CRISISD

Señal de crisis: la recaudación en Posadas crece por debajo de la inflación

Compartí esta noticia !

Las asimetrías con Encarnación se reflejan no solamente en las eternas colas del puente San Roque González de Santa Cruz, sino en el ánimo de la actividad económica en Posadas. Síntoma de la crisis, la recaudación posadeña creció por debajo de la inflación y lejos de la media nacional. Es el tercer año consecutivo que se da esta particularidad: la recaudación crece apenas 22 por ciento, contra un 33 por ciento promedio de la Nación y un 30 por ciento promedio de la Provincia.
La situación preocupa en las oficinas de la Municipalidad, que conduce Joaquín Losada. El intendente puso en marcha medidas de ajuste interno para ahorrar dinero y hacer rendir el dinero de los contribuyentes. De todos modos, las arcas están en un delicado equilibrio.  
En la Municipalidad esperan que la suba del dólar atenúe las diferencias de precios con Encarnación, pero por ahora no se nota que haya un efecto rebote en Posadas. Es decir, las compras que no se están haciendo en la vecina orilla, no necesariamente se están mudando a la capital misionera.
Sin embargo, un dato alentador es que después del pico de cierre de comercios entre 2016 y 2017, la actividad comercial parece haberse estabilizado. De hecho, Misiones es una de las pocas provincias donde se generó empleo, según las últimas estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos, que evalúa al conglomerado capitalino para realizar sus informes.
La explicación que dan los mismos empresarios es que nadie quiere despedir a un empleado formado, ya que cuesta horrores volver a encontrar personal calificado.

Compartí esta noticia !

Programa Económico 2.0 (actualizado por el FMI)

Compartí esta noticia !

Escribe Lorenzo Sigaut Gravina, Economista Jefe de Ecolatina. Tras el anuncio de un préstamo Stand By del FMI por hasta USD 50.000 Millones por tres años, el Ministro de Hacienda y el Presidente del BCRA relanzaron en conferencia el programa económico de la administración Macri. Cabe destacar que no anunciaron un nuevo esquema sino que lo recalibraron: bajo la atenta supervisión del staff técnico del FMI, se modificó la velocidad del gradualismo fiscal y el tempo de las metas de inflación.
En el frente fiscal, el Ministro de Hacienda se comprometió a un ajuste más fuerte para alcanzar el equilibrio primario en 2020 (la propuesta original era conseguirlo en 2019 pero luego se pospuso a 2021), bajando el rojo primario de la meta del 2,7% PBI para este año a un déficit de 1,3% PBI el año que viene. Esto significa que en 2019, año de elecciones presidenciales, el gobierno de Cambiemos deberá hacer un esfuerzo fiscal de 1,4 p.p. del PBI.
En el cuadro se detalla donde se concentrará el recorte de 1 p.p. de las erogaciones primarias en 2019 (gasto de capital, subsidios y transferencia a las provincias caerán en términos nominales) y el aporte de los ingresos (+0,4 p.p. del PBI) gracias a un crecimiento del 2,5% previsto para el año entrante.
Más aún, el FMI sumó al programa fiscal el resultado financiero, que incluye el pago de intereses de la deuda pública (ver abajo) y se negoció una cláusula novedosa en la cual el Estado puede elevar el gasto en planes sociales (+0,2 p.p. del PBI) si la pobreza empeora.

Existen dos incógnitas sobre la viabilidad del planteo fiscal. La primera es sobre la fortaleza política del Ejecutivo ¿puede el gobierno implementar dicho ajuste del gasto? Preocupa particularmente la aprobación en el Congreso de un presupuesto con una reducción de partidas sensibles para las provincias (Ej: transferencias corrientes a las provincias).
La segunda es sobre la factibilidad económica del ajuste fiscal. Si el PBI no crece (no mejoran los ingresos) el recorte del gasto sería aún mayor al estipulado dificultando sobremanera el cumplimiento de la metas fiscal. Vale destacar además que el ajuste pautado para 2019 reduce las posibilidades de expansión de la economía. Es cierto que un clima favorable en la zona agrícola núcleoel año que viene podría recuperar la pérdida de actividad de este año (1 p.p. del PBI), pero el arrastre estadístico de 2018 sería nulo (o incluso negativo) y la política fiscal y monetaria será contractiva para conseguir las ambiciosas metas trazadas.
Por el lado de la inflación, el BCRA recuperó el control sobre la fijación de las metas (el 28 de diciembre de 2017 había perdido esta potestad a manos de Jefatura de Gabinete), y acordó con el Tesoro tres cuestiones que le otorgan mayor margen de maniobra a la hora de desacelerar la suba de precios.
En primer lugar, el Tesoro va a cancelar -anticipadamente y en Pesos- Letras Intransferibles para que el BCRA pueda recomprar/reducir el stock de LEBAC. Esta medida apunta a que el Central recupere gradualmente el control de la tasas de interés de referencia (muy elevada en un escenario de corrida para evitar que el desarme de LEBAC termine presionando al dólar). En segundo término, el BCRA va a dejar de comprar las divisas provenientes de la colocación de Deuda Pública. Esto implica que el Tesoro va a tener que venderlas en el mercado cambiario para hacerse de Pesos, mientras que el Central deja de acumular Reservas y emitir Pesos (contrapartida de esa operación). Por último, se acordó la eliminación de la asistencia al Tesoro, y el envío por parte del Ejecutivo de una reforma de la Carta Orgánica del BCRA para cristalizar legalmente la mayor autonomía conseguida.
En este contexto el presidente del BCRA anunció nuevas meta de inflación para los próximos tres años: 17% en 2019; 13% para 2020 y 9% en 2021. Además, tomó la decisión de dar de baja la meta de 2018 (que a fines del año pasado fue elevada de 12% a 15%) producto del fenomenal desvío respecto de la realidad (esperamos que el año cierre con una inflación de 28,5%). Consistente con esta medida, ayer el gobierno elevó 5% (de 15% a 20%) la pauta salarial que acordaron la mayoría de los gremios en la paritaria de 2018.
La pregunta del millón es si finalmente el BCRA podrá cumplir con la meta de inflación pactada. El saneamiento patrimonial de la autoridad monetaria (principio de solución para la bola de nieve de las LEBAC), la reducción de la emisión monetaria (por asistencia al Tesoro y acumulación de reservas), y precios relativos (tarifas y dólar) más alineados, son elementos que permiten ser optimista sobre alcanzar el 17% el año próximo. Sin embargo, tres años consecutivos de incumplimiento han minado la credibilidad del BCRA, la elevada inercia y lo que suceda con el tipo de cambio nominal serán claves.
Esto nos lleva a discutir la política cambiaria. Pese a que el Presidente del Central mencionó que intervendrá frente a tendencias disruptivas, dejó de poner un techo al dólar mayorista (oferta de USD 5.000 millones a 25 ARS/USD), dando la señal de volver a un esquema de mayor flotación como exige el FMI. Sin embargo, el Ministerio de Finanzas se comprometió a vender las divisas conseguidas por colocaciones de deuda pública en el mercado cambiario en momentos de presión, por lo que aún no se sabe cuán activa será la participación del Tesoro. Si con los dólares conseguidos se consolida la estabilidad, la tentación de planchar el tipo de cambio el año próximo son elevadas: en el corto plazo el atraso cambiario ayuda a cumplir las metas del programa económico y ganar elecciones.
Pese al relanzamiento del programa económico actualizada por el FMI, la pregunta clave sigue siendo con cuanto ingreso neto de capitales contará la economía argentina. Esta variable define la trayectoria del tipo de cambio y la magnitud del déficit externo financiable. Si contamos con apoyo de organismos financieros internacionales, un posible swap con China, y/o prestamos de un grupo de bancos internacionales, la economía Argentina podría conseguir más de U$S 60.000 millones en los próximos meses, brindándole al gobierno de Cambiemos un dique de contención frente a nuevas presiones cambiarias (por shocks externos o internos).
Para aquellos que piensan que el problema de Argentina es de origen fiscal, dicho financiamiento será el puente para llegar al superávit primario que permite estabilizar el ratio deuda pública producto y además corrige “pari passu” el déficit externo, llevando a nuestro país finalmente a la senda del desarrollo.
Lamentablemente, el principal problema de nuestra economía es la restricción externa, por lo que sin una estrategia clara de promoción de las exportaciones (tipo de cambio real competitivo y apertura de mercados externos) dicho financiamiento sólo servirá para sostener por más tiempo un déficit de cuenta corriente elevado, acumulando mayor deuda en moneda extranjera. Es que este esquema es inestable (depende en demasía del ingreso de capitales) y sólo puede ser exitoso en el corto plazo (lograr estabilidad cambiaria y crecer bajando la inflación como sucedió en 2017) a costa de seguir acumulando desequilibrios externos.

Compartí esta noticia !

Burlándose de la soberanía

Compartí esta noticia !

Agregándose a la sumatoria de hechos infames, ahora se supo que se firmó un acuerdo de patrullaje conjunto en el Atlántico Sur con Gran Bretaña. Esa vil acción de nuestra actual cancillería, implica claramente el reconocimiento de soberanía británica en nuestras usurpadas Islas Malvinas (además de las Georgias del Sur y Sandwich del Sur).
Acorde a la metodología usual del neoliberalismo, fabricante serial de crisis en cuyos marcos de desconcierto y generalizada desazón impone las peores medidas socio económicas y geopolíticas; con ese accionar las aberraciones se perpetran en conjuntos de abigarrados paquetes de temas diversos, todos brutales y de tópicos variados. De esa forma, eventualmente el escaso periodismo crítico que sigue existiendo, y el arco opositor (o pseudo opositor, en varios casos), apenas tiene tiempo y espacio para oponerse o criticar a una o dos de esa media docena o más de medidas perpetradas todas a la vez, cosa que la mayoría pase desapercibida o poco menos. Es lo que perpetran ahora.
Una incompleta síntesis de medidas de políticas exteriores y económicas, que implican deterioro acentuado o incluso resignación de soberanía es el siguiente.
 Permitir que naves y aeronaves británicas utilicen puertos y aeropuertos argentinos, violando una expresa ley.
 Impedir usando a Prefectura o Gendarmería, que los veteranos de guerra escrachen al buque británico surto en Buenos Aires.
 Todo el deplorable accionar presidencial y del ministro Aguad en el doloroso caso del submarino, presuntamente hundido por los británicos. Recordar que Aguad es “experto en desapariciones”, consultar al respecto en Corrientes, donde “desaparecieron” 60 millones de dólares, en su gestión “normalizadora”, lo cual nunca pudo aclarar en el juicio respectivo.
 Facilitar la explotación hidrocarburífera en Malvinas, dejando de lado años de luchas diplomáticas que entorpecían el accionar colonialista británico.
 “Suavizar” los reclamos de soberanía, al punto de tornarlos inconducentes.
 Total falta de reclamos ante Israel, por vender un costoso sistema antiaéreo a los británicos en Malvinas.
 Pactar misiones conjuntas argentino-británicas a La Antártida, lo cual debilita la ya endeble posición argentina, en un territorio íntegramente reclamado por Gran Bretaña, que se dispone a perpetrar otra usurpación, ante las complicidades de gobernantes, periodistas, intelectuales y militares entreguistas y apátridas, en nuestro país.
 No denunciar los vergonzosos términos de rendición, pactados en Madrid y Londres, perpetrados por Cavallo, Menem, Di Tella, en 1990.
 Acentuación de nuestra dependencia explícitamente impuesta en 1990, a raíz de las deplorables actuaciones diplomáticas en lo que va transcurrido del gobierno macrista.
 Degradación o destrucción del Mercosur, Unasur y Celac, entes constituidos tras trabajosos avances geopolíticos regionales, que nos fortalecían en conjunto a nuestros países. Vieja táctica anglosajona, dividir para reinar.
 Industricidio y tecnicidio (destrucciones de industrias y de institutos y proyectos tecnológicos), perpetrados con saña brutal, más acentuada que la de los siniestros años ’90. Eso nos debilita económica, social y geopolíticamente, siendo claras acciones de destrucción de soberanía.
 Vaciamiento educativo, cerrando escuelas, no creando nuevas, desfinanciando al sector, reduciendo los miserables salarios del sector docente, y reduciendo presupuestos a las Universidades Nacionales y sus Institutos de Investigaciones. Aunque muchos no se den cuenta, esto también afecta a nuestra soberanía, pues un pueblo ignorante no sabrá defender sus derechos ni tendrá la mínima noción de dignidad nacional.
 Vaciamiento sanitario, al suprimir programas sanitarios, de vacunaciones y de medicina preventiva, además de reducir los presupuestos destinados a la salud pública. Es elemental que un pueblo débil y enfermo, no está en condiciones psicofísicas de defender la soberanía.
 Endeudamiento externo perpetrado sin necesidad alguna, casi totalmente destinado a financiar la fuga de capitales y la timba financiera. Evidentemente, desde el comienzo de este gobierno se pensó en volver a subordinarnos a las “recetas” salvajemente recesivas del FMI. El paso siguiente, cuando la deuda externa resulte impagable, previsiblemente será perpetrar el infame canje de deuda por territorios, lo cual se intentó hacer cuando se incubaba y al estallar la crisis de 2001/2002.
 Búsqueda de acuerdos de “libre comercio” con las potencias atlantistas, lo cual es suicida en lo económico, e irracional desde lo geopolítico. Esas potencias tienen la doble vara de predicar “libre comercio” para sus exportaciones, mientras son proteccionistas de sus mercados internos y de sus sectores estratégicos.
 Buscan dolarizar totalmente nuestra economía, lo cual se quiso hacer en el noventismo (1989-2001). Lo racional y patriótico, es pesificar nuestra economía, tal como con maestría lo había fundamentado el Dr. Aldo Ferrer.
 Quitaron todos los controles a los movimientos financieros, con lo cual los especuladores tienen campo libre para sus operaciones de fugas de divisas, corridas bancarias y cambiarias, etc., tornando totalmente inerme al país, ante los ataques de sectores financieros transnacionales y especuladores varios.
 Pisoteando la soberanía, los exportadores de materias primas alimenticias, mineras e hidrocarburos, pueden cobrar las mismas en el exterior, con lo cual las divisas correspondientes en muchos casos ni llegan a nuestro país.
 Se empobrece al mercado interno y a nuestra población, de forma que el consumo caiga en picada, con lo cual se priorizan las exportaciones, para alimentar las fugas de divisas y el vaciamiento del país.
 El listado no se agota.
Mientras, sectores volubles y muy poco informados de la clase media, de “progresías” ocupadas en causas prefabricadas desde el exterior para distraer, y amplios sectores de uniformados conceptualmente muy confusos y/o desinformados, entre otros, siguen sin entender nada, o peor aun, sin darse cuenta de la extrema gravedad del cuadro de situación que se deteriora día a día, llevándonos a los empujones hacia la disolución nacional.

Compartí esta noticia !

Ecolatina advierte que continuará aumentando el déficit comercial

Compartí esta noticia !

En el último año, el déficit comercial de bienes rozó los US$ 8.500 millones, revirtiendo el superávit alcanzado en 2016 (en torno a US$ 2.000 millones). Este cambio de signo fue una constante a lo largo de 2017: en un hecho inédito para la economía argentina de la posconvertibilidad, todos los meses del año arrojaron un saldo negativo. En el mismo sentido, 2017 marcó el mayor rojo en términos del PBI (-1,4%, conforme a nuestras estimaciones) desde el abandono del 1 a 1.
Esta dinámica respondió a las dispares velocidades de crecimiento que mostraron las exportaciones y las importaciones: mientras que las primeras treparon 1% i.a. a lo largo del último año (llegando a US$ 58.500 millones en 2017), las importaciones saltaron 20% i.a., alcanzando los US$ 66.900 millones.
La flexibilización del régimen de administración del comercio, un dólar barato (especialmente en la primera parte del año) y la recuperación de la actividad, fueron las principales razones detrás de esta dinámica. A contramano, un mundo en donde avanza el proteccionismo (de tintes nacionalistas en Estados Unidos y Europa y de manera industrialista en China), dificulta el despegue de los envíos al exterior. Asimismo, también impactó la anémica recuperación de la economía brasileña. Como resultado, la “vuelta al mundo”, al momento, sólo se está materializando por el lado comprador.
Por otra parte, el aumento de los precios internacionales de los productos importados contribuyó a profundizar el déficit. Si se hubieran mantenido los precios de 2016, el déficit habría sido de US$ 6.300 millones, es decir, un 25% menor (-1,0% del PBI, lo que continuaría siendo el peor resultado desde 1998).
Más allá de lo acelerado de la suba, es importante remarcar que las importaciones están retornando a los niveles que habían mostrado años atrás: las compras externas del último año se ubicaron 10% por debajo de las de 2013. Sin embargo, y esto es lo que explica lo abultado del déficit, las exportaciones fueron 20% menores que las de ese año. Por lo tanto, mientras que las compras externas se recuperan, las ventas no repuntan.
Al margen de los inconvenientes vinculados a la restricción externa (actualmente, la oferta de dólares se suple principalmente con endeudamiento externo), esta dinámica no representa un aspecto negativo en sí mismo: puede ser la contracara del proceso de recuperación de la actividad. Por lo tanto, analizar la dinámica detrás del resultado comercial, nos permitirá comprender sus causas y efectos.
Los bienes finales impulsaron a las importaciones
Comenzando por la performance de las exportaciones, lo primero que resalta es el cambio en su composición, consecuencia de una dinámica heterogénea entre los distintos grandes rubros. La caída en los envíos externos de los productos del sector agropecuario (las exportaciones de Productos Primarios (PP) y Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) disminuyeron 5,6% i.a. y 3,6% i.a. en el último año, respectivamente) fue más que contrarrestada por el avance de aquellos vinculados al entramado manufacturero: las ventas externas de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) treparon 11,2% i.a. durante 2017, a la par que las ventas de Combustibles y Energía saltaron 18,6% i.a.
El retroceso del sector agropecuario obedeció a su elevada base de comparación: producto de la liquidación de la cosecha retenida que tuvo lugar en el primer trimestre de 2016, las exportaciones de bienes primarios habían crecido cerca de 20% i.a. en el primer año de gestión de Cambiemos, aun considerando las inundaciones durante abril de ese año. Por su parte, las ventas de las MOA treparon un magro 0,3% i.a. en 2016, aunque fuertemente impulsadas por un primer trimestre (+15% i.a.) que alcanzó para revertir la caída agregada del resto del año (-3,4%).
De forma similar, el alza en las ventas externas de productos industriales también tuvo su base en el comportamiento de los últimos años: las ventas de las MOI se redujeron 37,6% i.a. entre 2011 y 2015, para recuperarse 4,1% i.a. en los últimos dos años. Por lo tanto, si comparamos el resultado de 2011 con el de 2017, se observa un retroceso superior al 35%.
Más allá de este aspecto negativo, es importante mencionar el rol que tuvo el incremento de las exportaciones a destinos no tradicionales: a excepción de Brasil, los envíos de MOI saltaron 13,3% i.a; a contramano, los efectuados al gigante del Mercosur crecieron casi la mitad (+6,8% i.a.). En consecuencia, una profundización de la recuperación brasileña, tal como se estima para este año, mejoraría aún más este panorama. A modo de cierre, podemos afirmar que, contrario a ciertas especulaciones previas al cambio de gobierno, tras dos años de gestión de Cambiemos, en el frente externo, los productos industriales muestran un mayor dinamismo que los agropecuarios.
Por su parte, al mirar las importaciones, el análisis vira hacia la economía local y, fundamentalmente, a su impacto en el entramado productivo: saber qué tipo de productos están dinamizando las compras externas nos permite estimar más finamente el curso que seguirá la industria, con sus efectos sobre la actividad y el empleo, entre otras variables.
En este punto, el panorama luce desalentador. Si dividimos las compras externas entre aquellas necesarias para el normal funcionamiento del proceso productivo (bienes de capital, sus piezas, insumos y combustibles) y bienes finales (bienes de consumo y vehículos livianos), se observa un mayor dinamismo de estos últimos: a la par que las compras externas de bienes finales avanzaron cerca de 30% i.a. en 2017, la de aquellos con un impacto en la producción treparon poco más de la mitad (+17% i.a.). Peor aún, si comparamos 2015 con 2017, los saltos se transforman en 50% y 3%, respectivamente.
Como resultado, las importaciones de productos que no son indispensables para el normal funcionamiento de la economía argentina, y que en muchos casos compiten con la producción local, están ganando peso dentro de nuestra canasta importadora. Durante 2017, la participación de bienes finales representó 22,8% de las importaciones totales, el valor más alto desde la crisis del Tequila (1994), superando en más de 5 p.p. al promedio 2003-2015 (17,7%) y en línea con el período 1992-2001 (22,3%). Por ende, el avance de las importaciones no es una consecuencia directa del crecimiento económico, sino más bien del proceso de apertura comercial.
En esta línea, es importante tener presente otro dato: conforme a diversos estudios históricos, la elasticidad de las importaciones en relación a la tasa de actividad se ubica en torno a los 3 puntos (es decir, por cada “punto de crecimiento” de la demanda doméstica, las importaciones avanzan un 3%). Sin embargo, esta elasticidad más que se duplicó en el último año. Por lo tanto, si bien es sabido que se parte de una situación de “represión de importaciones”, cierto “gradualismo” en el comercio exterior armonizaría su dinámica a la del resto de la economía (mostrando crecimientos o retrocesos similares).
 
Una tendencia que se profundizará en 2018
Para 2018 el Poder Ejecutivo se fijó tres metas principales: contener la inflación, garantizar un crecimiento del 3,5% y reducir en 0,7 p.p. el déficit fiscal primario, llevándolo al 3,2% del PBI. Para cumplir estos objetivos, hay una sola variable que no funciona como “sábana corta” (que cuando acerca un objetivo, aleja otro): el dólar barato. Un Peso que continúe fortalecido, acotaría las presiones sobre los precios, estimularía la actividad (en el corto plazo) y no impactaría negativamente en las arcas públicas.
Sin embargo, esta herramienta perjudicaría al resultado externo. Producto de la pérdida de competitividad cambiaria y la profundización de la recuperación de la actividad, el rojo comercial se agravará durante este año. De este modo, estimamos que en 2018, la balanza comercial será, nuevamente, la variable que el gobierno resignará en pos de alcanzar otros objetivos (más prioritarios según su visión).
En resumen, impulsado por la recuperación económica y la persistencia del atraso cambiario, el déficit comercial se profundizará en 2018, marcando un nuevo récord. En el mismo sentido, según nuestros cálculos, al continuar creciendo más aceleradamente que el resto de las variables macroeconómicas, el rojo comercial volverá a incrementarse no solo nominalmente sino también como porcentaje del PBI.

Compartí esta noticia !

Con Macri o con el Papa

Compartí esta noticia !

Con el materialismo sectario, elitista y cerradamente excluyente; o con la espiritualidad amplia, sin barreras económicas ni sociales, inclusiva, respetuosa de otros credos y abierta.
Con las mentiras flagrantes, dichas sin pudor ni rubor alguno, que parecerían proferidas por psicópatas sociales insensibles e incurables con amplias cuotas de sadismo que gozan con el dolor y la humillación ajenos; o con verdades de a puño, dichas aunque molesten a poderosos, acomodaticios y colonizados mentales en grados superlativos.
Evidentemente, como dijo Jesús, “a los tibios los escupiré de mi boca”. Y son tibios y acomodaticios, los que se dicen “muy cristianos” pero continúan apoyando los desmanes socio económicos, los negociados impúdicos para favorecer a parientes y amigos torciendo o forzando normas y transgrediendo todo principio ético (como en Energía, favoreciendo abiertamente a Shell y a propietarios de generadoras; en el caso de las coimas de Odebrecht – Arribas; en la autocondonación de deuda del Correo Argentino; en las operaciones de seguros de cambio, atendiendo de los dos lados del mostrador, en grandes obras públicas que “casualmente” favorecen a parientes y amigos; en el endeudamiento desbocado y feroz, que nos lleva a la vil “alternativa” de permutar deudas por territorios; en las quitas de partes de sus míseras asignaciones a los jubilados, mientras liberan de impuestos a los ricos de riquezas obscenas y a los bienes suntuarios; en el escándalo de las LEBACs que ya es una bomba de tiempo inmanejable; etc.); las resignaciones viles de soberanía, los atropellos judiciales, las represiones feroces que en nada parecen diferenciarse de las metodologías del infame “proceso”; ya sin lugar a excusas como “no saber”, “no estar informado” u otros lugares comunes similares, esgrimidos por los que no quieren asumir las responsabilidades de sus posturas políticas, vinculadas sin duda con posicionamientos desde lo social y desde lo profundamente humano.
Ya son inaceptables las excusas de los que se dicen “apolíticos” (que con eso juegan a favor de las oligarquías apátridas); de los que se dicen “muy patriotas y cristianos” pero que apoyan el ateísmo apátrida de quienes destrozan a nuestro país, negándose a todo razonamiento lógico; de los chupacirios “muy cristianos”
en lo formal pero muy anticristianos en lo real, al avalar las injusticias, tropelías de todo tipo perpetradas sin tapujos ni vergüenza alguna por la CEOcracia “reinante”, las exclusiones y la miseria creciente y dolorosa hasta lo indecible; por los que se dicen “muy legalistas” pero toleran o incluso apoyan con fruicción los aprietes a jueces no sumisos, la judicialización vergonzosa de la política, los encarcelamientos sin juicio previo, el uso abusivo de los DNU para avasallar leyes y derechos existentes; los que endiosan a los mercenarios de la incomunicación y los políticos obsecuentes o acomodaticios al tanto por cuanto.
El Papa Francisco, el Papa argentino y a la vez ecuménico, habla con sus gestos, y fue elocuente la negativa a recibir a Macri (el vacacionador serial, personero del neoliberalismo apátrida), en su visita a Chile.
El Papa Francisco se posicionó clara y valientemente contra el neoliberalismo que no solo es materialista en grado sumo y ateo, es antiteo, pues inculca disvalores que atacan los pilares del cristianismo, que son muy semejantes a los pilares del judaísmo y de la fe musulmana, además de plenamente compatibles con el abierto humanismo.
El Papa Francisco apoya a los Curas de la Opción por los Pobres, los mismos que se preocupan por los marginados y los desposeídos, y no tienen reparos en chapalear barro para llegar a las villas miseria y otros sitios marginales.
En cambio, los altos dignatarios de la Iglesia Argentina, los obispos (siempre hay excepciones) y los curas más conservadores que católicos, no solo apoyaron tácita o abiertamente la irrupción del noventismo neoliberal hoy encarnado en el macrismo, sino también han practicado una solapada animadversión en contra del Papa Francisco, el Papa Íbero Americano, el de profundos valores cristianos, consustanciado con el pueblo y en clara lucha a brazo partido contra la burocracia hiper conservadora que parece enraizada en El Vaticano y en sectores de altos dignatarios eclesiásticos. Burocracia que parece totalmente alineada con los mandatos imperiales de las Potencias Atlantistas; asemejándose a pastores de sectas que hacen “buena letra” para recibir apoyos –y no solo morales- provenientes del “gran país del norte” y de sus aliados más cercanos.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin