El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, afirmó el viernes que se ha alcanzado “un texto final y consensuado” para el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán.
Sharif manifestó en una publicación en X que “Pakistán está trabajando estrechamente con ambas partes para ultimar los próximos pasos”.
“La paz nunca ha estado tan cerca como ahora”, dijo, según reportaron las cadenas CBS News y CNN.
Pakistán ha sido un mediador clave en el proceso de paz, según supo la Agencia Noticias Argentinas.
Sharif también condenó lo que calificó de “campaña incesante de desinformación” por parte de quienes buscan sabotear el acuerdo.
El primer ministro no aclaró quién cree que está detrás de la campaña ni a qué desinformación se refería.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, dijo el viernes que un memorándum de entendimiento, mediado por Pakistán, entre Irán y Estados Unidos para poner fin a la guerra “nunca ha estado tan cerca”, reportó la agencia Xinhua.
En una publicación en la red social X, Araghchi instó a los medios de comunicación a abstenerse de hacer especulaciones antes de la conclusión del memorándum.
“En espera de su finalización, los medios de comunicación deben abstenerse de entrar en especulaciones acerca de su contenido”, indicó.
Araghchi añadió que “todos los detalles serán compartidos con el público a su debido tiempo”.
En el marco de la 114ª Conferencia Internacional del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) realizada en Suiza y luego de extensas jornadas de negociación, se alcanzó un consenso tripartito entre representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores para la creación de un instrumento internacional destinado a regular el trabajo en la economía de plataformas.
El acuerdo representa un paso fundamental hacia la formalización de la actividad y el otorgamiento de derechos laborales para quienes desarrollan tareas a través de aplicaciones y plataformas digitales. Entre otros aspectos, el futuro instrumento buscará establecer estándares internacionales vinculados a condiciones de trabajo, protección sindical, negociación colectiva y acceso a derechos laborales básicos, se informó en un comunicado.
En ese marco, Horacio Calculli, como integrante de la delegación argentina de la Confederación General del Trabajo (CGT), participó de las actividades relacionadas con el tratamiento de la situación de Argentina en la Comisión de Aplicación de Normas de la OIT, uno de los principales ámbitos de supervisión del cumplimiento de los convenios internacionales del trabajo.
Asimismo, en su carácter de secretario de Salud y Seguridad Operacional de la Asociación Argentina de Aeronavegantes, mantuvo una reunión con Horacio Guido, especialista de la OIT en normas internacionales del trabajo, para actualizar y dar seguimiento a la denuncia presentada por las organizaciones sindicales aeronáuticas argentinas ante los organismos de control de la Organización.
Durante las dos semanas de trabajo desarrolladas en Ginebra, Calculli desarrolló una agenda internacional en representación de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF), como miembro de su Comité Ejecutivo Mundial y Presidente del Grupo de Asesores sobre Economía de Plataformas. En ese marco, mantuvo una reunión con el Presidente de la ITF, Frank Moreels, para analizar la situación del transporte en Argentina y América Latina y los desafíos que enfrentan las organizaciones sindicales frente a los cambios tecnológicos y productivos.
Como presidente del Grupo de Asesores sobre Economía de Plataformas, participó además de reuniones vinculadas a la estrategia global de la ITF para garantizar derechos laborales, libertad sindical, negociación colectiva y protección social para las y los trabajadores de plataformas digitales.
“Los debates que se desarrollan en la OIT son fundamentales para construir respuestas globales frente a los cambios que atraviesa el trabajo. La defensa de la libertad sindical, la negociación colectiva y el trabajo decente sigue siendo una tarea central para el movimiento sindical internacional. Del mismo modo, resulta fundamental que los organismos internacionales continúen monitoreando el cumplimiento de los convenios internacionales ratificados por nuestro país”, expresó Calculli, que también integra la Comisión Directiva de la CATT.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) modificó las normas de la política de crédito para permitir que las entidades financieras otorguen préstamos en moneda extranjera a clientesque, aunque no generen ingresos directos en dólares, dispongan de garantías en esa denominación otorgadas por empresas exportadoras o vinculadas al comercio exterior.
La medida busca dinamizar el financiamiento corporativo utilizando la capacidad de préstamo de los depósitos en dólares del sistema bancario.
La medida se estableció a través de la Comunicación “A” 8446, emitida por la autoridad monetaria y que procesó Agencia Noticias Argentinas-.
La normativa establece que quedarán comprendidas en la asignación de estos recursos las financiaciones a deudores que presenten avales en moneda extranjera, siempre y cuando los otorgantes de las garantías se constituyan como principales pagadores y renuncien a los beneficios de excusión y división.
Esto significa que la firma garante asume la responsabilidad directa del pago ante un eventual incumplimiento.
Hasta este cambio, la regulación exigía estrictamente que los vencimientos de las cuotas guardaran una relación directa con el flujo de ingresos previstos en la misma moneda del crédito, un requisito diseñado para mitigar el riesgo cambiario que ahora queda sin efecto para este tipo de operaciones específicas.
A partir de esta adecuación, los bancos comerciales quedan exceptuados de verificar dicha correspondencia entre ingresos y moneda del préstamo para los deudores garantizados.
No obstante, las entidades financieras mantienen la obligación general de evaluar la capacidad de pago integral del cliente.
Para ello, los bancos deberán contemplar un análisis basado en al menos dos escenarios macroeconómicos que incluyan fluctuaciones significativas en el tipo de cambio oficial en el término de un año.
Con esta flexibilización, la autoridad de aplicación apunta a que las empresas locales que forman parte de la cadena de valor, o que cuentan con el respaldo de socios comerciales internacionales o grandes exportadores, puedan captar financiamiento en dólares sin necesidad de demostrar facturación directa hacia el mercado externo, ampliando el universo de tomadores de crédito en el mercado local.
La agencia Standard & Poor’s (S&P) elevó la calificación de la deuda soberana de largo plazo en moneda extranjera de Argentina desde CCC+ hasta B-. Esta decisión responde a una menor percepción del riesgo sobre la capacidad de pago del país y convalida el rumbo del programa económico actual.
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró la resolución en sus redes sociales, donde definió este avance como una “nueva mejora”. La medida de S&P ocurre semanas después de un ajuste similar por parte de Fitch Ratings, lo que consolida una mirada más favorable de los mercados internacionales.
El nuevo informe de la calificadora pondera positivamente el programa económico que lideran Javier Milei y Caputo. Los analistas internacionales destacan el compromiso oficial con el equilibrio fiscal, la desaceleración de la inflación y la progresiva normalización del mercado cambiario.
A pesar de que la nota soberana permanece dentro del rango especulativo, el ascenso convalida el ordenamiento de las variables macroeconómicas locales. Los especialistas prevén que este cambio favorezca una reducción paulatina en el costo de financiamiento para los sectores público y privado.
Las agencias internacionales evalúan el escenario financiero local
Con este ajuste de S&P, la Argentina iguala la consideración que posee actualmente ante Fitch Ratings. En contraste, la agencia Moody’s mantiene por el momento una nota de “Caa1” con perspectiva estable para los títulos públicos del país.
Las entidades de riesgo evalúan de manera constante un conjunto específico de variables macroeconómicas críticas. Entre los principales indicadores bajo análisis directo se destacan la sostenibilidad fiscal de las cuentas públicas, la capacidad de acceso real a los mercados de crédito, la posición externa de la economía y el volumen de acumulación de reservas internacionales.
Asimismo, los analistas técnicos ponderan el nivel de estabilidad política y la solidez institucional del país antes de convalidar una nueva revisión de la nota.
En Argentina, cada vez más personas cobran desde el exterior sin haberse ido del país. Diseñadores, programadores, consultores, especialistas en marketing, traductores y perfiles tecnológicos trabajan para empresas internacionales desde sus casas, desde un coworking o desde cualquier ciudad del país. Y ese fenómeno está empezando a ampliar la forma en que se entiende una palabra históricamente asociada a la migración: remesas.
Cada 16 de junio se celebra el Día Internacional de las Remesas Familiares, una fecha impulsada por Naciones Unidas para reconocer el aporte económico que millones de migrantes realizan al enviar dinero a sus países de origen. Pero en 2026, el tema ya no se limita únicamente al vínculo entre migración y familia. También empieza a cruzarse con trabajo remoto, exportación de servicios, pagos digitales, stablecoins y nuevas formas de cobrar desde el exterior.
Las remesas siguen siendo una herramienta clave para millones de hogares. La novedad es que ahora conviven con otros movimientos de dinero: honorarios profesionales, compensaciones globales, pagos transfronterizos y hasta bonos por desempeño que, en algunas empresas, ya se pagan en cripto o bitcoin.
Qué son las remesas y por qué están cambiando
Una remesa es una transferencia de dinero enviada desde un país hacia otro. Históricamente, el término se usó para describir el dinero que los trabajadores migrantes enviaban a sus familias.
La diferencia es que hoy, en una economía más digital y distribuida, parte de esos flujos ya no dependen necesariamente de que una persona haya emigrado.
Según el Banco Mundial, las remesas hacia países de ingresos bajos y medios alcanzaron un récord estimado de USD 685.000 millones en 2024, superando a la inversión extranjera directa y a la ayuda oficial al desarrollo combinadas. En América Latina y el Caribe, el flujo llegó a unos USD 163.000 millones, con un crecimiento interanual de 5,5%.
En paralelo, crece los flujos transfronterizos vinculados a la contratación internacional. Según datos internos de Bitwage by Paystand, plataforma internacional especializada en pagos globales y gestión de honorarios en criptomonedas, el volumen de pagos corporativos internacionales y honorarios en activos digitales mantiene una expansión anual de entre el 15% y el 20%. En mayo de 2026, además, la compañía registró su récord histórico de volumen de transacciones dentro del mercado B2B.
La tendencia también tiene una lectura local: según Bitwage by Paystand, las empresas que utilizan la plataforma para pagar honorarios en activos digitales concentran cerca del 40% de esos pagos en profesionales ubicados en Argentina. La cifra muestra el peso que tiene el talento argentino dentro de las nóminas globales y los equipos distribuidos de compañías internacionales.
En ese escenario, las transferencias internacionales ya no responden únicamente a dinámicas migratorias o familiares. Cada vez más también reflejan relaciones laborales, contratación global y exportación de servicios.
Stablecoins, trabajo remoto y exportación de servicios
Un diseñador argentino que trabaja para una startup de Estados Unidos, un desarrollador contratado por una empresa europea o una consultora que presta servicios para clientes internacionales generan flujos de dinero que, en muchos casos, funcionan de manera parecida a una remesa tradicional.
Las stablecoins ayudan a explicar este cambio. Son criptomonedas diseñadas para mantener una cotización estable respecto del dólar. A diferencia de otros activos digitales más volátiles, fueron pensadas para facilitar pagos, transferencias y almacenamiento de valor. Su principal ventaja es que permiten mover dinero entre países con disponibilidad permanente y sin depender exclusivamente de los horarios del sistema bancario tradicional.
Para muchos trabajadores remotos, dejaron de ser una innovación tecnológica y se convirtieron en una herramienta cotidiana para cobrar, ahorrar o recibir pagos internacionales con menos fricción
Argentina ocupa una posición particular dentro de esta tendencia. El crecimiento del trabajo remoto y de la exportación de servicios permitió que miles de profesionales locales trabajen hoy para empresas del exterior sin necesidad de dejar el país.
En muchos casos, esos fondos no llegan mediante los mecanismos tradicionales utilizados para las remesas familiares, sino a través de nuevas plataformas financieras y soluciones basadas en stablecoins.
“Las remesas ya no pueden analizarse únicamente desde la migración. Cada vez vemos más flujos internacionales asociados al trabajo remoto, la contratación global y la economía digital. Las stablecoins están ayudando a construir una infraestructura financiera más eficiente para conectar empresas y talento en distintos países”, explica Mariquena Otermin, CMO de Bitwage by Paystand.
Mariquena Otermin, CMO de Bitwage by Paystand
De las remesas familiares a la infraestructura financiera global
“Durante años, las remesas fueron consideradas un fenómeno social y migratorio. Hoy comienzan a formar parte de una conversación mucho más amplia relacionada con infraestructura financiera, economía digital y movilidad global del talento”, afirma Rafael Meruane, CEO de Notbank by Cryptomarket, exchange pionera de Latinoamérica.
En ese contexto, conceptos como stablecoins, pagos transfronterizos, exportación de servicios y trabajo remoto empiezan a cruzarse con una palabra que parecía reservada al pasado: remesas.
Durante décadas, las remesas fueron una consecuencia de la migración. En la economía digital, cada vez más son una consecuencia del talento global. El dinero sigue cruzando fronteras, pero ya no necesariamente porque las personas se hayan ido de su país, sino porque el trabajo dejó de tener fronteras.