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El empleo privado volvió a caer en Misiones y acumula un año de retrocesos

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En mayo el empleo registrado en el sector privado a nivel nacional presentó una caída del 0,1%, equivalente a la pérdida de unos 9.059 empleos en todo el país respecto al mes anterior, mientras que en la comparación interanual el resultado también fue negativo en -2,2% y unos 137.549 empleos menos comparados con mayo de  2025

Misiones nuevamente presentó retrocesos: según la  Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación en base SIPA. En el quinto  mes del año Misiones registró unos 96.540 trabajadores en el sector privado formal,  presentando una baja del 0,4% contra el mes anterior, lo que equivale a la pérdida de 411 empleos, el decimosegundo mes consecutivo a la baja y la cuarta caída más alta del país (la segunda mayor en  el NEA).  

A la vez, en la comparación interanual Misiones también continúa exhibiendo resultados  negativos: contra mayo de 2025, Misiones muestra un retroceso del 6,1% (-6.546 empleos), el segundo más fuerte del país. 

Desde que asumió Javier Milei, Misiones acumula una pérdida de 12.324 empleos (-11,3% vs. noviembre de  2023). En este caso, la provincia presenta la quinta caída más fuerte del país y la segunda mayor del NEA (solo mejor que Formosa). 

¿Qué pasó en el país? 

En el ámbito nacional el empleo privado formal cayó 0,1% en mayo y se perdieron 9.059 empleos asalariados privados en todo el país. Por sectores, los mejores  desempeños estuvieron en el Agro (+0,7%) y Minas y canteras (+0,3%). 

Por el contrario, los  peores desempeños relativos se vieron en Comercio (-0,3%), Construcción (-0,5%) y Pesca  (-2,9%).

Entre los desempeños provinciales de mayo, diez distritos presentaron subas mensuales del empleo privado formal, liderados por San Juan, Catamarca y Neuquén (0,5% en todos  los casos); en tres se mantuvo estable (Tucumán, San Luis y Entre Ríos) y en once se registraron caídas, con Santa Cruz (-0,6%) y Tierra del Fuego (-1,2%)  exhibiendo las más fuertes.  

A nivel acumulado de la era Milei (abril 2026 vs. noviembre de 2023, desestacionalizado) son 241.176 los empleos perdidos en el sector privado formal (-3,8%).

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Ingresos formales cayendo

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Por Nuria Susmel / Fundación FIEL – Comenzando el análisis de ingresos con los haberes previsionales, el resultado depende de qué jubilación se esté mirando.  

La regla de ajuste modificada en 2024 establece que la movilidad de haberes se realiza siguiendo la inflación de dos meses atrás, lo que garantiza que se mantenga relativamente constante en la medida que la inflación no tenga fluctuaciones muy grandes. Si la tasa de inflación se acelera, el ajuste del mes queda rezagado con respecto a la inflación de ese mes (porque la tasa de inflación va subiendo). En cambio, si la inflación va reduciéndose, ocurre lo contrario: el ajuste del mes es mayor que la inflación de ese período, haciendo que, en términos reales, el haber crezca.

Dado el comportamiento de la inflación, el poder de compra de las prestaciones se ubicó levemente por debajo del nivel de un año atrás (-0,4%) y levemente por arriba del nivel de fines de 2025 (+0,1%).

Pero esta no ha sido la evolución del poder de compra de todos los jubilados. Aquellos que cobran la jubilación mínima perciben un monto adicional que se mantiene en el mismo nivel (70 mil pesos) desde marzo de 2025, con lo cual el ingreso total (haber más bono) se ha venido deteriorando y, al segundo semestre del año, se ha reducido un 2,5% en relación a fin del año pasado y 5,5% respecto a un año atrás.

Gráfico 1

Mejor que la evolución de la jubilación mínima, pero aún peor que el resto de los haberes, ha sido la evolución del ingreso de los asalariados. En el último año, el ingreso asalariado del sector formal, tanto medido por el Índice de Variación Salarial (IVS), por el RIPTE o por los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), reflejan caída en términos reales.

Con datos al segundo trimestre de 2026, el IVS del sector formal se contrajo 2,3% en relación al final de 2025 y 3% respecto a un año atrás, mientras que el RIPTE –que mide la remuneración sujeta a aporte en el sector privado- cayó 1,6% respecto a fin del año pasado y 2,3% en relación a un año atrás, mientras que los datos de EPH-que también miden ingreso promedio y no salario- reflejan caídas del 4,2% y 0,9%,  respectivamente.

La variación del RIPTE es una proxy de la variación del salario promedio de los trabajadores. Lo mismo mide la variación de los datos de la EPH, pero estos últimos, al ser informados al momento de la encuesta, tienen un nivel de precisión menor que el RIPTE. El IVS, en cambio, mide la variación promedio de los salarios, es decir se sigue la misma estructura de puesto de trabajo, lo que hace que -a diferencia de las mediciones anteriores- no este afectada la variación por cambios en la composición del empleo o cambios en las horas trabajadas.

Gráfico 2

Un comportamiento similar se encuentra en el sector público. De acuerdo al IVS, el salario en el sector público cayó 2,1% en relación al cuarto trimestre de 2025 y 3,6% en relación al II trimestre del año pasado.

Gráfico 3

Los únicos ingresos que mantienen la recuperación desde el comienzo de la asunción de este gobierno son los ingresos del sector informal. El Índice de Variación Salarial del sector no registrado y el Ingreso Medio de asalariados informales que surge de EPH muestran que el ingreso sigue recuperándose. Además, este es el único grupo de trabajadores cuyos ingresos son hoy superiores a los anteriores a 2024.

Gráfico 4

La diferencia entre ambas mediciones es que el IVS mide el promedio de variaciones de salarios horarios siguiendo una composición fija de puestos en el sector informal tomada de la EPH, mientras que los Ingresos Medios (también de EPH) es la variación del promedio de los ingresos mensuales de trabajadores informales, lo que puede estar afectado por cambios en la composición del empleo y/o en las horas trabajadas.

Finalmente, resulta de interés mencionar la evolución de la Asignación Universal por Hijo que, como norma, sigue la movilidad jubilatoria, por lo que en el último año cayó -04%, pero se encuentra 0,1% por encima de fin de año. Al igual que los ingresos informales, el nivel actual se encuentra por encima –muy por encima- de los previos al cambio de gobierno.

Gráfico 5

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Qué buscan los jóvenes de contextos vulnerables a la hora de elegir un empleo

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Este año, bajo el lema “Contextos diferentes, aspiraciones comunes”, la ONU pone el foco en aquello que los jóvenes comparten más allá de sus distintas realidades: la búsqueda de oportunidades, educación, trabajo decente, participación y herramientas para construir un proyecto de vida.

En Argentina, una investigación de Fundación EMPUJAR y CIAS, realizada entre 636 jóvenes de 18 a 26 años de contextos vulnerables, aporta datos concretos a esa conversación: al elegir un empleo, el salario importa, pero no alcanza. La formalidad, la posibilidad de aprender y recibir acompañamiento, la flexibilidad y la cercanía aparecen como factores decisivos en sus elecciones laborales.

Los resultados cuestionan algunas ideas instaladas sobre la relación de los jóvenes con el trabajo. Según el estudio, un empleo informal necesita ofrecer un salario 29% superior para resultar tan atractivo como uno formal. La capacitación y el acompañamiento también tienen un peso significativo: cuando una propuesta no los incluye, necesita compensarlos con cerca de un 20% más de salario.

La flexibilidad horaria y la cercanía al lugar de trabajo completan el mapa de prioridades. En conjunto, los datos muestran que la elección de un empleo no se define únicamente por cuánto se cobra, sino también por las condiciones que ofrece esa primera experiencia y las posibilidades de desarrollo que abre hacia adelante.

Esa valoración se vuelve todavía más clara cuando los jóvenes deben elegir entre propuestas concretas. Frente a un empleo formal, con capacitación y acompañamiento, y otro informal con un salario 15% mayor, el 58% eligió ganar menos y quedarse con la alternativa formal. Cuando a esa misma propuesta se le quitaron la capacitación y el acompañamiento, la preferencia cayó al 9%.

“Muchas empresas creen que el principal incentivo para atraer talento joven es ofrecer un salario más alto. El estudio muestra que también hay otros factores que pesan mucho: ofrecer capacitación, acompañamiento, estabilidad y la posibilidad de aprender”, explicó Florencia Segal, responsable de Desarrollo Institucional de Fundación EMPUJAR.

El primer empleo como puerta de entrada

La discusión adquiere una dimensión particular entre quienes están dando sus primeros pasos en el mercado laboral. Una primera experiencia formal no implica solamente acceder a un ingreso: también permite sumar experiencia, incorporar habilidades, generar referencias y construir antecedentes para futuras búsquedas.

En ese recorrido, la posibilidad de aprender aparece como uno de los factores centrales de la investigación. Cuando un empleo combina formalidad, capacitación, acompañamiento, cercanía y flexibilidad horaria, la preferencia alcanza al 99% de los jóvenes encuestados, incluso frente a alternativas con mejores salarios.

“Lo más valioso que muestran estos resultados es que estos jóvenes no están pensando únicamente en resolver el presente. También están pensando en su futuro. Buscan experiencias que les permitan aprender, crecer y abrir nuevas puertas”, señaló Segal.

El dato encuentra un punto de contacto con el enfoque elegido este año por Naciones Unidas para el Día Internacional de la Juventud. Bajo la idea de “contextos diferentes, aspiraciones comunes”, el organismo identifica entre las expectativas compartidas por los jóvenes el acceso a educación de calidad, trabajo decente, bienestar, participación en las decisiones y oportunidades para construir un futuro.

La distancia también entra en la decisión

El lugar donde se encuentra un empleo es otra de las variables que inciden en la elección. Según la investigación, la cercanía tiene un peso equivalente al 15%, mientras que la flexibilidad horaria representa un 18%.

Para jóvenes que viven alejados de los principales centros de empleo, el traslado puede sumar varias horas a una jornada laboral. La distancia se convierte así en parte de las condiciones concretas bajo las cuales se accede a una oportunidad.

Sin embargo, estar lejos no necesariamente determina el rechazo de un puesto.

“Cuando uno escucha que un joven acepta viajar cuatro horas por día para ir a trabajar puede parecer una excepción. Para nosotros no lo es. Vemos a diario historias de chicos que reorganizan toda su rutina porque entienden que esa primera experiencia formal puede cambiar el rumbo de su vida laboral”, explicó Segal.

La tensión entre cercanía y oportunidad muestra que las decisiones no responden a un único atributo: los jóvenes evalúan distintas características del empleo y, en determinados casos, están dispuestos a asumir mayores tiempos de traslado si encuentran otras condiciones que consideran valiosas.

Qué pueden mirar las empresas

Los resultados también aportan información para las organizaciones que buscan incorporar talento joven.

Buena parte de las estrategias de empleabilidad se concentran en preparar a quienes buscan trabajo: desarrollar habilidades, elaborar un currículum, enfrentar una entrevista o adquirir herramientas para desenvolverse dentro de una organización.

La investigación permite observar también el otro lado de ese vínculo: qué características hacen que una oportunidad laboral resulte atractiva para los jóvenes.

Formalidad, capacitación, acompañamiento, flexibilidad y cercanía aparecen entre los atributos considerados. El estudio muestra, además, que algunos de ellos pueden llegar a compensar diferencias salariales.

Los datos forman parte de Radar de Empleo Joven, una iniciativa de investigación aplicada impulsada por Fundación EMPUJAR que busca analizar tanto las preferencias y decisiones laborales de los jóvenes como las necesidades y dificultades que encuentran las empresas al contratar talento joven. El objetivo es generar evidencia que permita comprender mejor las brechas entre ambos lados del mercado laboral.

En el Día Internacional de la Juventud, el lema 2026 vuelve a poner el foco en las diferencias de contexto, pero también en aquello que se comparte. Los datos relevados en Argentina muestran una parte concreta de esas aspiraciones: cuando se trata de trabajo, los jóvenes no buscan solamente un ingreso. También valoran la estabilidad, la posibilidad de aprender y una oportunidad que les permita empezar a construir una trayectoria laboral.

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Finanzas ofrece canjear una LELINK por títulos dólar linked con vencimientos en septiembre y octubre

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La Secretaría de Finanzas volverá a utilizar el mecanismo de suscripción en especie para administrar los vencimientos de deuda en moneda local vinculada al dólar. El martes 18 de agosto ofrecerá a los tenedores de la LELINK D31G6, con vencimiento el 31 de agosto, la posibilidad de convertir sus títulos por nuevas letras dólar linked con vencimientos el 30 de septiembre o el 30 de octubre.

La operación se realizará en el marco del artículo 2° del Decreto 846/2024 y apunta a ofrecer una alternativa de continuidad a los tenedores de la LELINK que vence a fin de mes. En lugar de cancelar el instrumento en su fecha original, los inversores podrán participar de una licitación competitiva para recibir una reapertura de la LELINK D30S6 o de la LELINK D30O6.

La alternativa de septiembre corresponde a la Letra del Tesoro Nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento el 30 de septiembre de 2026, código D30S6. La segunda opción extiende el vencimiento hasta el 30 de octubre de 2026 y corresponde al código D30O6. En ambos casos, el parámetro que se licitará será el precio y el monto máximo de colocación estará sujeto a la normativa vigente.

El mecanismo permite extender los plazos de vencimiento sin recurrir a una operación tradicional de pago y nueva colocación. Los tenedores entregan la LELINK D31G6 que poseen y reciben, de acuerdo con el precio de corte de la licitación, un nuevo instrumento con un vencimiento posterior.

La recepción de ofertas comenzará a las 11:30 y finalizará a las 15 del martes 18 de agosto. La liquidación está prevista para el viernes 21 de agosto, bajo el esquema T+3.

Los participantes deberán presentar un único pliego competitivo por cada instrumento elegido e indicar la cantidad de valor nominal en dólares que pretenden recibir y el precio en dólares por cada VNO de USD 1.000, con dos decimales. La modalidad permite que el mercado determine el precio de corte de cada una de las dos alternativas.

La cantidad de la LELINK D31G6 que deberá entregar cada inversor no será necesariamente equivalente, en términos nominales, al nuevo título recibido. La conversión se determinará mediante una fórmula que relaciona el valor nominal del nuevo instrumento con su precio de corte y el precio de mercado ajustado de la LELINK elegible.

En términos simplificados, cuanto mayor sea el precio de corte del nuevo instrumento respecto del valor utilizado para la LELINK D31G6, mayor será la cantidad nominal del título viejo necesaria para acceder al nuevo instrumento. El mecanismo busca preservar la equivalencia económica de la operación en función de los precios determinados por el mercado.

El precio de mercado de la LELINK D31G6 utilizado para la liquidación será informado por la Secretaría de Finanzas antes de la apertura de la licitación. Esa referencia será determinante para calcular la cantidad de títulos que deberán transferir los participantes cuyas ofertas resulten adjudicadas.

Los inversores que resulten aceptados tendrán además una obligación operativa clave: antes de las 17 del jueves 20 de agosto deberán realizar una única transferencia de la LELINK D31G6 desde su cuenta en la CRYL del Banco Central hacia la cuenta 99990-01 de la Secretaría de Finanzas.

En caso de que los títulos estén depositados en Caja de Valores, los participantes deberán transferirlos previamente a su cuenta en la CRYL y desde allí completar la transferencia a la Secretaría de Finanzas dentro del plazo establecido. El requisito busca garantizar que los títulos elegibles estén efectivamente disponibles para la liquidación.

El prospecto incorpora además una penalidad relevante ante eventuales incumplimientos. Si un participante cuya oferta fue aceptada no entrega los títulos elegibles, la liquidación podrá realizarse mediante un débito en pesos sobre la cuenta CRYL de la entidad que presentó la oferta.

El monto efectivo se determinará tomando el valor nominal del nuevo instrumento, su precio de corte y el tipo de cambio de referencia publicado por el BCRA correspondiente al 20 de agosto, con un factor adicional de 1,20. Ese recargo funciona como mecanismo de cobertura frente al incumplimiento de la entrega de los títulos comprometidos.

El viernes 21 de agosto, fecha prevista para la liquidación T+3, la CRYL acreditará los nuevos instrumentos en las cuentas de los participantes. Si existiera un incumplimiento, primero se realizará el débito correspondiente al monto efectivo establecido y posteriormente se acreditarán los títulos adjudicados.

La operación se inscribe en una estrategia de administración de los vencimientos que busca extender parte de las obligaciones financieras sin alterar la naturaleza dólar linked de los instrumentos. Para los inversores, la decisión implica evaluar el rendimiento implícito de cada alternativa, el plazo adicional asumido y las condiciones de mercado al momento de la licitación.

Para Finanzas, el mecanismo ofrece una herramienta para gestionar el perfil de vencimientos de corto plazo y reducir la concentración de obligaciones que deberían resolverse el 31 de agosto. La posibilidad de trasladar esos compromisos hacia septiembre u octubre permite distribuir temporalmente las necesidades de refinanciamiento.

El dato relevante será el nivel de adhesión. Una participación elevada permitiría desplazar una parte significativa de los vencimientos de fines de agosto hacia los dos meses siguientes, mientras que una baja aceptación dejaría una mayor proporción de las obligaciones originales en manos del Tesoro.

La operación también será una señal sobre el apetito del mercado por instrumentos dólar linked de muy corto plazo. Al tratarse de una conversión voluntaria y competitiva, los precios ofrecidos por los inversores permitirán observar cuánto rendimiento adicional exige el mercado para extender la exposición hasta septiembre u octubre.

La licitación se realizará conforme a los procedimientos establecidos por la Resolución Conjunta de la Secretaría de Finanzas y la Secretaría de Hacienda N° 9/2019. El resultado permitirá medir no solo cuánto de la LELINK D31G6 logra ser convertido, sino también el costo implícito de continuar administrando la deuda dólar linked de corto plazo.

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La mejora en Lengua bajo la lupa

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Por Ivana Templado / Fundación FIEL – Aprender 2025 mostró un salto considerable en los resultados de Lengua de sexto grado. Al seguir a las mismas escuelas entre 2023 y 2025, esta nota explora qué factores se asocian con esa evolución: el nivel de partida, la heterogeneidad de los aprendizajes, la formación y experiencia de los equipos directivos, la organización pedagógica de la escuela y las respuestas desplegadas frente al rezago. Los resultados sugieren que no solo importa cuánto sabían los estudiantes al inicio, sino también cuán desiguales eran sus desempeños y qué capacidades institucionales tenían las escuelas para responder a esa diversidad.

¿Podremos saber qué fue lo que dio lugar a la notable mejora en lectura y comprensión lectora que surge de Aprender 2025? Casi 11 puntos porcentuales más de estudiantes de 6to grado alcanzaron logros satisfactorio o avanzado en lectura y comprensión de textos. El dato surge de la comparación de los dos últimos operativos de evaluación: 2025 vs. 2023. Y para redondear la buena noticia, el de 2025 es el valor más alto de la serie hasta ahora (Gráfico 1). Matemática, en cambio, si bien tuvo una mejora, no logra revertir la tendencia decreciente – esa será otra nota –.

Gráfico 1Estudiantes con resultado Satisfactorio o Avanzado en los Operativos de Evaluación (%). Total País

Fuente: elaboración propia con base en Aprender.

¿Qué pasó? ¿Qué se hizo distinto en los dos últimos años? ¿Qué puede justificar este salto de 10 puntos y medio? El Plan Nacional de Alfabetización y el programa Escuelas Alfa en Red fueron los protagonistas de la explicación oficial. Si bien el plan de alfabetización comenzó en 2024, hay un detalle temporal no menor, el plan está orientado a fortalecer el primer ciclo de primaria, y el operativo evalúa sexto, los tiempos no permiten una atribución directa. Saliendo de las explicaciones oficiales, si uno mira la serie hacia atrás, no es la primera vez que se verifican cambios así de importantes. Por ejemplo, al inicio de esta serie comparable, tanto entre 2013 y 2016 como entre 2016 y 2018, se observaron mejoras de 8.5 p.p. en lectura. Recuerdo todavía el debate y hasta sospechas a que dio lugar el escalón positivo de 2018. Sin embargo, es verdad, que no había en esos años ningún plan sistemático que apuntara al fortalecimiento de la alfabetización.

¿Qué tienen en común esos tres cambios? Que partían de niveles muy bajos. Sin embargo, la cohorte de sexto evaluada en 2025 tiene algo que la hace única: fue la que estaba en primer grado en 2020, en plena pandemia. Fue una cohorte que aprendió a leer y a escribir de manera remota. Es cierto que, las dos cohortes estaban en el primer ciclo de primaria durante la pandemia; el sexto de 2023 estaba en tercero en 2020, y podría asumirse que ya había aprendido a leer cuando llegó el cierre. Mientras que al sexto de 2025, la interrupción le llegó justo el año en que se aprende a decodificar, que en lectura es un momento sensible. Eso vuelve el resultado más desconcertante todavía: la cohorte que, manteniendo todo lo demás igual, debería haber leído peor, es la que pegó el salto. Uno hubiera adelantado que esa cohorte debería haber tenido más problemas, no menos. A no ser que, justamente el hecho de saberla una cohorte en posible desventaja haya activado alternativas pedagógicas, didácticas y remediales que resultaron en esta importante mejora[1].

Entonces, además del nivel previo, ¿qué más podemos analizar que pueda estar atrás de esta dinámica positiva observada en lectura?, me refiero a: ¿qué podrían haber hecho diferente las escuelas? o ¿qué particularidades de las mismas harían más probable un cambio como el observado? Con esto en mente, voy a mirar: (i) si hay características de base del cuerpo directivo que la expliquen; (ii) si previo a 2025 se identificaban acciones concretas de apoyo a los bajos resultados; (iii) si tener propuestas de alfabetización o intervenciones activas en la escuela se asocian con la mejora y (iv) si había jurisdicciones que efectivamente tuvieron dispositivos de apoyo a la alfabetización en el segundo ciclo.

Tomando a la escuela como unidad de medida, porque es la única que se puede seguir a través del tiempo, la idea es identificar si alguno de los factores enunciados arriba puede explicar la variación del puntaje de Lengua entre 2023 y 2025. Por un lado, además de las variables típicas sobre el director como sexo, edad, antigüedad o formación, el cuestionario a directores 2023 permite construir algunos indicadores antes de que se hiciera efectiva la política de alfabetización nacional. En particular, voy a testear uno de organización pedagógica institucional (frecuencia de planificación, acompañamiento docente, trabajo colaborativo), otro de adaptación pedagógica (reorganización de agrupamientos y adecuación de la enseñanza a necesidades identificadas), y la presencia o no de clases de apoyo. La idea no es solo explorar si estas características de la dirección escolar son buenos predictores del cambio en los aprendizajes, sino ayudar la identificación de las asociaciones estimadas, aislándolas de una natural propensión de esos directivos a la mejora de los aprendizajes[2].

Por otro lado, el cuestionario a directores de 2025 pregunta qué estrategias usó la escuela con estudiantes de bajos logros que también se van a explorar: reorganización de agrupamientos, programas pedagógicos estructurados, la extensión horaria conocida como Hora Más, intervención de equipos de Orientación Escolar, entre otras. Y finalmente, se clasifica a cada jurisdicción según qué tan factible haya sido que la cohorte evaluada en 6to grado en 2025 haya estado efectivamente expuesta a una política diferenciada para su ciclo escolar y no solo para el primer ciclo, que es donde se concentró la mayoría de los planes[3].

Además de las recién expuestas y el punto de partida (puntaje de esa misma escuela en 2023) se incluye la heterogeneidad de ese nivel hacia dentro de la escuela, medida por cuán dispersos estaban los puntajes de los estudiantes alrededor del promedio del establecimiento. Se suman además las variables de control y composición habituales como sector, ámbito, nivel socioeconómico (NSE) de los estudiantes, desigualdad intraescolar (medido por el desvío estándar del NSE) y la jurisdicción.

Al estimar el modelo[4], lo que surge con más claridad es que tanto el nivel de partida como la heterogeneidad de los aprendizajes son los que más se asocian al cambio observado entre 2025 y 2023. Cuanto menor fue el desempeño de la escuela en 2023, más recuperó en 2025 y, aun controlando por ese nivel inicial, en aquellas donde los aprendizajes estaban más desigualmente distribuidos es donde más se profundizó el cambio. Las escuelas que partían 10 puntos por debajo se recuperaron, en promedio, cerca de 7 puntos más entre 2023 y 2025 (todo lo demás constante).

La formación del director presenta una asociación positiva y robusta con la evolución observada. Para la antigüedad, la señal es menos concluyente, aunque las mayores diferencias aparecen entre quienes llevan más de veinte años en el cargo. Respecto a la escuela, aquellas que ya contaban con una organización pedagógica institucional más sólida se asociaron a una mayor recuperación en 2025. En cambio, el hecho de haber implementado en el pasado o haber desarrollado respuestas pedagógicas compensadoras aparece asociado negativamente con la evolución posterior. Dado que el modelo compara escuelas con niveles de partida y dispersión similares, lo que este resultado podría reflejar es selección por necesidad: las escuelas que activaban apoyos, reagrupamientos o intervenciones diferenciadas podían enfrentar dificultades más persistentes (problemas de asistencia o trayectorias más frágiles).  Por lo tanto, el signo negativo puede ser un indicio de que estas respuestas se desplegaban donde el desafío pedagógico era mayor.

El patrón observado en las clases de apoyo fuera del horario escolar va en la misma dirección. Las escuelas que en 2023 declararon haberlas utilizado mostraron una evolución menos favorable, mientras que aquellas que indicaron que no las usaron porque no eran necesarias presentaron una mejora mayor. Más que reflejar un efecto perjudicial del apoyo, estos resultados parecen captar que el dispositivo se activa allí donde el rezago es más profundo o difícil de revertir.

Yendo ahora a los programas más nuevos, señalados por los directivos en 2025 (ya con el plan de alfabetización nacional en carrera), mirados en promedio, la mayoría no expone asociación con el cambio observado en la escuela, solo uno muestra coeficiente positivo, el que se relaciona con tener acompañamiento externo. Vale recordar que estas intervenciones se declaran activas en la escuela, pero no necesariamente en sexto grado.

Dicho esto, cuando se mira si la asociación cambia según qué tan dispares eran los aprendizajes de los estudiantes de la institución escolar, aparece un matiz: donde los chicos partían más parejos, la presencia de intervenciones en la escuela no se asocia con una evolución mayor; en cambio, en las escuelas donde convivían niveles muy distintos, algunas respuestas sí se asociaron a una mejora más grande. La señal más nítida es aquella donde se hizo presente el equipo de orientación escolar, en las escuelas más heterogéneas, contar con ese dispositivo se asoció a un cambio bastante mayor. Otras dos respuestas —los programas estructurados y las estrategias que quedan en manos del propio docente— apuntan en la misma dirección, aunque menos fuerte estadísticamente. Lo que parece relevante es que algunas respuestas adquieren mayor potencial justamente en escuelas donde los aprendizajes iniciales eran más heterogéneos (Ver Gráfico 2. A, B y C).

Gráfico 2Mejora esperada en Lengua (2025-2023) según heterogeneidad inicial de los aprendizajes

A: Intervención del Equipo de Orientación Escolar

B: Programa de alfabetización estructurado

C: Intervención con estrategia propia del docente

Fuente: elaboración propia con base en Aprender.

Finalmente, el ejercicio adicional, construido a partir de una revisión de los planes provinciales de alfabetización vigentes (ver Cuadro 1) , clasifica a cada jurisdicción según qué tan factible es que la cohorte evaluada en 6to grado en 2025 haya estado efectivamente expuesta a una política diferenciada para su ciclo escolar —y no solo para el primer ciclo, que es donde se concentró la mayoría de los planes—. Manteniendo el modelo anterior[5] e incorporando esta variable, las escuelas de las jurisdicciones con mayor chance de implementación se asocian a una mejora significativamente mayor, en un patrón gradual y consistente con la hipótesis de que la exposición efectiva importa.

Conviene, sin embargo, poner el resultado en su justa medida. La categoría de mayor factibilidad agrupa a solo dos jurisdicciones —Ciudad de Buenos Aires y Mendoza—, y con tan pocos casos no puede descartarse que el resultado refleje otras características estructurales de esos sistemas educativos, y no exclusivamente la política de alfabetización. La categoría intermedia, que agrupa a nueve provincias, ofrece una base algo más amplia para sostener la asociación.

En resumen, tres puntos a destacar:

  1.  tanto el punto de partida, la disparidad en los desempeños de la escuela, la formación del director, como la organización pedagógica de la escuela muestran asociaciones claras con la evolución entre 2023 y 2025. La organización institucional parece captar una capacidad previa y relativamente estable de la escuela, mientras que la necesidad de intervenciones específicas en 2023 refleja, al menos en parte, una respuesta frente a problemas ya presentes. 
  2. Distinto es el caso de los programas declarados en 2025, estas intervenciones son contemporáneas a la mejora observada, no necesariamente se aplicaron en sexto grado ni pueden atribuirse de manera directa al Plan Nacional de Alfabetización. Aun así aparece una señal que resulta sugerente que amerita seguimiento, ciertas intervenciones— especialmente la que viene de los equipos de Orientación Escolar— se asocian a mayores avances, no en promedio, sino en las escuelas donde el aprendizaje era más heterogéneo.
  3. La clasificación provincial agrega otra señal: las jurisdicciones donde la cohorte tuvo mayor probabilidad de recibir alguna intervención en el segundo ciclo muestran una evolución más favorable. El patrón es compatible con la hipótesis de que la exposición efectiva importa, aunque no permite distinguir cuánto responde a esas políticas y cuánto a otras características de los sistemas educativos involucrados.

Ninguno de estos hallazgos permite hablar de causalidad, y todos merecen ser leídos como asociaciones que sobreviven a controles razonables, a partir de datos que permiten mirar la escuela, y no solo la provincia o el sistema, como unidad de análisis. El resultado más interesante aparece del lado de la heterogeneidad, no solo importa el bajo nivel de partida, sino también cuán desiguales eran los aprendizajes dentro de la escuela. Cuestión no menor a tener en cuenta al momento de evaluar algunos programas y políticas.


Cuadro 1

Estado probable de exposición a programas de alfabetización de la cohorte evaluada en 6.º grado por Aprender 2025

Más probable temperamenteIntervención directa en 4.º-6.º iniciada antes de 2025 y con una continuidad identificable.CABA, Mendoza
Parcial, reciente o focalizadaLa cohorte pudo recibir la intervención, pero por poco tiempo, solo en algunas escuelas o con cobertura no reconstruida.Chubut, Córdoba, Corrientes, Formosa*, Río Negro, San Luis, Santa Fe, Tucumán, Neuquén**
No comprobadaHay políticas generales o referencias a grados superiores, pero no se puede identificar exposición directa de la cohorte.Buenos Aires, Jujuy, Misiones, Salta, San Juan, Santiago del Estero
Sin exposición directa probableLa política se concentró en 1.º-3.º o se extendió a grados superiores después de la aplicación de Aprender 2025.Catamarca, Chaco, Entre Ríos, La Pampa, La Rioja, Santa Cruz, Tierra del Fuego

* En Formosa se identifica una orientación alfabetizadora provincial de larga data y alcance amplio, pero no un dispositivo trazable que permita reconstruir la exposición efectiva de la cohorte. **Neuquén se menciona aparte porque no cuenta con resultados jurisdiccionales comparables en Aprender 2025.

[1] Tampoco hay que perder de vista que la noticia a la que referimos inicialmente da cuenta de la mejora en el desempeño de la cohorte evaluada en 2025 respecto a la de 2023, no del (posible) cambio que la cohorte que entró en 2020 habría tenido sino hubiera empezado su escolarización en el año de la pandemia. Testear ese contrafáctico es importantísimo, pero excede a esta nota. Pero, como venimos diciendo, el salto lejos de explicarse solo, se vuelve más llamativo.

[2] Controlar, aunque sea mínimamente, por condiciones que habrían hecho que los aprendizajes mejoraran aun cuando no existiera ningún plan de alfabetización. Y por otro lado, de aplicarse el plan de alfabetización, estas podrían ser más permeables a su implementación.

[3] Esta clasificación se realizó a partir de una revisión de los planes provinciales de alfabetización vigentes, planes operativos y resoluciones provinciales públicas.

[4] Se planteó un modelo lineal a nivel de escuela. La variable a explicar es la diferencia entre el puntaje promedio de cada escuela en 2025 versus 2023. Se estimó por MCO con errores estándares robustos, con ponderaciones por la cantidad de estudiantes evaluados en cada escuela. Los resultados pueden solicitarse a la autora.

[5] Sí se eliminan los efectos fijos por jurisdicción dado que esta característica de implementación de programas relacionados con la política de alfabetización varía a nivel de provincias. De lo contrario no se podría identificar el efecto de interés-

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