crisis yerbatera

APAM pidió la renuncia de Rodrigo Correa al frente del INYM y profundiza la disputa por la crisis yerbatera

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La crisis que atraviesa la cadena yerbatera sumó un nuevo capítulo. La Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM) solicitó formalmente la renuncia de Rodrigo Correa a la presidencia del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), al considerar que su gestión no representa los intereses de los distintos actores del sector y que ha contribuido al deterioro institucional del organismo.

La nota fue enviada el 21 de junio desde Colonia Guaraní, en Oberá, y expone una serie de cuestionamientos que abarcan desde la situación de los precios de la materia prima hasta decisiones administrativas y políticas adoptadas durante la gestión del actual presidente del Instituto.

La entidad sostiene que Correa “no trabaja en beneficio del sector” y define a ese universo como integrado por tareferos, productores, cooperativas, secaderos y pequeñas y medianas industrias.

Uno de los principales argumentos de APAM se vincula con el derrumbe del precio que reciben los productores por la hoja verde.

Según la organización, actualmente muchos productores reciben alrededor de 200 pesos por kilo y, en algunos casos, con plazos de pago que se extienden entre 90 y 180 días.

La crítica se produce en medio de una fuerte discusión sobre los efectos de la desregulación del mercado yerbatero impulsada tras el DNU 70/2023, que eliminó las facultades del INYM para fijar precios mínimos de la materia prima.

Desde distintos sectores productivos vienen advirtiendo que la pérdida de herramientas regulatorias provocó una caída significativa de los valores pagados al productor, generando un fuerte deterioro en la rentabilidad de las explotaciones.

Menos cosecha y menor consumo

APAM también respaldó su pedido con datos estadísticos del propio Instituto.

La entidad señaló que la producción de hoja verde se redujo drásticamente en los últimos dos años. Mientras entre enero y abril de 2024 se cosecharon 268,3 millones de kilos, en el mismo período de 2026 la cifra descendió a 151,9 millones de kilos, una caída cercana al 43%.

A la vez, advirtió que el mercado interno también muestra señales de debilitamiento.

Según los datos citados por la organización, entre enero y febrero de 2026 el consumo alcanzó 40,6 millones de kilos, frente a los 43,1 millones registrados en igual período del año anterior, lo que representa una retracción del 5,5%.

Para APAM, estos indicadores reflejan el impacto de la crisis que atraviesa la actividad y la falta de respuestas institucionales para revertir la situación.

La entidad productora también apuntó contra la conducción administrativa del Instituto. En el documento sostiene que durante la gestión de Correa se redujo el funcionamiento del organismo “a su mínima expresión”, mencionando el despido de 21 trabajadores y el desmantelamiento de áreas consideradas estratégicas, entre ellas el Área Técnica, Registros y Fiscalización.

Asimismo, cuestionó la reducción de la actividad de las comisiones internas y del Directorio, al considerar que se limitaron los espacios de debate en un momento particularmente complejo para la economía yerbatera.

“La discusión sobre cómo enfrentar la crisis provocada por la desregulación y los crecientes costos de producción requiere más institucionalidad y más participación, no menos”, planteó la organización.

Designaciones bajo la lupa

Otro de los puntos incluidos en el pedido de renuncia está relacionado con recientes incorporaciones de personal dentro del organismo.

APAM cuestionó la designación de Samuel Miño, excandidato a concejal por La Libertad Avanza, al frente del Área Técnica del Instituto, al considerar que la decisión no habría sido comunicada al Directorio ni respetado los mecanismos institucionales habituales.

La entidad también expresó reparos sobre la incorporación de un secretario privado para la presidencia y planteó interrogantes respecto de la estructura actual del área de Recursos Humanos.

El último punto del documento se refiere a una discusión que comenzó a tomar fuerza dentro del sector respecto del futuro de la yerba mate como producto diferenciado.

APAM cuestionó versiones periodísticas que atribuyen a sectores cercanos a la conducción del Instituto la intención de avanzar hacia una flexibilización conceptual que permita equiparar la Ilex paraguariensis —la especie tradicional utilizada para elaborar yerba mate— con otras especies del mismo género, entre ellas la Ilex dumosa.

La organización sostuvo que una eventual equiparación podría afectar la identidad histórica del producto, sus características diferenciales y el posicionamiento construido durante décadas en los mercados nacionales e internacionales.

En ese contexto, reclamó definiciones públicas de Rodrigo Correa y exigió que cualquier debate sobre modificaciones de fondo en la identidad del producto sea abordado por el conjunto de la cadena yerbatera y los órganos institucionales del INYM.

El pedido de APAM se suma a las crecientes tensiones que atraviesa la actividad yerbatera en Misiones y Corrientes, en un escenario marcado por la caída de los precios de la materia prima, la retracción de la cosecha, la discusión sobre el rol regulador del Instituto y los proyectos legislativos que buscan devolver al INYM las facultades para fijar valores mínimos para la hoja verde.

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En Oberá debatirán el futuro de la yerba mate tras la desregulación del INYM: productores expondrán el impacto del DNU 70/23

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La crisis que atraviesa la cadena yerbatera volverá a ocupar el centro de la escena este miércoles 18 de junio en Oberá, donde productores, cooperativistas, tareferos y representantes de distintas organizaciones rurales participarán de una charla debate para analizar las consecuencias económicas, sociales e institucionales que dejó la desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

Bajo el título “¿Tras la desregulación del INYM, hay crisis yerbatera?”, el encuentro se desarrollará desde las 18 horas en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) y reunirá a distintos actores de la actividad en un contexto marcado por la persistencia de bajos precios para la hoja verde y la canchada, reclamos de los pequeños productores y un escenario de fuerte incertidumbre para uno de los principales complejos productivos de la provincia.

Durante la jornada se expondrán indicadores económicos actualizados sobre la situación del sector, con especial foco en el impacto que generó el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/23, mediante el cual el Gobierno nacional eliminó, entre otras atribuciones, la facultad del INYM de fijar los precios de referencia para la materia prima.

Los organizadores sostienen que la pérdida de esa herramienta de regulación modificó el funcionamiento del mercado yerbatero y profundizó el deterioro de la rentabilidad de miles de productores, generando un escenario de creciente conflictividad en la actividad.

Además del análisis económico, el encuentro incluirá un abordaje jurídico sobre la situación institucional del INYM, organismo cuya capacidad regulatoria continúa siendo objeto de debate desde la entrada en vigencia del decreto de desregulación impulsado por el Gobierno nacional.

Los participantes también compartirán testimonios sobre las consecuencias sociales que atraviesan actualmente las familias vinculadas a la producción de yerba mate, una actividad que constituye uno de los principales motores económicos de Misiones y que involucra a miles de pequeños productores, trabajadores rurales y cooperativas.

La convocatoria es impulsada por la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM), la Asociación Civil Impulso Yerbatero, la Asociación de Yerbateros del Alto Uruguay, la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte y el Movimiento Agrario de Misiones, organizaciones que desde el inicio del proceso de desregulación vienen reclamando la restitución de herramientas que permitan equilibrar la relación entre productores e industria.

El encuentro se realizará en un momento particularmente sensible para la economía yerbatera, atravesada por la caída de los precios pagados al productor, el incremento de los costos de producción y la continuidad del debate sobre el rol que debe desempeñar el Estado en la regulación de una de las principales economías regionales del país.

La jornada buscará, además, construir un diagnóstico compartido entre los distintos eslabones de la cadena y generar propuestas que contribuyan a recuperar la sustentabilidad económica y social del sector, en un contexto donde el futuro institucional del INYM continúa siendo uno de los temas centrales de la agenda agropecuaria misionera.

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La cooperativa que desafía la crisis yerbatera: paga hasta el doble que el mercado por la hoja verde

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Mientras buena parte de los productores yerbateros de Misiones recibe entre $150 y $200 por kilo de hoja verde en un mercado desregulado y atravesado por una profunda crisis de rentabilidad, la Cooperativa Agropecuaria y de Consumo El Colono de Campo Ramón decidió tomar un camino diferente: pagar $400 por kilo a sus asociados, más del doble de los valores predominantes en la cadena.

La estrategia no responde únicamente a una decisión comercial. Es una definición de supervivencia para cientos de familias rurales que enfrentan una de las coyunturas más complejas de los últimos años.

“Las cooperativas como la nuestra se formaron a partir de una necesidad en una situación de crisis como la que estamos viviendo ahora. Necesitamos que nuestros productores puedan vender a precios razonables”, explicó Carlos Bietcheller, presidente de la entidad.

La experiencia de El Colono se presenta como una excepción en un contexto en el que la desregulación del mercado yerbatero y la fuerte concentración industrial generan crecientes tensiones entre productores e industrias. Según sostiene Bietcheller, la diferencia radica en el modelo cooperativo y en la integración de la cadena productiva.

“Nuestro objetivo es defender al productor”, remarcó el dirigente, al señalar que la eliminación de intermediarios y el agregado de valor permiten sostener mejores precios para la materia prima.

Sin embargo, incluso el valor de $400 por kilo está lejos de representar una recuperación plena. El presidente de la cooperativa advirtió que, ajustado por inflación, equivale aproximadamente al precio que recibían los productores hace tres años, reflejando el deterioro acumulado de la rentabilidad del sector.

El modelo de El Colono también fue destacado por Ricardo Maciel, representante del Gobierno de Misiones en el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), quien señaló que el crecimiento de la entidad es el resultado de una estrategia sostenida de agregado de valor y reinversión.

“Es un lindo ejemplo de un proceso de trabajo. Iniciaron secando yerba en secaderos de terceros, después fueron construyendo su secadero y vendían canchada, mientras envasaban su yerba Grapia Milenaria en molinos de terceros. Hoy tienen su propio molino y destinan toda su canchada a venderla elaborada. Y con esos recursos, hace quince días iniciaron el acopio y están secando”, explicó.

Maciel remarcó además que el valor de $400 por kilo de hoja verde responde a una decisión interna de la cooperativa destinada a proteger a sus productores asociados. “Por supuesto, ese precio es para los socios”, precisó.

El funcionario sostuvo que la experiencia demuestra que es posible construir alternativas dentro de la cadena yerbatera cuando existe integración productiva. Según indicó, la cooperativa fue avanzando gradualmente desde la prestación de servicios de terceros hacia el control de cada una de las etapas del proceso, capturando más valor y devolviéndolo a los productores a través de mejores precios por la materia prima.

La apuesta de la cooperativa fue avanzar más allá de la producción primaria. Con inversiones en infraestructura propia desarrolló un secadero con estacionamiento natural, una herramienta clave para industrializar la materia prima y capturar mayor valor dentro de la provincia.

De esa estrategia nació Grapia Milenaria, una marca de yerba mate agroecológica que logró abrirse camino en mercados internacionales, entre ellos México, demostrando que los pequeños productores pueden competir cuando logran integrarse y diferenciarse.

La cooperativa también impulsó acciones de promoción y visibilización de la crisis yerbatera mediante los denominados “yerbatazos”, realizados en ciudades como Buenos Aires, Paraná y Catamarca. Allí comercializan el producto a precios accesibles y destinan los recursos obtenidos a financiar la cosecha y sostener a los productores asociados.

Bietcheller considera que la crisis actual exige medidas específicas para los pequeños productores. Entre las propuestas que impulsa figura un esquema de subsidios y alivio impositivo segmentado, destinado a compensar las diferencias estructurales entre las explotaciones familiares y los grandes grupos productivos.

La idea es que los productores de menor escala puedan afrontar cargas tributarias y costos de producción que hoy resultan cada vez más difíciles de sostener en un contexto de precios deprimidos.

El desafío de retener a los jóvenes en las chacras

Más allá de los números, la preocupación central de la cooperativa pasa por el futuro del sistema productivo. La caída de la rentabilidad no solo compromete la continuidad de las explotaciones familiares, sino también el relevo generacional.

“Una cosecha de yerba mate por año tiene que alcanzar para vivir”, resume Bietcheller. Cuando eso no ocurre, los jóvenes comienzan a buscar oportunidades fuera del ámbito rural y se acelera el abandono de las chacras.

En ese escenario, las cooperativas aparecen como uno de los últimos espacios de contención económica y social para los pequeños productores. El desafío es sostener un modelo que permita que la producción siga siendo una alternativa viable y que las nuevas generaciones encuentren futuro en el campo misionero.

La experiencia de El Colono demuestra que, aun en un mercado golpeado por la sobreoferta y la caída de precios, existen herramientas para distribuir mejor el valor dentro de la cadena. La pregunta es si esos modelos podrán escalar lo suficiente como para transformar una crisis sectorial que hoy amenaza a miles de productores en toda la cuenca yerbatera.

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Sturzenegger afirmó que el INYM “duplicaba” el precio de la yerba, pero los datos muestran una realidad más compleja

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La desregulación del mercado yerbatero volvió a instalarse en el centro del debate económico luego de que el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, defendiera públicamente la eliminación de las facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) para fijar precios de referencia de la materia prima. Según el funcionario, el organismo “duplicaba el precio de la yerba” que pagan los consumidores argentinos y su intervención impedía el desarrollo pleno de una industria que hoy exhibe récords de producción y exportación.

Durante una entrevista reproducida por la cuenta oficial Oficina de Respuesta Oficial, Sturzenegger sostuvo que el DNU 70 eliminó una distorsión de mercado que beneficiaba a productores e industriales a costa de los consumidores. “Le sacamos al INYM la potestad de fijar el precio y el precio cayó a la mitad”, afirmó. A su vez, señaló que la eliminación de restricciones permitió alcanzar niveles récord de producción y ventas externas.

Sin embargo, al contrastar esas afirmaciones con los datos oficiales disponibles, surge una realidad bastante más compleja que la planteada por el funcionario nacional.

¿La yerba cayó a la mitad?

El principal punto de controversia es la evolución del precio al consumidor. Sturzenegger aseguró que la eliminación de la fijación de precios provocó una caída del 50% en el valor de la yerba. No obstante, los registros del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) no muestran una reducción de esa magnitud.

Según el relevamiento utilizado para elaborar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el Gran Buenos Aires, el paquete de medio kilo de yerba mate registró en marzo de 2026 un precio promedio de $2.225,8, apenas 1,1% por debajo de los $2.250,6 observados en febrero.

Más aún, diez meses antes, en junio de 2025, el mismo producto tenía un precio promedio de $2.230, prácticamente idéntico al valor registrado actualmente. Es decir, lejos de verificarse una caída del 50%, los precios al consumidor permanecieron relativamente estables durante el último año.

La comparación de largo plazo también muestra otra dinámica. En 2023, antes de la desregulación, los paquetes de medio kilo de marcas líderes como Taragüi, Unión, Rosamonte o Amanda se comercializaban entre $500 y $700. Aunque la inflación acumulada en Argentina obliga a relativizar las comparaciones nominales, los datos tampoco permiten concluir que la intervención del INYM implicara un sobreprecio equivalente al doble del valor de mercado.

Récord de producción, pero no récord histórico

El segundo argumento del ministro se apoya en el crecimiento de la producción. Los datos estadísticos del INYM muestran que entre enero y abril de 2026 ingresaron a secaderos 151,9 millones de kilos de hoja verde.

La cifra representa un incremento respecto del mismo período de 2025, cuando se habían procesado 109,6 millones de kilos hasta abril. Sin embargo, no constituye un récord histórico. Durante el mismo período de 2024 el ingreso de hoja verde alcanzó 268,3 millones de kilos, muy por encima del volumen actual.

Por lo tanto, si bien la cosecha muestra una recuperación respecto del año pasado, los números disponibles no permiten afirmar que la actividad atraviese el mayor nivel productivo de su historia.

Exportaciones en niveles elevados

Donde sí aparecen indicadores positivos es en el comercio exterior.

Entre enero y abril de 2026 las exportaciones totalizaron 14,82 millones de kilos.

Ese volumen supera los registros de igual período de 2022, 2023 y 2024, aunque todavía se encuentra por debajo del excepcional desempeño observado durante 2025, cuando las ventas externas alcanzaron 58,8 millones de kilos al cierre del año.

La expansión exportadora aparece como uno de los puntos más sólidos de la estrategia oficial. Sin embargo, el crecimiento de las ventas al exterior no logró disipar el malestar que atraviesa gran parte de los productores primarios, especialmente en Misiones, donde la caída del precio de la hoja verde generó protestas, reclamos y una profunda crisis de rentabilidad.

Un mercado interno que se mantiene estable

Otro dato relevante es el comportamiento del consumo doméstico.

Entre enero y abril de este año las salidas de molino destinadas al mercado interno alcanzaron 89,6 millones de kilos.

La cifra se ubica por encima de los niveles registrados durante 2024 y en línea con los valores históricos observados en los últimos años, confirmando que el mate continúa siendo uno de los productos de consumo masivo más arraigados del país.

De hecho, los envases de medio kilo siguen concentrando más de la mitad de las ventas, con una participación del 55,64%, mientras que los paquetes de un kilo representan el 38,28%. Ambos formatos explican casi el 94% del mercado interno.

La discusión de fondo

Detrás del debate estadístico subyace una discusión mucho más profunda sobre el modelo de desarrollo de la actividad yerbatera.

Para el Gobierno nacional, la intervención del INYM generaba distorsiones de precios y limitaba la expansión productiva. Desde esta mirada, la desregulación permitirá aumentar la competitividad, conquistar mercados internacionales y transformar a la yerba mate en un producto global.

Sin embargo, productores, cooperativas y sectores vinculados a la economía regional sostienen que la eliminación de las facultades regulatorias del Instituto debilitó el poder de negociación de los pequeños productores frente a molinos e industrias concentradas, acelerando una caída del precio de la materia prima que no se reflejó en igual medida en las góndolas.

La paradoja es que mientras el Gobierno exhibe mayores volúmenes de producción y exportación como prueba del éxito de la desregulación, miles de productores misioneros continúan denunciando una pérdida de rentabilidad que amenaza la sustentabilidad económica de la actividad.

En ese escenario, la discusión sobre el futuro del INYM ya no gira solamente en torno a la formación de precios. Lo que está en juego es el equilibrio entre eficiencia económica, desarrollo exportador y sostenibilidad social de una economía regional que involucra a más de 12.000 productores en Misiones y Corrientes, y que forma parte de una de las cadenas agroindustriales más emblemáticas de Argentina.

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Debate por la yerba: “Misiones pierde hasta tres RIGI por año con la desregulación”, dijo Herrera Ahuad

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El diputado nacional Oscar Herrera Ahuad lanzó un fuerte cuestionamiento a la política yerbatera nacional y alertó sobre una pérdida estimada de 640 mil millones de pesos para el sector productivo durante las zafras 2025 y 2026. Lo hizo en el marco de la reunión informativa de las comisiones de Economía y de Economías y Desarrollo Regional de la Cámara de Diputados de la Nación, donde participaron referentes productivos, empresarios, legisladores y representantes vinculados a la actividad yerbatera.

Durante su exposición, el legislador misionero -integrante de Encuentro Misionero dentro del bloque Encuentro Misionero y ex gobernador de Misiones- sostuvo que la crisis actual de la yerba mate no es un fenómeno reciente, sino la consecuencia directa de “dos años y medio sin conducción” en el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), organismo que quedó prácticamente paralizado tras los cambios impulsados por el Gobierno nacional.

“Me pregunto si una economía regional que mueve mil millones de kilos de hoja prácticamente por año pudo haber quedado dos años y medio sin conducción”, expresó Herrera Ahuad al inicio de su intervención.

El diputado remarcó que la ausencia de decisiones afectó áreas sensibles del organismo, fundamentales para el funcionamiento de toda la cadena productiva. “Dos años y medio sin tomar decisiones son dos años y medio sin área de calidad, sin áreas de inspección, sin áreas de extensión. Son 1.500 o 2.000 productores sin atención técnica”, advirtió.

La intervención de Herrera Ahuad tuvo un fuerte tono político y dejó en evidencia las diferencias entre la visión del Gobierno nacional y el reclamo histórico de las economías regionales. En varios pasajes apuntó directamente contra el modelo económico libertario aplicado sobre la producción yerbatera, especialmente en lo referido a la desregulación del mercado y el debilitamiento de herramientas estatales de control. “El libre mercado a ustedes productores los mete con el 80% de ese 50 y pico por ciento de impuestos que tiene adentro”, afirmó al cuestionar el peso tributario nacional sobre el precio final del paquete de yerba mate.

En ese sentido, aclaró que la producción primaria en Misiones no tributa impuestos provinciales y remarcó que la mayor carga impositiva corresponde al Estado nacional. “El 80% de esos impuestos son nacionales”, insistió. La declaración buscó desmontar uno de los argumentos utilizados frecuentemente desde sectores libertarios respecto de la presión fiscal provincial sobre la actividad yerbatera.

Otro de los ejes centrales del discurso estuvo vinculado al rol del INYM y a la necesidad de regulación frente a la concentración económica del mercado. Herrera Ahuad defendió la existencia del instituto y rechazó las críticas relacionadas con el supuesto costo fiscal que implica su funcionamiento. “El INYM no significa un presupuesto para el Estado nacional, funciona solo, se financia solo. No genera déficit”, subrayó.

A partir de allí, apeló incluso a la Constitución Nacional para fundamentar la necesidad de intervención estatal en defensa de los pequeños productores. “El artículo 42 de la Constitución Nacional dice que las autoridades deben proveer a la defensa de la competencia contra toda forma de distorsión de mercado y al control de monopolios naturales y legales”, recordó.

El legislador misionero también mencionó la Ley de Defensa de la Competencia y marcó diferencias con quienes plantean eliminar regulaciones en nombre del libre mercado.

Uno de los momentos más contundentes de la exposición ocurrió cuando Herrera Ahuad reveló los números económicos que atraviesa actualmente la actividad yerbatera. Tomando datos del INYM y del Banco Central de la República Argentina, aseguró que el sector productivo tendrá pérdidas estimadas en 640 mil millones de pesos entre las zafras 2025 y 2026. “Equivalen a 460 millones de dólares”, precisó.

Además, alertó sobre el crecimiento del endeudamiento industrial. Según detalló, los principales molinos incrementaron su deuda bancaria un 53,5% durante 2025. “Esa deuda no incluye la deuda comercial”, agregó, dejando entrever que la situación financiera real podría ser aún más compleja.

Herrera Ahuad también expuso datos sobre la caída del consumo interno de yerba mate. Según indicó, las ventas pasaron de 285 millones de kilos en 2023 a poco más de 266 millones en 2025, reflejando una caída acumulada del 7,1%.

En uno de los tramos más impactantes de su discurso, el diputado nacional comparó las pérdidas del sector yerbatero con grandes inversiones estratégicas para la provincia. “Misiones pierde entre dos y medio y tres RIGI anuales”, afirmó. Y profundizó la comparación con una frase que buscó reflejar la magnitud económica de la crisis: “Estamos buscando alguien que venga a invertir 200 millones de dólares y ustedes están perdiendo casi 500 millones”.

La frase sintetizó el mensaje político de su intervención: la crisis yerbatera ya no afecta solamente a productores e industriales, sino que golpea directamente al conjunto de la economía misionera.

Herrera Ahuad también analizó la situación exportadora de la yerba mate y reconoció el crecimiento de las ventas externas, aunque advirtió que eso no garantiza rentabilidad sostenible. “Celebramos las exportaciones, pero necesitamos una política activa que haga que sean perdurables”, señaló.

Según detalló, el precio promedio por tonelada exportada cayó de 2.153 dólares en 2023 a 1.661 dólares en el período enero-marzo de 2026. Para el legislador misionero, el incremento exportador estuvo sostenido principalmente por el tipo de cambio y no por una política estructural de fortalecimiento del sector. “No intervenimos en el libre mercado de la yerba mate, pero sí intervenimos en el mercado cambiario”, cuestionó.

La exposición de Herrera Ahuad dejó además un mensaje político claro en defensa de las economías regionales y del rol del Estado como herramienta de equilibrio frente a las asimetrías del mercado. En el cierre de su intervención, ratificó el acompañamiento al sector productivo y sostuvo que continuará impulsando medidas desde el Congreso Nacional. “Vamos a estar al lado del sector yerbatero de la provincia de Misiones, como de todo el sector productivo primario”, concluyó.

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