CRISTINA FERNÁNDEZ

Los calores de agosto

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La fugaz visita de Mauricio Macri a Posadas debe leerse en clave electoral. El Presidente vino solo a apuntalar las candidaturas al Congreso nacional de Humberto Schiavoni y Luis Pastori. Evitó cualquier referencia a las asimetrías que agobian a los comerciantes posadeños y generan una sangría permanente de dinero por la frontera hacia Paraguay.

Fue el propio Schiavoni el que le sacó la responsabilidad. El candidato a senador aseguró que el ministro de Producción, Francisco Cabrera, prometió abrir una mesa de diálogo con comerciantes, Provincia y municipio para analizar el promocionado artículo 10 de la ley Pymes, que le da las herramientas a Macri para suministrar algún remedio especial que alivie el dolor de la frontera.  

Después de un año y medio, por fin se “armará una mesa” para volver a discutir los reclamos provinciales, hasta ahora desdeñados como un problema de “coyuntura” que “a veces beneficia a uno u otro lado”, como dijeron a coro el ministro de Economía, Nicolás Dujovne y el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

El demorado primer paso entusiasmó a los comerciantes posadeños, que a través de cuatro vías le hicieron llegar sus lamentos al Presidente durante su breve estadía por Posadas. No hubo posibilidad de un encuentro cercano. Macri se movió en helicóptero desde el aeropuerto al centro –aterrizó en el estadio de Guaraní Antonio Franco- y el club Tokio, escenario del acto, estaba rodeado por un doble vallado varias cuadras a la redonda, custodiado por policías provinciales, de la Federal y la Gendarmería. El cacheo fue sumamente estricto para con militantes, curiosos y periodistas.

El tratamiento de los reclamos misioneros deberá superar los mismos obstáculos.

La “mesa de diálogo” es una instancia inicial, que en tiempos electorales puede estirar la agonía más allá de los límites. Como condición, Schiavoni aclaró que la Provincia deberá hacer el “sacrificio” de bajar Ingresos Brutos.

Los comerciantes no quieren jugar a ese toma y daca que dilate las soluciones. Exigen respuestas perentorias a un planteo que ya lleva año y medio sin respuesta. Este martes habrá otro encuentro paralelo entre la Confederación Económica de Misiones y el secretario Pymes, Mariano Mayer. Los distintos frentes persiguen el mismo objetivo.

El Gobierno provincial tampoco acepta entrar en esa lógica. Si bien es cierto que Macri y el gobernador Hugo Passalacqua hablaron sobre una rebaja de Ingresos Brutos a los créditos hipotecarios, que podría  hacerse efectiva, eso no implica que se juegue a la ruleta con la política fiscal que es la piedra basal de la Renovación.

Passalacqua, lejos de los inquinas de tiempos electorales, hizo gala de sus mejores dotes de anfitrión en el encuentro que tuvo con Macri por cerca de 40 minutos en la sala VIP del aeropuerto de Posadas. Los minutos fueron bien aprovechados. Passalacqua le explicó al Presidente las acciones que se llevan adelante para potenciar a Misiones como plataforma para el desarrollo industrial de la región. Le contó de los inversores que están llegando a la provincia y los detalles del Puerto que estará en proceso de operación para 2018, además de las obras de infraestructura propias y con apoyo nacional. Macri se mostró interesado y garantizó respaldos.

Incluso, quedó asombrado cuando Passalacqua le anticipó la llegada de Reisender Electronic Technology S.A, la empresa creadora de la moto eléctrica Voltu, que se instalará en el Parque Industrial de Posadas, después del acuerdo firmado el viernes. 

El diálogo fluido, de todos modos, no modifica las convicciones.

Apenas unas horas antes del arribo de Macri a Posadas, en el paraje Tacuará, en la zona rural de Santo Pipó, dejó clara la visión “misionerista”: “Este Gobierno ha decidido hace varios años tomar el destino de Misiones en sus propias manos. No queremos que nos mande nadie de afuera. El soberano es el misionero. El Estado está acá, donde tiene que estar. La otra concepción es que el mercado arregla todo. Macana. El pobre es más pobre y el rico más rico”.

En la otra punta de la provincia, en Bernardo de Irigoyen, reforzó el concepto cuando entregó un generador eléctrico transportable, por el que el Estado pagó más de 500 mil dólares. “Hay dificultades, pero gracias a que cobramos nuestros impuestitos, después los resultados se tocan”, dijo palmeando el enorme motor.

Lo cortés no quita lo valiente.

Esa sostenida política fiscal es la que permite mantener la prioridad en la contención social, la inclusión y el desarrollo educativo. Passalacqua anunció el viernes, el mismo día en que se confirmaban nuevas inversiones en el Parque Industrial, que el gasto social del Presupuesto 2018 girado a la Cámara de representantes es el más alto de la historia.

La previsión de gastos y recursos para 2018 es de 55 mil millones de pesos y de ese total, el 56,7% será destinado al área social, lo que representa el registro histórico más alto. Este monto significa asimismo, un 13% más de lo presupuestado para el mismo fin en este ejercicio. “Esto significa poner en práctica nuestro concepto de Estado fuerte y sensible, al mismo tiempo. El momento difícil que atravesamos con más razón lo demanda”, enfatizó el mandatario, quien cerró una semana plena de gestión.

 

En la mesa de reforma fiscal, Misiones se comprometió a no subir impuestos y a limitar gastos, pero no a regalar su única fuente de recursos a cambio de una hipotética compensación posterior.

El último ejemplo de una política fiscal que no cobraba impuestos no es de hace demasiado tiempo. Durante la década de los 90, cuando gobernaba Ramón Puerta, hoy embajador en Madrid, la industria tributaba cero, el Estado recaudaba a través del impuesto a los sueldos y se financiaba con deuda, incluso para gastos corrientes. El epílogo fue que miles de misioneros se quedaron sin empleo y en medio de una pobreza insoportable.

Una década después, con impuestos a la industria, la economía misionera creció constantemente, con más empresas abiertas, empleo elevadísimo y reducción de índices de pobreza constantes, pese a la persistencia de un núcleo duro.  

Macri recordó que inició su recorrido político en Misiones, donde llegó a tener domicilio para votar a su amigo ahora en Madrid y poder acceder a licitaciones de obra pública. Schiavoni lo acompañó desde entonces, confió el Presidente.

Pese a sus años en contacto con Misiones, Macri tuvo un lapsus que le valió las burlas cuando olvidó el nombre de las Misiones Jesuíticas. Su público, fiel, no esperaba retórica. Si se puede.

Pero las palabras del Presidente deben leerse, como dijimos, en clave electoral. El discurso estuvo dirigido, más que para quienes lo aplaudían en el estadio japonés, a sostener el contraste entre el pasado y un futuro que, aventura, será mejor. Del presente, algunas menciones a los escasos brotes verdes y no mucho más. Hasta dejó en una incómoda posición a sus propios candidatos, cuando defendió la relación con la administración Passalacqua y destacó que está “haciendo una buena gestión”. ¿Cómo siguen los candidatos locales de Cambiemos si el propio Presidente les coartó el discurso?

Macri incluso eludió mencionar a Julio De Vido, quien horas antes había sorteado el intento del Gobierno de expulsarlo del Congreso. “De los corruptos se debe ocupar la Justicia, en forma rápida”, exigió.

Si lo hubiera dicho antes de la derrota parlamentaria, se hubiera evitado el bochorno de la sesión que sirvió para exacerbar la grieta en un show televisivo que no hace más que fomentar el desprecio por la política.

Justamente, es la justicia la que debe ocuparse de que las denuncias sean investigadas y que los responsables paguen por sus delitos. Para eso, los jueces deben también ofrecer una ecuanimidad que hoy brilla por su ausencia. Causas que se exponen a los medios, pruebas que aparecen convenientemente cuando más lo necesita la política, demoras increíbles cuando se trata de un sector y celeridad exprés para desvincular a aquellos que están vinculados al nuevo oficialismo. Los jueces –la mayoría- se especializan en juzgar a los gobiernos salientes, mientras son condescendientes con el presente. Sea este u otro oficialismo.

La casi expulsión de De Vido debería preocupar a la política. No se pone en tela de juicio aquí si es o no culpable. De eso, como dijo Macri, se debe ocupar la Justicia y demostrarlo. Tampoco se pretende aquí defender privilegios. Los fueros no evitan que sea investigado o incluso detenido si hubiera elementos. Pero fueron pensados para evitar que determinados servidores públicos sean acusados sin fundamento y garantizar la libertad de expresión, entendida como necesidad del legislador de controlar, interpelar y disentir libremente con el Ejecutivo evitando represalias. También con la de mantener el equilibrio entre los poderes del Estado, salvaguardando la independencia que es la base de la República.

Echar a un legislador por “acumular denuncias” o sospechas de corrupción, que gracias a los medios se convierten en hechos consumados, no fortalece la República.  Ni siquiera el juez se animó a pedir el desafuero de De Vido. Echar a cualquier legislador que es investigado –habría un menú bastante amplio- es darle un enorme poder a un juez sobre los integrantes de otro poder. Lejos del equilibrio. Una espada de Damocles permanente sobre el Congreso.

El objetivo de fondo, hay que decirlo, no era echar a De Vido, sino poner de un lado y del otro, a quienes no votaron su expulsión.

Lejos de esa grieta que solo sirve a Buenos Aires, los representantes de Misiones por la Renovación no estuvieron en la sesión y la kirchnerista Cristina Britez votó en contra de la expulsión.

Como el manual de Durán Barba indica, los diputados misioneros de Cambiemos pretendieron explotar esa ausencia.  

“Nos hubiera gustado que el mismo énfasis lo hubieran puesto en aprobar la declaración de la emergencia yerbatera o en convencer al Presidente de reglamentar el artículo 10 de la ley Pymes”, retrucaron desde la Renovación.

El oficialismo local mantiene la palabra de garantizar la gobernabilidad, pero en el tiempo electoral también saca a relucir las diferencias.

A diferencia de los deseos de Macri, no solo se pone en juego el rumbo del Gobierno nacional, sino el poder territorial.

El juego presidencial, tampoco es necesario aquí. Él hace foco en el pasado. Aquí el pasado reciente transcurre en armonía, con políticas que se fueron asentando con el paso de los años, pero que mantienen el mismo norte. La inclusión, la educación, el desarrollo de la economía son los ejes de las políticas públicas.  

La decisión del voto depende, también, del humor económico, que puede ser más relevante que las promesas de un mejor pasar futuro. Las asimetrías, lejos de ser un problema circunscripto a los comerciantes, como pretendió Schiavoni, están generando un efecto cascada que afecta a la economía local y se extiende también a las posibilidades de recaudar del Estado.   

Los sondeos indican que los problemas locales no son necesariamente los mismos que los de la Nación y la sociedad identifica a quien obedecen cada uno de los candidatos.

La Renovación se impuso el misionerismo como mandato. Y las encuestas revelan que la sociedad misionera prefiere a quienes se identifican con este concepto. Incluso algunos partidos de la oposición comenzaron a territorializar sus discursos. Solo Cambiemos se queda como un espacio “nacional”.  

Por eso, claro, le conviene repetir el escenario de 2015, exacerbando el contraste entre “buenos” y malos”, “honestos” y “corruptos”. Una dicotomía que no admite demasiado análisis, cuando la primera plana del Gobierno nacional acumula denuncias tan o más complejas que las que arrastran sus predecesores.

Hay que pasar el agosto. Quedan catorce días para las primeras elecciones. Será la oportunidad para tomarle el pulso a la situación. La grieta no se pone en juego en Misiones.

 

 

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“La gran mayoría de los trabajadores va a optar entre Cristina o Massa”

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El secretario adjunto del gremio de Camioneros, Pablo Moyano, estimó que en las próximas elecciones legislativas habrá un “voto antigobierno” y que “la gran mayoría de los trabajadores va a optar entre Cristina o Massa”.

“No digo a quién hay votar, yo digo a quiénes no tendríamos que votar. La gran mayoría de los trabajadores y los más humildes van a optar entre Cristina o Massa, dependiendo quién salga segundo en las PASO, u ojalá primero“, sostuvo.

“El tema es derrotar al gobierno a través de las urnas”, agregó en declaraciones a Radio 10.

El dirigente gremial opinó que “la gente va a hacer sentir su malestar con este modelo económico, que sigue sacando del sistema a millones de argentinos”.

“No solo preocupa el dólar, también la inflación que no baja, el impuesto a las Ganancias, el cierre de fábricas, el aumento de los medicamentos, el no aumento a los jubilados. No es difícil ver que hay más pobreza, más gente viviendo en la calle, más chicos. Los funcionarios viven en una burbuja, no ven la realidad. Hay cada vez más pobreza, más gente en la calle”, añadió.

Por otra parte, ratificó la marcha del 22 de agosto y “como no habrá respuestas del Gobierno seguramente se irá al camino del paro. Se dará naturalmente. Es un gobierno que no escucha los reclamos de los trabajadores”.

“Se ha decidido profundizar las medidas contra el gobierno. Si insiste con la reforma laboral, va a haber una resistencia muy importante del sindicalismo”, adelantó.

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“Tenemos que ponerle un límite a este Gobierno en las próximas elecciones”

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La expresidenta Cristina de Kirchner aseguró este martes que “tenemos que ponerle un límite a este Gobierno en las próximas elecciones”, durante su discurso en el estadio de Arsenal donde lanzó su frente Unidad Ciudadana, de cara a las elecciones legislativas de octubre.

Desde las 15.10, la ex presidenta Cristina Kirchner encabeza, como única oradora, el acto de lanzamiento oficial de su espacio, Unidad Ciudadana, con la que se presentará como candidata para el Senado.

“Además de la deuda que ya tenemos, nos quieren dar cien años más de deuda. Gastemos las energías no en insultos ni en agravios. Pongamos en movilizar y organizar a los ciudadanos y ciudadanas. Nosotros organicemos a nuestros compatriotas”, dijo.

Mientras tanto, se escuchaba entre los cánticos de los militantes: “Cristina es senadora, Cristina es senadora”. Ella negó con la cabeza y contestó: “Todos los honores y cargos los he tenido gracias a ustedes”.

“He tenido ya todos los honores y cargos que ustedes me han dado, vengo ahora a sumarme como una más, a poner el cuerpo, la cabeza y el corazón”.

“Una más, y no jodemos más”, le contestaron.


“Vengo a sumarme a este espacio porque, en serio, -continuó la ex mandataria- esta preocupación, esta indignación, esta tristeza que recorre a la sociedad, me conmueve también. Porque no me parece justo que estemos sufriendo ni que nos hayan desorganizado. Siento que le han desorganizar la vida a la sociedad”.

Y siguió: “No desunamos. Unamos. Necesitamos poner un límite. Y estas elecciones son parlamentarias y son precisamente el diseño que el sistema político adoptó en nuestra Constitución, las elecciones de medio término, donde la sociedad expresa si está o no de acuerdo con un gobierno. No le hagamos el juego a los que intentan confundir hablando del pasado. Claro que hay pasado, no nací de un repollo. Pero sabemos que no queremos futuro con ellos. El verdadero problema son el futuro y el presente”, agregó.

“Problemas reales”

Pasadas las 15.30, después de media hora de oratoria, Cristina empezó a llamar por sus nombres a diferentes personas que se encontraban preparadas para subir al escenario.

Describió cada una de sus historias con “problemas reales”, según la mandataria. El caso de investigadoras universitarias; de una mujer que recibe una pensión porque tiene siete hijos, de remiseros y trabajadores. “Alejandro es de Ezeiza. Tenía una panadería moderna pero tuvo que vender sus máquinas para pagarle a sus empleados”, es una de las historias que mencionó la presidenta.


“No llores, te pido por favor que no llores”, dijo en un momento la ex presidenta, ella misma al borde de las lágrimas, dirigiéndose a una persona que le hablaba desde el escenario.

Luego siguió sumando personas al escenario para presentar “casos reales” sobre subas en los servicios, recortes en el sector científico, en las jubilaciones y en las pensiones, entre otras medidas del Gobierno.

El acto

El acto estaba convocado para las 14, pero la mandataria empezó a hablar pasadas las 15. En la hora previa habían llegado al lugar varios dirigentes kirchneristas y una gran cantidad de militantes.

En lo formal se trata de un festejo por el Día de la Bandera, una fecha patria a la que Cristina siempre le dio relieve durante su presidencia. Ella suele contar que Manuel Belgrano es su prócer favorito.


El grueso de la concurrencia lo aportaron agrupaciones cristinistas, en especial La Cámpora y Nuevo Encuentro. Pero también hicieron su parte los intendentes.

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En octubre se conocerá la opinión pública sobre la continuidad o no de las políticas del Gobierno de Macri

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Así lo consideró el politólogo y filósofo Eduardo Rinesi en dialogo con Economis. “No me parece que en estas elecciones debamos ver si vamos a tener dos diputados menos o más del oficialismo o la oposición. Me parece que las elecciones van a revelar un estado de la opinión publica en relación con la continuidad o no de este programa de destrucción y en relación con las chances o no de Cambiemos de ganar las elecciones presidenciales de 2019″.

El politólogo y filósofo Eduardo Rinesi estuvo en Posadas para disertar sobre los desafíos de la ampliación al acceso a la Universidad. A la par charló con Economis sobre el actual gobierno nacional y porque no hay procesos de conflictividad social masivas en rechazo de las políticas del Macrismo.

Rinesi es politólogo, filósofo, educador y rector de la Universidad Nacional General Sarmiento. Durante su trayectoria como docente y funcionario pasó por diferentes universidades públicas del país; eso le permitió adquirir un posicionamiento y una comprensión acerca de la tarea pública en la universidad. Se definió como crítico y autocrítico sobre su desempeño como docente y sobre el sistema en general. A la vez, su mirada es positiva frente al desafío de democratizar la vida social, pública y universitaria.

El filósofo estuvo el viernes pasado brindando una conferencia en la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), denominada “Desafíos y exigencias de la Universidad ante los procesos de ampliación del acceso a la educación superior” que se desarrolló en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales (FhyCS).

La conferencia estuvo orientada a la formación de docentes y auxiliares de docencia de las unidades académicas de la UNaM y graduados de Formación en Educación Superior. La iniciativa surgió a partir de la reflexión sobre la progresiva complejidad de las funciones que debe asumir la Universidad ante una población creciente, diversa y con un nuevo perfil.

La conflictividad social y la falta de legitimidad de la dirigencia Sindical

Antes de su disertación aceptó dialogar con Economis sobre las políticas implementadas por el Gobierno Nacional en este año y medio de gestión de la Coalición Cambiemos.

Al ser consultado, porque las políticas pro mercado aplicadas por el Gobierno no despiertan un masivo rechazo de la población, el filósofo consideró que “no diría que no hay formas de conflictos por la aplicación de las políticas de la coalición Cambiemos. Hace muchos meses que asistimos a un conflicto sindical de los más importantes que vemos en los últimos años, de los gremios docentes de todo el país”.

Sobre este conflicto explicó que “ha habido una insistencia muy grande para que el Gobierno convoque a paritarias como indica la Ley. Ha habido manifestaciones masivas en las grandes ciudades del país, reclamando esta convocatoria a paritarias”.

Afirmó que en este año y medio de gestión se ha observado diversos tipos de reclamos y protestas en respuesta a las políticas de Gobierno. Pero reconoció que hay cuestiones que tienen mayor impacto social, que otras más sectoriales.

Recordó que “cuando esas medidas han tocado un punto muy crucial, como son los Derechos Humanos. Cuando no el Gobierno, sino el Poder Judicial con la evidente venia y satisfacción del poder Ejecutivo, saca la bendita resolución del 2×1 la respuesta popular fue muy masiva, contundente, fue muy alentadora. Porque evidencia que la sociedad argentina dejó en claro que hay cuestiones con las que no se vuelve atrás”.

Remarcó que “no diría que no hay una situación de conflicto. Si es evidente que no hay una situación de conflicto que ponga la posibilidad de la vida social en riesgo. Más bien se evidencias cuestiones puntuales que generan protestas, que van generando una confluencia más amplia de distintos sectores. En un contexto donde todos están midiendo muy bien sus pasos y acciones, sobre todo porque este es un año electoral”.

Consideró que el armado de los frentes opositores, de cara al proceso electoral de este año limita las acciones de algunas instituciones intermedias. “Diría que veo evidencias de la razonable vitalidad de la sociedad civil ante la implementación de este plan de Gobierno” dijo.

Rinesi reconoció que esta situación “revela claramente la falta de una dirigencia sindical nacional del más alto nivel. Quiero decir en los niveles de la conducción de la CGT, que no están a la altura de la circunstancias. Y se revela una falta de articulación política opositora, que pueda dar una orientación clara a la protesta social que aparece”.

El filosofo las entidades intermedias, sindicales o gremiales han perdido su legitimidad pública. No así los “organismos de Derechos Humanos, que tienen una amplia legitimación pública. Los Organismos de Derechos Humanos son muy prestigiosos, legitimados y muy convocantes y ante un tema tan delicado como el 2×1 la inmediata reacción de los organismos alineo a los partidos políticos, a las organizaciones civiles y a la sociedad en su conjunto. Lo que generó una respuesta masiva”.

Parece que hay otros tipos de actores, como ser los sindicales. Cuya propia naturaleza los vuelve más algodonosos, más prudentes, más aceitosos y donde definiciones más tajantes van a llevar más tiempo que se tomen. Porque la supervivencias de estos actores (las dirigencias) depende de la capacidad de jugar un juego sutil y lleno de prudencias entre la protesta social y la negociación que los preserve a ellos mismos como dirigentes” analizó.

Contextualizó esto retomando la manifestación de la CGT que terminó penosamente con la toma del escenario por un grupo de afiliados.

Para el filosofo las dirigencias sindicales se irán renovando y o formulando políticas más claras de lucha por parte de los sectores sindicales. Esto se dará en la medida que el plan de ajuste de la coalición Cambiemos se vaya implementando.

Este recambio dirigencial no será total, “no soy partidario en ninguna circunstancia del que se vayan todos. Pero si es necesario que a partir de la propia movilización de las bases sociales populares se renueven los discursos y las actitudes de las dirigencias, con renovación o no de estas dirigencias”.

En octubre se conocerá la sensación térmica de la población con las políticas de Cambiemos

A nivel político partidario, Rinesi consideró que el Peronismo está sufriendo el efecto de la derrota del 2015 “una derrota que la sufren también quienes se la infligieron. Es una derrota electoral impensada, que genera desconcierto de desacomodamiento de las piezas. Que se suma al interés del peronismo ahora como espacio opositor”.

Destacó el gran liderazgo que aún mantiene la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, “una legitimidad que se va fortaleciendo con las medidas de ajuste del actual Gobierno. Entonces su apoyo o no apoyo genera situaciones muy críticas”.

El peronismo se va recomponiendo como fuerza opositora, con capacidad de pelear un buen papel en las legislativas de este año” consideró.

Rinesi afirmó que “con Cristina jugando como candidata a primera senadora en el distrito más grande del país, la oposición tiene muchas más chances de generarle un problema serio al plan de gobierno de la coalición Cambiemos”.

Aclaró que “no parece que hoy el Gobierno se encuentre severamente deslegitimado en la opinión publica. Lo que se ve es que avanza a paso firme con grados de consenso social mayores a los que uno podía imaginar y en ese sentido va a ser una elección muy importante la de este año”.

El politólogo recordó que Cambiemos no tiene mayoría y “demostró que podía gobernar aún a través del Congreso estando en minoría. Yo creo que las elecciones no son importantes por lo que vayan a cambiar las relaciones de fuerzas legislativas, son importantes por lo que van a expresar el estado de la opinión pública”.

El Gobierno está muy mal en el Congreso, es improbable que pueda estar peor, todo indica que va a estar mejor en números incluso si pierde” dijo Rinesi. Que aclaró que esto no le impidió llevar adelante “sistemáticamente un programa de destrucción de este país con sanción parlamentaria, con gran éxito y con gran contundencia”.

No me parece que en estas elecciones debamos ver si vamos a tener dos diputados menos o más del oficialismo o la oposición. Me parece que las elecciones van a revelar un estado de la opinión publica en relación con la continuidad o no de este programa de destrucción y en relación con las chances o no de Cambiemos de ganar las elecciones presidenciales de 2019. Yo les otorgo este valor, más que alterar el orden legislativo” dijo concluyente.

Recordó que Alfonsin en el 85 hizo una excelente elección, Memen en el 95 también, lo que muestra que “en general los primeros turnos legislativos son favorables para el oficialismo. Con la única excepción de la Alianza que se las arregló para volverse una minoría chiquisima en solo dos años de hacer desastres. Pero en general la ciudadanía ha tendido a acompañar la decisión tomada dos años atrás”.

Fue tajante al aclarar que la participación de Cristina Fernández de Kirchner moviliza a todo el arco opositor.

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Becerra: “A este Gobierno no le interesa la promoción de contenidos federales”

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El investigador y profesor universitario, Martín Becerra considera que a “este Gobierno no le interesa la promoción de contenidos federales”. “Como los caballos tienen anteojeras a la hora de pensar el país integralmente y solo piensan en el mercado. Y el mercado en Argentina son cuatro o cinco grandes centros urbanos”, advirtió.

En el marco del Día del Periodista y del Primer Encuentro de Comunicación Periodística en tiempos actuales, el destacado investigador, doctor en Ciencias de la Información y autor de varios libros, Martín Becerra brindó una charla sobre “Medios convergentes. Políticas divergentes” a los estudiantes y periodistas misioneros.

En la previa a su presentación dialogó con Economis y analizó las políticas comunicativas del actual Gobierno y las comparó con las de la anterior gestión.

El especialista comenzó realizando un análisis de la realidad de los medios de comunicación. Consideró que en la Argentina hay dos factores que impulsan transformaciones en el sistema de medios, uno exógeno, que es la revolución tecnológica y otro político.

Sobre el primero indicó que “es exógeno a la Argentina, tiene características globales y que se corresponde con la revolución tecnológica. Que desplaza el lugar que tuvieron los medios y rompe el control de la distribución de los contenidos (sea información o entretenimiento), los comercializa de manera diferente, tiene una economía distinta y eso irrita mucho a los medios tradicionales, que no saben cómo posicionarse. Además, el poder que tienen estos intermediarios globales como Google o Facebook es infinitamente superior a un grupo de medios, por más concentrado que sea”.

Sobre el otro eje indicó que “en Argentina y en algunos países Latinoaméricanos hay escenarios de disputas políticas en torno a algunos ejes, que no son los mismos en todos los países. En Argentina uno de esos ejes fue la concentración de la propiedad, en particular de un grupo de medios que fue Clarín. También se planteó la promesa de democratizar y federalizar la producción de los contenidos. Otra promesa tenía que ver con que los sectores sin fines de lucro pudieran acceder a la generación de contenidos. Eso fue incumplido por el Gobierno anterior que lo había prometido”.

Becerra consideró que “significó un debate social y político denso e inédito en la Argentina”. “Creo que nunca antes se debatió sobre los intereses de los medios y la función que cumplen como se hizo esos años”.

Aseguró que “el Gobierno de Mauricio Macri desde diciembre de 2015, en buena medida lo que hace es desguazar los capítulos centrales de la regulación previa. Algunas partes de esa legislación siguen vigentes, lo que pasa que los objetivos principales fueron desarticulados por el Gobierno vía decreto, algo poco republicano”.

El especialista planteó que lo que hace el actual Gobierno en su política de convergencia comunicacional “es darle la llave de estos mercados a Clarín y Telefónica, diciéndoles ustedes son los intereses industriales más poderosos, así que arréglense. Que es bastante coincidente con lo que el Gobierno hace en otras áreas”.

Para definir la visión política del actual Gobierno, recuperó la frase del ex presidente Carlos Menem, quien afirmó: “Ramal que para, ramal que cierra en ferrocarriles”. “Esta postura es muy poco comprensiva de las asimetrías sociales, políticas, económicas, geográficas que tiene el país. Donde no todo es mercado. Y el Estado está obligado, por lo menos en el sector de medios, cultura, de comunicación e información de garantizar umbrales mínimos a toda la población, más allá si hay mercado o no”.

Planteó que si el Estado delega estas cuestiones al sector privado, éste solo invertirá en donde hay mercado y “en el resto del país se pondría un cartel de se vende”.

Sin embargo, reconoció que las medidas que tomó el actual Gobierno permitieron descomprimir el problema de “la distribución de la pauta publicitaría oficial”. “Los Gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner abusaron de la discrecionalidad a la hora de otorgar esos recursos. El Gobierno de Macri es menos discrecional. No es que no sea discrecional, pero es mucho menos discrecional en la asignación de esos recursos públicos y el volumen de publicidad oficial es un poco menor. También ha cambiado el manejo de los medios oficiales, pero se redujo su significación, para el Gobierno no son medios relevantes”.

Para el especialista a “este Gobierno no le interesa la promoción de contenidos federales. Como los caballos, tienen anteojeras a la hora de pensar el país integralmente y solo piensan en el mercado. Y el mercado en Argentina son cuatro o cinco grandes centros urbanos”.

Finalmente, hizo notar una paradoja. “El sesgo que tenían las políticas de medios y de comunicaciones del kirchnerismo hace que el actual Gobierno no esté pagando costos serios en su política de comunicaciones. Si en otras áreas. En el mediano plazo eso se va a organizar, porque es imposible que se pueda sostener una política pro mercado tan agresiva sin que haya reacción social”.

Al ser consultado sobre cómo afectará la convergencia tecnológica a los profesionales de los medios de comunicación, Becerra advierte que “toda concentración de la propiedad en la actividad de la información, no es buena noticia para los periodistas y trabajadores de medios. Porque se reducen las fuentes de empleo, porque en general cuando los grupos se concentran intentan hacer economía de escala, que es que un mismo recurso haga varias tareas”.

Afirmó que “la multitarea que se le pide al periodista le reduce el tiempo para documentarse, consultar otras fuentes. Le dicen: “Tenés que hacer seis notas por día para el portal, una para la versión analógica y el audio editalo para salir en la radio, al final del día esa persona está exhausta y no puede profundizar alguna de las múltiples tareas que se le exigen”.

Reconoció que “la tecnología habilita a que se le exija eso y no hay una regulación que se lo impida. Menos con un gobierno como este”.

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