuidad de determinadas operaciones.

La ecuación se completa con impuestos nacionales, provinciales y tasas municipales, cargas laborales, logística y burocracia. Según planteó Steffen, la acumulación de esos costos puede neutralizar las ventajas competitivas de empresas que necesitan vender fuera de Misiones o enfrentar la competencia de bienes producidos en otros países.

En ese marco, la apertura de las importaciones fue otro de los ejes del debate. La posición empresaria fue explícita: la industria misionera no reclama evitar la competencia internacional, sino contar con condiciones que permitan enfrentarla. “Queremos un mercado abierto, pero con igualdad de condiciones”, sostuvo Steffen.

El planteo implica una agenda de reformas internas. Entre las demandas mencionadas aparecen la reducción de impuestos, la revisión de las cargas patronales y los costos laborales, la disminución del costo energético y la eliminación de trabas burocráticas. La lógica es que una reducción de costos improductivos puede liberar recursos para inversión, incorporación tecnológica, producción y empleo.

La CEM también puso sobre la mesa una problemática específica de Misiones vinculada con la estructura tributaria provincial. Steffen mencionó la doble y triple imposición de Rentas, el impuesto a los sellos y los regímenes de percepciones aplicados sobre clientes extraprovinciales. Según sostuvo, estos mecanismos generan costos y una carga administrativa que afecta especialmente a las pequeñas y medianas empresas.

El reclamo, sin embargo, convivió con un reconocimiento al rumbo macroeconómico nacional. De acuerdo con una encuesta de la Confederación Económica de Misiones citada durante el encuentro, el 78% de las PyMEs consultadas considera que las medidas adoptadas por el Gobierno nacional van en la dirección correcta.

Ese dato introduce un matiz relevante en el debate. El sector empresario no cuestiona necesariamente la necesidad de ordenar las cuentas públicas y reducir la inflación. Lo que plantea es que la estabilización macroeconómica debe traducirse en mejores condiciones para producir.

“La estabilidad macroeconómica debe ser el punto de partida, no el punto de llegada”, resumió Steffen. La frase concentra el principal desafío que enfrenta el entramado productivo: que la mejora de las variables generales de la economía alcance a las fábricas, comercios, chacras y pequeñas empresas.

La preocupación aparece también en las expectativas. Según el mismo relevamiento citado por la CEM, el 70% de las PyMEs manifestó que no observa crecimiento de la Argentina en los próximos meses. Más allá de la evolución futura de los indicadores, esa percepción puede condicionar decisiones de inversión, contratación y ampliación de capacidad productiva.

La respuesta que propone el sector privado no es volver al cierre de la economía. Es reducir la brecha de costos que existe entre producir localmente y competir con bienes provenientes de países con estructuras impositivas, energéticas, laborales y logísticas diferentes.

Crédito, infraestructura y articulación público-privada

Desde el Gobierno provincial, el ministro de Industria, Federico Fachinello, puso el énfasis en el rol de las PyMEs dentro de la cadena productiva. Señaló que la industria comienza con el pequeño productor, continúa con los servicios y la logística y termina generando movimiento sobre el conjunto de la economía.

El funcionario destacó además la importancia del diálogo permanente con las cámaras empresariales para diseñar políticas productivas y mencionó como ejemplo el acceso al crédito productivo con tasas bonificadas.

“Ustedes son los que generan el trabajo de calidad y nosotros somos los que debemos generar las condiciones para que eso pase”, sostuvo Fachinello. La definición plantea una división de responsabilidades: las empresas toman las decisiones de producción e inversión, mientras el Estado debe procurar un entorno que reduzca obstáculos y facilite esas decisiones.

El acceso al financiamiento aparece como una herramienta especialmente relevante en un escenario de costos elevados. Para una PyME, disponer de crédito en condiciones razonables puede determinar si una empresa posterga una inversión, reemplaza equipamiento, incorpora tecnología o sostiene capital de trabajo durante una caída temporal de la demanda.

El encuentro también incorporó una mirada sobre innovación y transformación de los mercados. Ximena Díaz Alarcón, especialista en experiencia del cliente, participó de las disertaciones junto con Nicolás Johann, de Frigorífico San Francisco, y Hugo Herrera, de Raiza. El objetivo fue ampliar la discusión más allá de los costos y abordar las nuevas tendencias que atraviesan a las empresas.

Para Puerto Rico, la discusión tiene además una dimensión territorial. La ciudad construyó buena parte de su identidad económica sobre la transformación de la producción primaria y la generación de valor local. Sostener esa matriz requiere que las empresas puedan atravesar el actual proceso de apertura sin perder capacidad productiva.

Carlos Koth, intendente de Puerto Rico, recordó el origen histórico de la celebración del Día de la Industria y el papel de los pioneros que transformaron la actividad económica de la localidad. También advirtió sobre las dificultades que enfrentan las PyMEs industriales ante una economía nacional que, según planteó, todavía no acompaña suficientemente a las economías regionales.

El desafío queda planteado en términos concretos. Misiones necesita mantener abierta su economía, ampliar mercados y generar inversión, pero también necesita evitar que la diferencia de costos termine expulsando empresas del mercado. La solución requiere trabajar sobre aquello que sí puede modificarse: energía, impuestos, financiamiento, logística, burocracia, infraestructura y productividad.

Por eso, el pedido de la industria misionera no se presenta como una resistencia a la transformación económica. Es una demanda para que esa transformación incluya a las empresas que producen en el territorio. La apertura puede ampliar oportunidades, pero para aprovecharlas las PyMEs necesitan capacidad de competir.

La discusión que surgió en Puerto Rico coloca así a la industria frente a una nueva etapa. El objetivo no es elegir entre mercado interno y mercado internacional, ni entre protección y apertura, sino construir las condiciones para que una empresa misionera pueda producir, invertir, exportar y sostener empleo en un escenario de mayor competencia.

En una provincia donde la distancia de los grandes centros de consumo y la condición fronteriza agregan costos y particularidades, esa discusión adquiere una dimensión estratégica. El resultado de las reformas macroeconómicas se medirá también en la capacidad de las empresas para mantener abiertas sus puertas, incorporar tecnología y generar trabajo.

“Queremos producir y generar trabajo. Queremos que nuestros hijos se queden a trabajar y construir su futuro en Misiones”, resumió Steffen. Esa definición sintetiza el desafío que atraviesa al sector: que la estabilidad económica no quede limitada a los indicadores nacionales y pueda convertirse, finalmente, en condiciones concretas para producir en el territorio.

Este es el discurso institucional brindado durante el encuentro por Luis Steffen: Día de la Industria – Discurso Luis Steffen

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Créditos en dólares: los bancos respaldan la flexibilización

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La flexibilización del crédito bancario en dólares abrió una discusión que excede el volumen potencial de préstamos y vuelve a colocar en el centro del debate la arquitectura prudencial del sistema financiero argentino. Mientras la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) respaldó la decisión oficial y la definió como “un paso más en la dirección correcta”, exfuncionarios como Hernán Lacunza y Guido Sandleris plantearon que el cambio puede reintroducir riesgos que la regulación posterior a la crisis de 2001 buscó precisamente evitar.

El Gobierno apunta a movilizar una masa creciente de ahorro en moneda extranjera hacia la inversión productiva. Según explicó el secretario de Finanzas, Federico Furiase, los depósitos en dólares del sistema bancario pasaron de unos US$23.000 millones a alrededor de US$40.000 millones. Actualmente, las entidades utilizan en préstamos cerca del 60% de esos depósitos y la nueva regulación busca elevar esa proporción hasta el 75%, lo que permitiría generar una capacidad potencial adicional de unos US$6.000 millones de financiamiento para empresas.

La lógica oficial es que una economía con una disponibilidad limitada de pesos necesita aprovechar la competencia entre monedas y profundizar la intermediación financiera para transformar ahorro en inversión. El objetivo no es solamente aumentar el volumen de crédito, sino canalizar recursos que permanecen dentro del sistema hacia proyectos de mayor plazo y escala.

“Para una economía donde la cantidad de pesos está muy acotada, para seguir bajando la inflación es importante que se dé la competencia de monedas y el concepto de la dolarización endógena”, explicó Furiase. Bajo esa concepción, el dólar deja de funcionar únicamente como reserva de valor y comienza a adquirir un papel más relevante como vehículo de financiamiento de la economía real.

ADEBA acompañó esa interpretación. La entidad que reúne a los principales bancos de capital nacional sostuvo que la modificación puede generar condiciones para desarrollar el ahorro y el crédito en dólares durante los próximos años. Desde la asociación consideraron que el cambio permitirá una intermediación más eficiente de los ahorros en moneda extranjera hacia el sector privado y favorecerá tanto la captación de depósitos como la generación de préstamos destinados a la producción.

La construcción aparece entre las actividades que podrían aprovechar con mayor intensidad esta nueva herramienta. Furiase identificó a los desarrolladores inmobiliarios como potenciales demandantes de financiamiento para proyectos de gran escala, particularmente en un mercado donde el plazo constituye una de las principales restricciones para transformar ahorro en inversión.

El Gobierno también pretende complementar esta estrategia con instrumentos destinados a recuperar fondos que permanecen fuera del sistema financiero. La denominada “inocencia fiscal” forma parte de ese esquema: según las estimaciones oficiales mencionadas por Furiase, los argentinos mantienen aproximadamente US$170.000 millones fuera de los circuitos formales.

La apuesta consiste en que una mayor confianza en el sistema permita captar una parte de esos recursos, remunerar mejor al ahorrista y, simultáneamente, ampliar el financiamiento de proyectos productivos. El mecanismo podría generar un círculo de mayor intermediación financiera, inversión, productividad y, eventualmente, salarios reales.

El límite está en quién toma el crédito

El principal punto de discusión no está en la existencia del ahorro en dólares, sino en el destino del crédito. La regulación anterior establecía una relación mucho más estricta entre la moneda en la que una empresa genera sus ingresos y aquella en la que se endeuda. La nueva normativa amplía el universo de empresas que pueden acceder al financiamiento en dólares, incluso aquellas cuyos ingresos no provienen directamente de exportaciones.

Ahí aparece el riesgo que señalan los críticos: el descalce de moneda. Una empresa que recauda principalmente pesos pero toma deuda en dólares puede afrontar una situación financiera manejable mientras el tipo de cambio permanece relativamente estable. Una depreciación significativa, en cambio, puede incrementar abruptamente el peso de sus obligaciones sin que sus ingresos aumenten en la misma proporción.

Ese escenario es el que llevó a Lacunza a advertir sobre la posibilidad de repetir errores de fines de los años noventa. El exministro de Hacienda cuestionó que se otorgue crédito en dólares a empresas cuyos ingresos están denominados en pesos y sostuvo que, ante una eventual suba del tipo de cambio, la dificultad de repago podría trasladarse al sistema financiero.

Su argumento recupera una de las lecciones centrales de la crisis de 2001: el problema no radica únicamente en la capacidad individual de una empresa para endeudarse, sino en qué ocurre cuando una depreciación cambiaria afecta simultáneamente a una gran cantidad de deudores.

Guido Sandleris, expresidente del Banco Central, planteó una objeción similar desde la perspectiva de la regulación prudencial. Para el exfuncionario, la Argentina logró construir después de 2001 una de las pocas reglas financieras que atravesó distintas crisis cambiarias sin desembocar en una crisis bancaria: separar, en términos generales, los circuitos de intermediación en pesos y dólares.

Según su argumento, los depósitos en moneda extranjera podían prestarse esencialmente a quienes también generaban divisas, de modo que una depreciación del peso no transformara automáticamente una deuda en dólares en un problema de solvencia para el tomador y, por extensión, para el banco.

La advertencia de Sandleris apunta a una cuestión de diseño institucional: aunque el monto habilitado inicialmente sea relativamente acotado, el precedente regulatorio puede tener mayor relevancia que el volumen inmediato de crédito. El riesgo, desde esta perspectiva, no es necesariamente la medida actual sino una eventual ampliación futura del criterio.

El desafío es transformar ahorro en inversión sin trasladar el riesgo al sistema

La discusión ofrece dos diagnósticos diferentes sobre un mismo problema. El Gobierno observa una oportunidad: depósitos en dólares que crecieron con fuerza, una mayor confianza financiera y una economía que necesita inversión de largo plazo. Los críticos observan una vulnerabilidad: una economía todavía bimonetaria, con antecedentes de fuertes depreciaciones y empresas cuyos ingresos pueden estar denominados en pesos.

El punto de equilibrio está en los mecanismos de cobertura y en la evaluación individual del riesgo. La nueva regulación mantiene límites macroprudenciales y establece condiciones más exigentes para las financiaciones alcanzadas por el nuevo régimen, precisamente para evitar que una expansión del crédito se transforme en un deterioro de la solvencia bancaria.

Desde una perspectiva de desarrollo, el desafío consiste en lograr que el ahorro en dólares financie activos productivos capaces de generar los flujos necesarios para devolver esos dólares. No es lo mismo financiar una actividad exportadora, un proyecto inmobiliario con ingresos dolarizados o infraestructura vinculada a sectores transables que utilizar divisas para cubrir gastos de una empresa cuyos ingresos dependen exclusivamente del mercado interno.

La diferencia es crucial porque determina quién absorbe el riesgo cambiario. Si el proyecto genera dólares, el endeudamiento puede funcionar como una herramienta natural de financiamiento. Si genera pesos, la cobertura requiere mecanismos adicionales que impidan que una depreciación transforme una decisión empresarial en un riesgo sistémico.

En ese sentido, la flexibilización puede convertirse en una herramienta para profundizar el mercado de crédito argentino si consigue ampliar el financiamiento de inversiones sin deteriorar la calidad de los activos bancarios. El objetivo de política pública no debería ser simplemente prestar más dólares, sino conseguir que esos dólares financien productividad, infraestructura y capacidad exportadora.

La oportunidad está en aprovechar el crecimiento de los depósitos en moneda extranjera sin repetir el descalce que históricamente convirtió las crisis cambiarias en crisis financieras. La discusión que acaba de abrirse, por lo tanto, no enfrenta necesariamente crédito contra prudencia: plantea cómo diseñar una intermediación más profunda que pueda sostenerse también cuando cambie el ciclo cambiario.

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El BCRA amplía el crédito en dólares, pero fija un techo del 15% y endurece los controles prudenciales

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) adecuará el marco prudencial para las financiaciones en moneda extranjera luego de la modificación del artículo 23 del Decreto 905/02 anunciada por el Poder Ejecutivo. La decisión amplía el universo de destinos al que podrán dirigirse los depósitos en dólares, pero incorpora un límite cuantitativo y mayores exigencias de capital para evitar que una expansión del crédito genere nuevos riesgos sobre el sistema financiero.

La lógica económica detrás del cambio apunta a profundizar la intermediación financiera en una economía donde el ahorro y las decisiones de inversión se encuentran parcialmente dolarizados. El objetivo es que una mayor proporción de los depósitos en moneda extranjera pueda transformarse en financiamiento para la inversión privada, la actividad productiva y el empleo, reduciendo al mismo tiempo la dependencia de fuentes externas de crédito.

El cambio, sin embargo, no supone una liberalización irrestricta del crédito en dólares. El BCRA establecerá que las financiaciones provenientes de depósitos en moneda extranjera destinadas a clientes que no encuadren en los destinos que ya estaban habilitados no podrán superar, en conjunto, el 15% de los depósitos en dólares de cada entidad financiera.

Ese límite funciona como una barrera prudencial frente a uno de los principales riesgos de una mayor dolarización del crédito: el descalce de moneda. Un tomador que genera sus ingresos en pesos pero contrae una deuda en dólares puede enfrentar un deterioro abrupto de su capacidad de repago si se produce una variación significativa del tipo de cambio. Por eso, la nueva regulación combina la ampliación del crédito con requisitos adicionales para bancos y deudores.

La primera protección estará vinculada al capital. Para estas nuevas financiaciones, el requisito de capital mínimo será equivalente al 125% del correspondiente a otras operaciones comparables. En términos regulatorios, esto implica que las entidades deberán respaldar con una mayor cobertura patrimonial los créditos considerados más expuestos al riesgo cambiario.

El segundo mecanismo operará sobre los límites de exposición crediticia. Estas financiaciones computarán por 1,25 veces la exposición que correspondería si no estuvieran alcanzadas por el tratamiento específico. De esta manera, el regulador eleva el costo prudencial de incrementar este tipo de cartera y desalienta una expansión excesivamente acelerada.

El tercer componente será la evaluación de la capacidad de repago. Las entidades financieras deberán analizar cómo responderían los tomadores ante escenarios de variación del tipo de cambio de diferente magnitud. El objetivo es que la decisión de otorgar un préstamo en dólares no se base exclusivamente en la situación financiera actual del cliente, sino también en su capacidad para absorber eventuales movimientos cambiarios.

La combinación de límite cuantitativo, mayor exigencia de capital y pruebas de capacidad de pago busca resolver una tensión central de la política financiera argentina: cómo utilizar los dólares depositados dentro del sistema para financiar inversión sin trasladar al sistema bancario los riesgos derivados de prestar en una moneda distinta de aquella en la que generan ingresos muchos de los tomadores.

En ese sentido, la medida parte de una premisa relevante para una economía bimonetaria: profundizar la intermediación entre el ahorro doméstico y la inversión privada puede reducir el desbalance entre ambos. Cuando los dólares permanecen fuera del circuito crediticio, el sistema financiero pierde capacidad para transformar ese ahorro en inversión productiva. Cuando se habilita su utilización, aumenta potencialmente la oferta de crédito, pero también adquiere mayor importancia la gestión del riesgo cambiario.

El desafío consiste, entonces, en ampliar la frontera del financiamiento sin deteriorar la calidad de los activos bancarios. La regulación diseñada por el BCRA busca que la expansión sea gradual y que cada peso de riesgo adicional tenga un respaldo patrimonial acorde con su exposición.

Para las empresas, especialmente aquellas con ingresos o activos vinculados al dólar, la modificación puede ampliar las alternativas de financiamiento disponibles dentro del sistema local. El efecto sobre la inversión dependerá, sin embargo, de la capacidad de los bancos para canalizar esos fondos y de que la demanda de crédito encuentre proyectos con flujos suficientes para sostener obligaciones en moneda extranjera.

La medida también apunta a un problema estructural de la economía argentina: la baja profundidad del crédito bancario. Movilizar el ahorro en dólares existente dentro del sistema puede generar una fuente adicional de financiamiento sin depender exclusivamente del ingreso de capitales externos. Para que ese mecanismo tenga impacto sostenido, será necesario que el nuevo crédito se dirija hacia actividades capaces de generar productividad, exportaciones o ingresos compatibles con la moneda del financiamiento.

El BCRA plantea así una estrategia de expansión controlada: permitir nuevos destinos para los depósitos en dólares, pero establecer límites explícitos y una cobertura prudencial superior. La eficacia de la medida se jugará en el equilibrio entre ambos objetivos: transformar ahorro inmovilizado en crédito útil para la economía real sin comprometer la solvencia y liquidez de las entidades financieras.

En última instancia, el cambio regulatorio no busca solamente aumentar el volumen de préstamos denominados en dólares. Su objetivo más profundo es ampliar la capacidad del sistema financiero argentino para conectar ahorro e inversión dentro del país. El resultado dependerá de que esa mayor disponibilidad de crédito pueda convertirse en inversión productiva y empleo, manteniendo bajo control el riesgo que históricamente representa el descalce de monedas.

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Banco Macro recibe una línea financiera del BID Invest por US$200 millones para impulsar el crédito productivo a PyMEs

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La operación fortalece el rol del banco como motor del desarrollo empresarial en Argentina y beneficiará especialmente a empresas del Norte Grande.

Banco Macro, una de las principales entidades financieras privadas de Argentina, fue seleccionado por BID Invest —el brazo del sector privado del Grupo BID— para recibir una línea de financiamiento de hasta US$200 millones destinada a ampliar el acceso al crédito productivo para pequeñas y medianas empresas en todo el país.

La decisión de BID Invest de elegir a Banco Macro como socio estratégico para esta operación no es casual: refleja el reconocimiento internacional a la solidez institucional, la trayectoria y el compromiso del banco con el desarrollo económico y social argentino.

Un componente central de la operación apunta a fortalecer el financiamiento de empresas radicadas en las provincias del Norte Grande, región históricamente postergada en materia de acceso al crédito.

Esta orientación federal es coherente con el ADN de Banco Macro: una entidad que construyó su liderazgo sobre la cercanía con sus clientes y el arraigo en las economías regionales.

La voz del Banco Macro

“A través de nuestro acuerdo con BID Invest, ponemos US$200 millones a disposición de las PyMEs, el comercio y la producción. Queremos ser unaliado estratégico para emprendedores y empresarios PyME, facilitando el acceso al crédito donde más se necesita, especialmente en el Norte Grande,
para impulsar la inversión, el empleo y el desarrollo productivo con una visión verdaderamente federal”, aseguró Jorge Brito, Presidente de Banco Macro.

El respaldo del BID Invest: una señal de confianza

La operación se enmarca en la Estrategia de País del Grupo BID con Argentina 2025-2028, que prioriza la modernización productiva y el acceso al financiamiento como palancas del crecimiento.

Qué BID Invest —con una cartera de US$22.000 millones en activos bajo gestión y presencia en 25 países— haya elegido a Banco Macro como
vehículo de esta iniciativa en Argentina consolida el posicionamiento del banco como referente del sector financiero privado nacional.

Banco Macro: compromiso con el desarrollo productivo

Las pymes representan la columna vertebral del tejido empresarial argentino y una parte sustancial del empleo formal. Banco Macro entiende ese rol y asume el desafío de ser el banco que acompaña su crecimiento con soluciones reales, accesibles y de largo plazo.

Esta operación reafirma la visión estratégica de Banco Macro: crecer junto al país, apoyar a quienes generan trabajo y valor, y contribuir al progreso de las comunidades donde está presente.

De izquierda a derecha: Jorge Scarinci, Gerente de Finanzas de Banco Macro, Santiago Portais, Gerente de Entidades Financieras, y Sergio Lew, CIO de BID Invest

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