Durante el primer trimestre del año, el stock de préstamos al sector privado no financiero creció más del 100 % en términos reales interanuales. No obstante, el sistema aún enfrenta limitaciones estructurales que dificultan su capacidad de tracción sobre la economía productiva local.
Según un estudio elaborado por el equipo económico municipal, los préstamos en pesos aumentaron un 101 % real en Posadas, mientras que los préstamos en dólares lo hicieron un 111,8 % respecto al mismo período de 2024. La expansión del crédito superó a la evolución de los depósitos en moneda local, aunque en el segmento en dólares ocurrió lo contrario.
Pese a este crecimiento, el sistema financiero argentino continúa mostrando un bajo nivel de bancarización. En 2024, el crédito al sector privado alcanzó el 8,4 % del PIB, apenas un tercio del máximo registrado en 1998, y muy por debajo del promedio latinoamericano (55 %). El histórico bajo ratio préstamos/depósitos (LDR) argentino sigue vigente, limitando la intermediación financiera tradicional.
La particular evolución del sistema bancario local, orientado crecientemente hacia negocios no tradicionales —como la colocación de pasivos remunerados en el BCRA—, ha fortalecido su solidez pero a costa de reducir su rol como intermediador entre ahorristas e inversores. Esta reconfiguración se traduce en altos costos de financiamiento y bajo acceso, especialmente para pequeñas empresas.
En ese sentido, las tasas promedio de préstamos personales en 2025 rondan el 70,3 %, con una inflación interanual del 43,5 %, lo que implica un spread real cercano al 18,7 %. La brecha entre tasas activas y pasivas, alimentada por la escasa competencia y la existencia de pasivos remunerados del BCRA, refuerza las barreras al crédito.
Las SGR y el nuevo Fondo de Garantías Misiones (FOGAMI)
Para mitigar las restricciones estructurales, las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) y los Fondos de Garantía Pública (FGP) ganan protagonismo. Estas entidades permiten que microemprendedores y PyMEs accedan a avales que reducen el riesgo para el banco, facilitando el financiamiento formal.
En 2024, unas 41.293 MiPyMEs fueron asistidas por el sistema de garantías, aunque esto representa solo el 2,3 % del universo de empresas con Certificado MiPyME. A marzo de 2025, operaban en el país 46 SGR y 15 FGP, con un volumen garantizado total de $2,6 billones en el caso de las entidades privadas y $114 mil millones en el de las públicas. Entre estas últimas se destaca el recientemente creado Fondo de Garantías Misiones (FOGAMI), aún en etapa de implementación, con potencial para dinamizar el acceso al crédito productivo en la provincia.
El avance del crowdfunding
Como complemento al sistema bancario, el financiamiento colectivo o crowdfunding se presenta como una alternativa con creciente relevancia. Habilitado por la Ley 27.349, permite canalizar recursos directamente hacia proyectos productivos, artísticos o sociales, a través de plataformas reguladas por la CNV. En algunos casos, incluso habilita aportes en activos virtuales o participaciones en propiedades inmobiliarias tokenizadas, ampliando las fronteras del financiamiento.
En el plano local, el informe también destaca una caída interanual del 37 % en la habilitación de nuevos comercios en Posadas, aunque con un aumento del 237 % en las renovaciones. La actividad constructiva mostró un alza del 13 % interanual en superficie aprobada, pero con un retroceso mensual del 10,8 %. El patentamiento de vehículos, en cambio, creció con fuerza: +146 % autos y +7,5 % motos interanual.
Por su parte, la tasa de ocupación hotelera en marzo se ubicó en 34,1 %, con una caída de 2,5 puntos porcentuales interanual, lo que refleja el impacto de la menor movilidad y consumo aún en sectores clave como el turismo.
La economía posadeña da señales de recuperación en términos de financiamiento y actividad, pero la mejora no alcanza todavía para compensar las restricciones estructurales del sistema financiero argentino. La baja intermediación, el alto costo del crédito y la información asimétrica siguen limitando el desarrollo pleno del tejido productivo local. En este contexto, las políticas de fortalecimiento institucional, como el FOGAMI, y las herramientas de innovación financiera, como el crowdfunding, serán claves para motorizar una recuperación sostenida con inclusión y capitalización productiva.