La desinformación se ceba: una reforma que no tiene nada que ver con que el mate “viene con glifosato”

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“Dale el último sorbo a ese mate, porque desde ahora viene con glifosato”. La frase, difundida por Argmedios en Instagram junto con imágenes de una calavera y un bidón de herbicida, presenta como una certeza sanitaria lo que la publicación no demuestra. Misiones modificó su legislación sobre bioinsumos y eliminó una prohibición del glifosato. Pero esa decisión no prueba que la yerba que llega a los consumidores esté contaminada, ni que el uso del producto haya comenzado ahora.

La publicación mezcla un hecho verdadero con dos conclusiones que no se desprenden de él: que antes existía una prohibición efectiva que impedía utilizar el herbicida y que, a partir de la reforma, el mate necesariamente contiene glifosato. La cronología publicada por Economis contradice la primera idea. La ausencia de análisis de laboratorio en las placas deja sin sustento la segunda y omite un dato central: el glifosato no se usa en la yerba, sino en los yuyos de la tierra, pero no tienen efecto en la planta. Para eso se hacen estudios de calidad e inocuidad. 

La reforma existe. La Cámara de Representantes la sancionó el 3 de septiembre y el gobernador Hugo Passalacqua la promulgó mediante el Decreto 1757, del 8 de septiembre de 2026. La norma quedó registrada como Ley VIII Nº 124 y modificó la Ley de Promoción de la Producción de Bioinsumos. Quedó sin efecto la disposición que establecía la prohibición del glifosato y que iba a comenzar a regir definitivamente en 2030. Es decir, nunca dejó de utilizarse glifosato. No corresponde ocultar ese cambio ni minimizar su alcance. 

Lo engañoso es presentarlo como si hubiera inaugurado el uso de agroquímicos en los yerbales. La prohibición prevista por la ley de 2023 tenía un período de transición y su aplicación fue postergada. El Decreto 1608/24 desplazó el horizonte hasta 2030. Otro decreto -el 1675/25- permitió continuar con el uso hasta que existieran alternativas autorizadas por los organismos nacionales y los países compradores. 

El uso, por lo tanto, ya tenía un encuadre previo. La reforma llevó al plano legislativo una situación que venía sostenida mediante decisiones del Ejecutivo. Hay una diferencia relevante entre postergar una prohibición y eliminarla de la ley, pero ninguna de esas operaciones equivale a demostrar qué contiene un paquete de yerba. 

La documentación anterior también desarma la idea de una habilitación repentina. El Registro de Acceso a la Prórroga de Uso de Glifosato, instrumentado mediante la Resolución 52/2024 del Ministerio del Agro y la Producción contemplaba inscripción de productores, planes de transición y límites de uso. El propio registro evidencia que la continuidad del herbicida ya estaba contemplada antes de la reforma. 

La discusión, además, excedía a la yerba mate. Las entidades forestales participaron activamente del reclamo y argumentaron que no disponían de alternativas con eficacia equivalente para el control de malezas en las primeras etapas de las plantaciones. Esa fue la posición de AFoA Regional Misiones. 

Se trata de un argumento del sector productivo, que puede debatirse, y no de una certificación de inocuidad. 

El salto más grave de la publicación ocurre cuando convierte la autorización de uso en una afirmación sobre el alimento. Para sostener que una yerba contiene glifosato hacen falta resultados analíticos: muestras identificadas, métodos, concentraciones y referencias que permitan evaluar lo encontrado. La publicación no muestra esos datos. Tampoco identifican marcas, lotes o un estudio sobre el producto que ilustran.

La alusión general a enfermedades vinculadas con agroquímicos no completa ese vacío. El debate sobre sus efectos merece información precisa. Una advertencia general no demuestra la composición de una yerba determinada ni permite atribuir el mismo resultado a toda la producción misionera.

Esa generalización también borra la diversidad del sector. De hecho, en la yerba mate se expande la producción orgánica, que incluso se exporta, como el caso de Orgánico Andresito y sus primeras ventas de yerba orgánica elaborada a granel a Estados Unidos durante el primer semestre de 2026. 

La existencia de modelos productivos distintos vuelve todavía menos defendible una sentencia que engloba a toda la yerba de Misiones. 

Se puede cuestionar la eliminación de la prohibición, reclamar controles y discutir la transición hacia bioinsumos. Ese debate tiene hechos concretos sobre los cuales apoyarse. Lo que no tiene respaldo en la publicación es anunciar que, “desde ahora”, el mate viene con glifosato. Una reforma legal no es un análisis de laboratorio. Y una calavera en una placa no reemplaza la evidencia.

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