Crisis Económica

Morosidad en alza: el crédito familiar tensiona el discurso del Gobierno y expone límites del consumo

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En febrero de 2026, el sistema financiero argentino registró un nuevo salto en la morosidad de las familias, que alcanzó el 11,2% y acumuló 16 meses consecutivos de subas, según el último informe del Banco Central. El dato no es menor: en octubre de 2024 ese ratio era de apenas 2,5%. La dinámica, que se profundiza en préstamos personales (13,8%) y tarjetas de crédito (11,6%), instala una tensión de fondo en el relato oficial sobre la recuperación del consumo. ¿Se trata de un desfasaje transitorio o de un límite estructural del modelo económico en curso?

Crédito que se desacelera y capacidad de pago en retroceso

El dato se inscribe en un contexto donde el crédito pierde dinamismo y las condiciones financieras se endurecen. El ratio de irregularidad del crédito al sector privado llegó al 6,7% en febrero, con un incremento mensual de 0,3 puntos porcentuales y un salto interanual de 4,9 p.p. Sin embargo, el núcleo del problema está en los hogares: la mora pasó de 2,9% en febrero de 2025 a 11,2% un año después.

La explicación no requiere tecnicismos: los ingresos reales muestran deterioro y el consumo se enfría. A esto se suma que la expansión del crédito al consumo se frenó hacia fines de 2025, lo que deja a muchas familias con compromisos asumidos en un escenario más favorable, pero con menor capacidad actual para cumplirlos.

El comportamiento del sistema financiero también aporta señales. Aunque la exposición al sector privado creció hasta el 44,4% del activo total (+6,3 p.p. interanual), ese aumento responde más a efectos nominales que a una expansión real del crédito. En paralelo, los bancos endurecieron condiciones, mientras la demanda cayó en todos los segmentos, tanto en empresas como en hogares.

Consumo, crédito y relato: una brecha que se amplía

La evolución de la morosidad impacta directamente sobre el frente político-económico. Mientras algunos indicadores muestran mejoras mensuales, el consumo continúa en terreno negativo en la comparación interanual, con caídas de hasta 2,6%.

El contraste con las afirmaciones oficiales sobre niveles récord de consumo introduce una disonancia que no pasa desapercibida en el mercado. Parte del repunte reciente se explica por el uso del crédito, especialmente en bienes durables y turismo, lo que agrega presión sobre la capacidad de pago de los hogares.

En este escenario, el sistema financiero aparece en una posición ambivalente. Por un lado, mantiene niveles elevados de cobertura; por otro, enfrenta un deterioro sostenido en la calidad de su cartera, particularmente en los segmentos más sensibles al ciclo económico.

Señales a monitorear

El aumento de la morosidad no es solo un dato técnico. Funciona como termómetro de la economía real y, al mismo tiempo, como indicador adelantado de tensiones más profundas. La persistencia de la tendencia —16 meses consecutivos— sugiere que no se trata de un fenómeno aislado.

Hacia adelante, el foco estará puesto en la evolución del ingreso real, la dinámica del crédito y la capacidad del sistema para absorber el deterioro sin trasladarlo a mayores restricciones. También en cómo impacta este proceso sobre el consumo masivo, que sigue mostrando debilidad.

La pregunta de fondo permanece abierta: si el crédito deja de ser el sostén del consumo, ¿qué motor tomará ese lugar en el corto plazo?

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El INDEC confirma que los salarios volvieron a perder contra la inflación y profundizan la caída del poder adquisitivo

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Los salarios volvieron a quedar por debajo de la inflación en febrero y consolidaron una tendencia que ya lleva cuatro meses consecutivos. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el índice salarial creció 2,4% mensual, mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 2,9% en el mismo período .

El dato confirma que, pese a la desaceleración inflacionaria en algunos tramos, los ingresos no logran recomponerse en términos reales. La última vez que los salarios le ganaron a los precios fue en octubre de 2025.

Un rezago persistente en el sistema salarial

El informe oficial muestra que el deterioro no es homogéneo, pero sí generalizado en los segmentos formales. El sector registrado —que incluye trabajadores públicos y privados— volvió a perder contra la inflación y acumula seis meses consecutivos de caída real.

En febrero, los salarios del sector privado registrado aumentaron 1,6%, mientras que los del sector público lo hicieron en 2,3%, ambos por debajo del IPC. En contraste, el sector privado no registrado fue el único que logró superar la inflación, con una suba de 4,6% mensual.

A nivel agregado, el índice salarial acumula un incremento del 5% en el primer bimestre y un 35,8% interanual, aunque estos valores no alcanzan para revertir la pérdida de poder adquisitivo frente al ritmo de los precios .

Qué explica la dinámica actual

La evolución de los salarios refleja una combinación de factores: paritarias que corren por detrás de la inflación y ajustes más lentos en el sector formal. El dato de que el segmento informal supere al IPC introduce una señal particular: la recomposición se da en los márgenes menos regulados del mercado laboral.

Esta dinámica sugiere una fragmentación creciente en la estructura salarial, donde los mecanismos formales de actualización pierden capacidad de respuesta frente a la inflación.

Quiénes quedan rezagados

El escenario fortalece una lógica donde los sectores con menor regulación muestran mayor flexibilidad para ajustar ingresos, mientras que el empleo formal —tradicionalmente más protegido— aparece condicionado por acuerdos salariales que no logran seguir el ritmo de los precios.

Para el Gobierno, el dato implica una tensión central: sostener la estrategia de desaceleración inflacionaria sin que el deterioro del salario real impacte en la actividad económica o en el clima social.

Al mismo tiempo, el rezago del sector público introduce presión adicional sobre las negociaciones salariales estatales, en un contexto donde los recursos fiscales son limitados.

Consumo bajo presión

La caída del salario real tiene un efecto directo sobre el consumo. Si los ingresos pierden frente a la inflación, la capacidad de compra se reduce, lo que tiende a enfriar la demanda interna.

El comportamiento diferenciado entre sectores también puede alterar patrones de consumo: mientras el segmento informal ajusta ingresos más rápido, el formal enfrenta restricciones que impactan en decisiones de gasto.

Inflación y salarios en disputa

De acuerdo con estimaciones citadas en el análisis, los niveles de inflación podrían comenzar a ceder a partir de abril, lo que abriría la posibilidad de una recomposición salarial en el segundo semestre.

Sin embargo, la clave estará en la velocidad de ese ajuste: si los precios desaceleran más rápido que las paritarias, el salario real podría recuperar terreno. Caso contrario, la brecha podría profundizarse.

Por ahora, el dato es claro: los salarios siguen corriendo detrás de la inflación, y la disputa por el poder adquisitivo continúa siendo uno de los ejes centrales de la economía argentina.

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Cáritas Posadas: crece la cantidad de familias de clase media que piden ayuda por la crisis económica

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El padre Alberto Barros, vicepresidente de la entidad diocesana, describió un escenario alarmante en el que sectores que antes se sostenían solos hoy necesitan asistencia para cubrir necesidades básicas. También cuestionó las cifras oficiales sobre pobreza.
El impacto de la crisis económica en Posadas ya no se mide solo en los barrios más vulnerables. Desde Cáritas diocesana advierten que un número creciente de familias de clase media se acerca a pedir ayuda con alimentos, medicamentos, pago de servicios y hasta pasajes de colectivo. Es una situación que, según el padre Alberto Barros —vicepresidente de la institución—, no se registraba con esta magnitud desde hace muchos años.
En declaraciones a Canal Doce, el sacerdote señaló que no solo aumentó la cantidad de personas que solicitan asistencia, sino que cambió el perfil de quienes se acercan. Familias que hasta hace poco lograban sostenerse con ingresos estables hoy se encuentran desbordadas por deudas, alquileres y tarifas de servicios que no paran de subir.
Empleo perdido, changas como salida
Barros hizo hincapié en la pérdida de empleo formal como uno de los factores centrales. Muchos trabajadores que quedaron fuera del mercado laboral recurren a aplicaciones de delivery o trabajos informales que implican ingresos menores y mayor desgaste físico. La reinserción laboral, explicó, se vuelve cada vez más difícil, y mientras tanto las deudas se acumulan.
Según el referente eclesiástico, el endeudamiento familiar creció de manera notable: personas que no logran cubrir lo básico —alquiler, luz, agua— y que hasta hace poco vivían con un piso mínimo de dignidad hoy están en una situación de empobrecimiento total.
Duras críticas a los datos oficiales sobre pobreza
El sacerdote fue contundente al referirse a las estadísticas del Gobierno nacional. Para Barros, la clase media que históricamente caracterizó a la Argentina fue destruida por un programa político, económico y cultural que profundiza la pobreza estructural. En ese marco, calificó como manipulados y falsos los datos oficiales que hablan de una baja en los índices de pobreza.
Salud mental: otra cara de la crisis
El cuadro económico también repercute en la salud mental de la población, advirtió el sacerdote. Señaló un crecimiento preocupante de cuadros de angustia, crisis familiares y suicidios vinculados a la incertidumbre y el deterioro de las condiciones de vida. Frente a ese panorama, Barros destacó que el rol de Cáritas no se limita a lo material: el acompañamiento espiritual, la contención emocional y el fortalecimiento de las familias en momentos críticos son parte esencial de la tarea que lleva adelante la institución.

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Vivar y la paradoja: cuatro cuadras de cola por 35 puestos y nuevas inversiones en Posadas

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La escena fue tan impactante como elocuente: dos vueltas completas a la manzana, más de cuatro cuadras de cola sobre la avenida Uruguay al 3969, en Posadas. No era el lanzamiento de una promoción ni la apertura de una cadena internacional. Era una convocatoria laboral. Apenas 35 puestos iniciales en el supermercado Vivar bastaron para que cientos de personas se presentaran con currículum en mano desde las dos de la madrugada.

La imagen se viralizó en redes sociales y rápidamente se convirtió en símbolo de un momento económico que combina inversión privada y retracción del consumo, crecimiento puntual y fragilidad estructural. Una postal que interpela y que contrasta con la versión de la economía que dio el presidente Javier Milei en la noche del domingo, durante la apertura de las sesiones del Congreso, donde dijo que creció el empleo y que el salario se triplicó en dólares. Lo cierto es que sucede lo inverso. Casi 300 mil empleos perdidos -diez mil en Misiones- y 22 mil empresas menos, aunque algunas se animan a abrir, como el supermercado posadeño, en un desafío a las estadísticas que muestran caída de consumo.

Al frente del proyecto está Tamara Georgia Wurm, una de las propietarias del emprendimiento familiar que decidió hacerse cargo del local cuando el negocio anterior estaba a punto de cerrar. Lo que no esperaban era la magnitud de la respuesta.

“Nosotros no esperábamos en absoluto esta convocatoria. Ya a las dos de la mañana hubo gente haciendo cola. Cuando abrimos a las ocho, había personas que estaban hace muchas horas. Fueron dos vueltas completas a la manzana”, relató en diálogo con Open 101.7.

La empresaria describió la jornada como “linda pero dura”. No solo por la organización que implicó recibir cientos de currículums hasta las nueve de la noche, sino por las historias detrás de cada rostro.

“Conocimos mucha gente de todo tipo, de todas las edades. Personas buscando su primer trabajo, gente con veinte años de experiencia, un arquitecto, un docente que no pudo dar clases ese día, un profesor de música que pidió que lo cubran, y a la noche terminé con un albañil que venía de una jornada de doce horas y había venido igual a buscar una oportunidad laboral”, contó.

La escena deja entrever un fenómeno más amplio: trabajadores formales que necesitan complementar ingresos, profesionales que no logran sostener su actividad, y oficios que ya no garantizan estabilidad. La caída del poder adquisitivo y el cierre de locales en distintos puntos de la ciudad conviven, paradójicamente, con nuevas apuestas de inversión.

Invertir en la retracción

Vivar no es un proyecto improvisado. El local ya funcionaba como paseo de compras y anteriormente había sido sede de grandes supermercados históricos de la ciudad. Wurm y su familia decidieron tomar el control como un proyecto propio, con una fuerte apuesta a la ampliación de rubros.

El supermercado incorpora panadería, carnicería, rotisería, pastelería, fiambrería, venta de electrodomésticos y proyecta ampliar horarios, abrir los domingos y desarrollar la modalidad online, que también demandará mano de obra.

“Queremos empezar con 35 personas, pero la inversión es grande y vamos a seguir tomando gente durante todo el año. El supermercado es un rubro muy dinámico, muy demandante, hacen falta manos”, explicó.

La decisión de avanzar en este contexto no respondió -según reconoce- a un análisis macroeconómico favorable, sino a una oportunidad concreta y a un sueño familiar. “No sé si era el mejor momento del país, pero era la oportunidad que tuvimos”, admitió.

El desafío no es menor. Posadas compite con cadenas nacionales, mayoristas de peso y con la cercanía de Paraguay como polo de precios más bajos. En ese escenario, la estrategia pasa por el ingenio.

“Hay que ofrecer lo que otro lugar no te puede ofrecer. Estar más cerca del cliente, calidad, ingenio. Paraguay es una competencia fuerte y en Posadas tenemos las cadenas más importantes del país”, sostuvo Wurm.

El proyecto también incorpora una impronta inclusiva. La empresaria destacó que ya cuentan con empleados con discapacidad y mencionó el caso de Thiago, uno de los trabajadores, como símbolo del perfil que buscan construir: un supermercado con visión comercial, pero también social.

La fila como síntoma

Las cuatro cuadras de cola no son solo una anécdota empresarial exitosa. Son, sobre todo, un termómetro social. En una ciudad que muestra obras públicas, inversiones privadas y nuevos proyectos comerciales, la masiva búsqueda de empleo evidencia que el mercado laboral atraviesa tensiones profundas, más allá del fervor del presidencial.

El contraste es evidente: mientras algunos sectores se animan a expandirse, cientos de personas madrugan para competir por un puesto. La necesidad y las ganas de trabajar, como dijo la propia Wurm, conviven en la misma fila.

En tiempos donde la economía se mide en estadísticas, aquella mañana sobre la avenida Uruguay ofreció otra clase de indicador: el de la urgencia. Una fila que, más que rodear una manzana, rodeó una pregunta incómoda sobre el estado real del empleo y el poder adquisitivo en la capital misionera.

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Crecen los despidos en supermercados de Posadas y alertan por el impacto de la crisis nacional en el empleo comercial

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La profundización de la crisis económica nacional y la fuerte caída del consumo están acelerando los despidos en el sector supermercadista de Posadas, con especial preocupación en el Hipermercado Libertad, donde ya se registraron alrededor de cien desvinculaciones y se anticipan nuevas salidas de personal. Así lo advirtió el secretario adjunto del Centro de Empleados de Comercio, Agustín Gómez, quien describió un escenario de ventas en retroceso, reestructuraciones empresariales y creciente incertidumbre laboral.

Según el dirigente gremial, la situación no es aislada ni reciente: se arrastra desde 2024, pero se profundizó de manera significativa durante 2025 y en el inicio de 2026, afectando a comercios de distintos rubros y tamaños, en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo y el encarecimiento de los servicios básicos.

Reestructuración del Hipermercado Libertad y recorte de personal

Uno de los casos más delicados se registra en el Hipermercado Libertad de Posadas. Gómez explicó que la empresa atravesó distintas etapas de reconfiguración ante la caída de ventas. En 2023, la firma había invertido en un local de formato reducido sobre la avenida Uruguay, con una dotación de 20 trabajadores, como parte de un plan de expansión barrial. Sin embargo, ese local debió cerrar en 2024 como consecuencia directa del derrumbe del consumo.

Durante 2025, la compañía decidió reconvertir el hipermercado en un formato de supermercado, con el objetivo de reducir costos operativos y alquilar espacios ociosos del predio. Ese proceso, que comenzará a implementarse desde marzo, ya generó alrededor de 100 despidos, reduciendo la plantilla que a comienzos de 2025 rondaba los 220 trabajadores. Según lo informado por la gerencia local al sindicato, la intención sería continuar con las desvinculaciones hasta quedar con aproximadamente 60 empleados.

El dirigente sindical señaló que, en noviembre pasado, la empresa comunicó formalmente un esquema de retiros voluntarios, que incluyó indemnizaciones superiores a las legales —entre un 50% y un 70% más— y que fue aceptado principalmente por personal antiguo, ante el temor de un eventual cierre total. En ese marco, la firma habría tomado un préstamo internacional destinado a afrontar indemnizaciones y salarios. Sin embargo, al agotarse esa instancia, ahora se evalúan despidos directos, que podrían alcanzar a unos 40 trabajadores más en las próximas semanas.

Caída del consumo, tarifas y asimetrías fronterizas

Gómez atribuyó la crisis del comercio a una combinación de factores macroeconómicos. Entre ellos, destacó la fuerte caída del consumo interno, vinculada al deterioro del poder adquisitivo de las familias, el aumento de tarifas de servicios públicos, combustibles, transporte y la ausencia de recomposiciones salariales acordes a la inflación.

A este escenario se suma, en el caso de Misiones, el impacto de las asimetrías económicas con Paraguay y Brasil. El dirigente explicó que hasta 2023 el ingreso de consumidores extranjeros sostenía parte de las ventas en ciudades fronterizas como Posadas, Iguazú o Bernardo de Irigoyen. Desde 2024, con el cambio en el tipo de cambio y la pérdida de competitividad de precios, ese flujo prácticamente desapareció, agravando la situación del comercio local.

“La realidad es generalizada”, sostuvo Gómez, al señalar que los problemas se extienden a locales de venta de ropa, calzado, librerías, ferreterías y otros rubros. En ese marco, el sector comercial aparece como uno de los más golpeados, junto con actividades productivas que también enfrentan dificultades estructurales.

Incertidumbre laboral y posibles escenarios

El secretario adjunto del Centro de Empleados de Comercio indicó que, según lo transmitido por la empresa, la idea original de la firma era retirarse del país, una posibilidad planteada en reuniones mantenidas en noviembre de 2025 entre la gerencia local, la gerencia nacional y representantes sindicales. Si bien esa salida no se concretó, la empresa continúa operando con pérdidas y analizando alternativas, entre ellas la reconversión del negocio, el alquiler de espacios comerciales o incluso la venta de la firma.

En ese contexto, circulan versiones sobre posibles interesados en ocupar parte del predio o adquirir la operación, lo que podría permitir la continuidad de los puestos de trabajo. Sin embargo, Gómez aclaró que se trata de negociaciones privadas a las que el sindicato no tiene acceso formal y que, por el momento, no ofrecen certezas.

Actualmente, en la sucursal Posadas quedarían alrededor de 110 trabajadores, en su mayoría jóvenes, que enfrentan un escenario de alta incertidumbre laboral. Desde el gremio remarcan que, aun con indemnizaciones, la falta de alternativas de empleo y el contexto económico dificultan cualquier salida individual, ya sea mediante nuevos trabajos o emprendimientos propios.

“La situación sigue siendo muy complicada y no vemos señales claras de mejora en el corto plazo”, concluyó Gómez, al advertir que la continuidad del actual esquema económico profundiza los cierres de empresas y la pérdida de empleo, con impacto directo en cientos de familias del sector comercial.

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