Crisis De Representación

Milei sigue entre los presidentes con peor imagen de América Latina

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La estabilización económica que el Gobierno exhibe como principal carta política todavía no logra traducirse en una recuperación contundente de la imagen presidencial. Javier Milei mejoró su valoración durante junio, pero continúa ocupando uno de los lugares más rezagados del ranking de mandatarios latinoamericanos, una señal de que la normalización de algunas variables macroeconómicas no ha conseguido disipar el malestar social acumulado tras más de dos años de ajuste.

El relevamiento de CB Global Data ubica al presidente argentino en el puesto 13 entre los 18 jefes de Estado evaluados en América Latina. Su imagen positiva alcanzó el 37,9%, frente a una negativa del 59,6%. Si bien representa una mejora respecto del 34,8% registrado en mayo, el dato sobresaliente es otro: Milei sigue formando parte del grupo de los seis presidentes con peor valoración de toda la región.

La encuesta refleja una realidad incómoda para la Casa Rosada. Mientras el oficialismo insiste en que la inflación dejó de ser el principal problema y que la economía atraviesa una fase de recuperación, la mayoría de los argentinos continúa evaluando negativamente la gestión presidencial.

El rechazo no sólo supera ampliamente a la aprobación, sino que además presenta una intensidad significativa. El 50,5% de los consultados calificó la gestión como “muy mala”, mientras que apenas el 27,2% la consideró “muy buena”. En otras palabras, el núcleo duro opositor aparece considerablemente más amplio que el segmento de adhesión incondicional al Presidente.

La comparación regional tampoco favorece al mandatario argentino. Nayib Bukele lidera el ranking con una aprobación del 69,1%, Claudia Sheinbaum alcanza el 65,5% y Laura Fernández llega al 56,1%. Incluso presidentes que atraviesan escenarios políticos complejos, como Lula da Silva en Brasil, conservan niveles de respaldo superiores a los de Milei.

La ubicación del Presidente resulta particularmente llamativa porque se produce en un contexto donde el Gobierno considera que logró sus principales objetivos iniciales: reducir drásticamente la inflación, sostener el equilibrio fiscal y estabilizar el mercado cambiario. Sin embargo, los resultados sugieren que buena parte de la sociedad aún no percibe esas mejoras como suficientes para compensar los costos sociales del programa económico.

La lectura política del estudio deja una conclusión relevante. Milei parece haber detenido la erosión de imagen que caracterizó buena parte de 2025 y comienzos de 2026, pero todavía está lejos de construir una mayoría social sólida. La mejora registrada en junio muestra capacidad de recuperación, aunque sobre una base relativamente baja y con niveles de rechazo que continúan siendo elevados.

De hecho, entre los presidentes sudamericanos analizados, sólo algunos mandatarios atravesados por fuertes crisis políticas o institucionales exhiben números peores. La Argentina aparece así en una situación paradójica: el Gobierno reivindica logros macroeconómicos que pocos meses atrás parecían difíciles de alcanzar, pero esos avances todavía no encuentran un correlato equivalente en la opinión pública.

Más que una consolidación, los datos parecen describir una tregua. Milei mejora, pero no despega. Recupera algunos puntos, pero continúa lejos de los liderazgos regionales. Y mientras el oficialismo celebra cada indicador económico favorable, la encuesta recuerda que el principal desafío del Presidente sigue siendo político: transformar la estabilización en legitimidad social duradera.

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Universidad Austral proyecta mínima participación desde 1983: “La apatía domina las urnas”

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Un informe del Observatorio de Calidad Institucional (OCI) de la Universidad Austral anticipa que los comicios legislativos del próximo 26 de octubre podrían registrar la tasa de participación más baja desde el retorno de la democracia. El estudio proyecta que apenas el 65% del padrón acudiría a las urnas, marcando un récord de ausentismo y reflejando el creciente desencanto ciudadano con la política.

Participación en caída y desconfianza electoral

El informe, titulado “Proyección de participación y análisis del comportamiento de los oficialismos en elecciones de medio término. Su posible impacto en las elecciones nacionales del 26 de octubre”, fue elaborado por Marcelo Bermolén, director del OCI de la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral.

A partir del análisis de diez elecciones provinciales desdobladas realizadas a lo largo de 2025 —entre ellas Chaco, Misiones, Salta, Santa Fe, Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires—, el estudio determinó que la participación promedio fue del 59,37%, con picos mínimos en distritos donde uno de cada dos electores habilitados no asistió a votar.

Si se proyecta ese comportamiento sobre el escenario nacional, considerando el diferencial histórico registrado en 2021, la participación en las elecciones legislativas del próximo domingo se ubicaría en torno al 65,27%, muy por debajo del 71,83% de los comicios de 2021 y del 77,39% observado en 2013.

La desconfianza, la apatía y la rebeldía frente a las fuerzas políticas tradicionales se expresan hoy también en las urnas vacías”, advirtió Bermolén.

El informe señala que el voto obligatorio pierde eficacia como instrumento de movilización cívica frente al malestar social y político. La tendencia descendente de la participación, que comenzó a consolidarse a partir de 2013, se habría profundizado en un contexto de anomia, crisis económica y desafección institucional.

El voto de medio término como “plebiscito” del gobierno

El trabajo académico también repasa el desempeño de los oficialismos en todas las elecciones legislativas desde 1985. Según el relevamiento, en 9 de las 11 elecciones de medio término celebradas desde el retorno de la democracia, el partido de gobierno perdió votos respecto de la elección presidencial previa, fenómeno que el estudio denomina la “regla del castigo”.

A pesar de ello, en 6 de esas 11 ocasiones, el oficialismo logró imponerse, aunque con menor caudal electoral. En promedio, las pérdidas de apoyo rondaron los 13,79 puntos porcentuales.

Solo dos presidentes lograron revertir esa tendencia y mejorar su desempeño en las elecciones intermedias: Néstor Kirchner, en 2005, con un incremento del 16,49%, y Mauricio Macri, en 2017, con una mejora genuina del 7,6%.

Por el contrario, los descensos más pronunciados correspondieron a Fernando de la Rúa en 2001 (−25,66%), Cristina Fernández de Kirchner en 2013 (−21,28%) y Alberto Fernández en 2021 (−13,68%).

“Las elecciones de medio término funcionan como un plebiscito del rumbo del gobierno”, sostiene el documento. “Determinan si un oficialismo logra amortiguar el castigo o convertirlo en una ratificación de gestión”.

Proyección y posibles impactos políticos

El OCI proyecta que la participación nacional se moverá en una “banda operativa” entre el 65,27% y el 69,11%, confirmando una tendencia de desmovilización electoral que podría impactar sobre la legitimidad de los resultados.

“El ausentismo se convierte en el primer partido político de la Argentina cuando supera el caudal de votos de las principales fuerzas”, advierte el informe.

De confirmarse las proyecciones, el escenario del 26 de octubre podría combinar baja participación ciudadana y voto de desaprobación hacia el oficialismo, en un contexto de recesión económica y desconfianza institucional.

“La apatía electoral —concluye Bermolén— no es solo una expresión de desinterés: es una forma de protesta silenciosa frente a una dirigencia que no logra representar ni entusiasmar al electorado”.

ELECCIONES 2025 Proyeccion de Participacion y Comportamiento de Los Oficalismos en Elecciones de Medio Termino by CristianMilciades

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