crisis financiera

Récord de morosidad: uno de cada cuatro argentinos ya tiene deudas en atraso

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La morosidad de las familias argentinas alcanzó en febrero de 2026 un nuevo máximo histórico y expone con crudeza el deterioro del poder de pago de los hogares. Según un informe elaborado por el Instituto Argentino de Análisis de Gestión (IAG) en base a datos del Banco Central de la República Argentina (Banco Central de la República Argentina), el 11,2% de los créditos de las familias presenta atrasos superiores a 90 días, el nivel más alto de toda la serie iniciada en 2010.

El dato no solo marca un récord absoluto, sino que confirma una tendencia persistente: ya son 17 meses consecutivos de suba en la morosidad familiar. Desde julio de 2025, este indicador rompe su propio techo mes tras mes, superando ampliamente el máximo previo de 5,1%, que había funcionado como techo histórico durante más de una década.

El deterioro golpea especialmente en los créditos personales, donde el 13,8% de las operaciones ya se encuentra en situación irregular. En tarjetas de crédito, la mora alcanza el 11,6%, mientras que en los créditos prendarios se ubica en 6,8%.

El fenómeno no se limita a los hogares. Las empresas también muestran señales de tensión financiera: la morosidad corporativa llegó al 2,9% en febrero y acumula 15 meses consecutivos de aumento, aunque todavía sin alcanzar niveles récord comparables con los de las familias.

Una crisis más profunda de lo que muestran los bancos

El informe advierte que la situación real de las personas es todavía más grave que la reflejada por los indicadores bancarios tradicionales.

El Banco Central mide la morosidad como el monto moroso sobre el total del crédito otorgado, una metodología útil para evaluar el riesgo sistémico del sistema financiero, pero que puede subestimar el drama cotidiano de los hogares.

Cuando se observa la cantidad de personas morosas —y no solo el peso monetario de sus deudas— el panorama se agrava de manera contundente: el 25,5% de las personas humanas del país tiene al menos una deuda en situación irregular, es decir, con atrasos de tres meses o más.

En cambio, la medición tradicional sobre montos muestra una mora total de 15,5%.

Récord de morosidad en Argentina

Febrero 2026 | Fuente: IAG en base a BCRA

Indicador Valor
Morosidad total de familias 11,2%
Créditos personales en mora 13,8%
Tarjetas de crédito en mora 11,6%
Créditos prendarios en mora 6,8%
Morosidad de empresas 2,9%
Deuda total en mora (por monto) 15,5%
Personas con al menos una deuda impaga 25,5%
Desde julio de 2025, la morosidad de las familias rompe récords todos los meses. La serie histórica comenzó en 2010 y nunca había superado el 5,1%.

La diferencia responde a un fenómeno claro: quienes deben montos más pequeños son hoy proporcionalmente más morosos que quienes arrastran deudas más grandes. Como esos pasivos pesan menos en el total de pesos adeudados, quedan parcialmente invisibilizados en la estadística clásica.

Esto significa que millones de personas enfrentan situaciones de asfixia financiera cotidiana —atrasos en cuotas, refinanciaciones forzadas, pagos mínimos o directamente incumplimientos— aunque su situación no impacte con igual fuerza en la contabilidad bancaria.

Consumo en tensión y deterioro del ingreso

El avance de la mora refleja la persistente fragilidad del ingreso real, especialmente en sectores medios y asalariados informales, que enfrentan aumentos acumulados en servicios, alimentos, tarifas y financiamiento, con salarios que no logran recomponerse al mismo ritmo.

La expansión del crédito al consumo durante 2024 y 2025 permitió sostener transitoriamente niveles de gasto, pero también dejó una estructura más expuesta a la suba del endeudamiento y a la incapacidad de cancelarlo.

El resultado es una economía donde crece el uso del financiamiento para sostener gastos corrientes y, al mismo tiempo, aumenta la imposibilidad de cumplir con esos compromisos.

La mora récord de febrero no solo es una señal de alerta para los bancos: es, sobre todo, una radiografía del deterioro social y financiero de las familias argentinas.

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Los cheques rechazados se duplicaron en un año y exponen la tensión financiera de empresas y comercios

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La cantidad de cheques rechazados por falta de fondos volvió a encender una señal de alerta en la economía argentina. Durante marzo de 2026, se registraron cerca de 112.000 cheques rechazados, más del doble que en el mismo mes del año pasado, cuando la cifra rondaba los 55.000. El dato refleja un deterioro en la capacidad de pago de empresas y particulares, en un contexto donde la cadena de pagos sigue mostrando fragilidad y mayores niveles de estrés financiero.

Según el último informe de pagos minoristas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el incremento también fue significativo en la comparación mensual: los rechazos crecieron 24,4% respecto de febrero, cuando se habían contabilizado unos 90.000 cheques sin fondos. Además, se trata del nivel más alto de los últimos doce meses, consolidando una tendencia ascendente tanto en cantidad como en monto de las operaciones impagas.

En términos proporcionales, la tasa de rechazo alcanzó el 2,2% sobre la cantidad de cheques compensados y el 1,6% sobre el monto total operado, valores superiores a los registrados en febrero y que más que duplican los niveles observados un año atrás, cuando apenas superaban el 1%.

Durante marzo, el sistema compensó un total de 5,1 millones de cheques por un monto de 22,4 billones de pesos. Dentro de ese universo, el segmento electrónico (ECHEQ) profundizó su predominio y concentró el 82,9% del monto total, equivalente a 18,6 billones de pesos.

Sin embargo, el dato más preocupante aparece en el monto rechazado: ascendió a 357.800 millones de pesos, con una suba nominal de 21% frente a febrero. Si se descuenta el efecto inflacionario, el incremento real mensual fue de 14,2%, mientras que en la comparación interanual el salto real supera el 59,8%.

El fenómeno revela una creciente dificultad de financiamiento en el sector privado, especialmente en pequeñas y medianas empresas que siguen utilizando el cheque como herramienta central para sostener capital de trabajo y pagos corrientes. El aumento de los rechazos suele ser leído como un termómetro directo del nivel de tensión en la actividad económica.

El avance de los pagos digitales

En paralelo, el informe del BCRA muestra una transformación acelerada en los sistemas de pago. Las transferencias inmediatas “push” alcanzaron 731,5 millones de operaciones en pesos durante marzo, con una suba interanual del 25,6%, y movilizaron 82,2 billones de pesos, consolidándose como el principal motor del sistema de pagos.

También crecieron con fuerza los pagos con transferencia interoperables (PCT), que totalizaron 100,8 millones de operaciones, un 62,7% más que un año atrás. El 98,8% de estas transacciones se realizó mediante códigos QR, confirmando el fuerte desplazamiento de los métodos tradicionales hacia soluciones digitales.

En este escenario, mientras el uso de tarjetas de débito y crédito muestra caídas en cantidad de operaciones y montos reales, los pagos electrónicos ganan protagonismo. Pero la persistencia del problema de los cheques rechazados expone que, detrás de esa modernización financiera, persisten serias dificultades de liquidez en buena parte del entramado productivo.

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El Gobierno logra rollover del 102% y capta US$700 millones en una licitación clave del Tesoro

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El Gobierno nacional consiguió este martes renovar más deuda de la que vencía y captar divisas en una licitación del Tesoro que buscaba despejar tensiones de corto plazo. Según informó la Secretaría de Finanzas, se adjudicaron $8,11 billones frente a compromisos por $7,9 billones, lo que implicó un rollover del 102,15%, además de obtener unos US$700 millones mediante bonos en dólares.

El dato no es menor. En un contexto de ajuste fiscal, desinflación en curso y necesidades de financiamiento, el resultado funciona como una señal de respaldo del mercado a la estrategia económica oficial.

Deuda, tasas y necesidad de dólares

La operación se da en un escenario donde el Gobierno intenta sostener el equilibrio fiscal sin recurrir a emisión monetaria. El rollover por encima del 100% indica que no solo cubrió vencimientos, sino que consiguió financiamiento adicional, lo que reduce presión sobre el Banco Central.

Al mismo tiempo, la captación de divisas aparece alineada con obligaciones inmediatas. Parte de esos fondos se utilizarían para afrontar un pago cercano al Fondo Monetario Internacional, estimado en torno a US$800 millones según lo informado.

Qué instrumentos colocó el Tesoro

La licitación combinó deuda en pesos y en dólares, con fuerte presencia de instrumentos de corto plazo.

Más del 60% del total se concentró en letras capitalizables (Lecap), que absorbieron cerca de $4,94 billones con tasas mensuales en torno al 2,10%. También se colocaron bonos ajustados por inflación (CER) por $1,04 billones y títulos vinculados a la tasa TAMAR por $1,03 billones.

A eso se sumaron instrumentos dólar linked por $0,16 billones y un bono dual (CER/TAMAR) por $0,95 billones con vencimiento en 2029.

En moneda dura, el Tesoro emitió dos bonos bajo legislación local: uno a 2027 por US$350 millones con una tasa cercana al 5,16% y otro a 2028 por el mismo monto con rendimiento en torno al 8,77%. Ambas colocaciones explican la captación total de US$700 millones.

El resultado refuerza la posición del Ministerio de Economía en un momento donde la consistencia del programa depende de sostener financiamiento sin sobresaltos. Lograr rollover positivo y acceso a dólares permite ganar tiempo y reducir urgencias.

Sin embargo, la señal es acotada. La dependencia de colocaciones frecuentes y tasas que aún reflejan riesgo marcan que el proceso sigue en transición. El mercado acompaña, pero con condiciones.

Alivio de corto plazo

La operación aporta aire en dos frentes. Por un lado, evita que el Gobierno tenga que recurrir a emisión para cubrir vencimientos en pesos. Por otro, suma reservas en dólares en la antesala de pagos externos.

Esa combinación ayuda a sostener expectativas de estabilidad, un factor clave para contener la inflación y dar previsibilidad a decisiones de inversión.

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Stelatto elimina áreas y reestructura la Municipalidad de Posadas para reducir gastos

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El intendente Leonardo “Lalo” Stelatto oficializó el Decreto N.° 717, que introduce una fuerte reestructuración administrativa en la Municipalidad de Posadas. La medida, vigente desde el 1 de septiembre de 2025, elimina diez direcciones, centraliza competencias en la Secretaría de Gobierno y dispone un ajuste presupuestario para enfrentar el crítico escenario financiero que atraviesa la comuna.

Según el Ejecutivo, la decisión apunta a reducir costos, optimizar el uso de recursos municipales y priorizar la prestación de servicios esenciales en un contexto de caída de la coparticipación y restricciones presupuestarias.

El decreto recuerda que la Municipalidad de Posadas atraviesa “un difícil contexto económico y financiero, producto de una baja significativa de los ingresos por coparticipación”, situación que amenazaba con generar un desequilibrio presupuestario.

La norma se apoya en la Ordenanza de Emergencia Administrativa, Económica y Financiera (N.º 3/22), que habilita al Ejecutivo a introducir modificaciones en la estructura organizativa y en la nómina de cargos. Asimismo, la Carta Orgánica Municipal otorga al intendente la facultad de reorganizar dependencias, racionalizar funciones y disponer de los recursos humanos.

“El objetivo es racionalizar gastos, proteger el erario público y garantizar los servicios básicos que están a cargo del municipio”, establece el decreto firmado por Stelatto.

Direcciones eliminadas y nuevas áreas

El Decreto N.° 717 dispuso la eliminación de 10 dependencias, entre ellas:

  • Dirección de Seguridad Ciudadana
  • Dirección General de Control Comunal
  • Dirección de Registro de Vía Pública
  • Dirección de Inspección y Servicios
  • Dirección General de Derechos Humanos
  • Dirección de Promoción y Protección de Derechos Humanos
  • Dirección General de Métodos Participativos, Resolución de Conflictos y Fortalecimiento Ciudadano
  • Dirección de Promoción y Fortalecimiento para el Acceso a la Justicia
  • Dirección de Capacitación y Formación de Centros de Resolución de Conflictos
  • Dirección General de Coordinación

En total, se suprimen 4 Direcciones Generales y 6 Direcciones, con un achique funcional notorio en áreas sensibles como Derechos Humanos, que pasan a rango de Dirección.

En paralelo, se crean tres nuevas dependencias bajo la órbita de la Secretaría de Gobierno:

  • Dirección de Control Comunal
  • Dirección de Derechos Humanos
  • Dirección de Métodos Participativos, Resolución de Conflictos y Fortalecimiento Ciudadano

Además, se incorporan a la órbita municipal las administraciones de “La Placita del Puente” y “La Placita tradicional”, junto con sus bienes y personal.

Ajuste administrativo y presupuestario

El decreto establece que la Secretaría de Hacienda deberá reestructurar el presupuesto vigente para adecuarlo a la nueva organización y asegurar el pago de las obligaciones municipales. También se amplían competencias en la Dirección de Recursos Humanos y en la Dirección General de Asuntos Jurídicos, que suman tareas en legajos, jubilaciones, sumarios y procuración.

De esta forma, el Ejecutivo busca mejorar la eficiencia administrativa y contener el gasto público en un contexto de caída de ingresos y alta presión inflacionaria.

La medida implica un recorte de la planta jerárquica municipal, lo que generará ahorros en salarios de funcionarios y en estructuras duplicadas. Sin embargo, también marca un retroceso en el peso institucional de áreas como Derechos Humanos y fortalecimiento ciudadano, lo que podría generar debate político en el Concejo Deliberante y en organizaciones sociales.

La decisión se inscribe en una política de reducción del organigrama que Stelatto viene aplicando desde 2024, cuando ya había reducido el número de Secretarías de 11 a 7.

En lo inmediato, la reestructuración dará mayor poder de gestión a la Secretaría de Gobierno, bajo la conducción de José Antonio Amable, que concentra ahora áreas clave de control, habilitaciones, nocturnidad, diversidad sexual y resolución de conflictos comunitarios.

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La alta inflación pone a los Bancos Centrales en una situación difícil

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Escriben Tobias Adrian, Christopher Erceg y Fabio Natalucci – Los riesgos al alza para las perspectivas de inflación siguen siendo importantes, y es posible que se necesiten ajustes más agresivos si estos riesgos se materializan.

Los bancos centrales de las principales economías esperaban tan solo hace unos meses que podrían endurecer la política monetaria de forma muy gradual. La inflación parecía estar impulsada por una combinación inusual de shocks de oferta asociados con la pandemia y la posterior invasión de Ucrania por parte de Rusia, y se esperaba que disminuyera rápidamente una vez que estas presiones disminuyeran.

Ahora, con la inflación subiendo a máximos de varias décadas y las presiones de los precios ampliándose a la vivienda y otros servicios, los bancos centrales reconocen la necesidad de actuar con mayor urgencia para evitar que se desaten las expectativas de inflación y se dañe su credibilidad. Los formuladores de políticas deben prestar atención a las lecciones del pasado y estar decididos a evitar ajustes potencialmente más dolorosos y perjudiciales en el futuro.

La Reserva Federal, el Banco de Canadá y el Banco de Inglaterra ya han aumentado notablemente las tasas de interés y han señalado que esperan continuar con aumentos más considerables este año. El Banco Central Europeo recientemente elevó las tasas por primera vez en más de una década.

Tasas reales más altas para ayudar a reducir la inflación

Las acciones y comunicaciones del banco central sobre el camino probable de la política han llevado a un aumento significativo en las tasas de interés reales (es decir, ajustadas a la inflación) de la deuda pública desde principios de año.

Si bien las tasas reales a corto plazo siguen siendo negativas, la curva a futuro de la tasa real en los Estados Unidos, es decir, la trayectoria de las tasas de interés reales a un año dentro de uno a 10 años implícita en los precios del mercado, ha aumentado a lo largo de la curva hasta un rango entre 0.5 y 1 por ciento.

Esta trayectoria es más o menos consistente con una postura de política real “neutral” que permite que la producción se expanda alrededor de su tasa potencial. El Resumen de proyecciones económicas de la Fed a mediados de junio sugirió una tasa neutral real de alrededor del 0,5 por ciento, y los formuladores de políticas vieron una expansión de la producción del 1,7 por ciento tanto este año como el próximo, que está muy cerca de las estimaciones de potencial.

La curva a futuro de la tasa real en la zona del euro, representada por los bonos alemanes, también se ha desplazado hacia arriba, aunque sigue siendo profundamente negativa. Eso es consistente con las tasas reales convergiendo solo gradualmente a neutrales.

Las tasas de interés reales más altas de los bonos del gobierno han estimulado un aumento aún mayor en los costos de endeudamiento para los consumidores y las empresas, y contribuyeron a fuertes caídas en los precios de las acciones a nivel mundial. La visión modal tanto de los bancos centrales como de los mercados parece ser que este endurecimiento de las condiciones financieras será suficiente para empujar la inflación a los niveles objetivo con relativa rapidez.

Para ilustrar, las medidas de expectativas de inflación basadas en el mercado apuntan a un regreso de la inflación a alrededor del 2 por ciento dentro de los próximos dos o tres años tanto para Estados Unidos como para Alemania. Las previsiones de los bancos centrales, como las últimas proyecciones trimestrales de la Fed, apuntan a una moderación similar en el ritmo de aumento de los precios, al igual que las encuestas a economistas e inversores.

Esta parece ser una línea de base razonable por varias razones:

  • El endurecimiento monetario y fiscal en curso debería enfriar la demanda tanto de bienes energéticos como no energéticos, especialmente en categorías sensibles a los intereses, como los bienes de consumo duraderos. Esto debería hacer que los precios de los bienes aumenten a un ritmo más lento o incluso bajen, y también puede hacer que los precios de la energía bajen en ausencia de interrupciones adicionales en los mercados de productos básicos.
  • Las presiones del lado de la oferta deberían disminuir a medida que la pandemia relaja su control y los bloqueos y las interrupciones de la producción se vuelven menos frecuentes.
  • Un crecimiento económico más lento eventualmente debería empujar hacia abajo la inflación del sector servicios y restringir el crecimiento de los salarios.

La inflación de riesgo sustancial es alta

Sin embargo, la magnitud del aumento de la inflación ha sido una sorpresa para los bancos centrales y los mercados, y sigue existiendo una gran incertidumbre sobre las perspectivas de inflación. Es posible que la inflación baje más rápido de lo que prevén los bancos centrales, especialmente si las interrupciones de la cadena de suministro se alivian y el endurecimiento de las políticas globales resulta en una rápida caída de los precios de la energía y los bienes.

Aun así, los riesgos de inflación parecen fuertemente sesgados al alza. Existe un riesgo sustancial de que la alta inflación se consolide y las expectativas de inflación se desanclen.

Las tasas de inflación en los servicios, desde los alquileres de viviendas hasta los servicios personales, parecen estar repuntando desde niveles ya elevados, y es poco probable que bajen rápidamente. Estas presiones pueden verse reforzadas por un rápido crecimiento de los salarios nominales. En países con mercados laborales fuertes, los salarios nominales podrían comenzar a aumentar rápidamente, más rápido de lo que las empresas razonablemente podrían absorber, con el aumento asociado en los costos laborales unitarios trasladado a los precios. Estos “efectos de segunda vuelta” se traducirían en una inflación más persistente y en un aumento de las expectativas de inflación. Finalmente, una mayor intensificación de las tensiones geopolíticas que provoque un nuevo aumento en los precios de la energía o agrave las interrupciones existentes también podría generar un período más largo de alta inflación.

Si bien la evidencia basada en el mercado sobre las expectativas de inflación “promedio” discutidas anteriormente puede parecer tranquilizadora, los mercados parecen apostar significativamente por la posibilidad de que la inflación supere con creces las metas del banco central en los próximos años. En concreto, los mercados señalan una alta probabilidad de que persistan tasas de inflación superiores al 3% en los próximos años en Estados Unidos, la zona del euro y el Reino Unido.

Los consumidores y las empresas también se han preocupado cada vez más por los riesgos de inflación alcista en los últimos meses. Para los Estados Unidos y Alemania, las encuestas de hogares muestran que las personas esperan una alta inflación durante el próximo año y ponen probabilidades considerables sobre la posibilidad de que supere la meta durante los próximos cinco años.

Es posible que se necesite un ajuste más fuerte

Los costos de reducir la inflación pueden resultar notablemente más altos si se materializan los riesgos alcistas y se afianza una alta inflación. En ese caso, los bancos centrales tendrán que ser más decididos y aplicar medidas más agresivas para enfriar la economía, y es probable que el desempleo aumente significativamente.

En medio de señales de una liquidez que ya es escasa, un endurecimiento más rápido de la tasa de interés oficial puede resultar en una caída más pronunciada en los precios de los activos de riesgo, lo que afectará a las acciones, el crédito y los activos de mercados emergentes. El endurecimiento de las condiciones financieras bien puede ser desordenado, poniendo a prueba la resiliencia del sistema financiero y ejerciendo una presión especialmente grande sobre los mercados emergentes. El apoyo público a una política monetaria restrictiva, ahora sólida con la inflación en máximos de varias décadas, puede verse socavado por los crecientes costos económicos y laborales.

Aun así, restaurar la estabilidad de precios es de suma importancia y es una condición necesaria para el crecimiento económico sostenido. Una lección clave de la alta inflación en las décadas de 1960 y 1970 fue que actuar con demasiada lentitud para contenerla implica un endurecimiento posterior mucho más costoso para volver a anclar las expectativas de inflación y restaurar la credibilidad de la política. Será importante que los bancos centrales mantengan esta experiencia firmemente en la mira mientras navegan por el difícil camino que tienen por delante.

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Tobias Adrian es el Consejero Financiero y Director del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del Fondo Monetario Internacional (FMI). Desde ese cargo dirige la labor del FMI en lo que se refiere a supervisión del sector financiero y fortalecimiento de las capacidades, políticas monetarias y macroprudenciales, regulación financiera, gestión de la deuda y mercados de capital. Antes de incorporarse al FMI, el Sr. Adrian fue Vicepresidente Principal del Banco de la Reserva Federal de Nueva York y Director Adjunto del Grupo de Investigación y Estadística. Dictó clases en la Universidad de Princeton y la Universidad de Nueva York y ha publicado estudios en revistas especializadas de economía y finanzas, como American Economic Review y Journal of Finance. Sus investigaciones se centran en las consecuencias globales de la evolución de los mercados de capital. Tiene un doctorado del Instituto Tecnológico de Massachusetts, una maestría de la London School of Economics, un diploma de la Universidad Goethe de Fráncfort, y una maestría de la Universidad Dauphine de París.

Christopher Erceg es Subdirector en el Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del Fondo Monetario Internacional (FMI), en donde supervisa aspectos como las políticas monetarias y macroprudenciales, las operaciones de los bancos centrales, la modelización de la política monetaria y la gestión de flujos de capital.  Antes de incorporarse al FMI, fue Director Principal Adjunto en la División de Finanzas Internacionales de la Junta de la Reserva Federal.  Sus principales temas de investigación son la política monetaria y fiscal, la estabilidad financiera y la macroeconomía de economías abiertas. A lo largo de su carrera también se ha dedicado a la elaboración de modelos macroeconómicos mundiales. Obtuvo su doctorado en Economía en la Universidad de Chicago.

Fabio M. Natalucci es Subdirector del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital. Está a cargo del Informe sobre la estabilidad financiera mundial (informe GFSR), que presenta la evaluación del FMI sobre los riesgos para la estabilidad financiera mundial. Antes de incorporarse al FMI, fue Director Principal Adjunto en la División de Asuntos Monetarios de la Junta de la Reserva Federal. Entre octubre de 2016 y junio de 2017 ocupó el cargo de Subsecretario Adjunto de Estabilidad y Regulación Financiera Internacional en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Tiene un doctorado en Economía de la Universidad de Nueva York.

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