Productores advierten: la desregulación hundió al sector yerbatero en Misiones
Productores yerbateros de San Pedro reclaman reactivar el INYM y recuperar un precio justo. Reclaman cambios en el Instituto y denuncian pagos en cheques sin fondos.
La crisis del sector yerbatero sumó un nuevo capítulo con el reclamo de productores de la localidad de San Pedro, quienes advierten que la desregulación del mercado profundizó la desigualdad y dejó en una situación crítica a pequeños y medianos colonos. Desde la Asociación Civil Casa de la Familia Yerbatera, su referente Waldemar Schwider remarcó que el objetivo central es “recuperar el funcionamiento pleno del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), con autoridades designadas y un rumbo claro que defienda al productor”.
Desregulación y caída de ingresos
Los yerbateros apuntan a las consecuencias del vaciamiento institucional del INYM y la liberalización del mercado impulsada en los últimos años. Schwider advirtió que la desregulación “no fue la solución, sino que empeoró la situación de los colonos”. Según explicó, la eliminación de controles favoreció a grandes grupos económicos y dejó a los productores más chicos a merced de pagos diferidos, en muchos casos con cheques a 120, 180 o incluso 300 días.
“Mientras los insumos, el combustible y los alimentos deben pagarse al contado, a los productores nos pagan con diferidos que muchas veces no se pueden comercializar. En otros casos, incluso aparecen cheques sin fondos o con denuncias, lo que significa que se trabaja todo un año para terminar con papeles que no valen nada”, sostuvo.
El dirigente remarcó que, al cierre de la última cosecha, el precio en efectivo de la hoja verde rondó los $320 por kilo, mientras que algunos compradores ofrecían hasta $370, aunque en efectivo. Sin embargo, los pagos diferidos reducen drásticamente la rentabilidad: “Un precio de $150 o $180 a 90 días no nos deja nada”, aseguró.
El rol del INYM y la necesidad de reformas
El testimonio recogido en San Pedro también subraya la importancia de reactivar al Instituto Nacional de la Yerba Mate, al que los productores ven como herramienta central para equilibrar la cadena. “El INYM es indispensable, pero debe ser un organismo sano, con nuevas autoridades y una orientación clara hacia la defensa del pequeño y mediano productor”, explicó Schwider.
El dirigente criticó además que, en el pasado, el instituto favoreció a grandes plantadores, lo que incentivó la expansión de superficies en manos de capitales externos. “En San Pedro se plantaron miles de hectáreas de yerba por parte de gente que ni siquiera es del sector, y hoy eso repercute negativamente en toda la sociedad”, denunció.
Los yerbateros consideran que la solución no pasa únicamente por la designación de un presidente en el INYM, sino por un proceso más profundo de reconstrucción institucional: “Ahí recién va a empezar la verdadera lucha, porque hay que cambiar de raíz la forma en que se gestionó hasta ahora. Necesitamos dirigentes con credibilidad, que no se vendan por una moneda”, afirmó.
Hacia la reconstrucción de la confianza
La Casa de la Familia Yerbatera busca impulsar un movimiento de unión entre colonos, en un contexto marcado por la fragmentación interna y la pérdida de confianza. “El productor es reacio, pero si ve que quienes estamos al frente no tenemos intereses creados y realmente defendemos al sector, se va a volver a sumar”, señaló Schwider.
En paralelo, advierten que, sin cambios de fondo, el riesgo es la desaparición progresiva de los medianos productores, quienes hoy concentran las mayores inversiones en tecnología y fertilizantes. “Si no hay precio justo y reglas claras, el colono va a abandonar la actividad. Y eso no solo es un problema productivo: también es un problema social y económico para toda la región”, concluyó.
