Cristina Kirchner

Casación ratificó el decomiso contra Cristina Kirchner y sus hijos: la Justicia avanza sobre bienes por $685 mil millones

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La Cámara Federal de Casación Penal dejó este jueves a Cristina Fernández de Kirchner al borde de una nueva instancia crítica en la causa Vialidad: ratificó el decomiso de bienes vinculado a la condena por administración fraudulenta y cerró el camino ordinario hacia la Corte Suprema. A la ex presidenta y a sus hijos, Máximo y Florencia Kirchner, sólo les queda presentar un recurso de queja directa ante el máximo tribunal.

La resolución habilita al Tribunal Oral Federal 2 a avanzar en la ejecución patrimonial de bienes valuados en $684.990 millones, incluyendo propiedades, empresas y activos vinculados tanto a la familia Kirchner como al empresario Lázaro Báez.

El fallo tiene una dimensión judicial, pero también un impacto político y económico de largo alcance: consolida la etapa de ejecución de condena en uno de los expedientes más emblemáticos de la relación entre obra pública, poder político y negocios privados durante el kirchnerismo.

La decisión fue firmada por los jueces Gustavo Hornos, Diego Barroetaveña y Mariano Borinsky, aunque este último votó parcialmente en disidencia respecto de algunos bienes heredados por Máximo y Florencia Kirchner.

El núcleo del fallo ratifica un principio que Casación viene sosteniendo desde la confirmación de la condena: el delito no puede constituir una fuente legítima de acumulación patrimonial.

“El decomiso de los beneficios de origen delictivo encuentra su fundamento en que el delito no constituye un título legítimo para generar riqueza jurídicamente reconocida”, sostuvo Hornos.

La resolución consolida así la posibilidad de que el Estado avance sobre: inmuebles, hoteles, departamentos, lotes, sociedades comerciales, y activos heredados o transferidos gratuitamente. En total, el universo patrimonial bajo ejecución alcanza 111 bienes.

El punto más sensible: los bienes heredados por Máximo y Florencia

El aspecto jurídicamente más delicado del fallo es el criterio aplicado sobre los bienes de los hijos de la ex presidenta.

Casación sostuvo que la condición de herederos o cesionarios no impide el decomiso cuando existe “una vinculación razonable” entre los activos y el beneficio económico derivado del delito investigado.

Ese razonamiento marca un precedente relevante en materia penal económica y patrimonial.

La Cámara consideró que: la transferencia hereditaria no neutraliza el decomiso; y que los bienes pueden ejecutarse aun cuando sus actuales titulares no hayan sido condenados en la causa principal. En juego aparecen 19 propiedades vinculadas a Máximo y Florencia Kirchner.

Borinsky, en minoría parcial, cuestionó específicamente algunos inmuebles adquiridos antes del período temporal fijado por el tribunal oral para analizar el circuito patrimonial investigado.

Entre ellos aparecen: departamentos en Río Gallegos; lotes vinculados al complejo Los Sauces; y activos asociados a empresas compradas por Báez.

La resolución llega en un momento de extrema sensibilidad política para el peronismo.

Cristina Kirchner ya cumple prisión domiciliaria con tobillera electrónica y enfrenta un escenario donde la ejecución patrimonial empieza a adquirir una dimensión concreta sobre bienes familiares históricos.

La señal judicial tiene además impacto interno sobre el sistema político: debilita la capacidad de reorganización del kirchnerismo; tensiona la estrategia opositora del PJ; y vuelve a colocar la corrupción en el centro de la agenda pública.

La causa Vialidad siempre tuvo una doble lectura: una jurídica y otra estructural.

No se discute solamente una condena individual, sino el funcionamiento de un modelo de administración de obra pública durante casi dos décadas en Santa Cruz.

La dimensión económica: obra pública, contratistas y poder

El expediente Vialidad se transformó en un caso testigo sobre la relación entre el Estado y empresarios contratistas durante los gobiernos kirchneristas.

Casación volvió a remarcar que existió un “flujo económico de magnitud extraordinaria en perjuicio del erario público”.

Ese punto tiene relevancia actual porque el Gobierno de Javier Milei busca utilizar políticamente el caso para reforzar su narrativa sobre: ajuste del gasto público, eliminación de intermediaciones, y cuestionamiento al modelo tradicional de obra pública nacional.

La ejecución de bienes también reabre un debate económico más amplio:
cómo recuperar activos derivados de delitos contra el Estado y cuál es la verdadera capacidad del sistema judicial argentino para ejecutar patrimonios complejos después de condenas firmes.

Aunque el fallo pertenece al terreno judicial, el mercado financiero sigue de cerca este tipo de decisiones por una razón central: la percepción institucional.

En los últimos meses, el Gobierno nacional intentó instalar la idea de una Argentina con: mayor previsibilidad jurídica; disciplina fiscal; y fortalecimiento institucional.

En ese contexto, causas de alto impacto político funcionan también como señales hacia inversores internacionales sobre el comportamiento del sistema judicial argentino frente a delitos económicos y corrupción pública.

El dato no es menor en un país donde históricamente existió escepticismo sobre la capacidad efectiva del Estado para sancionar casos de corrupción estructural.

Santa Cruz, hoteles y el corazón patrimonial del kirchnerismo

Muchos de los bienes alcanzados tienen además un fuerte valor simbólico y político.

Entre ellos aparecen activos asociados a: Los Sauces, propiedades en Río Gallegos, y sociedades vinculadas históricamente al patrimonio familiar.

La causa vuelve así sobre uno de los núcleos históricos del kirchnerismo: la construcción patrimonial y empresarial desarrollada desde Santa Cruz hacia el poder nacional.

No se trata únicamente de bienes económicos. También son activos políticos y simbólicos acumulados durante más de tres décadas de construcción de poder territorial.

El próximo movimiento judicial será la presentación de recursos de queja ante la Corte Suprema.

Sin embargo, la decisión de Casación deja al Tribunal Oral en condiciones de profundizar medidas de ejecución y recuperación patrimonial mientras el máximo tribunal evalúa si toma o no intervención.

La discusión jurídica ahora gira sobre dos preguntas centrales: hasta dónde puede avanzar el decomiso sobre bienes heredados; y cuánto tiempo demorará la Corte en definir si revisa el caso.

Mientras tanto, el expediente Vialidad entra en una etapa distinta:
menos enfocada en la condena penal y más centrada en la recuperación efectiva de activos.

Y ahí aparece un dato políticamente sensible para el sistema argentino: por primera vez, la discusión deja de ser abstracta y empieza a impactar directamente sobre el patrimonio histórico de la familia más influyente del peronismo de las últimas dos décadas.

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Milei busca capitalizar el fallo por YPF y lanza una ofensiva política contra la expropiación

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En un mensaje por cadena nacional, el presidente Javier Milei convirtió el fallo favorable de la Justicia estadounidense en la causa por YPF en algo más que un alivio financiero: lo posicionó como un punto de inflexión político. La decisión judicial que evitó un pago de hasta US$18.000 millones fue presentada como un “hecho de trascendencia histórica”, pero también como una plataforma para profundizar su agenda de reformas. La pregunta que sobrevuela es si este triunfo judicial consolida el rumbo del Gobierno o si abre una nueva fase de confrontación política e institucional.

Del fallo judicial a la narrativa política

El Presidente estructuró su discurso sobre una línea clara: transformar un resultado judicial en validación política. Según planteó, el fallo no solo evitó un impacto económico equivalente a “setenta millones de jubilaciones mínimas”, sino que también permitió “sacarse de encima” una amenaza estructural sobre la economía.

En ese marco, vinculó directamente el litigio con decisiones del pasado, al señalar que el proceso se inició tras la expropiación de la petrolera durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y que el caso tuvo un fallo adverso en primera instancia durante la gestión de Alberto Fernández.

La intervención incluyó críticas explícitas al actual gobernador bonaerense Axel Kicillof, a quien responsabilizó por el diseño del proceso de expropiación. Más allá del tono, la lectura política es clara: el oficialismo busca fijar el fallo como una frontera entre dos modelos de gestión económica.

Reforma legal y estrategia institucional

El anuncio más relevante no estuvo en la celebración del fallo, sino en la agenda que lo sigue. Milei confirmó el envío al Congreso de un proyecto para modificar la ley de expropiaciones, con el objetivo de reforzar la “inviolabilidad de la propiedad privada”.

El movimiento no es aislado. Se inscribe en una estrategia más amplia del Gobierno para redefinir reglas de juego en materia económica y jurídica, en línea con su narrativa de seguridad jurídica como condición para atraer inversiones.

El mensaje también incluyó un reconocimiento explícito a la estructura técnica del Estado involucrada en el litigio, con menciones a la Secretaría Legal y Técnica, la Procuración del Tesoro y el equipo económico, lo que refuerza la idea de una construcción institucional del resultado, más allá del discurso político.

Impacto en la correlación de fuerzas

El fallo fortalece al Gobierno en varios frentes. En lo económico, elimina un pasivo potencial de magnitud que condicionaba la política fiscal y la negociación financiera. En lo político, le permite consolidar su discurso sobre la necesidad de reglas claras para la inversión.

Al mismo tiempo, tensiona la relación con la oposición. La decisión de asociar el resultado judicial con errores de gestiones anteriores reabre un debate sobre el rol del Estado en sectores estratégicos y el alcance de la intervención pública.

En el Congreso, donde ya ingresó el proyecto de reforma, el oficialismo buscará capitalizar ese respaldo simbólico para avanzar con cambios estructurales. La discusión no será solo técnica: pondrá en juego modelos de desarrollo y concepciones sobre soberanía económica.

Un triunfo que abre otra etapa

El Gobierno transformó un fallo judicial en una pieza central de su narrativa política. Pero el escenario que se abre no es lineal. La reforma de la ley de expropiaciones, el debate sobre la propiedad privada y la necesidad de atraer inversiones configuran un nuevo frente de discusión.

En las próximas semanas, la clave estará en cómo se procesa ese traslado del plano judicial al legislativo. El fallo despejó un riesgo inmediato, pero también dejó planteada una disputa de fondo: qué reglas regirán la relación entre Estado, mercado e inversión en la Argentina que viene.

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Los insultos de Milei a Kicillof por el Juicio por YPF

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El presidente Javier Milei celebró el fallo de la Justicia de Estados Unidos en favor de la Argentina, en el marco de la causa de YPF, que obligaba a la Argentina a pagar más de US$16.000 millones, tras la expropiación de la petrolera y cargó contra el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. 

“Le hemos ganado a Burford en Estados Unidos. Gracias a la gestión de Horacio en YPF y todo el equipo de abogados, en especial a la Procuración, hemos logrado que Argentina tenga que evitar el pago de 18.000 millones de dólares”, destacó, y agregó: “Y, como soy Milei, lo voy a decir al estilo Milei: tuvimos que venir a arreglar las cagadas que hizo el inútil, imbécil, incompetente de Kicillof durante el segundo gobierno de la corrupta y presidiaria Cristina Fernández de Kirchner”. 

Durante su exposición en el acto de inauguración del Centro de Formación de Capital Humano en el barrio de Paternal, el mandatario destacó la tarea de la Procuración del Tesoro y del titular de la compañía mixta en la causa. 

Asimismo, en un mensaje a la oposición, sostuvo: “Y que ahora vengan a decir ‘ah, pero los viajes de Milei a Estados Unidos. Ah, pero el mameluco. Ah, pero la gestión…’ Acá está la gestión: 18.000 millones de dólares”. 

En la primera fila, seguían con atención el discurso la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello; y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, de los principales apuntados por la polémica por los viajes y las presuntas propiedas que no tendría declarada. 

Con escasas referencias a los cuestionamientos contra el ministro coordinador, el mandatario le agradecidó a Pettovello por “luchar incansablemente para desarrollar el capital humano”, y la definió como la ministra más “torpedeada, cuestionada, operada, ensuciada por los ensobrados medios de comunicación corruptos”.

La ensuciaron y la operaron por ser honesta, por cortar el curro de los intermediarios de la pobreza, por cortar el curro de los gerentes de la pobreza, que, además, junto a la enorme tarea de la hoy senadora nacional, la doctora Bullrich, no solo enfrentaron a los delincuentes, mafiosos que se apropiaban del dinero de los vulnerables, sino que, además, ese dinero que le robaban, lo utilizaban para extorsionar a la gente y que les fuera a las marchas”, expresó.

Asimismo, ante la mirada atenta del ex vocero, el libertario agregó: “Así es que, Manuel, en algún momento después va a tocar darte las gracias”. En la previa, el funcionario fue incluido en el retrato que celebró el fallo en el caso de YPF. 

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Juicio por YPF: la Justicia de EE.UU. falló a favor de la Argentina

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La Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York falló a favor de la Argentina y revirtió la condena que obligaba al país a pagar más de US$16.000 millones por la expropiación de YPF en 2012. La decisión, conocida en las últimas horas, modifica el escenario de uno de los juicios más sensibles para las cuentas públicas y abre un nuevo capítulo en una disputa que lleva más de una década. ¿Se trata de un cierre definitivo o de un respiro estratégico antes de una instancia mayor?

El tribunal revisor avaló que YPF fue correctamente exculpada en el proceso de estatización y dejó sin efecto el fallo de primera instancia de 2023, que había sido adverso al Estado argentino. Aun así, el expediente no está cerrado: las partes aún pueden recurrir a la Corte Suprema de Estados Unidos.

Un giro judicial en una causa de alto impacto fiscal

El caso se remonta a 2015, cuando se inició el litigio por la forma en que se llevó adelante la expropiación de la petrolera durante el último gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. En 2023, la jueza de primera instancia había determinado que la Argentina violó el estatuto de la compañía en ese proceso y ordenó el pago de una indemnización superior a los US$16.000 millones.

Ese fallo colocó al país frente a una contingencia fiscal de magnitud, con implicancias directas sobre la sostenibilidad financiera y la negociación externa. La decisión de la Cámara de Apelaciones introduce ahora un cambio sustancial: desactiva, al menos por el momento, esa obligación de pago y valida el encuadre jurídico de la estatización.

En términos institucionales, el pronunciamiento no solo revisa la interpretación del estatuto de YPF, sino que también redefine el alcance de la responsabilidad estatal en procesos de nacionalización bajo legislación extranjera.

Repercusiones políticas: alivio para el Gobierno y disputa por la narrativa

El fallo tuvo una inmediata lectura política. El presidente Javier Milei celebró públicamente la decisión y la presentó como una victoria de su administración en el frente internacional. El mensaje no fue neutro: incluyó cuestionamientos directos a la gestión que impulsó la expropiación, en un intento de reconfigurar la narrativa sobre el origen del conflicto.

En ese marco, el resultado fortalece al oficialismo en dos planos. Por un lado, le permite mostrar capacidad de gestión en un litigio de alto impacto económico. Por otro, le otorga margen discursivo para insistir en la crítica a decisiones previas que derivaron en el juicio.

Al mismo tiempo, la resolución condiciona a sectores de la oposición vinculados al proceso de estatización, que quedan expuestos en la discusión pública sobre las consecuencias legales de aquella decisión.

Desde el punto de vista económico, evitar un pago de esa magnitud implica despejar una presión significativa sobre las reservas y sobre cualquier esquema de negociación financiera futura.

La cronología de los hechos

El origen de la causa judicial por la nacionalización de la petrolera YPF tiene origen en la redacción del estatuto de la empresa cuando en 1993 bajo el gobierno de Carlos Menem se dispuso su privatización.

1993 — PRIVATIZACIÓN

Se incluye la cláusula OPA en el estatuto social de la compañía para proteger a los accionistas minoritarios ante cambios de control.

2008-2011 — ENTRADA DE PETERSEN

El Grupo Petersen adquiere el 25% de las acciones de YPF mediante préstamos otorgados por Repsol y un consorcio de bancos.

ABRIL 2012- NACIONALIZACIÓN

El Congreso argentino expropia el 51% a Repsol. Las empresas Petersen entran en default al no recibir dividendos para pagar sus deudas.

2015 — INICIO DE DEMANDA

Burford Capital compra los derechos de quiebra de Petersen e inicia el juicio en Nueva York contra el Estado e YPF.

2023 — CONDENA INICIAL

La jueza Loretta Preska dicta sentencia por US$ 16.100 millones contra Argentina, eximiendo de responsabilidad a la petrolera.

MARZO 2026 — ANULACIÓN

La Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito revoca la condena principal y ordena la revisión total del proceso judicial.

Un escenario abierto: la última palabra aún no está dicha

A pesar del giro favorable, el proceso judicial está lejos de concluir. La posibilidad de que el caso escale a la Corte Suprema de Estados Unidos mantiene abierta la incertidumbre y obliga al Gobierno a sostener la estrategia legal.

El foco ahora se traslada a la próxima instancia: si las partes deciden avanzar, el litigio podría prolongarse y volver a poner en discusión los fundamentos del fallo. En paralelo, el impacto político interno seguirá en evolución, especialmente en la disputa por la interpretación de la estatización y sus consecuencias.

Por lo pronto, la decisión de Nueva York redefine el tablero, pero no lo cierra. El juicio por YPF sigue siendo, más que un expediente judicial, un frente donde se cruzan política, economía y estrategia de poder.

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Plaza de Mayo volvió a marcar el pulso político del 24 de marzo

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Con una Plaza de Mayo colmada desde horas antes del acto central y columnas que avanzaban por Avenida de Mayo, diagonales Norte y Sur, la conmemoración por los 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 volvió a convertirse este martes en un hecho político de escala nacional. La cita principal estaba prevista para las 16.30, con la lectura del documento elaborado por el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia y la Mesa de Organismos de Derechos Humanos, pero mucho antes de ese momento la escena ya había enviado una señal contundente: la memoria no quedó reducida al terreno simbólico, sino que volvió a ocupar la calle con capacidad de convocatoria, densidad social y proyección política.

La relevancia del día no estuvo solo en la fecha redonda. En un aniversario atravesado por el peso histórico del medio siglo y por una disputa abierta sobre el sentido del pasado reciente, la masividad de la movilización instaló una pregunta de fondo: si el acto central lograría transformar esa presencia callejera en una síntesis política común o si, por el contrario, dejaría expuestas las distintas capas de una coalición social amplia, pero no uniforme.

La Plaza, otra vez, como escenario de centralidad política

A falta de dos horas para el acto central, el espacio disponible en la Plaza de Mayo ya era escaso. Miles de personas llegaban al microcentro porteño para participar de una jornada marcada por el recuerdo, el duelo y también por la intervención política sobre el presente. El movimiento de columnas, banderas, familias, organizaciones y militantes confirmó que el 24 de marzo sigue siendo una de las pocas fechas del calendario argentino capaces de articular, en un mismo territorio, memoria histórica, identidad colectiva y posicionamiento político.

El escenario tuvo además una estructura claramente institucionalizada. El documento central, previsto para las 16.30, quedó en manos del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia y de la Mesa de Organismos de Derechos Humanos, dos espacios que condensan parte de la autoridad construida durante décadas alrededor de la demanda de memoria, verdad y justicia. Esa centralidad no anuló la diversidad de actores, pero sí ordenó la jornada en torno de una voz esperada.

La movilización reunió a sectores con trayectorias, pertenencias y gramáticas distintas. A las 12 se concentraron la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores en Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen. El Frente Renovador hizo lo propio en Avenida de Mayo y Tacuarí. La UCR convocó a las 13 en Alsina y Entre Ríos. La Asociación Madres de Plaza de Mayo junto al Movimiento Derecho al Futuro organizó un acto político en la Casa de las Madres, en Yrigoyen 1584, para luego marchar hacia la plaza. También hubo columnas de izquierda con puntos de encuentro diferenciados, además de la CGT, que se reunió en Diagonal Sur y Bolívar a las 14.

Ese mapa de concentraciones mostró algo más que logística. Expuso que la memoria sigue operando como un territorio de convergencia, aunque no necesariamente de homogeneidad. Cada actor llegó con su identidad, su historia y su lectura del presente, pero todos confluyeron hacia una misma escena de legitimidad.

La memoria como disputa de sentido en el presente

La jornada no transcurrió en un vacío histórico. El 50° aniversario del golpe reactivó preguntas que el Estado argentino todavía no cerró. Entre las consignas más repetidas aparecieron “¿Dónde están los desaparecidos?”, “que digan dónde están”, “Nunca más” y “abran los archivos”. El reclamo, en ese punto, no fue solo conmemorativo. También apuntó a una deuda persistente del Estado frente al plan sistemático de secuestro, tortura, violación y desaparición forzada de personas iniciado hace exactamente medio siglo.

La escena callejera mostró cómo esa demanda se transmite entre generaciones. Fotos en blanco y negro colgadas al cuello, pañuelos blancos, carteles, banderas con los rostros de desaparecidos y familias enteras en la marcha reforzaron una dimensión que en política no es menor: la memoria no aparece únicamente como archivo del pasado, sino como relato activo que sigue produciendo pertenencia y movilización.

En ese marco, la presencia de columnas partidarias y sindicales reveló una doble operación. Por un lado, el acto conservó su matriz histórica vinculada a los organismos de derechos humanos. Por otro, funcionó como espacio donde distintas fuerzas buscaron inscribirse en una fecha con alto valor moral y político. La decisión de La Cámpora de partir desde la ex-ESMA hacia Plaza de Mayo, en una caravana de 16 kilómetros, e incluir una parada en San José 1111, frente al departamento donde Cristina Kirchner cumple una condena, agregó una señal específica dentro de esa disputa por los símbolos y los recorridos.

El saludo de CFK desde el balcón, en ese contexto, no quedó desacoplado de la jornada. Sin necesidad de ocupar el centro formal del acto, esa imagen se integró a una secuencia política donde la memoria, la militancia y la referencia a una figura opositora convergieron en una misma puesta en escena.

Correlación de fuerzas: quién capitaliza una fecha que excede a todos

La Plaza llena fortaleció, en primer lugar, a los organismos que sostienen la agenda de derechos humanos como política pública y como narrativa histórica. La expectativa por el documento central mostró que, aun en un escenario fragmentado, sigue existiendo una búsqueda de palabra autorizada capaz de ordenar el sentido de la jornada.

Al mismo tiempo, la movilización ofreció volumen político a un abanico más amplio de actores: organizaciones sindicales, espacios partidarios, sectores del peronismo, radicalismo y agrupaciones de izquierda. Esa amplitud no implica unidad estratégica, pero sí marca un dato relevante: frente a una fecha cargada de historia, ninguna fuerza con vocación de incidencia quiso quedar afuera de la escena principal.

La lectura de poder aparece justamente ahí. El 24 de marzo no es solo una conmemoración; también funciona como un test de capacidad de presencia, articulación y legitimidad. Quien logra inscribirse sin desentonar en esa fecha suma un activo simbólico. Quien queda corrido del clima general, pierde interlocución con una porción significativa del espacio público.

La participación del Frente Renovador y el mensaje difundido por Sergio Massa en sus redes sociales también ingresan en esa lógica. No alteran la centralidad de los organismos, pero sí muestran cómo una fecha de memoria se proyecta sobre el tablero opositor y obliga a cada actor a fijar posición.

Un documento esperado y una plaza que dejó más de una señal abierta

La atención puesta en la lectura del documento central a las 16.30 condensó buena parte de la expectativa política del día. No solo por lo que pudiera decir, sino por la posibilidad de que funcionara como síntesis de una movilización multitudinaria y heterogénea. En aniversarios como este, la calle ordena, pero no resuelve por sí sola las diferencias.

Lo que deberá observarse en las próximas horas es si esa masividad se traduce en una voz común capaz de proyectarse más allá de la fecha o si quedará como una demostración potente, aunque dispersa, de rechazo al olvido y defensa del consenso democrático. También habrá que ver qué lugar ocupa esta jornada en la disputa más amplia por el sentido del pasado reciente, un terreno donde la memoria sigue lejos de haberse cristalizado.

A 50 años del golpe, la Plaza de Mayo volvió a demostrar que hay fechas que no se administran desde arriba ni se reducen a protocolo. Se construyen en la calle, con cuerpos, símbolos y relatos. Y esta vez, otra vez, la política tuvo que leer primero lo que ya estaba diciendo la multitud.

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