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Desde septiembre, el nuevo sistema del BCRA cambia cómo se pagan las cuotas de los préstamos

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A partir del 31 de agosto, bancos y billeteras deberán tener disponible el Cobro con Transferencia (CCT), el nuevo mecanismo diseñado por el Banco Central para modificar la forma en que se cobran las cuotas de los préstamos. La herramienta permitirá que una entidad acreedora solicite el pago desde una cuenta bancaria o de pago previamente autorizada por el cliente, aunque esa cuenta pertenezca a otra institución.

El cambio llega en un momento particularmente sensible para el sistema financiero. La morosidad de los créditos otorgados por proveedores no financieros aumentó con fuerza y convirtió la eficiencia de los mecanismos de cobranza en una cuestión estratégica para bancos, fintech y empresas de crédito. La nueva herramienta busca ordenar ese proceso, pero su capacidad para reducir efectivamente la mora dependerá de que el deudor tenga fondos disponibles en la cuenta que autorizó.

Qué cambia con el Cobro con Transferencia

El CCT fue creado mediante la Comunicación “A” 8406 y apunta a reemplazar las modalidades de transferencias inmediatas utilizadas para determinados cobros recurrentes. El Banco Central estableció este mecanismo como la única modalidad de transferencias inmediatas habilitada para ese tipo de operaciones.

En términos prácticos, el funcionamiento tendrá similitudes con un débito automático. La diferencia es que técnicamente se tratará de una transferencia iniciada por el acreedor a partir de un consentimiento previo del titular de la cuenta.

El cliente deberá seleccionar y vincular una cuenta bancaria o de pago identificada mediante CBU o CVU. Una vez otorgada la autorización, la entidad que concedió el crédito podrá solicitar el cobro de cada cuota. El consentimiento podrá ser revocado posteriormente a través de los canales electrónicos habilitados.

La principal novedad para el usuario es que ya no será indispensable que la cuenta desde la cual se paga el préstamo pertenezca al mismo banco o entidad que otorgó el crédito. Una persona podrá autorizar, por ejemplo, una cuenta de otra institución financiera o una billetera virtual, siempre que se encuentre dentro del esquema habilitado.

El sistema no permite buscar dinero en cualquier lugar

El nuevo mecanismo tiene límites precisos sobre los fondos que pueden utilizarse para cancelar una cuota. El CCT alcanza los saldos disponibles en cuentas a la vista o cuentas de pago identificadas mediante CBU o CVU.

Eso significa que no habilita a las entidades acreedoras a recorrer indiscriminadamente todos los activos financieros de un cliente.

Los fondos depositados en cuentas de inversión o instrumentos financieros que no formen parte directamente de la cuenta autorizada quedan fuera del mecanismo. Por eso, tener dinero dentro del sistema financiero no implica necesariamente que ese saldo pueda ser utilizado para cancelar automáticamente un préstamo mediante CCT.

La distinción adquiere importancia a medida que se multiplican las relaciones financieras de una misma persona. Un cliente puede cobrar su sueldo en un banco, mantener ahorros en otra entidad y utilizar una billetera virtual para sus gastos cotidianos. El CCT no unifica automáticamente esos fondos: requiere que el usuario haya autorizado específicamente la cuenta correspondiente.

Hay un límite para los intentos de cobro

El mecanismo tampoco habilita una búsqueda permanente de fondos. La normativa contempla un intento de cobro por cada período y hasta dos reintentos, separados según los plazos establecidos.

Si los intentos fracasan porque no existe dinero suficiente en la cuenta autorizada, el acreedor deberá recurrir a otra vía para reclamar la cuota. No podrá utilizar el CCT indefinidamente ni ejecutar mediante este mecanismo un cobro retroactivo cuando el cliente haya recibido fondos posteriormente.

Este aspecto constituye uno de los principales puntos de preocupación para bancos y fintech. Una persona puede no disponer de saldo el día del vencimiento y recibir su salario algunos días después. Si para entonces ya se agotaron los intentos previstos, la entidad deberá utilizar otro mecanismo de cobranza.

La limitación también evita que el sistema se transforme en una herramienta de extracción automática de fondos sin límites temporales.

Qué préstamos pueden cobrarse mediante CCT

El diseño regulatorio establece condiciones para los créditos que pueden utilizar este mecanismo. En principio, alcanza préstamos cuyas cuotas sean fijas e iguales durante la vigencia del contrato, con excepciones específicas.

Entre ellas aparecen los intereses moratorios o punitorios generados por intentos fallidos de cobro y determinadas variaciones vinculadas con seguros.

La normativa también establece que la relación entre cuota e ingreso no debe superar el 30% al momento de originación del crédito. De esta manera, el CCT no fue concebido como una autorización general para cobrar cualquier obligación recurrente, sino como una herramienta encuadrada dentro de determinadas condiciones crediticias.

Por qué el cambio llega en medio del aumento de la mora

La implementación se produce mientras crece la irregularidad de los préstamos otorgados por proveedores no financieros de crédito.

El último informe del Banco Central sobre ese segmento registró una tasa de irregularidad del 26,9% en febrero de 2026, 9,7 puntos porcentuales más que en agosto de 2025. En los préstamos personales, la irregularidad llegó al 34,1%.

El universo involucrado es amplio: alrededor de 12,1 millones de personas tenían financiamiento de proveedores no financieros de crédito y más de 7 millones estaban vinculadas al segmento fintech.

En ese contexto, un sistema que facilite el cobro de cuotas cuando existen fondos disponibles puede reducir costos operativos y mejorar la previsibilidad de las cobranzas. Pero hay una diferencia fundamental entre hacer más eficiente el cobro y reducir la morosidad.

El CCT puede resolver el problema de una persona que tiene dinero en una cuenta autorizada pero no realizó manualmente el pago. No puede resolver, en cambio, una situación de incapacidad efectiva para afrontar la cuota.

Bancos y fintech cuestionan la implementación

El sector financiero planteó reparos vinculados principalmente con la operatoria y los tiempos de implementación. La preocupación central pasa por los casos en que el cliente posee fondos, pero no en la cuenta que autorizó para el cobro o no los tiene disponibles durante los momentos en que se realizan los intentos.

También genera interrogantes la imposibilidad de buscar automáticamente dinero en diferentes cuentas pertenecientes al mismo titular.

A pocos días de la entrada en vigencia, distintas entidades trabajaban en los desarrollos técnicos necesarios y trascendieron pedidos de precisiones e incluso planteos para postergar o revisar determinados aspectos de la implementación.

Según información publicada por iProUP, Banco Galicia aparecía entre las entidades más avanzadas en el desarrollo, mientras otras instituciones y al menos una fintech especializada en préstamos todavía realizaban ajustes.

La situación técnica será relevante porque la obligación regulatoria comienza el 31 de agosto, pero la experiencia efectiva del usuario dependerá de que bancos, billeteras y prestamistas puedan integrar correctamente sus sistemas.

Una reforma que puede cambiar la relación entre bancos y clientes

El CCT introduce una modificación relevante en la arquitectura de los pagos recurrentes. Hasta ahora, buena parte de los mecanismos de cobranza dependía de una relación más directa entre el acreedor y la entidad donde se encontraba la cuenta del cliente.

El nuevo esquema habilita una lógica interoperable: el préstamo puede ser otorgado por una institución y pagado desde una cuenta administrada por otra.

Para los usuarios, esto amplía la capacidad de elegir desde dónde pagar y puede simplificar la administración de las cuotas. Para las entidades, supone una nueva infraestructura de cobranza que podría reducir fricciones, aunque también obliga a resolver problemas técnicos y operativos que no existían bajo esquemas más cerrados.

El punto decisivo será el equilibrio entre ambas partes. La herramienta debe facilitar el cumplimiento de las obligaciones sin convertir el consentimiento del usuario en una autorización ilimitada sobre sus recursos.

Por eso, la entrada en vigencia del CCT será apenas el primer paso. El verdadero test comenzará cuando millones de operaciones cotidianas permitan comprobar si la interoperabilidad mejora el pago de préstamos, reduce costos de cobranza y disminuye los incumplimientos asociados exclusivamente a problemas de disponibilidad o de canal de pago.

En un escenario de morosidad creciente, el desafío del Banco Central será que una reforma pensada para hacer más eficiente el sistema de pagos también preserve reglas claras sobre consentimiento, límites de cobro y control por parte de los usuarios. La tecnología puede hacer más automático el pago de una cuota, pero no puede sustituir la capacidad económica necesaria para afrontarla.

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Los pagos digitales consolidan su avance: las transferencias crecieron 26,6% y el QR interoperable se disparó más de 63%

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El sistema nacional de pagos profundizó durante mayo su transformación hacia los medios digitales. Las transferencias inmediatas, los pagos con QR interoperable y las billeteras virtuales volvieron a liderar el crecimiento de las transacciones, mientras que el efectivo y los instrumentos tradicionales continúan perdiendo participación en un proceso de digitalización cada vez más acelerado.

De acuerdo con el Informe de Pagos Minoristas publicado por el Banco Central (BCRA), durante mayo se realizaron 759,9 millones de transferencias inmediatas (“push”) en pesos por un total de $87,5 billones. En términos interanuales, las operaciones crecieron 26,6% en cantidad y 12,9% en montos reales, consolidando a este instrumento como el principal canal de movimiento de dinero entre personas y empresas. Más de tres cuartas partes de estas operaciones (76,6%) tuvieron como origen o destino una Cuenta Virtual Uniforme (CVU), lo que refleja el creciente protagonismo de las fintech y las billeteras digitales.

Las transferencias en moneda extranjera también mostraron una expansión significativa. En mayo se concretaron cerca de dos millones de operaciones por un equivalente a USD 3.389 millones, con incrementos interanuales de 27,3% en cantidad y 40,7% en volumen medido en dólares.

También continuó creciendo el uso de las transferencias “pull”, mecanismo utilizado para debitar fondos previamente autorizados desde otra cuenta. Durante mayo se registraron 43,9 millones de operaciones por $4,2 billones, con aumentos interanuales de 15,1% en cantidad y 8% en términos reales.

Uno de los segmentos con mayor expansión volvió a ser el de los pagos con transferencia (PCT) interoperables mediante códigos QR. Durante el mes se realizaron 103,7 millones de operaciones por $2,4 billones, lo que representa un crecimiento interanual de 63,7% en cantidad y de 57,7% en montos reales. El 98,8% de estos pagos se inició mediante códigos QR interoperables, mientras que apenas el 1,2% utilizó claves aleatorias o tokens.

El informe también muestra que la interoperabilidad continúa consolidándose. Del total de pagos con QR, el 52,8% fue realizado desde cuentas bancarias (CBU) y el 47,2% desde cuentas virtuales (CVU). Del lado de los comercios, el 52,4% de las acreditaciones terminó en cuentas de pago administradas por proveedores de servicios de pago, reflejando el crecimiento de este ecosistema financiero. Actualmente existen 90 billeteras digitales interoperables registradas y 63 aceptadores de pagos con transferencia habilitados por el Banco Central.

La expansión del dinero digital también se refleja en la evolución de las cuentas de pago. Durante abril, último dato disponible, existían 66,2 millones de cuentas de pago, de las cuales 13 millones registraban saldo por aproximadamente $700.000 millones. Paralelamente, los fondos invertidos en Fondos Comunes de Inversión Money Market a través de proveedores de servicios de pago alcanzaron los $7,5 billones. En conjunto, ambos conceptos ya representan el 7,5% del total de los depósitos privados en pesos del sistema financiero.

En contraste con el avance de los pagos digitales, los débitos directos registraron una caída de 7,7% interanual en cantidad de operaciones. Durante mayo se efectuaron 11 millones de débitos automáticos por $1,9 billones, mientras que la tasa de efectividad alcanzó el 40%.

Otro fenómeno que continúa profundizándose es la digitalización del cheque. Durante mayo se compensaron 4,7 millones de cheques por un total de $22,9 billones, pero el cheque electrónico (ECHEQ) ya explicó el 84,9% de los montos compensados y el 63,5% de las operaciones. Además, comenzaron a consolidarse los ECHEQ denominados en dólares, con 152 documentos compensados por USD 29 millones. En paralelo, los rechazos por falta de fondos representaron apenas el 2,1% de la cantidad de cheques compensados y el 1,4% de los montos.

En materia de consumo, las tarjetas de crédito volvieron a superar a las de débito en cantidad de operaciones. Durante abril —último dato disponible para este segmento— se registraron 172,1 millones de pagos con tarjeta de crédito por $9,9 billones, frente a 164,3 millones de operaciones con débito por $4,9 billones. Sin embargo, ambos instrumentos continúan mostrando caídas interanuales tanto en cantidades como en montos reales, reflejando un contexto de menor consumo y una creciente migración hacia las transferencias inmediatas como medio de pago.

El efectivo también continúa perdiendo terreno. El 89% de las extracciones todavía se realiza mediante cajeros automáticos, aunque este canal registró una caída interanual del 33% en cantidad de operaciones y del 13% en montos reales. Durante abril se realizaron 40,2 millones de extracciones por $4,1 billones, con un monto promedio cercano a los $103.200 por operación.

En el transporte también continúa ampliándose el uso de los pagos digitales. En mayo se registraron 24,7 millones de viajes abonados mediante QR, principalmente en colectivos y subterráneos, mientras que la utilización de la tarjeta SUBE mostró una disminución interanual de 15,9% en cantidad de viajes durante abril.

El informe del Banco Central refleja un cambio estructural en los hábitos de pago de los argentinos. La interoperabilidad entre bancos y billeteras digitales, junto con el crecimiento de las transferencias inmediatas y los pagos con QR, consolida un ecosistema financiero donde las operaciones electrónicas ganan terreno de forma sostenida frente al efectivo y los instrumentos tradicionales, una tendencia que continúa redefiniendo el sistema nacional de pagos.

Informe Mensual Pagos Minoristas 2026 05 by CristianMilciades

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