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Linor SRL paraliza su actividad y profundiza la crisis forestoindustrial en Misiones

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La crisis que venía golpeando desde hace meses al sector forestoindustrial misionero sumó un nuevo capítulo de fuerte impacto social y económico. El aserradero Linor SRL, una de las principales industrias madereras del sur de Misiones y referente regional en la fabricación de pallets, habría decidido cesar definitivamente sus operaciones en Azara, dejando a unas 130 familias atrapadas en una profunda incertidumbre laboral.

La situación derivó en una protesta frente a la planta industrial, donde trabajadores bloquearon los accesos para impedir el retiro de maquinaria ante el temor de un posible vaciamiento que complique el cobro de salarios adeudados e indemnizaciones.

El secretario general del Sindicato de Obreros de la Industria Maderera de Posadas, Agustín Báez, confirmó que la empresa comunicó su imposibilidad de continuar operando en el actual contexto económico y financiero.

“La empresa hoy manifestó que va a cerrar. Para ellos ya no es más viable”, sostuvo el dirigente sindical, quien además explicó que el gremio venía monitoreando el deterioro de la firma desde hacía al menos dos años.

Según detalló Báez, Linor SRL arrastraba atrasos salariales, deudas previsionales y una marcada caída de actividad. En las últimas semanas, parte del personal había sido enviado de vacaciones pendientes mientras dentro del predio industrial comenzaron movimientos de maquinaria que despertaron alarma entre los empleados.

“Mientras estaban de vacaciones se empezaron a sacar máquinas. Nosotros vinimos a constatar y faltaban tres. Después cargaron dos máquinas arriba de un camión para sacar y ahí los trabajadores reaccionaron”, relató.

A partir de ese episodio, los empleados decidieron instalarse en los portones de acceso para impedir nuevas salidas de equipamiento hasta contar con garantías respecto al pago de las obligaciones laborales. El sindicato acompañó la medida de fuerza y sostuvo una vigilia durante toda la noche frente a la planta.

“Anoche les dimos una ayuda para que hagan vigilia porque era preocupante que empiecen a sacar las máquinas”, explicó Báez.

Durante la jornada, el propietario de la empresa se presentó en el lugar junto a integrantes de su familia, abogados y representantes del Ministerio de Trabajo, en medio de negociaciones para intentar encauzar el conflicto y evaluar alternativas para los trabajadores afectados.

De acuerdo con el gremio, la firma adeuda actualmente tres quincenas además de vacaciones pendientes. Paralelamente, trascendió que avanzaría hacia una presentación formal de quiebra.

“Sabemos que va a presentar quiebra. Ahora pusimos nuestro abogado a disposición y vamos a ver qué pasa”, señaló el dirigente sindical.

La caída de Linor SRL vuelve a poner en evidencia las tensiones que atraviesa el entramado forestoindustrial de Misiones, uno de los sectores históricamente más relevantes para las economías regionales de la provincia. La empresa era considerada una de las mayores fabricantes de pallets de la región y mantenía una importante cartera de clientes nacionales.

“Es una de las empresas más importantes de la zona y una de las más importantes en fabricación de pallets de toda la región”, remarcó Báez.

El deterioro financiero de la compañía no era nuevo. Ya en diciembre pasado el sindicato había advertido sobre una situación crítica, luego de que la empresa despidiera a unos 30 trabajadores no registrados en medio de crecientes problemas económicos.

En aquel momento, el gremio había señalado que Linor acumulaba deudas vinculadas a obra social, seguro de vida, aportes sindicales y otros compromisos, además de enfrentar un embargo millonario de ARCA que comprometía seriamente su funcionamiento operativo.

“Estos despidos se deben más que nada a un problema que tiene la empresa con deudas y un embargo de ARCA millonario que está tratando de resolver”, había explicado entonces Báez.

La firma atravesaba además un concurso preventivo y analizaba alternativas para sostener la actividad, incluyendo posibles exportaciones hacia Brasil para recuperar volumen de producción. Sin embargo, el escenario continuó agravándose en los últimos meses.

“Una cuestión es la mala administración y otra el contexto económico del país. Las medidas del Gobierno nacional están impactando muchísimo en el sector”, afirmó ahora el dirigente gremial.

Desde el sindicato remarcaron que durante los últimos meses se agotaron distintas instancias de negociación junto al Ministerio de Trabajo para intentar sostener la continuidad laboral.

“Se hicieron audiencias, inspecciones y distintas tratativas, pero lamentablemente no alcanzó para lograr que la empresa siga funcionando”, lamentó.

La paralización de Linor SRL se produce en un contexto de fuerte retracción industrial, caída del consumo y dificultades financieras crecientes para numerosas pymes manufactureras del interior del país, especialmente aquellas vinculadas a cadenas exportadoras, construcción y logística.

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Nación celebra exportaciones forestales al mismo tiempo que la industria revela una profunda crisis

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Apenas dos días después de que las principales industrias madereras de Misiones aseguraran que atraviesan “una de las peores crisis” del sector, la secretaría de Agricultura de la Nación emitió un informe diametralmente opuesto, en el que celebran un “crecimiento sostenido” de la actividad.

“La foresto industria consolida la diversificación de mercados, avanza en las negociaciones sanitarias y el acuerdo Unión Europea -Mercosur abre nuevas oportunidades para el sector”, reza el comunicado oficial.

La oficina, que depende de Luis Caputo, festejó que las exportaciones de la foresto industria mantienen una tendencia positiva, al cerrar el año 2025 con una mejora del 18%, respecto al año anterior: “70 mercados para la madera; 75 para papel y cartón y 44 para taninos muestran el esfuerzo de la cadena para avanzar en el agregado de valor y la inserción internacional de sus productos”.

En el primer trimestre de 2026, destinos estratégicos mostraron incrementos en el volumen de compras: India creció un 350% respecto del mismo período de 2025; Estados Unidos, el 56%; Vietnam, un 33%; China, un 9% y Chile, un 2%, de acuerdo a las estadísticas de INDEC. A su vez, las ventas de madera aserrada crecieron un 30% en volumen; colofonias, un 17% y maderas perfiladas, un 15%.

En este marco, se destaca que el acuerdo Unión Europea- Mercosur, que comienza su implementación el próximo 1º de mayo, representa una oportunidad para mejorar las exportaciones, con algunos productos que al inicio del mismo tendrán arancel del 0% y otros con una canasta de desgravación que varía entre 4 y 8 años.

En esta línea, se desarrolló el primer encuentro de la Mesa de Inserción Internacional para la Foresto Industria en la cual se presentaron los avances con el mercado de India, quien aceptó el nuevo tratamiento térmico para la madera de eucalipto que propuso Argentina, lo que facilitará el proceso exportador. A su vez, se presentaron los avances de las negociaciones en curso con Paraguay, Túnez, Marruecos, Chile, Argelia y Turquía.

En la misma línea, Agricultura destaca “el potencial” de la cadena foresto industrial tras el anuncio de inversión por más de USD 2.000 millones para la producción de celulosa en Corrientes, considerada como una de las inversiones más importantes en la historia argentina para este sector. Sin embargo, en el sector todavía ponen en potencial ese anuncio, ya que no hay estudio de impacto ambiental aprobado y todavía no hay inversores confirmados. 

Pese al optimismo oficial, el propio tablero de Agricultura revela un escenario mucho más complejo y sin analizar la rentabilidad, impactada de lleno por la suba de costos y los aumentos de tarifas y combustible. En el capítulo de papel y cartón, marzo volvió a mostrar un deterioro marcado en los indicadores en rojo del balance mensual y del acumulado.

En exportaciones, las ventas externas cayeron -37,1% en toneladas frente a febrero, con apenas 3.667 toneladas exportadas, mientras que en valor la baja fue de -36,5%, totalizando US$ 5,015 millones. El acumulado enero-marzo también profundiza esa tendencia negativa: 13.769 toneladas exportadas (-36,6% interanual) y US$ 18,583 millones (-36,4%), confirmando una fuerte retracción del sector en comparación con igual período de 2025.

Del lado de las importaciones también aparecen números en rojo en el acumulado: aunque en marzo crecieron 18% en volumen y 33,5% en valor respecto al mes previo, alcanzando 52.439 toneladas y US$ 65,911 millones, el trimestre enero-marzo muestra una baja de -6,1% en dólares, con US$ 171,647 millones importados, pese a que en cantidades todavía conserva una suba de 7,9% (145.116 toneladas). Esta combinación agrava el déficit histórico del capítulo 48: la balanza comercial de marzo profundizó su rojo un 47% respecto de febrero, consolidando al rubro papel y cartón como el principal foco deficitario del monitor forestoindustrial.

En contraste con el desempeño de papel y cartón, el capítulo 44 de madera mostró en marzo una dinámica más favorable en exportaciones. Las ventas externas totalizaron 60.740 toneladas, con una leve baja mensual de -1,3%, pero con una suba acumulada interanual de 1,8% en el primer trimestre, alcanzando 181.879 toneladas. 

En valor, el resultado fue aún mejor: se exportaron US$ 25,573 millones en marzo, un crecimiento de 18,8% frente a febrero, mientras que el acumulado enero-marzo llegó a US$ 68,837 millones, con una mejora interanual de 26%. Es decir, aunque el volumen se mantuvo prácticamente estable, el ingreso de divisas creció con fuerza, impulsado por mejores precios y mayor peso de productos de mayor valor agregado.

La principal tracción provino de la madera aserrada (partida 4407), que exportó 30.655 toneladas en marzo por US$ 12,468 millones, representando el principal rubro del capítulo, aunque con leves bajas mensuales de -4,8% en volumen y -2,7% en valor.

También se destacó la madera perfilada longitudinalmente (4409), con una suba de 24,6% en toneladas y 22,1% en dólares, alcanzando US$ 3,911 millones; y los tableros de fibra (4411), que sumaron US$ 2,755 millones y una mejora acumulada de 31,5%. En cambio, la mayor caída volvió a registrarse en madera en bruto (4403), con apenas 121 toneladas exportadas y US$ 18 mil, desplomándose -98,9% en volumen y -96,7% en valor mensual, además de una baja acumulada superior al -58%. También los tableros de partículas (4410) siguen en rojo en el trimestre, con una caída acumulada de -9,2% en valor, pese a la recuperación puntual de marzo.

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El aserradero ASECOR de Virasoro paga salarios con vales y expone el deterioro del sector

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Un aserradero ubicado en Gobernador Virasoro comenzó a pagar parte de los salarios con vales, en un contexto de atraso en los haberes y caída del consumo interno que ya había sido advertido por referentes del sector. La situación, que surge del testimonio directo de trabajadores de la firma ASECOR, introduce un dato incómodo para la política productiva regional: cuando una actividad estratégica como la forestoindustria recurre a mecanismos informales de pago, la discusión deja de ser sectorial y pasa a ser estructural.

El hecho ocurre en una provincia que, junto a Misiones, concentra buena parte del complejo maderero del país. Y aparece en un momento donde el discurso público todavía apuesta a la expansión industrial basada en recursos forestales. La pregunta se vuelve inevitable: ¿se trata de un caso puntual de crisis empresaria o de una señal temprana de un ajuste más profundo en la cadena?

Un síntoma que desborda lo laboral

La situación en ASECOR se conoció a partir de testimonios difundidos por el portal Corrientes Hoy de trabajadores, quienes aseguran que “hace meses” no perciben sus salarios en efectivo y que, ante la falta de alternativas, aceptan vales para adquirir mercadería. La práctica no solo implica un deterioro directo del ingreso, sino que también tensiona los marcos regulatorios laborales vigentes.

El dato no es menor: el pago en vales remite a esquemas que históricamente fueron cuestionados por desnaturalizar la relación laboral formal. En términos concretos, limita la capacidad de los trabajadores para decidir sobre su consumo, reduce liquidez en economías locales y desdibuja la trazabilidad del salario.

El contexto empresarial tampoco es ajeno. Según se indicó, la firma tendría entre sus socios a una referente del sector maderero que recientemente había advertido sobre la crisis derivada de la caída del consumo interno. Esa lectura sectorial ahora encuentra una expresión concreta en el territorio.

Marco productivo: una cadena estratégica bajo presión

La industria maderera en la región se apoya en un esquema integrado que va desde la producción forestal hasta la industrialización y exportación. Sin embargo, el eslabón industrial —especialmente los aserraderos— suele ser el más expuesto a variaciones en la demanda y a los costos operativos.

Cuando el consumo interno se retrae, el impacto se traslada rápidamente a la actividad de transformación. En ese escenario, las empresas con menor espalda financiera enfrentan tensiones de liquidez que terminan trasladándose a la variable más sensible: el salario.

El caso de ASECOR se inscribe en esa lógica. No aparece como una decisión aislada, sino como la consecuencia de un desequilibrio económico que todavía no encuentra mecanismos de compensación. Y que, además, convive con un escenario donde otras provincias impulsan inversiones forestales de gran escala, buscando posicionar al sector como motor exportador.

Correlación de fuerzas: entre la crisis empresarial y la respuesta estatal

El episodio deja expuesta una zona gris en la articulación entre el sector privado y el Estado. Por un lado, la forestoindustria continúa siendo presentada como un eje de desarrollo regional. Por otro, emergen situaciones que cuestionan la sostenibilidad de ese modelo en el corto plazo.

En términos de poder, el caso coloca en tensión a varios actores: Empresas del sector, que advierten sobre la caída del consumo y la necesidad de sostener la actividad. Trabajadores, que quedan atrapados en esquemas informales para sostener ingresos. Estado, que enfrenta el desafío de garantizar condiciones laborales sin desarticular la producción.

La aparición de pagos en vales no solo afecta a los empleados involucrados. También introduce ruido en el conjunto de la cadena, porque puede anticipar conflictos laborales, inspecciones o incluso intervenciones regulatorias si la situación escala.

Además, impacta indirectamente en la economía regional: menos ingreso líquido implica menor circulación de dinero en comercios locales, lo que retroalimenta la caída del consumo que originó el problema.

Un escenario abierto: señales a monitorear

El caso ASECOR no define por sí solo el rumbo del sector maderero, pero sí funciona como indicador temprano. Sobre todo en un contexto donde la política económica nacional apuesta a la generación de divisas a través de complejos productivos como el forestal.

En las próximas semanas habrá variables clave a observar: Si la situación se replica en otras empresas del sector. Si aparecen respuestas institucionales para regularizar los pagos. Si el mercado interno muestra señales de recuperación o profundiza su retracción.

También quedará bajo análisis la capacidad del sistema productivo para absorber shocks de demanda sin trasladarlos directamente al empleo. Porque, en definitiva, el equilibrio entre competitividad y condiciones laborales sigue siendo uno de los puntos más sensibles de la agenda industrial.

Por ahora, el episodio en Virasoro pone en evidencia que, detrás de los grandes anuncios de inversión, la realidad cotidiana de algunas empresas empieza a mostrar fisuras que todavía no encuentran respuesta clara.

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