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Yerbateros vuelven a Posadas y bloquearán el INYM para exigir soluciones a la crisis

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Los productores yerbateros de Misiones volverán este miércoles a realizar medidas de protesta y acamparán frente a la sede del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), en Posadas, en reclamo de una mejora en los precios del producto.

El productor Julio Peterson confirmó que este miércoles llegará a Posadas un grupo de productores para realizar una protesta frente al INYM para exigir soluciones urgentes. “Es una vergüenza lo que están haciendo con nosotros y la falta de respuestas del INYM”, sostuvo el dirigente agrario. “Les daremos unos días y si no hay respuestas, volverá el Tractorazo a Posadas”, anunció.

El malestar de los productores creció la semana pasada después de recibir a los funcionarios del ministerio de Agricultura de la Nación, que desmintieron la promesa que les había hecho el subsecretario de esa cartera, Ricardo Negri una semana antes en una reunión con el Momo Venegas, director de la Uatre. En ese encuentro, Negri y Venegas les dijeron a los productores que el presidente Mauricio Macri había decidido aportar 1500 millones de pesos para financiar la cosecha de yerba mate y garantizar que los productores reciban el precio acordado.

Sin embargo, en Posadas, los otros subsecretarios de Agricultura, Santiago Hardie y Luis Urriza, desconocieron esa promesa y revelaron que los 1.500 millones de pesos son parte del Fondo Nacional de Agroindustria, previsto para asistir a catorce economías regionales. Es decir, de los 1.500 millones, apenas una porción podría venir a Misiones, aunque tampoco dieron precisiones sobre cómo podría implementarse la ayuda. 

Los productores se sintieron burlados en su buena fe, ya que ellos mismos habían promocionado la promesa como uno de los logros del Yerbatazo que protagonizaron en Buenos Aires. Sin embargo, hasta ahora siguen sin soluciones a la vista para que la industria pague el precio oficial.

Ante este escenario, el gobernador Hugo Passalacqua convocó a su gabinete y aseguró que la Provincia pondrá los recursos para asistir a los eslabones más débiles de la cadena productiva financiando a través de las cooperativas la compra de materia prima al precio oficial.

Pero los productores quieren que el INYM sea el que de las respuestas y advierten que esta vez no se moverán de Posadas hasta que haya soluciones de fondo. 

En paralelo, una delegación encabezada por el productor Hugo Sand viajó a Buenos Aires para explicar la crisis yerbatera en la comisión de Economías Regionales de la Cámara de Diputados. 

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El 2016 fue el año de menor producción lechera de la última década

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Los propios datos de la Subsecretaría de Lechería de la Nación muestran que 2016 fue el año de menor producción de al menos los últimos 9 años. La estimación de OCLA sobre la producción anual coincide en señalar esta baja en la producción, señalando una disminución del 10% respecto a 2015. La producción llegó a 9.710,81 miles de litros en 2016 mientras que en 2015 fueron 11.313,20 miles de litros.

Este descenso puede explicarse en parte por las lluvias ocurridas entre abril y mayo, que afectaron principalmente a las cuencas lecheras de Entre Ríos, Sur y Centro de Santa Fe, Noreste de Córdoba y Villa María. Pero las condiciones climáticas sólo agravaron la precaria situación del sector, que se encontraba ya afectado por la crisis internacional, lo cual condicionó las estrategias de las industrias lácteas en la reducción de la oferta de manteca entre fines de julio y agosto.

En este sentido, la devaluación de diciembre de 2015 no ayudó a mejorar las exportaciones. Como sucede en el sector vitivinícola o en frutas de pepita, la problemática externa se relaciona con la demanda, y especialmente en este caso responde a la sobreproducción de Nueva Zelanda y a la retracción de las importaciones por parte de China, que incluso han hecho caer el precio internacional de la leche en polvo entera.

Frente a esta situación, a pesar de la posible orientación derivada de comparar estructuras de costos y tener en cuenta las formas de elaboración de los subproductos de la industria hacia los productos más rentables como la manteca, lo que sí puede reconocerse es la ausencia de políticas que estimulen la producción y el consumo interno.

En un contexto de recuperación del precio internacional y aumento del precio de la leche cruda pagada al productor (aunque sólo por efecto de las inundaciones, lo cual no impacta sobre el beneficio a los mismos), el aumento de precios en góndola amplió el margen del eslabón comercializador en los últimos meses alcanzando los niveles de la brecha de noviembre de 2015 (el precio del producto en góndola sobre el precio al productor se incrementó de 458% a 482% entre junio de 2016 y enero de 2017).

Adicionalmente, los productores sufrieron el incremento sustancial de los costos, lo cual perjudicó sus niveles de rentabilidad. Entre los principales aumentos se encuentra el maíz, insumo para alimentar el ganado. Si bien el índice precio maíz/precio leche se redujo hoy respecto del punto máximo de enero de 2016, aún continúa 90% por encima del promedio de 2014/2015. En este marco, la estrategia del Gobierno pareciera residir en estirar los plazos esperando una caída del precio del maíz, evitando de esta manera intervenir en la cadena productiva y de comercialización lechera.

En efecto, en el complejo lácteo tanto pequeños productores como consumidores, los extremos de la cadena, son los más afectados por los márgenes crecientes de los eslabones concentrados. Los primeros porque sufrieron el sensible aumento de sus costos y porque no lograron mejorar su rentabilidad respecto de los precios de góndola, siendo afectados además por los efectos de las inundaciones en la producción (que aunque impacta incrementando el precio al productor no genera un ingreso adicional). Los consumidores, asimismo, perdieron porque los precios en góndola superaron ampliamente la variación salarial incluso moviéndose por encima de la variación de precios del conjunto de la economía.

De acuerdo a lo planteado en informes anteriores, la implementación del Régimen de Compensaciones para Productores Tamberos con la inclusión de todos los productores, sin discriminar por su escala de producción, cantidad de vacas o extensión de la unidad  productiva habilitó la transferencia de recursos a grandes productores, quienes obtuvieron una mayor participación sobre el total de subsidios otorgados al sector.

En un contexto de aumento de los costos de producción que no llega a cubrirse con el incremento del precio de la leche, pérdidas ocasionadas por el clima y continuidad de la crisis internacional, la política del Gobierno favoreció el proceso de concentración en la producción primaria de leche. Este proceso quedó expresado en la duplicación de la tasa de cierre de tambos en 2016 respecto a los últimos años. Según estimaciones de entidades del sector, a lo largo del último años se produjo el cierre de alrededor de 460 tambos, lo cual representa una caída del 4%, tratándose mayormente de los tambos de menor producción, por debajo de los 2.700 litros diarios.

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El turismo tuvo un déficit de u$s 2163 millones, el más alto de la historia

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El Banco Central informó hoy que entre enero y febrero de este año el déficit entre los ingresos y egresos de divisas por turismo alcanzó el récord de u$s 2163 millones, el máximo histórico registrado en el Mercado Único de Cambios.

“Los egresos netos por US$ 2.163 millones del primer bimestre de 2017 representaron el máximo de la historia del MULC por el concepto”, informó el BCRA en el informe de Balance Cambiario de febrero de 2017.

La caída más pronunciada se registró en enero, cuando el rojo para el mercado de cambios fue de u$s 1266 millones, casi el doble de lo que se había registrado en el mismo mes del 2016. Este año, el aumento de los egresos fue del 56% (u$s 1433 millones), mientras que los ingresos de divisas por turismo fueron 27% mayores (u$s 167 millones).

En febrero, en tanto, el déficit cambiario fue de u$s 897 millones, con un aumento del 17% de los egresos (u$s 1048 millones) y 21% de aumento interanual de los ingresos brutos en este rubro (u$s 151 millones).

 
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La actividad textil cayó 11,1% y las prendas importadas son el 67% del mercado

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Según estimó la Federación de Industrias Textiles (FITA), el 67% de los productos en el mercado nacional son extranjeros, contra un 60% en 2015.

Los industriales textiles informaron ayer que la actividad del sector se contrajo 11,1% en enero (por encima de la caída industrial del 1,1%, pero por debajo de 27,4% que cayó en diciembre), mientras las importaciones de productos e insumos del rubro se incrementaron 11,5% respecto de igual mes del año anterior.

La Federación de Industrias Textiles Argentinas (Fita), que agrupa a las empresas que proveen a la industria de la indumentaria, informó que, según datos oficiales de la Dirección Nacional de Aduana, en enero continuó la tendencia alcista de las importaciones registrada durante 2016.

“Las expectativas para el corto plazo indican una agudización de la contracción de la actividad industrial, y consecuentemente la posibilidad de pérdida de puestos de trabajo”, precisó el gerente de Fita, Eduardo de Toma, en un comunicado.

Según estimó la entidad, el año pasado finalizó con un 67% de participación de productos importados en el mercado nacional, contra un 60% en 2015.

Según la Fita, “los aumentos se registraron en la mayoría de los rubros”, con mayor profundización en tejidos planos y de punto, que tuvieron un alza de 4 y 20%, respectivamente.

“Dentro de los tejidos planos, se destacan las mayores compras al exterior de tejidos de algodón (48%), de fibras discontinuas (41%) y de filamentos (38%). Los sectores donde se concentran las principales producciones textiles se vieron agredidos por una importación que creció en más de un 28% en 2016, respecto al año anterior”, señaló la federación.

En cuanto a prendas finales, los incrementos fueron del 40 y 28%, respectivamente, precisó.

“Como representantes del sector textil en Argentina estamos muy preocupados por el incremento de las importaciones en este sector. Lamentablemente los resultados indican que la merma en la actividad es proporcional al ingreso desmedido de hilados, tejidos y fibras que compiten a precios y condiciones desleales”, agregó de Toma.

El Gobierno indicó que las importaciones de productos textiles aumentaron el año pasado de 1425 a 1482 millones de dólares, pero que la oferta total de productos textiles importados cayó un 14%, al considerar tanto la importación declarada como la que ingresa por canales informales.

Según sostuvo un informe interno del Ministerio de Trabajo que refleja la agencia Télam, “la caída de importaciones no declaradas se registra para todos los productos textiles, de forma que al tener en cuenta este fenómeno la variación interanual entre 2015 y 2016 cambia completamente de aspecto”.

El informe agregó que las importaciones de hilados y tejidos cayeron 11%; las de prendas de vestir, 25%, y la de confecciones aumentaron 14%. Y resaltó que la tasa de protección efectiva (derechos de importación, de exportación y efectos indirectos de regulaciones comerciales) para las prendas de vestir es de 69,9%.

El ministro de Producción, Francisco Cabrera, habló ayer sobre el presente de sectores sensibles de la economía, como el textil. El funcionario aseguró que el equipo económico trabaja “sobre una economía muy dañada de doce años solucionando cada uno de los temas que tienen que ver con la mejora de la productividad argentina”. En diálogo con una radio porteña, aseguró: “Estamos convencidos que hemos hecho los deberes suficientes para que la economía empiece a crecer”.

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Nueva pulseada: Nación quiere eliminar impuestos provinciales

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El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, prepara un proyecto de reforma tributaria que atacaría esencialmente a dos impuestos que considera “distorsivos”: los que se aplican sobre Ingresos Brutos y sobre los débitos y créditos bancarios, más conocido como éste último como impuesto al cheque. El objetivo del funcionario es eliminarlos pero reemplazarlos por otros que tengan un impacto menos nocivo en la economía.

El equipo de Dujovne presiona a las provincias con un acuerdo para eliminar Ingresos Brutos, al que consideran “el más distorsivo” de los impuestos en revisión. No es un tema sencillo, porque se estima que este tributo implica el 80% de la recaudación de los Estado provinciales.

La primera respuesta firme en contra del embate sobre Ingresos Brutos llegó desde Misiones. El presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, al igual que el Gobernador, sostuvo que Misiones va a defender el esquema tributario provincial “que es de vanguardia en materia económica”.

“Nada reemplaza los impuestos para atender todas estas finalidades, más aún en época de vacas flacas. El Boleto Estudiantil Gratuito de Misiones es el principal sostén del presentismo del alumno y significa más del 30 por ciento de los recursos de una familia humilde, que los provee el Estado provincial”, consideró.

No fue el único mensaje críptico. Fiel a su pensamiento, Rovira cuestionó severamente el endeudamiento como forma de financiamiento. 

“Celebro la defensa de Pasasalacqua de los recursos provinciales, que lo hace con uñas y dientes, sin gritar. En el pensamiento liberal, es incómodo algunas realidades provincials. Pero en economìa, se hace frente con recursos propios o te endeudás, que es inmensamente peor. Cubrir las necesidades del Estado tomando plata prestada, es de muy corto plazo y un problema grave. Aparte es indebido, porque el verdadero progreso es con recursos propios. El esfuerzo fiscal de Misiones es para cumplir con esto”, aseveró.

Según trascendió, el Gobierno de Mauricio Macri tiene decidido bajar la presión o directamente eliminar, el que quizá sea el impuesto más distorsivo del sistema tributario argentino. La jefatura de Gabinete de Marcos Peña ya dio el aval para que se avance en dirección a terminar con el tributo a los Débitos y Créditos Bancarios, que grava las operaciones de transferencias financieras y encarece las operaciones bancarias, fundamentalmente de las pequeñas y medianas empresas y contribuyentes. Terminar con el impuesto al cheque es además una de las muchas promesas de campaña de Mauricio Macri, que quiere tener el anuncio definido antes de las elecciones legislativas de octubre de este año. Para avanzar en la reducción de la presión o en el fin del impuesto al cheque, el Gobierno debe elegir entre dos opciones sobre las que está trabajando el Ministerio de Hacienda: o impulsarlo dentro de la reforma impositiva integral que está preparando el Ejecutivo para enviar al Congreso Nacional antes de diciembre, o avanzar en cambios puntuales en el tributo, más allá que se concrete el proyecto global de modificaciones en el sistema tributario argentino. Desde el Gobierno se buscaría esta segunda opción. El problema es que se necesitaría impulsar nuevos ingresos para el Estado nacional, que reemplacen la recaudación anual del impuesto al cheque.

En términos de ingresos, no será fácil encontrarle un reemplazo al dinero que el sector público obtiene cada mes por este tributo. El año pasado, por esta vía, según anunció en enero pasado la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), se obtuvieron unos $131.669 millones con un aumento del 35% en forma interanual (más que el 27% anual de la recaudación total), con un promedio mensual de 10.970 millones. Este año el dinero obtenido es aún mejor, con unos 13.059 millones de pesos en enero y unos 12.722 millones en febrero. Se trata además de un impuesto de recaudación fácil y diaria y que crece al ritmo de la recuperación del sistema financiero argentino que, se supone, tendrá un movimiento cada vez más importante en los próximos tiempos si se consigue, según piensa el oficialismo, la reactivación de la economía y real y el acompañamiento de los bancos.

El Gobierno está convencido de que se trata de un impuesto ampliamente distorsivo y negativo para las pautas de crecimiento, además de estar históricamente atado con los años de mayor presión tributaria sobre los privados. El Gobierno quiere que la solución a este problema de ingresos se estudie en conjunto con el sistema financiero, y que en el momento de cerrar un acuerdo con los bancos este sea transmitido a la clase política para que no haya problemas en ser aprobado por el Congreso Nacional. La idea es siempre que la solución a la pérdida de recaudación se encuentre antes de fin de año para anticipar el proyecto a las elecciones legislativas de octubre. A diferencia de otros impuestos, no hay problema de aplicar una mejora en este tributo, ya que no es de facturación anual sino mensual. Esto implica que una vez aprobada su modificación en el Congreso, la mejora se podría aplicar automáticamente una vez reglamentada la nueva norma desde el organismo que maneja Alberto Abad.

Por ahora se estudian dos alternativas para la eliminación o disminución del impuesto al cheque. Una es implementar una resolución que permita tomar a cuenta de otros impuestos el tributo. Se piensa en Ganancias o Bienes Personales en el caso de los trabajadores autónomos; o en algún pago a cuenta por parte de los monotributistas. Sería la alternativa que menos costaría para el Gobierno, y que, en algunos casos, incluso ayudaría a blanquear la economía ya que para poder descontar el tributo este debería pasar por el sistema financiero para luego tomarse como pago a cuenta. Como consecuencia, sólo los trabajadores, pyme y medianas y grandes empresas bancarizadas podrían utilizar el beneficio. Sin embargo tendría alcances limitados para el resto de los contribuyentes.

La otra alternativa que se estudia es aplicar algún tipo de impuesto a las tenencias financieras, incluyendo los depósitos en efectivo en pesos o las tenencias a plazos. Esta alternativa está siendo analizada por el Ministerio de Hacienda de Nicolás Dujovne con algunos bancos con los que ya se reunió en enero pasado. Las entidades propusieron como primer ensayo de trabajo avanzar sobre la necesidad de bancarizar al máximo los pesos circulando fuera del sistema y que se trasladan en efectivo por el público para evitar el impuesto al cheque, para luego aplicar un tributo de menor presión que el impuesto al cheque pero para los depósitos. El cálculo que hacen las entidades financieras es que en el volumen general de dinero en pesos que se maneja en los bancos locales un porcentaje de no más del 0,5% del total serviría para compensar las pérdidas de recaudaciones del impuesto al cheque. Hoy el tributo tiene un costo del 1,2%, con lo que se reduciría a la mitad.

La historia del impuesto es conocida. Fue creado por Domingo Cavallo en agosto de 2001 como rápida, fácil y diaria recaudación y como prenda a las presiones del FMI para garantizar ingresos públicos y evitar el default. La idea en esos tiempos era que su vigencia se extendiera no más allá de seis meses. O, como máximo, un año. Sin embargo aún está con nosotros, casi 15 años y medio después.

 
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