Cristina Kirchner

Milei lidera, pero el cambio domina: encuesta de CB Consultora expone la fragilidad del oficialismo

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A más de un año de las próximas elecciones presidenciales, el escenario político argentino presenta una paradoja que debería encender las alarmas tanto en el Gobierno como en la oposición: Javier Milei continúa siendo el candidato individualmente más votado, pero una mayoría considerable expresa su deseo de que en 2027 haya un cambio de administración.

La conclusión surge de una encuesta nacional de CB Global Data, realizada los días 30 y 31 de julio de 2026 sobre 1.252 personas mayores de 18 años. El estudio declara un margen de error de más o menos 2,8 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%. La recolección se hizo mediante metodología CAWI —encuesta online—, con cuotas por sexo, edad y nivel educativo.

El sondeo no describe una elección definida, sino un sistema político fragmentado: Milei conserva una base electoral robusta y aventaja claramente a sus adversarios, aunque todavía se encuentra lejos de una mayoría propia. Del otro lado, el peronismo reúne un volumen competitivo, pero dividido entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof. En ese equilibrio inestable se juega buena parte de la carrera hacia 2027.

Milei primero, pero con un techo visible

Ante la pregunta sobre a quién votarían los encuestados si las elecciones presidenciales fueran “mañana”, Milei obtiene el 32,4% y encabeza con comodidad. Cristina Fernández de Kirchner aparece segunda, con 15,2%, apenas por encima de Kicillof, que alcanza el 14,7%.

Más atrás se ubican Myriam Bregman, con 7,6%; Victoria Villarruel, con 6,4%; y Jorge Brito, con 1,9%. Otro 6,3% elige a candidatos no incluidos entre las opciones, el 5,9% votaría en blanco o anularía su sufragio y el 9,6% todavía no sabe qué haría.

La primera lectura favorece al Presidente: ningún competidor individual se acerca a su nivel de adhesión y la distancia respecto de cada uno de sus potenciales adversarios supera los 17 puntos. Milei conserva, por lo tanto, una centralidad electoral que ningún otro dirigente logra igualar.

Sin embargo, ese liderazgo también muestra límites. Con 32,4%, el oficialismo retiene aproximadamente un tercio del electorado, pero no consigue ampliar su base hasta niveles que le permitan imaginar una reelección sin dificultades. Incluso tomando en cuenta el margen de error informado por la consultora, el resultado señala un núcleo fuerte, aunque insuficiente para dominar por sí solo una elección presidencial.

El dato adquiere otra dimensión cuando se observa la predisposición general de los votantes: el 54,5% afirma que prefiere un cambio de gobierno, mientras solo el 33,4% quiere que continúe la actual administración. El 12,1% no tiene una posición definida.

Es decir, Milei lidera dentro de una sociedad que, al menos en esta medición, se inclina mayoritariamente por la alternancia. El oficialismo mantiene al candidato más competitivo, pero enfrenta un clima electoral que no parece favorable a la continuidad. La distancia entre quienes desean un cambio y quienes prefieren que siga el Gobierno es de 21,1 puntos porcentuales.

Ese contraste es probablemente el dato político más relevante del estudio. La elección no aparece organizada solamente alrededor de candidatos, sino también de una evaluación sobre la continuidad del rumbo nacional. Milei conserva una minoría intensa y disciplinada; la oposición, en cambio, dispone de un espacio potencialmente mayor, pero todavía carece de un vehículo único capaz de representarlo.

Una oposición mayoritaria, pero fragmentada

El deseo de cambio no se traduce automáticamente en apoyo a una candidatura opositora. Cristina y Kicillof suman, por separado, 29,9%. Si se agrega el 7,6% de Bregman, las tres candidaturas opositoras alcanzan el 37,5%, aunque esa suma es meramente aritmética: no supone que sus votantes sean transferibles ni que formen parte de una misma coalición.

Tampoco puede asumirse que todos los electores que reclaman un cambio estén dispuestos a votar al peronismo. Dentro de ese 54,5% conviven sectores de izquierda, votantes independientes, desencantados con el Gobierno, antiguos adherentes del PRO y ciudadanos sin identificación partidaria.

La encuesta confirma esa dispersión. Cuando se pregunta por el espacio político con el que cada persona se siente más cercana, la respuesta más elegida es “ninguno”, con 22,7%. La Libertad Avanza aparece inmediatamente después, con 21,6%, seguida por el peronismo, con 19,4%.

El kirchnerismo reúne otro 9,7%, el PRO obtiene 9,2% y la izquierda, 7%. Un 5,1% menciona otros espacios y el 5,3% no sabe responder.

La ausencia de identificación partidaria supera, por sí sola, a cualquiera de las fuerzas políticas relevadas. Esto describe un electorado volátil, con bajos niveles de pertenencia y potencialmente más sensible a la coyuntura económica, la imagen de los candidatos y la campaña que a las estructuras partidarias tradicionales.

Al mismo tiempo, La Libertad Avanza continúa siendo el espacio político individual con mayor cercanía entre quienes sí manifiestan una identidad definida. No obstante, su 21,6% se encuentra por debajo del 32,4% que obtiene Milei como candidato. La diferencia sugiere que el Presidente conserva una capacidad de atracción personal superior a la de su propia organización política.

En el peronismo ocurre algo distinto. Si se suman quienes se sienten cercanos al peronismo —19,4%— y al kirchnerismo —9,7%—, el universo alcanza el 29,1%. Esa cifra es prácticamente idéntica al 29,9% que reúnen Cristina y Kicillof en la simulación de primera vuelta. El espacio tiene volumen electoral, pero permanece partido entre dos liderazgos.

Cristina mantiene el liderazgo interno

Dentro del electorado que previamente se había identificado con el peronismo o el kirchnerismo, Cristina Fernández de Kirchner continúa siendo la dirigente preferida para representar al espacio: obtiene el 46,8%, frente al 39% de Kicillof.

Sergio Uñac aparece muy lejos, con 2%; otras alternativas reúnen 6,8% y un 5,4% no sabe a quién elegir. La pregunta fue formulada únicamente a quienes habían expresado cercanía con el peronismo o el kirchnerismo.

La diferencia entre Cristina y Kicillof es de 7,8 puntos. Es una ventaja significativa, aunque no definitiva. La expresidenta conserva la primacía emocional y política dentro de su núcleo, pero el gobernador bonaerense ya aparece muy cerca y concentra casi cuatro de cada diez preferencias en ese segmento.

Existe, además, una precisión metodológica importante: el documento no informa cuántas personas integraron exactamente esta submuestra. Aunque el universo teórico equivale a quienes se identificaron con el peronismo o el kirchnerismo, el margen de error específico de esa pregunta será necesariamente superior al 2,8% declarado para el total de 1.252 casos. Por esa razón, la distancia interna debe interpretarse como una tendencia y no como una diferencia concluyente.

La encuesta muestra, asimismo, una contradicción política alrededor de Cristina. Dentro del peronismo conserva el primer lugar, pero en el conjunto de la sociedad predomina un rechazo marcado a que pueda volver a competir.

Ante la consulta sobre una eventual habilitación para ser candidata presidencial en 2027, el 60% se manifiesta completamente en desacuerdo. El 27,4% está completamente de acuerdo y el 10,1% parcialmente de acuerdo, mientras el 2,5% no tiene opinión.

Sumadas las respuestas favorables, el 37,5% aceptaría en alguna medida su candidatura. Sin embargo, el rechazo pleno alcanza el 60%. Cristina continúa siendo la dirigente más influyente dentro del peronismo, pero también arrastra el nivel de resistencia más alto fuera de sus fronteras.

Ese fenómeno vuelve a plantear el dilema histórico del espacio: la dirigente con mayor capacidad para ordenar la interna puede no ser la que tenga mejores condiciones para ampliar la coalición electoral.

Kicillof es el rival más competitivo en segunda vuelta

Los escenarios de balotaje refuerzan esa hipótesis. En una segunda vuelta entre Milei y Cristina Fernández de Kirchner, el Presidente se impone por 44,8% a 39%, una diferencia de 5,8 puntos. El voto en blanco o nulo asciende al 11,7%, mientras el 4,5% permanece indeciso.

La ventaja oficialista es clara, aunque no irreversible. Los indecisos y quienes optarían por no votar a ninguno suman 16,2%, un volumen suficiente para modificar el resultado. Aun así, el escenario confirma que Cristina encuentra dificultades para romper el techo que le impone su elevada imagen de rechazo.

Contra Kicillof, en cambio, la elección aparece prácticamente empatada. Milei obtiene 43% y el gobernador bonaerense, 41,6%. La diferencia es de apenas 1,4 puntos, inferior al margen de error general informado por la encuesta.

En ese escenario, el 6,6% votaría en blanco o anularía y el 8,8% no sabe.

Técnicamente, el resultado no permite afirmar que Milei aventaja de manera estadísticamente significativa a Kicillof. La medición describe un empate competitivo: cualquiera de los dos podría estar primero dentro del intervalo de variación de la muestra.

La comparación entre ambos balotajes es reveladora. Milei conserva niveles similares frente a los dos dirigentes peronistas —44,8% contra Cristina y 43% contra Kicillof—. Lo que cambia es la capacidad opositora para reunir apoyos: Kicillof llega al 41,6%, 2,6 puntos por encima del 39% de Cristina.

También disminuye el rechazo a las dos opciones. Frente a Cristina, el voto en blanco o nulo llega al 11,7%; frente a Kicillof, cae al 6,6%. Esto sugiere que el gobernador bonaerense genera menos resistencia entre los votantes que no pertenecen al núcleo duro peronista.

No obstante, esa ventaja de competitividad externa convive con una desventaja interna: Cristina sigue siendo la opción preferida entre quienes se reconocen peronistas o kirchneristas. El desafío opositor consiste, entonces, en resolver una ecuación compleja: quién puede conducir el espacio y quién puede ganar por fuera de él.

Villarruel retiene una porción del voto oficialista

Otro dato relevante es el 6,4% que obtiene Victoria Villarruel en la simulación presidencial. Su presencia muestra que existe una franja del electorado oficialista o conservador dispuesta a considerar una alternativa distinta de Milei.

La suma entre el Presidente y la vicepresidenta alcanza el 38,8%, aunque nuevamente no corresponde interpretar ese agregado como un bloque automático. Parte del voto de Villarruel podría provenir de sectores descontentos con el Gobierno, de antiguos votantes del PRO o de electores que buscan una expresión de derecha con mayor énfasis institucional o nacionalista.

El PRO, por su parte, mantiene una cercanía partidaria del 9,2%, pero no aparece representado por una candidatura presidencial propia en el escenario presentado. Esa ausencia es políticamente significativa: el espacio conserva identidad, pero su electorado podría convertirse en terreno de disputa entre Milei, Villarruel y otras expresiones opositoras.

La encuesta incluyó también a “Jorge Brito”, con 1,9%, aunque el informe no brinda ninguna aclaración sobre esa candidatura ni explica el criterio utilizado para seleccionar las opciones. Esa falta de información impide realizar una interpretación política más profunda sobre ese dato.

Un escenario abierto, no una fotografía definitiva

La medición tiene valor como indicador de clima político, pero debe leerse con prudencia. El trabajo de campo se realizó en apenas dos jornadas y mediante metodología online. Además, la encuesta fue efectuada con mucha anticipación respecto de la elección presidencial de 2027, cuando todavía no están definidas las candidaturas, las alianzas ni el contexto económico en el que se votará.

Las respuestas reflejan preferencias ante una lista cerrada de nombres. No permiten asegurar que esos dirigentes serán efectivamente candidatos ni medir cómo reaccionaría el electorado ante otras configuraciones partidarias.

También resulta necesario distinguir entre el margen de error global y el de las diferencias entre candidatos. Una brecha de 1,4 puntos, como la observada entre Milei y Kicillof en el balotaje, no constituye una ventaja estadísticamente firme. Incluso distancias algo mayores deben considerarse dentro de un escenario todavía dinámico.

Con esas reservas, el relevamiento deja cuatro señales políticas centrales.

La primera es que Milei continúa siendo el dirigente electoralmente más fuerte de la Argentina, pero su respaldo se mantiene alrededor de un tercio del electorado.

La segunda es que el deseo de cambio supera ampliamente la voluntad de continuidad, lo que coloca al Gobierno frente al desafío de reconstruir expectativas y ampliar su base antes de 2027.

La tercera es que el peronismo posee un caudal suficiente para competir, pero ese volumen está dividido entre el liderazgo interno de Cristina y la mayor competitividad externa de Kicillof.

La cuarta es que ningún espacio controla el centro político y social. El 22,7% que no se siente cercano a ninguna fuerza, junto con los indecisos y quienes consideran votar en blanco, conforma una zona decisiva y todavía disponible.

La fotografía de julio de 2026 no muestra un oficialismo derrotado ni una oposición consolidada. Muestra algo más incómodo para ambos: un Presidente que sigue primero, una sociedad que mayoritariamente pide un cambio y una oposición que todavía no ha logrado convertir ese malestar en una alternativa ordenada.

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La Corriente Nacional de la Militancia marca el rumbo del peronismo: unidad, federalismo y dura ofensiva contra Milei

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Con la mirada puesta en las elecciones de 2027 y en un escenario político que consideran de “cambio de época”, La Corriente Nacional de la Militancia presentó un documento de trabajo de 14 páginas que pretende convertirse en un insumo para el debate interno del peronismo y del campo nacional y popular.

El texto, titulado “Dónde estamos y hacia dónde queremos ir”, combina diagnóstico político, análisis geopolítico, economía, federalismo y una batería de propuestas para un eventual regreso del peronismo al poder. Pero, más allá de su contenido programático, el documento también representa un movimiento político: busca reposicionar a la organización como un actor con vocación de incidencia en la reconstrucción del espacio opositor y en la discusión estratégica del peronismo post-derrota.

La Corriente reivindica su historia dentro del kirchnerismo, recuerda su acompañamiento a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, su oposición a Mauricio Macri y su participación en la conformación del Frente de Todos en 2019. Desde esa identidad plantea que el desafío ya no pasa únicamente por resistir al gobierno libertario, sino por construir una alternativa de poder capaz de interpretar un escenario internacional y nacional profundamente distinto al de una década atrás.

Milei como antagonista absoluto

El documento no deja zonas grises respecto del Gobierno nacional. Define a Javier Milei como el responsable de un proceso de “destrucción” del aparato productivo, de transferencia de ingresos hacia los sectores concentrados y de pérdida de soberanía.

La crítica atraviesa prácticamente todos los capítulos. Acusa al oficialismo de favorecer la reprimarización de la economía, desfinanciar la ciencia, debilitar las universidades, promover la apertura irrestricta de importaciones y consolidar un modelo pensado para los sectores de mayores ingresos. También sostiene que el crecimiento exhibido por algunos indicadores macroeconómicos convive con una caída del salario real, destrucción de empleo y cierre de miles de pequeñas y medianas empresas.

En términos discursivos, la organización intenta desplazar el eje de la discusión desde la inflación hacia el impacto social del ajuste. La tesis es que el problema ya no es únicamente económico sino también político: sostiene que la expectativa social depositada inicialmente en Milei comenzó a agotarse y que una mayoría percibe que el esfuerzo exigido no se traduce en mejoras concretas para la vida cotidiana.

Un mensaje hacia adentro del peronismo

Si la crítica a Milei ocupa la mitad del documento, la otra mitad está dirigida hacia el propio peronismo.

La Corriente sostiene que la principal tarea es reconstruir una mayoría política amplia y advierte que la división interna podría dejar allanado el camino para la reelección libertaria.

“No alcanza con la unidad de dirigentes”, plantea el texto. Propone construir una coalición más amplia que el Partido Justicialista y recuperar capacidad de representar a sectores sociales que hoy se sienten decepcionados tanto con el oficialismo como con la oposición tradicional.

El documento insiste en que la unidad no debe ser únicamente electoral sino también programática, con una agenda centrada en el trabajo, la producción, el desarrollo tecnológico, la justicia social y el federalismo.

Federalismo como eje político

Uno de los capítulos con mayor contenido político está dedicado a la relación entre Nación y provincias.

La Corriente sostiene que el ajuste fiscal impulsado por el Gobierno nacional implicó un recorte histórico de recursos para los gobiernos provinciales y municipales, afectando la obra pública, el transporte, la salud y la educación.

Según el documento, esa estrategia constituye además un mecanismo de disciplinamiento político hacia los gobernadores, al condicionar la distribución de recursos según el grado de alineamiento con la Casa Rosada. Esa dinámica, advierte, debilita el federalismo y deteriora la calidad institucional.

Es un planteo que dialoga con uno de los debates centrales del último año: la creciente tensión entre las provincias y el Gobierno nacional por la distribución de fondos y la paralización de obras públicas.

Cristina, pieza central

El documento también fija una posición explícita sobre la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner.

La organización sostiene que su condena constituye un caso de persecución política y afirma que su liberación debe formar parte de los objetivos de un futuro gobierno nacional y popular.

El planteo busca mantener vigente uno de los ejes históricos del kirchnerismo duro, aunque inserto dentro de una estrategia política más amplia orientada hacia la construcción de una nueva mayoría electoral.

El texto concluye aclarando que se trata de un documento abierto y sujeto a modificaciones, más orientado a promover la discusión que a establecer un programa cerrado de gobierno. Esa definición revela también su objetivo político: instalar una conversación dentro del peronismo sobre cómo reconstruir una identidad competitiva frente al oficialismo libertario.

En un contexto en el que buena parte de la oposición todavía busca reorganizarse, La Corriente Nacional de la Militancia intenta ocupar un lugar en esa discusión con una premisa clara: la derrota de 2023 no puede resolverse únicamente con un cambio de nombres, sino con una redefinición del proyecto político, del vínculo con la sociedad y de la agenda programática para la Argentina que emerja después de Milei.

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Casación ratificó el decomiso contra Cristina Kirchner y sus hijos: la Justicia avanza sobre bienes por $685 mil millones

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La Cámara Federal de Casación Penal dejó este jueves a Cristina Fernández de Kirchner al borde de una nueva instancia crítica en la causa Vialidad: ratificó el decomiso de bienes vinculado a la condena por administración fraudulenta y cerró el camino ordinario hacia la Corte Suprema. A la ex presidenta y a sus hijos, Máximo y Florencia Kirchner, sólo les queda presentar un recurso de queja directa ante el máximo tribunal.

La resolución habilita al Tribunal Oral Federal 2 a avanzar en la ejecución patrimonial de bienes valuados en $684.990 millones, incluyendo propiedades, empresas y activos vinculados tanto a la familia Kirchner como al empresario Lázaro Báez.

El fallo tiene una dimensión judicial, pero también un impacto político y económico de largo alcance: consolida la etapa de ejecución de condena en uno de los expedientes más emblemáticos de la relación entre obra pública, poder político y negocios privados durante el kirchnerismo.

La decisión fue firmada por los jueces Gustavo Hornos, Diego Barroetaveña y Mariano Borinsky, aunque este último votó parcialmente en disidencia respecto de algunos bienes heredados por Máximo y Florencia Kirchner.

El núcleo del fallo ratifica un principio que Casación viene sosteniendo desde la confirmación de la condena: el delito no puede constituir una fuente legítima de acumulación patrimonial.

“El decomiso de los beneficios de origen delictivo encuentra su fundamento en que el delito no constituye un título legítimo para generar riqueza jurídicamente reconocida”, sostuvo Hornos.

La resolución consolida así la posibilidad de que el Estado avance sobre: inmuebles, hoteles, departamentos, lotes, sociedades comerciales, y activos heredados o transferidos gratuitamente. En total, el universo patrimonial bajo ejecución alcanza 111 bienes.

El punto más sensible: los bienes heredados por Máximo y Florencia

El aspecto jurídicamente más delicado del fallo es el criterio aplicado sobre los bienes de los hijos de la ex presidenta.

Casación sostuvo que la condición de herederos o cesionarios no impide el decomiso cuando existe “una vinculación razonable” entre los activos y el beneficio económico derivado del delito investigado.

Ese razonamiento marca un precedente relevante en materia penal económica y patrimonial.

La Cámara consideró que: la transferencia hereditaria no neutraliza el decomiso; y que los bienes pueden ejecutarse aun cuando sus actuales titulares no hayan sido condenados en la causa principal. En juego aparecen 19 propiedades vinculadas a Máximo y Florencia Kirchner.

Borinsky, en minoría parcial, cuestionó específicamente algunos inmuebles adquiridos antes del período temporal fijado por el tribunal oral para analizar el circuito patrimonial investigado.

Entre ellos aparecen: departamentos en Río Gallegos; lotes vinculados al complejo Los Sauces; y activos asociados a empresas compradas por Báez.

La resolución llega en un momento de extrema sensibilidad política para el peronismo.

Cristina Kirchner ya cumple prisión domiciliaria con tobillera electrónica y enfrenta un escenario donde la ejecución patrimonial empieza a adquirir una dimensión concreta sobre bienes familiares históricos.

La señal judicial tiene además impacto interno sobre el sistema político: debilita la capacidad de reorganización del kirchnerismo; tensiona la estrategia opositora del PJ; y vuelve a colocar la corrupción en el centro de la agenda pública.

La causa Vialidad siempre tuvo una doble lectura: una jurídica y otra estructural.

No se discute solamente una condena individual, sino el funcionamiento de un modelo de administración de obra pública durante casi dos décadas en Santa Cruz.

La dimensión económica: obra pública, contratistas y poder

El expediente Vialidad se transformó en un caso testigo sobre la relación entre el Estado y empresarios contratistas durante los gobiernos kirchneristas.

Casación volvió a remarcar que existió un “flujo económico de magnitud extraordinaria en perjuicio del erario público”.

Ese punto tiene relevancia actual porque el Gobierno de Javier Milei busca utilizar políticamente el caso para reforzar su narrativa sobre: ajuste del gasto público, eliminación de intermediaciones, y cuestionamiento al modelo tradicional de obra pública nacional.

La ejecución de bienes también reabre un debate económico más amplio:
cómo recuperar activos derivados de delitos contra el Estado y cuál es la verdadera capacidad del sistema judicial argentino para ejecutar patrimonios complejos después de condenas firmes.

Aunque el fallo pertenece al terreno judicial, el mercado financiero sigue de cerca este tipo de decisiones por una razón central: la percepción institucional.

En los últimos meses, el Gobierno nacional intentó instalar la idea de una Argentina con: mayor previsibilidad jurídica; disciplina fiscal; y fortalecimiento institucional.

En ese contexto, causas de alto impacto político funcionan también como señales hacia inversores internacionales sobre el comportamiento del sistema judicial argentino frente a delitos económicos y corrupción pública.

El dato no es menor en un país donde históricamente existió escepticismo sobre la capacidad efectiva del Estado para sancionar casos de corrupción estructural.

Santa Cruz, hoteles y el corazón patrimonial del kirchnerismo

Muchos de los bienes alcanzados tienen además un fuerte valor simbólico y político.

Entre ellos aparecen activos asociados a: Los Sauces, propiedades en Río Gallegos, y sociedades vinculadas históricamente al patrimonio familiar.

La causa vuelve así sobre uno de los núcleos históricos del kirchnerismo: la construcción patrimonial y empresarial desarrollada desde Santa Cruz hacia el poder nacional.

No se trata únicamente de bienes económicos. También son activos políticos y simbólicos acumulados durante más de tres décadas de construcción de poder territorial.

El próximo movimiento judicial será la presentación de recursos de queja ante la Corte Suprema.

Sin embargo, la decisión de Casación deja al Tribunal Oral en condiciones de profundizar medidas de ejecución y recuperación patrimonial mientras el máximo tribunal evalúa si toma o no intervención.

La discusión jurídica ahora gira sobre dos preguntas centrales: hasta dónde puede avanzar el decomiso sobre bienes heredados; y cuánto tiempo demorará la Corte en definir si revisa el caso.

Mientras tanto, el expediente Vialidad entra en una etapa distinta:
menos enfocada en la condena penal y más centrada en la recuperación efectiva de activos.

Y ahí aparece un dato políticamente sensible para el sistema argentino: por primera vez, la discusión deja de ser abstracta y empieza a impactar directamente sobre el patrimonio histórico de la familia más influyente del peronismo de las últimas dos décadas.

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Milei busca capitalizar el fallo por YPF y lanza una ofensiva política contra la expropiación

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En un mensaje por cadena nacional, el presidente Javier Milei convirtió el fallo favorable de la Justicia estadounidense en la causa por YPF en algo más que un alivio financiero: lo posicionó como un punto de inflexión político. La decisión judicial que evitó un pago de hasta US$18.000 millones fue presentada como un “hecho de trascendencia histórica”, pero también como una plataforma para profundizar su agenda de reformas. La pregunta que sobrevuela es si este triunfo judicial consolida el rumbo del Gobierno o si abre una nueva fase de confrontación política e institucional.

Del fallo judicial a la narrativa política

El Presidente estructuró su discurso sobre una línea clara: transformar un resultado judicial en validación política. Según planteó, el fallo no solo evitó un impacto económico equivalente a “setenta millones de jubilaciones mínimas”, sino que también permitió “sacarse de encima” una amenaza estructural sobre la economía.

En ese marco, vinculó directamente el litigio con decisiones del pasado, al señalar que el proceso se inició tras la expropiación de la petrolera durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y que el caso tuvo un fallo adverso en primera instancia durante la gestión de Alberto Fernández.

La intervención incluyó críticas explícitas al actual gobernador bonaerense Axel Kicillof, a quien responsabilizó por el diseño del proceso de expropiación. Más allá del tono, la lectura política es clara: el oficialismo busca fijar el fallo como una frontera entre dos modelos de gestión económica.

Reforma legal y estrategia institucional

El anuncio más relevante no estuvo en la celebración del fallo, sino en la agenda que lo sigue. Milei confirmó el envío al Congreso de un proyecto para modificar la ley de expropiaciones, con el objetivo de reforzar la “inviolabilidad de la propiedad privada”.

El movimiento no es aislado. Se inscribe en una estrategia más amplia del Gobierno para redefinir reglas de juego en materia económica y jurídica, en línea con su narrativa de seguridad jurídica como condición para atraer inversiones.

El mensaje también incluyó un reconocimiento explícito a la estructura técnica del Estado involucrada en el litigio, con menciones a la Secretaría Legal y Técnica, la Procuración del Tesoro y el equipo económico, lo que refuerza la idea de una construcción institucional del resultado, más allá del discurso político.

Impacto en la correlación de fuerzas

El fallo fortalece al Gobierno en varios frentes. En lo económico, elimina un pasivo potencial de magnitud que condicionaba la política fiscal y la negociación financiera. En lo político, le permite consolidar su discurso sobre la necesidad de reglas claras para la inversión.

Al mismo tiempo, tensiona la relación con la oposición. La decisión de asociar el resultado judicial con errores de gestiones anteriores reabre un debate sobre el rol del Estado en sectores estratégicos y el alcance de la intervención pública.

En el Congreso, donde ya ingresó el proyecto de reforma, el oficialismo buscará capitalizar ese respaldo simbólico para avanzar con cambios estructurales. La discusión no será solo técnica: pondrá en juego modelos de desarrollo y concepciones sobre soberanía económica.

Un triunfo que abre otra etapa

El Gobierno transformó un fallo judicial en una pieza central de su narrativa política. Pero el escenario que se abre no es lineal. La reforma de la ley de expropiaciones, el debate sobre la propiedad privada y la necesidad de atraer inversiones configuran un nuevo frente de discusión.

En las próximas semanas, la clave estará en cómo se procesa ese traslado del plano judicial al legislativo. El fallo despejó un riesgo inmediato, pero también dejó planteada una disputa de fondo: qué reglas regirán la relación entre Estado, mercado e inversión en la Argentina que viene.

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Los insultos de Milei a Kicillof por el Juicio por YPF

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El presidente Javier Milei celebró el fallo de la Justicia de Estados Unidos en favor de la Argentina, en el marco de la causa de YPF, que obligaba a la Argentina a pagar más de US$16.000 millones, tras la expropiación de la petrolera y cargó contra el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. 

“Le hemos ganado a Burford en Estados Unidos. Gracias a la gestión de Horacio en YPF y todo el equipo de abogados, en especial a la Procuración, hemos logrado que Argentina tenga que evitar el pago de 18.000 millones de dólares”, destacó, y agregó: “Y, como soy Milei, lo voy a decir al estilo Milei: tuvimos que venir a arreglar las cagadas que hizo el inútil, imbécil, incompetente de Kicillof durante el segundo gobierno de la corrupta y presidiaria Cristina Fernández de Kirchner”. 

Durante su exposición en el acto de inauguración del Centro de Formación de Capital Humano en el barrio de Paternal, el mandatario destacó la tarea de la Procuración del Tesoro y del titular de la compañía mixta en la causa. 

Asimismo, en un mensaje a la oposición, sostuvo: “Y que ahora vengan a decir ‘ah, pero los viajes de Milei a Estados Unidos. Ah, pero el mameluco. Ah, pero la gestión…’ Acá está la gestión: 18.000 millones de dólares”. 

En la primera fila, seguían con atención el discurso la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello; y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, de los principales apuntados por la polémica por los viajes y las presuntas propiedas que no tendría declarada. 

Con escasas referencias a los cuestionamientos contra el ministro coordinador, el mandatario le agradecidó a Pettovello por “luchar incansablemente para desarrollar el capital humano”, y la definió como la ministra más “torpedeada, cuestionada, operada, ensuciada por los ensobrados medios de comunicación corruptos”.

La ensuciaron y la operaron por ser honesta, por cortar el curro de los intermediarios de la pobreza, por cortar el curro de los gerentes de la pobreza, que, además, junto a la enorme tarea de la hoy senadora nacional, la doctora Bullrich, no solo enfrentaron a los delincuentes, mafiosos que se apropiaban del dinero de los vulnerables, sino que, además, ese dinero que le robaban, lo utilizaban para extorsionar a la gente y que les fuera a las marchas”, expresó.

Asimismo, ante la mirada atenta del ex vocero, el libertario agregó: “Así es que, Manuel, en algún momento después va a tocar darte las gracias”. En la previa, el funcionario fue incluido en el retrato que celebró el fallo en el caso de YPF. 

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